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Full text of "Tratado de las flores en que se explica el método de cultivar las que sirven para adorno de los ..."

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( {"^\ 



DEL CULTIVO 

DE LAS FLORES 



^, \ 



i^ 



TRATADO 

EN QUE SE EXPLICA EL MÉTODO 

DE CULTIVAR LAS QUE SIRVEN 

PARA ADORNO DE LOS JARDINES. 

POR 
DON CLAUDIO BOUTELOU, 

SEC^UNDO profesor de BOtXNICA, Y'jARblMERO MAYOR 
DEL REAL JARDÍN BOTÁNICO DE MADRID, 

Y 

DON ESTEBAN BOUTELOU, 

lARDIN&RO MAYOR EN tí REAL SIHO DE ARANJUEZr 

INDIVIDUOS DB MÉRITO BIT LA CLASB DB AGRICULTURA DB 

X>A REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DB MADRID , X SOCIOS 

DB LA DB HISTORIA NATURAL I» ÍARÍS. 



MADRID 

EK tA IMPRENTASE VILLALPAKDO. 

1804. 



'2-0 í e4 



INTRODUCCIÓN. 



lil poco aprecio que ha merecido hasta hoy 
en España el cultivo de las flores habrá sido 
causa de no haberse escrito todavía un tratado 
práctico sobre tan agradable materia 5 pues los 
que nos dexaron Gregorio de los Rios , y Fuen- 
tidueñas, solo se pueden llamar índices de al-^ 
gunas plantas de flor , y aun se nota en ellos 
tanta confusión y ligereza , que en vez de sa- 
tisñicer á los lectores , hacen desear otra obra 
mas extensa ^ fundada en la experiencia y apo- 
yada en la práctica. Esta es la que nos pro- 
ponemos desempeñar en el presente tratado j 
en que se explicará» con toda claridad y ex- 
tensión el método de cultivo que ^. sigue en 



VI 

los jardines de S. M. para lograr las muchas 
y brillantes flores que los hermosean. 

Se han distribuido estos cultivos en cinco 
divisiones principales : en la primera se inclu- 
yen las cebollas de fiar : en la segunda las 
plantas que se multiplican por acodo ó esque^ 
xe : en la tercera las plantas perennes : en la 
quarta las plantas anuales \ y en la quinta a/*- 
gunos arbustos de fiar. Hemos preferido el mé- 
todo de reunir en clases los cultivos que tie- 
nen cierta analogía , con el fin de referirnos á 
ellos ^ y de excusar por este medio enfado- 
sas, é inútiles repeticiones: y para que la obra 
no saliese demasiado voluminosa se han omi- 
tido muchas especies de flores cultivadas en 
los jardines extrangeros, asi por su poco mé- 
rito ^ como porque no se acomodan á nuestra 
temperamento. 

£n lo demás seguimos el misifao método 
que en el Tratado de la huerta^ poniendo el 
nombre castellano de cada planta ^ el botánico 



TU 

de Linneo 9 el número de sus vatledadés , una 
breve descripción, adoptando exactamente los: 
principios elementales del Curso de Botánica dé 
Cavaniiles , y por último explicamos su cultivo 
arreglado en todo á nuestro clima , que es cosa 
muy esencial en estos tratados. 

Desearíamos mucho contribuir á perfeccio- 
nar la jardinería por medio de estos escritos^ 
tanto por la afición con que la miramos como 
hijos y nietos de jardineros mayores que por 
mas de un siglo han servido á SS. MM. en 
este destino , quanto por corresponder á las re- 
petidas instancias de muchos Señores y aficio- 
nados que nos han pedido la continuación de 
los tratados sobre el cultivo de jardines ofre- 
cidos en la introducción al de la huerta» Para 
facilitar mas el cultivo de las flores hemos 
procurado desvanecer muchos errores ge- 
neralmente recibidos entre los jornaleros , que 
destinados al trabajo manual y penoso de la- 
brar la tierra y no tienen mas instrucción que 



yin 

las noticias heredadas de sus mayores , y con 

todo eso pretenden ser^ los arbitros en todos 
los ramos de la jardinería. 

Las continuas tareas anexas á nuestros des- 
tinos no nos han permitido publicar con la 
breve4ad que deseábamos este Tratado de flo^ 
res. Esperamos servir al público sin tanta di- 
lación con el del Jardín frutal , por si nues- 
tra aplicación y desvelos mereciesen la indul- 
gencia que no merecerían los defectos de estos 
escritos. 



DE LAS CEBOLLAS 

DE FLOR. 

De la Anemone. 

Anemone Iwrtensis et coronaria Lin. 



JLlG 



los varios autores que han escrito del cultivo de la 
anemone dicen que Bachelier fue el primer cultiva- 
dor de esta hermosa flor en Europa , y que la trazo 
de Constantinopla á Francia el año de 1660. Los flo- 
ristas y curiosos que la vieron en su jardin , se ad- 
miraron de su hermosura ; pero por mas instancias 
que le hicieron no quiso dar á nadie parte de su te- 
soro , entonces único. Un consejero amigo suyo se 
valió del siguiente ardid para hacerse con esta planta: 
aguardó á que la semilla de las anemones estuviese 
enteramente madura para visitar á Bachelier ; iba en 
trage de ceremonia , y habia dado orden á su la- 
cayo de dexarlo ir arrastrando : entraron en el jar- 
din , llegaron á las anemones , y principiaron á ha- 
blar fixando la atención en las plantas que estaban 
en otro sitio distante. Entonces el consejero dexó caer 
su toga con mucho disimulo encima de una era de 
anemones que tenian ya bien madura la simiente , y 
el ya advertido criado la recogió y alzó , pellizcando 
al mismo tiempo algunas cabezuelas de simiente que 
quedaron ocultas en los dobleces de la toga. Al si- 
guiente año logró el consejero una buena porción de 
plantas de las simientes que habia recogido , y menos 
avaro que Bachelier , repartió á los floristas y curio- 
sos el fruto de su estratagema : asi se multiplicó esta 
planta con brevedad en todos los jardines de Europa* 

Dos son las especies naturales de la anémoncí que 

a 



2 CEBOLLAS 

han proporcionado todas las variedades que se culti- 
van y adornan maravillosamente los jardines de flores 
con sus diversos y brillantes matices. Las que produ- 
cen la hoja ancha hendida como los dedos de la mano, 
y las simientes lanudas, corresponden á la anemone hor- 
tensis , que es indígena de Italia y de Suiza ; y todas 
las de hoja mas 6na y recortada , con su involucro 
mas hojoso , y hojas radicales entre de tres en rama 
y decompuestas , deben su origen á la, anemone corona^ 
riay que se cria en las inmediaciones de Constantinopla. 
La raiz de esta planta es tuberosa , agrumada y 
desigual , parda al exterior , y blanquecina por dentro, 
ensanchándose y produciendo anualmente nuevos tu- 
bérculos y que partidos multiplican la planta. Las hojas 
son radicales , de tres en rama y sostenidas por pecio- 

.los gruesos de dos á tres dedos de largo ; las hojuelas 
se subdividen regularmente de tres en tres ; algunas 
veces son pinadas , y otras se hallan profundamente 
dentadas ó recortadas. Del centro de éstas nace un ta- 
llo ó bohordo rollizo , algo velloso , de ocho á doce 

> dedos de alto , terminado por una sola ñor , y sin mas 
hojas que las tres ó quatro que componen el involu- 
cro , las quales son mucho mas pequeñas, y recortadas 
que las radicales , y están sentadas á poco mas de la 
mitad del tallo al abrirse la flor ; ésta es ancha , de tres 
á quatro dedos de diámetro , de color morado obscu- 

. ro , compuesta de dos ó tres órdenes de pétalos casi 
redondos , y con puntita en su ápice. Los estambres 
son numerosos , mas cortos que la corola , y los pis- 
tilos están sentados sobre el receptáculo cónico : pro- 
duce muchas semillas pequeñas y puntiagudas. 

Con el cultivo se ha logrado suma variedad de co- 
lores en las flores de las anemones ; y de sencillas 
se han producido semidobles y dobles. Los colores mas 
comunes son el blanco , encarnado , morado , azula- 
do , color de parcelana y los manchados y listados de 



I 



D E F L o R. 3 

todos estos colores. Las flores sencillas y las semldo- 
bles producen simiente ; pero las dobles carecen de es- 
tambres y de gérmenes 9 y no pueden tenerla. Diaria- 
mente se aumenta el número de las variedades jardi- 
ne ras dobles y semidobles de la anemone ; ya pasan 
de quatrocientas , sin incluir la grande diversidad de 
las sencillas. 

Estas variedades tienen un término de duración 
que no pasa de quince años por lo regular ; y lo mas 
que puede lograrse con los cuidados mas solícitos dei 
cultivo , es prolongar la duración de una casta has- 
ta veinte ó treinta años quando mas. Parece por los 
experimentos prácticos de los floristas que ha dotado 
la naturaleza á estas plantas de cierto periodo de va- 
riachn , pasado el qual ó se pierden las raices , ó se 
bastardean notablemente. Desde ^1 quinto al duodéci- 
mo año de conseguida una especie doble jardinera de 
anemone está la planta en su mayor vigor ; mas des- 
pués generalmente sigue decayendo su vigor y calidad^ 
sin embargo del mas esmerado cultivo. Así se nota 
que las anemones mas sobresalientes pasado el duodé- 
cimo año principian regularmente á desmejorarse y de- 
teriorarse , perdiendo poco á poco su brillantez y la 
variedad de colores que las daba tanta estimación esi* 
tre los curiosas. Se ha experimentado en un mismo 
año perderse en muchos parages y terrenos distantes 
algunas castas de anemone sin haber causa particular 
á que atribuirse , á no ser por estar ya vencido el tér- 
mino ó punto señalado de su variación. Es cosa difi- 
cultosa acertar las causas de una degeneración tan no-< 
table ; pero no hay duda en que es cierta. 

Las anemones de mas precio son las de flores abi-. 
garradas y faxadas con colores muy distintos , y dis- 
puestos con armonía é igualdad : las listas que se tie- 
nen en mas estima son las azules y blancas , ó color 
de rosa y blancas : también son apreciables las flores 

a2 



n 



4 C£B OL L^TS 

de petalos exteriores blancos^ y la corona ó pétalos 
interiores pequeños , azulados y de color de fuego ó 
morados. En las anemones de un solo color se admi- 
ran las flores mas brillantes. £n todas ellas se prefie- 
ren las de tallo 6 bohordo grueso y recto , las flores 
grandes y anchas , los pétalos exteriores redondeados, 
horizontales al principio , y con sus bordes algo vuel-- 
tos hacia arriba á manera de campana luego que se 
halla completamente desenvuelta la flor , los pétalos 
interiores deben ser mas pequeños , numerosos y api- 
fiados con regularidad en forma de texado. Los floris- 
tas desechan del Cultivo las anemones que tienen co- 
lor baxo y apagado , y todas las que producen las 
flores angostas y puntiagudas. 

Los órdenes de las anemones ó divisiones mas co*- 
muñes son : i9 las flores de color carmesí ó de fuego: 
2? encarnadas matizadas de blanco y morado : 3? car- 
nHsies listadas : 4? color de porcelana con listas encarna'- 
das y blancas : 5? cokr de rosa jaspeadas de blanco: 
6? azules : 7? azul claro mezcladas de blanco : 89 cohr 
de púrpura : 9? trn^radas ó color de lila : 10? blancas 
cenicientas. 

Los floristas extrangeros , y en particular los ho- 
landeses , distinguen cada casta ó especie jardinera de 
anemone con nombres inuy pomposos.; pero estos no 
son siempre constantes , y no tan solamente varían 
en las diversas naciones , sino también entre los flo- 
ristas de un mismo pais. Por eso creemos que sea 
inútil el ponerlos aquí , pues solo servirían para abul- 
tar este tratado : ademas de esto la mayor parte de 
las especies jardineras varían con tanta facilidad en 
mudando de clima y de cultivo y que á los tres ó qua- 
tro años de introducidas en un pais distinto 9 apenas 
se reconocen las primeras variedades : en suma nada 
sacaríamos con saber que los holandeses llaman á cier- 
tas anemones él monte Etna y fuego de amor /Alexan- 



D E F L o R, # 

dro magno ^ Gran Tártaro y Galatea , el encanto iffc. 9ffc* 
no pudiéndose conservar en este clima exactamente las 
mismas variedades ; y así cada florista ó curioso puede 
innovar estos nombres , según le parezca , con la ad- 
vertencia de que todos los años conseguirá varieda- 
des nuevas , y perderá otras. 

Siembra. Todas las variedades de la anemone se 
obtienen por medio de sus semillas ; y por este méto- 
do resulta no tan solamente su renovación antes de 
que empiecen á degenerar , sino que también se lo- 
gran otras muchas especies jardineras nuevas , mas ó 
menos vistosas , con las que anualmente se diferen- 
cian y adorna^ los jardines de flores. Los semilleros 
de las anemones se pueden disponer en eras bien alla-^ 
nadas de tierra ligera y suave , 6 en caxones levan- 
tados del suelo pie y medio , que es la práctica que se 
sigue en los jardines de Aranjuez. Los alacranes cau- 
san muchas veces destrozos irreparables en los semi- 
lleros en tierra, y por esta y otras causas que se di- 
rán en este artículo , son preferibles los semilleros en 
los caxones ó zanjas entaxonadas donde con diñcul- 
tad puede pe^etrar el alacrán, que es un enemigo 
tan perjudicial. La mezcla que usamos en los reales 
jardines para estos semilleros se compone de arena, 
de mantillo que haya servido dos años por lo menos 
en otros criaderos , de tierra virgen , y de mantillo 
de hoja, en esta forma : dos partes de mantillo de es- 
tiércol muy consumido , una.de mantillo de hoja, me- 
dia de arena , y media de tierra virgen ó de soto , to- 
do bien mezclado y revuelto. A fin de que se incor- 
poren dichos ingredientes unos con otros , se debe 
tener hecha esta mezcla imo ó dos años antes de usar- 
la , y revolver los montones ocho ó mas veces cada 
año en los tiempos que no permita la estación otros 
trabajos del cultivo. Antes de efectuarse la siembra se 
allana perfectamente la superficie del caxon ó semi-r 



6 CEBOLLAS 

Itero , regándolo con regadera , á fin de que la mez«> 
cla siente por igual , y no se verifiquen rehundimien- 
tos en lo sucesivo con detrimento de las plantas. 

Se hallan tan asidas las simientes de la anemone 
á sus cabezuelas , que para desunirlas es preciso echar-' 
las en agua á fin de poderlas separar , y no sembrar- 
las amontonadas ; después se mezclan con arena seca 
y menuda , ó con serrin , para que al tiempo de es- 
parcirlas quede cubierto xon igualdad el semillero, 
y no nazcan muy espesas las plantas, cubriéndolas 
después con medio dedo escaso de la mezcla ó de man- 
tillo muy cernido y pasado : luego se dará un riego 
moderado con regadera de lluvias finas , con lo que 
se sentará la cubierta , y las semillas quedarán mas 
resguardadas de todo daño* Debe tenerse presente que 
las simientes mas pesadas y nutridas son las que pro- 
porcionan por lo común plantas mejores, conociéndose 
en que al tiempo de echarse en remojo se hunden mas 
prontamente al fondo del agua; y siempre que se quiera 
tener el cuidado de separar y sembrar á parte estas 
simientes mas pesadas , resultará en beneficio del cul- 
tivo. Sin embargo de éste y demás cuidados que se 
expresan , no siempre podrán los curiosos lograr de 
sus siembras plantas perfectamente dobles. Esta mag« 
nitud de las flores es debida á ciertas casualidades y 
circunstancias impenetrables al observador mas pers- 
picaz , no siendo fácil la investigación de las causas 
que concurren á su logro. 

Se efectúan las siembras de la anemone en los jar- 
dines de Aranjuez á últimos de. Agosto y en Septiem- 
bre ; y se escogen generalmente para formar los se- 
milleros los parages ventilados , que se hallan situa- 
dos entre sol y sombra , y defendidos de los rayos del 
sol de poniente , que causan la destrucción de los nue- 
vos semilleros si tienen acción sobre las tiernas plan- 
tas al brotar de la tierra. Por este motivo omitimos 



J>E FLOR. 7 

algunas precauciones necesarias en exposiciones menos 
favorables , en donde hay que resguardar los semille- 
ros del excesivo calor , que deseca muy pronto la su- 
perficie de la tierra , penetra hasta la semilla , y la 
hace perecer. En este caso se cubrirá el semillero con 
un lecho de paja larga , ó se formarán portales' de jar- 
din , que cubriertos con esteras ó pajones , le defen- 
derán de las intemperies , conservarán reconcentrada 
la humedad , y facilitarán el brote mas breve de las 
plantas : para este efecto es mas arreglada la prácti- 
ca que observamos en Aranjuez , 4e disponer caxo- 
nes ó zanjas encaxonadas , que tienen prevenidos por- 
tales para cubrir las plantas siempre que lo exigen las 
variaciones de la estación. Conviene extender sobre la 
superficie de las eras del semillero algunos haces de 
rama suelta y menuda para impedir que las escar- 
ven los páxaros y y se coman ó desentierren las se- 
millas. 

£1 cultivo de los semilleros se reduce al repárti^^- 
miento de riegos moderados con regadera de lluvias 
finas antes y después de la germinación de las plan- 
tas , y á la limpieza de toda planta extraña , que se 
escardará ó quitará á mano y quando el terreno se ha- 
lle humedecido, pero no muy pesado ; porque entonces 
«e arrancan las plantas útiles juntamente con las ínalas, 
sin poderse remediar. La mucha humedad perjudica 
en extremo á estas siembras , por lo que conviene que 
los riegos no sean freqüentes , sino algo escasos en los 
principios ^ para evitar que se encharque el semillero 
arrollando el agua la simiente , y causando calaberas^ 
que es la expresión con que los floristas dan á cono- 
cer ef parage en que no se encuentra planta alguna; . 
al paso que en otros nacea amontonadas, con exceso. 
En esto y en los cuidados , que ya quedan indicados 
en quanto á defender las plantas de los ardores del 
sol y <:onsiste el cultivo de los semilleros , hasta tanto. 



8 CEBOLLAS 

que yiene la estación de los fríos , en que soíi necesarios 
los abrigos , á ñn de que no destruyan los yelos estas 
plantas tiernas y recien nacidas. Para resguardarlas 
mejor , y que al mismo tiempo disfruten del beneficio 
de la yentilacion , es método muy adequado el de la 
formación de portales de jardin , según lo practicamos 
en Aranjuez. Sobre estos portales se tiende el numero 
de pajones proporcionado á la intensidad del frió du- 
rante los yelos , no destapándolos , á menos de no 
estar ya suavizada la temperatura , y la tierra suelta 
y deshelada. Siempre que se logren dias templados se 
alzan los pajones , dexando disfrutar á las plantas del 
beneficio del calor natural del sol y de la ventilación. 
Al contrario^ en dias de nieve , de heladas muy inten* 
sas y de ayres frios se tendrán cubiertos aun durante 
¿I dia , siempre que se contemple algún riesgo por le- 
ve que sea ; pues no se debe exponer el florista á peiv 
der el fruto de su delicado y esmerado cultivo por una 
omisión de esta naturaleza. 

Por Octubre y Noviembre empiezan á brotar las sí- 
mienfes de la anemone , y siguen vegetando hasta el 
próximo mes de Junio. Algunas plantas darán su flor 
en aquel primer año ; pero las mas no la manifestarán 
hasta \el segundo. Es necesario señalar las buenas cas- 
tas pá^ separarla/ de las que parezcan despreciables^ 
á fin de no destinar para el cultivo mas de aquellas que 
por su extrañeza y flor vistosa merezcan los cuidados 
de un cultivo esmerado. Las demás se plantarán al per^^ 
dido en los arriates, mezcladas con otras flores mas 
comunes. Para no padecer equivocación en este partí-, 
cular se señalan las buenas , al paso que muestre cada 
una su flor, arrimando á la raiz una caña delgada 6 
un tutor^ al qual se atan con un hilo las hojas y bo- 
hordo ; y si se desea hacerlo con mas escrupulosidad 
y cuidado, se proporcionará el hilo al color de la flor, 
atándolo blanco > azul, encarnado &c. según muestre 



aquella su color. Debe advertir el flochta en quatitó á 
' este señalamiento 9 que aunquando no haya salido do-- 
hle una flor en el primer año, no por eso-ia debe des-« 
echar del cultivo por quanto se nota tanta variacíoii 
en estas flores , que hast^jel tercer año después deha«« 
ber florecido nunca adquieren nombra de -casta. No to** 
man hasta el expresado periodo el carácter determina^ 
do de plenitud y variedad de colores , que siguen pro- 
pagando en su constante reproducción por raices. Asi 
se notan flores sencillas en .el primer año 9 que aumen- 
tan los pétalos en el segundo, y^ que ha^ta el tercero no 
toman la forma y variedad que mantienen sin degeoe-^ 
rar por espacio dé doce , quince ó mas años. 

Permanecerán las plantas en el semillero hasta tan- 
to que empiece el tallo á perder el xugo de vegeta- ' 
clon y y entonces se sacarán .todas las raices coU' ia^ 
míshias advertencias que explicáremos en el artículo 
recolección de raices. Tendrán los mas de los tubérculos 
el grueso de guisantes , y algunos serán como avella^ 
ñas : todos se recogerán en espuertas que tengan cosi*^ 
do interiornisnte tur pedazo de lenzon^ y aun hay al- 
gunos mas cuidadosos quep^san itodo elmaiuiftlo por 
-unas cribas de hoja de lata' de agujeros bastante'estre¿- ^ 
chos^ como las usapios en los jardines ^ para :el reco- ^ 
pimiento y limpieza de las .simientes gruesas¿ Luego que 
se haya hecho la recolectíon de -los tubéftmlds produ- 
cidos el primer año en. ^ setmílero, se volverá á alla;- 
nar de nuevo. la era o caxón , extendiendo el mantillo 
por igual , y arreglándolo como se hallaba antes pot 
.medio de un riego. Nacerán al año siguiente gran nú- 
mero de plañías , cuyas simientes no . germinaron i^á 
cuyos tubérculos epan tan pequeños xpemo seijwm- 
bteron en. el. anterior. De esta segunda gétn^naclonse 
• lograrán: también Muchas planta», apreciable^para^ el 
cultivo. Los cuidados, que exige el semillero^ después 
de haber sacado la primera porción d^ raices, son los 

h 



wksmM que atites^ y asi excusaremos repetíciones im«» 
portuuas, 

CrIúderosM , Todoi los tubérculos como guisantes^ 
y más pequeños ^ que Jiaa sido el producto de los se- 
milleros, pueden plantarse ea las eras del mismo mo** 
do qu$ la$ raices de mas tiempo $ pero es mucho mas 
acertado disponer nuevos cazones ó zanjas. donde se 
plantarán por Septiembre como en depósito, señalando 
los hoyo$ para el plantío 4 distancia de seis á ocho de- 
dos. Se perfeccionarán en estos criaderos, adelantarán 
su Kregetacion , y se conservarán hasta que llegue el 
tiempo de sacar la raiz por hallarse ya sin xugo las ho- 
jas y tallos. En este segundo año ó verdura florecen 
las mas de las plantas^ Suelen algunos no profimdizar 
los hoyos para este plantío mas que medio dedo, y lue^ 
gQ que han dado una escarda, general , y una laboréis 
ta para khuecar la tierra, aumentan la cubierta con 
otro medio dedo de mezcla poco antes de empezar á ma« 
infestarse los brotes de las plantas ; lo que considera*^ 
«ios de bastante utilidad* ,. 

, Bhnth.. Son las anemones menos: delicadas que 
los jtfknúmuld^rY ^i tiempo de plantar sus^ raices ó tu^ 
bérculos ! es á: últimos de Octubre y principios de No^- 
vieoibre ó Á últimos de Enero y principios de Febre- 
ro : resístien mejoc después de. nacidas el rigor de nues- 
tros inviernos^ No «ucede loe mismo con los plantíos 
4nás tardáoS', que. sorprenden los yelos fuertes y nie- 
ves antes de haber nacido las plantas y adquirido hast- 
iantes fuerzas para poder resistir sus efectos , que en- 
tonces ^e dañan las raiceas , toman los principios de pu^ 
trefaceiouj^. ssi enmohecen:, nunca vuelven árecupecao- 
-se rateramente ) aünquanda'se apliquen, todos los r^ 
.inediofi que 'dicta un buen cultivo, y perecen de re- 
i^ultaái ea pocos años á causa de la carie que las con- 
, sume por grados/ Los plantíos primeros de Octubre y 
(iMoviembire producen flores que se anticipan á las de 



jyj^ FL OR. tí 

los plantíos de Enero y Febrero de diezrá qmace dias, 
y algunas veces tres semanas y seguU'ha sidoniasió.me* 
nos favorable la estación del invierno. Mq se deben 
destinar para estos plantíos los terrenos, qvie peligraa 
encharcarse con las lluvias , porque se perderán las 
mas plantas , mayormente si sobrevienen yelos íiiertes 
estando aun la tierra muy empapada de^igua* Losplan- 
tíos de otoño 9 en los que se mueven prontamente I09 
zugos de la veget^ion^ y nacen las plantas iante0>dé 
que los yelos del invierno puedan -ocosionartes- ó^un 
daño , prevalecen mejor que los mas tardíos , la muí-' 
típlicacion de sus raices es mas considerable ^ y* éstas 
mas crecidas y sanas. Ea lo$ plantíos tardíos de Ene- 
ro y de Febrero se logra prolongar )a duración de e^ 
ta vistosa flor, y es digno de notar que las Iflorei^ 
producidas por los plantíos tardíos son mas grandes 
y de colores mas vivos , que las que se consiguen de 
los mas^ tempranos de otoño y en los quales queda re^ 
compensado el florista por la adquisicion.de raices mas 
gruesas y de mas multiplicación ; siendo asi que las que 
se sacan de los plantíos de Enero y de Febrero son 
mas pequeñas , y multiplican con escasez. Sinembargo 
de todo lo expuesto deben plantarse las anemones ^n 
épocas distintas , para que si por algún acontecimiento 
imprevisto no prevaleciesen las de alguno de los plan^ 
tíos 9 queden otras plantan con que adornar á su t¡em« 
po el jardín de ñores , y también para que se sucedan 
imas á otras. 

Pervalecen siempre mejor las anemones en los fer- 
iónos sueltos y ligeros , en los que ó no se han culti- 
vado nunca estas plantas , ó por lo metios ha :pasado 
un espacio de tre^ años desde que las prodüieron. Nuitr 
ca conviene plantar estas delicadas raices en terre^ 
nos fuertes, gredosos y compactos, ni tampoco enlos 
muy húmedos, 6 que peligran encharcarse con las Hu^ 
vías del invierno. De todOs diodos el terreno^v ^^^ ^ 

bz 



12 CEBOLLAS 

destine para ésíe cultivo , se debe cavar á pala de azap- 
don,. desterronando y desmenuzando pre&ctamente tod^ 
b tierra i y después de bien nivelada y allanada « su su**, 
perficiei jie¡.exteoderá coa mucha igualdad ua iécho- 
del grueso :>de ^cbo á diez, dedo^ de mantillo ó de la» 
mezcla que ya queda indicada en el artículo Ji>r?i2?r£U 
Qtro^ sueleo incorporar con la tierra ya cavada la mez- 
cla ó el mantillo , y después de allaniáias las eras , ve*< 
nfican ¡di plantío. i£l mantillo ¡mas á propósito para 
liexu&ciar las éi3afi> que deben? plantarse de anemones^ 
es el que ha servido dos años en el cultivo de otras 
plantas. Los níantillos fuertes y enterizos son suma- 
mente contrarios tá este cultivo , y solamente se deben 
emplear tlo« que se compone de la disolución de es- 
tiercal de!cdb^lleriza, ó de la descomposición de hojay 
no obstante de que en éste suelen criarse á veces mu- 
chas lombrices que causan detrimento á estas plantas* 
La. misma mezcla , que queda ya explicada en el ar-^ 
tícsilo sigmbray convÍ€Sne.exáctameixtetpara el plantío 
de estas raices ^ con la advertencia de que quanto mas 
añeja sea ^ tatito, mejor, prosperarán : ea ella ks plan-?* 
tas de anemone* 

Las raíces de esta planta se pondrán á la distan- 
cia de ocha dedos, unas, de otras , y á tres dedos de 
profundidad, I teniendo cuidado de no romper los pe^ 
quQQos tübérauios que laiL acompañan , y de dexarlas 
bk)a cubiertas con la mezcla. No conviene de ningo^ 
modo echar en agua estas raices antes de plantarlas 
am el'ñn de. adelantar su vegetación, según acostum- 
hüBjx hacjer algunos jardinei^os ; pues esto suele ser cau»- 
M de.' que se : pudran muchas sin conseguir ventaja aU 
^jívia co^ dicha preparación. £1 plantío: dé estas, raices 
s^.eseQutaráen tiempos en que se halle. humedecida la 
tierra <;o£^ «oportunas lluvias estacionales, ó con riegos 
^tuSí^i^l^Si ^.ca3]ual;09n,te se yerifícan los plantíos sin 
íestA^> reblftnd^íido el terreno , .y , continua la sequedad 



DB FLOR, 13 

fxmchos días , se pican las raices en la proximidad de 
la corona , yema , ó punta superior por donde brotan 
los tallos y Ek^s , comunicásuiose con brevedad el mal 
á lo demás de la raiz y que pocas veces se recupera , y 
al fin parece. Debe llevarse particular cuidado en que 
se introduzcan en los hoyos las raices con su yema ó 
nacimiento de las hojas en la parte de arriba, cuya 
distinción fácilmente se logrará con el cuidado y la prác- 
tica. No se deben dividir las vaices al tiempo de veri- 
ficarse el plantío , la$ que hallándose secas y vidriosas 
saltan fácilmente , y se originan heridas que causan de< 
trimento á su vegeta.cioh. Las flores y que se logran de 
estas raices divididas, se crían endebles por lo regular, 
y no de la magnitud que hubieran adquirido sin esta 
maniobra; y muchas de ellas suelen por esto solo po- 
drirse á causa de las nuevas heridas que se les originan. 
Las mejores raices para plantar son las enteras , sa- 
nas, de mayor tamaño, sin hundimiento central, y de 
ed^d de quatro hasta doce años. Las que por enveje- 
cidas tienen ahuecado el centro producen escasamente 
flores, y éstas mas endebles que las de raices mas nue- 
vas , macizas y compactas ; pero pueden dividirle y 
partirse sus gajos para multiplicar las castas. Todo& 
aquellos pedazos mas pequeños , que se desprenden y 
saltan de: las raices , deberán plantarse y no desperd¿^ 
ciarlos, porque si tienen alguna yema^ brotan y for- 
man plantas buenas en lo sucesivo. Las raices de las 
anemones dobles deben plantarse eneras separadas de 
las sencillas ó semidobles ; con estas se suelen adornar 
los arriates ,> organillos , caracolillos , y faxas de ñor 
interpoladas con otras plantas de adorno. Aquellas sen 
midobles de mefar color y sobresalientes se plantan. en 
eras si se destinan para la recolección de semilla¿ Los 
floristas mas curiosos casan los colores de sus flores 
con mucho esmero y orden para agradar á la vista del 
inteligente; pero. en estos jardines nos contentamos con 



14^ CEBOLLAS. 

interpolar las flores de todos colores , y su gran va- 
riedad presenta un aspecto muy agradable y hermoso. 
Cultivo. Luego que se hayan plantado las raices 
se quitarán todas las plantas extrañas que salgan en. 
las eras ó quadros de las anemones. Estas escardas se 
practicarán con freqSencia antes y después de nacidas 
las plantas 9 mayormente por Febrero y Marzo , en cu-» 
ya época se dará también una labor á la tierra ahuch- 
eándola en los intermedios con el almocafre ; pero no 
profundizando mucho, á fin de no herir las cebollas^ 
que peligrarían perderse. Si al tiempo de empezar á 
brotar las plantas fuera de tierra se advierte algún es-« 
torvo, piedra, cortezon de tierra apelmazada, ó eosa. 
semejante, se quitará con cuidado para no dañar á 
las plantas y dexarlas vegetar libremente. No convie- 
ne de ningún modo andar urgando la tierra para ver 
quando empiezan á brotar las raices , como acostum- 
bran muchos ; pues no se consigue utilidad alguna con 
esta maniobra pueril , antes bien es muy fácil romper 
los tiernos brotes , y perderse de resultas las plantas 
sin remedio. Se advierte que no todas las raices nacen 
á un mismo tiempo, pues algunas tardan mas que 
otras ; bien sea por ser mas añejas , por estar daña- 
das por los insectos, por la demasiada humedad, por 
haber sido la es^cion poco favorable , y últimamente 
por otras varias contingencias y contratiempos á que 
están expuestos todos los vegetales. El jardinero ó flo- 
rista deberá observar atentamente si, luego que las plan- 
tas de anemones se hallan ya bastante crecidas, se en- 
cuentra algún vacío 6 hueco en las eras ó quadros don^ 
de no haya nacido alguna raiz, y examinará si esta ha 
sido muy tardía en brotar, ó si se ha- perdido. Practicada 
esta averiguación con el debido conocimiento, se qui- 
tarán las raices podridas, y las dañadas se cortarán 
por lo sano , mudando la tierra que las circundaba , y 
en su proximidad se echará arena fina. Todas las que 



I>S FLOR. 15 

tengan las yemas dañadas se arrojarán ^ y en su lugar 
se pondrán otras plantas ya nacidas. Para este fin se 
supone que todo florista debe tener prevenido un cria- 
dero 6 depósito de estas raices para reponer todas las 
que perezcan ó fallen en el plantío 9 á fin de que las^ 
marras no causen fealdad en las eras ó quadros. Los 
riegos no se dilatarán siempre que las plantas necesi-^ 
ten de este auxilio 9 y serán mas ó menos freqííentes 
con proporción á las estaciones , graduándolos de ma^ 
ñera que las plantas no se hallen ni sobradamente hú- 
medas , ni muy secas : si se dezan permanecer muy se« 
cas se detiene la vegetación, lo que es general á todas 
las plabtas : y por el contrarío si la tierra se halla 
muy húmeda , hace podrir y perecer á estas raices, que 
de ningún modo pueden resistir la demasiada humedad. 
£s también muy del caso cortar todas las hojas secas, 
marchitas , y enfermizas para precaver que las plan- 
tas se piquen y de resultas perezcan: igualmente se 
ddenderán de los ataques de los insectos y de las oru- 
gas , que también causan mucho daño. Quando están 
en flor estas plantas conviene regarlas i menudo, res- 
guardándolas del mucho sol, que las haría pasar y mar- 
chitar en pocos dias, y defendiéndolas de los. fuertes 
ayres y lluvias , que las ajan y echan á perder en poco 
tiempo. 

Abrigos. No practicamos comunmente en estos 
jardines el cubrir las eras de anemones con esteras 6 
lenzones para que no coma el ^ol los colores de las 
flores , y se prolongue su duración, como acostumbran 
hacer los floristas extrangeros ; no obstante de ser muy 
buen método por conservarse de este modo las florea 
mucho mas tiempo , hallándose resguardadas de las 
intemperies y particularmente del sol que pronto las 
hace pasar. Algunos floristas hacen poner toldos ele- 
vados para poderse pasear libremente debaxo de ellos; 
pero este es un métodc^muy costoso, y que pocos par*? 



l6 CEBOLLAS 

ticulares puede practicar: otros suelen poner unios aros 
ó cercos de madera ó de hierro de unos tres pies de 
alto, encima de las eras de estas plantas , y las de&en«- 
den de las intemperies y fuertes soles con tenzones ó 
esteras ; y últimamente en los reales jardines resguar«- 
damos algunas eras escogidas de anemone en las al- 
YÍtanas ó en los portales de jardin; de que ya hemos ha^ 
blado varias veces. Sinembargo de ser las anemones 
unas plantas poco delicadas, y que resisten bastante 
bien al raso los rigores de nuestros inviernos, con^ 
viene resguardarlas con pajones durante los fuertes 
frios , en particular las caitas mas sobresalientes y 
las de flor doble , que nunca pueden resistir tanto co- 
mo las sencillas. Muchas veces con la fuerza de los ye^ 
los y la excesiva humedad se ponen negras las hojas de 
estas plantas, y poco á poco se pudren, ó derriten^ que 
es la expresión de los floristas , cundiendo y penetran* 
do el mal en lo interior de la raiz> que pocas veces 
puede resistir sus daños. Es cierto que las plantas, que 
han podido resistir los yelos al descampado , llevan 
ventaja á las que se han conservado en una tempera* 
tura artificialmente abrigada ; pero también el nunie- 
ro de las que quedan sin lesión en un año de fuertes 
yelos es tan corto , que no debe exponerse el florista 
á perder por omisión sus mejores castas. 

Recokccion de tubérculos ó raices. Luego que pier- 
den su xugo los tallos y hojas de las anemones, y em- 
piezan á marchitarse , que comunmente se verifica por 
Junio y Julio en este temperamento ', se sacan las rai- 
ces de tierra» Se debe executar esta maniobra en dias 
secos , y la tierra de las eras ha de estar perfectamen- 
te enxuta ; circunstancias ambas muy necesarias para 
la conservación de estas raices, y para que se guarden sin 
menoscabo ni daño alguno. Se sacan con el almocafre^ 
desmenuzando perfectamente, la tierra y registrándola 
cuidadosamente para que no se queden enterradas al-* 



D1£ FLOR. IJ 

ganas raices. Empieza el florista por un kdo de la era 
siguiendo y lievándola á hecho hasta que concluye la 
recolección de todas las que hay en ella, teniendo mu-^ 
cho cuidado de no lastimarlas ni herirlas ál tiempo de 
sacarlas. Es necesario cesar los^ riegos al paso que 
pierden el xugo los t^los y hojas de las anemones , y 
algún tiempo antes de la recolección de raices se deben 
suspender del todo. De lo contrario brdran nuevas rai- 
cillas, se mueve otra vez su vegetación , y están ex- 
puestas á' enmohecerse y podrirse con facilidad. Aquí 
las recogemos en cestas , y las limpiamos escrupulosa- 
mente de toda la tierrecilla que ha salido pegada á 
ellas ; y aun es práctica útil lavar , las raices en agua 
clara en las mismas cestas , no guardándolas hasta qué 
se hayan segado» enteramente en algún parage sombrío. 
También conviene arreglar los tamaños, es decir, po^ 
ner juntas todas aquellas raices mas gruesas , y á par- 
te las medianas : y así al tiempo del plantío pueden es- 
cogerse aquellas y destinar para su cultivo los terrenos 
que estén mas á la vista ; pues siempre llevan mayo- 
res medros , y producen flores superiores y en mas 
abundancia que las raices mas pequeñas. En estos jar- 
dines se guardan en esportones suspendidos del techo, 
para libertarlas de los daños de los ratones, que si ha- 
llan proporción destruyen é inutilizan mucha parte de 
ellas. Al pasó que se sacan de las eras se hace la divi- 
sión de aquellas que tknen multipli<;^cion , y nunca 
conviene esperar al tiempo del plantío para hacerla. 
No se deben partir' ó dividir á menos de no advertir- 
se yema ó botón en cada división ó tubérculo > tenien- 
do siempre presente que quanto mas nutrida y de ma- 
yor tamaño es la raiz , con tanto mas vigor salen las 
plantas, y producen mas numero de flores vistosas. To- 
das las hebrillas que* salen pegadas á la raiz se supri- 
men al tiempo de sacarla de tierra , como también to- 
dias las partes que se advierten dañadas bien sea por 

■ ■ c 



l8 CEBOLLAS 

los insectos ó por la humedad del terreno ; y no con- 
viene de ningún modo esperar para hacer esta opera-r 
cion al tiempo dé executar el plantío, porque entonces 
se acrecienta el daño considerablemente; pues los in- 
sectos que deponen sus huevecillos en las raices^, se 
reproducen con mas abundancia, y vuelven á ocasionar 
nuevos daños : ademas de que las partes dañadas están 
mas aparentes al tiempo de arrancar las raices que des- 
pués de secas, que se arrugan y encogen tanto que 
muchas veces apenas se reconoce el mal. Se practicaba 
antiguamente en Aranjuez dexar estas raices sin plan- 
tar de un año para otro , y así se mantenían mas 
brillantes los colores de las flores , y se conseguía ma- 
yor multiplicación. Aconsejamos se siga este método 
siempre que pueda lograrse la abundancia de plantas 
que es necesaria para este fin. Se pueden guardar las 
raices buenas en parages secos sin plantarse por tres 
ó quatro años. 

Se notan algunas raíces esponjosas y acorchadas 
que menguan y se encogen, luego que se secan, en una 
proporción muy considerable. En hallándose partís de al- 
guna raíz en esta disposición se suprimirá todo lo da- 
ñado hasta lo sano, porque omitida esta operación se co- 
munica el daño en lo demás, de la raíz ', que se pier- 
de en menos de dos ó tres años , á no cortarse el mal, 
como se ha dicho. También áé advierte en la extre- 
midad ó en el medio del tubérculo en muchas raices, 
al tiempo de sacarlas de tierra , una especie de tumor 
esponjoso, que regularmente procede de la mucha hu- 
medad del terreno , y es preciso cortarle ; pues de lo 
contrario suele ser causa de que se pudra la raíz, ó 
ser el principio de la carie ó cáncer, que en lo sucesivo 
la destruye y pierde enteramente. 

Recolección de simiente. De las anemones sencillas 
y semídobles se señalarán las plantas de mas vigor, 
de flor mas ancha , y de colores mas vivos para la re- 



DEFLOR. I^ 

colección de simiente. Entre estas deben escogerse las 
que crian el tallo recto ^ alto y gruesecillp, y los pé- 
talos anchos , redondeados y de colores brillantes: los 
obscuros y matizados son los mejores para esto. Se su- 
jetarán con tutores los tallos á fin de que no los do* 
bien los ayres , en cuyo caso por falta de ventilación 
se abochornaría la simiente sin poder madurar. Esta se 
recogerá al paso que se vaya perfeccionando su ma- 
duración 9 y se haUe como desasida de sus cabezuelas; 
escogiendo un tiempo sereno , y luego que el sol haya 
disipado enteramente, la humedad y rocío de la noche; 
y aun para obviar la molestia de recorrer diariamen- 
te las plantas, luego que la tienen madura , y para 
que los ayres no desperdicien niucha parte , es mejor 
cortar las cabezuelas con alguna corta porción del 
tallo , no desmenuzándolas hasta que se sequen y cu- 
ren perfectamente á la sombra. 

Cultivo anticipado. Desde Septiembre hasta Enero 
pueden executarse diferentes plantíos de raices de las 
anemones en tiestos , que resguardados de las intem- 
peries en estu&s , y parages abrigados , adelantarán 
sus flores. Igualmente practicamos en estos jardines 
plantar tiestos de anemones por Octubre y Noviembre, 
que se reservan de los yelos debaxo de los portales de 
jardín , y se anticipa muchos días su flor ; de manera 
que se ha pasado y marchitado ya, quando los plan-r 
tíos mas tempranos de tierra principian á manifestar- 
la. En cada tiesto deben ponerse dos ó tres raices bien 
apartadas para que no se incomoden. Estos tiestos re- 
quieren mucha ventilación y goce del sol para que se 
adelanten sus flores , y sean grandes y de colores bri- 
llantes. No se deben destinar para este cultivo las 
mejores raices, ni las castas mas sobresalientes por 
el motivo de que regularmente se deterioran , y no 
se recuperan en dos ó tres años del daño que han 
recibido. Es conveniente dexarlas luego sin plantar 

C 2 



20 CEBOLLAS 

por un año conservándolas en lugares secos. Igualmen^ 
te puede adelantarse la flor de las anemona plantán- 
dolas en alvitanas de la misma manera , que explica- 
remos en el cultivo del ranúnculo. 

Enfermedades y y enemigos. Las enfermedades que 
padecen las raices ó cebollas de las anemones , son la 
vejez , moho , podredumbre , acedía ^ y la carie 6 cáncer 
de que ya hemos hablado. Toda raiz hueca , y en la 
qual se advierten agujeros , que penetran al interior, 
ó que se halla carcomida en la parte ó nacimiento de 
las raicillas , está dañada ; y si no se toma la precau- 
ción de cortar por lo sanp toda la porción ileterío- 
rada , se pierde sin recurso. Es conveniente embarrar 
las heridas ó cortes para impedir que cunda el maí, 
y hemos visto á algunos floristas ingleses cauterizar con 
buen éxito estos cortes con una mezcla de cera y pez 
griega liquida , pero casi fria. Los trozos ó pedazos que 
se cortan, y tienen alguna yema, no^ deben desaprove- 
charse en las castas que se aprecian mas , y son raras, 
pues brotarán algunos , y tal vez producirán flor. Las 
muchas nieves y yelos son causa de que las hojas de es« 
tas plantas se llenen de unas manchas negras, que por 
grados las consumen , y ocasionan su pé]:dida; y esto es 
lo que los floristas llaman derretirse las plantas. La ex- 
cesiva humedad las aceda ; lo que se conoce en el color 
amarillo que adquieren las hojas, y sino se remedia pron- 
tamente, se pudren las plantas. Para evitar estos ma- 
les se deben resguardar de los yelos y escarchas fuertes, 
^egun ya se ha dicho , y si tienen demasiada humedad, 
se suspenden los riegos enteramente hasta tanto que 
empiecen á adquirir una buena vegetación. 

Los enemigos de las anemones son las ratas y ra-* 
tones, que se comen sus cebollas ; por lo que se deben 
tener en parages donde se hallen resguardadas de sus 
ataques, pues de lo contrario las destruirían en poco 
tiempo. £1 alacrán de jardín causa grandes daños en los 



DE FLOR. 21 

semillaros , y aunque es verdad que no se come la^ 
raices, mina la tierra, corta todos los tiernos bro-- 
tes, que le impiden el paso, y de resultas hacepé^ 
recer las plantas. Para destruirle se observarán' con 
cuidado los pasos , bocas ó puevas que mas freqüenta^ 
y en ellos se enterrará una campana de vidrio, un ties- 
to vidriado, ú otra cosa semejante, que se halle resva- 
ladiza, en la que se echará un poco de agua y aceyte, 
y para que caiga mejor no ^e desbaratarán las minas y 
pasos que estén hechos , antes bien se quitarán lóis es- 
^torbos que pueda haber cerca de donde se halle colo^ 
cada la campana de jardin. Este es el método que se 
observa en los jardines, y asi; se destruyen muchos 
alacranes , pues luego que caen en la campana de vi-- 
drio , no pueden salir y perecen ahogados. También se 
tiene mucho cuidado de destruir este insecto , el mas 
temible de todqs , y el que mas daño causaren los jar-- 
diñes , al tiempo de dar las cavas en los quadros ; y 
si se advierte que hay muchos , se dá un premio á los 
jornaleros por cada docena que cogen , y asi se acaba 
con los mas : esto es lo que practicamos en los reales jar- 
dines. Dos especies de pulgón , el uno negro y el otro 
verde, ocasionan también mucho perjuicio á las anemo- 
nes. £1 verde se agarra á los peciolos de las hojas , las 
arruga , se sube hasta la misma flor , y con su trompa 
extrae la savia, lo que perjudica en extremo á las plan- 
tas. El negro se introduce dentro de las flores antes de 
abrirse , se escondfe entre los pétalos , los roe y corta 
poco á poco. Este pulgón es el mismo que tan comun- 
mente acomete á las habas y otras hortalizas. Para des- 
truirlos conviene lavar bien las plantas, y echarlas bas- 
.tante hoUin ó tabaco muy desmenuzado, lo que los ha- 
ce morir ó los auyenta. Estos pulgones hacen también 
algunas veces mucho daño en los semilleros al tiem<- 
po de empezar á nacer las plantas , y para defenderlas 
4e sus ataques es un excelente remedió el siguiente^ 



22 CEBOLLAS 

Se hace una mezcla igual de hollín y de palomina todo 
bien pulverizado y revuelto, y se esparrama una capa 
ligera de esta mezcla sobre el semillero , teniendo cui- 
dado de esparcirla de nuevo siempre que el ayre, el 
agua ó las intemperies hayan disipado la primera tan- 
da. También hay dos orugas que perjudican á las ané-> 
mones: la una, que llamamos la, rosquilla j de color 
pardusco se introduce dentro de la tierra á dos 6 tres 
líneas de profundidad, y va royendo y cortando poco 
á poco la planta. Esto se conoce quando caen sucesi- 
vamente las hojas exteriores. Esta oruga.se busca es- 
carbando alrededor de las raices , hasta que se en- 
cuentra , y para que no se oculte entre la tierra , si se 
busca con mucha precipitación , se practicará esta di- 
ligencia con conocimiento y despacio , siendo difícil el 
poderla hallar después de urgado el terreno por tener 
el color pardusco muy parecido al de la tierra. Uno de 
los enemigos mas temibles en este cultivo es el gusa- 
nillo blanco que se encuentra y nace entre la basura, 
que aunque al parecer es tan despreciable , ocasiona 
graves daños á las plantas. Estos gusanillos atacan in- 
distintamente las hojas y raices de las anemones. Si se 
hallan en las hojas, se lavan bien éstas con agua y xa- 
bon , y esto solo los destruye ; pero si están en las rai- 
ces , donde hacen comunmente sus mayores daños , es 
preciso descubrirlos, y luego que se encuentran, se 
quitan con un cortaplumas. Se cortará siempre hasta 
lo sano la parte de la raiz que se halle dañada , para 
impedir que se comunique el mal á lo demás de la plan- 
ta. También conviene mudar parte de la tierra qué es- 
taba inmediata á la r^iz, y echar en su lugar otra 
nueva , para que de este modo no se quede enterrado 
en ella ninguno de estos gusanillos blancos , que vol- 
verían de nuevo á hacer sus daños. Después de arre- 
glada otra vez la tierra es operación ventajosa el re- 
gar .y rociar bien la planta con agua, en la que se ha- 



DE FLOR. 13 

ya cocido una buena porción de tabaco, y asi se aca- 
ban de destruir estos y otros insectos , si casualmente 
se han quedado algunos escondidos. Se conoee que es 
la oruga la causa de que se caigan Jas hojas de las ané>^ 
mones , quando conservan estas después de caidas un 
color sano y natural : si son los gusanillos blancos , se 
ponen las hojas, antes' de caerse marchitas y amari- 
llentas : y últimamente, quando es enfermedad del 've- 
getal, se sostienen |as hojas marchitas asidas á la mis- 
ma planta sin caerse. Las babosas hacen igualmente 
muchos daños de noche en los quadros de las ánémo^ 
nes ; regularmente se retirán á el amanecer, y se es- 
conden entre los matorrales , y otras plantas espesas; 
porque sino seria fácil el cogerlas por las babas que de-- 
xan por donde pasan. El mejor medio para destruir- 
las es ir varias veces de noche, particularmente en 
tiempo nublado , con una linterna y matarlas. Muchos 
acostumbran cubrir las eras con ceniza ó arena muy 
fina; y como ésta se pega al gluten del animal, y ocu- 
pa toda la parte inferior de su vientre y costados , de 
manera que les estorba moverse , y caminar hacia 
adelante , las hace muchas veces morir en el mismo si** 
tio ; pero si se dexa endurecer la capa de arena ó de ce- 
niza , no produce efecto alguno. Acostumbramos en 
Aranjuez , para preservar varios plantíos de horta- 
liza , plantar en las regueras y. aun en las mismas era$ 
algunas lechugas bastas , lo que atrae las babosas con 
preferencia, y regularmente no tocan alas otras plan- 
tas. También se acostumbra extender en los semilleros 
una buena porción de hojas grandes de berza y de le- 
chugas , mayormente en tiempo de primavera, quando 
las babosas haden .mayores estragos ; y por este medio 
se destruyen muchas , qué suelen quedar escondidas 
debaxo de estas hojas. Las hormigas perjudican gene- 
ralmente á todas las plantas , porque todo lo minan, 
dexando el Terreno en hueco , y abrasan las plantas con 



24 CEBOLLAS 

el líquido ácido que sueltan. No es fácil destruir estos 
insectos tan perjudiciales en los jardines : sinembargo 
de tantos remedios y preservativos como se. citan en 
varios autores , lo cierto es que no hay ninguno que 
sea suficiente para destruirlos radicalmente. Las acá-* 
ñas suelen texer muchas veces sus telas entre las. plan- 
tas y flores para cazar otros insectos y moscas : esto 
puede alguna vez perjudicar á las plantas ^ ó^ por lo 
menos denota poca limpieza ; y así bastará romper las 
telas de araña siempre que se vean , y con solo esto 
se ahuyentarán las arañas , y dexarán libres á las plan- 
tas. Las lombrices suelen también causar algún daño 
á estas plantas , y mas comunmente á las que se .hallan 
en tiestos^ 

DEL RANÚNCULO 

(Ranuncidus asiaticus* Lin.) 

i>lja primera época notable de la gloria de los. ranún-- 
Mculos , dice el padre d'Árdenne en su tratado de es- 
wta planta, fue el reyn^do de Mahomet IV. Cara Mus- 
9)tafá su Visir, conocido por el sitio deJViena en lóói, 
f^prefírió el gusto de las flores al de la caza ; y afício^ 
Muado su Soberano á lasñpres, obtuvo, bien pronto 
»ide. Candía , de Chipre , de Rod^s y de Damasco quan- 
»>tas curiosidades y singularidades poseían en este gé- 
99nero aquellos países. Lps Bostangis , conociendjo el 
9>gusto del Sultán , multipicaron sus cuidados , y los 
9>jardines del Serrallo encerraron exclusivamente y du-- 
9»rante mucho tiempo las flores mas bellas i pero la codir 
9>c¡a tentó álosBontangis, se dex^ron sobornar por los 
9>Embaxadores y éstos enviaron raices de ranúnculos á 
9>sus cortes , y muchos comerciantes ricos de Constas- 
f>tinopla á sus amigos. Marsella fue su primer depósl- 
9»to f y Maicaval se dedicó á su cultivo : así es coitoo 



ñlos ranonccdos se han exteucUdo^^ aixnqueld^p&es I<|» 
99Curíosos han multiplicado infínitamejate 9^ varieda*- 
ndes por medio dieras siembras«>X<QfipacÍ6atfi« y Ubo»- 
«iiioso^ hdáajQbcfesescrhaa hechotde dkis.. un ramo ide) Q(Kb- 
mnuarifío, io.mísóao qa&d6ilaaoÍTa$:40rOT«'^ . i 
ElraoffiDiealo, ipie tunbiet»^ ise: ^onqcet en: |^ jai^ 
dines con los nombres de Francedllay Pomposas y Mam 
rimxAas , produce la raiz tuberosa agrumada y. pardush 
ea ezteriormeate y Uaw^^.ea lo inferior ^ y se compo»- 
ne de un. agregado df ttitsribnsta' dooe.ó mas^ tllbérí^ii^ 
ios .pequeños^! oblongos fiyiMdo» porom e^treo^d^i- 
Varían estos considerablemente en > su numero y.ügiir 
ra : unos son largos ^ rollizos y .puntiagudos i y otros 
cortos, carnosos y obtusos; Las hojas radicales son nu- 
merosas y seiiíallan sostenidaslpor j>ec«olos fa^stantet- 
fneate> lar^oj^ }:iasi;es¿as comft/slas d^ talla yarian en^ 
traordinadamenfae éam. figura ,. pues, son vsm 6 Di^i^s 
grandes ; enteras ó mas 6, menos recortadas; casi sei»ci>-> 
lias ó. compuestas.de una 9 dos ó mas pínulas; lampinas 
ó irettosas:;. arrugabas ;6 lis»swXa dispo^ieipn y nófi:^ero 
•délos nervios iraría! igualmente que la figuira. de las hoh 
-jas y las¿ que isaen de un verde^ma^ p menos ^acio » ha^ 
Uándose á. veces moteadas coa manchas n^ras , blan- 
cas ó encarnadas, sin qué ésto sea constante en las 
•mismas variedades* Sinembargo de, lo dicho, lo mas reí- 
-guiar en los ranúnculos es tener las hojas de tres en 
rama ó biternadas , y las hojuelas 4'pín^las^ hendidas 
en tres segmentos ^oblongos ^ agudos y recocfia4os. Del 
centro de las hojas sale «un tallo sencillo ó ramosa, mas 
ó menos grande con proporción á la variedad y for^ 
taleza de las plantas. Estos se hallap comunmente des^ 
ittidps;^ y.estan cubiertos de borra mas órnenos, pec- 
ceptíUe; teniendo muchas veces una ó jdos hojas opues- 
tas , que los abrazan en cada ima de sus ramificado^ 
nes , y son mucho .mas pequeñas y recortadas que las 
radicales. Del sobaco de. ellas nacen otros ramos mas 

d 



^ CE<BDX Lías 

^IgadQs:^' 'los ique producen sus flores más pequeñas y 
menos visrosas , que las del taUo principad Tiene esta 
planta. eti^^^u-estado^isUvvistrevuivJcalÜB caedizo ^ de cin- 
^<V hojuelas « a0?ada^ V xAmMak i y^ pontógudas \ la co** 
rola se com-potosí de- ckioo^ pétalos fedondeados-porisu 
-^^rdmídad f'^^te^minadós en saldase por una ufia pe^ 
quéña y con una escama en cada una ; tiene muchos 
estambres mas cortos que la corola insertos en el recep** 
incalo, ymtimdró'soft' gérmenes réánidos^ en cabezuela, 
^ada'üñ(>^i¿ton< un' estigma mtiy peqaj^o y revuelto; y 
^rec0 de" -estilos '^sproduoe tmucbas semillas redondas 
^omiH'imidas y terminadas por una punta negra. 

De esta planta , digna de muy poco «precio en su 
estado silvestre, se 'ha logrado por medio. del cultivo 
tin sin número di; variedi^des , que forman uno de^tois 
principales adornos de los jardines ea^a^ pruna vera y y 
^a<s4o^ Alistas extrangeros, particularmente los ho^ 
landeses 9 cultivan con todo el cuidado y esmero posiu 
-ble, Lo^ floristas dividen las numerosas variedades de . 
ranónculos' ^ ^ fencilhí , semidobl^s 'y:4obl&. :l«ps senci«- 
}los se tfenen en poc^ estrniá, y r^planriente se' de^ 
asechan 4^ cultivo ^ á ixo ser de^uoos colore» miiy bri^ 
liantes ^y particulares , y que se pueda esperar conse^ 
guir en lo sucesiva variedades semidobles o dobles por 
medio de sus semillas. Los semidobles , que son aqu^ 
ilos , ■■ que' sínembargo ^e tener muchos estambres" coa«- 
vertidos en pétalos ^ ^^nservañ otros muchos, fértiles y 
ía|)tos^aFa ^^ifndar los pistilos^ son muy estinmdos 
^r la mia^ha diversidad de sus:flores, sé prefieren pa*- 
ra la recolección de semilla, y se cultivan con ^ mayor 
abundancia. Los dobles compr^hénden aquellos que tie«- 
nea (odos los estambres y gérmenes^convertidqs en «petad- 
los mas pe^ueíbs que ocupan el- ^centrb^: se ^p^efieísa^ 
todas las demás castas , se estiman; 'áfipesar de< ser Jos 
mas delicados en su cultivo , y sonetos que los ñor^T- 
tas y aficiotiados desean tener con «oas ansia ea »» 



DE FLOR.» ¿7 

jardines^ y para cuyo logro y cofisei^aicion na rtpár* 
jraii en gaistos.^ni cii}(faulDs^ Muchos floriatftf oulttvaá 
los raáúncutos: semtidobks eóa jltidS^ ido**? 

bjes, per quanto éstos ^últtfMs ^. ademas jde >ser :siut]a^ 
méate delicados y |>erderse con lá may<^r &cüidád al 
menor descmdo.ó contrattempa^ se propagaa coa am^ 
cha dificultada. . . > . < .. 

Es tanta . la multítud . de . yaní^dades. ji^nUaéras. «k 
ranmiculos que' út cultivan^ . qud ^Ktrpcefaeadéi aitcupio^ 
so la drrersidad de foi!masieid(ra&K& ^if^oloresbriUaliT* 
tes. Conttnuámeiite se logran en. los semilleros plan* 
tas de ranánculo desconocidas ^ con las que se akimen*^ 
tan los ¡catálogos y. listas de io^ ^oi^ísfas ejcbrangeros, 
qué siguen, ht practicar de jáístái]^Í0 cada casta >BU6va ' 
con nombres pomposos del tñismOf .moda qtieyít. queda 
explicado. ;en el cultirx) de las anemones. Envíos reales 
jardines no hacemos estudio en > discurrir nueyós nom«* 
bresy que otros no hayan antes.soaado ^ para diferen- 
ciar las; nuevias castas que-diairiaiiiente apánecéo em. 
los semilleros* ;. pues perderMinM>ii(^si;i. utilidad muchas. 
horas, que debemos aplicar á.otj^s^ ocupaciones mas; 
útiles. Separamos desde luego las raices de flor sobre- 
saliente, que cultivamos con todo el esmeró posible en 
eras apartadas . de las flores mas ordinarias y comur» 
nes^ Es tanta la coj^a de tariedades nuevas ^ quecons-r. 
tantemente se producen en los. semilleros anuales , que> 
practicamos: para sostener sin decadencia esta vistosí* 
sima flor , que no es fácil señalar; m tLumero; y asi 
es que rara vez se semejan las plantas. unas á otras. Si. 
se repasan los; catálogos .de. los flotjsfas ^eictrangeros, .se; 
hallarán nombren de mas de tres. mU ranúnculos dobles^ 
sin que entren en esta cuenta h>& semidobtes y.senciUos^v 
que son casi sin numero^ 

, Distinguimos en los jardines de florest con el nom- 
bre de Francesillas á los ranúnculos de tallo. simple ó., 
pocoxamoso y de flor perfectamente: doble ;. y con eL 

d 2 



^8 C1BBOLLAS 

de rúnuncido á los detallo mas alto, ramoso desde su 
base con flores ma^yores^ya sean perfectamente dobles, 
seiliídobles , .6 sencíliasj No se consideran en dase dé 
perfectas las que tienen c^rtma en su centro 6 ^on se» 
guñ la expresión de los floristas ; pero si las que tíenen 
convertidos en pétalos todos los rudimientos'de los 
gérmenes. Hay flores muy dobles de las de pitón ^ que 
DÓ se distinguen idé las perfectamente' dobles,. á no ser 
después, de haber, desarrollado completatüente sus pé^ 
talos , que manifiestaxi el centro hueco en la prozio»^ 
dad de la cabezuela , corona ó gérmenes. Mirando nm- 
chas flores de ranúnculo con pitón, desimpresionados 
de la moda y preocupación que las reputa imperfec^ 
' tas y se motan imas vistosas que otras^ perfectamente d(^ 
bles , que carecen de corona , comunicando esta con 
su variedad tanta brillantez y realce , que admira su 
disposición y arreglo maravilloso. 

Los colores mas comunes en los ranúnculos son 
io& morados , negruzcos , morados mtjy obscuros o color 
de cafej cenicientoíy cóhr de aceytuna^ faxados de hian^ 
I», cohr de rosa ^ y de fuego , faxados de morado y hltm^ 
eojy aceytunadoy faxados de amariUoy colar de rosa^ fa» 
xados de cokr de rosa^ encamado ^ y naranjado ^ faxados 
de color de uro , amariUosy paxizos , naranjados ^ encar-^ 
nados y color de fuego ^ color de porcelana y cokr de rosa, 
blancos , color de carne trc. &C. Se reputan entre los in- 
teligentes como mas sobresalientes, los qwe tienen grue* 
secillo y devado el tallo y á su cima producen la flor 
ancha muy doble, de muchos pétalos redondeados, 
y el centro muy poblado Los colores obscuros , lo& 
muy brillantes , color de fuego , amarillos , y los mati*- 
2julos y faxados con listas de diversos colotes ocupan 
el primer lugar entre los escogidos, principalmente si es- 
tán mezcladas con simetría sus fazas de color de fuego, 
amarillas, blancas, moradas y naranjadas. Las flores 
moteadas 6 matizadas con puntos y manchas de colo^ 



res diversos son igualmente apcedaUes* Se ajtfoziman , 
muchas Veces, las .flores del ranúnculo en la forma á 
ks de 1^ clavdlma, á las quales Uevaí; ventaja pot la 
delicadeza de sus colores. Hay algunos ranáiiculos 
€on olor 9 y son mas estimados por esta circunstai|cia. 
Las castas de ranúnculos se conservan de- veinte á 
treinta años con vigor ; pero pasado dicho tiempo ^ co* 
Hi^nmente degeneran de la misma manera que queda 
explicado en las anemones» 

- Siembra^Lx>^ ranúnculos se^ multiplican por las r»¿ 
ees secundarias y que nacen de la raiz ó cebolla prin-* ' 
cipal , y también por sus semillas^ De raiz se propar* 
gan mas fácilmente , florecen las plantas con mas bre- 
vedad y.semantienen.las variedades sin degenerar , y es 
el único medio que queda para la multiplicación de las 
plantas de flor doble ^ y de todas aquellas que no dan 
semilla. Por semilla se adquieren todas las nuevas va^ 
riedades ^ que abundantisimamente aparecen todos los 
años en los semilleros. No dan su flor hasta la segunda 
ó tercera verdura ; y á. pesar de ser el único método de 
obtener nuevas castas^ son pocas las que reúnen las ca- 
lidades y circunstancias propias de un ranúnculo de ver- 
dadero mérito , y siempre abundan las sencillas é in- 
útiles 9 las quales se desechan comunmente del cultivo. 

£s preciso ezecutar siembras anuales de esta plan** 
ta para poderla sostener sin decadencia > y al jnismo 
tiempo propagar las variedades mas escogidas. £n al- 
gunos, años suelen lograrse muchas plantas sobresa— 
lientes de estas siembras , al paso que en otros no se 
consigue casi ninguna ^ sin saber á qué se debe atri- 
buir este fenómeno. 

La siembra de los ranúnculos se efectúa en este 
clima á últimos de Agosto o principios de Septiembre 
de la misma manera j y con las propias < advertencias 
'que ya quedan indicadas, para executar la délas ane- 
mones, cuyo ^cultivo se puede /consultar por convenir 



pQ c:EBQiiLAr 

f xáataongyite coxi. eLde jesta planta. La misma mezcla que 
se dÁxx> convenía á las anemones ^ .es adaptable á los 
rannncufos. Si por.algtüi .aca&o np se pueden lograe 
1^: mismos ingredientes que jaUijse ak^icaroa^ paedeii 
ocupar au iñgar otros .equivaJLsntes ^ como por exeta^ 
pío ;:éa v& de tierra de soto ó virgen. puede echarse 
mano del limo que de saca; de; lo^ depósitos de agua 
y: de los estanques ^ luego que estéJbkn seco : enovjefl 
del mantillo de hojas puede .subatituírse; la tier-ra :qiie 
se saca de los huecos de loei jarboles ya vi^os y^trar^ 
comidos y que es su misma descomposición $ y likíma^ 
tiente en vez del. mantillo que comunmente se- usa del 
estiércol de caballeriza , se puede emplear el mantilla 
de estiércol de vacas*. La meascla. contiene tetierla pre-^. 
venida. uno ó dos años antes deiisárla^ icuidandoi de 
jfevolverla y pasarla varias vécese píor lasárahda á .fia 
de unirla mejor , y limpiar los cantos y pledrecillas 
en la disposición que ya queda explicada en el cul-t 
tivo de las anemones. 

En ningún : caso se emplearái^r en este, cuhhro loé 
mantillos que no estén muy pasados , y que noha-^ 
yan perdido su fuerza ; pues de lo contrario causaráa 
la pérdida de todas las raices* Para hacer debidamen-* 
te las siembras se escogerá la. semilla firesca del año, 
que es la mejor ; advirtieñdotque la que tiene mas de 
tres anos. rara "ves^ nace* Estas. semillas se esparraman 
comunmente bastante espesas , por el motivo de que 
no germinan muchas 9 ya sea por hallarse vanas , 6 
por quedar enterradas á mayor profundidad de la que 
deben tener. La cubierta de mezcla ó mantillo para 
tapar las semillas , no pasará del canto de un pesa 
daro j por causa de ser muy menudas^ y á mayor pro*^ 
fundidad no pueden salir á luz sus tallitos endebles. 

El mucho sol perjudica á estos semilleros , por- 
que penetrada del calor la ligera cubierta que llevamos 
mendonada , se abrasan las semillas sin poder gernú^- 



»E FLOK.> ^i 

nar , mayormente sí coir la humedad que se fomenta 
para ayudar su brote j se han hfaichado ya algún tan<^ 
to éstas y y han coitien:«ido á obri^r ios priiurípíos de 
Tegetacion, ^ semejante» circuostaincias conkt alter- 
na, aocvw del ^or y la humedad se pudren aquellas 
lamientes^ cuya vegetación había empezado á maní* 
festarse , y se baU^an ya sus xugos en movimiento. 
«Por este motivo-escogemos^ i siempre para establecer 
estos f^niittejm tm pavageiqúe^se^haHe situado entre 
,£oI y sQmbrat^ ydeaio^jpoderseidestinar u%4áti0 opoiv 
^nó • con estas ventarjas 9 ierá preciso supiji e) arte , lo 
«pie no^ puede la naturaleza del terreno ni su ezpoá^ 
cíoa.*Se cubrirán para esto los seni^leros con paja lar- 
^j 6 Ucn se tenderán {tajones 'sobre los^^ portales dt 
jardin, que defiendan el semilleiro^e los daftos: m^n«« 
cionadosf que es práctica mas. arreglada. al bten cul-* 
tívo 9 por quant0 asi se fomenta igualmente la venti- 
lación que todo vegetal necesita para áu desarrollo é 
incremento ^sucesivo* Estos resguatdosi setconseryaráii 
duícante el jígor det calor ^ y so tendrán quicado5«:dtt*- 
Jiaote la noche , y en aquellos ratos que »q dái el ' soh 
asi tomarán fiíecza las plantas ^ que nunca álcanaarári, 
sinembargo de los mayores cuidados , á las que~se lo- 
gran de los criaderos colocados sin resguardo entre 
sol y scfmbra. Durante los frios del invierno deben tar 
parse con pajones los > semilleros para, defensa de h&s 
yelos que es^ponjan la tierra ^ dexan en hueco ^ lairaísBy 
y queda expuesta' la piantita á toda su- impresioa 9 pe-^ 
reciendo por £>ilta del competente abrigo^ Igualnmite 
deben reservarse de las lluvias fuevtes qiíe desentierran 
la plantan tierna 9 y de las . nieves abundantes que son 
causa desque se pudran muehdk raices! aun. tiernas 9 por 
no poder resistir la spbirada humedad que comunioaa 
al terreno, ' ■ - 

No se omitirá ocasión en que se pueda facilitar sin 
inconveniente^ las plantas el desahogo y ventilación, 



^a CEBOLLAS 

porque sía la renovacioa del ayre no pueden vegetar 
con la loaauia que se requiere ^, y siempre las jplantas 
se resieuten ea lo .sucesivo de. esta falta»: Después áe 
haber pasado los fños no es necesaisb mas cultivo que 
la limpieza de plantas extrañas ,;y riegos precisos. Ai 
año siguiente poír la primavera darán flor algasias de 
las que se sembraron en. el otoño antecedente 9 aun*^ 
que por lo regular^ad floreo^én. iia«ta i.elí segundo ó 
tercer año. La. primera flor .^ueiefhta estiai^iplaatas de 
hembra se cortará* atgun tí^x^.ante^ de^.tttarcfaiitarsey 
.pox el miotivo de que si sedexan madurar.:sua:semili«9^ 
se, disminuyen considerablemente sus raices , y dan en 
lo sucesivo flores pequeñas y de poco aprecio. £n Í0 
4emas concerniente al artículo siembra y .criatkrof qonf 
súlt^serel. cultivo de la. anemone. . . ^^ , . •: .j 
• .: Piantio. Eñ los terr^ios muy endeUes ^o preva^ 
lecen los ranúnculos , particularmente si la capa infé^* 
rioif es de mala calidad , y se halla bastante somera; 
porque en alcanzándola las hebrillas que nacen de las 
-raices 9 se detiene su vegetación por no hallar el jíu-#- 
trtmento que requieren ^ y producen escasamente flor« 
Ko son asimismo adaptados para este cultivo los ter- 
renos muy fuertes , y deben considerarse por muy 
contrarios á la vegetación de esta flor todos los que se 
encharcan y detienen la humedad, en los quales se 
pudren las raices 9 y se deterioran sin aproyechamien- 
4:0. Los terrenos aparentes para este cultivo son los 
substanciosos , sueltos y que no se hacen barro fiícil^ 
mente. Deben cavarse á dos palas de azadón las eras 
para ranúnculo ; pues aun quando parezca muy pro^ 
&nda esta labor , no lo es con. demasía si. considera- 
mos que baxan las hebrillas y y profundizan para hus-<- 
car el alimento á mas de dos pies y medio en terrenos 
aparentes y cultivados con todo el esmero que exige la 
planta. Son conocidas las flores que produce una era 
poco labrada ^ y se distinguen de las que &e han criar* 



BE FLOR. yj 

do en terrenos bien cultivados ^ porque éstas son 
grandes , numerosas y sostenidas por pedúnculos grue- 
sos y elevados, al paso que las otras tienen una ve- 
getación endeble. La tierra de las eras se de9menuza<. 
rá y limpiará de cantos , deshaciendo con el azadón los^ 
terrones á fin de que quede suelta , y puedan penetrar 
sin dificultad sus tallos y brotes , y que no haya es- 
torbo para que profundicen las hebrillas , por las qua^ 
les se nutre principálment-e la pknta. Los floristas ex- 
trangeros , y en particular algunos ingleses , preparan 
los terrenos para cultivar el ranúnculo con tal dis-^ 
pendió, que no puede bonvenir á un particular por 
los gastos grandes que requieren. Tienen^ por práctica 
excavar zanjas de dos^ pies y medip á tres de pjrofun-^ 
didad, y después de sacar toda la tierra, las rellanan 
con mezclas preparadas anticipadamente , mudándolas 
todos los años , y reponiendo nueva mezcla para su 
cultivo. Sinembargo de considerar este método de mu- 
cho beneficio para tas plantas , creemos no pueda cor- 
responder en e^e temperamento alas esperanzas é 
ideas que puedan prometerse ios floristas. 

En los reales jardines practicamos alguna vez el 
cultivo de esta planta en caxones conio los que se dis-« 
ponen para executar tas siembras de la^ anémoneá , y 
han prevalecido muy bien por dicho método, logran-* 
dose flores' mas grandes que en los plantíos de tiei^ra. 
La mezcla para esto$ caxones se compone de manti- 
llo , tierra vegetal ó virgen^ y arena de rio , Bien in- 
corporados todos los ingredientes. La práctica mas se- 
guida para este cultivo es en eras al descampado , del 
mismo modo que s& hace con las anemones. No débé 
replantarse el ránánculo en un teirreno á no haber pau- 
sado tres ó quatro añosdesdie su intima reposición: 
todo florista curioso debe tener presente esta círcuhs^ 
rtancia, que es bastante esencial. Los terrenos destínam- 
elos para esta flor no deben tener estiércol entéHzO| 

c 



j4 CEBOLLAS 

y los. abonos que no perjudican son los mantillos muy 
consumidos , que han servido en otras producciones 
dos años por lo menos. Se dañan muchas raices si es- 
tan en contacto con el mantillo algo fuerte 9 no cau^ 
sándolas daño alguno si &e halla á mas profundidad; 
sinembargo de que sus hebrillas lo toquen ; pero si las 
raices se hallan circundadas del mantillo y ó perciben 
de muy cerca sus efectos , se dañan regularmente , co- 
mo lo hemos experimentado diferentes veces* Hemos 
visto que para obviar este inconveniente es lo mejor 
disponer las eras y zanjas , de mañera que encima de 
la tierra beneñciada con mantillo se esparrame un le- 
cho de tierra virgen substanciosa del grueso de dos ó 
tres dedos, donde sé colocan las raices al tiempo del 
plantío; y lo consideramos de mucho beneficio ^ sin- 
embargo de los gastos mayores que pide esta dispo- 
sición y arreglo. Estas raices se plantarán de la misma 
manera , y á las mismas distancias que ya queda, ex- 
plicado en las anemones ; pueden igualmente plantar*» 
se por surcos , para lo qual se abren unas zanjillas de 
tres á quatro dedos eiscasós de profundidad , paralelas 
en toda la longitud de las eras , colocando én el fondo 
las raices á distancia de ocho dedos. Esto ahorra traba-^ 
jo ^ y es de mas utilidad por quedar bien sentadas sus 
raices , y á las distancias proporcionadas según arte. 
£$tas zanjillas se abrirán con algún almocafre angos- 
to 9 ó con UQ^ aguja de jardin ; y luego que se haya 
plantado una linea se atierra 9 y se abre la siguiente 
basta completar el plantío. Al tiempo de efectuar éste 
deberá hallarse el terreno algún tanto humedecido, pi^e** 
caviendo el que esté hecha barro la tierra ; ó di qtie se 
halle, por el conürario' muy seca, jy^ tiinguna. manera 
es conveniente echar las raices de ranúnculo- en agua 
ante$. de plantarlas , con la 'mira de adelantar su brote: 
.e$ nociva esta operación ,• y la causa de que se pudran 
muchas ; .pues para que: :gocen. la suficiente humedad 



DS FLOR. jj 

basta regar moderadamente de antemano el terreno, 
en lo qual no hay inconveniente , y en particular si se 
suministra una entrecava algún tanto profunda después 
del riego , como acostumbramos en los reales jardines, 
con el fin de ahuecar y esponjar la tierra. El tiempo 
mas adequádo para plantar el ranúnculo es á últimos 
de Octubre y primeros de Noviembre : así se hallan 
ya nacidas las plantas antes de los frios , y logran 
buena multiplicación y flores mas perfectas y de ma- 
yor tamaño. Sinembargo , en los terrenos que sé inun-* 
dan con las aguas del invierno , debe dilatarse el plan- 
tío hasta el mes de Febrero. Es cierto que los tallos 
y flores son mas endebles ; pero no se arriesgan á 
perderse con la humedad. En lo respectivo á adelan- 
tarse sus flores es tan corto el tiempo que muestran 
flor los plantíos de Noviembre ante^ que los de Febre- 
ro , que no pasa de diez dias su anticipación en los 
mas años. La raiz mejor para plantar debe tener de 
tres á quince años de edad ; los tubérculos ó raices se^ 
cundarias producen flores mas hermosas que las raices 
viejas ó madres , que han florecido muchas veces» 

Cultivo. Muchas plantas de ranúnculo echan otros 
tallos secundarios ademas^ del principal \ según ya que- 
da dicho , y estos conviene suprimirlos en todas las 
especies sobresalientes, al paso que se manifiestan , de-* 
zando solamente el tallo principal , i:on el fin de que 
la flor sek mas grande y vistosa. El florista no debe 
esmerarse tanto en la adquisición de un número consi- 
derable de flores , quant^en la hermosura y visualidad 
de ellas , y en una palabra la cantidad debe ceder á la 
calidad. Tenemos la experiencia en Aranjuez de que 
los riegos de pie suelen causar muchas veces la pérdida 
de lós ranúnculos dobles , cuyas flores se cortan para 
los ramilletes de palacio. Se introduce fácilmente el 
agua por los cortes baxos , y penetrando hasta la raiz, 
es causa de que se piquen y perezcan : así es que por 

e 2 



36 CEBOLLAS 

esta razón se advierten sanas en las mismas eras las 
plantas sencillas , cuyas flores se dexan sin cortar^ 
al paso que las de flor doble se notan dañadas y en- 
fermizas. En lo demás concerniente á este articulo se 
puede consultar el cultivo de las anemones , por ser 
el mismo que allí queda explicado , y dbnvenir perfec- 
tamente á estas plantas. 

. Abrigos. Respecto á ser los ranúnculos mucho mas 
delicados que las anemones , se resguardarán con los« 
abrigos , que hemos insinuado para las anemones supe- 
riores y escogidas. Son masjaecesarios los abrigos si so- 
brevienen los yeios antes de que hayan brotado las raí- 
ces, y se congela la tierra quando están ya sus xugos en 
movimiento. Asimismo causan grandes danos las he- 
ladas tardías y que acontecen quando el botón dé la 
flor está para desplegarse , en cuyo caso. habrá que re-- 
servar las eras de los estragois del temporal. Aun mas 
que el yelo perjudica la nieve á las plantas de ranún- 
culo 9 abrasando sus hojas ^ y penetrando eiu lo inte- 
rior el daño con sumo detrimento suyo. En dichos 
ti:es casos se reservarán de las intemperies por medía 
de pajones sostenidos por portales de jardín. Se pres- 
tarán estos auxilios solo á las mejores castas escogidas, 
pues en jardines donde se cultiva una porción tan con- 
^erable de estas plantas , como en Aranjuez , que 
visten campos enteros , es impracticable defenderlas 
todas. Algunos , á falta de pajones , suelen extender 
sobre las eras un lecho de paja larga ó estiércol seco 
enterizo ; pero esto solo se puede hacer en los princi- 
pios de su brote 9 y antes de que suban los tallos , que 
se romperían después con aquel peso 9 y se sofocaría 
la planta. Es necesaria la ventilación para el logro de 
estas plantas , siempre que puedan disfrutar de este 
beneficio , y se mantendrán solamente cubiertas en 
aquellos tiempos que lo exigen las inclemencias de la 
estación. Si permanecen cubiertas las eras de ranuncu- 



DE FtOH. 37 

lo muchos, tiempos en el invierno ^ se desmejora la 
planta , se pone descolorida , y muchas veces se pu- 
dren sus hojas.. Se notan mayormente estos daños quan- 
do se recala la tierra, y permanece mucho la hume- 
dad en el terreno; por lo que no se omitirá ocasión 
en que sin riesgo se pueda dar la ventilación necesaria 
para mantener las plantas saludables. En lo demás per- 
teneciente á este articulo consúltese el de la anemone. 
Recolección de raices. Á últimos de Junio y en Ju- 
lio es el tiempo de sacar de tierra las raices de los ra- 
núnculos., en cuya éppca ce^an los xugos de vegeta- 
ción , y se caen las hojas de las plantas por falta de sa- 
via. No debe dilatarse esta recolección , porque si lle- 
ga á llover intempestivamente brotan las raices otras 
faebrillas , en cuyo caso es mas conveniente dexar ex- 
puesta la cebolla á las variaciones de la estación. Sa- 
cándolas en esta disposición , como se hallan movidos 
los xugos, fermentan con menoscabo suyo, y se de- 
terioran considerablemente. Al pa«o que jse van sacan- 
do las cebollas, se dividirán las^ nu^vks, que hayan 
multiplicado las madres, porque posponie^ido hasta el 
tiempo del plantío esta división, como muchos acos- 
tumbran , se hallan muy quebradizas y se dañan. Lue- 
go que estén bien enxutas á la sombra, y limpias de 
toda tierra y brozas , se guardarán en esportones, b;;i' 
.nastas ó cestos suspendidos del techo, ó bien en ¿a^ 
xas bien tapadas. Es útil dexar las raices mt planta;: de 
un ano para otro : así se conservan mas vigorosas. I^ue-^ 
den vegeta^ hasta el quinto año después de sacadas de 
tierra , pero estando sin plantar tanto tiempo no pro- 
ducen su áor tan grande xomo las que nacen de rai- 
ces mas nuevas. Los tubérculos y raices que resultan 
de la división, son siempre mas fértiles, que la cebolla 
madre que ha dado flor muchos años. Las raices de los 
ranúncidos obtenidas de semillas son mas blancas que 
las otras. . 



$S CEBOLLAS . 

Recoleccron de simiente. La simiente para las sfem« 
bras de ranúnculos se debe escoger de las plantas se- 
midobles dé muchos petalos, porque las que son per- 
fectamente dobles no la pueden producir , y de la que 
se logra de laís sencillas* no se consiguen castas buenas; 
Deben tener las semidóbles^ separadas para este efecto^ 
quatro ó seis órdenes de pétalos por lo menos, por el 
motivo de quequanto mas doble sea el ranúnculo dé 
donde se saca la simiente j tanta mas esperanza podrá 
tener el florista dé conseguir ñores dobles apredables. 
Las plantas de ranúnculo de mas vigar , tallos gruesos, 
y de mucho empuje, que producen flores obscuras, son 
las mas propias para la recolección de simiente. Estas 
deben cultivarse separadamente en eras de buena tierra, 
á fin de que con el cultivo arreglado y el alimento pro- 
porcionado se crien las simientes bien nutridas.La si- 
miente, que se ha cogido de plantas cultivadas en ter- 
renos plantados muchos años consecutivos con esta raiz^ 
no es aproposito para ejecutar las siembras :• se comu- 
nica á sus simientes la misma decadencia , debilidad ,• y 
degeneración ,'que se advieíte en sus tubérculos ó rai- 
ces. Es cosa notable que las raices de plantad semido*^ 
bles , destinadas para la recolección de simiente, se de« 
terioren en los siguientes plantíos después de haber 
perfeccionado su maduración, y no produzcan tan her- 
mosa la flor ; al paso que los tubérculos ó raices dividi- 
das , que aun no han manifestado su flor conservan 
sin^alteracíon los paractéres de su variedad. En hallán- 
dose ya secos y sin xugo los tallos, y quando las cabe- * 
zuélas pardean , se registrarán diariamente colectando 
la simiente madura ; y para obviar este trabajo tan ni- 
mio y penoso , aun es mejor cortar las cabezuelas con 
algo de tallo-, y extenderlas en algún parage sombría 
hasta que hayan madurado del todo. Conservan los 
{Principios de vegetación por tres anos ; pero la si- 
miente nueva del año es preferible* 



D.S FLOR* 39 

Cultivo anticipado. De dos maneras se adelanta la 
ñor dejos ranúnculos ; ó en tiestos que se plantan con 
esta raíz y se introducen dentro, de estufas y res^rva-^ 
torios > ó ^n alvitanas ó portales de jardín. Por Oo 
tubre , Noviembre y Diciembre se encierran en los 
reservatorios los tiestos que se intentan adelantar, y 
en cada uno se plantan tres ó qüatro raices, con 
una cubierta ligera paca que broten con mas breve- 
dad. Algún tiempo antes de que se manifiesten los 
brotes, puede amnentaroe la culnerta proporcionanH* 
dola de manera, que solo tenga el grueso de dos deu- 
dos y medio; paralo qual solamente -se cubrirá en el 
principio del plantío con dos dedos de mezcla , aña-r 
diendo .después etro medio dedo. La jnezcla que mas 
conviene es una. composición d^ arena gorda, y tierra 
substanciosa, legamosa^ ó de raaóbiías de estanques y 
caceras, incoq;K>rados los ingredientes de manera que se 
componga una mezcla suave y ligera. Deben colocarse 
los tiestos en los parages mas bien situados para disfru* 
tar el baa^ciotdel soLy ventUácion, regándolos siempre 
que lo exijan las circunstancias* Las raices que se de* 
ben aplicar á este fin, na deben ser de las mas selec-^ 
tas , sino las de mediano mérito ; porque se dañan y 
deterioran en tanto grado , que por lo común no pue^ 
den- aprovecharle en lo sucesivo , ó^ producen la flov 
pequeña, y degeneran en .las siguíenlíes reposiciones. 
Tendrá, ria grande satísfaodon el florista de lograr 
por esta práctica flores con anticipación á las de tier-* 
ra; que son de estimar en la estación del invierno 
aun quando no igtialen en hermosura á las que produ- 
cen las plantas en su tiempo natural. ínterin dura la 
flor , se prolongará su goce resguardando los tiestosi 
de la impresión viva del sol^ omitida esta precaución 
prontaníente se pasa, desvaneciéndose con brevedad 
todos los afanes que ha practicado el florista para un 
placer de tan corta duración. Luego que se saquen es^ 



40 'CEBOLLAS 

tas raices , se limpiarán de la tierra , y guardarán sin 
plantar por un año j que tal ves así recobrarán las fuer- 
zas perdidas. Los plantíos en las alvitaaas se verífii- 
can por Octubre , Noviembre y Diciembre «f y no pídea 
mas cuidados que la limpieza del terreno y los riegos 
necesarios, y los abrigos para defender las plantas de 
- ios daños de los yelos. Sobre estas alvitanas ó cazones^ 
como los que se practican para la formación de semille- 
ros, ¿e levantan portales de jardín , que puedan sosto^ 
ner el pisso de los {bajones , con que es necesario defen- 
der las plantas de los fno$, nieves,. y liavias fuertes. 
Son particularmente precisos los abrigos en los princi- 
pios del brote de ticSrra, y luego que el botón de la flor 
empieza á engruesar. En caso áecesavío se colocarán re- 
fuerzo¿ por el espaldar y. costados ,^ y siempre se llevará 
particular cuidada en. que no queden aberturas por las 
que se formen corrientes de ayre frió , que pierden las 
pjíantas. No se destaparán ámenos. de no hallarse derretí- 
da la escarcha y yelo que oae sobre los pajones , que. es 
la señal de haberse templado: el día. Lásraites, que se 
emplean en este cultivo, son por lo regular las semidobles 
buenas; pero no es conveniente exf^oner las dobles es^ 
cogidas , porque siempre padecen en este cultivo, que 
no las es naturaU Se sacarán luego que los tallos pier- 
dan el xugo^ De esta manera se anticiparán tres sema- 
nas ó un mes las flores del ranúnculo , y en aquella 
temprana estación hacen, un efecto maravíHosp con su 
mucha variedad de colores* 

Ademas de estos métodos para adelantar la flor sue^ 
len practicar algunos floristas otro para atrasarla. Ar- . 
ranean de tierra algunas raices de ranúnculos ya bar-^ 
badas, que trasplantan en otros parages con el fin de 
detener su vegetacioa. Quedan lánguidas las plantas de 
resultas de esta operación., y luígo que se han reco- 
brado y adquirido nuevo vigor, maníGestan su flor mu-«* 
cho mas tardía que las de los plantíos regulares. Este 



B £ F L o S. 41 

trasplante se debe verificar por Enero y Febrero, sa- 
cando la raiz de las eras plantadas por Noviem- 
bre. Esta práctica es sumamente contraria para las rai- 
ces 9 que se aniquilan , y perecen muchas veces ; y no 
sie^apre se logra de ellas la flor que se desea. 

Enfermedades y enemigos. Consúltese el cultivo de 
la anemone. 

DEL JACINTO. 

{Hyacintbus arientalis- Lin.) 

Üil mayor número de las variedades de esta planta, 
que indistintamente se conoce en los jardines con los 
nombres de jacinto y de Bretaña^ cultivadas por los flo- 
ristas, debe su .origen al jacinto oriental, que se cria 
espontaneo cerca de Constantinopla y otros parages 
del Levante. Algunas otras se han conseguido de semi- 
llas de las especies naturales descritas por Lineo con 
los nombres de no escrito , cabizbaxo y amethptino. Es- 
tas tres ultimas especies se encueQtran freqiientemente 
en varios distritos de España , y estamos informados 
por personas fidedignas, que en los viñedos de Galicia 
próximos á la marina en las inmediaciones al rio Miño 
nacen espontáneamente muchos jacintos dobles, que'allt 
llaman campamllas , por lo coman azules , y algunas 
veces blancos. El jacinto oriental produce tm bulbo re- 
dondo compuesto de túnicas gruesas, que se. cubren 
unas á otras, las exteriores algo roxizasry las interio-« 
res blancas , su tamaño varia según su edad y vari^ 
dad^ pero regularmente tiene de dos á tres dedos de 
diámetro : de su base salen unas raicillas fibrosas y blan* 
cas. De lo alto de la cebolla nacen de quatro á ocho 
hojas radicales, largas, angostas., acanaladas, lampi- 
ñas de un verde reluciente y algo carnosas : del centro 
de estas se eleva el bohordo de seis á doce dedos de lar< 

/ 



42 CEBOLLAS 

go , casi cilindrico , hueco , lleno de medula , de tres 
á quatro líneas de diámetro en su base, y disminuye pro- 
gresivamente hacia su extremidad superior. El numero 
de flores varía considerablemente en esta planta, y ca- 
da bohordo produce de seis á treinta ó mas flores , se» 
gun sus diferentes variedades : cada una está sostenida 
por un piececilio , mas ó menos largo desde media li- 
nea á ocho líneas con una bractea muy pequeña en su 
base. Las flores, que tienen los piececíllos cortos, con- 
servan una posición horizontal ai bohordo , y las que 
los tienen largos son cabizbazas : están colocadas á la 
distancia unas de otras desde ima hasta diez lineas , y 
son muy olorosas. La corola es de una pieza, tubulo- 
sa, hinchada por su base, partida en la parte supe-- 
rior en seis divisiones aovado-oblongas y revueltas: con<- 
tiene seis estambres cortos insertos en el tubo de la co- 
rola , y un estigma sencillo. La caxa es casi triangu-* 
Jar de tres celdas y de tres ventallas con varias semi^ 
Has negras casi redondas. 

Los primeros , que se desearon al cultivo de esta 
flor y al aumento de sus numerosas variedades, fue^ 
ron los holandeses. De Holanda pasó el entusiasmo 
y la moda de los jacintos á las demás naciones , á 
las que hicieron contribuir con crecidas sumas para 
el logro de las nuevas especies jardineras, que cons* 
tantemente adquirían sus desvelos y continuos cui«- 
dados. Mientras permanecen en flor los jacintos pa- 
san todos los floristas y curiosos holandeses á re- 
gistrar los jardines de los demás donde se hallan 
artificiosamente colocadas las plantas, interpoladas 
las castas , y casados los colores con la mayor ú^ 
metria. No puede figurarse el florista español la so* 
licitud y continuas tareas que los holandeses empleaa 
en este cultivo, el dispendio que trae consigo la dis- 
posición de portales , aro^ , toldos y demás que se 
necesitan para el resguardo de los yelosal paso que 



D E F L o R. 43 

van creciendo las plantas ; así como para defensa 
del sol luego que nuinifiestan la flor, á fía de prolongar 
su duración por algunos días. Sínembargo de ser el 
clima de España , de Italia , y muchas provincias de 
Francia mucho mas favorable, que el de Holanda, 
para el cultivo del jacinto , han sabido con todo esta«- 
blecer los holandeses un nuevo ramo de comercio 
con e^tráfíco de estas cebollas , que ha hecho hasta 
ahora tributar á su industria quantiosas sumas por 
los eztrangeros ; pero desengañados ya los floristas no 
necesitarán del auxilio holandés , á menos de que no 
se quieran tomar el trabajo y paciencia que ellos pa* 
ca el logro de nuevas especies jardineras. 

Se consiguen especies perfectas en su clase x:on el 
cuidado y cultivo que aplican los floristas inteligentes; 
pero también suele suceder alguna ve;^ que por casuali^ 
dad se obtienen variedades del mas alto precio, y en- 
tre otros casos raros que se cuentan, se habla de un 
zapatero holandés, que por su suerte feliz le salió en 
un patio sin cultivo un jacinto superior , que se vendió 
en mil florines. Todos hacen siembra de jacintos en 
Holanda, ya sea para seguir la moda é imitar á los 
demás , satisfaciendo al mismo tiempo la idea de ad-* 
miración y de preeminencia que ha adquirido este cul- 
tivo en aquella Niacion ; ó y^ también con* el fin de 
aventurar su trabajo , por si casualmente pueden sa- 
ear utilidad de sus tareas con la adquísicbn de alguna 
variedad nueya de precio. Asi ha llegado este cul- 
tivo á tan alto pxmto de perfección en Holanda; pues 
ademas de la satisfacción y recreo que en si trae el 
cultivo de las flores ^ se agrega la probabilidad de 
conseguir alguna casta nueva de precio con que po-« 
der mejorar el caudal. No dexa de causar admiración, 
y á muchos les parece fabuloso ti que se paguen unos 
precios tan exorbitantes en Holanda , en Inglaterra y 
en algunos otros países por las cebollas de las espe- 



44 CEBOLLAS 

cies sobresalientes de jacinto. Woorhelm dice en su tra- 
tado del jacinto haber asistido á varias ventas en que 
$e pagaron dos mil florines ( ó diez y seis mil reales ) 
por cada cebolla de algunas castas sobresalientes, y qu& 
era muy común el precio de doscientos florines por ca- 
da cebolla de las especies aun poco multiplicadas. Mi^ 
ller dice en su diccionario de jardineros que en su tiem« 
po se pagaban en Inglaterra veinte y treinta libras ester-^ 
linas, (ó dos y tres mil reales) por algunas x:ebollas de ja- 
cinto. £s cierto que en el dia no tienen en los expre- 
sados paises aquel valor que en lo antiguo ; pero siem- 
pre se aprecian y pagan bien las buenas castas. En Ho- 
landa llegó el caso de tener que intervenir el gobierno 
en las referidas ventas , señalando el máximo ó precio 
mayor á que debían venderse las cebollas , para preca- 
ver de esta suerte la destrucción de muchos caudales. 
El precio del jacinto y demás flores pende de la opi- 
nión y del grado de perfección de las especies. Este lo gra« 
dua asi como á todo otro género comerciable U esca- 
sez ó abundancia, la moda ó el capricho, y el. mayor. 
é menor número de compradores ; de manera que si á 
una cebolla, única en su especie, se la añade la hermo- 
sura y brillantez de sus flores , y en una palabra se 
hallan combinadas todas las reglas de perfección esta- 
blecidas entre floristas , tendrá un valor exorbitante: 
más después que se haya multiplicado la casta por el 
aumento de nuevos hijudos abaratará el precio, por 
razón á la mayor abundancia , y también por el me- 
nor número de compradores. 

La flor del jacinto en su estado silvestre es azul 
y sencilla.;^ pero por medio del cultivo se han conse- 
guido inumeraUes variedades , cuya, diversidad ^ her- 
mosura descolores colocan al jacinto entre. las bellezas 
mas admirables del jardín de flores. Se acerca á dos 
mil el número de variedades ó especies jardineras de 
jacinto que se refieren en los ca^tálogos de los floris- 



BE FLOR. 4$ 

tas extrangeros. Todas ellas se hallan distribuidas en 
las tres clases principales de flores sencillas, semido- 
bles, y dobles; se diferencian por el color de sus flores; 
y cada una se distingue con nombres enfáticos y que 
no conocen mas regla que el capricho del cultivador 
que se los puso. 

En otras muchas plantas de adorno como la anemo- 
ne, el ranúnculo, la clavellina &c. se desechan comun- 
mente de los jardines las que producen las flores sencilla^» 
y únicamente conservan los floristas aquellas que por su 
brillantez ó extrafieza de colores prometen en lo suce- 
sivo alguna variedad sobresaliente por m,edio de sus se- 
millas : pero no sucede lo mismo con los jacintos de 
flores sencillas , que los cultivan los floristas y curiosos 
con todo el cuidado posible , no tan solamente para la 
recolección de. sus semillas, que son el origen de las 
nuevas especies jardineras, sino también porque flore- 
cen mucho antes que las dobles y producen mayor nu- 
mero dé flores. Los jacintos semidobíes, tienen el tubo 
de la flor mas ancho y mas corto que los sencillos , y 
sus estambres se convierten en pétalos ; de modo que 
al parecer la corola está partida en diez ó doce di- 
visiones casi iguales en dos órdenes. Algunas de estas 
flores, que conservan algún estambre fértil, y el germen 
en su estado natural, producen semillas buenas para 
el cultivo ; pero los floristas prefieren para hacer sus 
siembras las semillas de las flores sencillas á las de 
las.semidobles ; porque aunque es verdad que con es- 
tas hay mas probabilidad de conseguir algunas plan- 
tas de flores dobles^ también lo es que casi todas ellas 
$alen tan despreciables , que e« preciso desecharlas dej 
cultivo ; ademas de que todas las caitas mas excelen- 
tes que se conocen , se han logrado por medio de las 
jsemillas de flores sencillas. Los jacintos semid'obles flo- 
recen antes que los dof>les y después que los sencillos. 
Últimamente los jacintos dobles, que son los mas pre* 



4* CEBOLLAS 

ciosos y el principal objeto de los cuidados y afanes de 
los amantes de las flores , tienen el tubo de la corola 
mas ancho y mas corto que los demás, y el numero 
de pétalos ó divisiones de la corola es de treinta ó 
quarenta, que son tanto mas pequeños quanto mas ar« 
rimados al centro. £1 tubo de la corola no está hueco 
como en los jacintos sencillos y semidobles skio ente- 
ramente macizo y carnoso hasta las divisiones, que son 
mas gruesas y carnosas que las de las flores sencillas. Los 
colores de las flores de los jacintos son encarnados, co- 
lor de fuego , color de rosa , blancos , blancos con el 
centro color de caña , blancos matizados de color de 
fuego y encarnado , blancos con manchas y fazas pur- 
purinas ó moradas , azules , color de porcelana > y fi-* 
nalmente algunos color de caña. 

Estriba la perfección de un jacinto en varias se- 
ñales de convención establecidas por los floristas : pe- 
ro cada curioso deberá consultar en esto mas bien su 
gusto , que las reglas que pueda establecer el capricho^ 
mayormente no pareciendo justo sujetar el dictamen 
de los demás á las reglas que haya querido formar el 
florista á su arbitrio. A pesar de esto pondremos aqui 
las reglas mas esenciales de la perfección de un jacinto^ 
para que el lector pueda formarse una idea mas exac- 
ta. Se aprecian los jacintos , que producen sus hojai 
en una dirección media entre recta y horizontal; el bo- 
hordo rollizo , derecho , bien proporcionado , ni muy 
corto, para que las hojas no cubran parte de las flores, 
ni muy largo para que no impidan el contraste agra-^ 
dable del color verde de las* hojas con el de las flo- 
res , bien poblado de flores anchas , grandes , - bien 
abiertas sostenidas por piececilios horizontales al bo- 
hordo , pero inclinándose 4 verticales al paso que se 
aproximan á su extremidad , y la última flor debe que- 
dar casi sentada y derecha : vestirán el bohordo con 
igualdad sin dexar huecos de modo que no se hallen 



2> E F L o R» 47 

ni muy distantes ni muy juntas , y formen una her* 
mosa pirámide. Es tanto mas apreciable el jacinto, quan- 
to es mayor el numero de flores que produce; sino lle- 
gan á nueve es comunmente despreciado , y si alcan- 
zan á treinta , como suele acontecer en algunas espe* 
cies , llega al sumo grado de perfección , siempre que 
acompañen las demás circunstancias que van explica- 
das. Los jacintos sencillos producen muchas mas flo-^ 
res que los dobles , y á veces pasa su número de^ua*^ 
renta ó cincuenta en cada bohordo. Son mas estimados 
los jacintos dobles quando en el centro de la flor se ad- 
vierte im color distinto del resto, ó quando son los co^ 
lores muy vivos , y las divisiones de la corola anchas, 
y numerosas , y en vez de estar revueltas se hallan ex-* 
tendidas. 

Siembra. Las especies jardineras se perpetúan 
legítimas y sin variar por medio de los bulbos ó 
hijuelos que produce la raiz madre ; y dicen los au- 
tores holandeses, que tratan del jacinto, que entre diez 
mil cebollas se hallará con dificultad una cuyas flores 
degeneren de azul en blanco , y de dobles se vuelvan 
sencillas, siempre que se las suministre el cultivo re- 
gular. En estos jardines hemos ^observado constante-* 
mente que se mantienen, las castas sin la mas leve se* 
nal de degeneración multiplicándolas por sus bulbos: 
lo que no sucede por la reproducción de sus semillas^ 
pues varían tan extraordinariamente las plantas , que 
á penas se encuentran dos que se semejen exactamen- 
te ; y de cien granos de semilla , que se hayan cogi- 
do de una misma planta, y sem|>rado á uai mismo tiem* 
po , nacerán cien variedades discintas , y ninguna de 
ellas será semejante á la que las produxo. Las siembras 
del jacinto se verifican en estos reales jardines en ca- 
zones dispuestos del mismo modo que para la anemone; 
y se elige para este fin un parage bien ventilado , de« 
fendido de la demasiada humedad;, y íibtú dé enchar^ 
carse con las aguas del invierno. Para lograr mas com- 



48 CEBOLLAS 

pletamente este intento se colocan las zancas ó caxo- 
nes de manera que sobresalgan las tablas faera del ter^ 
reno tres quartos de pie por la parte mas corta, y 
se colocan á distancias proporcionadas unas estacas 
bastante fuertes, á las quales se aseguran listones, que 
puedan soportar el peso de los setos y cubiertas con 
que deben resguardarse las tiernas plantas en caso ne- 
cesario. La mezcla con que debe llenarse el hueco 
de las zanjas ó caxones será muy ligera y compuesta 
de tierra vegetal ó virgen, de. mantillos muy consu- 
midos de estiércol de vacas y de hojas de árboles , y de 
arena muy menuda como la que usan los albañiles pa- 
ra la mezcla de la cal , en esta proporción : una par- 
te de tierra vegetal , tres de mantillo muy consumido 
de estiércol de vacas , una de mantillo de hojas de ár- 
boles , y dos de arena. Esta mezcla se debe tener pre« 
parada de un año para otro por lo menos , y á fin de 
que se incorporen mejor los ingredientes se hace un 
montón lo mas extendido que se puede , para que el 
sol le penetre mas fácilmente, y las materias se colo- 
can allí por tandas ; se arrancan las malas yerbas , y 
se revuelve la mezcla cada seis semanas , ocupando en 
esta maniobra los ratos que no permita la estación 
otros trabajos mas importantes del cultivo. Los holan- 
deses no remueven el montón de mezcla durante los 
seis primeros meses sino lo suficiente para quitarle las 
malas yerbas , y después repiten mensualmente cavas 
para. desmenuzar la mezcla , á fin de que se repudran é 
incorporen los ingredientes , y formen un cuerpo in- 
tensamente unido. La preparación de est:a mezcla no 
dura por lo común mas que un año; y si se quiere ^ 
se puede trabajar otro año para mayor perfección , pe-* 
ro por mas tiempo se desubstancía. Él fondo de las zan- 
jas se cavará á pala de azadón , y la mezcla se exten- 
derá bien desmenuzaiia y sin terrones , pasando por 
zaranda lá tanda sq.pecior. 

Las siembras se executarán por el mes de Septiembre 



D £ F L o R. 4^ 

tapando la semilla cola medio dedo de mezcla. Poco antes 
del brote de la segunda verdura ie aumentará la cubierta 
con otro dedo de mezcla, para que tomen vigor y for- 
taleza las cebollitas. Se dexan por tres años en el se- 
millero , sin que exijan mas cuidados que el desbrocé 
de toda mala yerba que se arancará á tirón , antes de 
que arraigue y pueda causar daño á los jacintos. Lo^ 
riegos serán escasos, y siempre se cuidará de no en* 
charcar el terreno en lo que recibirían mucho daño los 
tiernos jacintos , que nunca deben regarse antes del 
brote de las cebollitas^ y después de principiar á per- 
der el xugo las hojas. Los resguardos son muy nece- 
sarios en tiempo de fuertes yelos y nieves , y nunca se 
olvidará tapar los semilleros con pajones quando la cru« 
deza de la estación lo requiera. Éstas plantas deben 
permanecer tres años en los semilleros , y pasado éste 
tiempo se sacarán de tierra con las mismas precaución 
nes , que explicaremos en el articulo recolección de cebo- 
llas. Con el motivo de ser menudas las cebollitás dé 
los semilleros, es conveniente acribar la tierra, con cu*" 
' ya operación se recogerán mejor y con mas brevedad 
todos los bulbitos pequeños que se hubieran ocultado 
de otro modo á la vista. 

Criaderos. Se guardan en caxas y qu^ttos secos 
estos bulbos pequeños para replantarlos en nuevos ca*« 
zones 6 criaderos en llegando el próximo mes de Sep- 
tiembre. La distancia á que se colocan estos tiernos 
bulbitos , es de quatro á seis dedos , debiéndole echar 
de tres á quatro dedos de mezcla sobre cada uno para . 
que queden suficientemente enterrados. Permanecerán en 
estos criaderos hasta tanto que muestren su ñor , que 
por lo común no será hasta el segundo año de puestos 
en el criadero, ó hasta el quinto después de haberse sem- 
brado , y entonces se arrancarán las cebollas al tiempo 
regular , y se replantarán del mismo modo que las mas 
crecidas de las especies conocidas y deternúnadas. Algu-> 



^ CEBOLLAS 

ñas no suelen florecer hasta el sexto ó séptimo año de su 
siembra, y muchas veces producen plantas mas perfec- 
tas. Á pesar de todos los cuidados insinuados para la 
disposición de semilleros y criaderos , y del cultivo por 
espacio de cinco ó mas años , que necesitan las plantas 
antes de manifestar sus buenas ó malas propiedades^ 
suele no lograrse á veces una planta de algún mérito 
entre mil ; por lo qual muchos se detienen para no ma- 
lograr tantas diligencias y afanes á que se exponen sin 
conocida ventaja. Otras veces favorecen las circuns-* 
rancias , y se consiguen bellezas del mayor primor , y 
asi es como han conseguido los floristas holandeses 
tantas hermosas variedades de jacintos , y de otras ce- 
bollas de flor por medio de un cultivo seguido por mu- 
chos años con la mayor paciencia y cuidado. No ha 
llegado aun la industria del hombre á penetrar la cau^ 
sa de estas variaciones , y asi no es posible deducir 
una razón que satisfaga al curioso. Es ciertamente dig- 
no de maravilla ver que , aun qu^ndo se haya sembra- 
do simiente de una misma planta de jacinto y de una 
misma casa , no produzca. hijos parecidos á la madre, 
;^ino tan desemejantes entre sí , que se noten flores de 
la mayor perfección , y otras del mayor desprecio; 
siendo una la simiente , el cultivo igual , y la tierra 
donde se han alinientado la misma. 

Al paso que muestran flor se irán señalando las 
plantas que prometan ser de algún mérito^ y las de ma- 
la calidad se arrojarán. Es necesario tener presente en 
este particular que hasta el tercer año de florecer no 
adquieren las plantas el último grado de perfección. Por 
este motivo no se desecharán aquellas cebollas de flor 
^oble á causa dd corto número de flores en cada ra- 
mo , pues al paso que se vaya fortaleciendo la cebolla, 
;aumentarán las flores y sus colores serán mas vivos. 

Plantío. Los parages mas adequados para el plan-» 
tío de los jacintos son los que están situados entre sol 



DEFLOR. jl 

y sombra ; y aunque en su estado silvestre nacen mu- 
chas veces en las orillas de los bosques y parages som- 
bríos y prevalecen con todo mejor en los sitios venti- 
lados. £1 resguardo de los árboles les es provechoso 
siempre que no les ofenda su sombra demasiado inme- 
diata , y mucho menos la abundancia de raices , pues 
éstas toman para sí toda la substancia y alimento que ne« 
cesita el jacinto , criándose desmedrado de resultas. Un 
terreno fértil , areposo , substancioso, fresco^ ligero y 
suelto sin ser húmedo ni estéril, es el que mas conviene al 
jacinto ; pero por lo común no es fácil encontrar un 
terreno semejante , y así es preciso beneficiarlo y dis-- 
ponerlo con las mezclas. Por el contrario , las tierras 
frias , húmedas , fuertes j cretosas , arcillosas y estéri- 
les le son muy perjudiciales j como también las que se 
inundan y detienen aguas estancadas ; por Ib qual se 
elegirán siempre las que tengan fácil su desagüe en ca- 
so necesario ^ á fin de que no peligren las cebollas por 
la excesiva humedad. £n lo concerniente á la pre^ . 
paradon del terreno destinado para los jacintos , se 
omiten en estos jardines muchas de las maniobras que 
practican los holandeses , ingleses y demás floristas 
del norte , donde disponen sus caxones en anfiteatro, 
de manera que por el lado que mira al norte tienen 
los espaldares de tres á quatro pies de altura / con su 
descenso hacia la parte del medio dia , donde tiene el 
frontal un pie de altura ó poco mas. Asi al tíetnpo de 
dar la flor manifiestan todos los jacintos sus ramos de 
flores distintamente^ y se recrea el curioso con la her- 
mosura y diversidad.de colores«^ Estos^>ca:irones ó zan*» 
jas los llenaa de mezcla y y sobresalen' medios-pie pois 
lo menos sobre la superficie del. terreno r evtiehden so^ 
bre la mezcla una capa de as'ena 'del grueso- de quatro 
á seis dados, y encima colocan las;cebbllas qilense aa^ 
bren con otra tanda igua^.de arena ^orda. Lasx^eboUas 
circimdadas asi por toddiis lados con la arena •1>itoeaa 



52 CEBOLLAS 

mas fácilmente 9 no se apelmaza la tierra al rededor 
de ellas , y están menos expuestas á podrirse por fil- 
trarse el agua mas fácilmente : encima de la arena aña- 
den una tanda de mezcla gruesa de tres quartos de 
pie. Sostienen la tierra quie sobresale de la superficie del 
terreno^con caxones de tabla ó de fábrica , formando 
descenso o anfiteatro desde el lado del norte hacia el 
frontal ó exposición del mediodía. 

En estos reales jardines se preparan las eras gene- 
ralmente al ayre libre , aunque también se disponen al- 
gwias veces caxones levantados un pie ó pie y medio 
sobre la superficie del terreno : éstos se llenan de bue- 
na mezcla , y las eras se arreglan de dos maneras, ó 
llanas ó alomadas. Las zanjas se abren de dos pies de 
profundidad., y anchas de tres á quatro pies, según la 
situación del terreno : el fondo se cava á pala de aza- 
dón , y se llena el hueco de dos pies con mezcla com- 
puesta de arena como la que sirve para la cal , de tier- 
ra virgen , y mantillo muy consumido , según se dixo 
en el artículo siembra. La arena que contiene partes 
arcillosas y legamosas no es apta para estas mezclas, 
pues se endurece y forma costra con los riegos. £1 man- 
tillo mas proporcionado es el que se hace de la descom- 
posición de las hojas de los árboles. y del estiércol de 
vacas ^ y á falta dé éstos puede .servir el de caballeri- 
zas muy -consumido , que haya servido dos años por 
la;; parte: ma« ^orta. En los terrenos humólos se debe« 
K^n disponer, las eras alomadas de manera que sobren 
&a]gan dQ la superficie del terreno cosa de medio pie, á fin 
de qué ks. agu^s escurran y ,na se. detengan con sumo 
p^ljuiicioid^ias. cebollas. Generalmente se. arrician con 
algo de lojBo eii .estos apeales jardines con el descenso 
á loa int^rx^los vacíbs p»ra^ el paso , y asi en caso de llu- 
vias fuejtes.se d^sAgoa ika.turalmente el terreno. En los 
jardiniti)s dpnde e^asea eka^ua se .hacen, las eras mas 
pgqyj^ñ^$^ y> l^r&otameni^<lkJ3as/para aprovechar sin 



DE FLOR. 53 

desperdicio los. riegos en tiempo de calor. Cada qual 
constiitará en esto sus proporciones y y dispondrá el 
terreno según su situación , y la escasez ó abundancia 
de aguas. Después de allanadas Us eras y se señalan en 
ellas unas líneas paralelas en toda su longitud , distan- 
tes ocho dedos unas de otras , y en éstas se abren los 
hoyos con un plantador grueso á igual distancia de 
ocho dedos , y al tresbolillo para que las plantas ocu- 
pen por igual el espacio de la era. 

La época tnas oportuna para verificar el plantío 
del jacinto es por Octubre y Noviembre ; y es tan pe- 
ligroso el plantarlo antes como después , porque ade- 
lantándose , se dá lugar á que las flores aparezcan en 
un tiempo en que las heladas las . hacen perecer , y 
atrasándose mas tiempo se mueven los xugos de vege- 
tación j y padecen notablemente l^s cebollas , mayor- 
mente si se dexan sin plantar muchos dias después de 
que han empezado á manifestar los rudimentos de las 
raicillas, y á brotar las hojas. En estos jardines se plan- 
tan estas cebollas sin arreglo , respecto á sus col<)res, y 
así al tiempo de mostrar sus -flores se hallan mezcladas 
las diversas variedades, y hacen muy buen ^efecto j pet 
ro en Holanda, en Inglaterra y en otros países, e^ctran- 
geros ponen sumo cuidado en su clasificación y re- 
partimiento , diferenciando con el mayor estudio los 
colores para agradar á la vista. En est^^s reales jardi- 
nes se plantan las cebollas á un pie de prpfundidad , y 
así producen tallos gruesos de flor , se fortalece >el bul- 
bo , y duran las castas muchos mas años con muestras 
de una vegetación vigorosa. Siempre que no queden 
enterrada^ las cebollas á la expresada hondura en los 
hoyos que se han abierto con el plantador , se aña- 
dirá una capa de mezcla del grueso correspondiente 
para completar la cubierta de un pie sobre la nariz del 
bulbo. Al paso que se van introduciendo las cebollas 
en los hoyos, se verterá con jia mano la tierra sufi- 



54 CEBOLLAS 

cíente de los bordes para que no queden en hueco. El 
punto mas esencial en que se funda el cultivo del ja- 
cinto en Holanda consiste en colocar las cebollas á 
tina hondura de un pie 6 mas ; y á pesar de que se 
omite esta circunstancia en la mayor parte de sus es-» 
critos sobre el jacinto y es una de las máximas mas 
necesarias para el buen éxito de dicho cultivo. Tene- 
mos experimentado en este pais que las cebollas de ja- 
cinto y que se plantan someras , pululan en abundan— 
Ü3L y y producen mucho mayor número de hijuelos que 
las que están plantadas mas hondas. Es también sabido 
que toda cebolla que dá muchos hijos se deteriora y 
debilita con proporción á la multiplicación que ha te- 
nido ; de donde se considera por una de las propieda- 
des que deben concurrir en el jacinto el que no ahije 
con demasía. Así todos los medios que proporcione 
el arte para impedir el aumento de hijuelos en la ce- 
bolla madre , conducen á su mayor lozanía y perfec- 
ción. 

Ñor se observa entre nosotros aquel anhelo de los 
floristas extrangeros en proporcionar el plantío de 
manera que todas las cebollas muestren á un mismo 
tiempo la flor : para esto plantan las castas tardías 
mas sbmeras , y las tempranas las ponen á mayor pro- 
fundidad. Entre todos los métodos de colocar las ce- 
bollas no eticoirtramós otro' mas sencillo y vistoso que 
el siguiente.' E¿ una zanja ó era de quatro pies de an- 
rfio se trazan* á lo largo seis líneas paralelas ; las de 
las extremidades á quatro pulgadas de la orilla ó bor- 
de , y las restantes á ocho pulgadas de distancia ; se 
cruzan por otras líneas iguales que cortan la anchu- 
ra de la era y y en éstas se plantan al tresbolillo las 
cebollas, de manera que cada línea paralela di an- 
cho de la era conteii^a las plantas de un mismo color, 
y diverso de las siguientes en esta forma : los jacintos 
de color encarnado en la línea primera , azules en la- 



DE7LOR* 5$ 

segunda , y blancos en la tercera ; y asi presentará 
un quadro sumamente vistoso , siguiendo en todo el 
resto de la era con este mismo orden de colores. Que^ 
da á la elección del florista diferenciar los colores 
claros con los obscuros j y las flores abigarradas con 
las de un solo color para mayor adorno de las zanjas. 
Comunmente se plantan los jacintos con separación 
de las demás flores j pero también se pueden cultivar en 
los arriates , almoadillados y almantas de flor en mez- 
cla con otras plantas. Se veiiñcan estos plantíos de dos 
maneras , ó plantando desde luego una linea no inter- 
rumpida de jacintos á distancias iguales de las demás 
flores 9 ó lo que es mejor, en golpes de cinco ó seis ce- 
bollas en cada circuito de un pie de diámetro , donde 
se plantarán las cebollas bastante apartadas para que 
tengan espacio en que ensanchar. Se aprovechan así los 
jacintos sencillos, los inferiores y los de mediana hermo- 
sura , y por el conjunto y diversidad de sus colores 
agradan al curioso y hacen buena vista. 

Cultivo. £1 cultivo que practicamos en las eras de 
jacinto , consiste en la limpieza de las plantas extrañas 
antes de que crezcan demasiado y arraiguen : esta ma- 
niobra se repite por dos ó tres veces en la primavera 
al paso que se manifiestan las malas yerbas en el ter- 
reno. Los riegos son precisos en este- cuma á los» jacin-r 
tos ; pero se deben suministrar conxnoderacíon : Jo rer 
guiar es regarlos de pie,; pero .en las situaciones que ca- 
recen de este auxiUo se regarán á mano. £n el tiem- 
^ po de florecer es quando mas bien necesitan los rie-« 
gos ; pero luego que pasa la flor y empiezan á perder 
el xugo las plantas , se suspenderán enteramente^ pues 
pueden perjudicar. Hemos experimentado en Aranjuez 
no haberse perdido los jacintos en un terreno inun* 
dado por las avenidas del Tajo , en donde el agua per* 
maneció mas de quince dias sin poderse desaguar el ter« 
reno: es de notar que la expresada inundación se verificó 



56 CEBOLLAS 

antes del brote de los jacintos ; pero es contra la nata- 
raleza de esta planta el resistir en terrenos que se inun- 
den. Conviene sujetar los bohordos con tutores del- 
gados para que no se doblen con el peso de las flores^ 
y es necesario no introducirlos profundamente en la 
tierra , para que no hieran á las cebollas. 

Los extrangeros curiosos usan de alambres 6 pa*^ 
Utos pintados de verde para mayor adorno de las zan- 
jas de jacinto , y atan los bohordos al tutor con un hi« 
lo verde ; pero holgadamente y de manera que no se 
formen dos nudos , sino que de una vez se ate el tutor 
y el ramo , y asi al paso que sigue creciendo el tallo^ 
sube la ligadura sin que le incomode. " 

Abrigos. Los yelos que se experimentan en este . 
pars no dañan á los jacintos ; pero no hay duda que 
padecerían. las ceboUias sí se congelase la tierra hasta 
donde están plantadas. Por esta razón quedarán res- 
guardadas y al abrigo las que están plantadas mas hon- 
das , al paso de que las mas someras corren riesgo de 
perderse. Se ha notado que si sobrevlenea heladas fuer- 
tes qnando principian los jacintos á manifestar sus bro- 
tes fuera de tierra , se adelantan las flores , y se des- 
envuelven las hojas con mas anticipación. En paises 
mas frios que el nuestro resguardan las zanjas de ja- 
cintos de las muchas aguas y yelos fuertes del invierno 
con lenzones , toldos y pajones sostenidos por aros de 
madera y portales de jardín. Tampoco practicamos en 
estos jardines los costosos métodos que usan los ho- 
landeses , para defender los jacintos de los ayres y llu- 
vias fuertes , y de los rayos del sol al tiempo de estar 
en flor , sinembargo del mayor grado de calor que ex- 
perimentamos en este clima ; pues no compensan losr 
gastos que exige esta maniobra > la satisfacción pasa- 
gera de prolongar por unos quantos dias la duración 
de estas flores. Bien es que en estos reales jardines se 
cortan diariamente los ramos mas perfectos para pre- 



DE FLOR- J7 

sentar en los ramilletes que se sirven á la real familia. 
En Holanda se siryén unas veces. de parasolillos de 
hoja de lata , pintados de verde, y redondos que co^ 
locan, al lado de cada flor, para que así el sol no c<Nna 
la brillantez de sus colores ; y otra» veces arreglan ud 
toldo que pueda cubrir ñicilmente toda la era j y pro- 
porcionar la sombra necesaria para su resguardo. Estos 
toldos tknen sus resortes, correderas y todo lo necesario 
para correrse y descorrerse con la mayor brevedad. 

Recahccion^ de simieraes. Los jacintos de flor doble 
que producen semillas son los mas aptos para la re-« 
colección de simiente, aunque rara vez se logran sus 
semillas perfectas , y fuera de algunas castas azules loa 
demás con dificultad las producen. Las castas sencillas 
de bohordo bien proporcionado y de numerosas flores, 
y- las que, aun quando no sean dobles , llevan dos ó 
tres órdenes de pétalos , se prefieren para esta reco- 
lección. En quanto á los colores destinan la mayor 
parte de los buenos florista^ las castas de "flores encar^ 
nadas y de colores subidos, que se hallan mezcladas 
y circundadas en los quadros por las de otros colores- 
diversos , para que de este modo haya mas probabili-- 
dad de cansegmr variedades nuevas en la sucesivo; pues 
es bien sabido que por la mezcla de todas estas varie^ 
dades , que se hallan en flor á un mismo tiempd y en 
un mismo quadro , se logra una infinidad de especies 
jardineras diversas de las que antes se conocían. De-* 
ben sujetarse los tallos con tutores que los defiendan 
de los fuertes vientos ; pues caídos al suelo con el peso 
de las. caxas, no quajará mudia parte de la simiente 
por falta de ventilaicion. En hallándqáe las caxas de co- 
lor de hoja seca, y que sUs celdillas se abren mani« 
festando las simientes eti su iaterloi^, ^e exeoutará la 
recolección ; paralo que se cortan las'Caxas y se con- 
serva en ellas ia simiente hasta Itegar el tiei^O de ve- 
rificar las siiemtiras. ' ^ " '^ - 

h 



58 CEBOLLAS 

Rteoleccion de cebollas. Se dexan sin sacar de las 
eras las cd^olUis de jacinto en estos reales jardines por 
tres años, y así los. hijuelos del primerio y segundo 
año adquieren mas fuerza y vigor, y toman incremen^ 
to para florecer con mas brevedad en los subsequehtes 
plantíos. Si se dexan permanecer por mas tiempo, pro* 
ducen tanta abundancia de bulbos pequeños , que de- 
bilitan la cebolla madre , las plantas se crian mas des-- 
medradas , no producen tanta, porción de flores, en lo 
sucesivo , y los hijuelos, :ó bulbitos se crian muy ^pe- 
queños , y tardan mas tiempo en formarse. Las cebo- 
llas se sacan de laa eras ó zanjas con el ai&adoh ó el 
almocafre luego que han perdido enteramente Jas plan« 
tas el xugo, y que se hallan casi del todo marchitas 
sus hojas, y tallos. Se debe cuidar mucho de no herir 
las cebollas al. tiempo de arrancarlas. Después se ex- 
tienden por doce ó quince dias en un parage sombrío, 
seco y ayreado ; luego se las quita toda . la tierra , que 
ha salido pegada á ellas,, y todas las túnicas que se 
hallan desprendidas, y se cortan hasta lo sano todas 
las partes de la cebolla que se notan dañadas , can- 
cerosas y mohosas , que es el único xemedio para atajar 
este mal que se comunica prontamente. iEstas cebollas 
se extienden en un quartQ.seco sobre vasares de ladri*' 
lio ó estantes de madera, y . se conservan mejor que 
guardadas en casas. 

Expondremos sucintamente algunos de los métodos, - 
quepractican los holandeses éingleses para la recolección 
y. conservación de «stas cebollas , que no seguimos en 
los reales jardines por ser demasiado nimios , y por no 
lograrse ventaja alguna. Por lo común arrancan las 
cebollas con mucho cuidado para no herirlas, antes^de 
que hayan perdido. los tallos enteramenre el xugo, y . 
luego que.empie»aá á pardear y ma^rchit^i^e las hojas» 
En esta difpostcÍQnj]^;van depositando, ^ou toda^ sus 
raicillas en caballones de tierra muy>^er2^ 9 de are- 



D £ F L o R. ^g 

na pura, donde las eolocan por lineas con la pun- 
ta de las cebollas hacia el norte y y tendidas de ma- 
nera que medie entre cada una un espacjo de tres 
dedos, y después las tapan con dos dedos dé arena; 
las dexan en esta disposición por espado de quince ó 
.veinte dias , y entonces las sacan del depósito , las cor- 
^ tan las raicillas y las túnicas secas que se desprenden, 
las extienden por diez ó doce dias en un quarto seco 
y ventilado ; y después de esto las guardan sin riesgo 
envueltas entre papel , encerradas en caxas ó enter- 
radas entre arena muy seca hasta el dia del plantío. Con 
esta maniobra pretenden que se maduran las cebollas; 
pero somos de sentir que las deteriora , y que están 
expuestas á podrirse con mas facilidad , si sobrevienen 
lluvias fuertes mientras permanecen depositadas ; ade- 
mas de esto el excesivo calor de los meses de Julio y 
Agosto las consumiría también mucho en este clima, 
estando enterradas á tan poca profundidad , y seria la 
eausa de que muchas se desecasen y arrugasen. 

Los holandeses conservan estas cebollas, después 
de bien enxutas y limpias , en caxas que tienen un nú- 
mero de casillas capaces de contener holgadamente ca- 
da cebolla : arreglan antes del plantío las castas , que 
deben adornar cada zanja , distribuyendo las cebollas, 
y variando sus colores según desean : en cada casilla 
ponen un número ó el nombre de cada especie. ^& 
útil guardar cada casta separada de las demás , y aun 
quando no se ponga en execucion esta practica por de- 
masiado nimia, conviene siempre conservar separadas 
las cebollas de un mismo color , para executar los plan* 
tíos con mas acierto. En un campo de jacintos donde 
se cultivan al mismo tiempo una porción muy con- 
siderable de especies todas interpoladas , como se acos-% * 
tumbra en los reales jardines , nos valemos, para dife- 
renciar los colores, de tutores que se arriman á las plan- 
tas , á los quales se atan unos hilos del color de la flor, 

hz 



6o CEBOLLAS 

con cuya fácil maniobra se apartan al tierñpo de la re- 
jcoleccion y se cogen separados los colores. Los bulbos, 
que producen las túnicas escabrosas , suelen ser dege-^ 
nerados , sinembargo de que ha,y castas sobresalientes 
que se notan con esta imperfección ; y particularmente 
las epecies de flor blanca con mezcla de encarnado. Las 
cebollas. que tienen mala configuración, y son estro* 
pajosas , suelen podrirse. Las cebollas sanas mas gran- 
des y pesadas suelen producir por lo común mayores 
ramos de flor , que las mas chicas ; pero no es esta re-* 
gla , que no admita excepción , pues los jacintos de 
flor encarnada crían generalmente cebollas pequeñas. 
Los hijuelos se separan de la raiz madre al paso que 
se van sacando de tierra las cebollas : los holandeses 
no acostumbran hacer esta separación hasta el tiempo del 
plantío. Generalmente se tienen en m^nos estima las 
cebollas que pululan mucho , pues se debilitan extraor- 
dinariamente las que producen numerosos hijuelos ó 
bulbos. Tienen las cebollas de jacinto un término se- 
ñalado durante cuya época pasan sin ahijar ; después 
multiplican por hijuelos. Este término varia según las 
castas y participando generalmente de la misma esterí- 
lidad ó abundante producción de hijuelo^ las cebollas 
producidas por la raiz madre , y generalmente pasan 
$in multiplicar de ocho á trece años con proporción al 
mayor ó menor vigor de las cebollas. Se encuentran asi- 
mismo algunas, especies tan estériles que no producen 
hijuelos , y en semejantes circunstancias tiene el arte 
medio para facilitar su multiplicación y aum^ento. Toda 
cebolla de jacinto cortada ó^ herida ahija y multiplica 
sus cebollas por aquella parte dañada. De este medio se 
valen los floristas para la propagación de las castas 
jraras , tardas en reproducirse por hijuelos. Unos abren 
la raiz en cruz ó qiiatro cachos desde el asiento de las 
raicillas hacia arriba , de manera que penetran las in« 
cisiones como una quárta parte del bulbo : al «guipa-* 



DE FLOK* 6l 

te año se logra ya por este medio un númCró consP 
derable de ceboUítas menudas por las que se perpetua 
la casta. Es de notar que toda cebolla así cortada no fio-* 
rece, y se pierde ; pero en su lugar se aumentan con- 
siderablemente los hijuelos, por los que se reproduce la 
especie sin variar. Regularmente conviene exécutar esta 
operación poco antes de sacarlas cebollas de tierra replan- 
tándolas por unos dias á fm de que quede cicatrizada la 
herida antes de la recolección general. Se plantarán 
aparte en el siguiente otoño del mismo modo, que las 
demás cebollas, y teniendo el cuidado dedexarlas mas 
someras en las eras ó zanjas. Otros practican con el 
mismo fin y feliz éxito incisiones longitudinales en la 
cebolla bastante profundas , pero no han de pasar del 
centro ó corazón. 

Cultivo anticipado. Las cebollas de jacintos pueden 
plantarse en tiestos á la profundidad de quatro á seis 
dedos por Octubre , Noviembre y Diciembre , que in- 
troducidas en las estufas y reservatorios , brptarán con 
brevedad , y florecerán con mucha anticipación desde 
el mes de Diciembre en . adelante j pudiéndose lograr 
de esta manera una continuación no interrumpida de 
estas flores, hasta el tiempo ^n que florecen natural- 
mente al raso. Asimismo se adelanta notablemente la 
flor del jacinto cultivándole en alvitanas, que tengan 
buena exposición y abrigos proporcionados á la inten- 
sidad de ios yelos. Es necesario cubrir las alvitanas con 
un numero de setos suficiente para impedir que pene- 
tren los yelos , y causen daños á las plantas. Igualmen- 
te se abrirán zanjillas por el frontal para que comuni- 
quen calor á la tierra, fomenten la vegetación , y man» 
tengan una temperatura igual y arreglada para ei com-í 
pleto logro de estas flores. Los espaldares^ se réforza*^ 
rán con capas de estiércol caliente que los defiendan 
por el lado del norte , arrimando igualmente basura 
TÍVa á-los costados. con el mismo inl;eutOi.£s^ necesaria 



02 CEBOLLAS 

la ventilación en estas alvitanas; así padecen menos 
las cebollas , y se crian ios tallos mas hermosos y fuer- 
tes. 

Mas brevemente se consigue que muestren flor es- 
tas cebollas , introduciendo los tiestos en camas calien- 
tes, que deben tener apagado aquel primer grado de 
calor mas fuerte , que nace de la fermentación del es- 
tiércol. Las cebollas asi forzadas se pasan con el calor 
y no sirven comunmente mas que para producir híjue« 
los á causa del deterioro que han padecido. Por esta ra« 
zon es conveniente destinar solo para las camas calien- 
tes los jacintos de calidad inferior ó de especies mul- 
tiplicadas ; pero aquellas castas aun nuevas y de pri- 
mer orden no deben malograrse en este cultivo anti- 
cipado. Al paso que va decayendo el calor de las ca- 
mas calientes se mezclará con el estiércol viejo algu- 
na porción de basura caliente , con lo qual se aumen- 
tará el calor. Las vidrieras ó setos se tendrán tendió 
dos siempre que lo exija la intemperie. Luego que pa- 
^e la flor se plantarán las cebollas en tierra al raso, 
para que adquieran nueva fuerza y se recuperen al- 
gún tanto. 

Se colocan también tiestos de jacinto en los apo- 
sentos , en que con solo el abrigo y defenderlos del 
yelo, florecen sin el menor inconveniente. Ení todos 
los expresados métodos nunca se regarán con dema- 
siada freqüencia , sino solo lo necesario para mante- 
ner la vegetación y ayudar á la flor. 

Por último sin necesidad de tierra dan flor los ja^ 
cintos , poniendo las cebollas en garrafas de vidrio , ó 
en cebolleras de china. La boca de las garrafas ó ce- 
bolleras deberá ser proporcionada al grueso <k la ce- 
bolla, la que siempre conviene que entre holgada. Des- 
de el mes de Octubre se siguen introduciendo á cada 
diez ó quince dias en los reservatorios ó aposentos 
abrigados , donde se logrará sucesivamente la flor «tn 



r 

I)]g FLOR. 63 

interrupción desde Bícíembre , siempre que se defien- 
dan de los frios y yelas. El agua se mudará -cons-^^ 
tantemente á cada quince ó veinte dias , ó antes si 
.ise advierte que las barbas ó raicillas de laceboUaes-» 
tan en seco 9 y no alcanzan al agua. Los bulbos , que 
han servido en dichas cebolleras, se trasplantarán al ay-* 
re libre en habiendo pasado su flor : florecen al ano ú-* 
guíente al tiempo que los demás jaci&tosr} piító sede^ 
bilitan las cebollas , y solo sirven^en lo sucesivo para 
madres , produciendo una muy buena porción de hi** 
juelos fértiles que propagan la especie. En '^stas se ve- 
rifica lo que antes liemos referido acerca de las cebo«- 
Uas desmejoradas y cansadas de^ producir flor, que to- 
ndas multiplican extraordinariamente por hijuelos, a} 
paso que dexan de floirecer. : . .^ 

Enfermedades, La vejez e^ una de las enfetmeda-^ 
des que padecen las cebollas del jacinto, y así en He-: 
gando á la edad' de ocho hasta doce añ^s cesan de dar 
flor por lo común, exceptuando^ de'^esta i^egla algunas 
especies, que están dotadas de vigor y fortaleza ex^ 
traordinaria. Es cierto que ahijan con abundancia ; y 
asi es un mal que compensa al florista por la renova- 
don de nuevos individuos que logran sus cuidados. Otro 
de Tos males es el de podriese la. cebolla, y al punto 
que se noten indicios de podredumbre^ no hay otro re- 
medio, que cortav por lo sano toda la carne cancerosa y 
dañada para atajar esta enfermedad coütagiosa, que 
se comunica á las demás cebollas que se hallan inme- 
diatas. Para obviar la infección deben plantarse estas 
cebollas separadas de las demás , y asi se evitará el con-- 
tagio de las sanas. Nace este mal, de las humedades y 
aguas empantanadas, y algunas veces también lo oca-« 
siona^el servirse de estiércoles poco consumidos^ de 
que se origina una: fermentación mu^ perjudicial á los 
bulbos. I)espues de haber cortado todo lo dañado se - 
pondrán á secar las heridas al sol> para que se-caaterí-«. 



64 CEBOLtAS 

zen antes de replantarse. Estas cebollas florecen r^ra vez; 
pero crían hijuelos. Quando de resultas de guard^rsis^ 
las cebollas ,en sitios húmedos se advierten mohosas 
ó con principios de podredumbre las túnicas ó camísaisf. 
es preciso desprenderlas prontamente, á fin de que no se 
comunique el daño , y peligre la cebolla. Algunas ve- 
I ees s^ derriten 6 deshacen las cebollas en. una substan^ 

[ cia gelatinosa ypegajosa, sin que haya medio para pre- 

\ ' caver el jmal de las que se hallan así inficionadas. 

í " ' . • . . 

JACINTO DEI^PERÚ 

, {Scilla Peruviana^ Lin.) 

Irlabita esta planta en muchos parages de España en 
sitios húmedos y pastosos; Se conocen dos variedades 
la una de flor azul , que es la mas común 9 y la otra 
de flor blanca que. e£ mas rara. Produce la cebolla grue* 
sa , pardusca al ext^or , y con algunas prominencias . 
en.su nariz rías hojas son radicales , acanaladas, lar'- 
gas, ensanchadas por su base, tqvmÍ2iadas ^en punta obtu- 
sa, y de color verde renegrido: los tallos son gruesos^ 
se elevan ala altura de. nueve ó diez dedos, y producen 
una pirámide apretada de numerosas flores dct seis .pé-> 
talos^ sostenidas por' sus pedículos largos* Cada floi;. 
contiene un germen redondo.^ j4n e^ttljO> :un estigma 
sencillo y seis estambres pequeños Xa caxa es redon- 
da , triangular , de. tres . celdas y de tres . ventallas , y en- 
cierra muchas $imteBtes redondas;; florece por Aturil y 
Mayo.. . ■ . • ; .:■■' !v. . 

Cultivo. Esta planta se puede multiplicar por me- 
dio de sus semillas , . y por Ú. aumento de Iqs bulbos 
que producen sus cebollas : este último método es el 
que se sigue en los jardines para su propagación. Es- 
ta planta requiere paca su cultivo un terreno pastoso» 
substancioso y algo húmedo. Las cebollas se ajrrancaa 



BE FLOR. 6j[ 

de tierra cada tres años luego que se hayan marchita- 
do Jas hojas ; en seguida se hace la separación de los 
bulbos 9 que han producido las cebollas grandes, y se 
vuelven á plantar inmediatamente. No conviene por 
ningún motivo esperar á sacar de tierra estas cebollas 
después de haber empezado á brotar nuevas raicillas, 
porque entonces se pierden muchas plantas, y las que 
permanecen no florecen al año siguiente por el atraso 
y daño que reciben en esta operación tan tardía. Es- 
tas cebollas se plantan en las eras y quadros á la dis- 
tancia de ocho á diez dedos unas de otras, y á seis 
ded.os de profundidad. Se tendrá cuidado de regarlas 
siempre que necesiten de este auxilio. En lo demás per- 
teneciente al cultivo de esta planta se puede consul- 
tar el del jacinto, 

DEL TULIPÁN. 

{Tulipa gesneriana. Lin.) 

Üil primer tulipán, que se cultivó en Europa , según 
Gesner , fue en la ciudad de Ausburgo por los años 
de 1^59 de simientes remitidas de Capadocia. Linneo, 
en conmemoración del autor citado que es el pri- 
mero que trató de esta flor , le denominó Gesneria-- 
no -p^LT^, diferenciarle de las otras especies naturales 
conocidas* por los escritores botá4tcos. La voz tulipán 
trae su derivación de la palabra turca tulpent que sig- 
nifica turbante, á causa sin duda de la figura de laflor 
del tulipán , que se aproxima algún tanto á la del tur- 
baiate de los mahometanos. Considerando la parte histó- 
rica del tulipán se ve manifiestamente la inconstancia y 
mudable disposición del hombre , siempre que se idean 
reglas de perfección en aquellos objetos que solo pen^ 
den del capricho y convención reciproca. Por los año& 
de xóoo al 1637 llegó á tal extremo el entusiasmo y 

j 



66 CEBOLLAS 

moda de los tulipanes tempranos , que fnas bien pare- 
cía locura, pues se veian algunas familias arruinadas 
por la mania y pasión de estas flores , y era muy^o- 
mun el dar quince y veinte mil. pesetas por las cebo- 
llas de tulipán que se contenían en una era regular de 
jardin : ( véase la página 348 del tratado del cultivo 
del ranúnculo , del clavel , de la oreja de oso , y del 
tulipán , impreso en París en 1754) en Holanda se lle- 
gó á dar por cada cebolla de algunas castas de tuli- 
pán hasta cien ducados holandeses, según Millet en 
su diccionario de jardineros. Fue preciso que el gobier- 
no contrarrestase con providencias sabias el desorden 
y daños que amenazaban á muchos caudales, si lle-^ 
gabán á invertirse en la adquisición de cebollas de 
tan alto precio ; pues un comercio tan precario fun- 
dado solo en el capricho de la moda , no podia subsis- 
tir, y por consiguiente era un fondo de caudales in- 
cierto que al mas leve vayven causaría la ruina de mu- 
chas personas, las quales con mas utilidad del estado 
podrían invertir sus rentas en frutos de la industria 
fundados en principios mas sólidos» Asi consta de la 
ordenanza expedida por los estados de Holanda en 27 
de Abril de 1637, por la qual se señala el ultimátum 6 
precio mayor á que podían venderse las cebollas de 
los tulipanes. Pocos años después de la publicación del 
referido reglamento comenzaron á desestimarse ya los 
tulipanes tempranos, al paso que se aumentó el va- 
lor de las castas tardías , como aun sucede en el día. 
Los tulipanes dobles tuvieron asimismo un tiempo de 
admiración , y sinembargo de que por su plenitud de^ 
hieran tenerse en mayor estima por los floristas ^ como 
sucede con las demás flores del jardin , por un raro 
capricho se desprecian como^ monstruos : y no admi- 
te duda que utna flor doble causa mas maravilla que 
otra sencilla, pero son inconseqüencias proprias de la 
moda. 



Dfi FJLOlt. 6y 

£1 tulipán gesneriano produce un bulbo casi aova- 
do y compuesto de muchas túoícas gruesas y carnosas: 
. el tallo es derecho, rollizo, estriado, y de uno á dos 
pies de alto , con tres hojas alternas , que le envay-^ 
nan, gruesas, aovado lanceoladas, acanaladas con la» 
márgenes ondeadas , de nueve á doce dedos de largo* 
y de dos á quatro dedos de ancho, y son tanto mas 
pequeñas quanto se hallan mas elevadas sobre el ta- 
llo. La flor es ^solitaria, grande^ derecha y terminal^ 
compuesta de seis pétalos cóncavos aovado-oblongos, 
y puntiagudos : contiene seis estambres y un germen, 
que carece de estilo, y está coronado por el estigma de 
tres ángulos profundamente escotados. La caza es trían*- 
guiar, de tres celdas, y de tres ventallas; y las semillas 
numerosas, comprimidas, medio circulares, y puestas 
unas sobre otras en dos seríes en cada celda. £1 cul- 
tivo ha proporcionado una infinidad de variedades, que 
hoy admiran los floristas ; todas deben su origen á es- 
tá especie de tulipán , que se cría espontáneamente en 
Capadocia,, y es el typo común de ellas. 

£1 tulipán silvestre (tulipa süvestrh Lin.) se coltí-i 
vó antiguamente por los floristas éztrangeros; pero se 
ha abandonado , admitiendo en su lugar las varieda- 
des del tulipán cultivado ó Gesneriano. No debe sin-' 
embargo despreciarse esta especie indígena de Aran« 
juez y de otras muchas partes de £spaña, pues tie-» 
nen su mérito las . flores tempranas que produce con 
mucha anticipación á las del tulipán cultivado : y son 
amarillas ó de color de naranja en la ( tulipa silvestris 
Lin. ), y encarnadas con los bordes de los pétalos blan^ 
eos y algo olorosas en la (tulipa pracox Cavanilles). 
Se advierten algunas castas de tulipán que correspon*- 
den á esta especie, y ^on siempre conocidas por la fra^ 
gancía que despiden sus flores. 

£s tan considerable el número de variedades del tu- 
lipán cultivado ó Gesneriano adquiridas de simiente, que 

í 2 



6S CEBOLLAS 

no es posible dar los nombres de todas ellas. A fin de 
Ordenar por secciones todas estas especies jardineras 
han establecido los floristas varias reglas , que facilitan 
su coordinación en sus listas y catálogos 9 mas no son 
siempre constantes los nombres de las especies conoci- 
das, mudándolos arbitrariamente los floristas, según se 
ha explicado en los cultivos anteriores. Con todo con- 
vienen generalmente en sus divisiones mas principales 
que se reducen á tres: á saber: 1^ Tulipanes tempranos: 
a? Tulipanes tardi&s ; y 3? Tulipanes de flor doble. En quan- 
to á la distinción de las castas que comprehende cada 
una de estas divisiones^ se subdividen en otras secciones 
arregladas al fondo blanco ó amarillo de las flores, y á 
la mezcla de colores que sobresalen en ellas. 
; ^ Los tulipanes tempranos producen los tallos peque- 
ños , y son apreciablies porque florecen con mucha an- 
ticipación á las castas tardías , sienten las intemperies 
y los yelos y escarchas de primavera de que están li-^ 
bres regularmente los tulipanes tardíos. Eran en los 
principios del entusiasmo del tulipán la casta de mas 
precio ; pero en el dia se prefieren los tardíos. Los tu- 
lipanes tempranos se dividen : i9 en tulipanes de flor 
amarilla y^ naranjada : 2? en tulipanes de flor abigarrada 
de blanco y encarnado : 3? en ttjdípanes de flor abigarrada 
de blanco y morado; y por último enflores abigarradas de 
blanco y color^-de^ rosa. 

Los tulipanes tardíos se estiman mas en el dia, 
y^ ^e dividen en muchas secciones , de las quales las 
tres principales son : i? tulipanes madres : 2* tulipa-* 
nes flamencos : y 3? tulipanes bizarros. La primera seo- 
cion de tulipanes madres , que nombran también pro^ 
dtíctiiws ó de expectativa , producen la corola de un 
^olo color ; los que la tienen con el fondo blanco 
corresponden á la clase de los flamencos ; y los que la 
.tienen con e| fondo amarillo á la clase de los bizarros. 
;£sros los destinan los florista.s.para la recolección de 



DE FLOR. 69 

simiente ^á cuyo fin se escogen las castas de flor mo-- 
rada , color de rosa y color de cereza y de fiíego con 
el fondo blanco ; y entre los bizarros ó de fondo ama- 
rillo se eligen solamente las flores de color pardo obs- 
curo. De simiente de estas castas nacen las flores al 
principio de un solo color con el fondo flamenco ó 2>¿- 
íaro ; pero con el tiempo se abigarran y pintan con 
listas y faxas^e distintos colores , en cuyo caso adquie- 
ren el nombre de conquistas. Aseguran generalmente 
los floristas que para que se pinten los tulipanes de ex* 
pectativaj y adquieran la mezcla de colores y faxas 
listadas , en que se funda la hermosura de esta flor, 
conviene la mudanza de terrenos, y mas prontamen- 
te llegan á este grado de perfección , cultivando sus 
cebollas en tierras estériles y de poca substancia. Pero 
e^to mas parece preocupación que un bien fundado 
principio : toma origen de que las plantas de hojas y 
de flores jaspeadas , que se notan en el reyno vegetal, 
se crian por. lo común desmedradas y enfermizas , y 
se considera la escasez de la savia como el prin- 
cipal agente de sus matices y variedad de colores. 
Los tulipanes flamencos , que también se nombran 
zancudos , comprehenden todas^ las castas de flor pin^ 
4ada ó listada de diversos colores con el fondo de la co^ 
rola blanco. Tienen generalmente sus tallos muy eleva- 
dos, y los hay de cerca de ^ tres pies de altura: á 
pesar áe la mala figura que presenta á la vista su mu- 
cha elevación , es no obstante uña de las calidades re- 
quisitas para que sea perfecta la especie. Forman los 
floristas quatro órdenes de tulipanes flamencos , que 
distinguen por las listas y diversidad de coloi::es mez- 
clados con el blanco que predomina en las flores de 
esta clase. En la primera se colocan todos los tulipa- 
nes de. fondo blanco listados ó abigarrados de color gris: 
segunda los Je fondo blanco abigarrados y listados de co^ 
hr fardo obscuro : tercera. los ,de fondo blanco listados 



yo CEBOLLAS 

de color de rosa , encarnado y bermejo : y quarta los de 
fondo blanco con listas de morado y negruzco. En la ter- 
cera clase de tulipanes tardíos se incluyen los pintados 
ó abigarrados de diversos colores con el fondo amari- 
llo , que se nombran bizarros. Las castas de tulipán va- 
rían y degeneran con mas ó menos brevedad* Así es 
que de tulipanes de expectativa ó productivos nacen las 
conquistas , luego que el color nativo se percibe man- 
chado con las listas blancas ó amarillas indicadas. Las 
plantas de flor morada , encarnada y color de fuego, 
color de canela , gris y de otros colores obscuros , so- 
bresalientes , y bien determinados son las que se pin-- 
tan con mas facilidad. Las flores del tulipán ftamtnco 
ó zancudo pierden algunas veces con el ardor del sol 
las manchas y fondo blanco ; pero las flores bizarras 
ó de fondo amarillo aguantan generalmente sin dege- 
nerar los soles y calor de este país ; de donde se ve, 
que. son mas constantes estas castas. Tanto mas se e&-if 
timan estás flores , quanto se aproxima el fondo blan— ' 
eo de la corola al color de leche, y en las de fondo 
amarillo se considera de la mayor perfección el color 
que se acerca al dorado. 

Contra el orden admitido generalmente entre flo- 
ristas , que siempre estiman las flores dobles y mons- 
truosas que sirven al adorno y hermosura de los jar- 
dines , sucede con los tulipanes de flor doble , que es 
la tercera división en que se clasifican. Por los. años 
de 1 580 se logró en Flandes el primer tulipán de flor 
semidoble , del qual habla Clusio. Se estimó notable- 
mente en aquella remota época por la novedad que 
causó ; pero no aprecian en el dia los que pretenden 
ser inteligentes floristas las especies perfectamente do^ 
bles de que se cultiva gran número de variedades ea 
los jardines. Los colores que m^s comunmente se ob- 
servan en los tulipanes dobles son el amarillo , verdo- 
so , blanquecino , y .también algunos listados y abi-» 



B £ FLOR. 71 

garrados diversamente. Otras divisiones se forman al- 
gunos floristas deducidas del número de colores que 
se perciben en la flor. Puede muy bien servir esta sub- 
división para determinar mas cómodamente cada una 
de las muchísimas especies que han lógtado los ^^ve-^ 
los y diligencia de los floristas. Las corolas pintada» 
de quatro ó cinco colores son muy estimadas siempre 
que cada color sobresalga distintamente , y se perci'<- 
ba bien determinado y «n contraposición de los de-*- 
mas. Pierden las flores del tulipán su brillantez y colo^ 
rido en pasando cierto número de años, sin que se pue^ 
da asignar la causa de esta degeneración. Todas aque-^ 
lias plantas , cuyas flores pierden el color de las listas, 
confundiéndose unas con otras , suelen volverse del co- 
lor primitivo. 

Todas las circunstancias y calidades que deben 
acompañar á vina flor de tulipani para que se repute 
perfecta entre los inteligentes son muchas ; pero entre 
ellas omitiremos algunas , y solamente hablaremos por 
tnayor de otras mas generales y admitidas. Ha va- 
riado tantas veces la moda y el que se reputaba por 
buen gusto , que seria necedad sujetar á las reglas que 
puedan prescribirse el dictamen de los demás. Cada 
qual consultará su capricho y gusto en este particular, 
y es el único medio de acertar y hallar aquella satis- 
•faccion que se promete en el cultivo de las flore». 
Generalmente se recomiendan y admiran lasplahtas 
de tallos elevados ; pero á nuestro entender un tallo 
proporcionado; agracia mas : deberá ser rollizo , rec- 
to y elástico ; la flor ó corola espaciosa , ancha 
compuesta de seis pétalos enteros , sin recortaduras, 
muy obtusos y redondeados á su cima , atóiértos coa 
gracia sin que se repleguen sus bordes |)or dentro ni 
por fuera, gruesecillos y de bástante consistencia : los 
tres pétalos interiores de la flor deben ser iguales á 
los tres exteriores , y si son mas estrechos , la flcM: 



72 CEBOLLAS 

es entonces defectuosa. Se desechan regularmente del 
cultivo los tulipanes que producen sus ñores de un só- 
lo color enteramente amarillas y encarnadas ; se apre- 
cian las blancas y las verdosas , y aun mas que.éstas 
las azules , y ias de colores obscuros. Pero los tulipa^ 
nes de mas precio , y los que los floristas y curiosos 
desean tener con preferencia á los demás , son los de 
flores abigarradas de diversos colores vivos , brillantes^ 
bien determinados y dispuestos por listas lustrosas, 
bien señaladas , que sobresalgan distintamente unas de 
otras desde la base de cada pétalo hasta su cima sin 
variar de color ni dividirse en manchas : en fin , si el 
color de las orlas ó bordes de las listas se sombrea de 
un fuerte claro y obscuro qué contraste agradablemen- 
te con el color principal de la flor , es el punto de 
perfección hasta donde pueden alcanzar los deseos de 
los curiosos. Las flores de tres, dequatro ó de cinco co* 
lores distintos biea mezclados son las de mayor perfec- 
ción siempre que acQfnpañen las demás calidades arri'- 
ba expuestas. 

Siembra. El tulipán se multiplica por el aumento de 
.sus cebollas y por sus semillas , y por este ultimo mé- 
todo es el medio de conseguir variedades nuevas ; pero 
. es tan largo y fastidioso y que solamente se practica 
por algunos floristas de profesión. Se dispon^drán para 
.executar las siembras del tulipán unas zanjas encaxo-^ 
nadas con las mismas advertencias y cuidados , que he-* 
inos propuesto para la preparación de los semilleros del 
jacinto, una mezcla suave y ligera es la que conviene 
para estos semilleros , y esta se compone de una parte 
de arena gorda de rio, una de mantillo, muy consu- 
miáa de hojas, de árboles , y dos de tierra de soto muy 
Jigeira , todo bien revuelto y desmenuzado. La siembra 
se executa en este temperamento á últimos de Agosto 
y en Septiembre espai;ramando la semilla con igualdad 
y no muy espesa- Los ñoiristas M^od^^^ Y franceses 



D E F L o R. 7y 

convienen generalmente en que se deben practicar esta» 
siembras en menguante de la luna , y en tiempo de 
ayre cierzo ; pero consideramos como inútil esta dili- 
gencia , que deberá colocarse entre las vulgaridades y 
preocupaciones infundadas. Ejecutada la siembra se 
cubrirán las simientes con el grueso de un dedo de 
mezcla, ó poco mas, bien cernida, que se esparcirá con 
igualdad &obre el semillero , y después se dará un rie- 
go moderado con regaderas de lluvias muy fínas , á fin 
de que se fomente la germinación de las simientes. £i 
cuidado del semillero se reduce á resguardar las plan- 
titas en los principios de los fuertes rayos del sol , re- 
garlas moderadamente siempre que necesiten de este 
auxilio, entresacarlas donde salgan muy espesas, y dar 
las escardas necesarias para que las yerbas extrañas 
no se apoderen del terreno , y perjudiquen á las plan- 
tas útiles. Los abrigos por medio de portales de jar- 
din , aun quando no sean siempre necesarios para pre- 
caver del yelo las tiernas ceboUitas , son muy conve- 
nientes; pues en años de fríos rigurosos suelen sentir 
sus efectos las cebollas inmaturas , al paso de que las 
ya crecidas no experimentan el mas leve perjuicio. Se 
aumentará del grueso de otro dedo de mezcla la ci^- 
bierta del semillero antes de la segunda verdura. Con«^ 
viene practicar esta operación por el otoño y antes. 
de los fríos , lo que servirá de resguardo y abrigo á 
los tiernos y pequeños bulbitos. En el caso de que se 
tuviese por oportuno dexar subsistir otro tercer año 
las cebollitas del tulipán en el semillero , será útil au- 
mentar el grueso de la cubierta por lo menos con otro 
dedo de mezcla. Se dexan por dos ó tres años sin sa- 
car las cebollas del semillero , en cuya época se forta- 
lecen y engruesan. Él método mejor para que no que- 
den escondidos muchos bulbos entre la tierra , es acri- 
bar la mezcla hasta la profundidad de tres ó qua- 
tro dedos , con lo que se separarán fácilmente. Luego 

H 



y4 € S B OL L AS 

que se hallen sin humedad , se guardarán como las 
demás cebollas , y se replantarán al tiempo acostum- 
brado , como lo explicaremos en el artículo cria^ 
deros. 

No muestran comunmente flor las plantas nacidas 
de semilla hasta el quinto ó sexto año. A esta época 
solo aparecen flores parduscas ó moradas , feas y sin 
ninguna novedad que las haga recomendables al cu- 
rioso.. Con el tiempo se van afinando las flores, sua-* 
vizándose el color primitivo ú originario , al paso que 
otros nuevos se avivan y manifiestan por listas. No to- 
man estas plantas el color fixo de su variación , ni se 
pintan comunmente hasta después de haber florecido 
por espacio de diez ó mas años. Hay sinembargo cir-^ 
cunstancias extraordinarias en que al tercer año, des- 
pués de haber florecido un tulipán de simiente , ha .ad- 
quirido su flor las faxas brillantes que tanto aprecian 
los curiosos. Pero debemos advertir que sucede lo mis- 
mo con el tulipán , que con las demás cebollas de flor, 
cuyos cultivos ya hemos escrito, que casi todas las plan- 
tas que se consiguen por sus semillas, son tan desprecia- 
bles que se logran muy pocas que merezcan los cui- 
dados de un cultivo seguido y esmerado ; y esto ^s 
tanto mas sensible respecto al tulipán , quanto se 
tienen que pasar por lo menos de diez á doce años an-* 
tes de poder saber si las especies jardineras son dig- 
nas del cultivo , Q si se deben desechar del jardin de 
flores. 

Criaderos. Se plantan las cebollas , que se han sa- 
cado de los semilleros, en caxones nuevos que tengan 
proporción de resguardos artificiales ; operación que 
siempre se practica en el tiempo regular de poner en 
tierra las cebollas ya crecidas. A cada dos ó tres años 
se sacarán estas cebollas de los criaderos , hasta tanto 
que hayan mostrado su flor. Debe tenerse presente que 
no adquieren estas flores hasta el tercero ó quarto año 



DE FLOR. 75 

Aé haber florecido ^ ninguna señal aparente por la qual 
pueda deducirse ser inútiles para el cultivo , ó bien que 
deban admitirse en la colección de plantas escogidas^ 
y continuar suministrándolas los cuidados del culti^ 
vo mas esmerado en clase de adquisiciones nuevas , y 
.de mérito. Hay flores que en su primer aspecto no 
aparentan mérito alguno , mas luego se mejoran y 
perfeccionan 9 al paso que otras veces pone el cul« 
tivador toda su confianza en algunas flores que ma- 
nifestaban indicios de primor y de mucho valor ; pe« 
ro después degeneran , quedando asi frustradas las 
esperanzas del florista. Por todas las indicadas razo* 
nes nunca es prudente desechar ninguna cebolla ob- 
tenida por semilla hasta el quarto ó quinto año des- 
pués de haber florecido. 

Plantío. Prevalecen los tulipanes en ks tierras de 
miga, ligeras, suaves, muy esponjosas, que tienen fon- 
do suficiente y no estancan las aguas ; y en las que par* 
ticipan de arenosas dicen mejor que en otro ningún 
terreno. Los parages demasiadamente húmedos son 
muy contrarios al tulipán , y asi en los inviernos, que 
Son algo lluviosos , se pudren en los jardines mu- 
chas cebollas, y freqiientemente se pierden eras ente- 
ras. Resisten estas plantas al raso sin el mas leve sen- 
timiento los fríos de los inviernos de este clima , y no 
perecen aun quando se yele la tierra en que están 
plantadas. No debe reponerse el tulipán en un terreno 
á menos de que no hayan pasado quatro ó cinco años 
desde que se ocupó en el cultivo de dicha flor. Se listan 
las flores con mas realce y primor con sola esta ad- 
vertencia, y. por el contrario, si se vuelven á plantar 
por seis ú ocho años consecutivos en un mismo ter- 
reno , pierden la viveza y mezcla de colores en que 
consiste todo su mérito ; lo que prueba que la diver- 
sidad de faxas y matices en las flores de tulipán , que 
se fhnítn, no provienen de una enfermedad de las 

á2 



76 CEBOLLAS 

plantan , como han pretendido muchos floristas 9 smo 
únicamente de los cuidados de un cultivo seguidq. 
Los terrenos destinados al cultivo del tulipán se labra- 
rán con el mayor esmero y perfección, desmenuzan- 
do los terrones y allanando su superficie , que se dis- 
tribuirá por eras. Las tierras fuertes se dulcificarán con 
porciones de arena hasta tanto que se logren los fines 
que. en esta práctica se propone el cultivador: á las muy 
ligeras se les aumentará la fertilidad beneficiándolas coü 
mantillos consumidos de boja, de estiércol de vacas, ó 
«n su falta de mantillo de caballeriza , que deberá ha^ 
ber servido antes un año por lo menos en otros culti- 
vos. No debe echarse en olvido que los estiércoles en-» 
terizos ó poco consumidos traen muchos perjuicios al 
tulipán, y de esta causa toman principio muchas «n^ 
fermedades de que adolecen estas cebollas. £1 método 
que mas comunmente practican los extrangeros para el 
cultivo de esta flor en orden al repartimiento del terre^ 
no, es por cazones ó por eras alomadas ; pero en Aran- 
juez y en Madrid las plantamos en eras llanas, atendien- 
do á los riegos y al mayor calor de este clima. Las eras 
alomadas sirven para los fines de defender las cebollas 
de las excesivas humedades; mas como en este tempe- 
ramento cálido debe temerse mas la impresión viva del 
calor, qxie la demasiada humedad , no conviene la dis- 
tribución indicada. La anchura de las eras se propor- 
ciona según la abundancia ó escasez de aguas para el 
repartimiento de los riegos , dexando siempre interme* 
dios vacíos para el paso , y comodidad de escardar y 
maniobrar en lo sucesivo, Sinembargo muchas veces 
se previenen caxones que tienen la ventaja de no dar 
abrigo á la multitud de alacranes de jardín que en al7 
gunos terrenos causan destrozos irreparables. • 

La mezcla mas apropósito para estos caxones , que 
también puede generalmente usarse en las eras al des- 
campado, consiste en mantillo: de hoja ^ arcjoia gorda^ 



» E F L o *. 77 

y tierra de soto ó virgen, de manera qué se cdmpon-- 
ga una mezcla suave que participe dé ^guoa porción 
mas de tierra. A falta de mantillo de hoja pii«de usai> 
se e| de estiércol de caballeriza ; pero se ha de advera 
tir que los mantillos de paja de trigo crian muchas 
mas lombrices que los de paja de cebada. X>eben 
guardarse las mezclas de un año pár^ otro.El tierna 
po de hacer los plantíos del tulipán 'en* te$te ctima es 
desde últimos de Septiembre hasta medíadc». deNo^ 
viembre , algunos suelen continuarlos basta fines dt 
Enero ; pero no conviene esperar tan tarde : porque 
aunque es verdad que por este medio se consone el 
goce de esta flor por mas largo tiempo, también la ez^ 
periencia nos enseña que las cebollas puestas >tarde en 
tierra, y después que los xugos se han movido en ellas; 
producen flores diminutas y enanas que no merecen el 
menor aprecio. Los dias secos y templados son los mas 
á propósito para verificar estos plantíos; la tierra de- 
berá hallarse igualmente bien preparada y sin demasía-* 
da humedad. Deben plantarse estas cebollas antes de 
que se apitonen y antes de que aparezcan, los rudímenv 
tos de las raicillas ó barbas que brotan por la parte 
inferior del bulbo. 

La práctica mas común es abrir con un plantador 
gordo hoyos capaces de admitir cada cebolla ; y á .fia 
de que no quede esta en hueco, se vierte en el fondo 
del hoyo la tierra suficiente para que siente bien. De- 
ben quedar enterradas por encima de la nariz sobre diez 
6 doce dedos , pues aun quando los autores extrange-^ 
ros recomiendan qile se pongan mas soimeras , adquie- 
ren sinembargo mas vigor y fuerza á la profundidad 
mencionada. £1 método de plantar en zanjilla es m^s 
eficaz que el anterior ,' y queda reducido á abrir unos 
surcos ó zanjillas de ocho ó diez dedos de profundidad 
por medio del almóqafre. Colocada^i las cebollas á las 
distancias arreglada^ ,• seoubrencoaia tierra: i^ue se sa-^ 



78 CEBOLLAS 

ca de la zanjilla inmediata, que deberá proporcionarse 
á medio pie de distancia ; y asi sé continúa hasta que 
queda concluido el plantío. Los plantíos en caxoaes se 
executan repartiendo las cebollas estando á medio lle« 
nar el caxon, y luego que estén colocadas á distancian 
proporcionadas, se cubren con la capa de mezcla cor^ 
respondiente. No es practicable en las eras al raso es* 
te método por el mucho dispendio que requiere, pe- 
ro es muy ventajosa. La distancia á que suelen ptan«* 
tarse las cebollas , es de ocho á diez dedos al tresbo- 
lillo. En quanto á la colocación de las cebollas es con*- 
veniente plantar las castas tempranas separadas de las 
tardías, y no interpolarlas en los mismos terrenos^ Hay 
floristas curiosQs, que cultivan las castas sobresalien- 
tes en eras distintas , y otros que han llegado á plan- 
tar cada casta separada de las demás , con lo que han 
obtenido una graduación de ñores de todas especies; 
pero este método de arreglar lo^ plantíos es mas útil 
que agradable ; y solo se practica por los- floristas de 
profesión , que hacen comercio con estas plantas, y 
les es mas fácil para sus ventas el tener apartadas las 
varias especies jardineras. Lo mas regular en los jar- 
dines es colocar interpoladas todas las castas <Ée las 
especies tardías en eras separadas de las tempranas. 
Siempre se suele tener el cuidado de plantar las cebollas 
de tallo corto ala orilla de las eras ó zanjas , y las líl* 
timas las de tallo largo, con lo que se logra formar 
una especie de anfiteatro. Es útil para satisfacer mas 
bien á la vista mezclar en las eras las castas de ma- 
nera que en la inmediación de una cebolla de flor 
Obscura 9 se halle próxima otra de flor pálida, y asi 
se consigue variar. los colores con simetría y artiíicio 
para agradar mas bien al_ expectador. La práctica mas 
arreglada al buen cultivo y la que comunraenre se ob- 
serva en estos reales jardines es plantar los tulipanes 
en eras con sepatadon de otrasi clases de flor; pero 



BE FLOR. ^^ 

también hacen buen efecto en las faxas, amates , y al- 
moadíllados del jardín me2cladas con otras flores di- 
ferentes. Para este fin se escogen solamente las castas 
mas abundantes y comunes, casando y arreglando los 
colores con simetría para que ofrezcan á la vista una 
diversidad apreciable y ordenada en quanto sea posi- 
ble. Los golpes se disponen en ámbitos ó circuitos re-* 
dondos de un pie de diámetro, plantando las cebollas 
bastante separadas para que tengan campo y es- 
pacio donde ensanchar y multiplicarse sin estorbo ni 
escasez. Se salpicarán los golpes é interpolarán con 
las demás clases de flor de la manera que mas agra- 
de. Al quarto año se señalan los parages de los gol- 
pes, para poder sacar las cebollas en el tiempo de la 
recolección. Todas las cebollas dañadas y picadas de* 
berán plantarse separadas de las sanas , para que no 
inficionen á las demás. También se plantarán con se- 
paración en criaderos todas las ceboUitas ó bulbos pe» 
queños, que se desprendan de las cebollas madres, has- 
ta tanto que comiencen á florecer y mostrar sus di- 
ferentes variedades. Al tiempo del plantío se despren- 
derá la túnica que se haya dezado mas próxima al bul- 
bo ; pero cuidadosamente para no herir la base de las 
cebollas, que se halla sumamente tierna en dicha épo- 
ca , y podría perjudicarlas* 

Cultivo. Si fuesen sorprendidos los brotes del tu- 
lipán por el yelo y se notasen cancerosas las hojas y 
tallos , para que el mal no se interne y se comunique 
á la cebolla , se cortará por lo sano con navaja todo 
lo dañado aun quando haya penetrado el mal á dos ó 
tres dedos dentro de tierra. Se de!sa la herida expuesta 
á la impresión del sol , con lo que se logrará cauteri- 
zarla y se salvará la cebolla. Es necesario executar 
dicha maniobra en días de sol, y quando el terreno ten-, 
ga poca humedad. Esta operación suele hacerse so- 
lo con las cebollas raras y de calidades sobresalientes} 



8o CEBOLLAS 

con las mas comunes nunca tienen los florístas tanto 
esmero ni cuidado. El cultivo queda en lo demás ref< 
ducido á deshacer la costra de la superficie de las eras 
y caxones en caso de que se haya formado antes de 
brotar las plantas fuera de tierra ; operación que siem*^ 
pre se practica con el almocafre. Es útil asimismo ahue- 
car la tierra con labores de almocafre oportunas. Las 
malas yerbas deben destruirse antes de que adquieran 
fuerza, y causen daños mayores: y en quanto al re- 
partimiento de riegos se suministrarán solamente quan» 
do están creciendo las cebollas y mientras permanecen 
en flor; mas después que hayan acabado de florecer, y 
luego que principian á perder los tallos su zugo , no 
deben ruarse por ningún motivo. 

Las castas de tulipán zancudas se sugetan con tu«« 
tores ó varitas delgadas para que no tuerzan los ay-« 
res sus débiles tallos. Es práctica generalmente obser-^ 
vada por todos los floristas inteligentes el retorcer los 
tallos luego que se pasan las flores , y quando empie- 
za el germen á engruesar y entumecerse : otros cor- 
tan con navaja los tallos algo mas abaso dé la caza. 
De todos modos llevan la mira en esta operación de 
que desando madurar las simientes contenidas en el 
receptáculo ó caza recibe menoscabo la cebolla, se de- 
substancia y se desprende de los zugos que son nece- 
sarios para la maduración de las simientes ;.y esto es-* 
tá fundado en la observación de los floristas que han 
visto que las cebollas de l6s tulipanes , que han sazo-- 
nado sus simientes , se crian mas desmedradas y de me- 
nor tamaño , y producen en lo sucesivo florea mas pe- 
queñas cuyas listas y qolores decaen y degeneran. Las 
flores de tulipán están muy ezpuestas á variar de ua 
aftoiJá otro, y regularmente suelen degenerar^ y per- 
der sus colores. Los autoreS y floristas lo atribuyen á 
varias causas ; pero la mas verosímil es la calidad del 
terreno, porque esta variación se observa muy fre- 



DB FLOR. -8r 

qüentemente en les terrenos fuertes, sttbistanciosós, hú- 
medos 9 muy abonados y estercolados , donde Iks plan* 
tas se envician y enloquecen y ^egun la expresión de los 
floristas , crecen con demasía , y pierden la finura y 
delicadeza de sus matices ; ai paso que en los terrenos 
ligeros , arenosos y y poco húmedos se mantienen sin 
degenerar. . 

Para reponer las marras que puede haber en un 
quadro de tulipán puede hacerse uso del deplantadcr; 
con el que se sacarán con todo cuidado las plantas 
que sean necesarias para la reposición. Se tendrá des* 
tinado para este ñn algún quadro ó depósito de estas 
plantas : también pueden ponerse algunas en tiestos 
pequeños, con los que puede suplirse qualquiera falta: 
otros tienen prevenidas cebolleras con plantas florea 
oídas, que introducen en el terreno con el mayor di« 
simulo, para que no se note el artificio : otros por úU 
timo en las cebolleras llenas de agua ponen dos ó tres 
tallos de tulipán con flor cortados de los parages doiv 
de sean menos necesarios, y asi no se echa de ver la 
falta. Estas nimiedades no se ezecutan en estos reales 
jardines ; solo usan de ellas los floristas de profesión 
en Holanda é Inglaterra. 

Abrigos. El tulipán no siente por lo común los 
frios de nuestros inviernos, y asi en el año de 1802 
no han padecido el mas leve daño , sinembargo de la 
duración é intensidad de los yetos , que se han experi- 
mentado en este pais. Si alguna vez reciben daño , es 
en años de inviernos templados en que se adelanta la 
vegetación , y luego repentinamente se hallan sorpren- 
didas las plantas ya xugosas con fuertes heladas. La 
impresión del sol es mas de temer en este clima , y de 
resultas suelen padecer algunas castas. Las flores son 
igualmente muy sensibles á la acción solar , que se co^ 
me sus colores,. y destruye la brillantex y orden 4e las 
listas. Wl fondo blanco es el que degenera con mas &^ 

I 



82 CBBOLLAS 

cuidad, £1 mismo entusiasmo con que son mirados 
los jacintos se observa , aunque en grado mas inferior, 
respecto del tulipán ; y los curiosos y floristas holan- 
deses pasan á visitar con la misma afición las zanjas y 
teatros de los otros floristas al tiempo de la flor y ad-- 
mirando la colocación y perfección de las especies. Pue- 
de prolongarse la duración de las flores del tulipán mu<^ 
chos dias mas de lo regular resguardándolas del sol, de 
}os fuertes ayres y lluvias con Tenzones, esteras y tol-*- 
dos ; pero todavía no ha dominado tanto el gusto de las 
flores en España , que haya quien quiera gastar en es- 
tos resguardos todo el dinero que emplean los extran- 
geros en la formación de toldos ; y asi no nos extende- 
mos sobre el particular. Si casualmente alguno gustase 
tener esta curiosidad, deberá arreglar los resguardos 
de manera que haya ventilación y corran libremente 
los ayres j pues el bochorno seria muy perjudicial á es- 
tas plantas. 

Recolección de simiente. Los tulipanes madres , que 
son los. que se eligen para la recolección de simiente, 
deben producir la flor bien proporcionada , los tallos 
«levados y gruesecitos , los colores sin mezcla , pero 
brillantes, los pétalos de bastante consistencia, an- 
chos , y redondeados á su cima , y en fin deben reunir 
todas las calidades de un tulipán perfecto. Los que tie- 
nen el fondo de la corola con un circulo pequeño blan- 
co, ú amarillo , son los que únicamente deben destinar- 
se á este uso , y los de fondo imperfecto y obscuro de- 
ben desecharse. De simientes de tulipanes pintados ó lis>- 
tados nacen flores enanas, despreciables y endebles, 
cuyos colores salen confundidos sin orden ni arreglo. 
La simiente se dexará madurar con toda perfección , y 
en abriéndose las caxas que la contienen, se cortarán 
con parte del tallo, y se guardarán en parages venti- 
lados. £s útil no sacar la simiente de las caxas hasta 
el tiempo de efectuar la siembra* 



BE FLOir. S$ 

Recolección de cebollas. Se dexan sin sacar las ce« 
bollas por espacio de tres años en estos jardines ; y se 
hace la recolección cavando con el azadón las eras. La 
^oca de verificar esta recolección es quando han per** 
dido el xugo las hojas y tallos , y se hallan de color 
de hoja seca» Si se sacan antes de tiempo , se hallan 
las cebollas aguanosas, fofas y muy expuestas á podrir- 
se i pero no por esto se ha de aguardar á que se ha- 
yan movido los xugos de vegetación ; pues en et si- 
guiente año producirían sus flores desmedradas y de po» 
co valor : deben sacarse en estando et tiempo seco y 
la tierra sin humedad. Se extienden por doce ó quince 
días en un aposento seco y ventilado ; y se limpian de 
todas las túnicas sueltas luego que estén bien enxutas 
las cebollas. Es conveniente no desprender la camisa ó: 
túnica mas inmediata al bulbo , la que podrá sin daño 
quitarse al tiempo del plantío^ como lo executan los 
floristas holandeses» 

Aquí las guardamos extendidas en vasares ó en 
espuertas ; pero los floristas extrangeros las conservan 
en caxas separando las castas ; 6 también en caxas re-- 
partidas en casillas que cada una contiene una cebolU 
con su número 6 nombre correspodiente ; y asi arre- 
glan sus zanjas como mejor les agrada ; pues cada ca- 
za esta dividida en tantas casillas como caben cebollas 
en las eras ó zanjas que se han de plantar» 

Los hijuelos que nacen de la cebolla madre se plan« 
taran separadamente : estos no producen comunmente 
flor hasta el tercer año» Las cebollas, que han florecido 
en las cebolleras suelen ponerse mohosas, y no deben 
limpiarse en semejantes circunstancias del verdin qué 
crian : es mejor sumergirlas en agua , y plantarlas lue«> 
go al ayre libre» 

Cultivo anticipado. Desde el mes de Octubre pue- 
den plantarse la cebollas de los tulipanes tempranos en 
tiestos ó caxones portátiles, que introducidos en reser-» 

Iz 



84 CSBOLLAS 

vatorios y aposentos abrigados darán flor sin dificultad, 
y quedarárPsuficientemente enterradas cubriéndolas con 
tres dedos de mezcla. Se procurará colocar los tiestos 
en ia proximidad de las vidrieras y parages que^ tengan 
ventilación y gocen del beneficio del sol. Quatito mas 
vivo sea el calor y mas seguro el abrigo con tanta mas 
brevedad florecerán. No piden mas cuidados que el 
repartimiento oportuno de riegos moderados antes de 
florecer, y sujetar los tallos con tutores ;^ porque de no, 
se ladean é inclinan hacia el lado donde les entra la luz: 
pueden adelantarse las flores del tulipán plantan-^ 
do las cebollas en cazones defendidos de las intempe- 
ries con portales , y arrimando refuerzos de basura 
caliente por el espaldar y costados al paso del aumen- 
to é intensidad de los yelos. Asimismo pueden calen-^ 
tarse las eras del tulipán al descampado, abriendo unas 
zanjillas que , bien macizadas con estiércol calien- 
te , presten un calor igual que fomente su vegetación. 
Estas se resguardan igualmente con setos y pajones 
sostenidos por portales de jardin. Es necesario tener 
descubiertas las eras en dias templados y de sol ; mas 
por la noche y en dias crudos se taparán lo mejor que 
ser pueda : desde el mes de Noviembre pueden calen« 
tarse trozos de tulipán sucesivamente, que seguirán dan- 
do flor sin interrupción basta el tiempo natural de flo^ 
recer al ayre libre. 

Por último se anticipa y logra con facilidad la flor 
del tulipán poniendo las cebollas en cebolleras llenas 
de agua. Debe proporcionarse la cebolla al hueco de 
ia cebollera de manera que entre holgadamente ; pe- 
ro sin riego de hundirse , y tocando al agua por la 
parte inferior del bulbo. El agua de lluvia y de rio son 
las mejores para que prevalezcan los tulipanes. Se co« 
locarán en los quartos cerca de las ventanas , ó bien 
en reseryatorios y parages abrigados que guarden el 
calor artificial , que es necesario para la vegetación de 



DS FLOR. 85 

' esta planta. A este uso deben solamente destinarse las 
castas mas comunes ; porque las cebollas se deterioran 
considerablemente 9 y la flor que producen en lo su- 
cesivo es endeble y pequeña. Luego que han florecido 
las plantas en las cebolleras, se plantan al raso, y alli 
toman nuevo vigor, y procrean hijuelos abundantes, 
aun quando no florezcan en lo sucesivo por la deca«* 
dencia en que se hallan. 

DE LA FRITILARIA 

ó TABLERO DE DAMAS. 

(Fritillaria meleagris. Lin.) 

J^e dos epecies naturales de fritilaria se han logrado 
todas las variedades que conocen los floristas ; pero el 
mayor numero debe su origen á la común (FritUlarm 
fneUagris L. ) que se cria espontanea en los cerros inme- 
diatos á Aranjuez y en otros muchos parages de Espa- 
ña : algunas otras variedades proceden de la fritilaria 
pyrenaica {fritilaria pyrenaica. Liiu) que se cria en 
los pirineos y en otros parages montuosos de Europa* 
La fritilaria común , que florece por Abril , produce 
la raiz bulbosa , sólida , blanquecina , redonda , y al- 
go comprimida , del tamaño de una nuez, y está con- 
tenida dentro del bulbo marchito y arrugado que flo- 
reció el año anterior. El tallo , que no nace del centro 
de la cebolla , como en casi todas lasi demás plantas 
liliáceas , sino de un lado y se eleva á la akura de ochp 
á doce dedos , es delgado , sencillo , verdoso con algu- 
nas manchas roxizas , y vestido de quatro ó cinco ho- 
jas sentadas , alternas , distantes unas de otras, ácana* 
ladas , y puntiagudas , y se termina por una sola flor 
campanuda, cabizbaza, compuesta de seis pétalos ao- 



86 CEBOXLAS 

vados, cóncavos y agudos con una cuevecita ó hoyo me* 
refero Con 3fugo glutinoso y reluciente á la base de ca^ 
dá uno de los léalos.- Contiene cada flor seis estam-' 
bres y un pistilo J él germen se convierte en una caxa 
deredia , oblonga con tres ángulos obtusos , de tres 
celdas y de tres ventallas , que encierran numerosas 
simientes redondas^ colocadas en dos series. Nombrase 
fritilaria de fritillüs que significa tablero para Jugar á 
las damas y por hallarse manchados los pétalos con 
quadritos obscuros simétricos , á la manera que se ha- 
llan las casillas de un tablero de damas. En los auto-^ 
res antiguos extrangeros se conoce tambiea esta planta 
con el nombre de narciso de chaperone llamada así por 
Mr. Chaperon^ boticario de Orleans, que fue el prime- 
ro que se dedicó á su cultivo* 

La frititaria de los pirineos produce el bulbo car<« 
noso , menor que el de la común , con el tallo delga- 
do, derecho, vestido de muchas hojas, las inferiores 
Opuestas, y las de arriba alternas, largas, estrechas, 
y terminadas eh punta : sostiene cada tallo una ó mas 
flores péndulas , campanudas y mas pequeñas que las de 
la otra especie , de color negruzco , con visos de ama- 
rillo , con laa puntas de los pétalos revueltos hacia ar-* 
riba , y amarillentas.. Los quadritos 6 manchas qua- 
dradas de los pétalos son purpúreas. Se cria en Jaca y 
otros parages montuosos de España y florece por Mayo. 
En su estado silvestre es la flor de la fritilaria co- 
mún en Aranjuez purpurea con visos verdosos y blan- 
quecinos^ y no sostiene mas' que una y rara vez dos 
flores; pero en los jardines llega á producir mayor nu- 
mero : los floristas cultivan mas de sesenta variedades, 
que conocen con üombres extraordinarios , del mismo 
modo que las demás flores de adorno, y las distinguen 
por los diversos colores, matices y manchas de sus pé- 
talos. Hay algunas con las flores de un solo color blan- 
c6, amarillo ó negruzco; poro el mayor número de 



DE F LOE. «7 

las varie<]ades tiene sus pétalos conipaitidos ea qu^drí- 
tos de diferentes colores sobre fondos igualmente di<^ 
versos y de colores mas ó menos subidos. Las varieda-r 
des de la fritilaria de los pirineos producen mayor nur 
mero de flores , y son mas pequeñas ^ los pétalos mas 
puntiagudos , y de mei^or hermosura. 

Siembra. Se siembran las fritilarias del mismo mo* 
do que los tulipanes, y exigen sus semilleros los mismos 
cuidados. Florecen á la tercera verdura , y no adquie- 
ren los caracteres de su variación hasta después de ha- 
ber florecido por dos ó tres afios. 

Plantío. Los terrenos de substancia spn los mas 
aparentes para el cultivo de esta planta. Se colocan sus 
cebollas mezcladas en los almoadillados y faxas de flor 
con otras plantas de mediana altura, y también se dis- 
ponen en eras para plantarlas solas y separadas de las 
demás, arreglando los hoyos para introducir cada bul- 
bo á la distancia de seis á ocho dedos , y á la de seis de 
hondo. Igualmente se ponen en tiestos debiendo plan?- 
tarse tres ó quatro bulbitos en cada uno. Exigen en 
todo lo demás los mismos cuidados que los tulipanes 
para lo que basta consultar aquel artículo. 

Recolección de cebollas. Se recogen' las cebollas , y 
se sacan del terreno , luego que se han marchitado las 
hojas y tallos á los tres años después, del plantío. Los 
bulbos mas gruesos se separarán de los mas pequeñ^^, 
y aun convendrá plantar estos aparte para que tomen 
mas incremento. £s útil guardar cada casta separada 
de las demás , y no mezclarlas al tiempo de la reco^ 
lección ó saca de las cebollas. Los bulbos mas grue- 
sos florecen con mas fuerza y lozanía. Deben replan**- 
tarse inmediatamente, y quando mas se conservarán 
por un mes fuera de tierra. Las cebollas 9 que han flo- 
jrecido una vez, perecen poco á poco, y dentro de ellas 
se reproducen otros bulbos , por los que se multiplica 
la planta. 



^8 CEBOLLAS 

Recolección de simiente. Las plantas de tallos gnie^ 
sos , de flores anchas por su base , y de pétalos obr» 
tusos son las que deben guardarse para recoger la si<- 
miente , siempre que los colores de sus flores sean vi- 
vos j y los quadros obscuros y simétricamente señara- 
lados. Se sujetarán los tallos por medio de tutores del- 
gados, de manera que no opriman á la planta, ni menos 
la dezen muy holgada. £n la fritilaria pirenaica de- 
berán estar las puntas de los pétalos tinturadas de ama* 
rillo vivo y reluciente. Luego que pardeen las cazas se 
cortarán con parte del tallo , y asi se podrán conser- 
var hasta tanto que llegue el tiempo de verificar la 
siembra. ^ 

Cultivo anticipado. Pueden introducirse algunos ties- 
tos de fritilaria en los reservatoríos á fin de adelantar 
su flor , ó en cazones que puedan cómodamente mo^ 
verse de un parage á otro , y colocarse en los abrigos 
siempre que lo pidan así las circunstancias. Por últi— 
mo , las fritilarias dicen bien en los portales de jardín, 
y florecen con bastante anticipación ( véase el culti- 
vo del tulipán ). 

DEL NARCISO. 

JLtfOs narcisos corresponden á la clase de las cebollar 
de flor , y producen un bulbo aovado mas ó menos 
grande con sus túnicas ezteriores de color negruzco, 
las hojas radicales lisas , en form^ de estoque , y mas 
6 menos largas y estrechas según las especies ; del cen-- 
tro de ellas nace el bohordo mas ó menos alto , y se 
termina en una espata grande y de color de hoja se«- 
ca, que se abre por un lado, y salen de ella una ó mas 
flores , mas ó menos grandes y de diversos colores. La 
corola es de una pieza , tubulosa, el tubo muy largo, 
verdoso , casi mazizo , hinchado por su base donde está 
contenido el germen , y separado en la parte superior 



en AóÁ linihos de color Uanco é amarillo ; eí'ezteriar 
partido en setsJacíniasiQ^ á menos: aovadas y «f^udas 
ú obtura» ; y el interior y que esio ^uettam^jojcampah 
nUla los floristas ^ entero > en forma de campana ó 
de anillo, franjeado ó recortado en sus bordes y mas 
ó menos largo que, el limbo exterior | y dd mismo 6 
^ diferente color. Contiene seis .estambres cortos in-^ 
sertos ep la pared del l:uboiífe la^carola: un germen 
advérente ^ aojado y <^i¿ triangular^ y un estilo .fili^ 
forme mas. cortío que los estansbres oon < su ebcigma xrh 
fido. La caxa es casi aovada, de tres ventallas y de tres 
celdas con muchas semillas globulosas. 

Todas las.espect^s cultivadas de narciso pueden 
reductrse.á.tres dases.^priactpales : i? narcis&s de ú9ram^ 
ila : 2i nofcisos de kchug^iUa.yi^ junqtdUos. £n la pri»- 
mera clase, que se. forma de los narcisosV cuya espalta 
contiene muchas flore» , se incluyen el narciso de ma" 
tK^o , el 0rieraal y el oloroso. La segunda clase que com- 
prende los narcisos .de flor solitaria , ó cuya espata 
no contiene mas^ de una flor, ^.compoáe áA'faU^ mi^ 
cijo 9 del incomparatís y del poético } y la tercera, ckue 
se reduce á los junquillos i 

Se cultiva un nómeró muy considerable de varie- 
dades de narcisos en los jardines.de flores, y los flor 
rístas los distinguen eutsusí catálogos con nombres» e]D^ 
travagantes del mismo modo que liacen con todas las 
demás flores de adornos y regularmente suelen confiuii<4- 
dir todas las especies naturales , y dividirlas en sus jar- 
dines y catálogos , en narcisos de flores grandes yó dt 
fiores pequeñas i tn.senciUas y 6 en dobles j en amarillas^ 
en blancas y amarillas. , en narímjadas y en ábigkrradas 
6 manchadas de varios colares. £1 mayor numero- de las 
especies jardineras de narciso que se cultivan en los 
jardines de flores, proceden del narciso de manojo, ( nary 
ríssus tazzeta. Lin. ) del qual se hallan mencionadas en 
ios catálogos de Ic^ floristas mas.de .liento y^oishent» 

m 



j^ CEBOLLAS 

castas^. Sinembargo , se hallan igualmente admitidas ea 
los jardines algunas otras especies naturales ^ que han 
-proporcionad^ tamlñen por medio del cultivo un nú- 
mero bastante coQsid^ralde, de variedades, apreciabiesi 
£1 liarcisQ de manojo produce el bohordo grueso , de-^ 
recho , y de di^ á. doce pulgadas de lai^o ; y está ter-^ 
ininado por su espata, que contiene muchas flores oloro^ 
^aS) sQst^idas por sus piececillps. bastante largos, des* 
iguales 2 ^ insertos, en el mismq punto^ £i limbo interioi^ 
é^ U corola , ó camfanilla es. campaniforme 9 truncadoj^ 
y muchQ mas, corto que el exterior^ Se cria en variad 
partes de España* A fin de coordinar las numero-^ 
sas especies jardineras , que ha proporcionado el cul-^ 
<i?0 de ^te narciso , las distribuyen por clases losflo-^ 
ristas 3, dividiéndola^ len la& trea órdenes siguientes! 
li narcisos: de. nutnojo con. p¿taloi amarillos j y campan 
niüa de^ cohr de, limón y naranjado : li narcisos de ma* 
nojo con pétalos blancos y campanilh de color de caña 4 
de limón ; 3?^ narcisos de. mano^. ^on pétalos y campa^ 
mlla de color' blan^iOi. Algunas de estas especies jardL-^ 
neras carecen casi eater^mente d^ olor 9 y en otras 
sobresale su fragancia^ 

Las dos. especies naturales , que aim quando na 
producen un numero igual de flores al de manojo , se 
aproximan mas ié^ son el oriental y el doroso. £1 pri<- 
mera ( narcitsux orientalis^ Lin« ) produce la flor con pé^ 
talos blancos, y la coronilla dorada 9, campanuda, hea« 
dida. en tres segmentos , escotada , y tres veces mas 
corta, que los pétalos , es muy olorosa ; la planta 
<es bastante parecida al narciso de manojo » y se cria 
en el Levante^. £1 narciso ohrósa (narcissui odorus^ Lin.) 
tiene: la. espata de muchas flores ,, muy olorosas, ama* 
ñllas , mucho mayareis que las del narciso de manoja 
y la coronilla es campanuda , hendida en seis segmen* 
tos , y una mitad mas pequeña que el limbo exterior*. 
J[)e cistas dos especies se han conseguido igualmente esk 



ios jardines de flores xm üámero considerables de htt-^ 
mosas variedades dobles y senci^laé* 

Ademas de estas especies ^ que producen muchas flo« 
jtes en cada bohordp^ > se cultivan cpD:,igual cuidado al« 
gunas otras de flor solitaria que vulg%rit»ente,se nombjcaA 
en estos jardines fragapaneSy y en otFps paiüages se dú^* 
guen con el nombre de narcisos de lechuguillas Tfesespe-* 
cíes son las que principalmente cultivan los floristas; pero 
esto no. obstante se encuentran otra^.muchas eñ Us colec- 
ciones de los curiosos ^ y ofrecen grande Variedad por su 
aspecto y figura ;_de cada una de est^ especies natur^l^ 
se' han procreado otras muchas Variedades nuevas, que 
merecen colocarse en el jardín d^ flores/ EL falso nar^^ 
ciso ( fMTcissus pseudo*ñatcissus^ lÁú» } tÁ k primera es^ 
pecie , y la mas común , y produce él bohordo de ooha 
á doce pulgadas de alto ^ la i^spa^ contiene una' sol^l 
flor grande y algo incliúada^ 4as i^is lacinias del lim*» 
bo exterior de la corola son aovadas > y de color de 
caña , y el limbo interior es Campanudo > recto, riza- 
do f igual coúi el ext^riot ^ eñ nmch^ Vár,iedades y mas 
largo en otras. Ésta planta, natural de España^ e^ 
muy vistosa en los jardine^. Se conocen muchas varie^ 
dade$ de este narciso : las jprincipaies son las de flore» 
dobles, semidobles^ sencillas aniarillas^ amarillas y blan-? 
cas, y las de flores mas grandes coñsU campanilla de 
color dorado ^ y niucho mas largó que el limbo ex-* 
terior de la corola que es de color amarilld. 

Bl narciso incomparable (tiarcusuí bicolot. Lin.) pro«^ 
duce una sola ñot en cada espata^ los petalos son blan^ 
eos , y la coronilla campanuda ^ amarilla de igual ta« 
maño ó mas lafga que el limbo exterior con la orla 
rizada. De esta especie se han conseguido muchas va-* 
riedades de narcisos sencillos , semidobles , dobles , y 
en algunas castas son las| lacinias del l^mbp exterior. 
y la coronilla de color amarillo. 
. £1 narciso poético ó común (narcissus poéticas. Lixi.) 

m 2 



yi €fteBbtr,A^5 

produce la'iespatá de una flor con las lacinias del Hni'* 
bo exterior de color blanco , y la coronilla corta , ed 
figura de rueda , ó de anillo recortadito con un circulo 
purpurino. Este. cirCufo suele ser amarillo en algunas 
edál^as , y la planta 'Suele yariar coú' flores dobles ó se- 
itiidobles^ y cok fas hojas anchas y flores mayores , ó 
al reyes con hojas estrechas y flores mas pequeñas. Se 
cria en varios parages de España. ' ^ ' 

El junqiúllo (narcíssus jónquilla. Lin.) que nace es-^ 
pontáneámente en mxiehos sitios de España, produce las 
hojas muy estrechas 'á- manera de junco y la espata con 
muchas flores amarillas y olorosas 9 y la coronilla ó lim<^ 
bo interior cilindrico, aserradito ,' y mucho -mas corto 
que el exterior ; tres de los seis estambres son mas cor-^ 
tos que los otros 'tres. Hay junquillos sencillos y do-J 
ble», dé flor mas ó menos grande , -de' color amarillo^ 
ybknco alguna vez, y también mtzdadB, de blanco y 
de color dé caña. 

Cidtívo. El mismo método de isietíibrá , plantío y 
cultivo , que queda explicado en el jacinto , se prac- 
ticará con los narcisos. 1 

• Cultivo anticipado^ Las castas que mejor dicen en 
tienes y cebollera^ pat«á forzar durante el invierno, son 
las especies tempranas del narciso de manojo , los nar^^ 
Cisos incomparables , y los junquillos. Se seguirán los 
plantíos desde el xnes de Octubre hasta Enero , á fín def 
que den sucesivameilte flor sin interrupción. En las ce-* 
bolleras se colocarán las cebollas mas abultadas de ma^ 
ñera que lleguen ál agua por la base ó punta de don-^ 
de nacen las hebrillas ó raices. El agua llovida ó la de 
rio es la que mejor prueba en estos cultivos artificía- 
les. Algunos suelen plantar primeramente los bulbos 
en tiestos , y después que han brotado raices , tos sa- 
can t:on todo' Cuidado , y colocan en las céboUerasi 
aunque asi florecen igu&lmentebien , no considerannios 
sea ésta práctica la mas acertada. También se plantan 



'A'É FLORi pj 

las cebollas en tiestos , que defendidos ilel yelo en los 
aposentos abrigados donde se enciende lumbre, da- 
rán sin dificultad flor anticipada con tal que queden 
defendidos de la impresión del yelo. Los tiestos y ce- 
bolleras se colocan igualmente en reservatorios, estu- 
fes , y aun en hoyas y camas calientes, donde intro- 
ducidos los tiestos entre el estiércol ó zumaque, ha- 
cen anticipar las flores con proporción al grado de 
calor que se haya fomentado. Las mismas adverten- 
cias que quedan indicadas para el plantío al ayre li- 
bre de las cebollas forzadas de jacinto y tulipán, de- 
ben piracticarse con las de los narcisos. 



E 



DE LA VARA DE JESE. 

{Poiyantbes tuberosa^ Lin.) 

ista planta que crece espontáneamente en la India 
oriental , y se conoce también en los jardines con 
los nombres de jacinto indico , de nardo oloroso , y 
de tuberosa , tiene una raiz bulbosa ^ casi redonda y 
algo comprimida Las hojas radicales son largas , an«- 
gostas , acanaladas y puntiagudas : el tallo se levan- 
ta á la altura dé tres á quatro pies, y está pobla- 
da con algunas hojas que lo envaynan , y son tan- 
to mas cortas quanto mas apartadas de su basé. Las 
flores, que están colocadas por un orden alterno en la 
eitremidad del tallo, son blanca<s y muy olorosas; la 
colora es infundibuiiforme con el tubo largo y algo 
corvo, el borde partido en' seis lacinias'^ aovadas y 
cóncavas ; contiene seis estambres inserto:^ en la gar- 
ganta de la corola, un germen globoso, un estilo 
teriíxinado por su estigma gruesecillo, partido en tres, 
y por fruto uña ctóa casi redonda dé tres ángulos ob- 
tusos , dé tres ¿elda's' y fres ventallas , con sus semi-^ 
Uái'jáanas. 4La^ flores enipiezan á' (desenvolverse por 
5nUo desde la base de la espiga hada sa cima , y si« 



p4 CEBOLLAS 

guen floreciendo sucesivamente cerca de dos tMie$. Sí 
nota que tienen mas olor en verano que en otoño; 
y éste «$ tan subido que muchas personas no pueden 
resistirlo: al anochecer es siempre mas fuerte quedu- 
xante el dia. Las variedades que sfi conocen de ,6sUí 
planta son Isl sencilla ó común > la áejlordoUeyh ¿Á 
hoja jaspeada ^ y la de flor pequeña^ y todas $e pro^ 
pagan por medio de sus bulbos ó cebollas* < ^ 

Los Genoveses y los Provenzales en Francia haa 
sabido formarse un ramo bastante considerable de co-^ 
inercio , veriflcando anualmente envíos de restas oe^ 
bollas á Inglaterra y demás paises del norte^en lo4 
que, á causa de los frios excesivos que allí se experimen« 
tan multiplican con escasez esta planta ^ y aun quan- 
do logran bastantes cebollas d^ atunento ^ son siem- 
pre mas endebles ^ y su cultivo mucho mas costoso: 
las pueden comprar á precios moderados sanas y en 
estado de poder florecer desde el primer año; lo quQ 
no se consigue por los casquillos, que producen las 
cebollas madres ^ que tardan mas tiempo en florecer^ 
y requieren muchos cuidados pata su conservación^ 
en los mencionados países* 

No se conocía la variedad de flor dpble hasta que 
Le Cour^ florista holandés^ logró una planta que á 
fuerza de afanes y cuidados pudó adquirir de simieo-^ 
te. Por espacio de muchos años fué este florista su 
único poseedor por la idea 6 vanidad en que se fun«r 
40 de querer ser el solo en Europa que pudiese cul-» 
tivar aquella yariedad* Pasó su locura á mas ; pues 
nunca quiso ceder por ningún precio á los amigos 
y curiosos que lo solicitaban ninguna de estas cebo- 
llas que tenia con tanta abundancia : luego que en 
su jardin no se podia contener la gran copia que do 
ellas habla multiplicado las destruía ^ á fin de que no 
se propagasen. Con , el tiempo se ha ido introdu- 
ciendo en los demás jardines ^ y es hoy dia ia es^ 



DE FLOR. g^ 

pecie que se prefiere en las floreras. 

Siembras. Consúltese el artículo siemhra del ja* 
dnto que se puede adaptar exactamente á esta plan« 
ta ; pero se ha de advertir que no se practica por 
lo común dicho ñiétodo por tardío y lento , y so- 
lamente son útiles estas siembras para el logro de al« 
guna nueva variedad ^^ que por rarísima casualidad 
podri alcanzarse^ 

Criaderos.. £1 único método de propagar con fa->« 
ciudad y prontamente la$ castas que se conocen de la 
Tara de jesé » e$ por los qasquitos que anualmente se 
producen de U raiz madre. Estos bulbos están co- 
munmente dQ$ ó tres años sin florecer , y es nece-^ 
sario plantarlos en criaderos durante este tiempo pa- 
ra que se fortalezcan » tomen cuerpo , y puedan ser- 
vir en las replantaciones siguientes. Pueden ponerse 
€n eras por Febrero á distancia de quatro dedos , cui-» 
dando de sacar las cebollas lu^o que las hojas ha- 
yan perdida su xugo; y eñ lo sucesivo se replantarán 
al tiempo acostumbrado» hasta que se hallen en esta- 
do de dar flor» que se juntarán con las cebollas ma- 
dres. La práctica mas útü es la de disponer zanjas, 
iromo se executa para las siembras de los jacintos , y 
habiendo plantado las cebollas pequeñas á la distan- 
cia mencionada ) dexarlas subsistir dos 6 tres años, al 
cabo de cuyo tiempo estarán en buena disposición de 
florecer. En los criaderos no exigen mas cuidados que 
la limpieza de plantas extrañas , riegos freqüentes du- 
rante los calores y abrigos oportunos en las zanjas en 
invierno, á fin de resguardar las cebollas de los ye*^ 
los y excesiva humedad^ 

P/oní/o. De tres maneras pueden verificarse los 
plantíos de la vara de jesé, en eras al raso, en zan-^ 
jas ó caxones , y en tiestos. El terreno aparente para 
las eras será de substancia y miga, y beneficiado coa 
mantillos consumidos de caballeriza. £1 terreno se <:a^ 



96. CEBOLLAS 

vara á pala y media de azadoa^ se desmenuzará y 
limpiará de cantos gruesos y allanando coa la mayor 
igualdad su superficie. El parage debe lograr el bene-^ 
ficio de la ventilación, estar libre de empantanarse , y 
bien expuesto á la impresión del soU La misma expo- 
sición y ventilación sori también necesarias para la 
disposición de las zanjas, en la^ que se cavará el afon- 
do á pala de azadón, y se formará im caxon con ta^ 
blas, de manera que sobresalgan ésta^ del. terreno por 
lo menos un pie. Asi se remedia el que se í^ncharque% 
y queden mas bien al abrigo dé los daños de los ala** 
cranes de jardin , que causan bastantes estragos ei| 
los referidos plantíos. La mezcla para llenar los ca^ 
sones debe componerse de tierra de miga y de man- 
tillo, graduándola de manera que se forme un eon-f 
junto substancioso. Las cebollas se pondrán á la dis- 
tancia de seis á ocho dedos unas de otras , á tres de*- 
dos de profundidad en las zanjas , y á la de quatro ó 
cinco en las eras al raso. 

Se cultivan por lo regular separadas d^ otras 'flo^ 
res : mas también pueden colocarse golpes de estas ce*> 
bollas en los tablares y almohadillados en mezcla con 
otras plantas. Lo que hay que tener presente en se- 
mejante circunstancia , es el dezar < espacio suficiente 
para que tengan donde ensanchar las cebollas , po- 
niendo en el ámbito de medio pie tres cebollas para 
cada golpe, distantes lo bastante para que no se per- 
judiquen unas á otras. £1 tiempo adequado para exe-^ 
cutar el plantío en las zanjas es por Octubre y.No-;- 
viembre; pero en las eras al raso se jmeden empe- 
.zar desde Febrero hasta Mayo. De este modo segúi* 
rán progresivamente dando flor unos plantíos, al pa- 
«o que los anteriores vayan decayendo , empezando 
á manifestarse la flor sucesivamente á últimos de Ma- 
yo ó en Junio, hast^ que los yelos del otoño destru* 
yan Ja de los plantíos mas tardíos. ; > a 



, D £ F L o R. 97 

. ?or úUimo la ioezcla correspondiente para los 
tientos ^erá de la, oiistna cali4ad. que. la' de las zan- 
jas. El tamaño de los tiestos se proporcionará de mag- 
uera que tengan :dé. seis á ocho dedos de diámetro 
por la boca. En cada uno se ponen ordinariamente 
tres cebollas, que solo deben tener dos dedos de cu^ 
bierta. Se sujetarán los tallos de flor con tutores del* 
gados, atándolos hol^damentje de manera que queden 
sujetos y libres de que los derriben los vientos. ' 

Luego que las plantas han dado su flor en los 
tiesto», y los tallos empiezan á perder el xugo, tien- 
den los floristas los tiestos con la idea de detener 
$u vegetación, y^que no reciban mas humedad ; y 
pretenden que con esto toda la substancia se concen- 
tra en las raices,, las que suponen saldrán mas cre- 
cidas de resultas de esta operación; pero contempla* 
nios ser opinión equivocada , que no está fundada 
en la experiencia. 

Recolección de cebollas. Debe hacerse anualmente 
la recolección dé tas cebollas plantadas en los tabla- 
res, almohadillados, y en eras al ayre libre, porque 
con los yelos se pierden y pudren sin que se puedan 
después aprovechar. Es cierto que por este método la 
multiplicación es escasa, y los hijuelos son demasia- 
damente pequeños en el primer año y y por lo tan- 
to es. mas acertado arreglar zanjas, en que puedan 
permanecer las cebollas sin sacarse por tres años pa- 
ra que tomen mas incremento los casquitos. De to- 
dos modos no deben arrancarse á menos de que los 
tallos se hallen sin xugo,ad virtiendo que quantp nías 
tiempo .permanecen en tierra, es tanto* mas ventajoso 
para el .aumento de las cebollas. El métoáo m^s ade-* 
quado para la conservación de estas cebollas fuera de 
tierra, es atarlas en manojos con todos sus tallos^- y 
hojas secas , que se^ suspenden del techo éh parages 
ventilados y secos , las hojas hacia abaso y la raíz 



98 CEBOLLAS 

hacia arriba» Asi se pueden conservar hasta que Uegue 
la estacioa de verificar el plantío 5 y na hay duda que 
es la práctica mas conveniente* Otros solamente las 
tienen suspendidas por ocho ó diez dias , y pasados 
cestos las limpian de toda hoja seca, y las guardan 
empapeladas en caxas , cestos Ó espuertas. Es siem-> 
pre útil el que queden suspendidas 4el techo para de-* 
fensa de los ' ratones , que 'si puedan llegar á ellas des-, 
truyen grandes porciones. 

Las cebollas de mas peso 9 mayores, de me- 
nos brotes y de consistencia dura son las que pro-* 
ducen tallos y flores mas grandes y hermosas. Las 
muy pequeñas , y dé carne blanda , aun quando bro- 
ten, crian siempre tallos endebles y enfermizos. La& 
cebollas que en la proximidad de las hebrillas tienen 
blanda y pardusca la carne, se hallan por lo común 
dañadas. Los par^^es donde se guarden deberán es- 
tar abrigados y secos. 

DE LA AZUCENA Y MARTAGÓN. 

JLia raiz de todas estas plantas es bulbosa, escamosa 
y compuesta de un número considerable de casqui- 
jos carnosos; la flor se compone de una corola cam*- 
panuda , de seis pétalos angostados á su base , en- 
sanchados y obtusos en su ápice , cada uno con un 
surcQ longitudinal que empieza en su base interna, 
derechos eñ las. azucenas , y redoblados hacia afuera 
en los martagones , seis estambres con las anteras 
oblongas , un germen oblongo señalado con seis sur- 
eos, un^ estilo mas lar^o que los estambres con el es- 
tigma grueso y triangular, y una caxa igualmente trian- 
gular con seis surcos de tres ventallas^ y de tres cel- 
dascon semillas comprimidas. 

Dividen los floristas todas . las especies de este 
género en azucenas y martagones i llamando azucena» 



á todas las especies que producen la ñor campanuda, 
y guardan una posición recta sobre el tallo ; y al 
contrarío üatnan martagones á todas las especies de 
üores cabizbaxas , y de petalos redoblados hacia afue- 
ra. Entre estos oltimos se nota mayor variedad dé 
colores , tamaño y disposición de las flores. Sin em- 
bargo de estas distinciones introducidas por los flo- 
ristas, pueden indistintamente llamarse azucenas to- 
das las plantas de que vamos á tratar en este capi- 
tulo, tengan las flores cabizbaxas ó derechas. 

I? La azucena blanca ( Lilium canáidum Lin. ) 
se cria espontánea en Siria y Palestina, y se halla con- 
naturalizada en varios parages silvestres de España: 
-en los montes de Toledo la hemos visto en las in- 
-mediaciones de Marjaliza con tan notable abundancia 
que parece su sitió natal, desde cuyo distrito se han 
conducido gran porción de cel^lias á los jardines 
de Aranjuez. £1 tallo es sencillo f grueso , rollizo, 
derecho y alto de tres á quatiro pies. Las hojas ra* 
dicales son muy largas , oblongas , ondeadas , pun- 
tiagudas y enteras , y las del tallo esparcidas , muy 
numerosas, sentadas, y tanto mas cortas quanto n^as 
inmediatas á las flores. Estas son grandes de color 
de leche , y exhalan un olor muy grato ; pero tan 
fuerte que incomoda á muchas personas , mayormen- 
te si se tienen en áigun aposento cerrado. Florece por 
Mayo y Junio , prevalece generalmente en toda clase 
de terrenos, y se encuentra cultivada en todos lofe jar- 
dines por la mucha hermosura y fragancia de sus flo<* 
res , y por la facilidad con que se propaga. 

Han logrado los floristas algunas variedades de 
la azucena blanca , que se cultivan en el día en los 
jardines , y las mas conocidas son : la blanca comm^ 
la de hojm manchadas ; la dé flor doble , y la blancm 
ton manchas purpurinas. Esta última es bastante mo- 
derna , y hace pocos anos que la adquirieron los in*- 

n 2 



(I'QO CEBOLLAS 

gieses. La va^eda4t^ deshojas m^nchadasf; .^s. planta 
¡mas endeble 2 enfermiza y de flores B?<l^^"a# > y nx) 
tiene mas recomendación, que la rareza y singulari- 
dad :de; sus hojas listadasi La de.flpj:. dobte j^qu^c^es 
m,uy. p^ ^ coAppida -en los jardiijj^s .de España , (es 
seguramente, wná plaxit^, de mucho^ aprecio por el t-ár 
matío graád^ de su flor de color de lecbe^ , y por 
su figura regular. * - . .., . 

2f La azucena anaranjada (Liliuní bulbiferum. L. ) 
abunda en Austria é Italia , y profluce el .tíillo,fli*jpLr 
cilio , de tres pies de altura; Jas hoja* pequeñas^i un- 
tadas , lineares y puntiagudas.' Las . llores se ha-il^^ 
colocadas en la extremidad del tallo <en número de 
quatro ó cinco: son tan grandes como las de la azu:*- 
cena blanca y de i^n color de naranja^ muy encendió- 
do 5 cubiertas de plintos negros ep, la parte íatema 
de los pétalos, y no tienen olor. Ei^ el «obaco. de 
las hojas de muchas planras.de esta especie se encuen- 
tran sentadas sobre el tallo muchas excrescencias ó 
bulbitos pequeños , carnosos , verdes , tinturados de 
morado, que puestos en tierra propagan la planta^ 
La variedad .enana de hoja mas menuda e$ la que 
con mas abundancia produce estos bulbitos. Las va* 
riedades de esta planta son en mayor número que 
las de la anterior : las hay de flor doble , de hoja jas-- 
peqda , de flor naranjada , de color de fuego ; de heja$ 
wchas iMngQsPaSj de mayor ó menor alzada; unas pro- 
dwfen» el tallo con un^sola flor , y otras con qua- 
tro, seis ó mas flores. Florece por Mayo y Junio. 

3? El martagón ó azucena de Constantinopla (Li^ 
¡ium chalcedonicum. L.) á pesar de ser planta originaria 
deji llevante , no siente los frios de este pais^ y pro- 
duce el tallo de tres ó quataropies de altura , hue- 
co , de color verde claro con visos encarnados y et* 
pecialmente á la base ,. muy vestido de hojas espar-^ 
cidas , lanceoladas , anchas ^ con sus bordes blanque* 



i>fi FLOR. nai 

^inós , y las flores cabizbaxas , con los petalos redo^ 
blados hacia afuera , de color de grana muy tívo; las 
anteras son del mismo color que la corola. Florece 
por Junio. Se conocen dos variedades de estja azu^ 
cena, -la una produce el tallo con una sola flor, y 
la otra con qüatro' ó seisr flores, " [ 

4* El Martagón de Pompón ( Ltlium pomponiúní. 
Lin.) produce los tallos de dos ó tres pies dé altura, 
las hojas esparcidas , lineares , agudas y acanaladas y 
las flores cabizbaxas, con los pétalos redoblados hacía 
afuera. Los floristas holandeses que se< han dedicado á 
executar siembras de esta azucenas ó martagón y han 
conseguido multitud de variedades conocidas, e¿ par- 
ticular por los extrangeros. Las hay que tienen la, flor 
blanca , color de fuego, , encarnada , jaspeada , listada^ 
doble ó sencilla con variedad á^ colores. La flor de esta 
planta despide un ólo* muy fuerte y fastidioso , por 
cuya causa no quieren muchos cultivarla en sus jar- 
dines. Se cria en los montes de Asturias y de Burgos. 
. 5* El Martagón común (Lilium martagón. Lin.) 
produce el tallo de tres ó quatro pies de altura , las 
hojas verticiladas , lanceoladas , las superiores mas pe- 
quenas que las de la parte inferior del tallo : las flo- 
res cabizbaxas , moradas , cubiertas de manchas ne- 
gruzcas con los pétalos redoblados hacia afuera. Es 
planta endeble que florece por Mayo ; y se cria en 
Aragón, Castilla la vieja, y con mucha abundancia en 
Monserrate y otras partes de España. 

6? Entre algunas otras especies de azucenas y 
martagones de cultivo mas delicado, y dignas^ de in- 
troducirse en las floreras , ninguna es tan apreciable 
como el martagón sin igual j ó de virginia (Ulium jii- 
perbum. Lin. ) que es aun bastante raro en los jardi- 
nes de Europa. La cebolla no llega al tamaño dé las 
demás especies ; pero su tallo crece á mas de cinco 
pies de altura , y está cubierto de hojas esparcidas, 



Í02 CEBOLLAS 

lanceoladas y señaladas con tres nervios longitudina- 
les. Las flores son cabizbajas, con los petalos redo^ 
blados hacia afuera, y se hallan colocadas con arreglo 
y hermosura en^la extremidad de los tallos laterales, 
de mañera que forman una pirámide muy vistosa, com«» 
puesta á veces de mas de cincuenta flores. Tienen es- 
tas el centro ó fondo dorado, los bordes naranjados^ 
y se hallan salpicadas con puntos negruzcos en la par* 
te interior. Florece por Mayo, y exhala un olor tan 
fuerte, que ha sido causa de no multiplicarse con el 
esmero que debiera , sinembargo de ser una planta 
tan vistosa y. de tanto adorno. 

Todas las variedades que de las seis mencionadas 
especies se conocen en los jardines, son hijas del cul- 
tivo y proceden de simiente ; pero su .multiplicación, 
ima vez adquiridas, solafinente puede executarse por 
la división de los casquitos ó escamas de las cebollas 
madres ó principales. 

En quanto á la infinidad de secretos supuestos 
que se. recomiendan en algunos libros antiguos , y en 
otros modernos copiados de aquellos , para mudar 
los colores de las flores de las azucenas y martago- 
.nes , son todos infundados ; y asi el que desengaña- 
do no quiera perder sin fruto el tiempo , no se tome 
el trabajo de ponerlos en práctica. Unos quieren que 
se echen las cebollas en remojo de vino tinto, y que 
luego que se hayan plantado bien recaladas del vino, 
se rieguen por algún tiempo con ello mismo ; otros 
recetan el que se introduzca entre la corteza un pe- 
dazo de cinabrio , para que tomen las ñores un color 
encarnado ó purpurino. Aseguran otros que dando á 
los tallos, luego, que han .apuntado los fotones de 
üor, frotes con aguas tinturadas de diversos colores, 
se teñirán las flores del color de la agua ; y otros 
finalmente recomiendan otras patrañas con la mis- 
ma inutilidad. 



DE FLOR. ' 103 

Siembras. Generalmente se disponen semilleros 
de azucena para obtener variedades nuevas de algún 
mérito. También se siembran las especies menos co^ 
muñes con la idea de multiplicarlas con mas abun- 
dancia , sin esperar á la reproducción por hijuelos^ 
quando es muy corto el número de cebollas madres 
cultivadas de las especies naturales ; pues las jardir 
ñeras son meras variedades que por rarísima casua* 
lidad propagaü sus diferencias por semillas. £1 mé- 
todo mas conveniente para la disposición de semille^ 
ros es en caxones del mismo modo que queda ex- 
plicado en el articulo jacinto* La situación mas ven- 
tajosa es la que goza de sol y sombra. Los cago- 
nes ó tablas de las zanjas deberán estar levanta- 
dos del terreno un pie quando menos, y colocarse 
en parages libres de toda inundación. Luego que se 
hallen bien preparadas las zanjas ó cazones, y la tier- 
ra bien mullida , se esparramará la simiente con igual- 
dad á puno 5 bastante espesa ^ por quanto siempre se 
pierde mucha porción por no poder brotar , ya sea 
por hallarse vana por los daños de los insectos, ó por 
las intemperies. El tiempo de verificar las siembras es 
por Agosto y "Septiembre , dando de cubierta á la 
simiente unos tres dedos escasos. - 

Los riegos necesarios para que prosperen los se- 
milleros serán moderados en los principios , mas de- 
berá siempre mantenerse alguna humedad en ellos 
para coadyuvar al brote pronto de las semillas. Lue- 
go que han nacido necesitan de algunos mas riegos. 
En lo demás el cuidado que exken queda reducido 
á limpiar las yerbas extrañas ^y á entresacar las 
plantas sobrantes en los lugares espesos. 

Durante los frios del invierno se resguardarán por 
medio de portales para abrigo contra los yelos y nie-- 
ve. Se precaverá siempre el que caiga del seto á las 
plantas el agua de meve derretida y lo qual podría 



104 CEBOLLAS 

perderlas. Siempre que ta estación sea favorable se 
destaparán los setos y cubiertas para beneficio de la 
ventilación , así se fortalecerán y tomarán mayor in-r 
cremento. La práctica mas conveniente para que en- 
gruesen las cebollas , y puedan florecer con mas, an- 
ticipación , es . mantener las plantas en el semillero 
por espacio de dos ó. tres años; pasadps los quales 
se sacarán de tierra , para replantarlas en criaderos 
hasta que estén en disposición de dae flor. Otros hay 
que después de la primera verdura acriban toda la 
tanda de tierra donde están las cebollas para sepa- 
rarlas , y las plantan en nuevos criaderos ; pero no 
consideramos ventajosa esta maniobra. 

Criaderos. Se dispondrán con el mayor cuidado 
unas eras de buena tierra para colocar las cebollas in- 
maturas habidas por simiente, señalando y compartiendo 
la era en quadritos de cinco ó seis dedos por cada lado. 
Se abrirán luego unos hoyos con el plantador , en 
los que se introducirán las cebollas á quatro dedos de 
profundidad. Estos bulbos de simiente deberán plan- 
tarse en un lugar separado de los casquitos é hijue- 
los mas pequeños, que se producen de las cebollas 
madres, que también se acostumbra «replantar sepa- 
radamente de los bulbos que llevan flor. Estos cas- 
quitos é hijuelos florecen comunmente al segundo año 
de estar puestos en el criadero ; y asi suele por lo 
regular suceder con las plantas de los semilleros que 
apitonan y florecen al quintp año de sembradas. AI 
paso que vayan floreciendo se señalarán las especies 
jardineras , advirtiendo que no toman los caracteres 
fixos de su varieda(*|^hasta de^pueá de haber manifes- 
tado su flor por tres años consecutivos; sucediendo á 
esta flor lo inismo que á los tulipanes , que sin em- 
bargo de parecer despreciables en los primeros años, 
se mudan y mejoran después , y salen castas de es- 
timación. Las plantas de flor hermosa , y dignas de 



DB FLOR* lOf 

mejor cultivo , se señalarán hincando varitas ó cañas 
delgadas en su inmediación , con lo qual podrán co« 
^ocerse, y se colocarán á parte para plantarlas en don* 
de mejor convenga. Las demás de mediana é inferior 
calidad pueden plantarse al perdido en los parages me^ 
nos visibles, y en mezcla con otras flores bastas para 
que hagan buena vista , y proporcionar variedad. 

Igualmente se establecen criaderos con los bulbos 
que nacen pegados al tallo en algunas variedades de la 
azucena naranjada. Dicen estos bulbitos mejor en tier-« 
ra que en tiestos y y florecen al tercer año ó verdura* 
Estos deben cubrirse solamente con una capa de un de- 
do escaso, pero áik segunda verdura se aumentará otro 
tanto, á ñn de que broten con mas fuerza. No se sa^ 
carán de tierra á menos de que no hayan dado flon ' 

Plantío. Los terrenos én que mejor dicen las azu- 
cenas han de ser de miga y substanciosos, pero sua-- 
ves y algún tanto ligeros , libres de encharcarse con 
las aguas del invierno , y deben gozar de una exposi-* 
clon entre sol y sombra , porque el demasiado sol las 
suele perjudicar. La azucena naranjada, y algunas cas- 
tas de martagones prevalecen debazo de la spmbra de 
los árboles, y asi pueden adornarse con ellas los bor«« 
des de los bosquetes y espesillos que visten varios lo-i 
gares del jardin. Las especies de menor alzada puedea 
plantarse separadas en eras, sinembargo de no practi-» 
carse regularmente, y en tales circunstancias se traza- 
rán las lineas á doce dedos , debiendo quedar á esta 
distancia los hoyos para el plantío de los bulbos. Por 
lo r^ular se ponen las azucenas y martagones en los 
tablares , almoadillados , y arriates de bastante mag- 
nitud en mezcla con otras flores. Con motivo de so- 
bresalir sus tallos elevados deben ocupar el medio de 
los tablares , á fin de que no quiten la vista á otras 
flores de menor orden. Dicen igualmente bien por gol- 
pes en medio de los prados de jardin y y juntainente 



I06 CEBOLLAS 

con otros grupos de floras de mediana estatura , de ma-» 
ñera que campeen sin quitar á estas el lucimiento que 
promete^ sus flores con la diversidad de sus matices* 
IDeben siempre plantarse salpicados los golpes en los 
tablares , ordenándolos con. arreglo y simetría para que 
no causen confusión, tengan espacia suficiente, y go- 
cen el beneficio de la ventilación y desahogo.. Se plan-* 
tan por ikgosto, Septiembre y Octubre á la. profun- 
didad de ocho dedos, ©eb^ teuei: xuga la tierra, al tiem-. 
po del plantío ^ pues, si se haiHa muy seca se exponen á 
picarse los bulbos y deteriorarse. Las cebollas se plan** 
tan en hoyos abiertos con plantador , ó con el aza- 
dón , ahuecandQ y mullendo con la mayor perfección 
los ámbitos que ocupan los golpes. En xada uno se pue^ 
den plautar dqs, q tres, cebollas algo distantes, con Uk 
idea, do; que vistan bi^n el terreno.. 

Cultivo.. El cultivo es sumamente fácil , y solo con- 
siste en limpiar de malas yerbas el terreno, y suminis- 
trar los riegos durante la estación del calor , al pasa 
que se facilita este beneficia á l^s. denias flores inme«. 
diatas^ 

Recolección de simiente.. Se escogerán para simiente 
las plantas/ mas saludables, de mas. vigor, y de flores 
con fonda obscuro y colores, encendidos y vivos , que 
^deberán, ocupar los parages ventilados,, donde grana- 
rán lasi simientes con mas perfección.. Lo& tallos, se su- 
jetarán con tutores á fin de que no los doblen los ay- 
res atándolos holgadamente de manera que queden su- 
jetos,, pera sin causarles lesión alguna. Al paso que 
vaya madurando se recogerá la simiente,, que se exten- 
derá sobre ^papel en paragea secos, donde na dé el sol, 
para que acabe de perfeccionarse. En esta disposición 
se conservará en botes ^ botijas q papel, y en quartos 
ventilados, y exentos de humedad.. 

Recolección de cebollas. No se pasará á la recolec-* 
donde las raices ó cebollas dfe las azucenas y marta-* 



DE FLOR. 107 

gónes, á menos de que no se hallen yá sin xugo los 
tallos. También es necesario no dilatar esta operación, 
por el peligro de que no se muevan nuevamente los- 
xugos de vegetación de resultas de alguna lluvia intem- 
pestiva, pues en sacándose de tierra luego que las ce-- 
bolias han brotado nuevas raicillas , y que el tallo ó 
yema ha apitonado, suelen perecer; y lo menos malo, 
que puede acontecer, es el que dexen de dar flor al año 
siguiente. Pasados tres ó mas años después del plantío se 
ejecuta la recolección de las cebollas, y^á pesar de que 
pueden aguantar sin lesión fuera de tierra por tres ó qua« 
tro meses, es mas conveniente plantarlas sin dilación en 
terrenos, que deberán estar ya prevenidos para este fin. 
Por Agosto se pueden ya sacar las cebollas de las 
mas castas, no obstante que la azucena blanca es mas 
tardía en agostarse, por lo qual se esperará á que ha-> 
yan perdido enteramente el xugo. Para guardarlas de- 
berán estar perfectamente limpias de tierra > y bien en« 
xutas. Los hijuelos ya separados de la madre están ea 
estado de florecer desde el pmmér año; mas no suce-* 
de asi con las escamas ó qasquitos que adhiere^ á la 
cebolla principal , que tardan mas tiempo en florecen 
Se apartarán de los hijuelos pequeños y casquitos to- 
das las cebollas gruesas y bien formadas : éstas para 
plantar en los parages mas visibles , y aquellos para 
establecer criaderos donde puedan perfeccionarse. Hay 
algunas castas como las de azucena blanca y naranja^^ 
da que procrean un crecido numero de hijuelos , al 
paso de que en otras es escasa su reproducción. 

Enemigos. La rosquilla causa considerable estrago 
en estas plantas^ cortando los tallos entre dos tierras 
al tiempo de despuntar en la primavera. Es mas te- 
mible este mal si se ha beneficiado el terreno con es- 
tiércol enterizo y fuerte. Los alacranes de jardín , los 
ratones y los topos, destruyen igualmente muchos gol* 
pes , y no es de menor consideración el daño que cau- 

2 



Io8 CEBO L LAS 

$a& los caracoles y babosas, que se guarden dentro de 
Jos tieraos cogollos, y hallan en ellos alimento muy pror- 
porcionado para su subsísitencía. Para defender á estas 
plantas de los daños de dichos euepiigós destructores couc 
sultese f 1 cultivo de la anémonS: 

DE LA AZUCENA ANTEADA Y DORADA. 

{HemítQcaUis flava et fuha Lia.) 

Especies^ l^a azucena anteada ^ que espootanesp*^ 
mente crece en los sitios pastosos de Hungría y de Bo- 
hemia , es muy adaptada para adornar los tablares y 
canteros espaciosos del jar^ de flores^ Produce en 
las raices gran QÚmero de tubérculos oblongos ama-- 
rillentos , y de sabor dulce* Las hojas &on entre linea^ 
res. aleznadas y acanaladas. Los tallos se elevan á 
dos pies y medio ó tres, son ramosos y tttrmínados 
por cinco ó seis pedúnculos , cada uno de los quaíes 
sostiene una flor olorosa , an^b^a» anteada, bastante^ 
semejaate en su figura á laa a^ucena^. La corola es 
de una pieza infundibuliforme con el borde partido 
profundamente en seis lacinias algo revueltas , tiene seis 
estambres , un gérmeu redondo , y surcado , un estila 
delgado 9t y un estigma obtuso triangular. La caxa es 
aovado-trianguiar de tres celdas y de tres ventallas, y 
contiene senüllas redoudas. Florece por Mayo y Ju-^ 
üio. 

La azucena dorada (Hemeracaílis fuha. Lin. ) es ba» 
tural de la China , y prevalece muy bien al raso en es- 
te clima en toda clase de terrenos^ aunque con pre-' 
ferencia en los frescos y algo humedosu Es bi^tante se^ 
jante á la azucena anteada ; pero se diferencia de ella 
en ser mucho mas alta, y por tener sus hojas mas 
largas y anchas y sus flores al doble mayares , de co^ 
lor d« eobrQ, siu olor, y las lacinias de la corola fe^s-* 



2>£ FLOR. lóñ 

tonacUs en sus márgenes. Florece esta planta por Ju- 
nio y Julio y rarísima vez perfecciona sus frutos en 
este clima. A pesar de que cada flor de estas dos azu- 
cenas no tiene mas que un día de duración , son con 
todo plantas de mucho adorno en los jardines , por 
quanto cada golpe sigue produciendo nuevas flores por 
espacio de tres semanas ó un mes. 

. Siembra. Ko se practica la siembra de estas dos 
azucenas por ser mucho mas fácil la multiplicación por 
raices ; con todo sí algún curioso desease hacerlo po- 
dra sembrarlas por Agosto y Septiembre en eras de 
buena tierra al descampado sin necesidad de abrigos. 
A la segunda verdura darái^ flor muchas plantas , y á 
la tercera todas las restantes. En lo démas concernien- 
te al cuidado de los semilleros nos referimos al artícu- 
lo azucena y martagón^ siendo un mismo cultivo el 
que piden. 

Plantío Prevalecen en terrenos pastosos, y de subs- 
tancia, y resisten al raso sin necesidad de resguardos 
artificiales. Se multiplican por los tubérculos, que abun- 
dantemente produce la raiz, y una vez plantadas en un 
terreno con dificultad se pueden desarraigar, por quan- 
to se extienden á largas distancias, y exambran con no- 
table abundancia. £1 tiempo del plantío es por Octu- 
bre y Noviembre : y se suelen poner en los tablares y 
faxas de flor de mayor extensión en mezcla con otras 
plantas de flor de orden mas alto. Acostumbramos igual- 
mente en estos jardines destinar canteros alomados es- 
paciosos para el pantío de estos tubérculos ó raices. En 
tales lomos ó camellones , que deberán tener de base 
dos pies y medio , se colocan los golpes á distancia de 
dos pies por ambos lados , y á los dos años habrán au- 
mentado lo bastante para llenar todo el terreno coa 
su$ raices. En cada golpe se colocan dos ó tres tubér- 
culos separados unos de otros para dar lugar á que en- 
sancha. Los ámbitos para cada^gjpdpe se Jiq^irán y ca<*. 



IZO CEBOLLAS 

varán con el azadón ; y se introducirán las raíces á la 
profundidad de seis dedos , abriendo los hoyos con el 
plantador ó con el almocafre. En los tablares y faxas 
de otras flores se proporcionarán los golpes de mane- 
ra que no perjudiquen á otras de menor alzada, y se 
dexará hueco suficiente para que puedan vegetar coa 
lozanía* 

Cultivo. El mismo cultivo , que se adapta para las 
azucenas blancas es propio para est^ dos plantas. Sin-^ 
embargo necesitan de mas riegos, y asi no se esca- 
searán durante los meses de calor. 

Recolección de raices. A cada tres años es necesa* 
rio hacer la recolección de raices , ya sea para el au- 
mento de nuevos plantíos , ó ya también para entre- 
sacar la copiosa porción de hijuelos y tubérculos que 
producen, pues omitida esta diligencia se entrelazan 
las raices unas con otras , y se crian las plantas desme- 
dradas, y acosadas por falta de nutrimento. Aun quan- 
do se ponga particular esmero en dexar limpio el ter- 
reno que ha estado plantado de estas azucenas no sé 
puede lograr ^ quedando siempre enterrados bastantes 
tubérculos pequeños por los quales siguen propagándose 
estas plantas con mucha abundancia. Por esta causa 
abandonan muchos este cultivo á pesar de la hermosu- 
ra y adorno que proporcionan en el jardin de flores. 
Al tiempo de sacar de tierra las raices se dividen las 
que hay de aumento, y se plantan inmediatamente en 
ios terrenos prevenidos para su colocación. 



DE LA CORONA IMPERIAL. 
{Fritillaria imperialis. Lia.) 



£ 



sta planta originaría del Levante , que se introduxo 
en Viena en los jardines del Emperador por los años 
de 1 576, y que se haocultivado después en los demás 



BEFLOR. III 

jardines de Europa, produce una raiz bulbosa escamo- 
sa, gruesa, carnosa, amarillenta, y despide un olor muy 
fastidioso. Las hojas radicales son oblongas, puntiagu» 
das, enteras, y algo carnosas; el tallo que se eleva á mas 
de tres pies de altura, es grueso, rollizo, derecho, man-* 
chado con puntos roxízos, y terminado por seis, ocho 
ó mas flores verticiladas , cabízbaxas, y sostenidas por 
pedúnculos delgados ; sobre estas flores sale una por-< 
cíon de hojas terminales, derechas , y mocho mas pe-^ 
quenas que las radicales , y en su forma y situación, 
se dan una tosca semejanza á una corona , de donde 
le viene á la planta el nombre vulgar de corona impe-^ 
vial. La corola es campanuda compuesta de seis péta- 
los cóncavos, oblongos , y agudos en su ápice , y á la 
base de cada uno de ellos se encuentra una cuevecita 
n hoyo melífero blanco , en el que se nota una gota 
de licor quando la flor está bien abierta , y antes de 
empezarse á marchitar. Cada flor tiene seis estambres 
tan largos como la corola, y un pistilo algo mas largo 
que los estambres, y terminado por su estigma partido 
en tres. El germen se convierte en una caxa de seis án- 
gulos, de tres celdas y de tres ventallas, y contiene mu- 
chas semillas comprimidas y colocadas en dos series. 
Se observa en esta planta que los pedúnculos están in- 
clinados hacia abaxo mientras permanece en flor y se 
efectúa la fecundación, y que después se vuelven ha- 
cia arriba y se ponen derechos para sazonar sus semi- 
llas. Florece á prindpios de Abril, y toda ella despide 
un olor tan fuerte y desagradable que muchos la des- 
echan de los jardines por solo este motivo , á por lo 
menos la cultivan en corta cantidad, y plantan sus ce- 
bollas en los paragea mas retirados^ A pesar de esto 
es planta que adorna mucho en los jardines de flores; 
y por medio del cultivo se han logrado muchas variedades, 
como sucede regularmente con todas las plantaade ador« 
no 9 que hace muchos años que se cultivan en los jar-« 



III CEBOLLAS 

diñes. Los holandeses , que se han dedicado con nms 
esmero y paciencia que ios demás al cultivo de las flo^ 
res^ han conseguido muchas variedades de la cprona 
imperial que distinguen por sus flores sencillas ó do- 
bles, de color encarnado mas ó menos vivo, naranjado» 
anteado amarillo, de color de caña, y manchado, ó lista* 
tado con variedad de lo$ expresados colores : también 
cultivan algunas variedades con las hojas listadas de 
color verde y dorado , y de color verde y plateado : y 
últimamente algunas otras que producen una segunda» 
ó tercera corona ó verticilo de flores; y se ha visto 
también algunas veces producir esta planta su tallo 
aplastado y muy ancho con mas de setenta flores; pe- 
co estas últimas variedades no son constantes sino 
únicamente accidentales y debidas á la calidad del ter- 
reno , á la situación en que se hallan colocadas » y al 
cultivo que se les suministra. Resiste esta planta al ra*- 
jBO en este clima, prevalece en casi todos los terrenos» 
se multiplica por los casquitos>de sus cebollas» y requie- 
re el mismo cultivo que las azucenas. 

DE LA ESPADILLA Ó YERBA ESTOQUE. 

(Gladiolus cammunis* Lin.) 

de encuentra con abundancia esta planta en los cer- 
ros de Aranjuez , y en su estado silvestre se eleva i , 
poco mas de un pie , y produce una espiga terminal 
compuesta de cinco ó seis flores encarnadas ; cultiva- 
da en los jardines crece hasta lá altura de tres píes y 
V. produce su espiga con un numero considerable de fio* 
res grandes , y vistosas , que se hallan sentadas » dís-« 
tantes , vueltas hacia un lado , y contenidas dentro de 
una espata verdosa , que al tieojipo de desplegarse la 
flor se aparta longitudinalmente en dos hojuelas con* 
cavas y desiguales » la interior es mucho menor. Lia- 



DE FLOR« II J 

mase vulgarmente espadilla , espadatiuelaf yerba estoque, 
y gladiolo y cuyos nombres se refieren todos á la figura 
de sus hojas á manera de espada ó de estoque. Se co^ 
noce también esta planta en los jardines de Aranjuet 
<;on el nombre vulgar de mcaragüa infernal por el co-r 
lor y figura de sus flores, que tienen una tosca seme«« 
janza con las de la nicaragua , y por el mucho traba- 
jo que cuesta desencastarla en losquadros; pues una 
vez introducidas sus raices en un terreno , no se pue^ 
den apurar , y siempre se reproducen en lo sucesivo. 
Su raiz es tuberosa, casi redonda, carnosa^ amariilen^ 
ta interiormente , y culiMerta por una túnica negruzca; 
de ella nacen las hojas radicales que envainan al ta- 
llo , las superiores son mas pequeñas y alternas. La 
corola es de una pieza, tubulosa , casi bilabiada, el tu- 
bo es corto y encorvado y el borde, que es de unos 
dos dedos de largo , está partido en seis lacinias des^ 
iguales. Contiene tres estambres insertos en el tubo de 
la corola ; y un germen adherente , que se convierte ea 
una caxa oblonga, señalada con tres surcos, de tres 
ventallas y de tres celdas, con numerosas semillas re- 
donda^unicadas, y algo membranosas en sus bordes. 
Prevalece esta planta en casi todos los terrenos, flore- 
ce por Mayo y Junio , y se planta en los arriates y 
quadros de los jardines entremezclada con otras plan^ 
tas de flores de adorno. 

Se conocen algunas varidades de esta planta que se 
diferencian en el color encarnado mas 6 menos vivo, 
y en el mayor número y tamaño de sus flores ; tam- 
bién se cultivan algunas especies jardineras de flores 
dobles, y otras de Color blanco , pero son mas raras. 

Siembras. Las siembras de la espadilla se verifican 
por Agosto y S^iembre, y los semilleros se disponen 
en eras d^ tierra suave bien beneficiada al descampa- 
do , ó bien en zanjas ó portales del mismo modo que 
•e practica con las demás cebollas de flor. La cubierta 



;iI4 CEBOLLAS 

para tapar la simiente será de un dedo , y debe espar- 
ramarse con igualdad á puño y bastante espesa. Se re- 
garán con moderación, se escardarán, y entresaca- 
rán los parages espesas de los semilleros, con lo qual 
recibirán el competente cultivo, Suelen dexarse por tres 
MQS las ceboliitas nuevas en el semillero , quando se 
sacaii para replantar en criaderos después que las ho- 
jas han perdido si; zugo. La distancia á que se deben 
. plantar en los criaderos ó eras de depósito , se pro- 
porcionará á cinco ó seis dedos. Las cebollas mas tar* 
. dias en florecer, suelen por lo común: ser las que 
mas prometen. Al paso que muestran la flor se seña- 
larán las de mayor porte , de flor mas viva , grande, 
y tallo bien poblado para destinarlas en los parages 
^las visibles con las escogidas ; todas las de tallo ende- 
ble de flor baxa , y menos apreciables , se colocarán al 
perdido en los tablares , y almoadillados escondidos y 
de menor nota. Su multiplicación por simiente es muy 
ienta , necesitando quatro años las plantas para estar 
eti disposición de dar flor , y solo lo practican los flo- 
ristas extrangeros con la idea de obtetíer variedades 
nuevas de algún mérito, que pocas aveces pueden al- 
canzar, frustrándose asi sus esperanzas, cuidados, a£i« 
oes , gasto y tiempo. 

Plantío. Se plantará la espadilla por Octubre y No- 
viembre y por Enero y Febrero éa golpes interpolad- 
dos con Otras plantas, en los tablares, arriates, ca- 
racolillos , almoadillados , faxás , y canastillos de flor 
de mayor porte. Pueden plantarse en hoyos abiertos 
con plantador ; y mucho mejor e^i ámbitos de tierra 
mullida con el azadón, de un pie de diámetro , colo- 
cando en cada uno tres ó quatro raices apartadas pa- 
ra que se crien sin incomodarse , y tengan espacio pa-» 
ra ensanchar y engruesar sus tubérculos. Gon este mé- 
todo adorna;:án sus espigas de flor mas bien que si en 
€ada golpe solo se hubiere puesto una sola raíz. Sexo- 



BE FLOR. 11^ 

locarán las raices á la profundidad de seis dedos. £l 
terreno deberá tener humedad suficiente para prestar 
zugo y y facilitar el pronto movimiento de la savia. 
Asimismo se plantan solas de por sí las espadillas en 
canteros alomados , señalando las lineas para los lomos 
á pie y medio ó dos pies de distancia. Y se plantan lasn 
raices de manera que se hallen los golpes de los lados 
uno enfrente de otro , formando tresbolillo ó pie de 
gallo con é. golpe de la linea del medio. 

Cultivo. Son necesarios los riegos durante perma<« 
necen en flor , con lo qual se prolongará su duración, 
mas luego que pierdan los^ tallos el xugo, se dexa- 
rá de regar la planta , para que no reciban daño con 
la demasiada humedad. En la primavera se labrarán 
con el almocafre los plantíos á fin de destruir las malas 
yerbas, y de que con el beneficio de la labor adquieran 
mas fuerza y vigor los tallos y flores. Esta labor se 
proporcionará con el conocimiento y cuidado oportu-» 
nos para que no penetre el instrumento profundamen*» 
te y perjudique á las raices. 

Recolección de simiente^ Se señalarán para simien^ 
te las plantas de tallo grueso y bien poblado de ño^ 
res grandes. Por la primavera se darán labores de al- 
mocafre en la inmediación de las plantas para fomen^ 
tar su lozanía. Será también oportuno sujetar los tallos 
por medio de tutores delgados , á fin de que no se dO'* 
bien con los ayres. No se cogerán las simientes á me-^ 
nos de que las caxas se hallen pardas y bien maduras 
y luego se extenderán sobre papel á fin de que se com-- 
píete su maduración. Las caxas se desharán y se con^ 
servarán las simientes en botes de hoja de lata , ó boti^ 
jas donde no perciban humedad. ' 

Recolección de raices. Se dexan permanecer los plan**^ 
tíos por espacio de tres ó quatro años , en cuyo tiem« 
po engruesan las raices, y producen hijuelos y casqui-^ 
tos con sobrada abundancia. Regularmente se plantan 



ii6 cbbollAs 

sin dilación asi que se han sacado de tierra 9' aunque 
pueden conservarse por treá y quatro meses sin que se 
les siga perjuicio. La recolección de raices se verificará 
luego que la^ hojas y tallos hayan perdido el xugo 9 y 
antes de que con la humedad empiecen á brotar nue- 
vas raicill^is. 

PE LOS LIRIOS. 

Son muchas las especies de lirios que se hallan 
descritas en las obras botánicas : unas tienen las raices 
tuberosas , y otras bulbosas ; y todas ellas pueden ser- 
vir para plantas de adorno en los jardines, porque pro- 
ducen generalmente sus flores muy vistosas y de mu- 
cho m'érito y hermosura , tanto por su estrañeza, co- 
mo por la variedad de matices y colores con que las 
adornó la naturaleza ; pero solamente anotaremos aqui 
las que se cultivan mas comunmente en los jardines de 
flores , pudiendo adaptarse para las demás especies las 
instrucciones que se dirán en este cultivo. Las hojas 
de los lirios son en forma de espada mas ó menos lar- 
gas y anchas según las especies ; las flores son también 
mas ó menos grandes y de diversos colores, como blan- 
cas , azules, amarillas , encarnadas , de color de violeta, 
abigarradas , y manchadas. Estas son grandes , her- 
mosas y sostenidas por un tallo mas ó menos grueso y 
largo , hojoso ó desnudo , terminado por una ó mas 
«spatas membranosas de donde salen una ó mas flores. 
La corola es de una pieza dividida en seis lacinias , las 
tres exteriores encorvadas y redobladas hacia el tallo, 
y las tres interiores derechas , y todas unidas por sus 
uñas. Las lacinias exteriores tienen en su centro desde 
la uña hasta mas de la mitad una raya ancha muchas 
veces vellosa ó afelpada de diverso color. £1 estilo es 
sencillo y terminado por tres grandes expansiones á mar 
ñera de pétalos , que son los estigmas : debaxo de ellos 
están situados los tres estanlbres. 3B1 fruto es una ca^ 



DS FLOR«^ " 117 

xa oblonga de tres celdas y de tres ventattás que en* 
cierra muchas semillas. '> 

Lirio enano. {Iris pumUa Lin. ) . La raiz es tu- 
berosa 9 blanquecina , gruesa , nudosa y profundiza po- 
co y despide un olor agradable : los tallos se elevan 
á tres ó quatro dedos de altura ; son mas cortos que 
las hojas, y cada uno sostiene una sola flor bastante 
grande. Las lacinias de la corola son oblongas con los 
bordes ondeados y obtusos : las tres ^exteriores caidas 
hacia á fuera , y barbudas por su base. Las flores tienen 
un color de porcelana en las mas de las variedades de 
esta especie : algunas son blancas , y otras azules obs- 
curas ó encarnadas» Se cria en la Alcarria , Andalucía 
y otros parages de España, y florece por Marzo y 
Abril- 

Lirio de persia. (Iris pérsica. Lin.) Este lirio, que 
crece espontáneo en el Levante , produce la raíz bul* 
bosa , oblonga y blanca ; y los tallos crecen á cinco 
6 seis dedos de altura , y sostienen una sola flor de 
color aperlado tinturado de azuL Las tres lacinias ex* 
teriofes, que se hallan caídas hacia afuera como en to- 
das las especies de este género , no producen barbas; 
pero se hallan manchadas con una lista ancha amari- 
lla salpicada con puntos de pardo obscuro ; las interio- 
res son muy pequeñas y aserradas. Florece por Febrero 
.y Marzo antes de mostrar sus hojas, que son acanala»- 
das , aleznadas y mas largas que el tallo. La visualidad 
de las flores de esta planta , el florecer tan temprano 
en la primavera , y el olor agradable que despide , la 
hacen muy apreciable en los jardines , y es uno de sus 
principales adornos en aquella estación temprana. 

Lirio bulboso comuní (Iris xiphium. Lin.) E&te 
lirio es indígeno de España , y produce la raiz bulbosa, 
grande, carnosa , las hojas acanaladas , oblongas, ter- 
minadas en punta , y mas cortas que el talío , que es 
.'XugoGO, pequeño; con^uxunente con dos flores espacio- 



Il8 CEBOLLAS 

sas de un hermoso color azul obscuro, carecen de bar- 
bas , y en su lugar se hallan señaladas las extremidades 
de los tre&'pféta|o&caidos< hacía afuera ^ ó exteriores 
con una lista de color decaaa. 

Lirio de piel de tigre, franciscano 6 en-^ 
LUTADO. {Iris Süsiana. Lin.) No fue conocida en Euro- 
pa esta hermosa flor hasta el año de 1 573 , que los 
holandeses iiitroduxeron algunas raices del Levante 
su pais originario. La raiz es tuberosa, gruesa^ car- 
nosa , las hojas anchas en forma de espada , los tallos 
que crecen hasta cerca de dos pies de altura, son roUi-* 
zos, nudosos , coronados por una sola £kor hermosa, y 
mas grandes que las de las demás especies conocidas ¿^ 
fste género. Las tres lacinias exteriores están vueltas 
hacia afuera ,- y son barbudas , negruzcas con líneas 
violadas", que de lejos parecen grises : las tres interio- 
res son rectas , ondeadas ^ de color de plomo , y ma- 
tizadas con líneas negruzcas y grises , de cuyo color 
son igualmente Jos estigmas aunque algo mas roxizos*. 
Carece de olor, y florece por Mayo. i 

Lirio xíírdéno. ( ínV germánica. Lin. ) Lirio 
Azotado. ( Iris varíegata. Lin. ) Lirio de blo&en-^ 
cía. ( Iris florentina. Lin. ) Y algunas otras especies de 
lirios que se cultivan en los jardines , y omitimos por 
no amontonar .descripciones , mayormente quando to« - 
das se pueden, referir para su cultivo á este tratad Ito. 
Las tres pritíieras especies son enanas , y las ultimas de 
tallo elevado. ^ 

El lirio turco, ( Ixia chinensis. Lin. ) que es na-* 
^ural de la India oriental , y resiste al raso en este 
clima , produce su- raiz bulbMOsa , carnosa , sus hojas 
alternan en forma de estoque , semejantes á las .de los 
Uros , grandes , .anbhas , y eñvaynan al tallo , que es 
nudoso , grueso , y de tres pies de alto; y sus flore^ 
de seis pétalos amarillos , salpicados con manchas na- 
ranjadas y negruzcas ; peri> pequeños comparados fMx 



-DE' F LO R. 11^ 

ios de los lirios : florece por Julio y Agosto. Se cul- 
tivan algunas variedades de esta planta que se distin- 
guen por los varios matices y manchas de color de sus 
flores. 

Siembras. Las siembras de los lirios se ejecutarán 
por Agosto y Septiembre , ó por la primavera , y aun 
que es método muy lento, y mas engorroso que 
la multiplicación por cebollas ó hijuelos , suele no 
obstante ponerse en práctica, y así se propagan con 
mucha abundancia desde luego. Esto no obstante so- 
lo deben eiecutarse estas siembras quando son l'4i 
especies raras y poco multiplicadas ; que si fuesen ya 
comunes es mucho mas ventajosa la división de hi« 
juelos y raices. Las siembras se verificarán en portales, 
ó en eras al descampado ; pero es siempre práctica mas 
acertada hi primera. £n las^ zanjas ó portales se prepa- 
ra una mezcla de una parte de tierra virgen , dos par- 
tes de légamo , una parte de mantillo , y media de 
arena , todo bien mezclado y revuelto del mismo mo- 
do que se hace en la preparación de las demás mez- 
clas. Para la disposición de las> eras se escogerá un ter^ 
reno de alguna substancia , que se beneficiará con man- 
tillos , ó con légamo , ó se aligerará con parte de are- 
na gorda de rio , según fuere necesario. Habiendo alla- 
nado la superficie de las eras ó zanjas se esparramará 
á puño la simiente con igualdad y poco espesa , y se 
cubrirá con medio dedo de mezcla. Después de hecha 
la siembra no exigen los semilleros mas cuidados qué 
suministrar los riegos con moderación en los princi- 
pios^ y al paso que engruesan y crecen las plantas 
pueden darse con alguna mas fireqüencia.. Toda§ las 
malas ^ yerbas^ que. se. apoderan de los ^tevrenos: ^n 
beneficiados:, y en estado de cultívo\^ se arrancarán.an- 
tes que tomen incremento , y puedan perjudicar ten los 
semilleros. No es menos necesaria la entresaca de las 
plantas, mas endebles en los parages espesos de los se*-*. 



I20 CEBOLLAS 

milleroi , ^ara que las que queden , tomen medros y y 
adelanten aprovechándose del terreno. Deben quedar 
unas de. otras 'á seis ú ocho dedos de distancia ; para 
lo qual no hay duda que fuera mejor sembrar por surcos 
á chorrilla, señalándolos á seis dedos y y distribuyendo 
la semilla con arreglo y conocimiento , de manera que 
las plantas quedasen unas de otras á la distancia de 
quatro á cinco dedos. Con este método se facilitan las 
escardas , y se pro|>orcionan las labores con mas co-* 
modidad y desahogo y utilidad, de las plantas. Se acos^ 
tumbra asimismo aumentar del grueso de un dedo de 
mezcla la cubierta de los semilleros , luego que ha pa- 
sado la primara verdura , repitiendo esta operación 
igualmente al siguiente año. Con esto podrán adquirir 
fuerza y vigor ^ y adelantarán sus flores. No florecen 
estas plantas de siembra regularmente hasta él año 
tercero , aunque algunas mas tempranas muestran la 
flor al año segundo. Son necesarios algunos resguardos 
y abrigos para defensa de los frios del invierno , que 
pueden causar detrimento en la cebollas pequeñas , si 
llega el caso de que se congele la tierra hasta donde se 
hallan plantadas.; 

Permanecerán las raices en el semillero por tres 
años 9 stnembargo de que algunos floristas extrangeros 
acostumbran sacarlas desde el primer año y acribando 
toda la tierra para separar }os tubérculos ó las cebo- 
Hitas inmaturas., que replantan sin dilación en criade* 
ros nuevos á seis ú ocho dedos de distancia. En estos 
criaderos deben dexarse subsistir hasta que den flor. 

Flantío. Las castas enanas quieren terrenos de mi- 
ga y y libres de la excesiva humedad ; y son mas de- 
Hcádas en^sLuxultíVo: las de talla elevado apetecen ge^ 
nerakáente .tierras de ribera i y prevalecen en las ori- 
llas denlos riachuelos^ y cazeras maestras por donde 
se conducen las aguas para el repartimiento de los rie- 
gos. Las tres primeras especies enanas pueden plantar* 



DB FLOR. Í2t 

se interpoladas en las mismas eras y que el azafrán de 
primavera , y campanillas de invierno. Las demás de^ 
tallo elevado exigen casi el mismo cultivo que lajespa^ 
diUa ó yerba estoque. La práctica comua en quanto á 
éstas es colocarlas en el centro de los tablares , y de 
las faxas de flor , guardando , en quanto ser pueda, 
alguna simetría y orden para variar los colores con 
armonía y arte. Se pueden asimismo plantar separa- 
damente en canteros alomados del mismo, modo que 
queda explicado en el capitulo espadilla ; y también ea 
eras como los tulipanes y narcisos. Las especies ena- 
nas se plantaran en las orillas de los caracolillos , al-^ 
moadillados , y canastillos de flor en mezcla con otras 
de orden baxo. Si se hubiesen prevenido ejas para cul*- 
tivar separadas las especies enanas se pondrán las raí- 
ces á la distancia de ocho dedos , y de dos á quatro 
dedos de profundidad. 

Algunas especies se plantan en tiestos , y entre 
ellas el lirio piel de Pigre ó enlutado y y el de Persia , di- 
cen muy bien y y adornan mucho con sus hermosas 
flores : se ponen en cada tiesto dos ó tres cebollas ^ te- 
niendo siempre cuidado del número de tallos de flor 
que producen , y si enxambran y amacollan bien. 

Cultivo* No exigen mas cultivo que el de los riegos, 
que se repartirán cpn alguna mas freqüencia durante 
permanecen en flor, y á las de tallo alto no se las esca- 
seará en ningún tiempo el agua. Algunas labores de al« 
mocafre por la primavera son de mucha utilidad para 
ahuecar la tierra y refrescar las plantas ; y por el otoña 
es bueno aumentar en las ej^s de uno á dos dedos la 
capa que sirve de cubierta á la^ raices. Las plantas et« 
trañas se arrancarán sin descuido., mayormente en las 
eras délas especies enanas , pues si llegasen á arraigar 
las causarían daño , y consumirían con la sombra^ 

Recolección de simiente. Se escogerán para simiente 
las plantas de tallo grueso, de flor ancha,. y de coló- 



/ 



\^% . CEBO-LLAS 

res vivos ^ y en las castas y especies listadas las que 
tengan interpolados los colores con mas simetría. No 
se;,pa^rá 4'k^^^oleiCcion'de las semillas á menos de 
que*nó pardean y^ empiecen á abrirse las casas. En esta 
¿sposicrdñ i}e tenderán sobre lenzones á la sombra para 
que se acaben de madurar y y luego se conservarán en 
botijas , caicas de hoja de lata , ó en cazones en para- 
ges librea da la excesiva humedad. Las semillas de mu-^ 
chas tesptíciés de-Hri6s no qüajan bieneñ este clima, por 
lo que , comOf ^ Ha dicho, sienjpre es más acertado pro- 
pagar estas plantas por la división de sus raices. 

Recolección de raices. A cada. tres ó quatrp anos se 
arrancan las raices para partir los casquitos , é hijue- 
los que han producido ^. Con los que se hacen nuevos 
plantíois; Pueden conservarse está3 raices fuera ^e tier- 
ra por quatro ó cinco meses , aunque siempre es mu- 
cho mas acertado replantarlas inmediatamente. Los 
casquitos é hijuelos mas pequeños pueden plantarse se- 
parados de los de mayor tamaño para que tomen in- 
cremento , y estén en disposición de florecer con vigor. 
En el caso de guardarse las raices se practicará la reco- 
lección quaado el terreno se halle sin humedad , y antes 
se dexarán orear á la sombra , y se limpiarán perfecta- 
mente de toda tierra , y de todo lo podrido, magullado, 
y dañado que se perciba en ellas. Enaste estado se giiar'- 
darán empapeladas , suspendidas del techo , y mucho 
mejor puestas por tandas entre arena en caxones an- 
chos prevenidos para este efecto. Guardadas asi entre 
arena se mantienen muy frescas, y las intemperies tienen 
con dificultad acción sobre ellas, por lo que aconsejamos 
al curioso que siga con 'pi*eferencia este método. 

Cultivo wticipíido. ElÜFÍo de Persia florece mucho 
antes del tiempo regular ,i si se cultiva en tiestos en al- 
gún reservatorio ó parage abrigado. También dá flor 
esta planta , si se ponen sus cebollas en agua , como 
se acostumúra hacet con los jacintos y narcisos. 



' DB" FLOU.' 123 

DEL PAN POR CIÑO. 

' {Cyúlamen éuropaütn. lin.) ' 



1 j \ 



1 res son las especies de panporciüo que se cultivan 
parat adorno de la$ floreras ; una de ellas , el panporci^ 
m de- Persia , ( Cyclamen persicum ) es muy delicada, y 
necesita resguardos para su ctíltivo ; las otras dos re-^ 
sisten al raso en este clima. El panpórcino de Europa 
es una de'é^aá dos ultimáis;' y tiene su rali tuberosa, 
casi globosa , aplastada , negruzca al exterior y blan- 
ca por dentro , y arroja muchas hebrillas que nacen > 
sin orden de su superficie: -Los cerdos b apetecen mu- 
cho, y por ésto st ht dadd^ilacpláhtáriel ñófnbrede 
panpúrcinó. Dé cada una de las yéiiías' ae*'lá rait^írb-* 
tan uno ó dos ,'y algunas veces mas talrtói muy 'cortón 
y rollizos , que nunca salen fuera de tierra , y produ- 
cen en su parte superior las hojas y flores , cuyos pe- 
cíolos y pedán<^ulos son rollizos ^ lampiños y de ocho 
á doce dedos de largo. Las hojas ^Vai4aji mticho eti ésta 
planta, y son mas ó menos acorazonadas ' ó én alá^ 
barda , dentadas , y con varias manchas negruzcas ó 
amarillentas. Al s^lir tos pedúnculos fuera de tierra 
se hallan revueltos en espiral ; mas luego se alargan 
y soló quedan >uapéco' 'redoblados en- la parte stipe-^ 
rior^ lo que-haCé.que U& flores' se' hallen inclinada^ 
hacia el suela. £sta¿ son solitarias', blaiícas'< ó de co- 
lor encarnado; y la boca (i) del tubo es violada ó 
purpurina. Tienen el cáliz persistente , de una pieza, 
dividido en cinco ladnias* aovadas; la corola es igual- 
mentecdieuna pieza ^ dividida ^n otras «cini^o lacinias 
oblongas*^ revueltas hacia ak'riba y a^mttdaS' al t\A>ol 
Los cinco filamentos son muy cortos;, e^tan inserto^ 

» ' ' ' ^ 

(i) Esto es le que los flof ¡ttá» llaman ojo de Ut fior. 



124 C«B OLIVAS 

dentro del tubo de la corola, y las anteras son gran-* 
des y agudas*: El pistilo se compone de un germen ca« 
si redondo y lampiño i de un estilo cilindrico , alez- 
nado , y mas iafgo q\ie los. estambras , y de un estig- 
ma muy agudo. £1 fruto es una caxa carnosa, casi 
redonda , de una celda con cinco ventallas , y contie- 
ne muchas semillas roxlzas y arriñonadas. Ésta planta, 
se, cria comunmente en muchos parages de A^mania y 
¿e Ff #^nct^ , ^y una de sus variedades se encuentra en h, 
^Ifíarria y otros, paj^^ges de España. Se cultiva^ ea los 
jardines dos variedades suyas , de las quales laguna ño^ 
rece en la primavera , y la otra en el otoño* 

£1 panporcino de hoja redonda ( Cycbtmmvwtm ) |>ro* 
duce las hojas .circulares , de color yerde blaoqpiecino 
porla^ba^ s^uperíor y.^ncarnada^ppr ^Itenvés^ y ipueis* 
trart^uf; ñores encarnadas en invierno» De esta^/es^peci^ 
mucho mas pequeña que la anterior , se, han coinsegai- 
do numerosas variedades que siguen perpet;uáado$e por 
el cultivo. 

Siembra. Se executa la siembra del panporcina por 
|a prímav^r^.ó pe»: el otoño, del mi^mo modo que la 
d^ I^^ ai^émpnes y ranúnculos^ Siendo la semilla, de bue- 
na calidad y bien sazonada, se esparrama algo clara 
en el semillero, de manera que las plantas.se hallen al 
tiempo de nacer i la distancia de uno ó dos dedos; pera 
si las semillas n^ están bien nutridas , ó son añejas , se 
sembrarán bastante espesan > y siempre m extenderá som- 
bre ellas medio dedo escaso de culnerta de mantillo 6 
de mezcla. Se dará á los semilleros la ventilación y des- 
abogo correspondientes en los tiempos que permitan 
este beneficio; limpiándolas asimismo de las malas. yer->^ 
ba^, tas que, >í jSie. dexaiii; arraigar ^ uf enre^ían mu- 
chas vece^^^^jr-^ces cdti las del panporcina, y es fa- 
eil arranchar las .planta útiles ^al paso que se quitan las 
perjudiciales , prescindiendo del perjuicio^ que se sigue 
en semejantes casos por no poder medrar las plantas. 



DEFLORl 125 

Igualmente cuidará el florista de suministrar los riegos 
con escasez en los semilleros , particularmente por el 
invierno y temporadas muy húmedas ^ pues con la mu^- 
dba agua están á peligro de perderse: se entresacarán tan^ 
bien del semillero las planta$ que hayan nacido muy es- 
pesas^ á fin de <}ue tengan espacio las raices para engrue- 
»jar y.eiisaiicliar, y que desde su principio adquieran vigor 
y ¿ort9leftai.No conviene sacar todos los años fuera de 
tierra las raices del panporcino, ni menos dividirlas^ 
á no ser que hayan engruesado bastante : lo regular es 
hacer esta partición de raices cada quatro anos; y quan- 
to mas gruesos y con mayor número de yemas se ha^ 
lien los cachos , tanta mayor abundancia producen de 
flores. Se colocan estas raices ó trozos del panporcino 
de £uropa en las eras á distancia de un píe á píe y 
medio, por quanto ensanchan extraordinariamente, 
de manera que llegan algunas al diámetro de un pie, 
en cuyo estado producen una porción considerable de 
flores ; y se plantan á la profundidad de ocho ó diez 
dedos. Las raices del panpoccino de hojas circulares 
se ponen en las eras á la distancia de ocho dedos y de 
quatro de profundidad. Se trasplantarán, desde los 
semilleros , las, plantas de panporcino después de la 
segunda verdura , procurando sacarlas con buen cés- 
ped, y se- pondrán á la distancia de ocho á dii^z de^ 
dos unas de otras. 

Cultivo. El cultivo de estas plantas queda redu« 
cido á suministrar algunas labores de almocafre por 
el otoño y primavera para desarraigar toda planta ex-* 
traña ; y si las malas yerbas hubiesen crecido , por 
emisión del florista » será necesario arrancarlas á ti- 
ro4 antes de que se apoderen completamente del ter^ 
reno. Los riegos serán escasos y nunca se echará el 
agua antes de que las raices hayan manifestado sus 
brotes. Asimismo se minorarán los riegos luego que 
se hayan pasado las flores , y por ningún acón- 



ia6 CEBOLLAS 

tecimiento conviene regar en habiendo perdido el xu- 
go las hojas , que es ia señú de hallarse la savia dur^. 
miendo'y sin trabajar. Bromn flores y hojas estas 
raices sin. d' mas leve. auxilio- del agua,:sti»e] con^ 
servan en un aposenta regular, ^po^r 'donde se ^ echa jd¿ 
verla muy poca humedad que re(^ieren en sfu cultivo 
al raso. Suelen algunos cortar las hojas y pedúnculos 
del panporciho al ras de tierra después de haber flo^ 
fecido , con la idea de proporcionar segxmda ve29 flor) 
U qual se alcanza fácilmente por esta práctica , pero 
redunda en deterioro y menoscabo de la planta. Lá 
especie redonda es algo mas delicada que la otra ^ y 
requiere algún abrigo durante los yelos , ya sean por-« 
tales de jardin u otros equivalentes.^ 

Recolección de simiente. De las plantas de erras vi* 
gor , sanas y de raices mas gruesas se debe ^recoger 
la simiente r y á menos de no hallarse perfectamente 
madura, que será luego que las casas empiecen á abrirá 
se , no se verificará esta recolección ; antes de guardar* 
la debe haber perdido toda humedad , y e^tar entera^ 
mente seca. 

Cultivo anticipado. Slielen pktítarse por el otoño 
algunos tiestos con raices de panporcino para adorno 
de las naranjeras y reservatoríos, donde siguen con fldf 
hasta la primavera. La especie de hojas redondas es li 
que se prefiere para este cultivo. Igualmente se tienen: 
para el mismo efecto algunos tiestos prevenidos con an- 
ticipación bien poblados de raices , á fin de que abun- 
den las flores , en lo que se funda el mayor mérito de 
estás plantas. ^ 

Por convenir wr mismo cultivo d las siguientes cebo^ 
lias de flor ^y á fin de obviar repeticiones , las colocaré^ 
mos en un mismo capítulo. "^ 



DE FLOR. 127 

DEL AZAFRÁN. 

Dos son las especies naturales de azafrán^ que sé 
cultivan en los -jardines: el de primavera (crocus ver- 
nus)y y el de otoño (crocus sativüs) asi nombrados por 
la estación respectiva en que florecen. Línneo y al- 
gunos otros botánicos han considerado á estas dos plan- 
tas por meras variedades 5 pero Miller^ Jacquin y Ha- 
11er las han tenido por especies distintas, por.quanto 
se reproducen constantemente sin degenerar, y conser- 
van siempre los caracteres esenciales específicos que las 
distinguen. El azafrán de otoño, que se cría espontanea* 
mente en muchas partes de España, y que se cultiva 
en los campos de la Mancha, y en algunas otras pro- 
vincias del rey no con el ñn de recoger sus estigmas^ 
que es et azafrán que se vende en las tiendas , y cu- 
yo principal destino es para la preparación de varios 
tintes , componer algunos medicamentos, y sabo-> 
rear nuestros manjares , se cultiva poco en los jar- 
dines , y sus flores son de color azul claro ú obscuro. 
£1 azafrán de primavera, que también es indígeno de Es- 
paña , produce una raiz bulbosa , sólida , redonda, 
pequeña y cubierta de una túnica pardusca en forma 
de red , de su base salen muchas raicillas blancas , y 
en su parte superior nacen las hojas radicales , línea-» 
res muy estrechas , puntiagudas , de seis á ochó de-* 
dos de largo de color verde reluciente con una raya 
blanca longitudinal en su centro ; todas las hojas es- 
tan contenidas por su base dentro de una túnica 
membranosa y transparente , y de su. centro na- 
cen una ó dos flores grandes de color entre de lila y 
de rosa con el fondo blanco, ó enteramente amarillas. 
La corola es radical de una pieza con el tubo muy lar-* 
go y delgado , y el borde partido en seis lacinias igua- 
les , aovado-oblongas , y cóncavas : contiene tres fila* 



tlg CEBOLLAS 

«lentos pequeños , blancos , insertos en la base de las 
tres lacinias interiores ^de la corola , y terminados por 
sus anteras derechas , amarillas , en forma de saeta y y 
tan largas cotpo los filamentos. £1 germeü es.adherente 
casi redondo , el estilo delgado y está coronado por sus 
tres estigmas largos , y finamente festonados. El pistilo 
es de color dorado ó de azafrán, mas largo que los es- 
tambres y mas corto qUe la corola. La caza es casi re- 
dolida, triangular, de tres celdas y (¡tras tantas venta-^ 
lias, con muchas semillas redondas. £1 azafrán de otoño^ 
siempre florece por Octubre, produce sus hojas, que vul- 
garmente llaman esparto , muy angostas y revueltas 
'• por su margen ; y el azafrán de primavera , que inva- 
"" riablemente manifiesta sus flores por Marzo y Abril, pro- 
ducé sus hojas mas anchas y extendidas. De esta úl- 
tima especie se han logrado por medio del cultivo mas 
de quarenta variedades , que se distinguen por él co- 
lor de sus flores : las hay moradas , encarnadas , blan^ 
cas y aperladas, cenicientas , azuladas , amarillas , antea^ 
das , color de leche , y también listadas y manchadas con 
diversidad de los expresados colores ; se conocen igual- 
mente dos ó tres variedades de flor doble blanca , y de 
color de caña. 

COLCHICO DE OTOÑO, VILLORITA 6 QUÍTAME- 

, RIENDAS. (Colchicum úutumnale. Lín.) £sta planta, 
que se cria abundantemente en los prados y sitios húme- 
dos de £spaña , florece por Octubre y principios de 
Noviembre y produce sus hojas y frutos por Marzo. 
Llamase vulgarmente quitameriendasy porque manifies- 
ta' SUS' flores en esta estación tardia, en que por lo re-^ 
guiar suele refrescar el tiempo ». y de resultas cesan 
las meriendas con que las gentes del campo suelen ex- 
playarse los dias de fiesta en los prados donde abundan 
estas plantas. Su raiz es bulbosa , sólida , envuelta coa 
negruzcas, aovada, y de dos á tres dedos de diámetro: 
de ella nacen sus flores radicales en forma de embudo, f 



BE FLOR. Í2^ 

bastante semejantes á Us del azafrán: su tubo es de seis 
á ocho dedos de largo muy angosto partido en su bor- 
de en seis lacinias iguales, ao vado-lanceoladas, cónca- 
vas , y derechas : los seis estambres están insertos en 
el tubo de la corola : y los tres gérmeites^ unidos por 
U parte inferior , colocados en el fondo del tubo , y 
dentro del mismo bulbo : los tres estilos son algo mas 
largos que los estambres , y mas cortos que la corola 
con sus estigmas cabizbajos. El fruto, que se compone 
de tres caxas oblongas, que se abren longitudinalmente 
por la parte inferior, permanece oculto todo el invier- 
no bazo de la tierra , y no se manifiesta hasta que con 
los calores de la primavera empiezan á moverse los zu- 
gos de la vegetación y desarrollarse las plantas : sale 
fuera de la tierra juntamente con sus hojas lanceoladas 
por el mes de Marzo, y madura sus semillas redondas y 
arrugadas por Mayo. Con proporción al mayor ó me- 
nor tamaño de las cebollas son mas ó menos abun- 
dantes sus flores. Los bulbos que han florecido una 
vez perecen y en su lugar nacen otros nuevos con los 
que se multiplican las plantas. Se cultivan en los jar- 
dines muchas variedades de esta planta , y se prefieren ' 
las de flores dobles : las hay encarnadm y de cohr de 
rosa, blancas, y listadas de blanco, de color de caña , y 
" de rosa. >. 

CoLCHico AMARILLO. (Amatyllis lútea. Lin.) Es- 
ta planta , que los floristas extrangeros conocen con 
el nombre de colchico angarillo, florece á últimos de Sep-* 
tiembre, y se encuentra freqiientemente en muchas par- 
tes de España en los prados y en los parages algo hú- 
medos. El conjunto de la planta presenta una tosca se- 
mejanza al azafrán de primavera de flor amarilla ; pe^ 
ro se diferencia notablemente en el color y forma de sus 
flores , en sus hojas , y en c^l mayor tamaño y distinto 
color de sus bulbos. Se conocen algunas variedades de 
esta planta de poca estimación en, los jardines de fio-* 

r 



J30 CEBOLLAS 

res , y requieren d mismo cultivo que el colchico de 
otoño. 

CoLCHico DE PRIMAVERA. (Bulbocodium ver- 
num. Lin.) Esta planta, que se cria abundantemente en 
los pirineos produce una raíz bulbosa, muy parecida á la 
del colchico de otoño ^ pero mucho mas pequeña. Flore- 
ce á últimos de Febrero y en Marzo, y cada bulbo pro- 
duce una sola flor radical de color encarnado , ( rara 
Tez dos) que nace del centro de sus tres hojas radi- 
cales lanceoladas. Tiene esta planta mucha afinidad con 
el azafrán y con el colchico de otoño; pero se dife- 
rencia esencialmente de este en que tiene un solo pistilo 
en vez de tres ; y de aquel en te;ier seis estambres en 
vez de tres. Se conocen algunas variedades de esta plan- 
ta en los jardines, que se distinguen en el color encar- 
nado de sus flores mas ó menos claro ó encendido. Pre- 
valece el colchico de primavera en los terrenos áridos 
y areniscos , y en los fuertes y substanciosos perece , ó 
por lo menos no produce nuevos bulbos para su au— 
mentó. 

Esta clase de cebollas de flor empieza y acaba la 
estación de las flores , y asi vemos que en los meses 
de Febrero y de Marzo adornan los jardines las nu- 
merosas y hermosas variedades del azafrán y del col- 
chico de primavera, y en los meses de Septiembre, Oc- 
tubre , y parte de Noviembre florecen las variedades 
del azafrán de otoño ^ del colchico amarillo, y del de 
otoño. 

Violeta mente de perro. (Erythronium dem 
canis. Lin.) Su raiz es tuberosa, carnosa, blanquecina» 
oblonga y de la figura de un diente de perro , por lo 
que se le ha dado el nombre específico á la planta. 
Produce dos hojas radicales , aovadas ^ .señaladas con 
manchas roxizas y blanquecinas sobre un fondo verde 
claro, y unidas por su base en un tubo largo que na- 
ce de la raiz : de su centro sale el bohordo roxizo y 



DE FLOR. i^zi 

lampiño de quatro á cinco dedos de largo , que sostie^ 
iie una sola flor cabizbaxa de seis^ pétalos , aovado- 
oblongos , en dos órdenes , y redoblados hacia arri- 
ba, con dos tubérculos callosos prendidos cerca de la 
base de cada uno de los tres pétalos interiores. Los seis 
filamentos son alesnados , muy delgados, roxizos y ter- 
minados por sus anteras oblongas , anchas y mas lar- 
gas que los filamentos ; los estambres son cabizbajos 
y rodean al pistilo que es algo mas largo. La caxa es ca- 
si globosa de tres celdas y de tres ventallas con mu- 
chas semillas aovadas y puntiagudas. 

Se conocen dos variedades principales de la violeta 
diente de perro , la una con hojas aovadas , y la otra 
con hojas lanceoladas y acanaladas. £1 color de sus flo- 
res varía bastante y es morado , encarnado , color de 
fuego ó blanco. También se cultiva en los países ex- 
trangeros otra especie de este género , que es natural 
de Virginia , y tiene sus hojas alternas , aovado-oblon* 
gas , y lampiñas , con la flor de color de caña. Preva- 
lecen estas plantas en los terrenos frescos algo húme^ 
dos y sombríos. 

Leucoyo menor 6 campanillas de invierno 
(Galanthus nivolis. Lin.) £1 leucoyo menor que algunos 
conocen también con los nombres de campanillas de in-- 
vierno , y de galmto , se cria en los Pirineo^ , y produ- 
ce un bulbo redohdo del tamaño de una avellana ó a!«< 
go mas ; de su parte superior nace una túnica mem- 
branosa , blanquecina y transparente, que contiene sus 
dos hojas radicales, y el bohordo ; aquellas son linea- 
res , lampiñas , -de unos seis áedos de largo y tres 
lineas de ancho y y ^ste es algo', mas lat* go que la$ 
lH>ja8 , es^triado y terminado por una espata oblonga 
,con algunas rayas verdes que se abre poi* ün lado , y 
encierra casi enteramente el piececillo delgado que sos- 
tiene una sola flor cabizbaxa , compuesta de una coro-^ 
la campaniforme partida en seis pétalos en dos órdenes 

r 2 



^132 CEBOLLAS 

OS tres exteriores blancos , cóncavos y oblongo-lan- 
ceolados é iguales y los tres interiores mas cortos , es- 
cotados en su ápice , blancos con una mancha verde 
cerca, de la extremidad de cada pétalo en la parte ex- 
terior , y enteramente verdes con sus margenes blan- 
cas en la parte interior. Los seis filamentos son muy- 
cortos y delgados con sus anteras oblongas , puntiagu- 
das y reunidas al rededor del pistilo , que es algo mas 
largo que los estambres y mas corto que la corola. La 
caxa es casi globosa con tres ángulos obtusos, de tres 
celdas y de tres ventallas con muchas semillas re- 
dondas. Florece esta planta en el mes de Febrero , y 
freqüentemeñte nace entre la misma nieve ; el color 
de sus flores es muy blanco , y no recibe daño alguno 
en una estación tan rigorosa 9 en que por lo regular 
esta detenida la savia en casi todos los vegetales. Se co* 
noce una variedad de flor doble que es la que se adap* 
ta mas principalmente para el cultivo de los jardines. Es- 
ta planta suele perecer en este cljma durante la esta- 
ción calorosa del verano. 

Leucoyo 6 campanillas de primavera. (Lea- 
C{>jum vernum. Lin.) Las flores de esta planta son muy 
parecidas á primera vista á las del leucoyo menor; pe- 
ro se diferencian esexicialmentct de estas,. por tener el 
leucoyo de primavera su corola campaniforme, parti- 
da en seis pétalos iguales, bla^pos cpn una mancha ver- 
de en cada uno de sus ápices ^ que son mas gruesecitos 
y apretados , en vez de que el leucoyo menor tiene los 
tres pétalos interiores de la corola mucho mas peque- 
ños , escotados y de divejrso color y fígui^ que los tres 
exteriores. Toda la planta ^s niayor que el leucoyo me- 
nor, y produce tres ó quatro hojas radicales de unos 
tres á quatro dedos de largo , y medio dedo de ancho; 
el bohordo es ai doble mas largo que las hojas, ter- 
minado por su espata verdosa , que se abre por un la- 
do ^ y encierra una sola flor (álgidas veces dos) cabiz*- 



D£FLOR. 133 

baza, y olorosa 9 sostenida por su piececillo delgado. 
Nace en los Pirineos y en las montañas de Asturias; 
florece por Marzo , y prevalece en terrenos fres-* 
eos, húmedos y sombríos. Se cultiva también en los 
jardines una variedad de esta planta de flor doble. 
Igualmente se cultiva en las floreras el leucoyo 6 
companillas de verano 6 leucoyo mayor. ( Leucojum asti^ 
vum. Lin.) que produce su bulbo de mayor tamaño, 
y sus hojas mas anchas y mayores que las de la 
especie anterior. Florece por Abril y Mayo; y su bo- 
hordo , que es de mas de un pie de alto , lleva de 
cinco á nueve flores. Se encuentra también en mu- 
chas partes de España en los montes y en los pa^ 
rages frescos, y algo húmedos. 

Siembras. £1 mismo método que conviene para 
las siembras de los jacintos se puede seguir para el 
azafrán de primavera , el colchico , el leucoyo , y 
aun también para la violeta diente de perro ; sin- 
embargo de que esta planta debe considerarse por 
mas delicada , y por tanto requiere mayores res- 
guardos que las arriba expresadas. Este método es 
muy lento , y solo se practica quando se desean 
nuevas variedades. Las siembras de la violeta dien- 
te de perro pueden executarse tambiejñ en Febre- 
ro ; pero siempre al abrigo de alguna alvitana , y 
en mezclas de substancia y de miga. 

Plantío. Los bulbitos de los leucoyos se plan- 
tan por golpes á fin de que al tiempo de dar las 
flores sobresalgan con su abundancia y hagan buen 
efecto» En cada golpe se colocan seis ú ocho cebo- 
llas algo separadas á la profundidad de quatro dedos 
sobre la nariz del bulbo. Igualmente pueden plantar- 
se por líneas, arreglando en este caso las distancias 
de bulbo á bulbo á quatro dedos. Prevalecen mejor 
en los parages sombríos , y aun debaxo de la inmedia* 
ta sombra de los árboles no reciben el mas leve da- 



134 CEBOLLAS 

ño en su vegetación, y requieren para su cultivo las 
tierras substanciosas y algo húmedas. 

Para el plantío de las cebollas del azafrán de pri- 
mavera se arregla comunmente el terreno en eras , y 
se plantan las cebollas á la distancia de seis dedos unas 
de otras y á la profundidad de quatro. £1 terreno se 
abonará y labrará con la mayor perfección, benefician- 
do las eras con mantillos muy consumidos y añejos de 
uno ó dos anos , y si hubiesen servido en alguna pro- 
ducción de hortaliza , será tanto mas apropósito pa- 
ra este efecto. 

Las cebollas de cada casta se plantarán juntas , ó 
bien se interpolarán de manera que las variedades 
que dan flor á un mismo tiempo se hallen juatas , á 
fin de que con su diversidad de colores agraden mas 
bien á la vista. El tiempo propio de executar el plan- 
tío es por Septiembre, Pueden plantarse igualmente en 
los almohadillos , arriates y fazas de flor en mezcla 
con otras diferentes plantas. Estas flores dicen muy 
bien por ser tempranas y por la diversidad de colo- 
res ; pues en Marzo y Abril están ya desenvueltas ^ y 
hermosean en aquella estación. 

Del mismo modo que para el azafrán se prepara 
el terreno para la colocación y plantío de las cebollas 
de la violeta diente de perro, con la sola diferencia que 
pueden ir algún tanto mas espesas , por quanto es 
planta que multiplica menos , y produce menor nu- 
mero de tallos de flor. Los parages húmedos , frescos 
y sombríos son los mas aparentes para el cultivo de 
esta planta. Se verifican los plantíos en Abril y Ma- 
yo compartiendo las raices multiplicadas , y execu— 
tandolos después de haber pasado los fríos. 

Los plantíos de los colchicos se ejecutarán en Ju-> 
lio, Agosto y Septiembre : el de otoño manifiesta su 
flor violada por Octubre y Noviembre, que aun quan- 
do sea de corta duración no deía de hacer buen efec^ 



BEFLOR. 13J 

to en aquella estación tan escasa ele mejores flores. 
La disposición del terreno para el plantío de estas ce- 
bollas es la misma que hemos explicado para las del 
azafrán , con sola la diferencia de que deben ir los 
golpes mas claros por tener las cebollas mas gruesas, 
y los terrenos deben ser mas substanciosos y frescos. 
£1 colchico de primavera prevalece en los terrenos ári- 
dos y secos , ahija muy poco , y regularmente perece 
en los terrenos substanciosos y húmedos. 

Cultivo. No piden estas plantas mas cultivo que 
la limpieza de las yerbas extrañas, mayormente en 
los principios de su brote. Estas escardas pueden su- 
ministrarse por medio del almocafre quando son pe- 
queñas , sirviendo esta labor igualmente de beneficio á 
las plantas que medrarán de resultas. También se ar- 
rancan á tirón , en particular las plantas de raiz cen- 
tral , y las que se hallan démasiad(> arraigadas, ope-* 
ración que conviene executar quando el terreno se ha* 
Ua moderadamente humedecido. En las eras de los 
azafranes y de las violetas diente de perro , se seña- 
larán al tiempo de mostrar las flores las diferentes va- 
riedades , lo qual se practica colocando junto al bo- 
hordo un tutor pequeño , al que se atan unos hilos 
de estambre del color ó colores de la flor ; y at tiem- 
po de arrancar las cebollas de la tierra se apartan con 
esta fácil maniobra todas las que corresponden á una 
misma especie 6 calidad. Los riegos se suministrarán 
siempre que las plantas necesiten de este auxilio, ma- 
yormente al tiempo de empezar á abrirse sus flores; 
y se dexarán de regar enteramente luego que los ta- 
llos y hojas empiecen á perder el xugo y á marchi- 
tarse , que es la señal i cierta de detenerse su vege- 
tación. 

Si casualmente se inundasen los terrenos donde se 
cultivan estas cebollas , será necesario abrir sangrías 
para su pronto desagüe, por quanto el agua estanca- 



I JÓ CEBOLLAS 

da causaría detrímento á las raices. Con el ña de pro^ 
longar la duración de estas flores , pueden arreglar^ 
se unos toldos ó cobertizos de pajones ó de esteras 
que les presten sombra mientras permanecen en ñor,. 
y las deñendaa de las fuertes lluvias y ayres violentos. 
Esta nimiedad solamente la suelea practicar los flo- 
ristas extrangeros , que por lo regular se toman mu* 
chos cuidados en el cultivo de las flores de adorno , 
que omitimos enteramente en este pais. Los resguar- 
dos contra la impresión de los frios y yeios no son 
necesarios en este clima ; antes bien resisten y preva- 
lecen mucho mejor estas plantas al ayre libre. 

Recolección de simiente. Sínembargo de que gene* 
raímente no se disponen semilleros para la multi- 
plicación de estas plantas , en donde no son muy 
comunes , y se desean tener nuevas castas y varie- 
dades , se separarán algunos pies de las plantas mas 
frondosas , y de flor mas vistosa para la recolección 
de simiente. Los tallos de flor se sujetarán con tuto- 
, res delgados para que no los doblen los ayres , y á 
fin de que disfruten del beneficio de la ventilación, con 
lo qual se perfeccionará mas completamente la simiea* 
te. Siempre deben señalarse para este fin las plantas 
de flor grande , y de colores vivos , y no deben re- 
cogerse las semillas á menos de que no se hallen en 
buena disposición, y enteramente maduras. 

Recolección de cebollas. Se dexan sin sacar estas 
cebollas por espacio de tres 6 quatro años, y pasados 
estos habrán multiplicado todas las especies indicadas 
una buena porción de raices ó cebollas para executar 
otros nuevos plantíos. Debe hallarse la tierra seca al 
tiempo de la recolección , porque con la humedad cor^ 
ren riesgo de podrirse. Luego que se saquen las cebo- 
llas y se limpien de la tierra , se tenderán á la som- 
bra en azafates , cestos ó lienzos , hasta tanto que 
hayan peirdido todo el zugo que sacaron de la tier« 



DB FLOR. \ ^37 

rá ; y entonces se limpiarán nuevamente dé las táni- 
cas desprendidas, y de las raíces ó hebrillás secas. En 
esta disposición se conservarán empapeladas en escu« 
sabarajas ó en caxas , de manera que queden ai abri- 
go de la humedad. Deberán plantarse al tiempo in- 
dicado, y no es conveniente dexarlas de un año pa^ 
ra otro , particularmente las cebollas de los cholcbicos, 
leucoyos , y violeta diente de perro ; pues brotan 
al tiempo regular, y se mueven los xugos de vege- 
tación , aun quatidó estén fuera de tierra y empape- 
ladas. £s útil guardar con separación las castas , y 
formar una lista con sus números para saber con dis- 
tinción la calidad de cada variedad. Así quando llega 
el caso de executar eí plantío , se arreglan y mezclan 
los colores de las flores con la simetría y orden que 
mas agrada al curioso. Toda cebolla dañada debe ar- 
rojarse: sí es de alguna casta poco común se guar- 
dará y plantará en un lugar separado , para que no 
contagie á las demás que se hallen sanas. 

Cultivo anticipado. Los leucoyos , el azafrán de 
primavera, y la violeta diente de perro, pueden plan- 
tarse en tiestos con la idea de adelantar sus flores 
en reservatorios, debaxo de portales de jardín, ó en 
alvitanas. La tierra será algún tanto ligera , y la cu- 
bierta sobre las cebollas una mitad menos que la que 
se ha dicho debe echarse en los plantíos dQ tierra. 

DE LAS CEBOLLAS DE FLOR MAS DELICADAS. 

£NCOMIEK]pA DE SANTIAGO. 

(Amaryllis formosis sima. Lia ) 

líista planta , que también se conoce con el nombre 
de flor ^e lis , vegeta en la América Meridional , y 
produce una cebolla gruesa ¿ las-hójás anchas, largas 



13$ CEBOLLAS 

y de consistencia dura ; el bohordo nace de un lado 
de las hojas, es grueso, algo aplastado , roxízo, y se 
termina por la espata encarnada de dos piezas , que 
se abre. lateralmente, y encierra una sola ñor grande 
y muy hermosa , dividida profundamente en seis la- 
cinias desiguales , aovado oblongas , puntiagudas , de 
color de fuego, y con venas longitudinales de color 
de purpura obscuro ; las tres lacinias superiores son 
mas pequeñas , de tres pulgadas de largo , y están 
dobladas hacia afuera en su ápice ; la ^q enmedio es 
vertical , y las otras dos horizontales ; y las tres in- 
feriores son de unas quatro pulgadas de largo y caí- 
das hacia abaxo. Los seis filamentos son desiguales, 
de color de fuego , con sus anteras oblongas y ama;^ 
rillas; el germen aovado, el e_stilo filiforme mas lar- 
go que los estambres y del mismo color , y su estig- 
ma partido en tres divisiones. Los estambres y el 
pistilo están igualmente inclinados hacia abaxo, y son 
mas cortos que las lacinias inferiores de la corola. 
No perfecciona esta planta sus semillas en estos jar- 
dines. Los bohordos de flor nacen del un lado del 
bulbo , y luego que se han marchitado las flores, em- 
pieza á producirlas por el lado opuesto. Florece des- 
de Marzo hasta Septiembre. 

AZUCENA DE GüEKNESEY. 

{^maryllis sarniensis. Lin.) 

Hista planta , que es originaria del Japón, fué intro- 
ducida en la isla de Guernesey por un navio holan- 
dés que naufragó en aquellas costas viniendo del Ja- 
pon, de donde conduela una buena porción de ce- 
bollas de esta planta. El clúna y la calidad arenisca 
del terreno de la expresada isla la convinieron per«- 



DE FLOR. t9A 

fectamente , y desde entonces ha prevalecido con no- 
table aumento y lozanía : los habitantes de Guer-* 
nesey han establecido un ramo considerable de co- 
mercio con el tráfico y cultivo de esta planta, y ex- 
portan todos los años por los meses de Julio y Agos- 
to un número muy considerable de sus cebollas , que 
se venden á buen precio en Inglaterra y en otras par- 
tes de Europa. Produce un bulbo grueso, aovado; las 
hojas de un verde obscuro y brillante de poco mas 
de media pulgada de ancho , y de seis á ocho pul- 
gadas de largo, terminadas por una punta obtusa, y 
mas cortas que el bohordo , que es de mas de un pie 
de alto ; la espata es membranosa roxíza , de dos 
piezas y contiene de seis á diez flores encarnadas, 
.sostenidas por sus piececillos desiguales de una á dos 
pulgadas de largo, é insertos todos en un mismo punto. 
La corola está partida profundamente en seis laci- 
nias iguales , ondeadas en sus márgenes , y revuel- 
tas hacía afuera en su ápice ; los seis filamentos son 
desiguales , derechos y encarnados, con sus anteras 
oblongas blanquecinas. El estilo es mas largo que los 
estambres, y del mismo color ; está también derecho 
y terminado por su estigma muy sencillo. No per- 
fecciona sus semillas en nuestros jardines, y florece 
por Noviembre y Diciembre. 

Se conocen otras muchas especies de este género 
todas muy vistosas y de mucho adorno , como son: 
la azucena de México^ (amaryllis regina. Lin.) La bella-' 
dama (amaryllis belladona. Lin.) La azucena listada^ (ama" 
ryllis vittata to*c.); pero no nos detendremos en dar 
las descripciones de estas plantas por no abultar es- 
te tratado, y por convenir el mismo cultivo á to- 
das ellas. 

Siembras. A pesar de que no se hacen comun- 
mente^ semilleros para la propagación de estas plan- 
tas , pueden multiplicarse por^ sus semillas aque- 

S 2 



140 CEBOLLAS 

Has especies que las producen. Las siembras se veri- 
ficarán en tiestos , caxones . portátiles , zanjas ó cazo- 
nes de jardin , con proporción á . la extensión de los 
semilleros , y al numero de plantas que se intenta au* 
mentar por este método. La tierra se mullirá perfecta* 
mente^y se desterronará, arreglando una mezcla de una 
parte de tierra virgen, otra de mantillo de dos años, 
y dos partes de. arena gorda de río. Se esparramará 
la simiente á puño con igualdad sobre la superficie 
allanada, y, se cubrirá con una tapa de mezcla del 
grueso de medio dedo. Estas siembras se executarán 
en Agosto y. Septiembre , ó en^ Febrero y Marzo. 
Los riegos son necesarios para fomentar su germina- 
ción, y asimismo la limpieza de plantas extrañas , y 
malezas para su arraigo* Siendo delicadas y muy sen- 
sibles al yelo estas plantas , principalmente quando 
tiernecitas y de poca edad, se resguardarán con el 
mayor cuidado de la impresión del frió. Para esto 
se introducirán los tjestos y caxones en Reserva torios 
y naranjeras que tengan un grado de calor arregla- 
do y no muy fuerte, y niucho' mejor se conservarán 
abrigados al amparo de portales de jardin. JBn Im 
espalderas, y costados de los portales, ademas de las 
tablas y número de setos para resguardo de. las plan- 
tas , se ' proporcionarán _á la intensidad del yelo - ios 
refuerzos convenientes.de. basura viva , que- se, reif ova- 
rán al paso .que se ^aumente el frió, y^^ se .disminuya el 
calor. En los reservatonos , así' como en los porta- 
Jes de jardin , no se perderá ocasión de facilitar Ja 
ventilación necesaria para fortalecerlas plantas, y que 
no sientan á su salida el ayre exterior. En Mayo se 
sacarán ios tiestos de los abrigos, y se ppndrán al ay- 
re libre. No florecen estas plantas regularmente has- 
ta las tres verduras después de su siembra , y algu- 
nas veces hasta las quatro» 
^ ' : Aunque . algunos^ floristas acostumbran sacar la> 



B £ FLOR. 141 

cebollitas al primer año de sembradas para replan** 
tarlas iamediatamente en otros tiestos y carones, te- 
nemos, por práctica mas arreglada la de dexarlas por 
tres años sin sacar de los semilleros. Para esto con- 
viene aclarar los parages del setniUero que se hallen 
espesos, entresacando las. plantas sobrantes , á fín de 
que las restantes adelanten y tomen incremento. 

flañtio. . Se multiplican todas estas plantas por 
los hijuelos que producen las cebollas madres ó prin-r 
cipales..EI tiempo del plantío es por Septiembre, Oc- 
tubre y .Noviembre. La mezcla propia para estos plan- 
tíos es la que se ha dicho convenir para las siem- 
bras. Con motivo de sentir todas estas plantas las im- 
temperies de nuestros inviernos se plantan en tiestos 
ó en zanjas amparadas con pórtales para defensa de 
los yelos. Las zanjas se prepararán^ del mismo 'modo 
que hemos explicado en el artículo jaciptó para el plan- 
tío de aquellas cebollas. La distancia á que deben co- 
locarse las cebollas será la de un pie , por quanto en-* 
xambran mucho sus bulbos , ensanchan sus hoj>s y 
se ^extienden los tallos , siendo plantas que amacollan 
notablemente. En estas zanjas se plantarán de quatro 
á ocho dedos de profundidad, según el tamaño de las 
cebollas. Ef mantillo ha de tener dos años por lo me- 
nos , y si hubiese servido en .criaderos!^ de hortalizas 
será tanto mas^ "útil para la preparación de las zan- 
jas. Si el mantillo fuese e^iterizo, y circundase á los 
bulbos , los puede hacer perecer. Igualmente les per- 
judica el estiércol enterizo aun quando.se halle á una 
profundidad considerable - debaxo de las cebollas, por- 
que se atraviesan los vapores que, se elevan de la ba- 
sura , y son muy nocivos si llegan á los bulbos. , 

Las cebollas mas gruesas son las' que llevan flor, 

y en algimas 'de las mayores se. advierten dos pitones 

; ^.yernas que llevan ambos flor ; j^ro.tatíibien se de-* 

,süb'stancia la planta, y cesa de pjroducírl tallos de flor 



14^ CEBOLLAS 

por algunos ,años. En los tiestos sé' tiene observado 
que suelen muchas -veces no florecer á menos de que 
no se planten someras las cebollas. Sí se hallan colo- 
cadas muy profundas y en tierra muy beneficiada echan 
vicio y ahijan con mucha abundancia , y aun quan- 
do no producen ñor, dan mucha prole para su pro- 
pagación. Teniendo al contrario escaso el alimento^ 
es cierto que no ahijan tanto , pero también se 
adornan con muchas flores hermosas. Lo mismo que 
en los tiestos se observa con ' los plantíos en zanjas 
que abundan de hijuelos , y escasean las flores en el 
caso de plantarse á mucha profundidad y en terrenos 
sobradamente substanciosos. 

Cultivo. La limpieza de plantas, extrañas es de 
la m^yor importancia para el logro de estas plantas, 
ya sea para que no se utilicen del sustento que hay 
destinado para ellas , ó ya también por el desaseo 
que manifiestan los plántios en mengua y desdoro del 
jardinero. Los riegos deberán ser escasos, y solo en 
el tiempo de la flor aprovechan para que se prolon- 
gue su duración por algunos 'dias, y se conserve con 
la viveza de colores que le es propia. La nieve y ye- 
to perjudican extraordinariamente á estas plantas ; por 
lo qual se resguardarán las zanjas de las intemperies 
por medio de setos , esteras y otras cubiertas ade— 
quadas. Es mas cierto el daño del frió luego que las 
plantas han empezado á vegetar. No conviene cortar 
las hojas verdes de esta planta , como muchos acos- 
tumbran hacer coiiMa equivocada idea de que por 
este medio engruesan mas las cebollas ; pues sucede 
tan al contrarío, que las plantas no florecen por so- 
lo este motivo por' muchos años consecutivos. 

£1 cultivo mas esencial para estas plantas , ade- 
mas del terreno y de la situación , consiste en dar- 
las Ja mayor ventilación durante la estación fria^ 
y mientras permanecen en los reservatorios ^ éstu- 



DE FLOR. 14J 

fas y zanjas , defenderlas con el mayor cuidado de los 
fuertes frios y heladas, procurándolas siempre un calor 
moderado é igual, con el que se mueva gradualmente su 
vegetación ; pero no tan fuerte que las baga arreba- 
tar ó ahilar , y sea causa de que no produzcan si- 
i^ tallos endebles y flores descoloridas y desmedradas. 

No se. pasará dia sereno sin dexar levantadas las 
cubiertas de los abrigos para que con el ayre exte- 
rior se fortalezcan , y se dexarán las plantas á la im- 
presión del sol j para lo qual deberán siempre colo- 
carse las zanjas y los tiestos en parages que gocen 
de una exposición ventajosa de mediodía. En los dias 
de ayres fríos en que no hiela , se alzarán los se- 
tos tres ó quatro dedos por el lado contrario de don- 
de viene el viento para desahogar las zanjas , y re- 
novar el ayre estancado que se halle encerrado en ellas. 

A pesar de que los tallos de estas plantas son 
fuertes y bastante gruesos para sostenerse de por sí, 
es útil sinembargo el arrimar tutores para sujetarlos, 
con lo qual tendrán mas lucimiento y durarán mas 
las flores. Luego que se ha pasado la flor cesarán 
los riegos; y asi que se noten las hojas marchitas, se 
cortarán y se aumentará dos dedos de mezcla sobre 
las zanjas. 

Recolección de cebollas. A los tres años se saca- 
rán de tierra las cebollas , se apartará la prole que 
haya de aumento para nuevos plantíos , y después 
de bien limpias y enxutas se pueden guardar empa- 
peladas algunos meses en parages secos y ventila- 
dos. En tierras substanciosas y ligeras suelen multi- 
plicar con tal exceso que se forma alrededor de la 
raíz madre un conjunto de hijuelos apiñados , cuyos 
casquitos se hallan comprimidos, principalmente los 
mas próximos á la cebolla madre , por hallarse tan 
apretados que cuesta trabajo el separarlos. Los mas 
gruesos se plantarán coa las cebollas que llevan fior. 



¿44 CEBOLLAS 8cc. 

^ y los mas pequeños se separarán para plantarlos en 
criaderos , donde tomarán incremento suficiente para 
poder florecer en lo sucesivo. Los tiestos que sufren 
un calor demasiadamente vivo en ías estufas , multi- 
plican escasamente, y las cebollas suelen sentirse en 
ios siguientes plantíos. * 

El mismo cultivo exigen las plantas siguientes, que 
para no abundar en descripciones solamente citaremos 
por sus nombres. 

' Ligtu ( Al'stroemeria peregrina et Ligtu ) Cacamote 
ó flor del tigre. ( Ferraría pavonia Lin. ) Crino ( Cri-' 
num africanum) Ixias ( Ixia crocata) y demás especies 
del Cabo de Buena-Esperanza. Gladiolos africanos. íí¿e- 
manthus coccineus^ y demás especies. PancracioSy y otras ^ 
especies de cebollas de flor delicadas y exóticas poco 
conocidas en España. 



14 J 

DE LAS PLANTAS DE ADORNO 

QUE SE MULTIPLICAN 

POR ACODO Ó ESQUEXE. 



T 



DEL CLAVEL Y DE LA CLAVELLINA 
(DiantJbus caryopbyllaSé lAa.) 



ías variedades del cl&rA y clavellina con que se 
adornan y hermos^n los jardines de flores , son hijas 
de una misma madre ó tipo común, y han sido obte-> 
nidas por semillas de la planta silvestre (D/¿inth(iJ caryo^ 
phyllus* Lin. ) que se cria abundantemente en Castilla 
la vieja ^ Aragón , Cataluña , Valencia y otras partea 
de España. £s fdanta< al parecer despreciable y de po-^ 
co mérito 9 quando se halla silvestre ^ y solameiScte so^ 
bresale en ella im olor á clavo muy fragante que po-> 
seen sus flores en grado superior» Es perenne, de raia 
leñosa y ramosa, y su tallo algo tendido, nudoso y 
ramoso , se eleva á la altura de pie y medio , y está 
vestido de muchas hojas persistentes, opuesta^,, linead 
res, largas, puntiagudas, acanaladas, lampiñas y blan^ 
quecinas. De los nudos superiores del tallo salen en el 
sobaco de las hojas algunos ramos y pedúnculos mas 
delgados terminados por una ó dos flores, compuestas 
de un cáliz permanente dé wia pieza , tubuloso , ci-^ 
lindrico, partida en cinco- dientes agudos, y cubierto 
en su base por quatro escamas exteriores^ pequeñas y ao-* 
vadas: de una i corola de cinco pétaíos^ casi triangulares, 
<^m sus márgenes redondeados^ recortados ó festonados, 
y. de color de rosa ó encarnados, con uñas blanquecinas 
tan largas como el cáliz ^ y contenidas dentrp' de él: 



n 



1^6 BEL CLAVEL 

Tiene diez estambres , y un germen con dos estilos y 
dos estigtoas revueltos, que se convierte en una ca.x$, ^ 
aovado-cUíndríca , dé una celda, que se, ^bre por su 
ápice en quatro ventallas , y encierra muchas semillas 
comprimidas y redondeadas. Trasportada esta planta 
desde los campos al jardin de flores se ha ido mejo- 
rando sucesivamente por medio del cultivo hasta llegar 
al alto punto de perfección en que hoy la vemos. Es- 
ta es la flor favorita de los Españoles ; no cultivamos 
ninguna con tanto esmero y diligencia; bien es^ver* 
dad que reúne todas las calidades que pueden hacer 
recomendable una flor , concurriendo en ella las pro- 
piedades- de brillantez, viveza y variedad en sus ma« 
tices ,. y la fragancia y suavidad de olor j circunstan«< 
cUs: las mas apreciaUes y que mas se desean en las 
flores, Pero la frágil y pasagera belleza de- estas pre* 
dosas flores requiere un cuidado tanto nms delicado 
y asiduo para jsu conservación, quanto estas plan-*- 
las ^stáa expuestas en: su Nsultivo a. tin jiúmero con^ 
siderabk de contratiempos. y males; como^son la falt^ 
de buisn terreno y;r$u: mala:. exposición, el excesiiea 
calor 6 frío , la poca ó ¡demasiada humedad , las en-* 
fermedades que padecen , los daño^ ;que reciben de 
los insectos , y últimamente otras varias Vcontingencias 
áiqué^e^tán expuestos los vegetalesl Asi que, para po^ 
der conservar en Icfs.ijardíne^ éstas .flores, dignas. 4e 
todo nuestro cuidado y atención^ vamos á i exponer á 
los. floristas y curiosos un método -de cultivo fiícil y 
seguro fundado en la experiencia de muchos años, y 
sfijgun la práctica, de losí reales jaurdiaes* . ; xn. 

,Ños ha parecido trai:ardei.cUltiv!odérclavel y.dé lá 
clayellina, sin ;Separacion> de capítulo,, ppr quanto,: ade^ 
mas de no haber señalado la naturaleza límitesiqíK los 
dííereneien, exigen precisamen&e^l mismo método de 
cultivo, y ias xiperaciones, que son buenas para los cía- 
l?eles> 9pfoyecl¿n iguaiment^:i:las clavellinas* A pesáis 



y CLAVE^LL1»A. t^j 

de 16 expuesto siempr^f que haya que advertir alguna 
variación en el cultivo f se anotará ^ teniendo presente 
que siempre que se hable sia expresar nominaloiente 
una u otra espede jardinera deberá entenderse como 
práctica general que conviene á ambas clases de clavel 
y de claveilina- 

ClaVellina. Se da el nombre de clavellinas i to** 
das las casta» adquiridas por simiente^ sean dobles^ senci^ 
Has y ó reventonas* Conservan en lo sucesivo este mis^ 
mo nombre . de clavellinas , aun quando sigan perpé-* 
ruándose las castais por acodo ó esquexey siempre que 
las flores sean medianas , no revienten el cali^ f y ^o 
necesiten golilla para recoger sus pétalos caldos sin ór^ 
den. Mo salen ^ sin embargo, de la díase de clavellinas, 
si por falta de competente cuidado y continua, asisten-* 
cía se dezan reventar.por culpa del florista. Por lo ex^ 
pu^to se deduce que toda flor sencilla ^ semidoble , y 
doble de tamaño mediano se conoce con nombre de 
clavellina entre los jardineros ;. esto no obstante los 
cariosos y aficionados nombran* indistintamente clavel 
á toda clavellina doble ^ y á los claveles left suelen Ua-> 
mar daveíones* 

Claveles. Distinguimos con nombre de claveles 
las castas que producen sus flores dobles^ grandes, y cu- 
yos cálices es necesario ayudar á fin de que los péta- 
los se extiendan con simetría y arreglo.» Estas Castas se 
engpUtian: esto és^ se introduce entre el cáliz y los pétalos 
un circulo de papel fuerte, cartulina^ ó naype que man-* 
tiene la flor bien abierta y extendida* £1 cáliz se revlen* 
ta, y los pétalos son anchps^ numerosos, y carecen 
regülarniente de simiente , á pesar de que algunas cas- 
tas son aptas igualmente para producirla^ Entre los 
clavdes los hay de un solo cáliz j y los hay que pulu- 
lan, y tienen dosí y tres cálices ó flores prolife'ras conte- 
nidas unas en otras^ Estos son de mucho mérito siempre 
que se hacen bien i es decir^ quando se desarrollan los 

t 2 



1^8 »«I- CLAVEI- 

pétalos y eirtiénden perfectamente y sin confusión. Hay 
claveles unidos de un solo color, ya sea blanco, color de 
caña, de leche, encarnado, morado, achocolatado , ca- 
nelo, color de rosa, de sangre, de fuego, y otros nías 
ó menos subidos. Los hay listados ó rayados con re- 
miendos de diversos colores , y finalmente moteados ó 
disciplinados ó sal|(icados con variedad de colores. Para 
clasificarlos listados y moteados se atiende al número 
de colores, señalándolos por clases dedos, tres, quatro, 
cinico ó mas colores distintos. Asimismo, se diferencian 
en claveles , que son los que tienen el borde de los pé- 
talos entero; en serretas que le tienen recortadito, fi- 
namente festonado , ó repiqueteado; y en reventones^ 
que son los claveles mas pequeños, grandes para cla- 
vellinas y muy pequeños para colocarse en el numero de 
los claveles. Los hay tempranos y tardíos, algunos que se 
asolanan prontamente, y otros que duran mas tiempo. 

Los nombres que se dan á los claveles son de fan- 
tasía , y no tienen mas regla que el capricho de cada 
florista : asi es que á su antojo los innovan cada dia^ 
por cuya causa no nos detendremos en dar un catá- 
logo de nombres enfáticos, é inútiles, ni menos, gasta- 
remos el tiempo en la descripción de las especies jardi- 
neras mas conocidas en el dia. Son innumerables las que 
se cultivan en España, y^Üariamente se adquieren otras 
nuevas por semilla, al paso que las antiguas se van per- 
diendo ya por viejas, por- las intemperies , y ciertas ca- 
sualidades impensadas, ó ya también porque se des- 
echan por malas, respecto de otras de mejor calidad que 
se han adquirido , y se consideran mas dignas del cul- 
tivo. 

£n quanto á la duración de las castas deberá aten- 
derse á muchas circunstancias que la prolongftn 6 
acortan. Xas hay de mucho vigor que resisten á las 
intemperies, y otras mas delicadas que se deterioran 
prontamente. La casta de los claveles imperiales es muy 



antigua en España ; Gregorio de los Rios habla de ella 
en su traiado de jardines y y en el día se mantiene so- 
bresaliente. I 

A pesar de esto el.ténnino medio, de lo que dura 
por lo oomun toda casta de clavel en su mayor vigor 
y hermosura^ es el de doce años; pasado este tiempo 
comienza á deteriorarse la casta y á decaer de su an- 
tiguo esplendor. No todas las castas nuevas adquiri- 
das por simiente Riegan siempre á esta duración de 
doce años : muchas , ó las . mas de las que anualmente 
se destinan en los quadros. para ¿láveles^ perecen an- 

^ tes del quarto año , ó degeneran de manera que hay 
que desecharlas. Continuamente lo estamos viendo en 
los reales jardines , y no consideramos como casta es- 
table, ninguna variedad de cimiente que no haya ven<^ 
cido el referido término de los quatro años. Las mas 
veces sucede que al .segunda ó tercer año se achica 
el tamaño de la flor, disminuyéndose su disco á cada 
nuevo plantío; mas también atontece no pocas ve- 
ces que se dañen las plantas , y las entre un contagio 
ó mal epidémico que aniqufla de ima vez la casta. En 
este p];esente año estamos experimentafndo uno y otro 
caso en los jardines de Aranjuez, pues han enferma- 
do dos castas adquiridas la una hace dos años y la otra 
tres y sin que haya esperanza de recobrar una sola 
planta, sinembargo de pasar de tresdentasfel numeró 
délas multiplicadas; con la particularidad de que ningu- 
na de las ca$tas inmediatas ha recibido eLmas leve con- 
tratiempo. Con otra casta , cuyas flores eran del tama- 
ño mas grande , pasando su diámetro en algunas de 
ocho dedos, se notó en el. año pasado, tal degenera- 
ción, que habrá que abandonar la casta en este ; sien- 
do de notar que: habia quatro años qué se habían ad-t- 
quirid<^ y que el mismo ir^sultado 3e observó en quatro 
distintos jardines en que se cultivaba en quantioso nu- 
mero. ... 



Por isimienté de clavellinas escogidas y bien ddbte^^ 
y de algunas castas de clavel qxie granan , se conáí-* 
guen todos los anos castas nuevas de clavel- Eá los can- 
teros de clavellina se señalan aquellas casta» reventó^ 
ñas de mas peíalos para acodar , y sé togran nuevas 
especies apreeiablea que siguen perpetuándose por aco^ 
do y esqueíe. 

Las calidades, que deben acompadat^ á una dave*' 
Hiña para considerarse de mérito, sOn-: los taQos ó 
canas gruesas, rectas y elevadas, ías plantas achapar- 
rada^ se estiman, menos que las d^más : Jos cálí^des ^e-^ 
rán algún tanto oblongos, tripudos , y no deben re-^ 
ventarse ; la flor grande , compuesta de muchos pé^ 
Jtalos, anchos >de'. consistencia carnosa, con sus bordes 
repiqueteados ^pestañosos, ó aserradítos ^ mas nadé^ 
ben tener hendiduras profundas de^uales^ Las flores dé 
pétalos pestañosos, este es ,> cuyas aserraduras son ape« 
ñas perceptibles se tienen en mucha estima, y aun mas 
las que los producen enteros sin hendiduras ni aserradu-* 
ras. Los colores^ obscuros y encendidos se aprecian en- 
tre los de un. solo colo^f y entre. las flores disciplina^ 
das y rayadas con lístasy remiendos 'de diversos colores, 
se consideran por mas :perfectás las que están abigarra-i 
das con mayor numero y variedad de matices. La sime- 
tría y arregló armonioso y bien determinado de estos co- 
lores es en lo que se funda la mayor perfección de to-í- 
da clavellina- Deben mezclarse sin confusión^ y ha- 
llarse interpuestos los colores claror con los obscuros 
bien determinadamente para que sobresalgan y agraden 
á la vista. El fondo ó centro de la flor será obscuro, 
encendido j y como aterciopelado al tacto en las de mu^ 
chos colores , debiendo el borde ó parte ancha del pé* 
talo ser dé distinto color , sobresaliente y claro. Se re^ 
putan muy especiales las flores abigarradas y discipli-* 
nadas con uniformidad quando el borde conserva un 
hermoso color blanco puro sin mezcla ni manchas de 



Otro distinta Eñ las rabadas ó listadas serin las faxas 
encendidas 9 dc^ieoda nwer desde la uña y prolongar^ 
sé hasta, la extremidad del pétalo. Entré los coloires imU 
dos se apredan las. flores de «olor de^caá^, las blan«x 
cas 9 y las obscuras; las de color de rosa^co se estiman 
tanto como debieran por ser tan comunes. Las clave- 
llinas de Flandes aunque pequeñas no se revientan^ y 
son recomendables por su diversidad y viveM de colo^ 
res 9 y por d:olor de^ davo que poseen en mayor gra- 
do que otras castas. 

Las calidades de un buen clavel son las siguientes: 
los vastagos ó cañas zugosas, gruesas , rectas y dé 
nías de dos pies i y medio de altura , las flores anchad 
de cinco dedqs?de diámetro por ia menos, cotnpues^ 
tas de nupierosos' pétálos^^ arregl^dols de manera que 
en dcentroidé'la -Aor se eleven algo -mas, bien dispues- 
tos sin. confiísioB por su. mucho numero, anchos, ob- 
tusos, á su extremidad, de consistencia carnosa , ente-* 
ros, losfizteripres; mayores , disttmiuyendo en tamaño 
progjseiávanléntie baciatel ¿entro :de ía' flor. Las* ;floye3 
deben ixaoára^; i bica ^ esto os^se ..debeii. desarrollar; los 
pétalos ^ extenderse perfectamente^ Los de un color so- 
lo soiiapceciables quando son encendidos^ y asimismo 
lo. son Jos de color de caña,, y los blancos ^ m^mcha 
alguna dé otfco Qcdor« £otreiiaisdÍ8Cad^iSim.los.me^*o¿ 
res los dé faxas bíeñ^marcada^^. anchas; poriel bordoide) 
pétalo, yi angostadas .por la u0a* Los disciplinados 'j ó 
abigarrados sobre fondo blanco aumentan en hermosu- 
ra con própecctoñ al numero de colores con que es- 
tá/ adornada la flor, y la simetría con que se hallan 
ordenadas las^ manchas, , 

Para' la clasificación de todas las oa^as se forníat» 
quatró 'divisiones ó sécciones.prisicipales, qué son: i^cla^ 
velUnaSf 2? reventones y 3? serretas ^ y 4? claveles^ Toda» 
estas se subdividen en nuevas secciones que se orde-* 
nan.con.arr^k) al color de la ^or, en blancos,, co-* 



1^% X>EL CLAVEL ^ 

lor de caña^ dorados, encarnados , color de fuego, ca-*» 
nelos^. achocolatados, color de sangre, morados; éa 
listados ó jrayados; y en disciplinados ó moteados de 
dos, tres, quatro, ó mas colores. Las castas de un so- 
lo color obscuro, morado ó encarnado suelen ricíar^ 
se y, bastardearse , mudando enteramente ó en parte 
el color d$ la flor. Asi .sucede con los imperiales y otros 
morador que se vuelven blancos- 
La moda y el gusto de los claveles ha variado y va* 
ría según los tiempos y el capricho de los sugetos , asi 
en ocasiones, se han estimado las clavellinas de mayor 
tamaño que no se revientan , al paso de que en otras 
se aprecian ios claveles grandes, disimulando con la 
golilla la mala £icha que presentan en la planta con los 
cálices abiertos y :los pétalos caídos sin. arte ydesaliaof 
Por lo que á npsotros toca concillamos ambas opiniones, 
pues es ciertamenteapreciable una buena clavellina de las 
castas de Valencia, y algunas de las flamencas ó wa- 
lonas, que se mantieneñ^in reventar, y no lo^es me« 
nos..un claveli bien col(»:ado en su golilla. La> afi-* 
€Íon.i los cláveles^ no se halla tan arraigada en parte 
alguna como bn Valencia , ni tampoco tiende la moda 
tanto poder en los cultivadores de esta flor en niaguá 
otro parage de España. Anualmente desechan las^ oas^ 
tas viejas, aun qúaiido las acompañen todas las señales 
de hermosura y primor , para substituir en su lugar las 
nuevamente adquiridas , que muchas Veces no reuneii 
mas circunstancia que la de la novedad. 

Siembras. Se propagan estas plantas de clavd y 
davellina por sus semillas, por acodo, y por esqueze. 
Se siembra la clavellina en eras al raso , en tiestos, y 
en alvitanas. Las eras deberán ser de tierra substancio* 
sa ó beneficiadajs con tierra vegetal de soto d vírgen,- 
con mantillos de estiércol de caballeriza bien repodrí- 
dos , que hayan servido en criaderos ó semilleros de 
Ihortalizas^ á fin de que tengan consuo^da la acritud 



Y CLAVELLINA. 153 

perjudicial que poseen estando recientes y enterizos. Se 
cavarán con la mayor perfección á pala de azadón des- 
menuzando los terrones y ahuecando la tierra para que 
puedan brotar con facilidad ks simientes. Los parages 
mas adequados para estas siembras son los que gozan de 
una situación entre sol y sombra. Luego que se haya alla« 
nado la superficie de las eras se esparramará clara la si*» 
miente á puño ó á chorrillo por surcos someros. En los 
surcos será bastante maniobrad borrarlos con la ma- 
no para que queden sobradamente cubiertas las simien- 
tes ; y en las eras donde se han esparcido las simientes 
á puño bastará escarvar el terreno ligeramente con el al« 
mocafre, de manera que queden enterradas como medio 
dedo. Por ambos métodos es del caso extender sobre el 
terreno una capa suave de mantillo cernido, con la qual 
no se formará costra en.su superficie 9 y podrán atrave-- 
sar los tiernos brotes de las simientes sin dificultad. £a 
las eras se practican las siembras de clavellina común y 
en las alyitanas y tiestos se siembran las semillas escogi- 
das, en las que tiene el florista inteligente fundadas sus 
esperanzas para obtener en lo sucesivo algunas varieda-9 
des de precio y hermosura , que le recpmpensen desús 
cuidados y afanes, y logre el fin que se^ propone en su 
cultivo. 

La mezcla , que usamos en los jardines para exe- 
cutar las siembras en los tiestos y alvitanas , se com-r 
pone de dos partes de mantillo de caballeriza muy con-^ 
sumido , una de tierra virgen, y medía de arena; seti&n 
nen hechas y amontonadas estas mezclas de lín año para 
otro , con el fin de que se revuelvan é incorporen bien 
todos los ingredientes. Las siembras primeras, y que pror 
porcionan plantas mas sobresalientes, son las que se exe^ 
cutan en JVIarzo, en Abril y hasta principios de Mayo« 
Desd^ este último mes hasta Agosto pueden repetirse 
siiimbras sucesivas; bien es que las plantas que se logran 
de estos semilleros tardíos visten mal ^ se hallan po^ 

V 



154 .DEL CLAVEL 

bladás Ae fallos endebles , y producen escasamente ñor 
respecto de las siembras mas tempranas. Si se ha teni-' 
do el cuidado necesario al escoger semilla apro|)ósito de 
las castas sobresalientes y bien dobles , saldrán muchas 
plantas buenas ^ y muchas mas medianas interpoladas 
de castas semidobles y sencillas , que deberán arran- 
carse , y reservar únicamente para el cultivo las plan- 
tas de flores dobles y hermosas, desechando todas las 
sencillas y semidobles , á menos que algunas de éstas 
por la extrañeza , simetría ó viveza de los colores de 
sus flores prometan en lo sucesivo alguna variedad so« 
sobresaliente y digna del cultivo , que entonces se de- 
xarán permanecer para recoger sus semillas. Los para- 
jes de los semilleros , que se hallen muy espesos , se 
aderarán entresacando las plantas á mano , después 
de un riego que siente la tierra, é impida que se le- 
vanten mas plantas de las que se intentan aclarar. Son 
igualmente necesarios los riegos freqüentes con regade- 
ra de lluvias finas antes de nacer las simientes , de ma- 
nera que conserven Ids semilleros una humedad y fres-« 
cura moderada con lo qual se fomentará la germina-* 
eion; A los quince dias ó tres semanas , después de sem- 
bradas , principian á brotar las semillas , y es preciso 
continuar regando con regadera , hasta tanto que las 
plantas tomen mas incremento y arraiguen mejor, que 
es quando podrán regarse de pie sin inconveniente; pero^ 
es menester regarlas con poca agua en los principios, 
á £n de que con el golpe demasiado fuerte no arrastre 
las plantitas aun tiernas y las arrolle con sumo daño. 
Para esto deberán estar, las eras dispuestas con orden y 
arreglo , y según se acostumbra para el cultivo de las 
hortalizas y legumbres , algún poco mas bazas en la 
cabecera Ó parage por doade entra el agua^, y algo 
mas levantadas en la parte de adentro hacia su extre- 
midad ó culera ( según llaman los hortelanos ) , á fin 
4e que reciban mansamente el beneficio del riego , lo 



Y CLAVEj:.LIKA. 155 

que no se puede conseguir quando las eras están á ni^ 
vel^ó coa algún descenso. Sí al tiempo de verificar las 
siembras estuviese muy seco el terreno ^ se dará un rie^ 
go para humedecerle y y luego que la tierra no se halle 
pesada para poderla manejar ^ se labrará por medio 
de una entrecava ^ y se executará sin dilación la sirai- 
bra* Por este medio germinarán mas brevemente las se- 
millas, y quedarán al abrigo de los daños de los pasaros, 
é insectos ^ qui^ siempre causan estragos en las siembras 
de plantas delicadas. Las malas yerbas se arrancarán sin 
pereza antes de qtie arraiguen y puedan ocasionar ma*^ 
yores daños en el semillero : esta operación debe prac- 
ticarse á tirón al tiempo de las entresacas , y luego en 
lo sucesivo siempre que necesiten de esta maniobra. 

Picar. Luego que hayan crecido las plantitas de 
los semilleros de Abril á la altura de tres y quatro de- 
dos y se picarán en eras nuevas , bien labradas y y be- 
neficiadas con mantillos muy consumidos^ Los semille- 
ros 9 que se hacen desde mediados de Mayo en adelan- 
te , no pueden picarse y por no permitir el poco tiempo 
que queda hasta el plantío que se lleve á efecto esta 
operación. Se ponen las plantas al tresbolillo en las 
eras y y á medio pie de distancia un golpe de otro y y 
se plantan con un plantador pequeño ó con el almo- 
cafre y y no debe introducirse muy profunda la planta, 
debiendo quedar fuera de tierra el cogollo ó corazón. 

Con él mismo plantador ó con la mano se apreta* 
rá la tierra en la inmediación de la planta y para que 
quede bien sujeta y nada en hueco. Antes de picar las 
plantas se regará el terreno y con lo qual abrazará mas 
perfectamente la raiz y y no habrá riesgo de que el ho^ 
yo se desmorone. Luego que se verifique la operación 
del pican se dará un riego y repitiendo otro diariamen- 
te y hasta tanto que las plantas hayan prendido. £n es- 
tos criaderos permanecen hasta el mes de Octubre que 
se trasplantan de asiento en los sitios en. que tienen que 

V2 



Z$6 DSL«CLAVEL 

florecer. No exigen allí mas cuidados que el repartimiento 
de riegos oportunos y y la limpieza de plantas extrañas. ^ 
Esquexar. Las castas de clavel y de clavellina bien 
^ determinadas , de buena calidad y escogidas» se propa- 
gan por esquexes , puntas ó cogollos. Para este efecto 
suelen apartarse algunas madres del año anterior, que 
proporcionen abundantes cogollos , los que se separa- 
rán de la planta para esquexar al paso de que se hallen 
en buena disposición, y bastante crecidos para aprove- 
charse en esta maniobra del cultivo. Igualmente se utili-* 
zan los hijuelos ó retoños que producen por la primave- 
ra y otoño las plantas de los tiestos. Las puntas de los 
vastagos ya duros para el acodo suelen despuntarse 
para esquexar , y aunque por su dureza prenden con 
alguna dificultad , no obstante suelen lograrse muchas 
plantas. En las castas raras ó muy sobresalientes nun- 
ca deben desperdiciarse las expresadas puntas ; mas 
«n las muy abundantes y comunes se excusarán los 
cuidados que exigen los esquexes tomados de los vas- 
fagos duros , porque suelen malograrse almenor con- 
tratiempo. Si casualmente se acedasen algunas plantas 
raras de^clavel, ó se picasen de alguna enfermedad no 
Contagiosa , se quitarán con tiempo todos los cogollos, 
que puedan dar origen á otras plantas saludables en lo 
sucesivo, aun quando nunca alcanzarán el vigor y fron- 
dosidad de los de las sanas. Las plantas de clavellina, 
y de serretas obtenidas por esquexe llevan siempre ven* 
taja conocida á las de acodo, y crian plantas de mas vi- 
gor y mayores medros. Hay muchas castas que prenden 
admirablemente por esquexe , y otras cuya multiplica- 
ción debe executarse por acodo ; y así vemos que mar- 
ran los mas de los esquexes de los claveles imperiales^ 
y de algunas otras especies jardineras de clavel , al pa-^ 
^o que los de sangre de toro se consiguen casi todos. 
En general se advierte que la mayor parte de las va- 
riedades de las clavellinas y de las serretas prevalecen 
V 



Y CLAVÉLLIKA. 157 

mejor muitiplicadas por esqueze qae por acodo > y en 
los mas de los claveles sucede al contrario ; aunque al- 
gunas de estas especies se consiguen igualmente bien 
por ambos métodos, y otras ^e aumentan con mucha 
dificultad. £n las. castas difíciles de propagar por es^ 
quexe deben conservarse . todos los tallos tiernos que 
nacen próximos á la raiz , los quales forman los aco- 
dos mas vigorosos y fértiles. £1 tiempo mas propio de 
ssLcar los esquexes es desde el mes de Octubre hasta 
todo Marzo , bien que siempre que haya cogollos pue-^ 
de practicarse esta ope;racion. Los esquexes y que se po- 
nen en el otoño , crian plantas muy fuertes y de 
mucho vigor , y prenden bien , aunque el tiempo me- 
jor, y quando marran menos es en Febrero. 

Los terrenos para esta operación deberán estar res* 
guardados del mucho sol , y en particular del de po- 
nientCvLos yelos del invierno no perjudican á los co- 
gollos de las clavellinas y serretas luego que se han 
puesto en tierra ; á pesar de esto es bueno abrigarlos 
de los fríos muy crudos con los portales de jardín. X^s 
esquexes de los claveles no pueden resistir los rigores 
jdel invierno al raso , y es preciso defenderlos de las 
intemperies en reservatorios , alvitanas ó con pajones. 
•Las eras en que se claven los esquexes , se cavarán y 
desmenuzarán finamente, abonándolas con mantillos 
-muy consumidos , que hayan servido en otros criadcr 
ros ó semilleros de otras plantas. La . exposición ma& 
ventajosa para el invierno es la que goza alguna parte 
del sol del medio dia , y en estos reales jardines des- 
tinamos para este fin los terrenos contiguos á alguna 
pared, que mire al medio dia, ó se incline alguna co- 
sa al levante. Muchos acostumbran con buen éxito el 
defender enteramente los esquexes de los rayos del sol, 
hasta que han barbado. £d ios sitios muy expuestos á 
la acción del sol deben levantarse portales de jardín 
para poder resguardar tos cogollos del calor durante 



X58 '.DEL CLAVEX 

el dia, Id que facilita su pronto arraigo. Es necesario que 
haya mucha ventilación en estos depósitos y que pue-i- 
da correr el ayre libremente debazo de las cubiertas , á 
fía de que no padezcan y se ahilen las plantas. Loses;- 
quexes^ que se clavan desde mediados de Marzo en Abril 
y Mayo, se ponen en parages sombríos, frescos, y muy 
ventilados. Los esquexes puestos en sitios naturdmen-*- 
te sombríos prosperan mejor , que los que tienen que 
resguardarse del ardor del sol por medio de portales 
de jardin. Igualmente se esque:Kan los claveles y cla^ 
vellinas en tiestos y y caxones portátiles , que .puedan 
fácilmente mudarse de un parage á otro con arreglo 
á la situación sombría ó de sol que mas les conviene 
para que arraiguen. Los caxones, que usamos para es- 
te efecto , tieneU) medio pie de akura^ quatro pies de 
largo y dos de ancho con sus asas ó agarraderos pa^ 
ra su fácil trasporte. En Valencia esquexan. algunos los 
cogollos de las serretas y claveles en arena muerta, lo$ 
colocan en sitios sombríos, y si pueden percibir el ay- 
re del mar , arraigan mejor. En el mismo Valencia y 
Qtros parágés y poblaciones grandes colocan los ties^* 
tos de esquexes en las azoteas elevadas ^ donde logran 
el beneficio de la ventilación , respiran el ayre mas pu- 
ro , y prenden con mucha mas facilidad. En estos jar- 
dines , y principalmente en los de Aranjue^^B$esta ma- 
yores cuidados el cultivo del clavel pQ^É|pnto el ay- 
«re es denso, estancado y los terréítj||^ÍÍ^en de la ven- 
lilacion necesaria , que contribuye no poco á su arrai'* 
go , multiplicación y frondosidad* 

La práctica general de descogollar en estos jardi- 
nes para sacar los esquexes , es arrancarlos de la planta 
rasgándolos con la manoá fin de que .saquen algunas 
rajitas del vástágo.Se sabe por experiencia que así pren- 
den mejor; pero resulta de esta práctica. perjuicio á las 
plantas madres que sienten las herídas que se originan 
y muchas veces se pierden por esta causa. Si se desean 



T CLAVZLLIKA. t fg 

reservar la& plantas madres se cortarán los cogollos mas 
tiernos con tíxeras ó navaja para no herir á las plan- 
tas/ y no causar las llagas^ ó lagrimales que las perju*- 
dican* No se cortaráa en reste caso los tallos tan inme- 
diatos al vastago , sino >que se dezarán permanecer los 
dos nudos Inferiores de cada uno , y los cogollos se 
quitarán con tres, quatro ó mas nudos. Por esta prac- 
tica los esqueiíes suelen agarrar igualmente bien, y en 
las plantas madres quedan yemas para brotar nuevos 
cogollos , y asi la planta no dexa por esto de arnaco* 
llar y ser útil para florecer^ Los cogollos mas duros, 
fuertes y reviejos prenden mal , y los muy tiernos y pe- 
queños tardan en brotar raices , y se crian endebles. 
En estos reales jardines se esquezan los cogollos ras- 
gados de los vastagos sin mas preparación que la de 
quitarles las hojas de los dos nudos inferiores ; y los 
cortados con tixera , navaja ^ o^depuntados con la ma- 
no al segundo o tercer nudo del tallo principal se cor- 
tan con una navaja ó cortaplumas formando una base 
Usa al ras del Jiudo inferior ,_ y se clavan sin dilación, 
luego ique se< han cortado de las plantas , en las eras, 
tiestos ó cazones, quando aun se conservan frescos , y 
antes de que se pongan lacios« Tenemos esta práctica 
por mejor , que la de exponerlos al sol por seis ú ocho 
horas, para que se marchiten y pongan mustios, por- 
que siempre padecen y se disminuye la virtud vegeta- 
tiva por esta operación , á pesar de que se echen á re« 
mojar después en agua clara para plantarlos en rever- 
deciendo , como generalniente se observa por los que 
siguen este segundo método , menos útil y mas engor- 
roso. Muchos cultivadores abren los cogollos con una 
navaja por su base en dos, tres ó quatro cachos , pe- 
netrando la cisura hasta el segundo nudo , en el qual 
no debe internar mas que hasta una tercera parte, con 
el fin de que broten raíces mas prontamente. Lo gene* 
cal es cortar ó despuntar las hojas superiores de los es* 



1 6o .BE CLAVEL 

quexes ; pero prenden aun mejor dezándolas intactas! 
por razón de que las heridas , que se causan en las ho* 
jas , no pueden menos de debilitar la plantita , y por 
ellas se introduce mas Relímente la Ixurnedad, origi- 
nalndo la acedía 6 podredumbre en los esquexes, de cu^ 
yas resultas se pierden muchos. Esto lo executan los 
mas de los jardineros por una regla mal entendida de 
economía vegetal, pretendiendo^ que quanto menos ho* 
jas tenga que mantener el esquexe , tanta mas por-^ 
cíonde savia y de xugo fluirá y se concentrará en la 
base del cogollo, con lo qual se facilitará y abreviará el 
brote de las raices. No paran la consideración en que 
una planta mutilada de esta manera adolece de una 
verdadera enfermedad , y que antes de empezar á ar-« 
raigar tiene que curar las llagas de las hojas. Se intro-* 
ducen los esquexes en la tierra hasta el segundo nudo^ 
apretándola con los dedos al* rededor , para que que-* 
den bien sujetos y firmes. Estando como debe bien fi- 
na la mezcla se van clavando teniendo cogido el cogo- 
llo con los dedos índice y pulgar de la mano izquierda^ 
y con la derecha se maciza con el plantador al rede^ 
dor del esquexe, á fin de que quede bien apretada la 
tierra. También se introducen los cogollos en hoyos 
pequeños abiertos con un plantador delgado ó con un 
palito ; sinembargo que por este método suelen quedar 
algunos huecos en el fondo del hoyo 9 y de esto se, si* 
gue perjuicio á los esquexes que se pudren, y no pue-- 
den arraigar tan fácilmente en no quedando^ bien mar' 
cizada la tierra. Se clavan los esquexes á distancia de 
dos dedos unos de otros, y es necesario que quede libre y 
foera de tierra el corazón ó centro , lo que ayuda para 
que partan con mas vigor.. Antes de clavar los esque- 
xes se regairá moderadamente la tierra para que encuen^ 
tren frescura y humedad; y después de clavados se repeti- 
rán los riegos con alguna freqüencia á fin de mantenec 
una humedad continuada; pero de manera q^e no se en¿> 



y CLAVELLINA. l6l 

charque el terreno, y se originen barrizales. Cada cas- 
ta s^ esquexará separadamente para no padecer equi-« 
vocación y confundir las especies al tiempo de execu- 
tar el plantío. Algunos cubren la superficie dé los ties-^ 
tos 9 caxones y eras con una capa de arena gorda de 
rio de dos dedos' de grueso , y .otros echan igual por- 
ción de mantillo muy consumid^sin la menor acritud, 
con la idea de que no forme costra la superficie , la que 
suele sex contraria al fácil brote de estos cogollos de- 
licados. 

En llegando la primavera suelen haber barbado ya 
los mas de los cogollos, y se desarrollan los princi- 
pios de vegetación prolongándose el vastago principal, 
que comunmente hace caña y da flor con menosca- 
bo y deterioro de la planta , esterilizándose para lo su« 
cesivo ; por lo que, luego que empiecen á subirse se les 
despuntará , espinzará é capará al segundo ó tercer nu- 
do para que multipliquen y amacollen mas abundante- 
mente por abaxo , arrojen otros tallos nuevos , y pro- 
duzcan plantas crecidas y frondosas para la primavera 
sigmente. 

Los extrangeros menos favorecidos del clima que 
nosotros , esquexan con mas cuidados y nimiedad dé 
resultas de las intemperies, y del excesivo yelo. Tienen 
que establecer para este intento unas hoyas ó camas 
. cajllentes , en las que introducen los tiestos con los 
esquexes, y ios defienden del frío con campanas de 
jardin; y para que no se abrasen desde luego los 
cogollos , HQ/introducen los tiestos á menos de no ha- 
berse pasado el mayor calor que procede de la fermen- 
tación del estiercoL Asimismo á fin de que no les per- 
judique el vapor , que se eleva de la basura viva , cu- 
bren la hoya ó cama caliente con el grueso de un quar- 
to de pie de mantillo inútil , mezcla , arena ó tierra. 
Luego que han esquexado los cogollos, los riegan abun^ 
dantemente poniéndolos á la sombra hasta tanto que 



102 DEL CLAVEL 

las hojas y centro han disipado toda la humedad , que 
los arreglan en las hoyas ó camas calientes cubrién- 
dolos con las campanas de jardin , para libertarlos de 
la impresión del ayre exterior. Los tiestos se entierran 
hasta el borde , y en todo su ámbito se forma un rode- 
te de tierra para impedir mas eficazmente la entrada 
del ayre exterior. Se -mantiene una humedad seguida, 
y después de los riegos se dexan siempre los tiestos des- 
cubiertos hasta que hayan disipado las hojas la hu- 
medad que han percibido con el riego; pues si se colo- 
casen las campanas estando aun los cogollos con la ro- 
ciada correrían peligro de acedarse y podrirse. Estasca- 
mas calientes u hoyas tienen prevenidos portales, aros, 
y toldos para defensa del sol, que se alzan por las ma- 
ñanas para que reciban el beneficio de la ventilación; 
mas en apretando el calor se tapan con las cubiertas. La 
ventilación es una de las circustancias mas esenciales 
para el fácil brote de estos cogollos , alzando diaria- 
mente las campanas en tiempo suave, y dexándolos 
descubiertos toda la parte del dia, que pueda execu- 
tarse cómodamente y sin perjuicio de las plantitas. Al 
paso que van barbando los esquexes , se alzan por mas 
tiempo las campanas, acostumbrando las plantas pro-« 
gresivamente al calor del sol y al ayre exterior para 
que adquieran fuerza y vigor , y se dexarán á la in- 
temperie luego que ésten bien agarradas. Las campanas 
se pondrán boca arriba siempre que se levanten, á fin de 
que con el sol se disipen los vapores dañosos, que han 
contrahido por las emanaciones del terreno. Este hu- 
mor es muy contrario á las plantas. Los esquexes se sa- 
can en cepelloncijtos , al paso que están adelantados, 
trasponiéndolos en tiestos por Abril , Mayo y Junio. 
Se conoce que tienen buenas raices quando producen 
. tallos de vigor. Entre nosotros puede seguirse este mis- 
foo método con alguna modificación, y no dudamos 
que prendan así bien por esquexes muchas caitas que 



T CLAVELLINA. rdj 

marran por el método ordinario del país. En nuestro' 
temperamento tendrán las hoyas menos calor, y se ven-» 
rilarán siempre que lo permita la estación. 

Acodar en tierra. Las castas de clavellina de si- 
miente , que se han logrado superiores en los cante- 
ros , y que reúnen las circunstancias apreciables , se 
acodarán, en tierra ; y lo mismo se eijecutará con las 
clavellinas de castas conocidas dobles , plantadas por 
esquexe y acodo con la idea de que adornen con su va- 
riedad al raso. Se deshace el caballón , si están plan- 
tadas en lomos y y se forman casillas ó ámbitos de mez- 
cla ó mantillo muy consumido , que haya servido en 
criaderos ó semilleros dé otras plantas , y se da cam- 
po ó espacio suficiente para poder tender con conve- 
niencia los vastagos tiernos ó acodos. Se alzan estas 
casillas tres ó quatro dedos sobre el nivel del terreno, 
para reunir de esta suerte mayor numero de vastagos, 
y poderlos tender con menos resistencia. Con mayor 
comodidad se acodan las especies dobles puestas de 
acodo , ó esquexe , que se plantaron desde su prin- 
cipio ó en el medio de cada caballón , ó en las eras lia* 
ñas , como se practica en los jardines escasos de agua. 
Regularmente se empiezan á acodar las plantas en tier- 
ra luego que han concluido su flor , cortando todas las 
cañas ó tallos que la Jian producido , y conservando 
solamente los renuevos ó acodos. Se regarán con fre- 
qüencia á fin de facUitar xon la frescura y humedad 
el brote de las raices , y en los primeros dias conven-i 
drá resguardar las plantas del excesivo sol por medio 
de esteras , setos , ó semejantes defensas. En quanto á 
las demás operaciones , son las mismas que se explica- 
rán a! tratar de ios acodos en tiestos. Las casillas es- 
tarán perfectamente mullidas, y allanadas; se regarán 
con regadera en los principios , y luego pueden sumi*. 
üistrarse riegos de pie. 

Acodar en tiestos. Todas lasxastas de clavel y def 

x% 



104 . I>EL CLAVEIi 

clavellina se multiplican por acodos que se echan en los 
tiestos al paso que se verifica el desarrollo de las flo- 
res , ó luego que se han pasado por Junio , Julio y 
Agosto. Quanto mas temprano se acoden , tanta ma- 
yor porción producen de raices, y forman plantas lo- 
zanas y de vigor. Los tallos ó vastagos mas tiernos, y 
xugoses son los mas adequados para esta maniobra, 
pues brotan raices con mas brevedad y abundancia. 
Esto no quita que se acoden igualmente los tallos ó 
cañas de ñor en aquellas castas aun muy raras de las 
que se pueden lograr tal vez algunas plantas. Estas ca- 
ñas es cierto que no crian plantas muy robustas , pe- 
ro sirven para madres en lo sucesivo. Los tallos son 
duros ^ por lo tanto difíciles para echar raiz : seapro^ 
vechan solamente en las castas que han ahijado po- 
co ó nada y son raras , y se acodan por si casual- 
mente se logra alguna planta para perpetuar la especie. 
Siempre que pueda escusarse se dexarán sin acodar 
estas^ cañas ó tallos duros , y solamente se practica- 
rán^ las maniobras* propias de este cultiv.o en aque- 
llos renuevos ó hijuelos , que no prometen subir á flor, 
de los que se logran las plantas mas saludables y 
frondosas. 

La tierra del tiesto se mullirá con almocafre á la 
profundidad de dos ó tres dedos limpiándola de toda ho-. 
ja seca caida, inmundicias, cantos y terrones. Se llenará 
el hueco del tiesto con mezcla ligera ó mantillo de dos 
ó tres años muy repodrido, acribándolo bien á fin de de- 
xar una mezcla suave y ligera , en donde puedan brotar 
y ensancharse cómodamente las barbillas ó raices nue- 
vas que vayan produciendo los acodos. La mezcla que 
se ha sacado de los tiestos del año anterior puede ser- 
vir para este uso. 

Se prepara el vastago ó acodo limpiándolo de to- 
da hoja seca ó podrida, y en la parte inferior se qui- 
tan todas las hojas próximas á la raiz , dexándo con 



y CLAVELXIUA. 165 

hoja solamente los tres ó quatro nudos superiores. 
Las puntas de las hojas superiores se refrescarán con 
navaja o tiseras ; bien que tenemos por mejor no 
cortarlas ,^ á pesar de ser la práctica, general de los 
floristas. Se sostiene con la mano izquierda el vastago 
que se intenta acodar, al paso de que con la derecha 
se abre la cisura con un corta plumas ó navaja muy 
afilada. Sirve de Horma para esta incisión el dedo ín- 
dice de la mano izquierda ^ que se tiene tendido so* 
bre el tallo hasta el punto donde se da principio á 
la cisura ; y asi se gradúa con mas conocimiento es* 
te corte que no internará mas de lo que se ne- 
cesita para el brote de las raices. Se empieza la 
cisura por un nudo tierno' . y xugoso del vastago, 
y se prolonga hacia arriba hasta el segundo , ter- 
cero ó quarto nudo , con proporciqn á la dis- 
tancia ó proximidad en que se hallan colocados 
los nudos á la extremidad del vastago , y se de- 
xan los Áos , tres ó quatro superiores sin cisura, en 
cada acodo. Los tallos xugosos , tiernos y fértiles 
pueden aguantar mas nudos fuera de tierra que los 
duros , encañados y reviejos. Penetrará la cisura en 
su principio hasta la mitad del vastago, profundizan- 
do é internando progresivamente hacia arriba hasta 
las dos terceras partes del nudo último donde ter- 
mina. Sucede muchas *veces, aun á los jardineros ilias 
expertos , que se corta^ enteramente el vastago al tiem* 
po de hacer la incisión para el acodo , y por esto 
es mas seguro atravesar de parte á parte con la pun;- 
ta de Ja navaja ó cortaplumas el vastago ó tallo, 
rasgarle lo necesario , y volviendo la navaja cortar- 
le la lengüeta por su parte inferior. Si la cisura se 
encarna muy profundamente suelen podrirse los acoí- 
dos , y al contrario si se hace muy somera echan 
raices con bastante dificultad. La cisura tendrá como 
un dedo de Urgo ó poco mas^ debiendo principiaj: lio- 



l66 DEL CLAVEL 

rizontalmente cerca del nudo por la parte baxa , ó 
que mira á la raíz , siendo de la excrescencia ó por-" 
reta tiel nudo , como se explican los floristas ^ que 
queda al remate de la lengüeta , de donde toman 
nacimiento las barbillas ó raices. Llámase espohn á 
la parte de arriba que está unida con la planta ma- 
dre , y es la que proporciona el xugo al acodo ; y 
lengüeta á la inferior que queda desasida y pendien- 
te del vastago. La lengüeta debe quedar perfectamen- 
te abierta y separada del espolón , debiendo contener 
alguna porción de mantillo en el espacfo ó hueco. £s-« 
ta lengüeta estará bien sujeta al terreno sin dar lu- 
gar á que pueda moverse de una parte á otra , en 
cuyo caso no brotaria raíces, y peligraría, siendo es- 
ta la causa de no radicar y de podrirse muchos acor 
dos. Se dobla con suavidad el vastago para tender en 
el tiesto la porción que debe estar enterrada, con 
mucho tiento , á fin de no quebrar y malograr por 
falta de cuidado el acodo , por lo vidriosos que se 
hallan los nudos. Se aterrarán con mezcla muy li- 
gera que contenga mucha parte de arena, ó con man- 
tillo añejo , observando que el nudo donde se ter- 
mina la cisura quede somero , y casi al ras de la 
tierra, porque si queda enterrado mas de un dedo 
se pudre , ó tarda mucho tiempo en brotar raices. 
Sujetanse los acodos con horqulllitas ó estaquitas pe- 
queñas, que aqui usamos de taray ó de lila, de seis 
ú ocho dedos de largo , y figuran un 7. En otros 
parages las tienen de huesa, madera ó cosa equiva- 
lente ; y en los sitios que abundan de brezos pue- 
den proporcionar sus raices abundantes estaquillas muy 
apropósito para este uso de dificil corrupción , y que 
duran de un año para otro con muy poco desper— 
dkio. Se clavan en la inmediación del último nuda * 
hasta donde se prolongue la cisura, y se aprietan 
suficíentemeiUe para tener el vastago sujeto^ sin que 



Y CLAVELLllíA. 167 

por esto se magulle el tallo por la mucha compren- 
sión El espolón quedará separado de la lengüeta pa- 
ra qué la cisura esté bien abierta , lo que contribuye 
á su mas fácil arraigo ^ introduciendo bastante tier-- 
ra entre el espolón y la lengüeta , y manteniendo bien 
sujeta la planta. Algunos introducen en el remate de 
la cisura una hoja de clavellina , un pedacito de cor- 
teza , ó cosa seniejante , & fin de que se mantenga 
abierta é impedir que se reúna, porque entonces no 
producirla raíces ; y en estos jardines solamente prac- 
ticamos esta maniobra en aquellos tallos duros y di- 
ficiles de arraigar. Se deben preferir siempre para 
acodar los claveles, los vastagos medianos que no sean 
muy cortos ni demasiado largos ; porque los prime- 
ros no pueden extenderse sin que se rompan por su 
inserción, y los segundos exceden demasiado el diá- 
metro de la maceta, y no se pueden contener en ella. 

Sinembargo quando hay precisión de multiplicar 
algunas castas raras de clavel y de clavellina acos- 
tumbran los floristas desgajar los vastagos pequeños 
que intentan acodar , pata poderlos doblar con mas 
comodidad ; pero sin separarlos enteramente , y de- 
xándolos siempre algo asidos á la planta principal. Se 
sirven de embudos de hoja de lata , ó de tiestos pe- 
queños para acodar los vastagos que se doblan difí- 
cilmente , las cañas , y^emas tallos crecidos , ó muy 
altos que no alcanzan al tiesto. Estos embudos se 
mandan hacer encorvados , de manera que guarden 
aquella positura propia del acodo tendido, y rema- 
ten perpendicularraente, á fin de que el vastago que- 
de derecho. Se sujetan estos embudos y tiestos peque- 
ños por medio de varitas delgadas y con bramante, 
y se llenan de la misma mezcla que contienen ios 
tiestos de los claveles. 

Todas las expresadas operaciones las executará el 
jardinero sentado ; y colocando los tiestos sobre una 



l68 DEL CLAVBL 

mesilla. Es necesario que no estén recien regadas ks 
plantas ; porque en tales circunstancias se hallan que- 
bradizos los tallos , y saltan por el nudo al tiempo 
de clavar la estaquilla. A ñn de que se doblen los ta~ 
líos con facilidad suelen dexarlos muchos al sol por 
un rato , con lo qual se ponen mas flexibles. Los 
acodos recien echados se tendrán á la somjbra^ por 
diez ó doce dias ^ y luego que empiecen á vegetar y 
á reverdecerse , se pondrán donde reciban el bene- 
ficio del sol. Exigen sombra en los principios ; -más 
después aman la ventilación , y los ayres detenidos 
.y estancados les causan perjuicio , y son contrarios 
á su arraigo. Los aci>dos se regarán todas las tardes 
en los primeros dias de echados ; pero siempre se lle- 
vará particular cuidado de no encharcar los tiestos, 
lo que ocasionaría su pérdida , acedándose por la de- 
masiada humedad. En lo sucesivo se suministrarán 
los riegos, ó mas bien rociadas, por parte de tar- 
de, procurando que los tiestos tengan sed, y á pe- 
sar de que parezcan enfermizos los acodos se rege- 
nerarán con presteza con el beneficio del agua. . 

Exigen mucho desahogo y ventilación- los tiestos 
ó macetas de clavel, y así sucede que sí se ponen al 
resguardo de una pared ó espaldar espeso producen 
hijuelos y vastagos por un solo lado , y con el re- 
flexo del calor de la pared g espaldar sp secan los 
tallos mas inmediatos , y la planta queda como abra« 
sada por aquel lado. Por esta misma causa no deben 
arrimarse los tiestos ya acodados á ningún resguardo; 
pues no hay duda de que se desecarán por aquel 
lado los acodos , y se perderán sin poder prevalecer. 
Todos los acodos que forman caña 6 suben á flor ta- 
lleciéndose , se desputarán con las mismas adverten^ 
cias que quedan apuntadas para los esquexes. 

Cada casta se señalará con separación para no 
confundirlas al tiempo del i>iantío, y se separarán def- 



y CLAVBLLIKA. 169 

de luego las que mas prometen y de mayores medros. 
Todos los acodos de tallos endureoídos y que han lle- 
vado flor, se colocarán aparte ;* pues no se puede te^ 
ner en ellos mucha confianza. Asimismo se tendrán 
con separación de las castas, que se mantienen legí- 
timas y en buena conservación, todas las plantas que 
hayan bastardeado y mudado el color primordial de 
la flor. Los acodos de estas participan de sus mis- 
mas calidades , y suele seguir en aumento su dege- 
neración. Las especies , cuyas flores son encendidas 
y de colores obscuros, son las que se vician con mas 
prontitud. En habiendo mucha abundancia de plantas 
útiles , escogidas y de castas sin viciar , se arrojarán . 
todos los tiestos degenerados para no multiplicar las 
especies imperfectas. 

Los extrangeros disponen camas calientes , en 
las que introducen por Octubre los tiestos de algu- 
nas' castas de clavel , que brotan raíces con difícul-^ 
tad , y con el calor moderado del estiércol se mue- 
ven los xugos y producen raices con mas facilidad 
los acodos. Estas hoyas' deben guardar un calor mo- 
derado y arreglado , cubriendo el estiércol con una 
capa espesa de tierra para impedir se dañen las plan- 
tas de resultas del vapor que se eleva de la cama 
caliente. Se enterrarán los tiestos hasta el borde , y 
se cubrirán con portales y setos en tiempos de mu- 
cho frío , con lo qual arraigarán y se lograrán plan^* 
tas útiles. 

La« plantas que se hallan en las zanjas se aco- 
darán con los mismos cuidados y diligencias qiíe tas 
de los tiestos, formando alrededor de cada golpe ima 
casilla 6 ámbito espacioso donde se puedan tender 
cómodamente y sin desaprovechamiento todos los vas- 
tagos útiles para el acodo. Se alzará la tierra de las 
casillas cosa de dos ó tres dedos sobre la superficie 
de la aanja , y se tendrá muy ahuecada y fina. Pue- 

y 



170 DE i CLAVEL 

den tenderse esteras, lenzones 6 setos sobre los por^ 
tales de las zanjas para proporcionar la sombra ne^^- 
cesaria eñ los primeros dias de echados lo& acodo»; 
pero de noche se tendrán siempre al ayre libre. Es 
conveniente colocar las cubiertas altas , á fin de que 
tengaoi mucha ventilación las plantas acodadas; pues 
los ayres estancados impiden que broten raíces coa 
la prontitud que debieran. Después se irán acostum-^ 
brando por grados al sol para que se endurezcan / 
sean en 1q sucesivo menos si^nsibles á las intempe^ 
ries» 

Suele convenir sacar de los canteros las |ílantas 
de clavellina luego que han manifestado su flor pa^ 
ra trasplantarlas con cepellón en, macetas* Prevalecen 
en estas con mucha ventaja los acodos ^ al paso que 
en tierra suelen lograrse pocas veces , por quanto 
los riegos de pie apelmazan el terreno , é impidea 
el brote de las barbillas que proporcionan el alimen*» 
to al vegetal, - 

Vlamlo en tierra^ No prevalece la clavellina en lo$ 
terrenos fuertes ni en los muy ligeros ; y aunque es 
verdad que en aquellos vegetan las plantas con mas 
lozanía y se hallan muy vestidas de hojas y de ta*^ 
líos f también lo es que producen muy pocas fiore^ 
y no tan crecidas como se debiera esperar , atendien-- 
do a su corto número. En los terrenos ligeros por el 
contrario $e crian las plantas endebles con pocos vás«^ 
tagos , que se arrebatan y suben á flor prontamente, 
dan muchas flores pequeñas y despreciables , y ape- 
nas queda algún tallo que sirva para acodar y pro- 
pagar la especie. Por lo tanto conviene corregir y 
abonar los terrenos y que se destinan para el plantío 
de la clavellina y preparándolas con -varias mezclas 
de manera que > queden sueltos , substanciosos, y be- 
neficiados con mantillos muy consumidos. Los climas 
fríos y húmedos convienen mejor á la qUyellina que 



Y. CL AVBLXINA. Í7I 

los muy secos y ardientes, y así. vemos que en nin- 
guna parte prospera mejor esta planta que en la Flan- 
des y eñ algunas provincias de Holanda; y al revés 
en los climas ardientes , ea donde los terrenos son 
áridos y secos 9 no se pueden conservar sus flores con 
toda la brillantez y variedad de matices que tanto las 
hermosean y degenerando prontamente, á pesar de los 
cuidados mas solícitos d^ un cultivo esmerado. Esto 
es exactamente lo que sucede en los jardines de Ma- 
drid , adonde es: preciso hacer venir todos los años 
remesas de plantas escogidas de clavellinas de Aran-^ 
juez , de Valencia y otras partes , para poder soste- 
ner su cultivo con alguñ lucimiento. Los parages que 
se destinan para el plantío de la clavellina d^n ser 
\ espaciosos , y ventilados , y el terreno se distribuirá 

por eras ó por canteros alomados , proporcionando 
siempre su extensión á la abundancia del riego; y 

I así en los distritos escasos de aguas se proporcionan 

las eras y los canteros muy pequeños ; en los que 
las hay abundantes se señalan mayores* £n todos ca^ 
sos se d^be nivelar el terreno para que no entre el 
agua demasiadamente rápida , ni menos haya des- 
igualdades, de cuyas resultas se encharquen unos pa- 
rages y en otros alcance con dificultad el riego. 
Por Octubre se empiezan los plantíos de clave-*: 

\ Uina de simiente 9 y se continúan por Noviembre y 

Febrero. Al tiempo de sacar las plantas de los cria- 
deros de clavellina ^ donde se han picado , deberá es- 
tar algo húmedo el terreno á fin de que no se des- 
hagan los cepellones 9 y queden desnudas las raices. 
Si la estí^cion fuese seca, se dará uno ó dos días an- 
tes del plantío un riego á las plantas para que sal- 

1 gan con buen césped. Con la paleta de jardín se exe- 

cuta fácilmente esta operación abriendo quarterones 
alrededor de cada plantita para que salga ilesa y y 
las ratees permanezcan abrigadas contra las intempe- 

y2 



¿72 DEL .CLAVEL 

ries. Se van colocando cuidadosamente los cepello- 
nes sobre canastillos ó azafates ai tiempo de sacar* 
los , para que no se desmorone la tierra af condu- 
cirlos desde el criadero al sitio donde tienen que plan- 
tarse ; y si hubiera que llevarlos bastante lejos es con- 
veniente envolver cada cepellón en una hoja de col^ 
ú otra cosa equivalente. Las plantas picadas son las 
que primeramente deben plantarse, y luego siguen las 
de los semilleros tardíos , que de]?erán hallarse sepa- 
radas unas de otras lo bastante para poderse arran*^ 
car sin dañar á las inmediatas. 

Es difícil conocer las plantas que producirán fió- 
res dobles ó sencillas , no habiendo ninguna señal se-' 
gura para distinguir las buenas de las malas en los 
semilleros y criaderos. No obstante prometen mas las 
plantas de pocos tallos , hoja menuda, escasa y que 
aparentan ser endebles. Las de mucho vigor , que 
amacollan extraordinariamente y se visten de gran 
número de hojas renegridas, anchas y grandes, sue- 
len por lo común salir sencillas , y de ningún mé- 
rito. Un dia antes del plantío se dará un riego al 
terreno para que tenga humedad , en el caso de que 
la estación no haya reblandecido la tierra con opor- 
tunas lluvias. Se arreglarán los golpes al tres-bolillo 
á distancia de pie y medio ó dos pies con proporción 
á la calidad de la semilla, fertilidad del terreno y me^ 
dros de las plantas. -En los distritos abundantes dd 
aguas , como Aranjuez , se plantan en canteros alo^ 
mados y á mayores distancias : en los que escasea el 
riego se distribuyen en eras para economizar y apro- 
vechar las aguas sin el menor desperdicio , y se colo- 
can mas inmediatos los golpes. Las plantas de símien* 
te se plantan por ambos lados del lomo , internadas 
suficientemente para que hallen xugo y sustento so- 
brado , y puedan extenderse por todos lados sin ex- 
poner las raices á la impresión de los frios y del ca- 



T CLAVELLINA, 17^ 

lor. Los pSés obtenidos por acado y esquexe de espe- 
desconocidas y de buena calidad , pueden asimismo 
ponerse por el mismo orden y método que las plan^ 
tas habidas por simiente; mas si de ellas desease el 
florista conseguir multiplicación y aimiento por aco- 
do ^ suele ser mas ntil plantar una Mía linea en el 
medio del lomo j como se practica en estos reales jar<- 
diñes , con la mira de poder mas cómodamente for^ 
mar los ámbitos necesarios para tender con mas ven- 
taja los vastagos al tiempo del acodo ^ y también pa- 
ra impedir el que entre el agua de los riegos en las 
casillas por quanto apelmazaría la tierra. Es muy del 
caso lograr un tiempo bhndo y húmedo para verifí^ 
car mas seguramente los plantíos; 'bien es que los rie* 
gos artificiales suplen en alguna manera esta falta. En 
los lugares determinados para la colocación de cada 
golpe abre el jardinero con la paleta un hoyo capaz 
de admitir cómodamente cada cepellón , mullendo an- 
tes el fondo del hoyo. Luego que se ha introducido 
la planta y se aprieta la tierra con las manos para lIe-< 
nar todos los huecos que pueda haber entre el cepe-* 
Uon y las paredes del hoyo , que es necesario quede 
perfectamente macizado. Las plantas no se enterrarán 
mas que hasta el nacimiento dé las hojas ^ pues si el 
cogollo coge tierra , está expuesta la planta á podrir*- 
se y perecer.' Al instante se suministrará al plantío un 
abundante riego que apelmace la tierra y y sujete mas 
eficazmente las plantas. 

Plantío en tiestos. Los claveles prosperan mejor 
Imantados en tiestos que en tierra y zanjas; pero exU 
gen asistencia mas continuada en su cultivo y mayo- 
res cuidados para que lleguen al punto de perfección 
que se requiere. Los que están plantados en tierra se 
suelen viciar 9 y se confunden freqüentemente los di*- 
versos colores de las faxas de sus flores , quitando al 
clavel la hermosura que resulta de su variedad y con^ 



174 DEL CLAVEL 

traposicion : lo mismo suele acontecer con las flores 
de los disciplinados ó moteados. 

Asimismo se pueden multiplicar mas fócilmente por 
acodo las castas raras y sobresalientes; paes en tierra 
quedan mas expuestas á los daños de los insectoís , y 
mas sujetas á las intemperies ; ál paso que en tiestos 
pueden mudarse de situación según lo requieran las 
circunstancias. Los tiestos propios para el plantío de 
los claveles no detren ser ni muy grandes ni muy pe- 
queños: en estos les falta el aumento proporcionado 
para su incremento >. y se crian las plantas endel^ies, 
y en aquellos amacollan . demasiado y se vician. En 
las alfarerías se encuentran los tiestos que llaman cla^ 
velerosy y soa los que convienen para este cultivo : de< 
ben tener de diez á doce dedos de alto , y de ocho ú^ 
diez dedos de ancho en la boca 6 borde, disminu- 
yendo progresivamente como una tercera parte has-^ 
ta el asiento f los mejores son los de barro poroso 
bien cocido. En los barnizados no prevalecen tan bien' 
las plantas como en los que no lo están , y muchas 
de ellas perecen, ó por lo menos se hallan sujetas 
á acedarse durante los^ fuertes calores : también se 
abren muy fSreqüentemente estos tiestos y se rajan con 
el yelo, inutilizándose muchos de ellos en 1 años de 
inviernos crudos y fríos rigurosos. Los tiestos nue*^ 
vos ó sin estrenar dañan y abrasan las plantas de cla-*- 
vel que se ponen en ellos , y para evitar este in- 
conveniente basta remojarlos en agua clara por espa- 
cio de medio dia. Igualmente se precave este daño lie-* 
nándolos de tierra por ocho ó ái&f. dias , la qual se 
arroja después, poniendo otra nueva en su Jugar pa« 
ra ejecutar el plantío. Los tiestos que tienen un so- 
lo agujero central en el fondo para facilitar la sali- 
da de las aguas son malos, por quanto se degan fá-* 
cilmente con la tierra, se empapan de humedad, se 
hace un cieno la mezcla, y se origina la acedía del 



V CLAVELLINA. 175 

clavel ; por esto es mejor que estén horadados por 
otros dos agujeros laterales ^ á fía de que las aguas 
escurran mejor , y no se detengan con perjuicio de 
las plantas. Tampoco conviene que los agujeros sean 
demasiado grandes ; porque entonces es fácil que 
se introduzcan por ellos las lombrices y algunos in- 
sectos, y que al tiempo de salir el agua de los ties-- 
tos arrastre y se lleve consigo la mezcla con poco 
fruto y provecho de las plantas. En quanto á la pre^ 
paracion de los tiestos, la práctica general y mas 
conveniente es colocar quatro ó seis cascos de texa 
en el. fondo de cada uno , para impedir que al sa^ 
lír el agua no arrastre y se lleve la tierra ; pero 
«iempre de manera que no se enloden los agujeros y 
quiten enteramente el desagüe , en cuyo caso se ace« 
darían irremisiblemente las plantas. Algunos ponen 
sobre los pedazos de texa el grueso de tres ó qua^ 
tro dedos de virutas , de yerba seca , de paja ó de 
estiércol frió de caballeriza sin repodrir con la mi^ 
ra de ^ue el agua filtre sin dificultad* Tiene esta pre- 
paración el inconveniente de abrigar lombrices , ala- 
cranes , tajamocos , gorrínillas, y otros insectos que 
causan estragos considerables en las plantas. Se llena 
lo demás del tiesto con la mezcla correspondiente, 
apretándola bien con las manos para que no se rehun«- 
da después y Rezando desigualdades, y altos y bazosc 
Solamente se dexará sin rellenar como cosa de dos 
dedos del tiesto ; pero luego que se haya executado 
el plantío se llenará con. mantillo. Con ^sta cubier- 
ta se evita que forme costra la tierra ^ y se conser-*- 
va mas eficazmente la humedad.; pues el sol no tiene 
tanta fuerza ni acción para disiparla. Siempre se de-»- 
xan los bordes del tiesto mas llenos , y se forma un 
alcorque pequeño ó cavidad en el sitio en que tiene 
que plantarse el clavel; con esto no se desperdicia 
el agua de los ri^os , y se sume con mas igualdad 



17$ U^L CLAVEL . 

comunicando por todas las raices $vl beneEcio. 

Para separar los acodos al tiempo del plantío se 
dividirán de la planta madre cortando con navaja la 
parte de la cisura lo mas próxima que ser pueda del 
tallo principal. No conviene sacudirlos al tiempo de 
sacarlos para no dexar caer la tierra que sale pegara 
da á sus raices , la que contribuye á su mas pronto 
arraigo. No deben cortarse ó despuntarse las hojas 
con la idea de refrescar las plantas , y. de las rai- 
ces se cortarán tan solamente las que se hubiesen ma- 
gullado. Los esquexes se sacarán con cepellón abrien* 
do quarteronés en la inmediación de cada uno para 
sacar el césped sin que haga sentimiento la planta. 
El pTantío principal jse executará por Octubre y No-^ 
viembre; .pero esto no quita que desde últimos de 
Julio y en Agosto y Septiembre ^ se vayan trasplan- 
tando en los tiestos aquellos acodos y esquexes mas 
adelantados que tienen ya raices nuevas 9 y están en 
«stado de poderse plantar. Para trasponer estas plan- 
tas se abre en el centro del tiesto con la^ paleta ó. coa 
la mano na hoyo capaz para admitir el plantón có- 
modamente ^apretando la tierra alrededor para que 
quede sujeta la planta 9 y la raiz asegurada y res- 
guardada del calor. No se/enterrarán las plantas mas 
que hasta el nacimiento de las hojas, debiendo que- 
dar libre el cogollo ó corazón: tampoco se plantarán 
muy someras para que las raices no queden expues- 
tas á secarse con. los vivos calores de este país. Se 
regarán las plantas sin descuido luego que esté he- 
cho el plantío , y se tendrán los tiestos á la som- 
bra, por diet ó doce dias sin omitir el regarlos to**' 
das las tardes; y luego que hayan prendido las plan- 
tas 9 se hayan enderezado sus tallos , y reverdecido 
sus hojas , se irán acostumbrando por grados al sol, 
y asi tomarán, fuerzas para resistir el invierno. Se 
plantan de asiento 9 á menos de que sean las plaor- 



T CLAVELLINA. I77 

US endebles y con pocas raices , que se doblarán los 
tiestos y poniendo dos 6 tres en cada uno , separadas 
lo bastante 9 á fin de que tengan espacio donde en- 
sanchar. Los acodos mas adelantados que se plantan 
por Agosto y Septiembre, se ponen de dos en dos y 
de tres, en tres; y si casualmente prendiesen todos se 
sacan sin daño con $us cepellones , y se plantan en 
auevos tiestos. Suele dexarse alguna porción de ties- 
tos dobles para reponer ia^ marras ó faltas de los 
que se van perdiendo de resultas del invierno, y de 
las enfermedades que acometen y hacen perecer es- 
tas plantas. 

Plantío en zanjas. Igualmente se disponen zanjas 
para el plantío de los claveles en parages despejados 
de árboles y que gocen una buena exposición de me- 
diodía. Se abren para ello las zanjas de pie y medio 
ó dos pies de hondo, sacando toda la tierra, colocán- 
dola por tandas por ambos lados , y batiéndola con 
el ancho del azadón para que no se formen barriza- 
les con las aguas del invierno. Las paredes se abrirán' 
á plomo con la pala de hierro, y se llenará el hue« 
CQ con buena mezcla igual á la de los tiestos , sin- 
embargo de que no daña que vaya algo mas carga- 
da . de mantillo. La anchura de las zanjas se pro- 
porcionará s^un el deseo del florista ; pero lo que 
mas regularmente se acostumbra es dar tres pies de 
ancho á la zanja. Los parages deberán estar Ubres de 
encharcarse con las aguas del invierno , para lo quai 
es muy del caso colocar tinos tablones que sobresal- 
gan de la superficie del terreno cosa de un pie ó pie 
y medio. Estos se aseguran con estacas fuertes, que 
puedan sostener el peso de la tierra contenida en el 
cazón, que forman los tablones. Luego que se ha- 
yan arreglado las zanjas coa la. tierra correspondien- 
te bien apretada , á fin de que no se adviertan des- 
pués jcehundimientos ^.se trazarán tres líneas paralelas 

z 



por toda fa longitad de la zanja. Las de los lados 
estarán apartadas del borde como medio pie , y lá 
otra en el medio de estas dos. En ellas se señala-^ 
rán los golpes al tresbolillo á distancia de dos pies, 
en esta forma. Las plantas de las dos líneas de afue- 
ra se pondrán opuestas , ó lo que es lo mismo ^ una 
en frente de otra , y las de la línea central se arre- 
glarán en el punto donde haga el pie de gallo ^on 
ellas. Se plantarán con las mismas advertencias y cui- 
dados que hemos indicado para los plantíos en ties- 
tos y en tierra al raso. Algunos suelen echar en el 
fondo de la zanja una capa espesa de medio pie de 
estiércol ; pero reprobamos dicha práctica por servir 
de abrigo á multitud de insectos perjudiciales. Las zan- 
jas que están dispuestas con tablones con la debida 
inteligencia, se reservan mas fácilmente de los daños 
de los alacranes , que tienen dificil entrada , si co- 
mo deben , se hallan profundas- las tablas. 

Cultivo ordinario. Se deben suministrar á estas 
plantas los riegos oportunos siempre que necesiten dé 
este auxilio para su mejor vegetación y frondosidad. 
En los quadros al raso se regarán de pie con bastaa- 
te freqüencia , principalmente en los principios des- 
pués del plantío y al tiempo de la florescencia : el 
riego debe ser abundante para humedecer bien las rai- 
ces/ Se practicarán en tierra las mismas diligencias que 
diremos para los riegos en macetas, la/s que se arre- 
glarán bien á plomo : y :nada ladeadas para que se 
eoctienda con igualdad el agua y se suma con el ma-^ 
yor aprovechamiento. Si rebosa el agua por no estar 
bien sentados los tiestos airastra en su caida la subs- 
tancia del mantillo, y roba el abono con que se bac- 
ila beneficiada la mezcla. Los riegos se suministrarán 
c6n regadera de lluvias finas, y no á pote ó de gol- 
pe por la boca de la regadera, como acostumbran al- 
g4inos jardineros desidiosos , á fin de que no se des- 



Y CLAVELLIKA. *79 

entierre la planta y se déte la raiiz descamada, y á 
la impresíoa viva del sol. El meñot mal que puede 
resultar al clavel por un riego tan violento, es el que 
se apelmace y endurezca la tierra por un lado, y que 
se descarne por otro. Los riegos se repetirán con la 
freqüencia necesaria para que no se seque la tierra, 
procurando siempre mantener ima humedad continua* 
da en los tiestos. Ha de dexarse que esté la planta al- 
go sedienta para que agradezca el agua ; pero sin es- 
perar á que se ponga cabizbaxa y mustia : tampoco 
conviene encharcar el tiesto con excesivos riegos ; ex** 
tremos que deben siempre precaverse por contrarios 
á su salud* La mejor hora para regar las plantas en 
tiempos de calor es después de puesto el sol ; asi se 
utilizan durante la noche de la humedad y frescura, 
y sienten las plantas los buenos efectos de esta prác- 
tica, recalándose mas completamente la tierra de los 
tiestos. Algunos floristas riegan por las madrugadas; 
.pero no se introduce la humedad tan bien como por 
el otro método , disipándose prontamente con el ca- 
lor del día. Pueden no obstante ser útiles los riegos 
por la mañana quando ha precedido niebla por la 
noche , y así se lavarán las hojas de los vapores da- 
ñosos que acaso han percibido , libertándose con esta 
fácil maniobra de la enfermedad del sarro. Por el in- 
vierno deben estar los tiestos mas bien secos que hú* 
medos , mayormente en los abrigos , y se regará¿L des- 
pués de bien templado el dia. 

Se cuidará mucho de no mojar las flores que se 
hallan abiertas y desarrolladas;. pue^ con el agua pier- 
den su lustre y se. ajan sin sacar el provecho de* «tallas 
que hubiera podido esperarse. Sino hubiese propor- 
ción de riegos de agua corriente , y se usase agua de 
noria ó de pozo , será útil que , antes de que la re- 
ciban los claveles, se haya templado al sol, para que 
no se dañen con su frialdad y crudeza. Algunos rie- 

z z 



lio DEL CLAVEL 

gan las plantas del clavel con aguas compuestas , ó 
que tienen en disolución palomina , gallinaza y otros 
abonos fuertes; como él agua donde se han cocido 
manos de carnero , nitro disuelto en aguardiente 9 y 
otras composiciones que son, sino perjudiciales y da- 
ñosas , por lo menos inútiles para el fin que se pro- 
mete el florista. 

Las labores de almocatVe ligeras para ahuecar la 
tierra se darán luego que forme costra la fuperíicie de 
la tierra del tiesto , destruyendo de paso las> malas yer- 
bas que se adviertan y roben la substancia. Si se notase 
mohosa la superBqle del tiesto, no se dilatará esta opera- 
ción , pues el verdín perjudica á las plantas notable- 
mente , ademas de manifestar desaliño y falta^ de cui- 
dado en el jardinero. Esta labor penetrará cosa de dos 
dedos y y sobre la tierra así mullida se extenderá una 
capa suave de mantillo. Igualmente se llenarán de tier- 
ra fresca y nueva todos los huecos , que se noten en 
los tiestos , macizándolos perfectamente con la mano. 
Con el yelo se esponja la tierra quedándose las plan- 
tas sin resistencia contra el frió, y para obviar los da- 
ños que pueden resultar , se apretará la tierra en no- 
tándose blandura^ con lo qual quedarán mas sujetas y 
y resguardadas. Luego que se quitan los abrigos y se 
dexan las plantas á la intemperie , se dará una labor 
general , y otra al paso que la flor empieza á engruen 
sar. Se limpiarán los tiestos de las hojas secas, y de ios 
tallos magullados y dañados de las plantas. Las cas- 
tas que han viciado y bastardeado su flor ,^ suelen re- 
generarse y volver. al estado primitivo, mudándolas de 
un terreno fuerte y substancioso- á otro mas floxo y 
endeble, y con ésta alternativa suelen recobrarse mu* 
chas veces. Las especies que tienen flores de un solo 
color obscuro son las mas expuestas á estas mudanzas. 
Suele suceder , tal vez , que algunas castas sobresalien* 
tes , nuevas ^ ó poco coinunes no ahijan ni propor»- 



T CtAVELXINA. i8i 

donan acodos, por subir á flor todos' los tallos: en 
este caso es necesario capar óespinzar algunas cañas 
al segundo nudo próximo á la raiz , con lo qual es 
cierto, que se pierde el goce de la flor, pero ahijan por 
abajo, y pueden proporcionar acodos útiles. 

Se arrancarán de los quadros todas las plantas de 
clavellina de flores sencillas , y semidobles, y de infe-^ 
rior calidad según las vayan manifestando. Esta ope- 
ración es muy esencial para no contaminar las espe- 
cies y bastardear las semillas. 

Mezclas. Las mezclas para los tiestas' y zanjas de 
los claveles se deben preparar anticipadamente de un 
año para otro , incorporando los ingredientes lo níe-- 
jor que ser pueda , para lo qual se deben revolver va- 
rias veces los montones de mezcla , cavándolos de al- 
to á hsLXo. Las mezclas muy fuertes y las mi^y ligeras 
son contrarías al clavel ; lo son igualmente las que se 
apelmazan con el riego por contener partes gredosas 
y arcillosas ; y las que forman costra en la superficie. 
Los abonos enterizos y de estiércoles poco consumidos 
hacen perecer las plantas y dan origen á una infinidad de 
insectos qiie las perjudican en extremo. £n este tem- 
peramento aprovechan y prevalecen las plantas con 
mezclas substanciosas , y ligeras , y la que usamos rei^ 
gularmente en los jardines se compone de dos partes 
de mantillo de caballeriza muy consumido, una de tier- 
ra- de soto , y media de , arena. Nunca hemos recogi- 
do para este cultivo la tierra que se cría en los troncos 
huecos de los sauces y demás árboles , porque conside- 
ramos no sea de tanta utilidad dicha práctica como pon- 
deran los autores extrangeros : por mas útil tenemos 
la de emplear en su lugar los mantillos de hoja , que 
son mas suaves , aunque tan endebles y poco substan* 
closos como los de la descomposición de los árboles 
viejos. Los mantillos que resultan de los" estiércoles del 
ganado vacuno son mas frescos y;md& apareolSe^ pata 



lg2 DE]:. CLAVCL 

este cultivo que los de caballeriza, pero estos escasean 
en muchas partes de España ; y donde los hay con 
abundancia és mejor hacer la mezcla con una parte 
de este mantillo y y otra ád de estiércol de caballeriza^ 
en vez de las dos partes que se echan de este úkímo 
mantillo : y de este conjunto resultará una mezcla ex- 
celente para los claveles , ni muy fuerte ni muy lige- 
ra , ni muy substanciosa , ni muy endeble. £1 mantí* 
lio de caballeriza es fértil y substancioso ; el del ga- 
nado vacuno es grasicnto y fresco ; la tierra de soto ó 
virgen hace que la mezcla sea mas compacta y reúna 
mejor las diferentes tierras ; y la arena impide que se 
apelmacen. Antes de echar la mezcla en los tiestos se 
pasará por zaranda, quitando los cantos y los plas- 
tones de estiércol que aun se adviertan sin deshacerse. 
EnvaríUar. Luego que los vastagos han crecido y 
empiezan á prolongarse, se envarillan^ esto es , se suje- 
tan con tutores ó varitas á fin de que los ayres no los 
tronchen > y al mismo tiempo para que arreglado el 
tiesto , agracie mucho mas á la vista Los tallos se atan 
holgadamente con hilo , cintas, ó cosa equivalente á los 
tutores , clavando una varilla para cada uno. Otros 
circundan las orillas del tiesto con quatro ó seis tuto- 
res, y sostienen los tallos rodeando todo el circuito 
con cintas verdes, que se aseguran á las varillas ó ca- 
ñas r y al mismo tiempo sujetan los tallos mas expues- 
tos á doblarse. No es tan seguro este último método 
pero agracia mas á la vista. En Aranjuez usamos de los 
tutores de taray , ó de cañas delgadas y limpias , que 
•nombramos varillas : en otros jardines aprovechan pa^ 
ra este intento las varas de avellano , membrillo , y 
otros renuevos derechos y de buen aspecto. Algunos 
suelen descortezar las varillas y pintarlas de verde pa- 
ra mas adorno; y otros emplean para este uso unos 
hilos de alambre gordo ó de latón , lo qual es de mu- 
cba ecdnotni^a ao necesitándose el entretenimiento de 



T CtAVBLLINA. 183 

cortar anualmente las varillas y y pudiéndose guardar . 
de un año para otro sin desperdicio* Las varillas son 
ó derechas ó ahorquilladas , las primeras sirven pa- 
ra atar los tallos, y con las segundas se sostienen 
los botones antes de que abran sus flores , para que 
con su peso no se doblen ó rompan los tallos que 
las sostienen : se labran en punta por el lado mas 
grueso , y tienen tres 6 quatro pies de altura. Se cla- 
varán con conocimiento para no herir la raiz de la 
planta , hincándolas á bastante profundidad á fin de 
que queden bien sujetas^ y sin riesgo de romperse. Al- 
gunos floristas económicos atan los tallos del clavel con 
juncos, cortezas correosas de los árboles, y otros equi- 
valentes. A cada tallo se atan dos trüs ó mas ligadu- 
ras sueltas y holgadas , para que los ayres no los rom*- 
pan , lo que suele acontecer fácilmente por tener «us 
nudos sumamente quebradizos y vidriosos. Debe repro- 
barse la práctica dé algunos floristas poco cuidadosos, 
que por despachar prontamente , atan sin aliño á un 
mismo tutor todos los tallos de una maceta de cla- 
vel ó de clavellina ; porque asi se hallan confundidos 
todos los tallos y flores de la planta ; carecen de la ven- 
tilación necesaria; no pueden prevalecer sus tiernos 
vastagos ; se guarecen entre sus hojas y flores muchos 
insectos perjudiciales , que no es fácil destruir ó ahu- 
yentar ; cuesta mas trabajo la ezecucion de las manio- 
bras del cultivo; y últimamente no presenta la planta 
aquel golpe de vista agradable que proporciona la her- 
mosura de sus flores. 

Destallar. Todo curiosa debe procurar mas bien 
obtener un buen clavel en una planta , que mayor por- 
ción de flores desmedradas y pequeñas. Se logra que 
una flor de clavel sea grande y espaciosa suprimiendo 
en la planta todos los tallos endebles, y laterales que 
nacen del sobtfbo de las hojas , que nunca producen 
sino flores pequeñas incompletas y de mal aspecto, y 



x84 DEL CLAVEL 

solamente sirven para desubstanciarla sin aproveclia- 
miento, desanda existentes únicamente los tallos cen« 
trales ó principales de mas empuje , y que mas pro- 
meten. En cada caña no debe quedar mas de una flor 
ó botón, los demás deben espinzarse con la. uña, ó cor- 
. tarse con tixeras , lo que es mas útil á la planta , á fin 
de que el botón final , ó que está colocado en lo alto 
del tallo principal , acreciente y aumente su volumen. 
Unos conservan todos los vastagos que nacen del pie 
ó raiz de la planta , y otros dexan subir á flor sola- 
mente quarto ó seis cañas espinzándo todas las demás se- 
gún la fortaleza de la planta del clavel. Se debe hacer 
esta operación con conocimiento para no suprimir mas 
tallos de los que necesita la planta ; porque si no re- 
resulta que casi todos los vastagos pequeños, que sir- 
ven para acodar y* esquexar , reciben mayor porción 
de savia , se tallecen y suben á flor , produciendo sus 
flores mas pequeñas y tardías , y quedando muy po- 
cos acodos y esquexes para su propagación. 

En quanto á las clavellinas deben dexarse mayor 
número de talios^ y flores pues de io contrario acude 
el xugo y substancia al botón y resulta reventarse mu- 
chas veces el cáliz por sola esta causa. Es cierto que 
se aumenta el grueso de la flor, pero también pierde 
la gracia que acompaña á una buena clavellina com- 
pleta de cáliz entero. También se debe dexar mayor 
número de tallos y de flores en las plantas que se desti-^ 
nan para la recolección de sus semillas, prefiriendo siem- 
pre para este fin las flores mas regulares y en estado 
de poder, granar mejor sus semillas, á las flores mas 
crecidas y dobles* Los claveles no importa que revien- 
ten el cáliz , en. vista de ser necesario ayudarlos para 
que se h^gan bien y admitan la golilla , y lo que de- 
be desearse es que eps^chen quanto mas ser pueda» 
Debe Quidarse de que los tallos de las clavellinas alar- 
guen suficientemente , para lo qual es útil espinzar U 



Y GLAVELtriTA. Í8j 

ntfty^r parte it los botones laterales V déxandb ea ca^^ 
4^ tallo dos^j tres ^.quatro ó mas flores. - . . ^ 

Ayudar la . fi&r. . Deudos .modos se hace ' esta . ope-^ 
radon 9 impidiendo por, el primero que: se revifintea 
los cálices de las clavellinas y serretas^ y al contaH*io 
por el segundo abr^ndolos' enteramente > hasta su ba^ 
se ^m los claveles aLtiempo.de iiespleg^rse sus flores. 
A fin de que losr cálices de lasxlávelMnas y serrd¡as mas 
fobresaiienttes no. se irevientesíisuelen algunos, flocis-' 
ras liarlos con hilo de estambre, cintas estrechas, gi- 
ras de pergamino ^ junco, corteza de mimbre ó cosa se- 
mejante : los atan por la parte mas gruesa, y pegan las 
extremidades de la ligadura con agua que tenga en di- 
solución goma arábiga, y el. hilo se sujeta con un nu*-¿ 
do bastante apretado para conseguir el fin que sede-*^ 
sea. Con esto se alarga el cáliz, y se dü^niñuye la par- 
te mas ancha, y aunque no todas las veces se logra 
remediar que se revienten los cálices, surte generalmen- 
te buen efecto. La flor se ayuda rasgando los dientes 
de los cálices liados hasta la misma ligadura^ cuya ope- 
ración se practica' con mucho conocimieiito abriendo^ 
los con la punta de ua cortaplumas , alfiler , tixeras 6 
con los dedos ; pero en éste último caso no es fócil ope^ 
rar con el tino, necesario. Las castas de clavellina de cá«t 
lices lairgos y anchos, se. revientan/. mas di&ttmente 
que las que los tiene muy tripudos , chatos , casi ré-> 
dondos y llenos de desigualdades. Las floces de las cai- 
tas primeras producen menor cantidad de pétalos, pero 
también se extienden con uniformidad , y son mas an- 
chos; las áUimas producen á/la»^ verdad muMtud de 
flétalos } pero son pequeños ,^ amontonados, sin Orden, 
y sujetos á confundirse al paso que se verifica eldesar* 
rollo de la flor , sin que adquieran la simetría que 
tanto herniosea , y en que se funda el mérito de una 
clavellina. Hay algunos floristas extrangeros mas.cm* 
dadosos , . que en vez de atac los cálices de lai flo^ 

M 



f 86 '!> B B ex A V ^L 

res de las clavellinas y serretas para que no se w^ 
vienten , los sujetan con canutos de caña pequeños eñ 
los que iatcoduceñ á boten ^ por manera que se halle 
apretado^ y xio pueda reventarse. Practican en Jas ca-^ 
ñas una rajadura para que sea fácil arreglar el cañuto 
y que abrace perfectamente el cáliz. Luego que se cor-^ 
ta la flor se quita el cañuto de caña , y en su lugar 
substituyen otro de hoja de lata , de estaño , ó de pía-» 
ta 9 y asi queda ^extendida la flor con mas gracia y siii 
golilla. 

Al paso que procura el florista impedir en las cía-* 
vellinas que se revienten los cálices , por el contrarió 
en los claveles anda solícito para no malograr la oca- 
sión de abrirlos, hasta 'SU base al tiempo de comehzar 
á desplegarse la flor, á fin de ayudar el desarrollo dé 
los pétalos. Muchos exequtan esta operación con los de- 
dos; pero es mucho mas útil hacerla con navaja, ti- 
seras ó alfiler. Con tixeras se cortarán las puntas ó 
extremidades de los <Uentes del cáUz^^ ^on cuyo anxP 
lio^romperá hi flor y::se abrirá, icoñ- igualdad; Los bo-' 
toñes de las floces de los claveles son* regularmente cá-^ 
si redondos , gruesos , mas anchos en: su base que á 
su extremidad, y si no se ayudan al tiempo de desple-^' 
garse: la flor > do pueden contener el número de peta-* 
h>s que progresivanaente se van enanchando , y no pu* 
diendo abrise el c^tz por su ápice, se revienta por un 
lado y salen laomayor parte de los pétalos por la ra^ 
jadwra, quedando colgantes de sus uñas delgadas y en^ 
debles , y se desgracia la üor. 

-,:■ En lásioastas, queiencierm» y contí^uaen mas dé 
un cáUa>^ luego que los pétalos del primero se hayaif 
extendido^ y aparezca «1 segundo, se cortarán su» pun- 
tas con tixeras ,- y después se romperán del mismo mo-* 
do que el primero. Asi se irá haciendo la flor progresi-' 
vamente; y llegará al punto de perfección deseado. ' 
-..EngolUlati Se disimula con la ^olüia^^ el^ nial a»-) 



T CJiAYML.LlUrA. Y%7 

pecto^vt^ ^psít^ntAn las flotas de los clavdes^qaaado 
presentan len la planta sus pétalos caídos. sia érden^ 
por tener abiertas. hasta su báselas divisiones delcálix 
iVlgunós. curiosos ^ que .((úieren' sai»r el mayoripattub^ 
posible de sus, flores ^ly tienen gasto de venias ^eor»- 
diidas en la planta, : las engoiíllaa antes- de cortarlas 
para prolongar su duración. Se. colocan estas golillas 
y se cortan de dos maneras.( Por la primera y habién-* 
dolas proporcionado al tamaño y díántttro de. la flor^ 
^ cot-tan en círculo , skcandn uña citcuh&rencia per*» 
&cta, y en el centrase deza uña^jerpó'^ circulo db 
medio dedo de diámetro á poco mas con una corta^^. 
dura, en línea curva^. desde el; agujero: central hasta su 
pinrifisria 9 para, poder' introducir/ por ella la golilla en-^ 
tre el cáliz, y la carólai.' Otras xreees. se. hace- la gotiU^ 
dedos piezas con dos naipes^ ó. ^rtúiínas 9 ycada una 
tie^ un.'semicíecuhi coa sus entradas y salidas corres*» 
pondientes , para que puedan. asegurarse reciproeameii^ 
te $in nbsgo de caerse». En los. .dos naipes ya cortados 
en/semici^culo^ y propórcionados.al totnaña.de Ja áoQ 
se hace un agujero, central ^ que Jtieae:i|ue coátiéner las 
uñas de los pétalos , y. odoeaise entre eL cáfik^y Ja coi> 
iota; de modo. i que taa cada uno., quede formado un 
medio circülo.>.y c^ unidas lasados mitades fonnea 
en el medio de su. diámetro un .agujero de U ciccun*. 
ferencia de cerca de un deda ó a%o menos ^ coa pro*^ 
porción at volfunea délas uoás;de' Jos pétalcks^Secor^ 
tan p^r su bi9e. ro Jinea maft.lai^ estas dos cartulinas 
ó naipes con igualdad á la mitad.de laialtiíradel semi*^ 
circula ó agujera .central, comenzando desde él por am^^- 
bos lados > y. siguiendo, el corte paralelo jí su base como 
cosa de .medio dedo , , y at remata de .este córtese Jxaee 
Qtro.de arriba á baxo ájesquiadra áperpendied^rcal pri* 
oiero hasta la mitad del espacio que queda hasta. la bai^ 
se. E^os quarteroncitos ó cortes, que se hacen en las 
cartuüoas 6 naipes «. se encaxasn irnos en «tros ,. y sir** 

aa % 



ven para akegiirarJas goUlIas, después de colocadas 
en las flores ^ que se dexan sin cortar en las plantas. 
Muchos suelen pegar con lacre estas golillas para que 
^cmanescan mas sujetas á las flores. Después de pues- 
tas las {[oliilas se arreglan los [pétalos^ oon simetría y 
sin confusión, extendiéndolos con la mano, ó con una 
aguja pequeña de madera, vistiendo los huecos y va- 
cíos de la flor, y casando los colores con el mayor or- 
den .y armonia posible. 

En.e^os jardines hacemos las. golillas de papel g(M> 
do de marca , y hay instrumentos de hierro á propó^ 
dto para este fin. Sobre < un tajo 6 madero fuerte llano 
se estienden dos ó tres pliegos de marca; con arre^^ 
gloálo cortante del sello, y ala fuerza del operario 
que se destine para esta maniobrad Se coloca el mode^ 
lO'ó.seUo sobre el papel, y can< i¿i mazo «se' desear-^ 
ga xm fuerte golpe soinre él-, con lo qual parte el pa-¿ 
fdy y divide las golillas.* El sello se'reduce á un cir*^ 
culo llano de hierro, que tiene en la orilla' á circunferem 
pia exterior un reborde saliente y cortante 4e uk quár-^ 
to de dedo, y en su 4:entro otro menoé' círculo igual'-» 
mentie saliente y cortante para formar el ojo ó circuid 
central de la golilla. Estos rebordes salientes se hattan 
perpendiculares sobre la superficie ]dana. inferior del se^ 
lio, adelgazándose á su remate para que puedan con fli-^ 
cUíd^d cor^, y tengan filo^ Los hay de distintas dtmen« 
siones desde tiies ^do6 de diámetro ásets^^ ^'X:oínpíco$ 
recórtaidos. en sni<ái«mfeMiicia 4 enteros. Tienen un 
agarradero 6 mango cilindrieó de -medio píe de largo 
y grueso' de dos dedos -ó ám y medio^i y sobre su ci- 
ma se descarga el golpe del mazo, i A 'fylta de si^o s^ 
coitaffán oon. tisera las^ goliHay, <a pesar del mucho 
tíeaij[io' qioe lexíge e^á manio^ , ¡quando líay: que em 
gdliilar una xs ons pder^e porción^ de claveles. Las go-¿ 
lillas deben ser mas chicas que el ámbito de la flor; 
pues es necesario que no se perciba lo. blanco del pa-^ 



V^^i y 'V^^ los pétalos las cubran enteramentier, "y sobre* 
-salgan bastante redoblando sus puntas sobre ellas. Se 
arreglan los pétalos de las flores con simetría, según 
ya queda dicho , y se arrancan con espinzas ó tena- 
cillas los pétalos que han degenerado y mudado, el co-< 
lor primitivo proprio de la flor. 

Las clavellinas reventadas se engolillan con cartu- 
linas cortadas en trapezio. Serán los trapezios poco mas 
largos que el cáliz , y por uno de los ^icos mas lar- 
gos se intcodudrá la cartulina dentro del cáliz por la 
rajadura, dcvmanera que por aquella parte abrace los 
pétalos , y los tenga recogidos. Si estas carti^inas se daa 
de color verde disimularán mas bien la falta de la cla^* 
velltna. 

Cohcadm de los tiestos en anfiteatros. Los extran« 
geros disponen anfiteatros con gi-adas con su exposición 
al norte para la colocación de los tiesítos áe clavel duran* 
te su florescencia^ Como tienen 4ue sostener el peso tan 
«considerable de los tiestos, se asegurarán las gradas con 
*fuertes pies derechos que puedan resistir y aguantar : y 
^eba^TO de cada pie derecho se colocan unos tiesto^ 
con agua para impedir la subida de los tajainocos^ 
-caracoles , y demás insectos que causan daños en los 
claveles. Disponen toldos para preservar las flores del 
•sol y de las lluvias que pronto las marchitan y echan 
ú perder, y las proporcionan la sombra dpraoite él ca¿- 
4or del <ya, derando el anfit^trO' libre.de noche para 
beneficio de la ventilación , y desahogo de las plantit^. 
Todas las flores , que se presentan en los anfiteatros^ 
se engolillan en la planta para que tengan mejor vis» 
ta. Se van arreglando los tiestos poranias en las gradas 
cuidando de que no se ofusquen unos á otros y se qvák 
ten el ^ ludmiento. Entre el hueco 6 v)acjk>^ que formm 
los tiestos de la primera . linea se siguen colocando 
los de la segunda ; los de la tercera observarán el mis«- 
XDCt órdén que los de la primera , y asi altemativamen* 



190 . D»L CtrAV-EL 

te. De e%t^ modo adornarán todas las floras sin c6a-i^ 
fusión 9 mayormente si se camn los colores con ár-r 
monía , interpolando las de color claro con las que le 
tienen subido y obscuro» Se de;iarin de. tramo en tta^ 
mo algunoii huecos para et paso y para poder cómob 
damente regar las plantas ^ y executar tiisr demás opof 
xaicíones ddí cultivor £1 cuidado mayor que exigen es^ 
tas plantas en losanSteatr^s.^ es proporcionarlas con/ 
ios toldos la sombra necesaria, á 6n de que no se aso^ 
lañen las Soxes y pierdan su brilló y sin desear perder 
.ocasión favorable para ventilar los anfiteatros, y que 
gocen las plantas del beneficio del ayre exterior. 

Cuidados durante lafloreicmcia del clavel Se tendrán 
los tiestos en sitios desahogados y despoblados de árbor' 
Jes, que gocen, de ayres puros al.tiempOi de mostrar su 
flor los claveles Se tiene experiencia de ser estos mas anr 
chos y brUlantes en las campiñas y lugares despoblados^ 
que en los jardínitos reducidos , faltos.de ventilación 9 y 
en los que se hallan inmediatos ó comprendidos dentro 
Vecindades populosas. Las plantas son asimismo mas ro^ 
bastas en aquellos ^^l paso que en estos exigen mayores 
.cuidados , y mas continua asistencia por causa del ayer 
infecto 9 detenido, y muy . cargado que en^ellos se per-r 
cibe. £1 calor y la impresión del sol es oportuna p^ 
ra las plantas de clavel antes del desarrollo de la ñor^ 
mas luego que se han desenvuelto, las. perjudica y 1^ 
hace asolanar prontamente sino corren con liberta lo$ 
ayres. . : . 

Los dos enetpigos que destruyen el brillo y hermo- 
sura del clavel son los ^soles picantes en las castas tar«« 
días, y las lluvias intenipestívas que se experimentan dut 
rante su florescencia. Se remedia que se asolanen las flo^ 
res del clavel con la fuerza del sol , poniéndose tobados 
los pétalos &in dar lugar á que se hagan bíenr, re$guar4 
dándolas con parasoTuios pequeños de cartón 9 made4 
a ú hoja delata dados de verde« Las lluvias déshojaa 



T CLAVE LLÍNA* tgt 

y lastiman las flores, mayormente si en seguida sobren 
vienen soles fuertes y picantes. Estos parasolillos lotf 
usan principalmente los floristas extrangeros, y tienen 
im pie de diámetro por lo común. Las flores mas so^ 
bresaüentes y que mas prometen son las que única- 
mente merecen este cuidado ; pues es impracticable 
hacerlo con todas las plantas , y mucho menos donde 
hay im número muy considerable , como en los jardi- 
nes reales en que se cultivan mas- de 14^ tiestos de 
davel. En el centro del parasdillo hay horadado un agu**- 
jero 9 el qual se prolonga en figura de tubo ó cañón- 
cito dos dedos fuera del parasolilio. En estos cañon- 
citos se introduce el tutor ó varilla^ sujetando el pa« 
rasolillo con una tachuela ó alfiler gordo que se cla- 
va al tutor. Para esto se abren desde luego en el ca- 
ñoncito dos , tres ó quatro agujeritos suficientes pa- 
ra admitir la tachuela ó alfiler gordo. Igualmente se 
aseguran á las varillas por *medio de dos cuerdeci- 
tas prendidas en la parte superior del ca¿oncito , las 
que se atan al tutor que sostiene el vastago ó cafía, 
séguur se tenga por oportuno. Mucho menos engorro- 
so es disponer las somhras 6 toldos , para propor- 
cionar el resguardo necesario á las flores del clavel. En 
quanto á la disposición de estos toldos cada qual con^ 
sidtará sus facultades; pero con tal que se hallen res^ 
guardadas las flores del excesivo sol , y que ten^ti 
mucha ventilación , qualquiera método es útil. Tiened 
los toldos la ventaja de que por parte de noche pue^ 
den quitarse para el beneficio de la ventilación, bien 
es que sie9ipre ha de procurarse que estén bastante 
altos para que corran los ayres libremente por debaxo^ 
Mientras permanezcan las plantas en flor se regarán 
freqSentemente , pero con moderación. 

Recolección de simiente. Sinembargo de que se recoge 
solamente la simiente de las clavellinas, hay- algu-^ 
ñas castas de clavel -que la producen, en cuyaeaso no 



Ipa DEL CLAVTCLr 

debe desaprovecharse* Siempre que. los estatiibres y pis-^ 
tilos de la flor, no se conviertan en pétalos, son sq^ 
tos los claveles para granar* Los que están dotados de 
germen y pistilo , aun quando carezcan de estambres^ 
pueden fecundarse artificialmente sacudiendo sobr« el 
estigma el polvo fecundante de estambres fecundos de 
clavellinas dobles. Hay igualmente muchasxastas de da« 
vel destituidas- de ios órganos necesarios para la ma4 
duración de simiente, quales sontodasias que no tienen 
germen, y las que pululan : esto es, contienen dentro del 
cáliz exterior otro ú otros dos mas pequeños. Nunca 
cuaja la simiente en los claveles que la producen, 
con la fiícilídad y abundancia que en las clavellinas; 
pero proporcionageneralmente especies nuevas de mé^ 
rito superior. Las especies de clavel. que tienen lar-^ 
go el cáliz , que se hacen bien, se visten medianamen-* 
te de pétalos anchos, dilatados y sin aserraduras, y 
que tienen su germen perfecto, son las que deben des-» 
tiñarse para la recolección .de simiente; no por otro 
motivo. sino por ser mas aptos para granar. Exigen los 
claveles mas cuidados que las clavelUnas para coad- 
yuvar á la. maduración de las simientes. Deben reser-« 
varse las floresi de la humedad , y remediar en quan-? 
to: ser pueda que se abran los cálices y revienten por 
todas partes, defraudando algemien de la defensa na? 
tural que estos le proporcionan. Se registrarán freqüen- 
(emente para obviar los daños de los tajamocos , ara-* 
fiuela y demás enemigos que acometen á las simientes 
en leche. Asimismo es útil sacar fuera del cáliz los pé-^ 
talos de la flor que se han marchitado, por quanto con-? 
servan la humedad, enmoheciendo muchas veces las. 
simientes que se pierden por sola esta causa. Esta ope- 
ración se executa con mucha solicitud por medio de 
espinzas ó tenacillas pequeñas. Los cálices deben liar- 
se, para evitar que se revienten, con las mismas pre^. 
unciones que quedan apuntadas al tratar del método. 



Y CLAVELLINA. tg¡ 

de ayudar la. flor. Luego que la flor se ha desenvuel^ 
to se cortan los dientes del cáliz hasta sú mitad, y en 
lo que resta del medio cáliz se abre una cisura longi-^ 
tudínal de abaso á arriba, á fín de que no se de- 
tenga la humedad que pueda fizarse dentro de él; ope- 
ración que conviene practicar con conocimiento pa- 
ra no herir á el germen. A pesar de los indicados cui- 
dados, y de los que siguen, que en común convie- 
nen á claveles y clavellinas , no siempre puede lograr- 
se simiente útil , y en caso de que quaje , grana en 
muy corta cantidad. 

. Las especies mas perfectas de clavellina, de colo- 
res mas hermosos y sobresalientes , y las abigarradas 
con mas igualdad, son las que deben destinarse princi- 
palmente para la recolección de simiente. No deben 
acodarse las plantas destinadas para la recolección de 
sus semillas , porque esto las debilita por repartirse la 
savia entre los acodos y las casillas de simiente, y 
ambas partes quedan ^desmedradas por falta de ali- 
mento. En los quadros se arrancarán los pies de ño^ 
res sencillas ) semidobles , y demás de poco mérito pa- 
ra que no se interpolen con las plantas escogidas y 
perfectas. Siempre que se cultive cada casta con se- 
paración de las demás propagará la grana su calidad 
y color , aun quando se advierta algima variación en 
lo subido 6 baso de este. No sucede asi quando to- 
das las castas se cultivan interpoladas unas con otras, 
que se vician y participan de las calidades de las mas 
inmediatas , verificándose estas mudanzas muchas ve- 
ces por causa de la mezcla de los polvos de las an- 
teras. £ñ los quadros se consigue mayor cantidad de 
simiente que en los tiestos en los que no grana tan per- 
fectamente. Los pies nacidos de simiente producen 
mas grana que los liabidos por acodo y esquexe., de* 
biéndose notar como cosa muy particular, que las cas- 
tas antiguas , que se han multif^beado sin interrupción 

bb 



194 DEL CLAVEL- 

por acodo ó esquexe por espacio de muchos, anos, se 
vuelven estériles aun quando en los principios de lo- 
gradas diesen alxindante semilla. La simiente mas le- 
gítima se consigue de las flores principales de los tá* 
Uos centrales , y es tanto mas apréciable qnanto es de 
mayor tamaño la flor. En unas especies es oportuno 
mondar las varas ó tallos para dexar en cada Vas- 
tago tres ó quatro flores , suprimiendo y destallando 
todas las restantes. Al contrario debe practicarse con 
aquellas castas que no puede impedirse que se revien- 
ten; pues luego que se hayan cortado las flores mas 
sobresalientes para ramilletes , se dexarán granar las 
mas tardías en los vastagos laterales mas endebles , y 
asi se alcanza semilla buena aunque en pequeña can-» 
tidad. Esto debe entenderse quando el florista no ha 
practicado todas las operaciones que se llevan expli- 
cadas para remediar que se revienten los cálices. 

Luego que no reciba mas xugo de la planta y par- 
dee la caxa se cortará del tallo ; y sinembargo que ge- 
neralmente se limpian y guardan las simientes después 
de bien enxutas , negras y relucientes, es ^un mas útil 
mantenerlas dentro de la misma caxa hasta que llegue 
el tiempo de las siembras. Se dexarán que maduren con 
toda perfección en la misma planta y no se cogerán 
sin tiempo antes de que estén bien nutridas. Se preca- 
verá que al tiempo de los riegos caiga el agua sobre 
las caxillas y vastagos. Es útil recoger separadas las si* 
mientes de cada casta , para saber lo que dan de si 
las plantas de siembra , habiendo algunas especies cu« 
ya grana dá origen á castas sobresalientes , y otras 
que producen pies de poco mérito. Para el logro de 
nuevas variedades es una circunstancia muy esencial 
llevar cuenta de lo que resulta por simiente de cada es- 
pecie. Unas dan nacimiento aflores dísciplítiadas, otras 
áfaxadas, en unas salen reventonas las flores, en otras 
es^ considerable el núcn^ro de las sencillas respecto de 



T CLAVELLINA. 195 

las dobles. Todo esto observado por el florista le abri- 
rá camino para trabajar con mas conocimiento y fru- 
to. Asimismo no dezará el jardinero de repetir conti- 
nuos experimentos para obtener castas hybridas ó mes- 
tizas , fecundando los pistilos de claveles y de clavelü-^ 
ñas con estambres de otras plantas sus análogas y 
allegadas como son todas las del género dianthus de 
Linneo. Asi pretenden haber conseguido los ingleses al- 
gunas especies de verdadero mérito y hermosura. 

Abrigos. Se observa en estas plantas^ que sinem- 
bargo de haberse conseguido todas sus variedades por 
una misma especie ^ resisten las clavellinas y serretas 
perfectamente al raso los rigores y fríos de nuestros 
inviernos, al paso de que los claveles son muy delicados, 
y es preciso resguardarlos en reservatorios y abrigos 
para poderlos conservar. Se deben recoger juntamente 
con. los claveles las plantas de clavellinas , reventones 
y serretas , que están plantadas en macetas , pues no 
pueden resistir igualmente que las que están plantadas 
en las eras al raso , por quanto las macetas se hallan 
circundadas por el ambiente frió j se congela fácil- 
mente con los fuertes yelos toda la tierra que con^ 
tienen , penetra el daño hasta la raíz y y peligran las 
plantas. 

Para evitar los daños del yelo se arreglan los ties- 
tos por filas debaxo de portales de jardin , por mane- 
ra que queden resguardados de sus danos. Deben co- 
locarse en sitios ventilados, y que tengan su exposición 
al mediodia. De noche se taparán si el frió fuese in- 
tenso » y en dias crudos se resguardarán igualmente; 
pero siempre que la estación sea favorable se alza- 
rán las cubiertas para beneficio de la ventilación. Al 
paso que se va acercando el tiempo de sacar las plan- 
tas de los abrigos , que en estos jardines suele ser re- 
gularmente á mediados de Abril , se irán acostumbran- 
do poco á poco al ay re exterior, desando alzados los 

bb 2 



196* DEL CLAVE Ir 

setos de los portales todas las noches templadas y sua« 
ves , y en las que no haya recelo de yelos ni escarchas 
tardías. Si casualmente, de resultas de las intempe- 
ries , no pudiesen destaparse los portales enteramente 
por espacio de muchos dias seguidos , se alzarán en 
parte por el lado contrario de donde viene el ayre, 
pues la mucha continuación en los encierros es cau- 
sa de que se pongan los claveles descoloridos y ahilad- 
dos. Deben limpiarse las plantas de todas las hojas se- 
cas y dañadas , y se separarán de la inmediación de 
las sanas todas las que se desmejoren y estén enfermizas.- 
Se darán labores que ahuequen la superficie dé los ties- 
. tos quando se note la mezcla con verdín y apelmazada. 
Asimismo si se esponjase la tierra de resultas del yélo, 
se tendrá particular esmero en apretarla con la mano> 
para que no queden las raices desnudas, y sin el corres* 
pendiente abrigo para su defensa de los fríos. Omitien- 
do esta operación corre peligro que se hielen las raices, 
y pueden perderse las plantas. Los riegos deben suminis- 
trarse con escasez; pues con la falta devehtiladon, que 
necesariamente tienen que padecer en los portales , se 
acedan y se origina el cáncer con la sobrada hume- 
dad. Solamel^te se darán rociadas suaves quando se 
hallen los claveles sedientos para que agradezcan es- 
te ben^cio. Durante las heladas mas fuertes no se 
regará á menos de una necesidad muy precisa ; por- 
que si llegase á congelarse la tierra , que circimda 
á las raices , estando muy cargada de agua , se per- 
dería la planta sin recurso. Las nieves y agua de 
nieve derretida, si caen sobre el cogollo ó corazón 
de las plantas , causan el cáncer , lo qual se evita-- 
rá con el mayor cuidado. Próximo al espaldar por el 
lado del norte suelen reforzarse los portales con es- 
tiércol vivo ó caliente en lo mas riguroso del invier-^ 
no; mas siempre que pueda pasarse sin este arbi- 
trio se excusará, por quanto los vapores de los r6^ 



T GLAVELLIHA. igy^ 

ñienos , si penetran en el portal ^ causan dafío al 
clavel. 

£n los reservatorios, aposentos abrigados y estu- 
fas suelen preservar algunos curiosos y floristas los 
tiestos de clavel mas escogidos. Ha de tenerse en 
memoria que el calor artificial que prestan los hornos 
eñ las estufas , e» contrario á la conservación y vege- 
tación vigorosa del clavel; y asi se. ven inenos robus- 
tas y mas enfermizas las plantas en estas que en los 
portales de jardin. A' pesar de lo. expuesto podrá sa-> 
carse muy buen partido en las estufas colocando los ties* 
tos cercanos á las vidrieras y bastidores^ y en los para- 
ses mas adequados para el goce de la ventilación y sol. 
puelen introducirse en ocasiones algunas madres de 
clavel y clavellina del año anterior para que den su 
i9or. en tiempo de invierno, lo qual puede lograrse fá- 
cilmente, con las castas tempranas, si se ayudan con 
un calor seguido y permanente de seis á diez grados 
del termómetro de Reaumur. 

'■ Hay floristas que disponen zanjas de uno á dos 
pies de hondo én.las que arreglan las filas de los ties- 
tos 9 y así tienen^ mas ventilación debaxo de los por- 
tales. Otros entierran hasta el borde los tiestos en las 
zanjas , y así se hallan resguardadas las plantas con 
mayor facilidad. Cada uno consultará en esto sus con- 
veniencias , practicando las diligencias que contemple 
suficientes para defensa del yelo. 

Enfermedades. Son varias las enfermedades que 
padecen las plantas de clavel y clavellina; pero las mas 
¿ontrarias y perjudiciales son : el cáncer ^ el sarro ó 
cagadas de mosca (como dicen los floristas), la acedía^ 
el ' derretirse los tallos , y el acentellarse las plantas. 
£1 cáncer proviene de la sobrada humedad , y de la 
falta de ventilación que experimentan las plantas en 
los abrigos : consiste en manchas lívidas y amoratadas 
que se manifiestan en la< hojas y tallos, y es mal con« 



198 DELCLAVEL 

tagioso que se comunica á las demás plantas; por lo qual 
se quitarán las enfermas de la proximidad de las sanas; y 
se remedia cortando hasta lo sano toda la parte dañada. 
£i sarro lo causan las nieblas , las escarchas tempra-» 
Has y las lluvias frías , y consiste en manchas pe-* 
quefias negruzcas ó pardas que se advierten sobre las 
hojas y á manera de porquería de moscas. Es mal que 
se propaga de unas plantas á otras , por cuya razón 
se separarán las dañadas de las que aun se manten-^ 
gan saludables. Para atajar este mal se cortarán en 
su principio las partes inficionadas hasta las que se con- 
servan fértiles. Igualmente conviene limpiarlas con uq 
cepillo algún tanto humedecido en agua del tiempo. 
Los abrigos y resguardos artificiales son asimismo re- 
medio para que no se propague la enfermedad del sarro. 
La demasiada humedad , la mucha sombra , los pa-- 
rages muy húmedos ^ y las malas aguas para los 
riegos ocasionan la acedía en las plantas , y se co-» 
,noce esta enfermedad quando se ponen descoloridos^ 
amarillentos y enfermizos los tallos, y hojas de los 
claveles. Este mal suele verificarse quando se ciegan 
los agujeros del tiesto , y no dexan salida libre á las 
aguas de los riegos. Siempre que se vea brotar agua 
en los tiestos por arriba se disminuirán los riegos pa<- 
ra precaver este mal 9 y se abrirán. los agujeros del 
tiesto que se hallen lodados para facilitar su pronta 
desagüe. Los tiestos que no, tienen mas de un aguje- 
ro central en el fondo , están mas. sujetos á este in- 
conveniente, y en particular si se colocan sobre tablo* 
nes ; pues con la humedad s^ hincha la madera , y 
se introduce dentro del agujero que queda tapado sin 
poder dar salida á las aguas. Luego que se advier-*- 
tan algunas plantas acedas , se alzarán los tiestos^ 
se destaparán los agujeros, y se mudarán de mace- 
ta y de mezcla en caso de que la tierra permanecie- 
se hecha cieno f 6 fuere muy fuerte y compacta. Se 



T CLAVEtLINA. 199 

remedia este mal casi incurable, exponiendo las plantas 
al sol dos horas por la mañana todos los dias, no regán- 
dolas y defendiéndolas dé las lluvias hasta tanto que la 
mayor parte de la humedad se Haya disipado, y que 
las plantas vuelvan á adquirir uñ color mas saludable. 
La enfermedad de derretirse los tallos es parecida al 
cáncer en sus efectos , y se verifica quando se con- 
vierten las hojas y tallos del clavel en una subs- 
tancia blanda , causada por la podredumbre. El úni- 
co remedio es el cortar por lo sanó y vivo toda la 
parte dañada , y regularmente perece la planta. 
El acentellarse ó el blanco de los claveles procede 
de los bochornos , falta de ventilación , y extrema- 
do calor. Es mas sensible este mal si se hallan co- 
locados los tiestos al abriga de una espaldera situa- 
da á poniente ó mediodía. Se inficionan las plantas 
con manchas blancas y blandas, y es mal contagio- 
so. Se experimentan particularmente los estragos de 
este mal tan contrario at aumento de los claveles, sí 
después de ayres estancados , y calma de mucha du- 
ración , acontecen tempestades , pedriscos y aguace- 
ros de verano impregnados de los miasmas pútridos 
de la atmósfera. Todo clavel herido por la piedra 
se acentella y perece, debiéndose en muchas ocasio- 
nes á esta causa la pérdida de muchas claveleras ó 
colecciones de claveles escogidas , según nos ha su- 
cedido varias veces , en los reales jardines. Todas los 
remedios que se quieran aplicar para curar una plan-^ 
ta de clavel ó de clavellina inficionada por este mal, 
son enteramente inútiles. El único secreto es preser- 
var las plantas de todas las causas de esta enferme^ 
dad , teniendo igualmente mucho cuidado en qui- 
tar todas las hojas y tallos secos , marchitos , en- 
fermizos ó podridos que se adviertan en las plantas. 
Entran igualmente en el número dé las enfermeda- 
des el asolanarse , y el ahilarse las plantas de cía- 



200 DEL CLAVEL 

vel. La primera es causada por el excesivo calor, y 
la segunda por la falta de ventiiacion y mucha sombra. 
Enemigas. El tajamocos ó cortapicos ( forfícula au^' 
ricularia. Lín. ) es perjudicíaiísimo enemigo del clavel, 
corta los tallos , hojas , pétalos y germen de la flor. 
Es insecto alado, aunque hace poco uso de sus alas. 
En notando sus estragos le debe buscar sin descuido 
el jardinero para' evitar mayores daños ; pues es tai 
el ansia de estos insectos por los claveles, que pide la 
atención mas continua de la parte del florista para 
destruirlos, y si llegati á apoderarse de una clávele^ 
ra, ocasiona destrozos irreparables en muy pocos días. 
Dichos insectos huyen de la luz del día,, hacen sus 
daños regularmente de noche, y se esconden al ama- 
necer en los parages frescos y sombríos debaxo de 
las hojas, entre las cortezas de los árboles , deba- 
xo de las piedras , y en las rendijas de las pare- 
des. Se destruyen colocando cañutos de caña , cu*- 
curuchos de papel , trapos mojados , ó yerbas y ho- 
jas, húmedas en la inmediación de los tiestos , en los 
que se advierten sus daños. Allí se guarecen y re- 
cogen á la venida del día , y se matan con facilidad* 
Loj pulgones negros y verdes inficionan las extremida- 
des tiernas del clavel , y en particular se guarecen 
en la par^e baxa del cáliz y en la haz inferior de las 
hojas nuevas , que roen y lastiman con mucho per- 
juicio. Se multiplican con notable rapidez y aumento; 
por lo que deben destruirse al paso que se mani- 
fiestan en las plantas. Para su destrucción se despa- 
churran entre los dedos , se lavan con una brocha ó 
pluma suave remojada en infusión de tabaco; ó bien 
quando aun conserva la planta el rocío, se esparramarán 
polvos de tabaco con los que morirán ó se ahuyentarán. 
Las oragds pardas y verdes roen y devoran los ta-^ 
líos y hojas ycausan grandes destrozos. Dexan em- 
porcadas las plantas con unas saliyazas de notable 



T CLAVELLINA. OOt 

acritud que corroen los tallos y hojas á no limpiar* 
se prontamente. En esto se coAOce haber oruga en 
la planta aun quando no se perciba á la vista Den* 
tro de estas salivabas se encontrarán guarecidas^ ó 
debaxo del reborde de los tiestos donde se acogen 
de dia, para volver á salir de noche á sus correrías. 
Los ratones y ratas sacan pasto sabroso del clavel,^ 
principalmente en tiempo de invierno , y para ob* 
viar sus perjuicios se colocarán algunas trampas para 
minorar su número. Los alacranes de jardin cortan 
las raices si llegan á introducirse en los tiestos. Se 
buscarán antes de que cundan sus daños y destro- 
zos. No son menos perjudiciales los gorriones , mir- 
los y conejos , que se comen en la primavera los 
cogollos tiernos de los claveles y clavellinas. Las hor- 
migas se aprovechan del derrrame de la savia cau- 
sada por los dientes de los demás insectos ; pero 
jamas acuden á una planta sana ^ roen las flores^ 
horadan los cálices, el germen , y se comen las si- 
mientes en leche. Sucede muchas veces que se es- 
tablecen en la tierra de la maceta y la desmiga^ 
jan prontamente , hasta, dexar las raices desnudas. 
£1 único remedio es mudar al instante la planta 
de maceta y de sitio y remojarla bien en algún pi- 
lón ó estanque lleno de agua, y mudarla de tier- 
ra. Los caracoles y babosas , ademas de emporcar 
con sus babas las plantas^, roen los vastagos que les 
proporcionan alimento para su nutrición. Y por úl- 
timo algunas especies de araña forman, sus telas y 
nidos en las plantas redoblando y encogiendo sus ho- 
jas con bastante perjuicio. 



ce 



202 BBL CIiAVEL &C. 

Preocupaciones ó errores vulgares. 

Jl odo lo respectivo á sembrar, plantar y practicar 
las demás operaciones del cultivo y con arreglo de las 
fases de la luna , entran en la clase de preocupacio- 
nes fundadas solamente en la imaginación de las gen* 
tes. El mismo crédito debe darse acerca de intro- 
ducir granos de cebada en las cisuras de los. acodos, 
y esquexes para promover su radicadon pronta. Es- 
tos granos de cebada en caso de nacer perjudican en 
vez de servir de provecho á las plantas. Todos quan- 
tos secretos se ponderan para mudar el color de los 
claveles, substituyendo otros en su tugar al arbitrio 
del florista, no merecen sino el desprecio del cul- 
tivador , como también en quanto á comunicar á la 
flor olores al antojo del jardinero.. Por esto nunca 
se pondrá en execucion el introducir clavos de espe- 
cia , u otras substancias olorosas dentro de las cisu- 
ras de los acodos y esquexes, ni menos se gastará 
inútilmente el tiempo en regar con aguas tinturadas 
de colores diversos para aumentar la viveza , y va- 
riar el color originario de las flores. 

Nunca hemos practicado la multiplicación de cla- 
veles por enxerto ; pero creemos deba colocarse en 
la clase de errores vulgares. Lo que ciertamente es 
un error de marca , es e^ pretender <jue puedan ser- 
vir las achicorias y retamas de patrón para enxe- 
rir d clavel , y que en el primer caso salgan azu- 
les las flores , y de color de yema en la retama. 
Casi en el mismo grado de errores vulgares deben 
colocarse las disposiciones de algunos autores para 
regar con aguas impregnadas de estiércoles fuertes, 
pues estas en lugar de aprovechar causan el cáncer á 
las plantas de claveL 



CLAVEL CORONADO. 

( Diantbus plumaríus. Lio. ) 

Jlista planta, conocida en los jardines con los nom- 
bres de clavel coronado y de clavellina de pluma ^ se cría 
espontáneamente en varias partes de España. De su 
raíz perenne y fibrosa nace un gran número de tallos 
algo tendidos en sü base y ramosos , que crecen á la 
altura de medio pie ó algo mas , y están vestidos de 
muchas hojas opuestas ^ de color garzo, muy angos-»- 
tas , puntiagudas , y mas pequeñas que las radicales. 
Cada tallo se termina en una sola flor ó clavellina 
encarnada compuesta de un cáliz tuboloso partido en 
cinco dientes , y guarnecido en su base de quatro es- 
camas muy pequeñas casi aovadas , muy obtusas , y 
mochas ; y de una corola de cinco pétalos extendidos 
y rasgados en numerosas hendiduras desiguales , que 
imitan las barbas de una pluma ; las uñas de los pé- 
talos son blanquecinas , y tan largas como el cáliz. 
Contiene diez estambres y un germen con dos estilos 
y dos estigmas revueltos. Las repetidas siembras de 
esta planta han producido algunas variedades que se 
distinguen en el mayor tamaño, y en el color mas vi- 
vo de sus ík>res, y se cultivan con esmero en los 
jardines. Las variedades mas principales , ademas de 
las sencillas., semidobles y dobles, son las encarnadas, 
color de fuego , color de rosa , moradas , blancas , y 
blancas con una orla ó circulo encarnado mas ó me- 
nos subido cerca del borde del pétalo, 6 con un pun- 
to ó mancha encarnada señalada en la base del lim« 
bo ó parte exterior del pétalo. Florece esta planta en 
los jardines desde Mayo hasta últimos de Julio. 

Siembras. Se logran las simientes de las castas 
sencillas y semidobles, por las que se propaga la plan- 
ce 2 



Í04 I>EL CLAVEL CORONADO* 

ta : y sus siembras se verificaa en los mismos tiem- 
pos y. con las. mismas advertencias que las clavellinas. 

Picar. Se pican las plantas de los semilleros lue- 
go que han producido *. seis hojitas. La distancia de 
golpe á golpe será de medio pie escaso en eras som- 
brías de tierra ligera y bien labrada. Los mismos cui< 
dados que eligen las clavellinas para esta maniobra, 
son convenientes para el clavel coronado. Igualmente 
se pican las plantas obtenidas por esquexe luego que 
tienen como tres dedos de altura, y conviene despun- 
tarlas , á fin de que ahijen con mas abundancia , y se 
extiendan nías. Se clavan en las eras al raso en para- 
ges sombríos., de buena tierra y poco beneficiados. 

Bsquexar7 A pesar de que por simiente se mul- 
tiplican las especies sencillas y semidobles con notable 
aumento y &cilidad , las dobles con todo solamen*- 
te se propagan por medio del esquexe. £1 tiempo de 
practicar con acierto esta operación es á últimos de 
Marzo y en todo Abril. Se esquexa al raso en eras de 
tierra suave , en tiestos y en caxones portátiles del 
mismo modo que se ha explicado en el capitulo del 
clavel. Los cogollos se cortarán de las plantas ma- 
dres de uno 6 dos años : también pueden aprovechaiv 
se los retoños que nacen de las plantas -de un año ; á 
pesar de que estas últimas se estropean algún tanto, 
y reciben daño en su incremento. Los cogollos debe- 
rán ser tiernos pero hechos, los que aun son dema- 
siadamente pequeños , y están en leche , no prenden 
bien , y se pudren sin llegar á formar raices. No 
por esto se ha de caer en el otro extremo, aun mas 
-perjudicial, escogiendo retoños ó cogollos duros y re- 
viejos , de los quales no prenderá ninguno , á no áer 
por algún raro acontecimiento. Menos malo es po^ 
nerlos muy tiernos que envejecidos ; pues de los pri- 
meros suelen lograrse algunos, y de los segundos se 
malogran todos; Deberán desgajarse con la mano, de 



BEt CLAVEL CORONADO. aoj 

manera que saquen algunas rajitas del tallo, con lo 
qual prenderán mejor. 

Fallan muy pocos cogollos ó esquexes siempre que 
logran una situación sombría y ventajosa. Los tiestos 
y caxones se colocarán en los parages mas apropósi- 
to defendidos del sol naturalmente i pues tenemos ob- 
servado que los esquexes que sé defienden artificial- 
mente por medio de portales de jardín , medran muy 
poco 9 y en caso de que no se pierdan se crian en- 
debles y enfermizos, y nunca producen plantas salu- 
dables. Los mantillos para esquexar deberán escoger^ 
se muy consumidos , prefiriendo los de hojas de ár- 
boles de dos años , ó los que hayan servido en los 
criaderos ó semilleros de otras producciones. Los es- 
quexes , que se ponen en mantillos recientes , gene- 
raímente se pierden con la fortaleza del estiércol. 

£n todas las demás operaciones pertenecientes al 
método de clavar, apretar, regar y labrar lois es- 
quexes del clavel coronado se consultará el articulo 
esquexar del capítulo de la clavellina. 

Flantío. Al tiempo de executar el plantío en los 
quadros se deberán sacar las plantas de los semilleros y 
criaderos con buen césped luego que se les dé algún 
riego ó después de lluvias estacionales ; pero de mane- 
ra que no esté hecha barro la tierra, ni tampoco muy 
seca , para que no se desmorone, y dexe las raices desa- 
nudas con perjuicio de las plantas ; bien que debe con- 
servar bastante humedad , para mantener la tierra con 
firmeza , al rededor de las raices , y reservarlas de to- 
do daño. Se plantan los claveles coronados en estos 
jardines por Octubre y Noviembre en eras llanas, 6 
en canteros alomados , dexando un pie ó píe y medio 
de distancia de un golpe á otro : y aunque á primera 
vista parezca excesiva esta distancia, no lo es, sí consi- 
derandos que estas plantas se extienden y ensanchan de 
tal modo, que al segundo año de plantadas, suele ocu- 



ao6 DSL CLAVSL CORONADO. 

par cada golpe el espacio de un pie ó mas de diáme«> 
tro. Prevalecen bien en los sitios sombríos y frescos, 
y exigen para su cultivo una tierra pastosa , y bene- 
ficiada con mantillos de hoja. En las tierras ligerag 
prosperan medianamente ; las penetra con facilidad el 
frió y excesivo calor , y nunca adquieren la lozanía que 
en los terrenos mas substanciosos. En las tierras lige- 
ras y es cierto , que se anticipa su florescencia pero 
siempre se advierten las flores endebles y de mucho 
menor tamaño y duración que en terrenos mas aparen-- 
tes. Con estas plantas se forman asimismo orlas muy 
lindas en los quadros ; para cuyo efecto se plantan los 
golpes mas inmedÍ2Ctos. 

Cultivo. Son necesarias las labores de primavera 
y otoño y para desarraigar las malas yerbas ^ antes de 
que tomen fomento y dañen á los golpes del clavel co^ 
roñado. Igualmente se suministrarán freqüentes riegos 
durante su florescencia y en tiempos de calor , por set 
planta que requiere humedad y frescura. Los plantíos 
se renovarán cada tres años ^ pues aun quando si^ 
gan dando flor por quatro ó cinco algunas plantas lo- 
zanas , suelen con todo perderse las mas después del 
año tercero de haberse executado el plantío. Todas las* 
marras, que se adviertan al siguiente año del plantío, 
se repondrán , para no dexar vacíos y huecos desnudos 
en las eras ó quadros , lo qiíal causa siempre fealdad. 

Culiivo anticipado. Se introducirán los tiestos de es- 
ta planta en reservatorios y en portales de jardín pa^ 
ra adelantar la flor , la que se anticipará con propor^ 
cion al abrigo que experimenten. Adornan estos tiestos 
sí se hallan poblados como corresponde. No exigen mas 
cuidados , que el resguardo de los fríos , y el suminiS'-< 
trar á las plantas riegos escasos pero suficientes para 
mantener la vegetación vigorosa. Se procurará no mo- 
jar las flores al tiempo de regar ; pues se deshojan, y 
pierden su brillo y hermosura. 



ao7 
DEL CLAVEL CHINO. 

(Diantus cbinensis. Lin) 

\zds una planta pequeña anual , que se conserva al- 
gunas veces por dos años en los jardines , y produce 
sus tallos nudosos y delgados ^ lampiños, ramosos y de 
seis á ocho dedos de altura : sus hojas lanceoladas, sen- 
tadas, opuestas, y de un verde claro: y sus flores so^ 
litarías , con las escamas del cáliz acanaladas , exten«- 
didas y tan largas como el tuÍ30 : los cinco pétalos ts«- 
tan festonados en sus márgenes , y son regularmente 
encarnados , morados , blancos ó abigarrados de va-^ 
ríos colores. Este clavel originario de la China se inr 
troduxo en los jardines de Francia el año de 1705 , y 
en ellos se consiguió la variedad de- flor doble por la 
primera vez el año de 1719. 

Se cultivan en los jardines muchas hermosas va- 
riedades semídobles y dobles de esta planta; y aun-^ 
que carecen sus flores de la fragancia , que tanto se 
aprecia en las del clavel y clavellina, sobresale con to-^ 
do en ellas en mayor grado la brillantez , viveza y va* 
riedad de sus matices. Florece esta planta en los jar- 
dines desde Julio hasta el otoño : se puede cultivar en 
macetas 6 en los arriates , y conviene que los golpes 
estén bastante juntosr para que hagan buen efecto. Se 
multiplica por sus semillas, que se sembrarán por Abril 
del mismo modo que las clavellinas. Las variedades 
de flor doble se pueden propagar igualmente esqueján- 
dolas como las clavellinas: cuyo cultivo se puede con*^ 
fiultar por convenir á esta planta. 



DE LA MIlíüTISA. 

{Diantbus harhatus. Lín.) 

Oe confundeti en los jardtaes de flores coa el noin-^ 
bre de miniaisa las variedades de dos especies de plaa« 
tas , que , aunque muy afines , son enteramente di- 
i!ersas. El mayor número de las variedades cultivadas 
debe su origen al {diarahus harbatus. Lin.) y algunas 
otf as corresponden ^!í{diant}iui carthusumorum. Lin.) 
La primera produce la raiz perenne , los taUos dere-* 
chos 9 nudosos, ramosos , algo vellosos hacía súbase^ 
y lampiños en la parte superior , y orecen hasta. pie y 
medio de altura : las hojas son travadas , lanceola- 
¿as , puntiagudas 9 de consistencia blanda y detm ver^ 
de reluciente. Las flores forman una copa hermosa 
terminal , y son algo olorosas. Las escamas exteriores 
del cáliz son aovadas en su base , y se terminan por 
una cerda tan. larga como el cálÍ2L Florece esta plan- 
ta en los jardines por Mayo, Junio y Julio', y saaona 
sus semillas por Agosto y Septiembre. 

Las variedades jardineras adquiridas de la según* 
da especie {^atithus carthusianorum. Lia.) son muy se- 
mofantes «á las primeras; pero se distinguen facilmeo^ 
te por tener sus hojas lineares con tres nervios lon^— 
tudíñales , y las escamas mas cortas que el cáliz. Am- 
bas especies naturales habitan en Cataluña y otros pa- 
cages de España. Por el cultivo se han mejorado eJt* 
traordinariamente estas plantas, y difieren tanto de las 
silvestres , que muchas veces .es muy dificil poderlas re* 
conocer en los jardines. 

Las variedades jardineras de minutisa se distinguen 
en senciílai y dobles ; de estas las hay blancas , y de 
color de fuego ó carmesí. Las sencillas adornan por su 
extraordinaria diversidad de colores; las hay de flor 



DS LA MINUTISA. * 209 

blancft , <i^c^Ki^A^ r carmesí , color de rosa , color d6 
carne, jaspeada 6 dbctplinada coadosó mas colores^ 
Los colores encencídos seapreciaa mayormente en las 
de. un sotó color 9 y en las abigarradas se estiman las 
de fondo carmesí con orlas blancas , amarillas ú otro 
color díaro que presente una contraposición fuerte con 
el fondo. Hay también algunas variedades, cuyo prín*- 
cipal mérito consiste en lo ancho ó estrecho de las ha« 
jas. La ntultiplicacíon de las de fior doble se executa 
por esquexes; y las rencillas se pcopagan £uñlnieitfe 
por simiente. • • 

. Siembra. Las siembras de minuttsa se practican 
á mediados de. Marzo y por Abril y Mayo ; mas las. 
plantas que se adquieren poc las siembras de. Marzo 
llevan conocida ventaja á las mas. tardías. Los para-« 
ges ventilados y con su exposición al mediodía son los 
mas á propósito para formar los semilleros tempca* 
nos; y para los tardíos de Mayo convienen los terrenos 
situados . entre sol y sombra. Las eras, pueden bene- 
6ciarse con . estiércliles^ repíadriáos^y csttBiíatldos , que 
se incorporarán por medio de las cavas al tiempo de 
preparar el rerreno ; mas generalmente suele excusarse 
esta maniobra, quandorsto sobran los abonos^ Luego 
que estén cavadas y arregladas las eras, se extiende un 
lecho superficial y ligero de mantillo consumido^ y so^ 
bre este se verifica la siembra esparciendo la semilla 
con igualdad y dará : se ara suavemente con el al- 
mocafre á fin de que queden enterradas las simientes 
con una capa del grueso de un^^ntero de peso duro. Con 
el mantillo queda esponjada la tierra , y se logra que 
los riegos no formen costra sobre el terreno con de^ 
trimento de los tiernos brotes de las semillas. Mas ven**- 
fajoso es para estos semilleros el esparramar á puño 
sobre la simiente la cubierta de mantillo cernido ; asi 
brotarán con mas facilidad , y habrá menos peligro de 
que se forme costra sobre la sufierfici^ de las ecas. Pti^ 

dd 



210 BE LA MI N y TI S a; 

dea astmismo practicarse unos surcos someros y ha-* 
cer esta siembra á chorrillo; y para cubrir la simien-« 
te bastará borrar con la mano los surcos. No ex^en 
los semilleros resguardo para abrigo de las intemperies 
y resisten al raso sin el menor riesgo. 

Nacen estas plantas comunmente muy espesas ^ por 
cuya causa se aclararán los parages en que se vean 
amontonadas ; los riegos se darán jcon freqüencia con 
regadera en los principios, y luego de pie. En esto , y 
en la limpieza de malas yerbas consiste todo el culti- 
vo de los semilleros de minutisa. Suelen algunos dezar 
subsistir la planta en los semilleros hasta la época de 
los plantíos , de lo que resulta que se crien ahiladas 
y faltas de la fuerza y vigor que necesitan para for- 
mar plantas sanas y robustas. Se desaprovecha de es- 
te modo mucha porción de planta , por necesitarse 
mayor numero para cada manojo ó golpe , y por per** 
derse otras muchas por falta de ventilación. Por lo que 
es siempre mas útil el sacar las plantas de los semille- 
ros y plantaiias^ en los criaderos hasta el tiempo del 
plantío. 

Picar. Se entresacan las {¿antas de los semilleros 
para picar en nuevos criaderos, luego que han creci- 
do á la altura de quatraó cinco dedos» Esta operación 
puede practicarse por Junio , Julio y Agosto ; advir- 
tiendo que en los criaderos de Junio y principios de 
Julio prende mucho mejor la planta picada, siempre 
que goce el terreno buen sol; al paso que en los nías tar- 
díos es conveniente que estén situados entre sol y som- 
bra, por quanto con los excesivos calores peligran per- 
derse muchas. T^ planta criada al soles siempre mas xu« 
gosa y corpulenta , y la- criada á la sombra mas endeble. 
Se pican á distancia de tres quartos de pie estando el ter^ 
reno arreglado por eras y con humedad , á fin de que sé 
una bien la tierra con la raiz. Se hacen los hoyos 6 
agujeros con un plantador delgado ó paUto para la co« 



DE LA MINUTISA. 2XI 

locación de la planta , se aprieta bien la raiz á fin de 
asegurarla perfectamente y debe quedar el cogo-<^ 
lio ó corazón foera de tierra» Estos criaderos no exi- 
gen otros cuidados que la limpieza de malas yerbas y 
demás malezas , y lina asistencia de riegos semanales, 
ó arreglados á la mayor ó menor sequedad de la esta- 
ción. La planta picada se cria zugosa, fértil , ren^ri-^ 
da , y ademas del tallo principal ha producido al tiem-»' 
po del plantío otros laterales que manifiestan su ferti- 
lidad. De esto resulta que si con doce plantas habia de 
formarse el manojo para cada golpe con la planta de 
semilleros , con la picada ó de criaderos bastan cinco 
ó seis. 

Esquexar. En estos jardines , y en temperamen-r 
tos igualmente cálidos que este , se agostan las plantas 
de minutisa luego que han dado flor, sin re^^erdecer ni 
prolongar mas su vida ; pero en tierras mas frescas~du« 
ran dos y aun tres años. En aquellos paises se multipli- 
can las especies de flor doble cortando los cogollos para 
esquexar; mas ea nxrestro temple no es tan fádl^á cau^ 
sa de que quando manifiesta una planta sus flores dobles, 
ya se halkn endurecidos los mas tallos , é inservi^ 
bles para la maniobra de esquexar. Sinembargo pue- 
den aprovecharse en esta operación todos los cogollos 
tiernos que tenga la planta sea en los tallos lateralesi 
ó sea que nazcan del pie ó' rait* Los cogollos tiernos, 
pero ya formados, son los que mejor prevalecen, los 
muy duros pocas veces aprovechan. Se arrancan de la 
planta y preparan del mismo modo que los de las cla« 
vellinas , y se clavan ó colocan en situaciones som-, 
brias, ya sea en eras, en tiestos ó en caxones portáti- 
les^ los quales tienen la gran ventaja de poderse mu-^ 
dar y transportar cómodamente á los pafages y situa-^ 
ciones que mas adaptan al arraigo y desarrollo de es- 
tos* cogollos. Se clavan ó fíxan á distancias proporcio- 
nadas de quatro dedos macizando Inen los lados en to- 

ddt 



aX2 1>B LA MINUTISA. 

úo el circuito dd esqueze, á fin de no dexarlos en huer- 
co. Se riegan, y limpian de las malas yerbas , y se 
resguardan artificialmente los primeros dias del esce-> 
sivo sol , prestándoles todos los auxilios para su logro. 
Luego que han prendido , y empiezan á brotar nue- 
vamente , se exponen por grados al sol , y asi se for^ 
talecerán las plantas y podrán picarse del mismo mo« 
do que queda explicado. 

Plantío. Se plantan las minutisas solas ó mez- 
cladas con otras flores , y en ambos casos adornan por 
la grande variedad de sus matices , y hermoso y 
bien poblado ramillete de sus flores. Los terrenos y en 
que mejor prevalecen , son los substanciosos con al**- 
gun beneficio de estiércol , ésqüetos y expuestos al sol. 
Deben ocupar principalmente el centro ó medio de las 
iaxas , arriates , canastillos y almantas de flor ; por 
quanto crecen bastante sus tallos 9 y en los expresa-* 
dos parages no estorban ni quitan el lucimiento á otras 
flores de menor orden y elevación. Deben plantarse á 
distancia de pie y medio. Se abren con la paleta unos 
hoyos hondos y capaces para admitir el manojo ó gol- 
pe , el qual se retuerce holgadamente i fin de juntar 
los tallos; se introducen dentro del hoyo 9 de manera 
que queden sujetos y. al abrigo de las intemperies, tac- 
hándolos sin apretarlos demasiado xii magullarlos; pa- 
ra lo qual se arrima la tierra con las manos , y se ar- 
regla el golpe con el mayor cuidado. Por todas las 
coyunturas ó nudos del tallo suelen brotar comun- 
mente raices , y así pocas veces hay que replantar ún 
golpe. 

Para cada golpe se manejan las minutisas, y á peisar 
de que parezca práctica singular , no dexa de tener vea- 
tajas entre algimos inconvenientes que resultan de esta 
maniobra. Cada manojo ó golpe es la porción de plan- 
ta que puede abarcar holgadamente el operario > d 
qual va arrancando una á una las plantas y que por 



DE LA MIKUTI8A. 213 

lo coinim se hallan tendidas y y arregla la extremidad 
de los tallos ó cogollos con igualdad, sin hacer caso de 
lo mas ó menos largo de los tallos y raíces. Luego que se 
ha reunido el. numero proporcionado de plantas , se atan 
con enea, espadaña, junco á cosa equivalente, desando 
la ligadura como quatro ó seis dedos mas baza que las 
extremidades, puntase cogollos. De las plantas de semi- 
llero, por causa de criarse delgadas, endebles y de pocos 
medros, entra un número considerable para formar ca- 
dia manojo. Los plantíos ezecutados por este método 
adornan inmediatamente por lo poblado , verde her- 
moso , y arreglo simétrico de los cogollos ; tienen la 
ventaja de que aim quando se pierdan muchas plan- 
tas , con tal que agarren un par de ellas , no cau-. 
«an marra , pues sus tallos y . ramilletes visten abun- 
dantemente sin echarse de ver la pérdida de las restan- 
tes. Es cierto que se sigue un considerable desperdicio 
de planta , por las muchas que entran en cada manojo, 
y por las que se pierden , pudren ó cuecen , particular* 
mente de las que ocupan el interior ó centro , ma« 
yormente si se aprieta demasiado la ligadura, ó se 
manojérm y plantaron con sobrada hiunedad. Se plan- 
tan por Octubre y Noviembre antes de los frios. No 
hay duda de que fuera mucho mas arreglado al buen 
cultivo el no mamjar ^ y en cada golpe colocar dos, 
tres ó qimtro plantas sanas, xugosas, y de buenos mer- 
dros , sin atar ; con lo qual fuera grande el ahorro de 
planta, y el trabajo no tan penoso por excusarse la 
formación de manojos. 

En los tiestos ó mazetas es planta que proporcio- 
na im adorno de duración, y que resiste en parages 
de sol en que otras especies perecen comunmente á 
poder del calor. Los tiestos serán, grandes , y deben es- 
tar bien poblados para que tcAgan lucimiento. 

Cuhivo. El cultivo de la minutisa es el mismo 
que el de las demás flores perennes y bienales , sp 



ai4 ^B LA MIKUTISA. 

reduce al repartimiento de riegos oportunos , es-» 
cardas y limpieza de malas yerbas. Los yelos suelen 
causar muchas veces la pérdida de algunos golpes^ ma^ 
yormente si cogen la tierra muy mojada, 

Recoleccimd^ sirmef^e* No siempre propagan las 
semillas la calidad de los individuos de que se recogie- 
ron , mas con todo- deben separarse para lá recolec-^ 
don de semilla los píes mas robustos , ñiertes , sanos 
y cuyas flores reúnen todas las calidades que admira 
el florista. £s cierto también , que si se cultivan reu-* 
nidas todas las variedades de un solo color y suelen lo- 
grarse mas píes de aquella calidad; y que todo al con- 
trario acontece quando se cultivan interpoladas las de 
todos colores, y se recogen; las simientes sin $q)ara-^ 
cion, pues se vician y mezclan dando origen á infiní-;- 
tas nuevas variedades. Se contaminan y xiegeneran, no 
obstante, las castas á pesar de los cuidados mas solici*^ 
tos del cultivo. Algunas variedades de las de flor doble 
producen simiente fértil , la que jdebe recogerse con tor- 
do el posible esmero, como mejor y mas.aparénte para 
adquirir plantas dobles: y ^preciables. . 

Ctdtivo anticipado^ Pueden introducirse/ tiestos ó 
macetas de mínutisa en reservatorios con el finde ade^ 
lantar su florescencia ; y apesar de que no manifiestan las 
minutisas su flor con la anticipación que otras plantas 
mas tempranas, pueden, no obstante^ practicarse zanjs» 
para su cultivo anticipado. Estas tendrán quatro píes de 
hondo, por tres ó quatro de ancho, formando espak 
dares de tabla al norte , los que se abrigan con estiér- 
col vivo ,^ para que comuniquen calor á la zanja^ Por los 
costados y frente se resguardan asimismo con basura en- 
teriza. Las cubiertas , á falta de bastidores y vidrieras^ 
pueden ser de pajones , sinembargo de que estos ima 
vez recalados por las aguas y nieves gotean íncesan*- 
temente con sumo detrimento de los tiestos y plantas. 
Lo^ cuidados , que exigen es%as zanjas, son los mismos 



DE LA MINl^TISA. 21 J 

qué quedan explicados en otros cultivos de este traw 
tado. 

Es conveniente resguardar baxo de portales las 
plantas de flor doble, y asi siempre se plantarán en 
macetas por el mayor lucimiento que proporcionan. 

DE LA CRUZ DE JERUSALEN 

ó RAMILLETES DE CONSTANTINOPLA, 

{I^cbnis cbaicedonica, Lín.) 

ÜfSta planta , conocida también en los jardines con el 
nombre de ramilletes de Omstantinopla y se cria en la 
Rusia , es perenne y produce sus tallos derechos, her-r 
baceos , ciUndrícos , vellosos y de tres pies de altura: 
las hojas están opuestas y sentadas , y son aovado-* 
lanceoladas , vellosas , dentadas , y de un verde obs- 
curo : las flores forman cimas terminales , y se com* 
ponen de^ un cáliz tubuloso partido en cinco dientes, 
de una coróla de cinco pétalos horizontales profun-»> 
damente escotados en su ápice en figura de corazón: 
tiene diez estambres : un germen aovado con cinco esti- 
los , y cinco estigmas vellosos : y por fruto una caxa 
aovada de tres celdas y cinco ventallas , que contíe^ 
ne sus semillas redondas y roxizas. La especie natural 
produce la flor de color de fuego ; pero hay otras 
dé flor blanca , color de rosa, y disciplinada; y tam«^ 
bien de flor doble color de ínego, y blancas. Todas 
las referidas variedades han procedido de simientes de 
la. sencilla común, y para conservar las castas en su 
ser , es necesario^ nmitiplicarlas por la división de rai^^ 
ees , ó por esquexe. Entre todas las variedades ningu- 
na tiene el lucimiento y hermosura de la escarlata do^ 
ble , ó color de fuego , que hace un maravilloso efec- 
to en el tiempo de su florescencia. Manifiesta esta plax{« 



ai6 DB LA CmJ2 DB JBRUSALBK.^ 

ta sus hermosas flores desde Jimio hasta Set)tiembre. 

Siembras. Se siembra esta planta por Marzo y 
Abril en parages sombríos y en terrenos ligeros por 
el mbmo método, que hemos explicado parala minu- 
risa. Para obtener plantas lozanas , fuertes y saludables 
de la cruz de Jerusalen sencilla , no hay mejor prác- 
tica que disponer semilleros ; con cuyo método se con- 
seguirá con abundancia el aumento y multiplicación 
4e esta flor. - 

Esqaexar. Todas las variedades de la cruz de Je- 
rusalen, en particular las de flor doble, se propagan 
por puntas ó esquexes, para cuya operación puede 
consultarse lo que hemos advertido acerca del culti- 
vo de la clavellina , por convenir también aquellas re« 
gias con poca diferencia á esta flor de qué estamos 
tratando. Por Mayo y Junio habrá tallos nuevos y 
tiernos aptos para esta maniobra. Deben preferirse 
los que nacen arrimados á la raiz, á pesar de que son 
igualmente útiles los cogollos que producen los tallos 
en los sobacos de las hojas. Con la idea de que bro- 
ten fácilmente raices los esquezes , conduce mucho que 
se arranquen, desgajando los cogollos ó puntas , por la 
experiencia que tenemos de prender así mucho mejor. 
De las madres ó pies destinados para sacar esque* 
xes, se suprimen todos ó los mas tallos de flor; y asi 
en estas plantas no esperará flor el curioso por aquel 
año. Es cierto que algunos , por no carecer de su flor 
esquexan los tallos después de haber florecido las plan- 
tas, roas por lo común son inútiles los afanes y per- 
didos los cuidados que se aplican para el logro de los 
expresados tallos , endurecidos é incapaces de propor- 
cionar plantas sanas aun qüándo lleguen á prender. 

Los terrenos aparentes para esquexar deben ser 
sombríos , y de calidad ligera aunque de miga. Se ar- 
regla el terreno por eras llanas proporcionadas para 
que admitan blandamente el beneficio del riego tan 



DE LA CRUZ BE JÍHUSALEiT. llj 

necesario para el logro de estas plantas. Se clavaráa 
iosiesqueises á qtiatrOs «ledos de distancia 9 y la tierra 
4dberá hallarse algún tanto reblandecida por el riego^ 
ó alguna. lluvia oportuna ; luego que se hayan coloca<^ 
do los esquexesy se dará un abundante riego de pie con 
el que se apretará la tierra al rededor del cogollo , y^ 
no quedará hueco «Iguno en su contorno* Los esque- 
XS9. se clavan de dos modos, 6 abtíendo hoyos proper-*- 
cionados con un plantador ó palito delgado donde 
se introduce el esquexe, y á fin de que quede perfecta- 
mente sujeto se aprieta la tietra por todo su ámbito^ 
ó también se cogen las puntas 6 esquexes entre el de*- 
do índice, y pulgar, y haciendo fuerza se clavan den* 
tro de .tierra , paca lo.qne. se dex;i entender que de- 
berá hallarse bien mullido y blando el terreno. Se ten- 
drá piucho cuidado de no herir ni magullar el esque^ 
xe al tiempo de clavarlo , y se procurará también que 
no se ÍHtcodu2ca la tierra entre sus hojas. Cada co- 
gollo se.cortarácon conocimiento dexándole tres ó qua* 
tro. nudos, que ^& de donde han de brotar en lo succ^ 
sivo .raices y tallos nuevos. Fuera de tierra se dexará 
solamente un nudo , y enterrados los otros dos ó tres 
para que echen raicillas. 

Habrán brotado raices luego c[ue hayan pasado cinco 
ó seis semanas después de clavados, y empezará á mor- 
derse la vegetación nuevamente en los esquexes pren- 
didos. Deben regarse con freqüencia , y resguardarse 
del calor en caso de. que el sol sea fuerte, y se con- 
temple que puede perjudicar. A< pesar de que regu- 
iarmente se mantienen los esquexes sin sacar hasta el 
tiempo de verificar los plantíos de asiento, puedeír 
no. obstante sacarse. con todo su cepellón entero, y 
-replantarse en nuevos criaderos, si casualmente hubie- 
sen quedado, muy espesas las plantas, y se considera na 
-tener espado bastante para que medren. Las plantas 
sé. colocarán á seía dedos de distancia. Los esquexes 

ce 



1X8 DE LA CRUZ BE JERUSALEN. 

que se hayan echado en tiestos exigen por lo común 
esta nueva operación ; mas no asi los de tierra. Los 
esquejes puestos en tiestos se resguardarán del.calor^ 
y taparán coa cubiertas adequadas hasta tanto que se 
hayan asegurado y prendido. 

Plantío. Los terrenos mas aparentes para plantar 
la cruz de Jerusalen deberán gozar de sol y sombra, 
y tener proporción de riegos abundantes. en este temr- 
peramento. Los estiércofós enterizos $on contrarios al 
iogro de esta flor; mas en el caso de que el^ terre-^ 
no sea demasiadamente ligero , se beneficianí con man^ 
tillos consumidos que presten substancia á la tierra. 
Medrarán con extraordinario vigor en terrenos te-* 
gamosos de miga , msíB no consienten tierras muy 
fuertes y compactas. 

Por tres vias se adquieren plantas para los plañ*- 
tíos , ya sea por semitla, esquexe, ó por la división 
de raices ó hijuelos. Las plantas de semilla y esque- 
-íe. deben sacarse con sus cepellones enteros , y plan* 
tar los golpes sin que se deshagan , con k> que se 
facilitará su arraigo. En quanto á la multiplicación 
por división de raices , deben partirse las madres de 
manera que queden los golpes bien poblados de raíz 
y con bastantes barbillas ó raices menudas, que son 
-las que abastecen de humor nutricio á la planta , y 
coadyuvan á su pronto arraigo é incremento sucesivo. 
Todos los plantíos deben executarse por el otoño, 
-bien que también pueden continuarse hasta Febrero 
-en el caso de qué otras ocupaciones del jardín no 
hayan permitido qud^^ se efectáen en su debido tiempo. 
'Se plantad comunmeate en las ^xas y tablares de 
~fior con otras plantas de orden elevado , dándolas 
destino en el medio . ó centro , á fin de que no cu- 
bran á otras especies de; menor alzada. Deberán asÍ4- 
mísmo pfopofféídneU'se Ipsi go^es á dos pies de distanh 
cía , para que* icoü arireglb á la extensión y ensanche 



BB LA CRVZ BE JSKUSALSN. it^ 

que toman sus raices y tallos ^ hallen sustento ade- 
quado , y dexen igualmente - medrar á otras flores 
inmediatas. 

Cultivo. Queda este reducido á suministrar rie- 
gos en tiempos de calor ; á dar labores por la pri-« 
mavera , que al paso de que destruyan las malas yer-* 
bas, desmenucen la tierra y promuevan la vegetación 
y lozanía de estas plantas ; á extender en las fazas 
y parages ^ donde haya estos golpes , una capa líge* 
Fa de mantillo muy consumido , que incorporado por 
medio de una entrecava somera en el terreno ^ pro*-* 
porcionará alimento abundante ; y por último á cor-* 
tar por el otofio los tallos secos de las plantas que 
han dado flor. 

DE LA FLOR DEL CUQUILLO, 
Y DEL DOBLE CAMPEÓN Ó BORBONESA. 

<( Lycbnis flos-cuculU , et L¡fchnn áiokú^ IXn. ) 

dolamente se cultivan en los jardines las varieda-* 
des de flor doble de las plantas jior diú cuqmlloy y do^ 
hle campem 6 Borbanesa que son de un mismo géne- 
ro. Se crian ambas especies en los prados húmedosi 
en las orillas de los rios y y . otros parages sombríos 
y aquáticos de España. Los tallos de la flor del cu<r 
quillo son rectos , ramosos ,. delgados , asurcaditos» 
de dos pies de akiura , y terminados por pedúnculos 
numerosos con las flores de color de fuego. Las ho- 
jas son angostas , opuestas , lanceoladas, parecidas i 
las de las clavellinas j en particular las del tallo. £1 
cáliz de la flor se advierte asurcadito con líneas casi 
moradas , y la flor se compone de numerosos p4«« 
talos hendidos profundamente en quatro segmentos^ 
y recortados en muchas lacinias desiguales y muy estro^ 

ee % 



tac BJB LA FLOR DEL CUQUILLO. 

chas. La raíz e$ perenne. Florece, por Abril y Mayo^ 
y hermosea con sus vistosas flores en los arriates del 
jardín. Hace doce años que fué introducida. «sta plan- 
ta en los jardines de Aranjuez de los de San Ilde- 
fonso 9 por Lo. qual. fué llamada flor de la GrmJBy con 
cuyo nombre. está conocida en muchas parles que la 
han sacado de estos reales jardines. £1 non^bre de^ 
flor del cuquillo la viene de que por lo regular apa- 
recen, sus primeras flores i la. venida del cuquillo. Asi; 
ésta como Isijiíir dobU campean son de nueva. adqui«- 
Hcion , y hace pocos años que se cultivan en io& 
jardines de ñores. Han sido obtenidas por simiente 
de las especies sencillas respectivas ^ y son plantas 
aun desconocidas en muchos jardines de curiosos^ 1 
La flor doble campeón produce su raiz perenne , los 
tallos h^tbakeós. ). derechos 9. ramosos , vi^UosQs como 
toda la planta , nudosos , y de dos á tres pies de al- 
tura. Las hojas son aovadó-oblongas , terminadas en 
punta , suaves y opuestas. £n su estado silvestre se 
pueden, observar las Üoites qu^ son. . de sexo distinto 
en plantas diversas. El cáliz es tubuloso, inflado ^ ex- 
traidb y con cinco dientes: La flor doble , como' se 
cultiva en las floreras , es grande, del tamaño de una 
clavellina reventona , compuesta de numerosos peta— > 
los oblongos, epsanchados en su ápice, y escotados 
en figura de corazón, recortados por. sus bordes, y 
extendidos con simetría y ^ri^eglo. La variedad de noas; 
mérito es la de flor de color de fuego, á pesar de que 
se conoce también otra de flor blanca menos común.' 
V Esquexes. El único método de multiplicar estae 
plantas con facilidad y abundanda es' por esquexes^ 
púes^ pdr simiente solamente se propagan las especies 
dé flor sendiUá , y aun -quando por :rara casualidad se 
consiga alguna planta doble de semilla , es lo meaos 
común. Para clavar los esqucxes.se preparan unas eras 
bmeflcigda^ con mantillos consumidos y bien cavadas^ 



BB tA'ítí)R''»S:L CUQUILLO. 121 

y allanadas con toda perfección , con' su exposición 
sombría y al no^i^te; pues al sol prevalecen mediana-* 
Bienre, y se pterdeti^-miK^Q^ esít^uexes^i El tiempo\.dd 
practicar -e^ta operación - es ^rMttyo y Junio* Los 
esquexes mas fértiles son los que nacen mas^próxi-» 
mos á fa raiz , y deben arrancarse á cuajo ó á tirón 
desgajándolos' de las madres ^ y procuraiido en lo.po^ . 
sible que saquen algunas raicillas, |)orquie< estos bar<^ 
hados prenden con ttiayor* fftcilida¿<^y«propprcbnan 
plantas mas lozanair y^gorosaís; Iposi <)ogoUos, ó:rc^ot* 
fios que no tienetil raiz^, ^ftdeii igualmente bien, 
y forman buenas plantas ; también se pueden s^ro^ 
vechar todos los cogoUitos que est^n colocados en los 
tallos con- tal que sean^ tiernos y^ pequefíps; -auiiqui; 
estof ^rod^cen regularmente j^antas ^masi^mjieblef 
Los esquexes se clavarán cón^el planradar iidei mis*- 
mo modo y' con las mismas adver^enciasi quie la 
cruz dé JetmaUñ. Estiando como deben áituadas.l^s 
eras á la sombra, no- exigen defenderse del exce4vo 
calor, maá ^inó se pudiese pasar por'Ütro punto , y 
estut^ie^n expuestas á la^impíesioní del-sol y-de- res^ 
guardarán de sus ardores por medios de portales de 
jardin dexando siempre desabogo y ventilación. Las 
eras se tendrán perfectamente limpias- de mala» yerbas. 
Pianito. Los terrenos substanciosos abonados^-bien 
labraá<)s , '■ y con pro))orcion de freqüentes ríegbs de 
pie. son los mas adaptados para el plantío de esta 
planta. Se pdne comunmente en los tablares, faxas y 
canteros en mezcla con otras flores como espuelas, 
carraspiques y demás que florecen á im mismo tiem- 
po, y también se interpolación las clavellina^ y de- 
mas flores de verano, para*^ queden acabándose la flor 
del cuqwilto, adornen y vistan estas, con lo qual no 
^uedairá desamparado el terreno. Igualmente se po- 
nen solas en canteros alomados , arreglando los goU 
pcís á pie y medio 6 dos pies de distancia; f.per^ si 



ft22 DE LA. lObOR ]>CL CUQUILLO. 

se cultivasen mezcladas con otras ,plantas se propor- 
cionarán las distanpia$' de manera que no se pierda 
terreno y qüedea>.4efifaliogadas» Los esquexes s^ sacar» 
ránen cepelionrcoQ'la paleta de jardín , y se planta-» 
rán del mismo modo que: las clavelUnas¿ ^ 

Se etecutan los plantíos por Octubre y Noviem«* 
bre , y si sé puede lograr un tiempo üutíoso , blan«f 
do y suave , es tanto mas ventajoso para su pron« 
to arraigo. A fi* dé colocar cada golpe se .abrirá ed 
el parage señalado pamsa plantío un boyo capaz. de 
admitir el cepellón /ouya operación se practica con 
la paleta de jacdia , ahuecando y mullendo el fondo 
del hoyo para mayor beneficio de las plantas. En se-* 
guida dd plantío se dará un riego de pie , con lor 
qual quedarán aseguradas las plantas, y mas per-^ 
fectamente unidas con fi terreno. 

Se plantan también en tiestos , en los qué ador- 
nan con él crecido número que producen de flores 
y por hallarse tan poblados de taUos. 

Cultiuo. Seisscardarán los plantíos principalmen* 
te delas^erbi^s mayores» y .se suministrarán abun-* 
dantes riegos, particularmente durante la florescencia} 
y asimismo conviene refrescar las plantas con aIgu-«- 
ñas labores oportunas en la primavera, que desme-f 
imcen y- ahuequen el terreno. 

£s conveniente sujetar los tallos de estas i^antai 
con tutoces para que los ayre$ no los doblen ; pues 
aunque son derechos , como producen tanta porción 
de flores, se caen con facilidad. Para este efecto se 
«davan alrededor de cada golpe dos 6 tres varitas ád^ 
gadas , y. se circundan los tallos con brainante ó hi- 
lo gordo , de manera que queden suélteos pero reco« 
gidos. Asi florecerán sin peligro 4e que ^e doblen y 
estropeen sus flores. Luego que empiezan estas á mar-^ 
chitarse se cortan con navaja los tallos , para que 
ahijen y proporcionen abundantes y fértiles: :esqueites. 



DE LA >D0& I»SL CUQUILLO. 31 3 

No hay duda de que seria ítíM útil cortar los iallos4e 
las plaatas<que se ddstiaaa para madres, antes deL 
desarrollo jde ias flodres y coa Iq qual :se couceatraña» 
á xugoen la rais y ahijaría' con mayolrafauodaucia^ 
Las madres se arrancan después de haber sacado losi 
esquexes, y se substituyen anualmente plantas, nue- 
vas que florecen con vigor y empuje. Las raices d^ 
las plantas que se conservan.' por mas de un añq sue-? 
ká podriiis^ con. facilidad^ .y siempce^reeesLt:étide^ 
Mes aun en el caso de que peroiaiieMaa por. mas 
tiempo. • . 

DEL ALELÍ. 

don muchas las jespecies de iaie^í .ctoñocidas. por; los 
botánicos:; p¿ro solamente tratárosnos en este capítu- 
lo de las dos > especies perennes que se cultivan en los 
jardines de ñores-: que son el o/é/í común y. el paxizo. 
Dbl alelí común. ( Cheiranthus incanus. Lin. ) 
£1 talla de (esta planta es casi Jeñoso, rollizo» 4^repho, 
ramoso : cfeoe.deuno á dos pies^ de alto, y vegeta 
por dos^ tres árquatro años^ ^un las vanedades: las 
hojas son lanceolado^oUongas , obtusas , blanqueció 
ñas 9 cubiertas de borra , de consistencia blanda, re- 
vueltas .jpor su- ápkttiutcia^abaxo, con sus márgenes 
4>ndeadasi d€ . ocho á. {die^.idedo^.ífe.flargo , y ,de,,nuer- 
«e á doce iineaa: de, ancho.; son .qa^^as , y^ dexaa 
impresa la señal do su inserción en, el tallo j. las hop 
jas de loa ramos son mas pequeñas , y estos visten 
la planta con igualdad y. simetría desde su base, y 
se terminan por.mas.^pigaade flores,. que están ^s- 
lentdai poír .pédiiocutos baaia^ite largos 9 y^^om^^ws- 
tas de un cáli% apretado de. quatro fa^juelas caedizas, 
agudas y afelpadas ^ coa una jorobita á Is^ base de las 
dos opuestas: de- una corola de quatro pétalos eii 
cruz, casi redondos , .escotadas .por su ápice ^ti unas 
variedades,. y con. algii&olB.dieotecMs 9 ó ptj^os eja 



32^4 n-RLT AL'ELt ' r 

otras, y angostados hada la 4iñfta , . que es tan lar^ 
ga como elcátis^ Tiene «leUieBCainbces v l^sc^dos Of ue94 
tos <nía6 4}ortosr: ly ^el pisttÍ0'>s9 coamerte «b uiunTayw 
xiai comprimida 4 st^^noada, de quatro-i ángulos ) .tern¿ 
nadador el estima ^ y contiene muchas semillas ro* 
zizas , redondas ,. y algo comprimidas.: Florece esta 
planta desde Mayo hasta el otoño, y se cria en mm» 
ehos párages marítimos de España.': '^. > 
- >De «siDaies^ecieidé aieli se cultivan; 'algnáal^^^oi^ 
dades i>|ismnte ooostantes qu¿.se repriMlucen p^rsi^^ 
miente sin mucha variación, y dan origen á otras sé^ 
cundarias obtenidas por sus semillas. Las principales 
son el aleli ordinario i el alelí quar entena i el ateli de un 
rénO'é^ piramidal y yéLideHgri^. 



.(• 



íijiíi 



El alelt ordifntriV se^ dXer^nda de codos, los demás 
por sus pétalos enteros, es muy parecido al . oíeii qua-* 
renteno ; pero se distingue de éi ,) porque^ ademas de 
poblarse con igualdad desde su .base de tallos y cami«- 
lletes laterales, produce también un camoj^ntra^ de 
fiores. No manifiesta '^sta^plaota sa'üoc abasta. d añ« 
'segundo dé sü siémbta. Ltfó < colotes ^mas .coqumes d^ 
sus flores son el blanco y él encamado, y los abí^ 
garrados y disdplinades de estos dos colores ; igual-c 
mente las hay moradas y jaspeadas -de ;blaoqo y mov> 
rádo.^Es'Jplanta delíead¿que^ái no retardarse de los 
fríos' perece durante el invierno.' Eaiosilresecvatorios 
'^orma arbusto , y dura tres ó ^uatró años.: 

£1 alelí quarent€no se viste desde surbase de tai^ 
Uos laterales, que todos llevan ramillete de flor jne«> 
liós el centrtEilque produce solamente, un cogollo ó. co^ 
róna de hojas , y raiitómía vez^ flores* Sus pétalos son 
andios y escotados ^or^su^ápíce. /EL color mas comua 
de éstas flores es el morado ^ y también las hay ea«* 
carnadas y jaspeadas. Resisten estos alelíes las intem- 
peries mejor que las demás castas , en particular Itis 
morados ; que aguantan ai^ora^p. durante el^iavietno 



DEL ALELÍ. 22 j 

«siQ perderse. Es planta achaparrada y bien poblada 
de ramilletes de flor. Llámase aleU quarenteno por 
quanto , sembrándola al mismo tiempo que las qua^ 
réntenos y da flor poco después que est^s. 

£1 aléli de un ramo ó piramidal 9. que en Aranjuez 
llamamos también picardo , y en otros parages de ca* 
labria ^ Cheiraníhus coccíneas MíU.) ¡aroduce un tallo^ 
que crece á poco mas de medio pie de altura ^ fru- 
ticoso 9 derecho 9 mas grueso ta su ápice que por 
iiu base 9 y se termina por un solo ramo ó espiga 
de flores de poco mas de un píe de alto. Suá ho-- 
jas y flores son mayores que, las de las demás ra-* 
xiedades. Las flores están sostenidas por pedúnculos 
tanto mas largos quanto más inmediatos á la base 
del ramillete. £ste adquiere una figura quasi plrami* 
dal , y no produce mas que una sola espiga ó ra^ 
miltete de flores , en lo que difiere de las demás va- 
riedades , que todas abundan de ramos laterales^ Son 
las flores por lo común como pequeñas rosas ^ma-* 
yores que medios duros, y tienen sus pétalos aoi^- 
dos al revés y con dientecitos en su ápice. Mu-^ 
chas veces son proliferas , es decir , que del centro 
de cada flor, principal pululan dos ó mas flores al« 
gun tanto más pequeñas. Alguna vez acompañan al 
ramillete central uno ó dos ramitos pequeños de flor 
que nacen del tallo. A pesar de que esta planta no 
se extiende tanto como las otras variedades .por ca- 
recer de ramos laterales, es muy apreciable por su vis-^ 
tosa y bien poblada espiga ó ramillete de flyoresy y por 
el color encarnado encendido que naturalmente la 
adorna; bien que también hay variedades de mucho 
iñérito 5 cuyas flores tienen un disciplinado ó jas^ 
peado de blanco y de encarnado encendido. 

Se cultiva también en los jardines otra especie 
de alelí , ( Qieiranthus fenestrális. Lin. ) que es bas- 
tante parecida al picardo ó de un rama^ y como él 

ff 



2l6 t>EL ALELÍ, 

tiene un solo tdlo derecho de un {ué de altura , y 
ias hojas amontonadas en su extremidad, ondeadas, 
blanquecinas , y con ixn $o1q ramillete ó espiga muy 
apretada de flotes encarnadas ó jaspeadas de blanco 
y encarnado. No florece esta planta hasta el año se-^ 
^ndo d^ sembrada. 

Del alelí griego. (Cheiranthm gldber. Miller.) 
Las hojas de este alelí ^ muy parecidas A las del pa- 
»Z0 9 son lanceoladas, lustrosas, lampiñas, carnosas, 
sentadas y puntiagudas. El tallo es ramoso , quasi 
fruticoso, y dura dos ó tres años. Los ramilletes de ñor 
son numerosos, nacen desde la base de la planta con 
arreglo y hermosura, y se terminan por el ramo cen^ 
tral. Las flores están dispuesta. en espiga floxa : las 
bojuelas del cáliz son lanceoladas , lampiñas , dere- 
chas , con sus márgenes adornadas de un ribete blan-*- 
co , como cartilaginoso : los pétalos anchos, aovados 
al revés , escotados en su ápice , y con sus márge- 
nes finamente ondeadas que parecen con diente^ítos« 
La vayna es lampiña*, Es. planta achaparrada , bien 
poblada de ramos y flores i florece por Abril, Mayo 
y Jimio; y los colores mas comunes son el blanco, y 
el color de fuego , á pesar de que alguna vez también 
los hay de flor morada^ 

X^^s flores de todas las mencionadas castas tienen 
olor; y se estiman por mas: perfectas las de muchos 
pétalos , muy dobles y de colores mas vivos j y en- 
tre las disciplinadas y abigarradas se da la preferen- 
cia á aquellas castas , cuyas listas son mas encendí* 
das y coordinadas con simetría y órden« La confusión 
y mezcla desarreglada de colores se tiene por defec«^ 
to. Del mismo modo que acontece y llevamos insi- 
nuado con otras flores , asi tambi^i los floristas dis- 
tinguen las castas de los alelíes con nombres extra- 
vagantes, ennoUeciendo la menor diferencia con ape<« 
lUdos pomposos que de nada sirven Se consideran por 



los floristas 9 para establecer nuevas variedades la es*- 
tatura de las plantas , el tiempo de su florescencia, el 
color 4e ia flor, y^ lo poblado de cada planta. Asi 
pueden ordenarse en alelíes zancudos 6 enanos ; en ra* 
fnosos 6 de no ranva; en tempranos ^^quarentenos 6 tar- 
díos i y en hUmcoSy encamados j cohr de fuego ^ color de 
rosa 9 ador de carne ^ morados , ^éUscipUnados y abigarrados. 
- DeíL alelí paxizo. ( Cheirantus cheiri. Lin. ) Esta 
planta , que es una de ia^ que ihas: comumnente se 
cultivan en los jardines^ vegeta en muchos paráged 
de España , produce sus tallos frutíóosos , ^ ramosos^ 
y de poco mas de dos pies de altura ; las hojas lan- 
ceoladas, puntiagudas, lampiñas, de dos á tres dedos 
de largo > y de quatro á seis lineas de^ ancho* Las 
flores son muy olorosas ^ terminales , pedunculadas; 
están dispuestas á manera de corimbo, y tienen el cáliz 
de color rozo obscuro, y á veces algo violado. La plan^ 
ta silvestre produce las flores pequeñas y amarillas; 
pero por medio del cdtivo.se han conseguido algu- 
gunas variedades dobles y sencillas > de. color ama^ 
riUo xñas ó menos claro ^ y algunas veces abigar« 
i'ado de un rozo ó morado obscuro.^ Flqrece esta plan<« 
ta en los jardines desde la primavera hasta el otoño* 
Skmbrús. Se siembran todas las castas de alelí 
ordinario ^ las de un ramo , las de alelí quarenteno 
y pazito á mediados de Abril y Mayo; pueden sin 
embargo practicarse síerubras anticipadas en Marzo^ 
mas las plantas que de ellas resultan no se forman 
bien por crecer sus tallos en demasía , y vestir ma« 
lamente y y así carecen, de aquel mayor mérito que 
acompaña á una planta proporcionada^, ; recogida y 
poblada de ramos laterales desde ^u haíe. Igualmen- 
te se executan siembras de alelíes por.? Julio y aun 
por Agosto ; mas- de estos semilleros tardíos no se 
logran plantas lozanas ni tan robustas como de los 
de Abril. Si se desea qtxo^ manifiesten su flor los ale« 



lies . qn^rentenos desde Mayo hasta Junio ^ se verifi-- 
carán sus siembras por últimos de Agosto y Septiem* 
bre , que es también la época de sembrar el úkli 
griego. 

£1 terreno propio para los semilleros de alelí es- 
tará medianamente abonado, gozará de una buena ex- 
posición de sol , y se dispondrá en eras regulares arre« 
gladas según la costumbre del pais , que deberán ca-« 
varse con toda perfección , desterronando y allanan-* 
do la tierra con el mayor cuidado. La práctica co- 
mún es el sembrar á puño estas simientes con to-« 
da igualdad y muy claras ; mas no reprobamos que 
se siembre á chorrillo por surcos someros. La cubier^ 
ta, que han de tener estas simientes, será de mezcla 
suave del grueso de un cantero de peso duro 6 algún 
tanto menos. Si. se hubiesen sembrado á chorillo , es 
muy bastante borrar con la mano los surcos que se 
abrieron, para que queden enterradas lo necesario^ 

El cultivo que necesitan en los semilleros , se 
reduce á suministrar los riegos con regadera.de. llu- 
vias finas. hasta que hayan nacido y arraigado bien, 
las plantitas , para no exponerse á arrollarlas y desi- 
arraigarlas con el golpe del agua de píe. Habrá par- 
ticular esmero en entresacar los parages espesos del 
semillero^ para evitar que se ahilen, las. plantas, sin 
lo. qual no medrarán de provecho. Asimismo se lim^ 
piarán. la& eras de las malas yerbas antes de que pne--' 
dan jcausar mayores daños. No requieren resguardos 
artificíales para su germinación ,; y al raso prevale-, 
cen grandemente siempre que , como hemos ..dicho, 
goaen de mucho sol. 

' Pkar. .Asi que hayan crecido las plantas en los 
semUleros.iUres' ó quatro. dedos de.akura se; pica- 
rán en nuevos criaderos ó depósitos.: £1; terreno ma^ 
aparente para esta maniobra gozará de buena expo-* 
fiudon al sdl, seráv fuerte .y. substancioso, y nada ]¿« 



BEL ALELf. 229 

I gero ó arenisco y con el fin de que al tiempo de eze^ 

cutar el plamio salgan los cepellones sin deshacerse! 
Se labrarán bien las eras , y luego que se hayan be« 
nefidado con mantillos consumidos, y allanado su sw* 
perficie j se dará un riego de pie dos dias antes del 
plantío , á fin de prestar humedad y frescura al ter« 
I reno. Deberá hallarse manejable y eñ buen temple 

la tierra , sin que esté hecha barro > ni menos muy 
seca, para ezecRtar debidamente esta operación. El 
tiempo mas oportuno para picar será de medía tarde 
en adelante, y asi con la frescura de la noche ton- 
auran fuerza, y no harán tanto sentimiento las plan- 
tas como sí percibiesen de pronto el soL Se pican 
con la aguja de jardín colocando las plantas al tres- 
bolillo , y á tres quartos de pie de distancia. £s ne- 
cesario, que la planta esté bien sujeta , y que las 
raices no queden en' hueco para facilitar su pronto 
arraigo. Suelen algunos despuntar la raíz central de 
f . estas plantas , y así en lo sucesivo brotan con abun*. 

I dancia raices horizontales que hacen que se extiendan 

I mas sus tallos y no sean tan crecidos : por espacio 

; de los diez ó doce primeros dias se regarán á cada 

i tercer día los criaderos , y asi se mantendrá bastan- 

I te humedad para que prendan fácilmente las plan- 

I tas. £n lo sucesivo se continuarán asimismo los rie- 

gos con arreglo á la estación , aunque no con ik 
mencionada, freqiíencia. Se escardarán con la mayor 
exactitud las eras , proporcionando labores ligeras dé 
almocafre que ahuequen y desmenucen la tierra. 'Es- 
tas labores no se deben en ningún caso practicar an- 
tes deque las plantas se hallen bien prendidas y ar- 
racadas, porque délo contrario se conmueven y corre 
peligro de perderse. Toda mala yerba, que no quede 
destruida por medio de estas labores, podrá arrancarse 
á tirón después de algún ri^o ^ mayormente sí fue^ 
^en. db la« de raíz central , 6 que ptefundba; La se» 



2 30 D£LAL£LÍ. 

nal de estar ya prendidas^ las plantas en los críade-^ 
ros 9 y de haber barbado ó producido nuevas rai- 
cillas , es que luego que se han enderezado y re-^ 
verdecido, y empiezan á moverse los xugos de ve- 
getación. Todas aquellas que se han perdido , se 
repondrán sin perder tiempo ^ completando cuida- 
dosamente todas las marras al paso que se ad- 
viertan* 

Las plantas délos semilleros tardíos de Julio» 
Agosto y Septiembre se pican desde luego en los res- 
guardos á distancias convenientes, y iio se sacan de 
ellos hasta el tiempo de verificar el plantío de asien- 
to , ya sea para plantarlos en tierra ó para poner- 
los en tiestos en los parages mas visibles del jardín. 
Se cuidarán estos criaderos tardíos con el ix>ismo es- 
mero que los depósitos de planta mas crecida. 

No se practica esta operación con el alelí paxizo, 
porque sus plantas prevalecen igualmente bien plan- 
tándolas desde los semilleros. 

Acodar. A pesar de que por simiente se consiguen 
«Igunos pies dobles de alelí paxizo, es sinembargo muy 
dudoso, y no pueden multiplicarse por este medio coa 
la abundancia que suelen desear los floristas. Es por 
lo tanto mas Éu:il y seguro propagar las plantas por 
medio de los acodos y esquejes. Únicamente deben 
destinarse para esta operación los tallos xugosos y 
tiernos que son los que pueden proporcionar plan- 
tas robustas. Para obtener buenos tallos, es útil cor« 
tar todos los.de flor, y aprovechar en esta maniobra 
los renuevos que brota después la planta. Es cierto 
que algunos acodan los tallos de flor, mas pocas ve* 
ees prevalecen. Elterreno para tender los acodos esta* 
rabien mullido y beneficiado con mantillos consumidos. 
En los tallos destinados paira acodar se abrirá chu- 
ra , empezándola en un nudo , y prolongándola co- 
mo un dedo hada arriba. Esta penetrará en ú taüo 



JDELALELÍ* l|t 

como una. tercera parte , y se clavará una e«taquillaí 
de manera que abrace y sujete la cisura. Se cubrirán 
los tallos con una tapa de dos dedos de mantillo ó 
mezcla suave, introduciendo la tierra con la mano 
de manera que quede bien pegada á los acodos. Se ren- 
garán inmediatamente , y así se fomentará el brote 
de raices. Pueden igualmente retorcerse los tallos sí 
no se tiene por conveniente formar, cisura , pues de 
ambos modos brptan raiz las plantas; con bastante fa-^ 
ciudad. Deben echarse los acodos por Mayo quanto 
mas prontamente sea posible j; pues todo tallo endu^ 
recido tarda mas tiempo en brotar raices, y los pies 
que resultan son siempre endebles y de mala figura. 
Se desearán sin sacar los acodos basta el Octubre que 
es la época de ezecutar los plantíos de asiento, De^ 
ben regarse los acodos con alguna freqüencia , lim-* 
piarlos de malas yerbas , y tenerlos resguardados del 
mucho soK 

El alelí griego se propaga igualmente bien por 
este método , y á pesar de ser maniobra que puede 
executarse con buen éxito en las demás especies de 
alelí y no la contemplamos muy necesaria por la fa- 
cilidad de obtener fiores dobles de simiente siempre 
que se tenga el conveniente cuidado en su elección 
y recoleccion« Puede adaptarse sinembargo con mu*^ 
cha ventaja quando se desea multiplicar alguna, cas**^ 
ta rara que no produce simiente* 

Esquexes. Por esquexe se multiplican asimismo 
los alelíes paxizos de flor doble,. Los cogollos que se 
deben elegir para esta maniobra serán tiernos^, y los 
jque mas brevemente brotan raiz son los que produ^ 
ce la planta por Abril y Mayo. Tendrán la madera 
bien formada , mas de ninguna manera endurecida. 
Los cogollos se arrancan ó desgajan á tirón , á fin 
de que saquen talón y algunas hebrillas del tallo 
principal pegadas á él. Se cortarán las hojas del co^ 



aja SSL ALELÍ. 

goUo en toda aquella parte que tiene que estar deba* 
zo de tierra , y á fin de no lastimar el esquexe coa-* 
▼iene ezecutarlo con tixeras ó navaja. No deben ar- 
rancarse á quajo las hojas ; por quanto así quedarla 
dañada la yema ó nudo ^ por el qual Jbrotan raices en 
lo sucesivo. Algunos los clavan sin otra preparación^ 
mas otros abren el esqueze en Cruz por abazó para 
que rompan mas brevemente raices. Las plantas ^que 
se consigilen por esqueze son mas robustas que las 
de acodqt ; pero suelen prender con mas dificultad. 

Las [ eras para esquezar deberán estar situadas á 
la sombira , y los tiestos y cazones se prepararán del 
mismo modo que hemos ezplicado en la clavellina. 
Estos se colocarán por el pronto en parages sombríos, 
^y se acostuáübrarán por grados al sol al paso que las 
plantas vayah empujando, y dando manifiestas prue- 
bas de haber prendido. Son necesarios copiosos ries- 
gos para asegurar estos esquezes. 

Resguardos. A fines de Octubre ó por Noviembre 
•se sacan los alelíes de los criaderos en que se pica- 
ron , y se trasplantan en tiestos 6 en los abrigos 
^onde deben pasar la intemperie de los yelos. Los 
tiestos se colocan debazo de portales de jardin bien 
defendidos del frió. Los tiestos propios para este plan- 
tío son de la clase que llamamos claveUrosy y la tier- 
ra con que se rellenan deberá ser substanciosa. Si se 
destinan desde luego estas plantas para que den su 
'flor en los tiestos, deberán escogerse de los mayores, 
á fin de que el cepellón entre desahogadamente, y 
encuentren las raicillas nuevas, que en lo sucesivo bro- 
tará la planta , alimento adequado para su vegetación. 
Al contrario si solo se desea que pasen el invierno, 
no es necesario promover su vegetación; y solo sí que 
se conserven fértiles durante el rigor de los frios, has- 
ta que llegue la época de plantarlos de asiento. £n 
la elección de parages para la formación de los res- 



DEL?AL&tí. 233 

guardos , deberá atenderse á que gocen del sol de 
mediodía, que tengan ventilación , y se hallen libres 
de. encharcarse, por quanto se pierden fácilmente es^' 
tas plantas con la humedad. La anchura de los por-^ 
tales en estos Reales jardines se arregla á tres pies' 
y medio ; proporcionando las estacas á la altura de 
los alelíes ; de manera que queden desahogados , y 
sin que puedan rozarse los tallos con los pajones, se- 
tos ó cubiertas. Las estacas, listones, y demás que 
se necesitan para sostener los setos, deberán tener 
buena, resistencia para aguantar el peso de las cu- 
biertas. Al tiempo de sacar los alelíes de los criade-* 
ros , ya sea para trasponerlos en tiestos ó en tierra, 
debe cuidarse de que salgan con toda la tierra po- 
sible , y así' pondrá el florista mucho cuidado en que 
se saquen con todo el cepellón entero. En estos jar- 
dines se arrancan con la paleta dando unos ocho de- 
dos de, diámetro á cada cepellón , y profundizando 
como tres quartos de pie ó algo mas, si así lo requie- 
ren las raicesv Se conducen en azafates al parage don- 
de deben plantarse con el mayor esmero para evi- 
tar que se desuna la tierra. . del .cepellón y dexen des« 
abrigadas las raices. Se cortará el cepellón y arregla- 
rá con todo conocimiento suprimiendo con la paleta 
6 con navaja todo lo inátil, pero sin llegar á las 
raices por pequeñas que sean ; pues así se asegurarán 
mejor. Se plantarán en los resguardos prevenidos en 
tierra , procurando siempre que del un borde de cada 
cepellón queden al borde del inmediato quatro dedos 
de hueco ó intervalo. Los cepellones se dexarán sin 
enterrar como dos dedos , apretando al rededor lo 
mejor que se pueda; y- desde luego' se dará un co- 
pioso riego de mano, repitiendo todos los que se 
. contemplen necesarios mientras permanezcan en los 
abrigos. Los riegos serán escasos por quanto la hu- 
medad es perjudicial á estas plantas en los encierros,^ 



234 DBLALBLÍ. 

y es mucho mas nociva si se riegan ínterin se ex-- 
perímentan fuertes heladas ; pues si se llega á con- 
gelar la tierra de los abrigos, y las plantas se has- 
tian muy húuM^das y pocas veces pueden preservarse 
del daño del yelo. 

En los diez ó doce dias siguientes á la reposi- 
ción de las plantas en los resguardos se tendrán cu- 
biertos los portales para defensa del sol ; y luego que 
haya pasado e$te tiempo se alzarán por grados los 
setos para beneficio de la ventilación , y para que se 
vayan acostumbrando nuevamente al ayre libre y ál 
soK Siempre que hiele se tenderán las cubiertas de 
noche, y aun de dia durante los frios rigurosos del 
invierno. Se graduarán las tandas. ó número de setos 
con arreglo á la intensidad del yelo : suelen bastar 
para la defensa de las plantas .en los años comunes 
dos setos uno encima de otro en toda la extensión de 
los resguardos. Los setos deben solapar perfectamen- 
te por delante, y para su mayor abrigo deben arras-» 
trar como tres ó quatro dedos sobre la tierra. Por 
el lado del norte se defienden con espaldares de se- 
to , pajón ó tabla , que permanecen sin quitarse en 
toda la temporada ; y en caso necesario se refuerzan 
con estiércol vivo proporcionado con arreglo á la in- 
tensidad del frió. Por el lado del mediodía se des- 
taparán siempre que sin inconveniente lo permita la 
estación , y lo mismo se practicará con los setos de 
arriba en dias templados ; proporcionando el benefi- 
cio del sol y ventilación para la utilidad de las 
plantas. ínterin dura el rigor de la estación no se 
levantarán los setos á menos que se haya templado 
el dia, y la tierra se halle reblandecida ; puede ser- 
vir de norma en este punto el no destapar hasta que 
se haya derretido la escarcha que han percibido los 
pajones. Los refuerzos de estiércol vivo se renoyarán 
luego que se perciba debilitado su calor. 



DEL aL SLf. ajj 

Puede excusarse en algunas ocasiones el trasplan* 
tar la planta de los alelíes , y trasladarlos á nuevo$ 
resguardos ; pero á fin de que no se malogren, de- 
berán levantarse portales ó abrigos artificiales sobre 
las mismas eras en que se picó la planta. Con esto 
podrán resistir las intemperies , y formarán plantas 
mas robustas. 

Con motivo de proporcionar los alelíes un ador- 
no principal en los jardines , practicamos el trabajo 
y cuidados que llevamos indicados para su conser- 
vación en los abrigos. Es cierto que en algunos años 
suelen resistir algunas castas al raso sin resguardo^ 
pero lo regular es que se pierdan. Tenemos expe- 
riencia de haber perdido en un mismo distrito una 
casta de aleU 9 al pa$o que en otros parages del mis^ 
mo han quedado y prevalecido con todo vigor. Regu- 
larmente se pierden en los terrenos de huerta be* 
neficiados; y resisten al contrario en tierras ligeras don^ 
de azotan los ayres sin amparo. Esto lo hemos ve—' 
rificado en el año de 1803. 

En otras partes tienen la práctica de introducir 
los tiestos en reserváronos y quartos abrigados, los 
que deben tener ventilación, y no estar húmedos. No 
se conservan tan perfectamente las plantas por este, 
medio , y siempre son preferibles los portales de jar- 
din. Los alelíes paxizos sencillos resisten perfectamen- 
te al raso en este clima ; mas no sucede así con los 
de flor doble^, que suelen perecer aun en años de 
yelos moderados, y es preciso resguardarlos del ye- 
lo del mismo modo que hemos explicado con los. 
alelíes ordinarios. 

Plantío. Se plantan los alelíes en los lugares mas, 
visibles del jardín , y quando se desea adornar con 
todo ¡primor algún arriate , canastillo , mancha ó ta- 
blar de flor , se escogen los dobles. Se plantan mez- 
clados con otras especies de flor fina ; y aun si se 



2^6 BEL ALELÍ. 

tiene por oportuno con solo las quarentenas y los 
alelíes de todos colores , puede alcanzarse un adorcto 
completo. Se colocan igualmente en macetas . con la 
idea de adornar los sitios mas cuidados y aseados del 
jardin , y seguramente proporcionan un adornó muy 
vistoso. Desde mediado Marzo ó desde Abril, según 
lo adelantado ó atrasado de la estación, se da prin- 
cipio á los plantíos. Se sacará la planta de los: res- 
guardos con todo el posible esmero , y á fin de que 
uo se desbagan los cepellones deberá hallarse algo kú- 
medo el terreno. Se plantan en macetas 6 en tierra 
con las mismas precauciones que ya hemos explica-* 
do : se ajusta bien el cepellón , y se macizan* suS' la- 
dos , introduciendo alredeáoi; con las manos la mez-^ 
da. correspondiente, á-fín de que quede bien, sujeta 
"^ la planta. La mezcla mas aparente para este cultivo 
se compondrá de mantillo consumido y tierra vege- 
tal. Para cubrir el cepellón se echará en la superfi- 
cie del tiesto una capa ligera de mantillo del groe- 
de de meüio dedo, con la idea de que > no íbr^ne 
costra la tierra , y también de que se disipe con mas 
lentitud la humedad que prestan los riegos. Por al- 
gunos dias siguientes al plantío se resguardarán las 
plantas á la sombra , hasta que estén bien prendidas 
y seguras. ^ 

Cultivo. Los riegos en tiempos de calor , Ifts la- 
bores y escardas oportunas son los únicos cuidados, 
que piden estas plantas, luego que se han plamado 
al raso. Regularmente se desechan del cultivo los ale-^ 
lies, sencillos, y solo se conserVan en los jardines los 
de flor doble. Es necesario alguna destreza y práctica 
para poder conocer, antes de^orecer las plantas^ Jas 
que producirán flores sencillas ó dobles , sinembargo 
de distinguirse fácilmente luego que apuntan los boio^ 
nes de flor. Los alelíes quarentenos los muestran por 
Septiembre y Octubre, y asi pueden desde «u pnaoipio> 



'bel alelí. 257 

plantarse con separación las pladtás dobfes y sencillas. 
No sucede asi con las otras castas que los muestran en 
los resguardos ; pero antes de verificar el plantío son 
conocidos los alelíes dobles y sencillos. Estos tíe^ 
nen el botón puntiagudo y poco abultado , al . pas^o 
que los otros lo tienen chato y redondo y barrigudo, 
que son señales de la plenitud de sus ñores.. En el ca^ 
so de que carezca el florista de inteligencia en. este co- 
nocimiento y distinción, abrirá con uñ alfiler un bo- 
toncito , y asi podrá fácilmente separar clos sencillos 
de los dobles ; pues los unos solo tienen, ademas del 
cáliz , quatro pétalos ú hojitas , y los otros producen 
mayor numero. . . 

Mecdeccion de simiente. Solamente producen si-- 
jQoknte las plantas de flor sencilla , pues las dobles ca^ 
recei;i de los órganos proprios para producirla, y que- 
dan siempre estériles. Sinembargo entre las plantas de 
flor sencilla deben preferirse p^raeste usa, aquellas de 
mas frondosidad y lozanía, criadas con mayor rega- 
lo,, por quanto de sus simientes se logra mayor nu- 
mero de dobles. Las flores deben ser anchas y los co- 
lores los mas vivos de su clase. Los. sitios para su cul- 
tivo estarán libres de la sombra de los árboles , perci- 
birán buen sol , y gozarán ventilación y desahogo. En 
lo demás se asistirá á estas plantas, con los cuidados 
proprios á su cultivo : como son riegos , labores y 
demás. Es conveniente tener iseparadas las castas para 
la recolección de simiente, pues nos enseña la ezperien* 
cía , que degeneran diariamente ,- si están próximas las 
de una casta á: las de otra al tiempo de su florescen- 
cia.. Si en la imediacion de los alelíes blancos* florecen 
otros encarnados á tin mismo tiempd, suelen por lo 
€omun mezclarse los dos^oolóres , y salen después plan-^ 
tas disciplinadas y jaspeadas , y lo mismo sucede con 
las dem4s variedades. Siempre que sea posible se dexa- 
i^n las plaatas , que se coíaitemplen necesarias paca la. . 



138 DSL ALELf. 

recolección de simiente , sin trasplantar de tos pa- 
rages en que fueron picadas : asi se conseguirá mejor 
simiente. Se entiende esto de las plantas que se plan* 
taron en tierra , que los tiestos se mudarán adonde se 
tenga por mas conveniente y ventajoso. Las simientes 
de las vaynas inferiores de cada ramo son las mejores 
por hallarse mas bien granadas ; y entre éstas las del 
tallo central son preferibles. En cada vayna hay asi^ 
mismo diferencia en la simiente , juzgándose por me^ 
jor la que se halla mas próxima al pedúnculo , y por 
mas inferior la del ápice ó extremidad. 

En Aranjuez renovamos cada ocho .ó diez anos es- 
tas simientes , y sabemos por experiencia que se con«- 
sigue gran número de plantas dobles en Los •prime* 
ros años de haber venido la simiente de Francia. Es 
verdad que es necesario que el sugeto que las remite, 
sea fiel y de buena conciencia para no padecer enga- 
ño. Aquí se verifica, lo que dice Rozier en su Diccío-* 
aario de Agricultura , que casi siempre resulta venta- 
ja en renovar las granas mayormente del norte al me* 
diodía. 

Enemigos. La rosquilla , alacrán , y algunos otros 
insectos destruyen porciones de planta de alelí, ^^ p^i^** 
ticular luego que se han picado , y antes de que puedan 
haber arraigado. La orugo-^destruye igualmente las flo- 
res y hojas de los aldies, principalmente en tiempo de 
sequedad. Muchos pueden , no obstante , reservarse sí 
se les ayuda con el riego. Esta es una oruga peque- 
ña, ile color entre verde y pardusco. 

^Preocupaciones. En clase de preocupaciones con- 
sideramos la vana-creenda de atender á las fases de la- 
luna,. p^ra.excQutar las aiembras y plantíos délos ale- 
líes ; como asimismo el cuidado aupeirs^cioso de algu- 
nos en sembrar en los ec|ipsds lunares, con la idea de 
obtener numerosas plantas de flor doble. Es s^imismo 
preocupacioA infundada h átí,o»QQgcr con preferencia^ 



BEL ALELÍ. 239 

para sembrar , la simiente de las vaynas mas irregu- 
lares y mal formadas , creyendo lograr por esté^me- 
dio mayor número de flores dobles. Los remojos , le- 
xias, y preparaciones para comunicar vigor, hacer mu- 
dar el color de la flor , y conseguir de resultas flores 
dobles , es otro error en que algunos tropiezan. Por 
ultimo creemos por cosa de ningún provecho , é inútil 
para los^ fines que se prometen los floristas , la prácti-* 
ca de interpolar entre las flores sencillas destinadas.pa«- 
ra simiente algunos pies dobles , en la persuasión de 
que así comunicarán estas la virtud de multiplicar sus 
tegumentos ó pétalos , á las que se obtengan por sí- 
miente. Todo alelí doble carece de estambres y pisti- 
los, y por consiguiente es incapaz de fecundar á las 
flores sencillas sus vecinas;.y con justa causa creemos 
uegar cierta atracción simpática de unas flores con 
otras; cosa que contradice la experiencia, y resístela 
sana razón. A pesar de lo expuesto , por una rutina 
inveterada se interpolan en estos Reales jardines , en 
los de Francia , é Inglaterra algunos alelíes dobles en- 
tre los sencillos que se destinan para recoger la simien- 
te; mas nunca hemos notado que lleven estas simientes 
ventaja á las que se han recogido d^ plantas sencillas, 
que no han estado circundadas por otras dobles. 



DE LA JULIANA- 
(Hesperis matronalis* Lin.) 



E 



sta planta perenne , que se cría en Navarra y otros 
parages de España, produce sus tallos derechos, ro- 
llizos, ramosos, vellosos , de dos pies de altura , y muy 
poblados de hojas anchas, aovado- lanceoladas, denta- 
das y sostenidas por peciolos cortos y rollizos. Las 
flores se hallan colocadas en las extremidades de los ta- 
llos , son olorosas , y las hay blancas , azules , carme- 



240 DE LA JULIANA. 

sie$9 encarnadas, jaspeadas y dobles ó senciUas,.cu-- 
yas variedades se han logrado por las siembras repe- 
tidas de las simientes de estas plantas. Forece esta plan-« 
ta en los jardines por Mayo y Junio. La flor sencilla 
se compone de un cáliz apretado de quatro hojuelas: 
de una corola de quatro pétalos en cruz : de seis es-, 
tambres, de los quales dos son mas cortos : y de un 
germen , que se convierte en una vayna cilindrica , es-. 
triada y contiene numerosas semillas aovadas, algo 
comprimidas y roxizas. 

Siembra. Los semilleros para la juliana se dispo-* 
nen por Marzo y Abril , del mismo modo que los de 
la minutisaj ^ cruz de Jerusalen^ en eras de tierra 
suelta, fresca y substanciosa 9 de las que se sacan las 
plantas al tiempo de efectuar el plantío de asiento , y 
es el mejor método para la propagación de las flores 
sencillas. 

Esqúexar. A pesar de que por la división de rai- 
ces se muitipHcan las julianas con facilidad y pronti* 
tud , sinembargo prenden igualmente por esquexe, cla- 
vando en parageb sombríos ó en tiestos las puntas ó 
renuevos tiernos. El terreno adequado para esta ope-- 
ración es el ligero , fresco y de miga. Ésta maniobra 
se practica únicamente para propagar las especies do^ 
bles que carecen de simiente , que las sencillas se muí— 
tiplican por semilla con macha mayor ventaja. Para 
sacar las puntas ó esquexes fértiles, conviene cortar por 
Mayo los tallos de flor, quando aun no la han manifes- 
tado, luego que tengan medio -pie ó poco mas de altura: 
del mismo modo que hemos explicado en el articulo de la 
cruz de Jerusalen. Cada tallo se corta por la mitad, y los 
esquexes se clavan cuidando de que queden en la situa- 
ción propria para facilitar el brote de raices. Luego 
que se han cortado los tallos primeros de flor ,. como 
hemos explicado , vuelve de nuevo la planta á bro-' 
tar otros retoños que se aprovechan igualmente para 



DB LA JVL7A!7á« . ^K 

esquexar. Igual uso puedea tener, aunque con mucho 
menos fruto y poca probabilidad de qu^ pisevalezca^ 
los tallos que han dado ya flor , ÍQ& que por endureció 
dos y reviejos prenden con bastante trabajo. Esto iia 
obstante se aprovechan quando se desea multiplicar al* 
guna casta poco común. Los tallos ó puntas muy 
tiernas, de poca consistencia^ y hechos yerba (como es 
la expresión de los floristas ) agarran dUicilmente ; poc 
lo que se elegirán, como mas proporcionados . al fia 
deseado , los tallos que tengan medio pÍ9 de altura^ 
sacando de cada uno dos esquejes , como queda ^x^ 
pUcado. El terreno aparente para esta operación es el 
ligero y sombrío , y en su falta se echarán los esque— 
zes en tiestos ó caxones ,. que resguardados del sol coa 
pajones ó esteras agarrarán bien , aunque íéú con la 
abundancia que en tierra en los parages proporciona^ 
dos. Los tiestos ó cazones se colocarán las tres prim^ 
ras semanas en parages sombríos , á fin de que coa 
el calor no se inutilicen y pierdan los esquexes, Al m& 
habrán brotado regularmente raices nuevas, pero no 
deben sacarse hasta el tiempo de verificar- el planiio de 
asiento. Solo si se hallasen muy espesos , luego que 
hayan prendido , pueden entresacarse los mas endebles 
para replantar en otros criaderos , en que gocen mas 
desahogo y libertad. La- distancia , á que debea plaxi- 
tarse en estos, y á la que se dezarán.ios que no se «íO^ 
tresacan , es la de medio pi^. ... * 

Plantío. Aunque es el otoño la. estación mas pro«« 
pia 'para plantar esta flor, puede sinembargo dife- 
rirse el plantío hasta Febrero y aun Marzo , siempre 
que por alguna casualidad no se haya podido verificar 
en su debido tiempo. La planta de los semilleros se sacará 
con cepellón para fadiitar su mas pronto arraigo. Se 
propagan también con mucha abundancia estas plan- 
ta por la división de raices ; y en este caso ha de cui^ 
darse de que no se plante ningún golpe que no t^té 
bien barbado } porque los que se ponen con pocas rai-* 



^42 HB LA JULIANA; 

ees se pierden y ó quando mas proporcionaa plaatas 
endebles y de poco lucimiento. 

CuUivo. Los terrenos ligeros de miga convienen 
Jiára el cultivo de esta flor*. La extremada humedad 
causa su pérdida > y en los terrenos fuertes se malo- 
gran fácilmente los cuidados del florista. Son necesarios 
riegos abundantes luego que se hace el plantío ^ y du- 
rante la florescencia de las plantas; y asimismo se darán 
escardas oportunas, para destruir toda mala yerba , y 
algunas labores de primavera, que al paso de que ahues^ 
quen la tierra , incorporen en las faxas de flor el man- 
tillo consumido , con que se benefician comunmente los 
terrenos para alimento de las plantas de toda especie. 

Si hubiese julianas en tiestos, se labrarán con el 
almocafre, y se llenará el tiesto con buena tierra ó me- 
jor con mantillo pasado. Esta labor se suministrará por 
Febrero ó Marzo. Suelen los curiosos plantar en tiestos 
algunas julianas dobles que proporcionan mucho ador- 
no quando están en flor. 

DEL CARRASPIQUE PERENNE. 

{Iberis semperfiorens. Lin.) 

Oe conocen en los jardines botánicos varias especies de 
^carraspiques perennes , mas en los de flores rara vez 
se cultiva mas que esta , .que florece desde Octubre has^- 
ta Mayo. De los carraspiques anuales hay algunos que 
también sirven para adornar los quadros de los jardi- 
nes de flores ; pero de estos se tratará en otro lugar. 
£1 carraspique perenne habita en muchos parages del 
Levante, y resiste al raso en este.€lima los iaviernos 
templados ; pero perece en los de fuertes yelos. Forma 
una mata hermosa muy poblada de ramos laterales, que 
crece á poco mas de un pie de altura. Los tallos son 
leñosos , rollizos , algo tortuosos é inclinados hacía el 
suelo por el peso de las flores : las hojas persistentes^ 



2>£L CARRASPIQUE PSREÜIKfi: 24} 

esparcidas y sentadas 9 carnosas, espatuladas, muy en** 
teras y obtusas. Las flores dispuestas en forma de co^ 
rimbo están colocadas en las extremidades délos tallos^ 
son blancas : y se componen de im cália^ deíquatro ha^ 
juelas : de una corola de quatro pétalos desiguales, los 
dos exteriores al doble mayor que los dos interiores: 
de seis estambres desiguales, dos de ellos mas cortos 
que los otros quatro; y de un pistilo que se convierte 
en una vaynilla comprimida , casi redonda y escotada 
en sn ápice, que contiene yarías semillas pequefias» Me- 
rece esta planta algún aprecio porque florece por el oto-« 
ño y la primavera , y con mucha mas abimdancia du-« 
rante los meses de Diciembre, Enero y Febrero, en cuya 
época son apreciables estas flores por la escasez de otras. 

Siembra. Se ezecutarán por Abril y Mayo las si&Br 
bras de este carraspique en eras de tierra de alguna 
substancia situadas entre sol y sombra ; y aun mucbo 
mejor se sembrarán en tiestos» Se cubrirán con manti* 
lio el grueso de un cantero de peso duro ; y se cuida- 
rán del mismo modo que todas las demás semillas de 
plantas perennes. 

Acodo y esquexe. No siempre se logra que sazo- 
ne la simiente de este carraspique ; y en vista de que 
prende por acodo y esqueze , se multiplica comunmen-* 
te por estos dos métodos. £1 tiempo adequado para es- 
} tas maniobras es el .mes de Ma^o. Los tiestos, en que 

¡^ se esquexan y acodan estas plantas ^ se colocan en pa- 

rages sombríos , y en su falta debaxo de portales de 
jardín para defensa del soL Los riegos son muy opor- 
tunos, y la ventilacioncontribuye no poco para el pron«^ 
to arraigo de estas plantas. Los acodos se hacen sin ci« 
sura , y basta retorcer un poco el -tallo para que arrai- 
guen con facilidad. 

En quanto á las operaciones y maniobras de plan- 
tío , cultivo , recolección de semillas y otras son las 
mismas que hemos insinuado en otros cultivos. Lo mis- 
mo debe advertirse en quanto á los resguardos, pues 

hb2 



a4f BBE» CARRASPTQtTE PBR£MKE« 

á pesar de que eftta planta resiste los fríos moderados 
de este pais al descampado , es siempre mas acertado 
resguardar las macetas del rigor de los fríos en tiem-^ 
^ deinyierjio^ 



DE LA CAPüCHmA. 

{Trapceolum majus. Lin.) 



E 



sta planta , cuyo cultivo y usos económico^ hemos 
explicado en nuestro tratado de la huerta y proporciona 
un adorno muy singular en los jardines de flores. Po- 
cas plantas reúnen la gracia qué la capuchina para ador- 
no de peñascos artifícales , y otros parages para los 
que se eligen plantas de tallos colgantes. En estas si* 
tuaciones es la capuchina ciertamente admirable, y ofre- 
cen un contraste armonioso sus hojas de color verde 
claro interpuestas con el vivísimo de sus flores , que 
parece despiden de sí ráfagas de fuego. Agrégase á es- 
tas circunstancias apreciables la de mantenerse florida 
hasta que los yelosdel otoño interrumpen su vegetación* 

Siembra. '' Las especies de flor sencilla se muitiplican 
por sus simientes, que se pueden sembrar desde Octubre 
hasta Marzo en alvitattas, caxoüeras^ ó reservatorios. 
Igualmente se pueden formar semilleros tardíos al ayre 
libre por Abril ; pero las siembras de Octubre y Noviem- 
bre proporcionan siempre planta mas saludable , de 
mayores medros, y de mas resistencia. Es necesario de« 
fetider los espaldares y frente de los semilleros con 
setos ñxos , y colocar los pajones de manera que los 
tapen perfectamente. Sinembargo de todos estos abri- 
gos y cuidados perecen las plantas de capuchina en los 
portales de jardín , quando sé dexan rendijas ó aga- 
geros poí donde pueda introducirse el áyre exterior» 
Toda planta , que ha percibido el ayf e frío , se que- 
ma , y pierde las hojas que le quedan como si hubie- 
sen sido abrasadas. Para remediar estos daños son ne*- 



DEX.A CAPUCHINA. 1145 

cesams dos ó tres tandas de setos ó pajones con pro- 
porción á la intensidad de los yelos. Estos se quitan 
todos los dias que lo permite el tiempo para benefi- 
cio de la ventilación ; y siempre se debe dexar pues- 
ta una tanda hasta tanto que se haya reblandecido 
la tierra , y se haya disipado la escarcha que perci- 
bieron las cubiertas , que es la señal de poderse des- 
tapar. Si se quitan los setos anticipadamente, y antes 
de que el sol haya calentado la tierra, hallándose es- 
ta aun helada , se abrasan las plantas. 

Todas las marras ó faltas que se notan en los 
criaderos , ó en las macetas que están al abrigo de 
los portales , se repondrán sin dilación , abriendo con 
un palito hoyos de dedo y medio de profundidad, 
en los que se colocan separadamente las siqíientes. 
Acodo y esquexe. La capuchina se propaga tam- 
bién muy fácilmente por acodo y esquexe, practican- 
do estas maniobras por los meses de Abril , Mayo y 
Junio , y es el único método para aumentar la va- 
riedad de flor doble. Se tienden sobre un terreno li- 
gero y bien labrado los tallos que se intentan acodar, 
sujetándolos con unas estaquitas, y cubriéndolos con 
una capa de tres dedos de mantillo cernido : se re- 
frescarán con riegos moderados y freqüentes, y co- 
menzarán á brotar raices nuevas á los ocho ó diez 
días de acodados los tallos Los esquexes, que se sa- 
can de las extremidades de los tallois , se clavan en 
macetas preparadas con mezcla ligera, que se colo- 
can en parages sombríos por ocho 6 diez dias , se 
riegan escasamente en los principios , y á los quince 
dias habrán barbado ya los cogollos. 

Cidtivo. La capuchina es muy sensible á los fríos, 
y la variedad de flor doble es sumamente delicada 
en su cultivo. Se conservan estas plantas dentro de 
las estufas ó reservatorios durante los rigores del ih- 
yierno y parte de la primavera; pero siempre se cüi- 



11^6 DE LA CAPUCHIKA. 

dará darlas la ventilación posible con arreglo á 1} 
benignidad ó intemperie de la estación. ínterin per* 
manecen las capuchinas en los encierros se regarán 
solamente lo preciso para su conservación, por quan- 
to la humedad es causa de que se pudran muchas 
por falta de ventilación suficiente, estando ma^ ex- 
puestas á perecer si llegan á mojarse las hojas. No 
se pueden plantar en tierra á cielo raso hasta últimos 
de Abril 6 principios de Mayo por miedo de las es** 
carchas tardías. Florecen estas plantas casi todo el 
año I y es preciso regarlas con freqüencia durante los 
calores del verano. 

DE LA VAYNILLA 

Ó HELIOTROPIO DEL PERÚ* 

{Heliotropium peruvianum* Lia.) 

V/rece este heliotropio á dos pies de altura , y pro- 
duce sus tallos fruticosos , rollizos , ramosos ^^ cu- 
biertos de pelos ásperos , algo tendidos y poblados de 
muchas hojas alternas , aovado-oblongas , nerviosas^ 
arrugadas , de dos dedos de largo y uno de ancho > y 
sostenidas por peciolos muy cortos y rollizos» Sus 
flores están dispuestas en espigas enroscadas y ladea- 
das hacia un lado, y constan de un cáliz permanen" 
te partido en cinca lacinias agudas : de una corola á 
manera de salvilla con su borde plegado , y partido 
en cinco divisiones redondas , con las quales alter- 
nan cinco dientecitos : de cinco estambres muy cor- 
tos , insertos en el tubo de la corola : y de un ger- 
men que se convierte en quatro nuececitas monosper- 
mas contenidas dentro del cáliz. Llámase vulgarmen- 
te esta planta vaynilla por el olor que sobresale en 
&^s flores , siendo este el motivo por el qual , á pe«> 



B2 LA VAYNILLA. 247 

sar de su poca hermosura se cultiva generalmente 
en los jardines. Es originaria del Pera , y hace po« 
co^ años que fué introducida en los jardines de Eu- 
ropa por simientes remitidas de la América meridio- 
naL Florece por el invierno , mas puede cultivarse 
de manera que sigan dando flor estas plantas duran- 
te la mayor parte del año. Este logro es imo de los 
principales esmeros délos floristas franceses, pues co- 
mo en aquel pais tiene imperio la moda hasta en la 
formación de los ramilletes que se presentan á las da* 
mas 9 es necesario cultivar el heliotropio , por quan« 
to se consideran imperfectos si les faltan algunos ra- 
mos de esta flor. Si con esto no logran satisfacer la 
vista, por lo menos consiguen agradar al olfato; pues 
el olor de vaynilla de estas flores es mucho mas gra-« 
to quando se mezclan y confunden con los de otras 
no tan subidos. 

Siembra. Las siembras del heliotropio se verifi- 
can comunmente por Abril en macetas prevenidas con 
mezcla ligera , pues aun quando puedan igualmente 
establecerse estos semilleros en alvitanas bien resguar- 
dadas y no es método tan fácil para el logro de las 
sif^mbras. Se esparraman á puño , y se cubren las 
semillas con una ligera cubierta de mantillo del grue<^ 
so como la mitad del cantero de un peso duro ; ó 
mas bien luego que se haya allanado la superficie de 
los tiestos ó semilleros, y ezecutada la siembra , se 
palmea ligeramente , con lo qual quedará enterrada 
la semilla lo suficiente para germinar. En el caso que 
se tenga por mas conveniente tapar la simiente 9 se 
esparramará con la mano el mantillo cernido á fin 
de que se extienda por igual. En ambos casos debe 
seguir el riego á fin de que se siente la tierra 9 se 
muevan mas brevemente los principios de vegetación^ 
y no haya peligro de que los ayres levanten estas 
menudas simientes. En el caso de que haya recelo 



248 BE LA VATKIttA. 

de escarchas ó heladas se resguardarán de la latem-i 
perie los tiestos debaxo de portales de jardín y por 
el motivo de que en un estado tan tierno prontamen- 
te perecen y se abrasan con el frió intempestivo. £s 
asimismo oportuno defender las tiernas plantitas del 
excesivo sol, para lo qual deben colocarse las mace- 
tas de siembras en parages sombríos , ó bien debaxo 
de cubiertas correspondientes para conseguir este fín, 
sin defraudar á las plantitas de la ventilación tan ne-* 
cesaria á todo vegetal. Los riegos y labores se su-^ 
ministrarán con arreglo-^l temporal y á la necesidad 
Gue manifiesten las plantitas. Llevan conocida venta- 
ja las plantas de siembra á las que se multiplican por 
acodo ó esquexe. 

Esquexe. Prenden bien los cogollos ó puntas de 
heliotropio que se esquexan por Junio y Julio en 
tiestos ó caxones llenos de mezcla ligera. Se clavan 
á distancia de tres ó quatro dedos y escogiendo los 
cogollos tiernos que están en plena vegetación. De-- 
ben resguardarse del sol 9 regarse con freqüencia , y 
limpiarse de malas yerbas. 

Acodo. De tres modos se acodan los tallos del 
heliotropio, ó mudando las plantas madres á tiestos 
mayores y bastante grandes para poderlos tender; ó 
trasplantándolas en tierra, y formando en su circui- 
to camas ó ámbitos bien labrados para la maniobra 
del acodo ; ó mucho mejor tendiendo y aprovechan* 
do los tallos que se cubren de^ tierra en macetas co*« 
locadas en la inmediación de los tiestos que contie- 
nen las plantas madres. Esta ultima es la práctica que 
mas comunmente se observa en estos jardines , y á 
la verdad con mayor fruto y menos incomodidad. Las 
plantas acodadas deben ponerse en parages sombríos^ 
6 se defienden del sol por medio de portales de jar--* 
din y con cuyos auxilios se abrevia su radicación. 
CuUho. Consiste el cultivo de 1^ vayniila del 



toE tA VAYKltlA. 149 

Pera eti regar las macetas á cada dos ó tres, días por 
el verano, y en las demás estaciones del año con mas 
ó menos freqüencia con arreglo á la sequedad del 
tiempo 9 y á la necesidad que manifiesten de este be- 
neficio. Asiníismo es muy conveniente deshacer 1^ costra 
que formen con los riegos en la superficie de los ties- 
tos y arrancar toda mala yerba que se note en ellos. 
. Resguardos. Son los heliotropios muy delicados y 
sensibles al frió ^ í>or cuya causa deben resguardarse 
de las intemperies del invierno en reservatorios , es-^ 
tufas, ó en su falta debaxo de portales ó resguardos 
artificiales bien defendidos. £n estos encierros se re«« 
garán áñícamente lo preciso para mantener h ^^S^ 
tacioñ de estas plantas. 

DE LOS GERANIOS OLOROSOS. 

iNo tratamos en este capitulo de las numerosas e8«« 
pecies de geranios que conocen y distinguen los bo- 
tánicos ; solamente nos proponemos hablar del culti- 
vo de los geranios olorosos que se multiplican con 
esmero en los jardines de flores. Entre estos las es- 
pecies que mas abimdan son j los dos geranios de ra^ 
sü. ( Pelar gonium capitdtumf y pelargmium radula) y la 
malva de ohr. {Pelargonium odoratissimum). Los gera- 
nios dé ' rosa se llamaron asi por el olor que despi^ 
den sus hojas, y la malva de olor fué asi nombra- 
da por la semejanza que se dan las hojas á las de 
algunas malvas. 

Siembra. Se siembran los geranios por Abril y 
Mayo en macetas preparadas con tierra ligera. Se 
esparrama la simiente algo dára , y se cubre con una 
tapa muy tenue de mantillo cernido que tenga el grue»^ 
so de un cantero de peso duro. Se riegan con alguna 
moderación, y se limpian los tiestos de malas yer- 
bas ; se resguardan de las escarchas ó heladas tar- 

n 



a$0 BE.f.OS GERANIOS OLOROSOS. 

días en caso que esta maniobra sea necesaria ^ para 
lo qual es muy conducente tener prevenidos porta- 
les de jardín ; y también se deben defender del ar«^ 
dor del sol , que abrasará estas tiernas plantitas si lie-» 
gan á percibir sus rayos. En alvita^as pueden igual« 
mente establecerse semilleros de geranio , mas este 
método solo debe seguirse quando se quieren obtener 
considerables porciones de estas plantas. 

Esquejes y acodos. Se esquezan y , acodan los ge-» 
ranios casi todo ;el «ño ^i pero con. mas .ventaja: por^ 
los meses de M^yo-» Junio y Julio , y regularmente 
suelen haber crecido en quarenta dias lo bastante pa^ 
ra trasplantarse de ¿asiento en tiestos nuevos. Suce- 
de muchas veces que los tallos y cogollos que se tor 
man para estas maniobras , no adquieren en los re- 
servatoi:io$ la dt(rm y xtesistencta que^ peo^^tan pa- 
ra brotar raices fértiles, en cuyas circunstancias se es- 
pejeará á que hayan producido nuevos tallos y puntas 
al ayre libré y las que se esquezarán ó acodarán lue- 
go que 'se; hayao endurecido lo bastante. Siempre pro- 
porcionan! tplantas-ma^ sanas los tallos fiados al ay- 
re que losvque ha4. padecido falta de ventilación en los 
encierros. Hay algijiias; especies como la malva de olor 
que no salen bien por esquex^^ y su multiplicación 
se verifica ampliamente por el acodo y pero otras pre- 
valecen . indistintamente por ambos métodos^Los es- 
quejes se clavan «¡n máce):as preparadas con tierra 
Úgera , y Ioá acodos se tiéndete on tiestos capaces, ó 
bien en otros colocados en la inmediación y como he- 
mos explicado con la,vaymUadelf€rú.L,os riegos son 
muy oportunos para la pirouta radicación de los ge¿ 
ranios , y no míenos contribuye para su logro una si- 
tuación sombría y adequada; pues aun quando prospe- 
ran muy bien debaxo de portales de jardin que deñendaa 
las macetas de los soles y es sinembargo molesto el ex- 
tender 1^ cubiertas de dia» y d^cubrir las plaptas 



I 



os LOS CCRANIOS OLOROSOS. .Z^z 

por las noches para beneficio de la ventilación y fres.- 
cura. Los bochornos pierden muchas de estas plane- 
tas que exigen ventilación para su lozanía y salu»- 
bridad. 

Plantío. Las plantas habidas por simiente ^ acor- 
dó ó esqueze se plantarán en -sus correspondientes ma- 
cetas hiego que hayan crecido lo bastante > y es ne*- 
cesario colocarlas en sitios oportunos y sombríos. Se 
sacarán con sus cepellones sin deshacer^ y así prei« 
valecerán mucho mejor por conservar abrigadas las 
raices , y sin experimentar lesión ni atraso en su ve;^ 
getacion. .. 

Resguardos. Son plantas delicadas que se yelaa 
al descampado^ por ^ cuya causa se defienden de la 
intemperie dentro > de estufas 9 reservatocios ó porta** 
les bien abrigados* Parante el invierno se.cegarán^con 
escasea» 9 y se proporcionará á las plantas la posible 
ventilación, á fin de que luego que se saquen al ay-^ 
re libre no padezca su vegetación , y pierdan las ho« 
jas que se abrasan con la fuerza del sol; Deben co^ 
locarse á su salida de los invernáculos en parages som-» 
l>ríos f acostumbrándolas por grados al sol, para que 
asi sientan menos esta mudanza. 

DE LA PERPETUA AMARILLA. 

iGnapbalium síacbas. L. y Gnapbalium oriéntele. L^ 

V/on el nombre de perpetua amaríüa se cultivan en 
los jardines de flores, dos plantas diversas , que son 
el ónaphalium sthachas y el oriéntale. El pñm^ro, que 
nace espantáneameafte en Aranjii^z y otra» muchas 
partes de España <, es pereme : sns «tallos sé devaii 
á dos pies de altura i; soá algo ramosos , blanqueció 
nos , duros y lenosoá en la parte inferior : las hojas 
sentadas , lineares , blanquecinas , vellosas ^ de tres 

ÍÍ2 



±$t DB LA PERPETUA AMARILLA, 

dedos de largo , y de seis lineas de ancho. Sus flores 
son compuestas, numerosas, dispuestas en corimbo 
terminal y convexo: el cáliz, que es el que constitu- 
ye la hermosura de la flor , es empizarrado , con 
sus escamas redondeadas , transparentes, de color pla- 
teado al principia y después. toman un color de azu** 
fre. £n el centro de este cáliz se hallan las verdade- 
ras partes constitutivas de la flor, es decir unos floscu- 
los hermafroditos en el disco y femeninos en la peri- 
feria. £1 receptáculo es desnudo, y las semillas pe^- 
^ueñas , oblongas y coronadas por un vilano plumoso. 
£1 Gnaphalium oriéntale es planta bastante pareci- 
da á la anterior ; pero produce sus flores de mayor 
tamaño ^ y las escamas del cáliz de un color amari- 
llo mas vivo y hermosp. £sta especie no resiste al 
raso en este clima , y necesita resguardos durante el 
invierno. 

Se cortan las flores de las perpetuas amarillas 
por Mayo , Junio * y Julio poco antes de abrirse del 
todO', y ^t i^ueden conservar por muchos años . atadas 
€n manojos ó sueltas ,^stn que pierdan su color. 

Siembra*. Se multiplican estas plantas por sus se- 
millas que se siembran por Abril en tiestos de una 
mezcla ligera , cubriéndolas escasamente con mantillo 
muy cerhido: los riegos serán algo freqüentes en los 
principios , pero moderados , y con regaderas de llu- 
vias, inuy finas. Habrán ya nacido estas plantas á los 
quince ó veinte dias de executada la siembra. Se des- 
truirán las yerbas extrañas que ' hayan nacido en los 
tiestos , y se entresacarán hs plantas que se hallen 

muy- espesas. ' ^ 

Esquexe». i Se propagan asimismo^ todas, estas plantas 
por medio deliCsqtiexe cogt. mifcha ^eetedad y ventaja, 
Fara este fia se escogeii. ios tiernos cogollos de las 
planeas jpor tos'' meses de Junio, Julio y Agosto, y 
se clavan en ittacetas de. mezcla ligera > que se coló-» 



BE lA MRPETtJA AMARILLA. 453 

can en algún parage sombrío y ventilado. Se su-* 
ministrarán á estos esquexes los riegos necesarios man- 
teniendo siempre la tierra fresca para que arraiguen 
mas fácilmente. A las seis u ocho semanas habrán pro- 
ducido ya nuevas raices estos cogollos , y sinembar^ 
go se dexarán en los mismos tiestos hasta el tiempo 
del plantío. 

Cultivo. Por el otoño se sacan las nuevas plan<^ 
tas con todo el cepellón posible para trasplantarlas 
separadas en otros tiestos; pero las que se hallan muy 
endebles y pequeñas no se trasplantan hasta la. pri-- 
mavera siguiente. Se regarán por el verano siempre 
que necesiten de este auxilio ; y por el otoño se co- 
locarán en algún reservatorio , portal de jardin y ó ar- 
rimadas á alguna pared abrigada que tenga su expo- 
sición al mediodía , y de este modo podrán resistir 
las intemperies y fríos del invierno. La demasiada hu- 
medad las hace perecer y mayormente en tiempo de 
invierno ; por lo que conviene conservarlas en los 
invernáculos y resguardos con la menos agua posible; 
y dado caso que fuese necesario darlas algún riego» 
será escaso, y sea siempre sin mojar sus hojas ó flores. 



DEL CRISANTEMO DE LA CHINA. 
{Cbrysantbemum indicum^lAn.) 



E 



ista hermosa planta , que vimos en flor por la pri- 
mera vez en los jardines de Inglaterra en el año de 
1795 , es natural de la China , florece por los meses 
de Octubre , Noviembre y Diciembre , y proporcio- 
na un excelente adorno en aquella estación tan tar- 
día. La íntroduximos en los jardines de Aranjuez en 
d año de Í797 á nuestro regreso de Inglaterra, des- 
de cuya época se ha propagado abundantemente por 
todos los jardines de España* Es planta perenne que 



aj4 ^^^ CRISANTEMO DE LA CHINA, 

resiste al raso las iatemperies y frios de este clima. 
El tallo es anual, casi leñoso, derecho, rollizo, muy 
ramoso , de dos ó tres pies de alto , y muy poblado 
de hojas alternas , pinnatifídas ó aovadas con senos y 
hendiduras muy profundas y aserradas, pecioladas, ver« 
des por arriba i y blanquecinas por el envés. Las flores 
nacen solitarias, axilares, terminales y pedunculadas, son 
dobles, de un color de púrpura muy obscuro, y de tres 
¿seis dedosdediámetro. Laflor principal de cada tallo 
es regularmente mucho mayor que las laterales. En ios 
jardines de la China , en donde se cultiva esta planta 
con mucho esmero , se conocen algunas variedades de 
fior blanca , encarnada , morada , amarilla y naran-«* 
jada i y estas probablemente se podrían conseguir 
igualmente en nuestros jardines por medio de las siem^ 
bras , si estas plantas llegasen á producir semillas en 
este pais. 

Esquexe y acodo. Se multiplican muy bien estas 
plantas esquezando las puntas ó extremidades de los 
tallos por los meses de Junio, Julio y Agosto. Se ele^ 
gira para este fin im terreno substancioso, sombrío 
y fresco , y teniendo cuidado de regarlas muy á me« 
nudo brotarán raices á las tres ó quatro semanas de 
clavadas en tierra. Prenden mejor estos esquexes po- 
niéndolos en macetas ó en caxones. 

Con la misma jEsicilidad brotan raices los tallos que 
se acodan ó tienden en tiestos ó ámbitos de derra 
mullida y bien desmenuzada en el contorno de esta» 
plantas. Se sujetan con estaquitas 9 y se limpian los 
tallos de hojas por el parage en que se hallan en con- 
tacto con la tierra : no necesitan cisura estos acodos^ 
sinembargo de que algunos suelen practicarla , y ar- 
raigan con mucha brevedad. 

Plantío. Con motivo de ahijar extraordinariamen- 
te este crisantemo, no suele practicarse su propaga-* 
cion porjQ^uexe y acodOi y se auoienta con la ma^ 



13EL CRISAKTSMO D£ LA CHIKA. «55 

yor facilidad partiendo sus raices por Enero ^ Fe-* 
brero. La división de ^stas raices se ezecuta á cada 
dos ó tres años , se plantan los golpes á un pie de 
profundidad , y á la distancia de dos píes de las de- 
más plantas inmediatas. Regularmente se ponen mez«- 
cladas en los quadros y arriates con otras de orden 

I dito ) y producen un efecto admirable quando mani- 

fiestan su flor. Las muchas lluvias y ayres violentos 
suelen ajar y echar á perder prontamente estas flores 
en los plantíos de tierra ; y por este motivo prefie- 
len algunos cultivar este crisantemo en tiestos , que 
resguardan en aposentos y reservatoríos durante su 
florescencia. 

Cultivo. Prevalece esta planta en los terrenos subsrr 
tanciosos y bien labrados 9 y exige riegos abundantes 

I para v^tar con frondosidad. Quando se desea que 

I estas flores adquieran un gran tamaño 9 se espinzaa 

todos los. botones laterales conforme van apuntando, 
y se dexa solamente el botón principal que termina 
el tallo , y por este método se consiguen algunas flon 

' res de ocho dedos de diámetro. 

I Cultivo forzado* Acostumbramos igualmente in- 

troducir en las estufas de algún calor varios tiestos 
de este crisantemo , teniendo la precaución de esquilar 
sus tallos ó cortarlos al ras de la tierra ; y luego que. 
con el calor :8e mueve su vegetación se riegan con[ 
alguna freqoencia y y florecen anticipadiunente por ,1a 
primavera. Se sacan al raso luego que el tiempo ha^ 
ablandado , y muestran segunda veat flor por el tiem^ 
po regular. 



DE LA AÜRÍGÜLA Ú OREJA DE OSO. 

(Prímula aurícula. Lio.) 

l^a üreja de oso es una planta perenne pequeña que 
produce la raíz gruesa, ahusada, con varías hebrillas 
blancas : las hojas radicales , oblongas , carnosas, an- 
gostadas hasta su base, de dos dedos de ancho, y 
de tres á quatro de largo. Varían estas eJctraordina- 
riamente por el cultivo , y son mas ó menos lar- 
gas ó anchas, redondas ó puntiagudas en su extre- 
midad ; enteras ó mas ó menos profundamente den- 
tadas en sus márgenes ; de un verde lustroso , ó 
cubiertas de polvo blanquecino; Del centro de estas 
hojas- se eleva un tallo derecho, cilindrico, de qua- 
tro hasta ocho dedos de altura , que se termina por 
un involucro de muchas hojuelas pequeñas , ensan- 
chadas hacia su base, y dispuestas en varios órdenes; 
de cuyo sobaco salen los pedúnculos delgados , de 
quatro á seis lineas de largo , y cada uno sostiene 
una flor olorosa compuesta de un cáUx persistente^ 
de una pieza , campanudo , partido en cinco ó mas 
dientes agudos : de una coróla de una pieza en for-- 
ma de embudo, el tubo es al doble mayor que el oi^ 
fiz con su borde extendido y partido en dsco ó mas 
divisiones horizontales redondas, escotadas en su api- 
ee en figura de corazón : contiene cinco ó mas es- 
tambres cortos insertos en las paredes del tubo de la 
coróla r un pistilo : y por fruto una caza que se abre 
por su ápice en diez ventallas , y contiene muchas 
semillas muy pequeñas y parduscas. Habita esta plan- 
ta en los Alpes , en los Pirineos y otros parages igual- 
mente frios; y nuestro temperamento cálido favore- 
ce muy poco para su cultivo por ser flor delicada 
y muy sensible al calor. Los grandes bochornos acá- 



DB LA aurícula. 257 

ban brevemente con estas plantas , ó por lo menos 
eausan en ellas considerables daños , de cuyas resul- 
tas quedan mal paradas , y carecen del primor y 
hermosura con que sobresalen sus flores en paises mas 
fríos. Esta es la causa por la qual no se multiplican 
en nuestros jardines con la abundancia que en In- 
glaterra y Holanda y muchas partes de Francia , don- 
de se cultivan las variedades accidentales, que cons^ 
tantemente nacen por simiente , con un indecible es- 
mero y y con cuidados impracticables en estos reales 
jardines por la diferencia del clima. Esto no obs-^ 
tante expondremos el método que practicamos » y di- 
remos asimismo por mayor algunas de las muchas 
maniobras ezecutadas en otros paises para el logro 
de dicha flor* 

De esta planta tan pequeña , y apenas percep- 
tible en su estado silvestre , se han conseguido por el 
cultivo muchas hermosas variedades jardineras , y sus 
flores han adquirido un tamaño tan crecido, una for- 
ma tan bella, y unos colores tan vivos y varios, que 
la oreja de oso es en el dia uno de los grandes ador- 
nos en los anfiteatros de los floristas extrangeros» 
Todas las especies jardineras se colocan por clases en 
los catálogos de los florbtas extrangeros con arreglo 
al color de sus florea ; llamando puras á las de un 
color , y de mezcla á las que se hallan abigarradas,^ 
disciplinadas, ó manchadas con líneas , rayas ó pun- 
tos de diferentes colores. Estas se prefieren á las de 
an solo color, y se dividen en dos secciones con 
irespecto al fondo blanco ó amarillo. Del mismo mp- 
do que hemos ya advertido en este tratado con otras 
flores , asi también señalan los floristas á cada cas-^ 
ta ó variedad con nombres caprichosos , y faltos de 
toda significación particular. Pojr esta razón omitiré* 
mos el dar un catálogo ó lista' de 1^ mas especia- 
les i pues creemos que de nada aproveche á los lec- 



ft;8 7>£ LA AURICULAR 

tores el saber que liay algunas variedades de esta 
planta , á las que dan el nombre de TeUmaeoy Nes^ 
tor y Motezuma , HamUcar y otros de este jaez« Cada 
variación en el color de la flor y figura de las ho- 
jas por leve que |sea constituye una nueva variedad, 
que aprecian los floristas no con proporción á su in- 
trínseco valor 6 verda4^ro mérito 9 sino con respec*- 
to á su novedad y r^M'eza i y asi vemos desterra- 
das de los jardines las castas antiguas , aun quando 
tengan real y verdadera hermosura , para que ocu^ 
pen su lugar las de nueva adquisición. Ha habi- 
do gustos diferentes , y ha establecido la moda re- 
glas opuestas en épocas distintas para señalar arbi- 
trariamente el primor de estas flores ; pretendiendo 
' los que se dicen inteligentes abrogarse el derecho de 
sujetar á su capricho la elección de todos los curio- 
sos, siendo bastante causa para dudar del conocimien« 
to práctico de un florista inteligente 9 y para la ir- 
risión de las demás , el qu^ coloque una clase anti«« 
gua de aurícula en su anfiteatro 9 ó ;^ alguna planta 
que carezca de los caracteres de pura convención' que 
estableció la fantasía. En unas ocasiones^ se han re-* 
putado por mas perfectas las aurículas de. flores an- 
chas i en otras las de mediarlo diámetro $ y en otras 
finalpiente se han estimado las que pululan dos , tres 
Q mas corolas. Algunas veces han obtenido la pre- 
ferencia las puras ; y otras las de mezcla^ 

No son constantes las variedades obtenidas por 
el cultivo, y diariamente se nota la degeneración y 
deterioro de muchas castas que fueron superiores, Cojl 
freqüeacia se experimenta que las flores de mezcla se 
vuelvein de un color, y no es raro que en una mis- 
ma planta se adviertan unos tallos con flores de mez- 
cla, y otros que las producen de un color. Hay tam- 
bién algunas castas y colores mas propensos á esta 
degeneración y mudanza, y así se ve que las flores .coa 



DE LA aurícula. íí'j^ 

orlas verdes bastardean con bastante facilidad , y no 
guardan los caracteres distintivos de su variedad; no- 
tóndose asimismo por k> regular que los tallos que 
nacen del centro de la planta y muden mas pronta-»- 
mente con respecto á los laterales que conservan sos 
flores mas legitimas* 

Bien conocemoi^ que no debe haber mas reglas pa« 
ra que se repute por buena una de estas flores que 
la armonía que causa su vista; pero no obstante ez^ 
pondremos los caracteres mas esenciales que general^ 
mente se estiman , y que consideran como mas per- 
fectos los floristas. Se tienen en poco las aurículas que 
producen los tallos altos y delgados, y que para sos» 
tener el peso de sus flores requieren tutores que man^ 
tengan sujeto el tallo: igualmente se reprueban los 
tallos cortos que por su pequenez se hallan ofusca* 
dos entre las hojas t un tallo mediano y proporciona- 
do se estima y desea siempre que sea nutrido , grue^ 
so y derecho , y sostenga en su ápice un ramillete de 
sfete flores á lo menos bastantenjiente aproximadas 
y dispuestas con arreglo en figura quasi orbicular. Las 
florea deben estar extendidas^ estimándose mas aque«* 
Uas cuyos bordes forman una rueda perfectamente cir- 
cular al paso que las que figuran una estrella se tie- 
nen por imperfectas. Igualmente se desprecian las que 
tienen arrugadas 6 dobladas hacia abato las divisio-» 
nes del borde. Se divide la flor por los floristas en 
quatro partes principales ^ quales son el tubo y bocai 
borde ó fondo > y orla 6 margen. £1 tubo deberá ser 
corto } la boca amarilla ó blanca ^ reputándose de 
primera per&ccion las flores de boca blanca que no * 
tienen mezcla de otro color ^. por el solo motivo de 
ser muy contadas las que se logran de esta calidad; 
El fondo debe ser de color distinto del de la boca^ 
vivo, sobresaliente, apreciándose los obscuros, acho- 
colatados 6 quasi negros^ para que así formen un con^ 

6k2 



2^6o BE LA aurícula» 

traste fuerte con el blanco ó amarillo de la boca ; y 
mas que estos se estiman en gran manera los fond¿s 
color de rosa 6 carmesí siempre que Ul orla sea veiv 
de ; pero esta variación é interposición de colores ra- 
ra va se logra* El fondo se hallará compartido con 
uniformidad, ya sea por fazas circulares » ó ya tam- 
bién dispuesto con simetría por l\gfa$ 6 manchas que 
se suavicen insensiblemente al pasp que se aproximen 
hacia la orla. La hermosura y perfección de ésta es- 
triba en su mas ó menas fuerte contraposidon con 
los demás colores de la flor» deduciéndose que los 
colores claros agradan mas bien. Debe advertirse que 
no entendemos por orla la misma margen estrecha, 
sino el último cerco de color que comprende algu- 
na parte del borde de cada división de la coróla. 
iVdemas de estas circunstancias propias de cada par- 
te 9 deberá toda la flor parecer como aterciopelada. 
Las quatro partes que hemos mencionado no se ha** 
Uan patentes y distintas en todas las flores, y se en« 
cuentran muchas , como en las puras ó de un solo 
color que carecen de estos distintivos , y aun entre 
las de muchos colores se hallan estos confundidos de 
manera que hacen imposible esta separación. 

Siembras. Para que prosperen los semilleros de au> 
ricula son necesarias ciertas advertencias, que omití-'* 
das no se; logrará una sola planta , y perderá sin fru- 
to el florista todo su trabajo. Por dos métodos se es- 
tablecen estos semilleros ; por el primero se disponen 
unas eras de tierra ligera, arenosa, beneficiadas con 
mantillos de hoja consumidos, y en exposiciones som- 
brías; y por el segundo, que es el que generalmente 
se sigue, se preparan para este fin unas macetas ó ca- 
xones. Los terrenos al raso se desmenuzarán y prepa- 
rarán con la mayor perfección ; y los tiestos se llena*.^ 
rán de una mesicla suave compuesta de una parte de 
arena^ una de mantillo de hoja muy consumido, una 



DE AI. aurícula; 261 

de mantiflo de caballeriza de dos ó tres años , y dos de 
tierra vegetal suelta. Esta mezcla se teadrá pr^iarad» 
de U0 año para otro. Se debe palmear la superficie de 
las eras, cajioaes, ó macetas prevenidas para esta siei&H 
bra, y ha de procurarse que la tierra se halle algún 
tanto reblandecida y con humedad para ezecutar de- 
bidamente esta operación* La simiente se esparrama sin 
orden á puno , y no importa que vaya algo espesa^ 
por quanto mucha parte se pierde sin brotar. La cu«* 
faierta será'muy tenue, y de mantillo cernido en el ca- 
so de que quieran taparse las simientes ; pero es mucha 
mas acertado contentarse con palmear ligeramente la 
superficie del semillero , luego que se haya verificado 
la ^kmbra. Suele aun bastar d suministrar un riego con 
regadera de agugeros estrechos en forma de' lluvia , y 
con este auxilio brotarán las semillas con mas facilidad» 
Las cubiertas de mantillo demasiado espesas no permiten 
vegete libremente esta simiente menuda , y asi se not» 
que muchas veces no germina por ñilta de este cuida* 
do. £1 riego fuerte desentierra y arrolla las simientes^ 
mayormeante si no se ha palmeado el semillero, y se 
perderán muchas plantas siempre que los riegos se execu^ 
ten por medio de regaderas cpmunes. Hemos visto en 
Inglaterra practicar con utilidad estos riegos con una 
brocha mojada en agua , á- la qual se comunicaba un 
movimiento circular, batiéndola como si fuera un mo^ 
liniUo de chocolate ; y con esta maniobra desprende 
la brocha el agua en partecillas muy menudas , y qua- 
si en forma de niebla. Otros cogen el agua m. un ce^ 
dazo espeso de cerda , y riegan como* si ñieran cer-« 
niendo agua , cuyo método es igualmente bueno» La 
época mas proiporcionada para estas siembras es por 
Marzo y Abril , bien es que pueden hacerse igualmen- 
te por Septiembre y Octubre. Tardan estas semillas en 
nacer quince, veinte ó trdinta dias , según lo mas ó mo* 
nos &vorabk^d¿ .la es^acion^ Las áembra$ do otoño 



i 6l D£ IJL aurícula. 

90 suelea ^nacer muchas veces hasta la siguiente pri^ 
mavora, por lo qoal no se desecharán los tiestos y ca*^ 
sones 9 y. no dexarán de cufiarse los semilleros , á pe-* 
sar de que no- hayan^totado por el pronto las simien- 
tes; En las eras se hallan opuestas las tiernas plantí-^ 
tas de aurieula á muchos contratiempos que suelen aca- 
bar con los semilleros ^ y tenemos por mejor practi-^ 
ca la pr^aracíon- de caxones ó macetas para el logro 
de abundantes plantas de aurícula ^ por la facilidad de 
mudarlas á losjparáges f situaciones nías ¿onvenien^ 
tes según lo exijan la^ circunstancias. Los j^emlUeros se 
defenderán délas fuertes lluvias y del sol para evitar que 
no se asolane la; planta recien brotada^ disponiendo por«* 
tales de jairdin en las: eras que faciliten su resguardó, 
y colocando los tiestos en sitíos umbrosos y ventila^ 
dos. No dd)exL Omitirse los riegos moderados con ar-« 
reglo al calor y necesidad de las plantas , y se c\ú^ 
dará de limpiar el tecreno .de malas yerbas^ 

Algpnos floristas . ^ctraxigeros hacen esüas siembras 
del siguiente.niado i llenan los> tiestos ¿ciixonés de una 
mezcla ^QlUy ligera^ que riegan con bastante abun--» 
dancia , á ¿laide que siente por igual ^ de$pues igualan 
su superficie , y esparraman sobre ella las simientes 
(ó sobte un pliego de papel muy delgado que exrien-« 
áqn par4 este fin)^ y dai tapaot'con un poco de máii-^ 
tillo muy icetnido; cubren después todo el semillero 
con dos. dedos, de musga , y tienen cuidado de pro- 
porcionarle riegos freqüentes y moderados. Luego 
que empican . á brotar las semillaa quitan el 'musgo, 
y con^emuí las^tiecnas plantítas en parages muy som- 
bríos* 

Pictír. Suelen excusar muchos áoristas la opera^ 
cion de picar las plantas de los semilleros dexándo- 
las permanecer en ellos hasta el tiempo de efectuar los 
plantíos. Puede con todo ser operacioA ventajosa siem« 
prequeb hayan nacido espesas; y toda la porción de 



DB LA aurícula^ ^6j 

planta que se entresaca , puede aprovecharse para 
picar en nuevos criaderos. Se señalan para este efecto 
las eras en algún tareco sombrío y l%ero; y también 
se pueden picar «con mas utilidad en macetas ó ca« 
zoiaes preparados del mismo modo* que se ha dicho 
para establecer los semilleros Luego que hayan produ« 
cido las aurículas de simiente seis hojitas es la propria 
época de verificar esta manicera del cultivo. Se plantarán 
con un palito delgado ó plantadotr á distancia de seis de* 
dos ; y a fin de promover su facQ arraiga deberá hallarse 
algo húmeda la tierra, y se apretará perfectamente la 
plantita por todo su circuito ^ para que quede bien suje- 
ta la raiz hasta el nacimiento de las hojas. £n las eras al 
raso deben resguardarse con cubiertas y portales estos 
depósitos ó criaderos por espacio de quince 6 mas dias^ 
hasta que se^ conozca que hayan prendido las plantas. 
Es necesario asimismo regarlas en dicho tiempo dia- 
riamente al caer la tarde , para que con la humedad 
se refresquen ^ y se anticipe su nueva vegetación ; pa- 
ra lo qual conviene propforcionar la mayor ventilación 
y nunca taparlas por parte de noche. - £s sínembargo 
mas conveniente picar estas plantas e!n tiestos y caxo-^ 
nes por la comodidad de removerlos de un parage^á 
otro 9 con proporción á la situación mas ventajosa que 
necesitan para su lozanía y logro. 

Esifuexar. No obstante que prenden los cogollos 
de la aurícula por medio del esqueze, es con todo ope* 
ración precaria y dudosa v 'respecto á su fácil propa- 
gación por la división de los hijuelos barbados, que se 
sacan de la raiz con mas ó menos abundancia. Por 
la primavera se pueden e^uexar los cogollos tiernos 
sin raiz, y suelen lograrse algunas: veces plantas sobr&^ 
salientes por este medio,- Aconsejamos ^ á pesart de lo 
expuesto, que solamente se practique esta maniobra 
para la multiplicación de las castas poco comunes 
que se desean aumenj^c prisitamente. JSl sol perjudi- 



104 0E LA aurícula. 

ca en extremo á estos esquezes ^ y nuestro dima es 
. muy poco favorable para su radicación* Las plantas^ 
que se consigan por éste método y permanecerán sin 
arrancarse hasta el mes de Octubre ó Noviembre á me« 
nos de que su lozanía exija se transplanten con mas an^i 
ticipacion. 

Plantío. Las aurículas se plantan en tierra» ya 
sea solas en erras alomadas , ó en mezcla con otras 
flores que se adaptan al adorno de las fiucas» i^ianchas, 
canastillos , arriates y demás parages del jardín de flo- 
res , debiendo ocupar los bordes por quanto son plan* 
tas baxas que pueden sobresalir siempre que no ha* 
ya otras de mayor abada que las quiten di lucimien^ 
to. De todos modos se colocarán los golpes á un pie 
de distancia. Los terrenos sombríos y ligeros convie** 
nen á esta flor : todo estiércol enterizo le es muy con* 
trario » y le causa la podredumbre ó cáncer. Re^ar** 
mente se cultivan estas plantas en macetas » por pre« 
valeceir mucho mejor ^ y por poderse observar y admi* 
rar los maravillosos matices de sus flores con m^ot 
dí»posicioti que en tierra » donde se hallan confundidas 
con las demás plantas. Las dimensiones que deben tener 
las macetas para los plantíos de aurícula son; diez dedos 
de altura» ocho de ancho por la boca ó borde» dismi- 
nuyendo en seis por el fondo. Estos tiestos se Ueoaran 
con la misma mezcla que se dixo en el artículo siem^ 
hra. 

El tiempo mas á proposito para executar estos plan^ 
tíos es por Octubre y Noviembre » y no aprobamos el 
que se practique la ^visión de hijuelos poco después 
que hayan florecido estas plai^as » siguiendo en tsto 
el. método de otros países mas septentrionales que el 
nuestro. Las plantas de los semilleros y criaderos y los 
esquexe» se sacan con cepellón en un tiempo suave » y 
se plantan, al mismo tiempo que se multiplican por la 
división de raices Jas castas esco^^das cuyo anmero se^ 



BB LA aurícula^ 16$ 

¿esea aumentar. Estos hijuelos propagan las mismas 
variedades denlas plantas madres , y de este modo piiOí- 
de lograr et curioso una colección selecta de auricu^i- 
lasy sin atenerse á las plantas de simiente, consideran.^ 
4o que entre )m quaniáoso número de estas son pocas 
las que nacen adornadas con la viveza y variedad de 
colores que las castas ya conocidas y cultivadas. Cada 
4os ^6 tres años se^hace la separacioade los hijuelos y 
se renueva la mezcla de los tiestos. Algunos floristas 
acostumbran hacerla, tod43s.los años; pero no lo teñe*-; 
mos por lo mas acertado. Esta maniobra consiste en 
cortar con navaja la planta madre en tantas porciones 
como tiene de hijuelos barbados fértiles ; sacando cada 
imo las raices que casualmente le hayan tocado ; y 
no aconsejamos se desgajen á quajo los hijuelos de la 
planta principal ; porque entonces esta se resiente en 
lo sucesivo. Se introducirá la planta dentro de la nueva 
mezcla hasta el nacimiento de las hojas inferiores, que 
deberán quedar algo en hueco para beneficio de la ven*- 
tilacion. Después se dará ún buen riego, á fin de que 
la tierra s^ una exactamente á las raices ; y se coloca- 
rán las plantas en un parage sombrío y ventilado. 

CuUivo. Las plantas de aurícula puestas en tier^- 
rase regarán con freqnenda, y se labrarán por el oto-* 
fio y primavera, arrancando toda mala yerba que apar 
rezca en su inmediación. Las de flQres hermosas , y de 
colores vivos y variados se cultivarán separadac^nte en 
los parages mas acomodados , desando las bastas para 
las faxas ordinarias. Las plantas de simiente, que mar* 
nifiestan su flor, se señalarán á fin de separar las de 
buena calidad de las inferiores. Las plantas puestas en 
'macetas , que por lo regular son las mas escogidas, se 
cuidarán con mas esmero y diligencia} renovando co^ 
mo dos dedos de tierra de la superficie por el otóño^ 
y aun mudando el tiesto en caso necesario. Esta mu«> 
jdanza de tiestos se dilatará quando mas á cada tr^ 

U 



26é DE LA AURÍCULA. 

unos descargando el césped de parte de la cierra, y 
substituyendo otra nueva á fin de que encuentren subs-^ 
tancia proporcionada las raicillas déla planta. Siempre 
que se note -alguna raiz dañada ó magullada se cor-* 
tara por lo sano á fin de preservar lo restante de la plan*^ 
ta , y lo mismo se observará con las hojas suprimien-* 
do todas las que se hallen marchitas y podridas y carea-> 
das para impedir que se comunique el mal. Asimismo se 
dará una labor en la primavera para deshacer la eos-- 
tn que pueden haber formado los riegos , y quitar el 
verdiñ que ocasioha la falta de ventilación en los abri- 
gos. Los riegos > serán freqüentes durante la florescen- 
cia de las aurículas, mas por el invierno. se escasearán, 
y solamente se regarán quando tengan sed , pues corre 
peligro perderse y perecer por la mucha agua; y aun 
luego que han florecido , si se riegan demasiadamente, 
suelen no ahijar las plantas. A los dos ó tres años que 
se hayan plantado se sacarán los hijuelos para nuevos 
plantíos. 

Florescencia. Levantan los ingleses , holandeses y 
franceses anfiteatros ó gradas para la colocación de las 
macetas de aurícula con un dispendio , que difícilmen- 
te será creído por nuestros compatriotas no acostum- 
brados á este luxo. Gastan y consumen quantiosas su-^ 
mas en juntar una colección de estas flores , y en so- 
brepujar á los demás en el coste para la edificación de 
los anfiteatros : y fundan toda su vanidad en que por 
los meses de Abril y Mayo, que es el tiempo de la flo- 
rescencia de estas plantas , vengan los curiosos á ad- 
mirar el conjunto de variedades niievas , su arreglo y 
cooriUnacipn de colores, y la elegancia y buena ar- 
quitectura de las gradas , no sacando mas fruto de sus 
afanes y gastos crecidos que la satisfacción de que no 
les igualen los demás floristas en el numero y calidad 
de todas las aurículas escogidas* Estas gradas se defien- 
den al mediodía y á los lados con tablazón, y por el 



XMS LA: aurícula. Í67 

lado del norte se dexan abiertas para prolongar su 
duración, y para que nO las ofenda el sol ; se cubren 
con toldos j y para dar mas realce á la vivesa de ios 
colores de las flores se pinta la tabla del fondo de ne^ 
gro y 6 se cubre con una bayeta ó paño de . dicho co-t 
lor. Hay algunos que colocan espejos á los lados opues- 
tos j con cuyo reflexo parece un anfiteatro prolongado^ 
y con un artificio tan sencillo satisfacen la idea de auw 
mentar al parecer el numero de sus macetas. Toda la 
ciencia del florista consiste en coordinjir las castas aují 
el mayor acierto y estudio para interpolar los colo^ 
res, y que proporcionen un golpe de vista admirable. 
Las aurículas de tallo alto ocupan las ultimas gradas, 
y las que le producen baxo se colocan en las primeras; 
bien que este puesto suele destinarse comunmente pa*« 
ra que luzcan las mas especiales, mas raras, y que 
se contemplan de mayor mérito. Los riegos deben re^ 
partirse con freqüencia y con couocimiento , á fin de 
que el agua no lave la harinilla que hace parecer estas 
flores como aterciopeladas. Conforme se va pasando la 
flor de unas especies , se substituyen otras mas tardías 
en su lugar para llenar el vacio , procurando mantea 
ner el anfiteatro poblado quanto mas tiempo sea po-» 
sible. Es necesario para este reemplazo tener de pre-* 
vención un numero mucho mas considerable de mace-i 
tas , que el que se requiere para adornar una sola ves 
las gradas; pues pueden, como en efecto sucede, per^ 
derse muchas de resultas de las intemperies , y ade- 
mas son precisos otros tiestos de renovación para re^ 
mudar las flores ya pasadas. Tenemos por superfino el 
referir todos los gastos de pintar tiestos , gradas ^ tol*^ 
dos y demás que toipan por su cuenta los curiosos ex*-» 
trangeros acaudalados, que forman estos anfiteatros; 
porque estamos persuadidos de que á lo menos por 
atiora no serán imitados en España. Sufren notablemen* 
te las aurículas en estos anfiteatros por la falta de ven- 

112 



26S . DE LA aurícula. 

tilacioQ y sinembargo de que se procura proportío- 
nar este auxilio siempre que lo permite el tiempo y las 
circunstancias ; para cuyo efecto se disponen ios tol- 
dos de manera que pueden correrse sin trabajo y per^ 
manecen descubiertas las plantad de noche y en dias 
nublados y frescos ; mas siempre * se preservan de los 
fuertes soles , de las lluvias , aguaceros y tempestades 
de verano , que quitan el lustre y deterioran la flor. 

Resguardos. Es la oreja de oso una planta alpina 
que en nada la incomodan los fuertes frios ; mas con 
todo suelen establecerse portales de jardin para guare- 
cer las macetas de las nieves, escarchas tardías, y agua 
de nieve , con cuyos auxilios se crian mas lozanas 
las plantas, se multiplican con mas abundancia, y 
anticipan su flor. Lo que ma^ daño suele causar á es- 
tas plantas es la demasiada humedad* Las aguas der- 
retidas, que gotean de los pajones una vez recalados, 
las perjudican singularmente , por lo qual se mudarán 
sin tardanza para obviar estos inconvenientes. No se 
omitirá el dar ventilación para su salubridad y vegeta- 
don lozana siempre que lo permita la estación: sin es- 
ta advertencia suelen aliilarse y perecer podridas. Mu- 
cho mas que el frió daña en este temperamento el ex- 
tremado calor á las plantas' de aurícula , y en el caso 
de que no pueda lograrse una situación ventajosa som- 
bría, qual se requiere para el fácil logro de estas plan- 
tas , se formarán portales ó resguardos que quiten él 
demasiado sol , y faciliten la sombra necesaria para 
que no se pierdan. 

Recolección de simiente. Se dexan para recoger si-^ 
miente las pUntas mas sobresalientes de flores de mez- 
cla, lustrosas, aterciopeladas, y de tallos gruesos y altos. 
Deben gozar una exposición de sol , y asistirse con 
riegos oportunos ; á fin de que granen con perfección, 
y se sazonen completamente su^ semillas. Las plantas 



BE LA aurícula. 169 

criadas en tierra producen mayor porción de simien- 
tes 9 y mas nutridas que las que se hallan en macetas. 
Se recogerán por Mayo y Junio según vayan maduran- 
do ^ y es útil conservarlas en las caxas hasta la época 
de executar las siembras. A pesar de que se cojan las^ 
simientes de las variedades especiales , no siempre se 
consiguen por eso plantas superiores, antes^aícontira- 
rio muchas tienen que desecharse por imperfectas ; pe- 
ro es considerablemente mayor el número de estas inú- 
tiles quando se ha cogido la simiente de plantas me- 
dianas é inferiores. Algunos floristas extrangeros tie- 
nen mucho cuidado con no dexar sobre un pie mas 
que un solo taHo , y algunos tienen la manía de no 
conservar de todo el ramillete mas que la flor mas her- 
mosa , á fin de lograr semillas mejor nutridas : estas 
lümiedades deben considerarse mas bien en clase de 
preocupaciones, que en las de acertadas diligencias. 

Enfermedades. £1 calor es causa de que se pier- 
dan en este temperamento muchas aurículas, á las que 
ociasiona una enfermedad peligrosísima. Se ponen des- 
coloridas, abarquilladas y amarillentas las hojas, y la 
raÍK seca , sin xugo y reducida á polvo, y para que no 
perezcan las plantas prontamente se mudarán á una si- 
tuación sombría y fresca si están en macetas, y se cor- 
tarán las hojas y tallo por lo sano para atajar este mal. 
£s necesario separar las macetas dañadas de las que se 
hallan sanas por quanto es enfermedad contagiosa, 
que contamina brevemente á sus inmediatas. 



ijv ^'* 
j.,'».^ 



%70 

DE LAS PLANTAS PERENNES 

QUE SIRVEN 

PARA ADORNAR LOS JARDINES DE FLORES. 



DE LA PRIMAVERA. 

(Prímula wr/>. Lin.) 

JLa primavera úe cria en Cataluña y otros muchos dis- 
tritos de España* Se conocen dos variedades primor-» 
diales de primavera que adornan los campos , y en ios 
jardines perpetúan y conservan los caracteres de su 
variedad ^ y florecen por Febrero ^ Marzo y Abril. La 
frimav^ra de flores solitarias (primula veris acaudis) es 
planta viva2 con numerosas hojas radicales , oblon« 
gas, rugosas^ dentadas ^ nerviosas , redondas en su ex« 
tremidad y angostadas hacia su base , de quatro á seis 
dedos de largo y de unú á dos de ancho ^ verdes por 
arriba y amarillentas por el envésé £n el centro de la 
planta nacen varios pedúnculos radicales , tan largos 
como las hojas 5 y terminados por una sola flor , que 
consta de las mismas partes que la de la aurícula. Las 
cinco divisiones de la corola son horizontales y oten-^ 
didas y tienen do$ dedos de diámetro* 

La primavera con el bohordo de muchas flores (pri^ 
mala veris elatior) difiere [principalmente de la primad- 
vera por producir un tallo radical , rollizo, de ocho á 
diez dedos de alto , terminado por un involucro de 
varias bracteas pequeñas , largas , angostas y alezna— 
das , de cuya base nacen de ocho hasta doce piececí^ 
tos delgados , que cada uno sostiene una flor , cuyo 
borde tiene poco mas de un dedo de diámetro, y sus 



BE LAS PLANTAS FEREKKSS. I7I 

cinco divisiones cóncavas en vez de planas como en la 
antecedente. 

Suelen no degenerar los individuos que se obtie-^ 
nen por semilla de cada una de estas v^ñedades j mas 
con todo, muchas veces producen indistintamente plan- 
tas con bohordos ó sin ellos, siendo mas sensible es- 
ta mudanza y mas propensas las plantas á degenerar 
quando se han recogido las simientes de plantas culti- 
vadas interpoladas y sin separación de las variedades. 
Por el contrario , si se tiene el cuidado de apartarlas 
para la recolección de simiente se mantienen legítimas 
y sin variar. Tanto las primaveras, que carecen de ta« 
lio , quanto las otras , que le producen con muchas 
flores , dan origen á infinitas variedades nuevas que se 
distinguen por los diversos matices ; cultivándose mu«- 
chas de flor -sencilla y doble, amarillas^ moradas, azu- 
les , blancas , encarnadas y matizadas de diversos co-* 
lores. Del mismo modo que las aurículas , así también 
las primaveras se ordenan por clases con arreglo á los 
colores de sus flores , habiéndolas como en aquellas 
de un solo color, y otras de mezcla que son las qu^ 
mas se estiman. £s grande la^ afinidad que se nota en 
las flores de estas dos plantas , y tanto que muchos 
floristas han abandonado el cultivo precario ó nada se- 
guro de la aurícula para substituir la primavera, y no 
hay duda que en e&te temperamento cálido debe prefe- 
rirse por ser mas acomodada á este suelo* 

Se aprecian las primaveras cuyos bohordos son 
gruesecitos, y los ramilletes de flor bien ^coordinados 
sin confusión, sueltos, y las flores que se aproximen 
á la figura circular ; las que carecen de tallo se con-* 
rideran por inferiores , y se desechan del cultivo , i 
menos de que se aprovechen para adorno de las faxas, 
y golpes de flor común y de poca consideración ; las 
flores deben ser anchas , aterciopeladas , dispuestas en 
figura de rueda; el tubo de- la corola corto; (aboca 



^J'X Z>E LAS PLANTAS PERENNES. 

amarilla ; y las divisiones del borde bien variadas con 
colores brillantes colocados con simetría , é interpola-: 
dos con propiedad á fin de que los vivos hagan fuer- 
te coatráposicíoñ con los mas claros ; y reúnan toda^ 
las demás circunstancias que desea el florista. Hay igual- 
mente otras variedades , que forman clase á parte , que 
multiplican las corólas y se hallan insertas unas en 
otras de dos en dos ó de tres en tres. El capricho y la 
moda hac^n que se desechen unas veces estas flores 
dobles, y que otras sean las mas especiales. Contempla* 
mos por inútil describir los caracteres de las castas mas 
sobresalientes, y dar á conocer los nombr^ extraor- 
dinarios con que se ennoblecen estas plantas , ^aypr«^ 
mente quando cada dia se logra<n variedades nuevas por 
simiente , que hacen desmerecer á las antiguas , y lia-^ 
man asi toda la atención no por otra causa sino por 
la novedad. 

Siembra. Es mas preferible la propagación de la 
primavera por simiente que por la división de hijuelos 
por quanto se logran plantas mas robustas y loza^- 
uas. Esta simiente es menos delicada que la de la au^ 
rícula , y se siembra por Marzo y Abril como aquella^ 
mas no necesita que se palmee el terreno , y sufre una 
cubierta de mantillo del grueso de un cantero de pe- 
so duro. En lo demás pueden aplicarse á esta planta 
las maniobras que aprovechan á las aurículas. 

Plantío. , Se propagan comunmente las primaveras 
por la división de sus raices é hijuelos , y este es el 
único método para aumentar los ¡Adividuos de cada 
variedad. Tanto esta división de raices, quanto el plan* 
tío de las plantas obtenidas por simiente se ezecuta 
por el otoño. Los terrenos substanciosos , sombríos, y 
algo húmedos son los que mas convienen á esta flor, 
que no siente los efectos del yelo ; y si alguna vez ex- 
perimenta algún daño es por el excesivo calor. Las plan- 
tas que se ponen en macetas ^ se crian endebles y des- 



»E LAS MAKTAÍ PEREKKÍÍ. 275 

ine€lra<!as, por lo qual se excusará este cultivo etl ttueis^ 
tro clima. Ocupan regularmente en los jardines estas 
plantas la primera línea de las faxas y arriates , canas^ 
tíllos , almohadillados y mancbas de flor ; y tambiea 
suelen colocarse en cuerdas que circundan los qua- 
dros y bordes de los canteros de otras flores. Cada 
golpe debe colocarse á poco mas de un pie de dis- 
tancia. 

Florescencia y cultivo* Exigen las primaveras el 
mismo cultivo y los mismos cuidados durante su flo^. 
rescencia que tas aurículas. Todas las plantas perfec-» 
tas y de flores sobresalientes se señalarán con varitas^ 
á fin de colocarlas con separación en los siguientes, re- 
plantos. Adornan los extraúgeros muchas veces sus 
gradas con macetas.de primaveras escogidas y siguien- 
do el mismo método que con las aurículas. 

Recolección de, simiente._ Deben señalarse para la 
recolección de simiente las plantas que se han obteni- 
do por semilla , con preferencia á las que se propa-> 
gaa por la división de raices, por quanto estas se ha- 
cen estériles luego que han sufrido varios años la di-r- 
, visión de sus hijuelos. Se escogerán para este efecto las 
flores mas perfectas y variadas con matices mas sobre- 
salientes ; y es conveniente no dexar en la proximi*- 
dad de las que se destinan á ^te uso ninguna otra- 
variedad inferior 9 y de flores comunes , pues en este> 
QSiso peligra el contaminarse las siguientes producciones' 
y deteriorarse notablemente. El mismo cuidado y dili- 
gencia se observará á fin de sostener sin deterioro las 
castas primordiales de las que tienen ó no tallo 9 pues.^ 
cultivadas promiscuamente se vician y degeneran. Se^ 
recogerán las simientes luego que pardeen las caxas, y; 
antes de que s^ caigan al suelo , y á medida de que- 
vayan madurando. 

Enemii^os. Las babosas son los enemigos que mas 
daño causan á estas plantas , pues como de ordinario 

mm 



274 I>S J^AS PLANTAS PEREimES. 

«e destinau para este cultivo los terrenos sombríos se 
acogen estos iasectos , y hallan sitio oportuno para 
^u establecimiento en parages frescos y naturalmente 
húmedos* Otro enemigo suele acometer igualmente por 
el verano á las primaveras 9 y es una arañuela entre 
encarnada y escarlata que se propaga con indecible 
brevedad y aumento. La planta desfallece y adquiere 
un color enfermizo y descolorido y ocasionado en par- 
te por roer estas arañas el envés de la^ hojas , y en 
parte por ti humor acre que expelen aquellos cuerpe- 
cilios. Es mal contagioso 9 por lo qual se hace preciso 
9.rrancar ó apartar las plantas contaminadas , á fia 
de que no se comunique á las inmediatas. 

DE LA VIOLETA. 

( Viola odorata. Lia. ) 

L^a raíz de esta planta es perenne, rastrera^^ blanquecí- 
na 9 y produce muchos renuevos: las hojas son radicales, 
pecioládas , acorazonadas, dentadas , lampiñas , de un 
verde lustroso por la parte de arriba , y de un color 
mas claro y algo vellosas por el envés. Las flores son 
solitarias , cabizbaxas , y están sostenidas por pedún-^ 
culos radicales de uno^ quatro dedos de largo , y óon 
dsos bracteas opuestas y alesnadas. £1 cáliz íes persis- 
tente* de cinco hojuelas ovales y obtusas : la corola 
irregular de cinco pétalos , el inferior mayor que los 
^demas con un espolón en la base : los cinco filamen- 
tos son muy pequeños, y sus anteras se ludían casi 
reunidas : el germen es aovado , el estilo retorcido, y 
ék estignia obliquo : y por fruto produce una caza 
casi redonda , comprimida , de tres ventallas , con 
numerosas semillas muy menudas. Habita la violeta en 
los alredores de Madrid , en Aranjuez y en otras mu- 
chas partes de E^aña. Es planta baza 9 cuyas flores 



DE LAS PLAKTAS PEIlE»Níg. 27$ 

poco Visibles nacen ofuscadas entre las hojas» y se 
ha admitido en los jardines por la fragancia exquisi^^ 
ta de sus flores , reuniendo á esta circunstancia apr^ 
ciable , la de manifestarlas por Enero 9 Febrero y par« 
te de Marzo , época en que florecen casi exciusiva-n 
mente , y atraen la admiración de los aficionados. 
Se conocen algunas variedades de violeta que se dife^ 
rencian en sencillas y dobles ; de flor blanca 6 violada; 
habiendo una que produce las hojas jaspeadas ó man- 
chadas de blanco. Se cultiva con preferencia en Io$ 
jardines la violeta de flor doble , que es la mas gran-« 
de y hermosa , y se desechan las sencillas. Son tan SU'^ 
tiles y penetrantes Iqs principios odoríferos de la vio-^ 
leta y que suelen incomodar á muchos sugetos de cons-i- 
titucion delicada y y asi deberán estar prevenidos los 
aficionados á esta flor , á fin de no reunir mucha por^ 
cion de ella en aposentos faltos de ventilación , si han 
sentido alguna incomodidad de resultas de sus exha>-- 
laciones olorosas. 

Siembra, Pueden verificarse por Abril las siem-* 
bras de la violeta , en caso de que se desee multipli- 
car estas plantas por este método , que es el que ha 
proporcionado las variedades que hoy conocemos en 
los jardines. Los terrenos suaves y ligeros adaptan 
maravillosamente para establecer estos semilleros , que 
se disponen por eras bien ^labradas , y se esparrama la 
simiente á puño. Mucho mas cómodamente y con me- 
jor éxito- se siembra en macetas , esparciendo la semi« 
Ha sobre su superficie bien allanada 9 y palmeándola 
con la mano ^ con cuya maniobra quedará sobrada- 
mente enterrada. Se riegan inmediatamente á fin de 
que los ayres no barran la ligera cubierta , y levan- 
ten al paso las simientes. Se atenderán en lo sucesivo 
con riegos y labores que conserven una humedad mo- 
derada , y limpien el terreno de yerbas extrañas. El sol 
abrasa los tiernos brotes de eátas semillas ^ y para ob- 

mm 2 



276 2>E LAS PLANTAS ÑRENKES» 

viar este daño deben colocarse los tiestos á la sombra; 
pero como ea semejantes situaciones suele endurecerse 
la tierra que contienen , formar costra , y criar verdin^ 
se ayudará á las plantitas con labores que desmenu- 
cen la costra , y así no hay peligro de que se pierdan. 

Plantío. Se plantan de violeta los terrenos som- 
bríos del jardin de flores , que quasi no pueden apli- 
carse al cultivo de otras plantas ; y aun debaxo de los 
árboles prevalecen admirablemente , bien que siempre 
se crian mas frondosas en terrenos ventilados y som- 
bríos* Se circundan asimismo , y se forman cuerdas 
de violeta al rededor de las faxas de flor , y así dicen 
muy bien. Tanto las plantas de siembra y como las que 
se aumentan por la división de raices , se trasponen 
por el mes de Noviembre á distancia de un pie , dis- 
poniendo los te^rrenos por eras ó caballones con ar- 
reglo á la escasez ó abundancia del riego. Esta dis-- 
tancia de un pie parecerá excesiva considerando la 
pequenez de estas plantas , m^s como extienden sus 
raices rastreras á largas distancias no sobra espacio^ 
luego que han pasado los tres años que suelen subsis- 
tir sin sacarse de un terreno. Pasado este tiempo se 
arrancan y dividen las raices para nuevos replantos y 
multiplicaciones. .. 

Enemigos. Las babosas causan considerables es^ 
tragos en las violetas , pues los parages frescos y 
sombríos en que se plantan , y la espesura de sus ho- 
jas radicales facilitan un sitio adequado para su es^ ^ 
tancia y habitación. 



DE LAS PLANTAS PBREKNES. 277 

DE LA HEPÁTICA. 

( Anemone hepática Lia. ) 

JLa hepática es planta pequeña que produce las hojas 
radicales , pecioladas , lampiñas y lustrosas por la parte 
superior , rozizas y pelosas por el envés , muy ente* 
ras j y partidas en tres gajos casi iguales y obtusos: 
nacen igualmente de la raiz los pedúnculos muy dele- 
gados , de quatro á seis dedos úe largo y y terminados 
por un involucro de tres hojuelas lanceoladas , y algo ^ 
rozizasf : y la corola se compone de seis pétalos lanceo- 
lados , extendidos , y colocados en dos órdenes. Crece 
esta planta con extraordinaria abundancia en Mont- 
serrat y otros parages de España , y florece por Ene- 
ro y Febrero antes de brotar las hojas. En los jardi- 
nes se conocen algunas variedades que ha propor- 
cionado el cultivo , como son dobles y se^ncillas, de flor 
violada; azul, encarnada y blanca, con tintes mas ó me- 
nos subidos. Las variedades de flor blanca se aprecian 
por lo raras y por la dificultad de conseguirlas. Las 
castas , que producen la flor doble , son las que por 
lo regular se cultivan con algún esmero , pues las sen^- 
cillas se desechan , ó quando mas sirven para el ador- 
no de las faxas de flores mas ordinarias. El calor de este 
temperamento se opone á la multiplicación de esta plan* 
ta, y es la causa por la qual no adorna nuestros jardines 
con mas abundancia. Es cierto que es planta baxa , y 
que luego que ha florecido no proporcionan sus hojas 
^1 adorno que otras plantas ; pero tiene la ventaja de 
florecer temprano , y poderse plantar en terrenos som- 
bríos inútiles para otros vegetales de mayor lucimien-» 
to , y que aun debaxo de los árboles prospera y ve- 
geta lozanamente. 

Siembra. Los semilleros para la hepática se pre- 



27^ DE LAS PLANTAS PERENNES^' 

paran en sitios sombríos , ya sea en eras , ó en caxo* 
nes ó zanjad levantadas del mismo modo que hemos 
explicado para establecer los semilleros de la anemone. 
Se siembra lagiwxa por últimos de Agosto ó Septiembre, 
y se riegan las zanjas con regaderas de lluvias finas, 4 
fin dé que no falte en ellas una moderada humedad* 
Se esparrama á puño la simiente , y se cubre con man-* 
tillo cernido hasta el grueso de algo mas de un can- 
tero d^ peso durol El mantillo se echa con la mano 
sobre la superficie del semillero con toda la posible 
igualdad , para que quede defendida y enterrada la 
simiente. Se arrancan á tirón las malas yerbas que cre- 
cen en las zanjas , y se aclaran los parages sobradad- 
mente espesos. El demasiado sol abrasa é estas plan- 
titas tiernas al paso que brotan , y es necesario defen- 
derlas de su infiuxQ artificialmente ^ en el caso de que 
no se baya podido lograr una competente exposi- 
ción. Deben d^xarse en los semilleros por espacio de 
dos años, y á medida^ que muestran flor, se se5a-« 
lan los pies que prometen alguna variedad. Es cier- 
to que no adquieren los caracteres indelebles de su 
variación hasta que han florecido por tres añds ; por 
cuyo motivo se tendrá particular cuidado eii no sídmi^ 
tir ó desechar del cultivo la planta que no haya pa- 
sado este tiempo. . 

Plantio. Las plantas habidas por simiente se sa- 
inan por el otoñe del segundo año de su siembra ; y 
se trasponen con todo el cepellón en lugares opor- 
tunos ; pues es planta muy delicada que no suele su- 
frir que las raices queden desnudas y expuestas al ayre 
libre. Se multiplican igualmente por la división de su» 
raices é hijuelos; para cuyo aumento se escogen las 
plantas de tres , quatro ó cinco años. Los parages 
sombríos aprovechan mejor para este cultivo , y sin- 
embargo de que en todo terreno dicen bien , preva-< 
lecén no obstante con lozanía y robustez ea los me- 



X>£ LAS PLANTAS PERENNES^ 279 

dianamente substanciosos. Se plantan asimismo en cuer* 
das , ó para circundar los bordes de los arriates y can- 
teros de flor ; y aun suelen plantarse algunas macetas 
con plantas escogidas de hepática, que no dexan de 
adornar siempre que se hallen bien espesos y poblados 
los golpes. Deben plantarse sin dilación á un pie de 
distancia en hoyos abiertos con la paleta de jardin y y 
no dexalr expuestas las raices al ayre exterior ; por*^ 
que en semejantes circunstancias marran con facili- 
dad. Es asimismo contrario á sií pronto 'arraigo el 
suprimir ó despuntar las raices capilares ó hebriüas mas 
menudas que elaboran el principal sustento de la 
planta. Igualmente se precaverá el no cortar con na- 
vaja las raices para estas divisiones ; y es mucho mas 
acertado desgajar los hijuelos con las manos. No con- 
viene trasplantar esta planta á menos que no haya 
producido un gran numero de hijuelos. Los golpes pe- 
queños perecen fácilmente ó se crian lánguidos y de 
poco valor. Se aprieta lá tierra perfectamente en la in- 
mediación de cada golpe para que las raices queden 
abrigadas , y no se venteen. 

Cultivo. Este se reduce á dar ligeras labores con 
el almocafre por la primavera que mueven la superñ-<- 
cie del terreno , pero sin herir ni estropear los tallos 
inferiores. Se renueva una capa de mantillo todos los 
años por el otoño , y con una ligera laborcita se in*- 
corpora con la tierra ; y con este aui^ilio btrotaráñ con 
mas vigor las plantas. Las malas yerbas se arrancan 
á quajo con la mano , escogiendo épocas en que esté 
húmeda la tierra después de algún riego. Las malas 
yerbas^ si se dexan que tomen incremento , pueden so^ 
fecar á las hepáticas en vista de ser plantas baxas. Pot 
último , se deben cortar las hojas por Octubre , y asi 
empujan con mas vigor en la siguiente primavera. 

Recolección de simiente. Se separarán para la re- 
coleceioa dfe simiente las plantas ^ cuyas flores sean 



,2$0 DE LAS PLAKTA» PERltKKES, 

mas anchas y y de colores mas perfectos. Hay algunas 
.variedades de flor semidoWe que deben preferirse para 
este u^o , por dar origen en lo sucesivo á individuos 
de mérito , y ser mas probable el lograr por est^ me- 
dio alguna variedad doble. La simiente puede guar- 
darse dentro de sus cabezuelas ^ luego que esté bien 
«nzuta y sazonada , entre papel , en botijas ^ cazas , ó 
jde otro modo equivalente. 

DE LA MARGARITA- 

( Bdlis perennis. Lin. ) 

ILsta pequeña planta , conocida también con los nom- 
Jbres vulgares de chirivita , maya ó pasquetas ^ nace coa 
mucha abundancia en casi todos los prados de. £ufop$^ 
produce las hojas radicales y espatuladas : los pedúncu- 
los ó bohordos vellosos , macizos en su base y huecos 
en la parte superior , de quatro á cinco dedos de alto^ 
y terminados por una flor compuesta : el cáliz es he« 
misférico de muchas hojuelas lanceoladas y iguales y 
colocadas en dos órdenes : los flósculos del disco her^ 
mafroditos , tubulosos y amarillos y y los rayos blan,- 
eos y femeninos en la periferia : el receptáculo cóni- 
co y desnudo y y las semillas aovado-oblongas , es^ 
cotadas , comprimidas y ^n vilano. Únicamente se 
cultivan en. los jardiines las variedades de margarita 
de. flor doble , y sinenibargo de que en los campáis 
son muy pequeñas estas flores y adquieren con el cul« 
tívo el diámetro de dos dedos* Es planta de tallos bar 
;n>s %que adorna maravillosamente por la primavera^- 
ea<:uya época maniflesta sus hermosas y ab^ndántes 
üores. )Las variedades que se conocen son las de flor 
blanca y encamada y faxada de blanco y encarnado 'y y 
frolíferasy 6 que pululan de la flor principal otras mas 
pequeñas y sosteoidas por sus piececülos parciales* Las 



DE LAS PLAKTAS PERENNES. iSl 

variedades de flor enteramente blanca se consideran' 
por muy especiales , y aun mucho mas se aprecian las 
faxadas con listas blancas y encarnadas alternativa-* 
mente. Hemos visto multiplicada considerablemente 
esta variedad en los jardines de Valencia. 

PUuuió. Todas las expresadas variedades se mul- 
tiplican por la división de sus raices ó hijuelos , que 
se parten por el otoño ; y se plantan en zanjilla á la 
distancia de tres dedos , teniendo cuidado de extender 
bien sus raicillas , y de rellenar los huecos con tierra 
muy desmenuzada. Aumentan considerablemente todos 
los años , por lo qual conviene np diferir su multiplica- 
ción , y en caso de que los golpes se hayan mantenido 
sin ahijar el primer año , se dividirán sin dilación al se- 
gundo. Esta planta solamente prevalece en parages fres- ' 
eos, húmedos , sombríos , ó que tengan proporción de 
riegos abundantes. Los terrenos que mas adaptan para 
su cultivo, son los pastosos ó de substancia. Suelen ador- 
narse con estas margaritas dobles los bordes de los 
estanques , fuentes artificiales , caceras , acequias , ó 
semejantes parages húmedos. Se usan para dibuxos, 
cuerdas, caracolillos, y sitios del jardin en que s^ 
plantan flores baxas. El demasiado calor y el sol per- 
judican extraordinariamente á estas plantas, y esta es 
la causa por la que mudios años se pierden quantio- 
sas porciones de ellas en los jardines de países cálidos. 

Cultivo. Los riegos freqüentes , y la limpieza de 
, malas yerbas son quasi los únicos cuidados que exige 
esta planta. 

Enemigos. Las babosas y lombrices causan en es^a 
planta estragos considerables del mismo modo que en 
las demás que se destinan para adorno de los sitios 
sombríos y frescos del jardin. 



nn 



^8a BB LAS P],AKTA$ PERENNES. 

DE LA ESTATICE , Ó GAZON. 

( Statice armería Lm« ) 

» 1 odas las hojas de esta planta son radicales y estre- 
9>chas, lineares 9 blandas, dispuestas en césped floxo , y 
valgo vellosas , aunque no tanto como los bohor- 
9»dos que nacen del centro de ellas ; estos son asur- 
99cados , casi tres veces mas largos que las hojas, 
9>terminados por una cabezuela de flores* Tiene en la 
9>parte superior y junto al cáliz común una vayna 
99de cinco Uneas , hendida en tiras por la parte in<* 
9>ferior ; las hojuelas del cáliz común son escariosas 
* »>y algo elípticas : los pétalos son roxizos , con vario» 
Mtintes hasta pasar al blanco. Se cría en las colínas 
s)secas de^ la Alcarria.'' Véase Cavanilles curso de fio-- 
tárúca. 

No dexan de adornar las estatices por el consi^ 
rabie número de flores que producen , pero luego que 
han florecido y ios tallos han adquirido tin color de 
yerba seca, pierden mucha parte de su hermosura. 
I^ vistoso de esta planta consiste en que esté muy 
poblada de hojas y üores. 

Plantío y cultivo. Pueden disponerse semilleros de 
estatice por la primavera con el objeto de aumentar 
estas plantias con abundancia, eligiendo situaciones 
sombrías y tierras ligeras ; pero el método mas co« 
mun para multiplicarlas prontamente es por la parti- 
ción de sus raices, cuya operación se practica por el 
otoño todos los años , ó quando mas cada dos años. 
Deben plantarse las^statices en terrenos sombríos y 
ligeros , y lo común es servirse de estas plantas en 
los dibuxos , cuerdas , y arriates baxos. Con motivo 
de ensanchar y extenderse mucho tienen que arran- 
carse anualmente y replantarse de nuevo en los expre-. 



DE LAS PLANTAS PBRBimES. 283 

sados dibuxos y cuerdas para conservar la uniformí*- 
dad^ igualdad y simetría t que en dichos parages se 
desea. En el caso de que se adviertan marras se re^ 
pondrán sin dilación , para cuyo, replanto debe haber 
algunas plantas de prevención en macetas , y evitar 
de este modo la fealdad que resulta si se dexan cía* 
ros salpicados. Se abren para este plantío unas zan^ 
jiUas con el almocafre ó paleta de jardin , que tengaa 
tres dedos de hondo , y se colocan los golpes á dis« 
rancia de quatro á seis dedos ^ á fin de que se pue- 
blen prontamente y no causen fealdad. Se cubren in<^ 
mediatamente las raices con la tierra al paso que se 
arreglan los golpes en las zanjillas. 

Los riegos freqüentes con regadera, la limpieza de 
malas yerbas, y demás trabajos proprios á toda planta 
perenne son los cuidados que exigen las estatices, 

La humedad demasiada y el mucho sol causan 
prontamente la pérdida de estas plantas , y los rie- 
gos de pie les son muy contrarios ; por cuyas razo- 
nes se p|anmn regularmente en almohadillados , lomos 
6 caballones , ó bien en sitios elevados , que se rie>*- 
'gan con regaderas. 

DEL BOTÓN DE ORO Y DEL BOTÓN DE PLATA. 

Dos plantas diversas del género de los ranúnculos 
se conocen por los floristas con nombre de botón de 
oro. El botan de oro cwnun {Ranunculus acris^ Lin) es 
la especie que se cultiva con mas freqüencia en los 
jardines , y se cria en los prados artificiales y para^ 
ges pastosos de España; es planta tan abundante, 
que á pesar de los mas solícitos cuidados, es dificil 
desterrarla una vez propagada en un terreno. En la,s 
floreras únicamente se cultiva la especie de flor doble 
que tiene las hojas radicales pecioladas palmadas, hen- 
didas en muchas tiras agudas y profundamente den- 

nn 2 



284 X>B I'AS PLANTAS PERENNES. 

tadas. Los tallos ramosos crecen á cerca de dos pies 
de altura 9 y producen algunas hojas ; las mas baxas 
son mas pequeñas y mas recortadas que las radicales; 
las de enmedio están hendidas en tres tiras muy es- 
trechas ; y últimamente las superiores son muy pequen- 
ñas y sencillas. Se terminan los tallos por los pedun-« 
culos rollizos que sostienen las flores dobles amari- 
llas, relucientes, y compuestas de varios órdenes de 
pétalos empizarrados. 

fipTOK D£ ORO DE PORTUGAL. (Ronunculus hullo- 

ÍU5 Lin. ) El botón de oro de Portugal produce las rai- 
ces tuberosas , del mismo modo que la especie ante*- 
rior, pero en este son mas oblongas y crecidas, las 
hojas son radicales , aovadas, aserradas, acanaladas; 
y los tallos desnudos , delgados, de color verde blan- 
quéenlo , con visos de encarnado , y altos de medio 
pie', y sostiene cada uno una sola flor olorosa de color 
de yema, lustrosa , ancha , doble, y compuesta de va- 
rias series de pétalos puntiagudos y empizarrados; 
pero conserva algunos estambres fértiles que fecundi- 
zan los gérmenes , y producen buena simiente, 
r Botón de plata común. {Ranunculus aconitiftH 
lias. Lin. ) Se cria naturalmente en los Alpes y otros 
parages montuosos, y prodúcelas raices tuberosas se« 
mejantes á las de los ranúnculos , aunque mas grue- 
;sas. Las hojas radicales eistan sostenidas por pecíolos 
largos, profundamente hendidas en cinco gajos agu«« 
dos y dentados. Los tallos son ramosos derechos , y 
de mas de dos pies de altura ; las hojas del tallo na- 
cen esparcidas y laücepladas. Las flores son terminales, 
blancas , dobles , pedunculadas y compuestas d^ varios 
:órdenes de pétalos empizarrados , y hoadeados, florece 
por Abril. 

Botón DE plata, de Inglaterra. (Anemone 
mmorosa flore pleno.) Se cria en Europa en so- 
tos poblados de árboles, y las flores son. de color de 



DS LAS HAKTAS »EREl?Klfi; aSf 

leche 9 y alguna vez con visos de encarnado daró. 
Se suelen también encontrar' algunas plantas silves<-¿ 
tres de flor semidoble y aun doble. La raiz es tu^ 
berosa, oblonga , irregular, rastrera, y de ella na- 
cen los tallos delgados altos de medio pie y sostienen 
una sola flor. Las hojas son pecioladas , de color verde 
obscuro , y se hallan hendidas en tres gajos principa- 
les , que se subdividen profundamente en otras tiras nu- 
merosas. Las simientes son puntiagudas. Asi esta planta 
como las tres anteriores producen en su estado sil<-^ 
vestre ks flores sencillas ; pero por el .cultivo se han 
logrado dobles. La variedad mas apreciable del bo-» 
ton de plata de Inglaterra es la que produce la flor 
blanca con visos de color de rosa* Florece por Marzo 
y AbrU. ' ^ 

Siembras. Las siembras de todas estas, plantas 
pueden executarse por Septiembre y Octubre , ó por 
Febrero y Marzo. La multiplicación por raices es el 
método mas seguro y pronto para propagar todas es-« 
tas plantas, y el único para las de flor doble. Los 
semilleros se establecen por lo regular en eras al des- 
campado siempre que gocen de una exposición ven- 
tajosa situada entre sol y sombra, y sea la tierra de 
calidad ligera y de miga. Se esparramará la simiente 
con igualdad , y se cubrirá con medio dedo escaso de 
mezcla aparente. £1 terreno para la disposición de las 
eras se labrará con todo cuidado , desmenuzándolo y 
allanando su superficie^ Es útil incorporar con la tierra 
alguna porción de mantillo muy consumido de dos ó 
tres años , á fin de prestarla substancia , y si fuese muy 
recia ó fuerte la tierra se aligerará con arena. Todas , 
estas plantas apetecen la humedad , por cuya causa 
se regarán con freqüencia , y asi brotarán las simíen-: 
tes con mas vigor. Los mismos cuidados , que exigen 
los semilleros de las demás flores , se adoptan para 
el culti^vo de los botones de oro y de plaU 9 que son: 



986 Z>C I'AS PLAK'FAS ^fiRliSK^SS. 

limpieza de plantas extrañas , labores para ahuecar la 
tierra y deshacer la costra en el caso de que se haya 
endurecido la -superficie de las eras antes de la ger- 
.minacion, riegos, y entresacar los* parages espesos, 
de manera que queden las plantas á distancia de diez 
dedos. 

Las plantas que se entresacan pueden apro- 
vecharse para plantar en criaderos á distancia de diez 
dedos , y se pondrán con plantador pequeño ó con el 
almocafre, para cuyo efecto deberá estar moderada-^ 
mente húmedo el terreno. De esta manera ño que^ 
darán en hueco las raices y prenderán con facilidad. 
Es asimismo necesario que se repita otro riego después 
de concluido el plantío. 

Las plantas subsistirán en los semilleros y criade^ 
ros sin sacarse hasta que hayan dado flor al tercer 
año. £n esta época estarán en disposición de arrancarse 
ODU aumento de prole para nuevos plantíos. Salen al- 
gunas dobles las que se señalarán con varitas ó cañas 
á efecto de que al tiempo de la recolección puedan 
distinguirse de las sencillas , que es conveniente arro- 
jar por inútiles* A pesar de que solamente mantfies^ 
tan flores semidobies algunas plantas en el primer año 
de dar flor, no s^e desecharán, por quanto pueden 
volverse dobles y servir en lo sucesivo, 

Plantío. Prevalecen todas estas plantas en terreó- 
nos pastosos , sombríos , y aun debaxo de la som-* 
bra de los árboles, y asimismo visten con mucho fruto 
y adorno los bordes de riachuelos , caceras maestras, 
estanques , y demás conductos de aguas para la dis** 
tribucion de los riegos. Los terrenos se labrarán per-^ 
fectamente y se cavarán á pala de azadón , plantando 
los bulbos por Octubre y Noviembre á distancia de un 
pie y á quatro dedos de profundidad. Para la coloca- 
ción de las raices se abrirán los hoyos con un plan- 
tador , y con mas propriedad se formarán ámbitos 



BB LAS PLANTAS FBREKNES. ¿87 

de quatro dedos de diámetro bien ahuecados y mu- 
llidos , en los quales se plantarán dos raíces algo se« 
paradas. Únicamente deben multiplicarse las especies 
yerdaderamente dobles que no producen simiente fér-i- 
til y que las seneillas se deben arrojar. Igualmente se 
arreglan canteros alomados en terrenos frescos y y hú- 
medos , ó que tengan proporción de abundantes y 
freqüentes riegos artificiales, y en ellos se executan 
plantíos de estas plantas , arreglando los golpes á dis^ 
rancia de un pie ó algo menos por ambos lados de 
los caballones. Si los lomos fuesen sobradamente an- 
chos y puede añadirse otra linea de plantas en. el me* 
dio del caballón; pero siempre deben colocarse las 
raices al tres-bolillo. £1 riego deberá haber precedi- 
do un día antes del plantío á fin de humedecer y 
apretar la tierra , y se repetirá otro luego que esté 
hecho para apelmazar el terreno 9 y que no queden 
en hueco las raices. En los parages muy expuestos 
á la impresión del sol suelen pasarse prontamente las 
flores , y no tener la duración que en sitios mas aco-o 
modados ; con el ardor del sol también perecen mu« 
chas raices. 

Cultivo. Son estas plantas quasi de la familia de 
las aquaticas , y .por lo tanto se les suministrarán 
freqüentes riegos , mayormente durante la flor , que 
asi prolongará su duración y coáservsirá su brillo. No 
se dexará que arraigen las malas yerbas , y se darán 
labores de almocafre én la primavera con cddado 
para no herir las raices en el caso de que profundice 
la labor demasiadamehte. Por el otoño se extenderá 
el grueso de un dedo de mezcla para abngo de las rai^ 
ees. £! botón de oro de Portugal suele sentir los fuertes 
yelos de este país , por lo qual es útil señalar los pa*^ 
rages donde se hallan puestos los golpes para su res^ 
guardo por parte de invierno. No exigen mas^ abrigos 



288 BE tA8 FLANTÁS PSRSKNfiS. 

que cubrir el terreno coa broza. seca de jardía^ paja 
enteriza y carrizo y ú otra cosa equivalente. 

Recolecchn de raices. Se dezañ sin arrancar los gol- 
pes por tres ó quatro años y en cuyo tiempo habrán 
multiplicado sus raices ^ y es necesario^dividir la prole. 
Si se omite esta operación enzambran con extraordi* 
naria abundancia , y escasea la flor. Se sacan por 
Octubre, é inmediatamente^ deben replantarse en los^ 
nuevos terrenos pre^emdos para este plantío. 

Beeolecchn de ümierae. Solamente debe guardarse 
Mmiente de las especies semidobles y dobles que la 
producen , que son el botón de oro de Portugal , y 
botón de plata de Inglaterra. Deben señalarse las 
plantas de tallo mas grueso, mas robustas, y de flor 
ancha , de color vivo , y mas llenas de pétalos. Los 
terrenos mas beneficiados se destinarán para su plan- 
tío y cuidándolas ,con todo el esmero posible. Se cor- 
tarán las cabezuelas con parte del tallo ó pedúnculo 
luego que pardeen los receptáculos ó piñitas donde se 
contiene la simiente; se dexarán madurar en para-< 
ges secos á la sombra , se desmenuzarán y guarda- 
rán ; pero consideramos por práctica mas acertada el 
dexar sin sacar las simientes en las ^bezuelas, hasta 
el tiempo de verificar las siembras. ' 

DE LA saxífraga CX)MüN. 

($axifraga granuUaa Lin.) 

Oon muchas las especies de saxífraga conoci- 
das por los botánicos; pero en este capítulo sola- 
mente nos proponemos hablar de la saxífraga comun^ 
que es la que se cultiva en los jardines de flores; 
Produce esta planta su raiz articulada y con varios tu- 
bérculos redondos y roxízos y del tamaño de un gui- 



BS LaS PlAirrAS PERSHKES. HÍ^ 

$anCe > y colocados unos sobre otros : las hojas r^ 
dicales pecioladas , arrinonadas , y festonadas : lo« 
tallos cilindricos 9 vellosos, algo. ramosos, con algu<<» 
n^ hojas sentadas , mas pequeñas que las radicales 
y ca$i palmadas : las flores son terminales , blancá% 
y pedunculadas : el cáliz adherente, tubuloso , velloso^ 
y partido en cinco lacinias : la corola de cinco pé^ 
talo» aovados: coatiene diez estambres : un germen^ 
coa dos. estilos : y por fruto uiia caxa de una celda^ 
que $ie.abre en dos ventallas, y encierra muchas se- 
millas muy menudas y casi redondas. Florece esta 
planta por Abril y Mayo , se cria en las inmediacio-* 
nes de Madrid y otros muchos parages de España; y 
se conoce una yajdedad.de flor doble, que es la que 
se cultiva . con preferencia en los jardines. 

Siembra. Se propaga por lo común esta saxífraga 
por sus raices é hijuelos , pero puede asimbmo mixU 
pilcarse por sus semillas , que se sembrarán por Marzo 
y Abril en eras de tierra ligera y sombría. Ha de 
estar bien preparado el terreno , y el niantillo que 
fe eche por encima muy cernido , á fin de que pue-« 
dan penetrar estas simientes la capa muy ligera con 
que deben cubrirse ; y suele ser mejor palmear la su-^ 
perñcíe de las eras con el ancho del azadón para no 
enterrarlas con demasía. 

Plantío. El método mas fácil para la propaga- 
ción de la saxífraga es por la división de los tubér- 
culos. Se executa esta operación comuncpente por Sep- 
tiembre y Octubre , y se destinan para este cultiva 
los parages areniscos , sombríos , y algún tanto bu-r 
medos. En cada golpe deben plantarse seis ú ocho 
bulbitos algo separados á fin de que. espesen pronta- 
mente y se vistan de flores ; y se cubrirán con tres 
dedos escasos de tierra. Se adon^n los arriates de 
planta perenne con las flores Uancas de la saxífraga 
que diceo muy bien en niebla de otras decolores di9^ 

00 



a*^0 2>S LAS PLaKTAS PEREimES. 

tintos* Pueden asimismo disponerse algunas eras para 
ei plantío de esta flor , pero es mucho mejor culti- 
varla interpolada con otras que estén en sazón des« 
pues que se haya concluido la florescencia de la sa« 
zifraga. Igualmente suelen plantarse^ algunos tiestos 
con esta planta que proporcionan bastante adorno. 
Dentro de los patios , en las ventanas de las casa^ 
y en otros parages que carecen de la necesaria ven^ 
tilacion para la mayor parte de las demás flores , pre- 
valecen los tiestos de esta planta sin hacer el menor 
sentimiento. 

Las plantas de los semilleros se sacan por el oto- 
fio, y se colocan* en los arriates, tiestos ó demás 
parages destinados para este cultivo. Nace esta planta 
espontáneamente en los terrenos húmedos , y por lo 
tanto conviene sxmúnistrarla riegos freqüentes duran*^ 
te el verano» 

Recolección de raices. Se mantendrán los golpes 
sin sacarse de tierra por tres ó quatro anos, y para 
esta operación siempre conviene elegir . un tiempo 
seco, y quando se halle el terreno sin humedad. Por 
Septiembre y Octubre se sacan para dividir de los 
golpes viejos las raices que hay de multiplicación ; tam-- 
bien suelen arrancarse luego que se ponen mustios 
y marchitos los tallos , mayormente sino están seña- 
lados los parages donde se hallan colocados- los golpes* 

DE LA VALERIANA DE JARDÍN: 

VALERUNA COMÚN, T VALERIANA GRIEGA 

Ó POLEMONIO. 

Uos especies de valeriana se cultivan para adorno de los 
jardities la valeriana mayor 6 de jardín (valeriana phu. L.) 
y la xialeriana tomtm{videriana rubra. Lin.) El tallo de la 



]>B LAS PLANTAS PERBKKK. I91 

primera cre^ de tres á quatro pies^ es. algo ramoso, 
rollizo, lampiño, hueco, y vestido de algunas hojas 
opuestas , seatadas y pinadas ;. las hojas radicales son 
pecíoladas , ^avado*oblongas , sencillas y rara rez con 
dos hojuelas ea su base. Las flores estaa ix>locadas tú 
panojas terminales , tieaea la coróla en forma de em- 
budo con su borde partido en cinco lacinias redondea- 
das , coa un e&polon muy corto en su base , y produ* 
c^n regularmente tres estambreá y un pistilo. Xa se- 
milla es comprimida y coronada por un vilano. Flore*- 
jce esta planta por Mayo, Junio y Julio } sus flores son 
pequeñas y olorosas , y las hay blancas , de color de 
rosa y de color de lila. 

La vderiana común st distingue fácilmente por sus 
hojas muy enteras y de un verde claro , las iaferio* 
res lanceoladas , y las superiores acorazonadas j y por 
no tener su flor mas que un solo estambre. Htabita es^ 
ta planta en varios distritos de España , florece en los 
jardines por el verano y el otoño ; y produce sus fio-*- 
res encarnadas. ó blancas. 

De la valeríana griega 6 polemomo (polemonium cce^ 
ruleum. Lin.) Se conocen dos variedades ademas de 
la de flor morada , la una blanca , y la otra listada de 
morado y blanco. Se cria en Europa y Asía, y produ- 
qe las raices fibrosas perennes, los tallos rollizos , asur- 
cados , con visos purpurinos , y se levantan á mas de 
dos pies: las hojas sentadas , pinadas con impar y com- 
puestas de trece hasta veinte y una pínulas aovado-» 
lanceoladas : las hojas del tallo son tanto mas estre- 
chas quanto mas se aproximan á la cima. Las flores son 
olorosas se hallan colocadas en los remates de los ta- 
llos en ramillete espeso, y se componen de un cáliz 
persistente de una pieza , partido en cinco lacinias r de 
una coróla de una pieza partida en ciíjco lacinias an- 
chas , cuyo tubo es mas corto que el cáliz : contiene 
cinco estambres iadtnados : y unpifitilacon tres es<«- 

002 



29 a DE LAS PLANTAS PERENNES. 

tigmas : y por fruto una caxa de tres celdas y de tres 
ventallas, donde se encierran numerosas simientes pun^ 
tiagudas« £n estos jardines no cultivamos mas que lá 
valeriana grí^a blanca , que se reproduce por simien- 
te sin variar hace ya algunos años. 

Siembras. Los parages mas aparentes para estable- 
cer los semilleros de las valerianas deben gozar una si- 
tuación entre sol y sombra. Se cavará el terreno á pa-> 
la de azadón , deshaciendo los terrones, y se beneficia- 
rá con mantillo bien consumido ; pero en el caso de 
no tener proporción de mantillo con esta ventaja , pue^ 
de servir el nuevo , echándolo en mas corta cantidad. 
Por medio de una entrecava se incorporará y mezclará 
con la tierra lo mejor que ser pueda ; compartiendo el 
terreno en eras proporcionadas , que se allanarán con 
la mayor igualdad. Para- él completo logro de estas si- 
mientes deben tener zugo y alguna humedad las ersLú 
con lo qual brotaráa con brevedad y sin desperdicio. 
Por razón de ser sumamente menudas deben sembrar- 
se muy claras , cuya operación se executa esparcién- 
dolas sobre las eras y mucho mejor por golpes. Para 
los golpes basta que se arreglen á seis dedos de distan- 
cia unos de otros, y para sembrar los quatro, seis ú 
ocho granos que se consideran suficientes para cada 
uno , se escarba ligerameme el terreno con la mano, y 
en los ámbitos ó camas , que quedan señaladas por me* 
dio de esta fácil maniobra , se esparraman las simientes 
separadas y no de montón. Deben taparse con una cu- , 
bierta ligera de mantillo cernido ó tierra que tenga me- 
nos de medio dedo de grueso. Esta cubierta se tira á 
puñados con igualdad sobre la superficie de las eras^ 
con lo qual queda bien extendida ; pero también pue- 
de ser sobrada cubierta el borrar con una caña , ó con 
la mano los ámbitos ó camas, que como queda dicho, 
se disponen para las siembras por golpes. Los cuida- 
dos necesarios en estos semilleros son los riegos con 



regadera de agujeros estrechos hasta que hayáú. bro- 
tado bien las plantas, cuidando en lo poáble que 
nunca falte al terreno una humedad moderada, la 
qual mueve mas brevemente su germinación y ar- 
raigo, asi como las escardas con tiempo de toda plan« 
ta extraña, y las entresacas correspondientes á fin 
de que tengan campo para medrar. Debe ad^ertir*- 
se^que, á pesar de multiplicarse igualmente las vale-* 
rianas por la división de sus raices perennes, nun-^ 
ca proporcionan plantas tan fuertes como las que na- 
cen por simiente. Por esta razón , y para lograr ma- 
yor numero de pies útiles hacemos por Mar2;o en ios 
reales jardines semilleros de mucha extensión para et 
surtido y adorno de los parages mas visibles. 

Criaderos. Apesar de que en estos jardiens aclara** 
mos comunmente los semilleros, y dexamos las plane- 
tas á distancias proporcionadas para que se crien ro- 
bustas , pueden no obstante, aprovecharse las sobran- 
tes que se suprimen de los parages espesos , picándolas 
en nuevos criaderos ó en eras á ocho dedos de distan* 
cia. En el caso de que se practique esta operación, 
$e hará por Mayo y Junio en terrenos sombríos y fres- 
cos ; y los riegos se suministrarán sin escasez. Esta 
maniobra de picar se executa con una aguja angosta 
de jardin , ó con un plantador delgado , y es necesa- 
rio apretar la tierra al rededor de la raiz, para que 
quede bien sujeta y no se ventee. 

Plantío. La época propia para el plantío de las 
valerianas es por Octubre y Noviembre, pero también 
puede hacerse poi^ Febrero y Marzo. En toda clase de 
terrenos dicen bien , y aun á la sombra de los árbo- 
les prevalecen y vegetan con lozanía y vigor en par- 
ticular la valeriana griega ; no obstante que la tierra 
que mejor la quadra es la pastosa. Comunmente se 
plantan salpicadas y mezcladas con otras flores de or- 
den alto 9 colocando los golpes en el medio de los al*^ 



294 ^S ^AS PlAKTAS PERSNNfiS. 

mofaadillados , y faxas de ¿or en las almantas , rnaií^ 
chas , caracolillos ^ conchas , canastillos , organillos, y 
arriates con arralo á la mas ó meúos altura de sus 
vecinas. También proporcionan un excelente adorno en 
los jardnies , plantándolas en tiestos grandes. La va- 
leriana común es muy adaptada para vestir grutas, pe^ 
fiascos 9 y otros parages de poca fertilidad en los que 
hace un papel admirable. Esta es de mayor altura que 
la valeriana griega, por cuya razón, y porque sus raicea 
ensanchan y se extienden mucho se promediarán los goU 
pes con arreglo á esta circunstancia. Para la colocadotí 
de estos golpes se abren unos hoyos capaces con la 
paleta de jardin á fin de que entre holgadamente el 
cepellón , que es conveniente mantélierle entero y sin 
deshacer para que de este modo prendan con mas fa- 
cilidad las plantas. 

Ademas de las plantas habidas por amiente se 
multiplican asimismo las valerianas por la partición de 
sus raices perennes, que ahijan con bastante abundan-^ 
da, y enjardines reducidos es el método que debe 
seguirse» 

Cultivo. Consiste el cultivo de las valerianas en 
suministrar riegos oportunos durante la estación del 
calor ; en cortar al ras de la tierra los tallos secos del 
año luego que llegue d otoño; en labrar por la pri- 
mavera las inmediaciones de las plantas ; y en bene* 
ficiarlas por el otoño con mantillo consumido. 

Enemigos. Ademas de los enemigos comunes, que 
acometen á las demás plantas de jardin, teme la Valeria* 
xia griega los dajaos de los gatos, que siempre que 
tienen proporción se revuelcan con particular atracti* 
vo sobre sus tallos , y los rompen con detrimento y 
perjuicio notable de la planta. 



ra LAS PLANTAS PERSKNIS^ 195 

DEL PUCHERILLO, 
^ (Campánula médium. Lin.) 

£1 pucherillo, que nombran igualmente farolillo^ y viola 
mar vana j es planta perenne que habita en Italia y el 
Austria : florece en los jardines todo el verano , y pro- 
4uce las hojas sentadas 9 .oblongas , ásperas y vellosast 
los tallos rectos , elevados , vellosos , asurcados ^ ' raé- 
rnosos y de dos hasta tres pies de altura ; las flores soa 
grandes , campanudas , blancas , encarnadas , violadas 
ó jaspeadas , sencillas ó dobles , y sostenidas por pe- 
dúnculos bastantemente largos en las flores inferiores 
ó basas y mas cortos en la parte superior ; por ma-¿ 
ñera que se hallan quasi dispuestas en forma píramí« 
daL 

Si^rnbra y flantio. Se sembrarán por Marzo del 
mismo modo y con las advertencias que quedan ex-* 
presadas en el articulo valeriana. Se dezan en los se« 
muleros hasta el tiempo del plantío^ regando , escar-^ 
dando y aclarando la planta en los parages demasiada*^ 
mente espesos , para que adquieran incremento y vi- 
gor, proporcionando el desahogo correspondiente pa-* 
ra su lozanía y frondosidad. 

£1 tiempo dd plantío es por Octubre y Febrero, 
procurando sacar con cepellón la planta de los semi- 
lleros 9 y compartiendo de las madres los hijuelos de 
mas vigor y que prometen mayor fertilidad* Los gol- 
pes deberán plantarse á dos píes de distancia por ser 
plantas que ensanchan 9 y se pueblan de muchos tallas 
laterales, - 



19$ ]>S T^A^ PLANTAS PERBKKBS^ 

DE LA PIRAMIDAL. 
(Campánula ^ramidaJis* Lia.) 

JLa raíz de la piramidal es gruesa y lechosa; de elía 
nacen tres quatro ó mas tallos derechos de mas de cin-^ 
CQ pies. Entre estos el central supera siempre en altu^ 
ra álos demás, y manifiesta su flor con antícipacioa 
de los mas pequeños. Las hojas radicales son oblon-^ 
gas, lampiñas, festonadas, de un rerde lustroso, y mayo^ 
res que las del tallo. Las flores son numerosísimas, blan^ 
cas ó azules , campanudas y colocadas al rededor de los 
tallos á manera de pirámide. Al tiempo de su florescen-^ 
cia es una de las plantas mas vistosas del jardin de 
flores. 

Siembra y piara f o. Del mismo modo que las vakriar* 
ñas , con la advertencia de que esta semilla es mucho 
mas menuda , requiere estar menos cubierta después de 
sembrada, y regularmente no se hace mas que palmear 
la superficie de las eras ó tiestos, en que se establecen 
los semilleros. Se siembra por la primavera ó por el 
otoño , y prevalece en los terrenos sombríos y frescos. 

Cultivo. Ademas de lo expuesto para el cultivo de la 
valeriana, que conviene igualmente al de la pirami- 
dal, solo añadiremos que es planta que se sujeta fá- 
cilmente en las empalizadas, encañados de los jardi- 
nes , ó en ábarúco , que es la expresión de los jardi- 
neros , vistiéiv$lo bien y adornando mucho por este mé^ 
todo. Las lluvias quitan el lustre de estas flores, aján- 
dolas, y causando una total mudanza en su figura, por 
lo qual el curioso que desee disfrutar mas largo tiem- 
po de estas plantas pondrá los tiestos al abrigo de las 
lluvias , reservándolas asimismo del excesivo calor ; y 
así continuarán manifestando su hermosa pirámide de 
flores. 



DE LAS IPLAÑtAs l^iÉilJSlíÍTE». 297 

Asiste á la piramidal la ctrcunstancia de preva*^ 
lecer maravillosamente en tiestc^ , y no hacer senti* 
miento, antes al contrario mantenerse fértil en los 
aposentos cerrados , y otros parages en los que pros^ 
pera á pesar de la poca ventilación que goza. 

Recolección de simiente. Es lo regular propagar la 
jpiramidal por los hijuelos ó divisiones de raices de las 
plantas de dos y tres años de edad ; pero es innegable 
que siempre llevan conocida ventaja á estas las plan- 
tas que se obtienen por simiente, las que son mas 
fuertes y de mayores medros. Para el recogimientQ de 
simiente conviene señalar las plantas mas sobresalien- 
tes obtenidas por semilla , pues como justamente obseiv 
va Miller , producen las plantas habidas por hijuelos ó 
retoños muy poca simiente en I9S principios , y á po-* 
eos años de su reproducción sucesiva por esta via que- 
dan los individuos estériles del todo. Este efecto se nota 
igualmente en otros muchos vegetales que se muitipli-* 
can repetidas veces por el enxerto , dívisioQ de hijue-» 
los f acodo ó esques:e* 

DE LA PAXARILLA- 

( AquHegia vulgáriSé Lio* ) 

JLa paxarilla, conocida igualmente con los nombres de 
agmleña , manto real y pelicanos , es planta perenne que 
se cria expontaüeamente en las mas de 4as provincia$ 
de España. Sus tallos crecen á tres pies de altura, y 
soft derechos y ramosos : las hojas radicales son gran-^ 
des., pecioladas, tríternadas, con hojuelas redondeadas, 
festonadas , y hendidas ordinariamente en tres lacinias, 
de un verde obscuro en la parte superior , y amarillen*» 
tas por el envés ; las del tallo son mas pequeñas; y 
las superiores sentadas , temadas ó con tres divisiones 
y varias veces enteras. Las Bores nacen en la extremidad 



%^S DS LAS !PL ANTAS PSRBKKES. 

de los tallos , son numerosas , ca|;>izbazas y comtan 
de un cáliz de cinco hojas coloradas , oblongas y an« 
chas con las que alternan cinco pétalos en cucurucho, 
truncados obliqüamente en el ápice , angostos y pro- 
longados en espolón colgante en la parte inferior. Con^ 
tiene muchos estambres y cinco gérmenes ^ y las si- 
mientes se hallan contenidas dent:ró de cinco folículos 
rectos 9 cilindricos, y puntiagudos (véase Cavanilles 
curso de botánica.) Los colores mas ordinarios de es«. 
tas £ores son el encarnado y color de rosa , color de 
fuego y azulado y morado , blanco y el jaspeado coa 
mezclas diversas^ Ademas de la paxarilia de ñor sen* 
cilla, se conocen en los jardines tres variedades de flores 
dobles : en la primera se multiplican las hojas del cáliz, 
careciendo la flor de ios pétalos ó cuemezuelos^ y á es- 
tas se da el nombre át flores en forma de estrella; en la 
clase segunda, al contrario., se aumentan los pétalos ó 
cuemezuelos con exclusión de las hojas del cáliz , y á 
estas llamamos flin-es de cuemezueio; en la tercera se con* 
serva el cáliz y se a.umenta el número de los cuemezuelos^ 
Alguna vez en una misma planta se encuentran flores ex- 
Srelladas , y otras de cuemezueio. £s tanta la diferen- 
cia que á primera vista^pre^ntan las flores estrelladas^ 
de las de espolón, que una persona poco diestra y no 
Tersada en el manejo y conocimiento de estas flores, 
las tomará sin dificultad por dos plantas distintas. To« 
das las^ mencionas variedades nacen por simiente , sia 
que valga recogerla de una de las castas para pensar 
en que se conseguirán todas parecidas á la madre, ano- 
tes bien saldrán interpolados los colores, y mezcladas 
las de flor estrelhdacou las de cuemezueio. Duran por 
espacio de miKrhos años produciendo flor, mas adquie* 
xen las plantas su mayor vigor al año tercero de sem-« 
bradas , y empi^&an á decaer y degenerar luego que 
pasan los seis años. 

^mbra. 1^ siembra de la p¿uKtrlUa.se verificará 



os LAS PLANTAS FERBNKSS. «99 

por Últimos de Marzo y ea Abril ó por el otoño y ad-« 
virtiendo que las semillas que se siembraa por el otooo^ 
no nacen regularmente hasta la primavera^ y muchas de 
las que se siembran por Marzo y Abril no nacea hasta 
el otoño Q primavera siguiente* Las, siembras de prima-* 
vera proporcionan plantas mas robustas y lozanas^ por 
lo qual regularmente se siembran en dicha época. Se 
esparrama la simiente con igualdad y nada espesa» 
para lo qual deberán mezclarse con una parte de sí-o 
miente dos de arena menuda^ Con esta práctica nace-* 
rán claras las plantas y y será mucho mejor para su 
logro ) lozanía y arraigo. Igualmente pueden sembrar- 
se en tiestos ó por golpes del mismo modo que las va» 
lerianas ; y también por surcos someros para la ma<« 
yor comodidad de las escardan , y desahogo de las 
plantas, por ser mas fácil las entresacas en losparages 
espesos. Tendrá sobrada cubierta la simiente con me- 
nos de medio dedo de mantillo cernido , y en su falta 
de tierra ligera que no forme costra. Él terreno mas 
ventajoso para verificar estas siembras ha, de estar si-* 
tuado entre sol y sombra , distribuyéndole por eras 
bien labradas , desterronadas , allanadas y beneficiadas 
eon mantillo consumido. Antes de executar la siembra 
ha de hallarse humedecida la tierra con alguna lluvia 
temporal, y en su falta con riegos de pie, y después 
de éstos se dará una entrecava ó labor ligera al terre- 
no , con la idea de que estando xugosa la tierra pres« 
ten humor á las simientes , y se efectúe prontamente 
su germinación y brote. Se regarán con freqiiencia los 
semilleros á fin de conservar una humedad continua 
y moderada , limpiando al paso las eras de malas yer- 
bas , y aclarando los pafages espesos , para cuya en« 
tresaca se arrancarán las plantas mas endebles y con*- 
servarán las mas medradas y que mas prometan. Esta 
maniobra se practicará con ^cilidad é inteligencia siem- 
pre que tenga el semillero bastante humedad } pero de 

ppa 



^O^ DB LAS PLANTAS PER£KK£S. J 

nianera , que no esté hecha barro la tierra. G>ndtice 
mucho á este intento regar de pie el terreno , sino se 
hallase humedecido con alguna iluvia oportuna , y se 
sacarán á tirón las plantas sobrantes j y asi saldrán sin 
levantar las inmediatas* Permanecerán en el semillero 
hasta el mes de Octubre que se plantarán de asiento 
en los parages señalados para que adornen con su flor. 
Plüfitio. La planta de los semilleros se sacará paira 
los plantíos con cepellón á fin de facilitar su arraigo. 
Igualmente se multiplican por la división de raices en 
el otoño y principios de la primavera , destinando las 
plantas de quatro y mas años para este aumento. Al 
segundo año de plantadas estarán en su mayor hermo- 
sura j siempre que se cuide de qué los golpes multi- 
plicados por la división de las plantas madres vayan 
bien poblados de raiz. Se plantan en los tablares y fa- 
xas de flor , arriates , manchas , canastillos y demás, 
mezcladas con otras de orden elevado , colocando los 
golpes á dos pies de distancia, y distribuyendo con 
orden y s^etria las plantas con otras de calidad y co- 
lores diversos ; pues el arte de bien casar é interpolar 
las especies y colores es uno de los principales cono- 
cimientos en que debe esmerarse todo florista cuida- 
doso y diligente. Una observación importante deberá 
tenerse en memoria , y es que las castas de pazarilla 
dobles y sobresalientes bastardean y degeneran nota- 
hkmente quando siguen perpetuándose por medio de 
ia división <le sus raices durante varias y sucesivas re- 
producciones y notándose en esta planta , lo que coa 
oti'as muchas que se propagan continuadamente por 
raiz y esqueze y acodo , que es volverse con el tiem- 
po, estériles ó poco fecundas de simiente. 

Cultivoi £1 mismo cultivo que se suministra i las 
demás plantas perennes conviene á la pazarilla , la- 
brando pot ia primavera los parages en que se hallaii 
colocadas para desarraigar y destruir las malas yerbas 



DB %AS It. ANTAS PCRlümE». 3OI 

qíie }Kie¿aQ incomodarlas , extendiendo , al paso de 
que se executa esta labor , una capa de mantillo de 
dos dedos de grueso , que se incorporará en el terreno 
por medio de una' entrecava ligera y somera que no 
hiera á las raices. 

Recolección de simiente. Las castas mejores para la 
recolección de simiente son las que producen la flor 
blanca y jaspeada 9 aun quando también pueden ser- 
vir las de otros calores unidos pero vivos y sobresa-? 
lientes. Deberán las plantas señaladas para este usó 
^ner los tallos xugosos y devados^ y ser plantas biea 
pobladas de flor. 

DEL CHITAN, FRAXINELA 

ó FRESNILLO. i 

( Dictamnus albas. Lia. ) 

Oe conocen dos variedades del chitan y la una que 
produce la flor blanca , y la otra encarnada cqu lis- 
tas blancas. Tienen las flores de esta planta la sin^ 
guiar propiedad de dlspedir principalmente por par- 
te de noche ciertas exhalaciones sutilísimas y que se 
inflaman con la mayor facilidad si se arrima una luz, 
stJü que por eso se cause daño algyno á la planta. 
Estos principios inflamables son naas abundantes en 
tiempos de oalor. Algunos curiosos extrangeros , se 
han aprovechado en ciertas ocasiones de esta sin- 
gular propiedad , para arreglar dibujos simétricos 
y «aun letreros en sus jardines , con la idea de pre- 
sentar como fuegos artMkiales con suma admiración 
de los que no estaban entera4os de esta calidad. .Lue- 
go que se han encendido estas emanaciones vegetales, 
tardan las plantas algún tiempo en exhalar nueva 
porción para poder repetir estos experimentos. 



302 Nt LAS PLANTAS PfiRBKlYES¿ 

La fráxinela es phnta perenne , olorosa y de me- 
diana estatura ^ que produce sus tallos rollizos , lampi- 
ños y derechos y poblados de hojas alternas , pinadas 
con impar y algo parecidas á las del fresno común , y 
compuestas de once á quince hojuelas elípticas y fina- 
mente festonadas. Sus flores son numerosas de dos á 
tres dedos de diámetro^ forman una panoja terminal de 
diez á doce dedos , y están sostenidas por pedúnculos 
largos j algo inclinados por el peso de la flor , y cu- 
biertos de unas vexiguitas muy pequeñas y pegajosas: 
lo mismo que el caiiz , que qonsta de cinco hojuelas 
pequeñas y agudas. Los cinco pétalos son aovado-lan-. 
ceolados , desiguales é insertos en el cáliz por sus uñie- 
ras. Tiene diez estambres tan largos como la corola^ 
y salpicados de vexiguitas : un germen de cinco ángu- 
los , un estilo muy corto , y un estigma agiido : y 
por fruto cinco caxas unidas , que cada una contiene 
dos ó tres semiiUtas negras y lustrosas. Florece esta 
planta en los jardines por Mayo y Junio , y nace en 
varias provincias de España. 

Siembras. Se gastan con demasiada brevedad los 
principios que fevorecen la germinación de las simien- 
tes del chitan , por cuya causi deben sembrarse por 
el otoño , y aun asi no brotarán hasta el mes de Mar* 
«o ó Abril del siguiente año ; pero si se difiere la siem- 
bra hasta Abril , siguiendo la regla de las mas plantas 
perennes , suden no germinar, ó por lo menos tardan 
un año. No padecen á la intemperie estas plantas ma» 
suele convenir resguardar las siembras baxo de porta- * 
les de jardin ó abrigos artificiales , con la idea de pro- 
mover su germinación mas breve. S§ efectúan las siem- 
bras en eras de tierra mollar ó substanciosa , en ma-^ 
cetas , ó en semilleros preveiaidos debaxo de portales 
de jardin. La cubierta mas proporcionada para estas 
simientes será de dedo y medio de mantillo muy con- 
sumido y cernido yto que es tanto mas esencial , quaa« 



PB LAS PLANTAS PBUEKNBS. 30 3 

to con los riegos se apelmaza la tierra , forma costra^ 
é impide la libre germiaadon ele estas slmiente^rsobrada- 
mente lentas en nacer. Las plantas habidas por si« 
miente suelen i no florecer hasta el tercer año después 
que se han sembrado, y alguna vez suelen tardar quatro 
y hasta seis anos , mayormente en terrenos ligeros y 
faltos de substancia. £1 método mejor de efectuar las 
siembras es á chorrillo en surcos proporcionados 4 en 
golpes. De esta manera pueden limpiarse los espacios 
vacios de las plantas extrañas , proporcionar las labo- 
res oportunas para el incremento de las tiernas planti- 
tas, y verificarse la entresaca correspondiente de las 
plantas sobrantes en los parages demasiado espesos. 
Los riegos se suministrarán con alguna freqSencia. 

'Blmtlo. Prevalece el chitan en toda dase de tier- 
ras , pero vegeta con mas lozanía en las fuertes y ahor- 
nadas. Se planta cada golpe á dos pies de distancia 
por el otoño , conservando los cepellones en las plan- 
tas de simiente, y la tierra posible en las que se lo^ 
gran por división de raices y que es la práctica qne ge«^ 
neralmente se sigue para la multiplicaron de esta vis- 
tosa flor. Esta partición de raices se efectúa de tres en 
tres años. Suden alguna vez plantarse en macetas; 
pero en estas se.criaii desmedradas las plantas ^ y es^ 
tan expuestas á perecer. 

.£n lo d^nás respectivo al cultivo y recolección de 
simiente exige el chitan los mismos cuidados y manio-^ 
bras que hemos explicado para con las plantas pe-- 
xennes en general. 



3^04 X>B XAS PLAKTA8 PBRfiKKBt; 

DE LA HERMOSILLA. 

(Trachelium asrukum. Lia.) 

xLsta planta se levanta á pie y medio de altura, pro-^ 
duce la raiz perenne y carnosa : la& hojas aovado-lan-F 
qeolÉdas , aserradas , de dos dedos de largo y uno de 
anchoa las flores terminales en forma de embudo, coa 
su borde extendido y partido en cinco lacinias : con«^ 
tiene cinco estambres y un pistilo , que se convierte 
en una caza redonda de tres celdas con numerosas se^ 
millas muy menudas. Habita coa extraordinaria abua« 
dancia en los bordes de las acequias del reyno de Va» 
lenck ^ presenta por et verano sus hermosas panojas 
de aflores moradas ^ y proporciona un excelente adorna 
ea los jardines. 

Siembras. Se siembran estas simientes por Marzo 
ea ecasL de tierra ligera , y se aran con ei almocafre 
ligeramente para que xjueden cubiertas lo necesario* 
Igualmente se siembran por «urcos^ distantes seis á 
ocho dedos , esparramando á chorillo la simiente su-^- 
mamenüe clara , y en lo «uceshro se entresacan los pa« 
sages sobrantes , y se dexan las plantas á la distancia 
de quatro á seis dedos. / * 

Blatitíü. No exigen terrenos benefí^dos con estier*- 
coles ai otros abonos , prosperan en los sombríos y hÁ< 
medos , en los bordes de Ifs caceras , estanques y lia*» 
chuelos artificiales , y se adaptan para el adorno de 
grutas y peñascos, en los que suelen vegetar cousmas 
lozanía que los alelíes paxizos ordinarios. En dichas 
¿rutas y peñascos prevalecen mejor estas plantas sem« 
brandólas de asiento. Se trasponen por el mes de No- 
viembre á distancia de media vara, procurando sa- 
carlas del semillero sin estropear las raices. No hemos 
tratado multiplicar esta planta por división de su raiz 



1>S L48 PLANTAS PSRKKKBSl 305 

taí)erosa ; pero creemos se logre por este me¿Uo fadl^i^ 
mente su propagación, que hasta ahora se ha execi^ 
tado constantemente por simiente. En tiestos agracian 
sns parasoles de flor aun con mas ventaja que en tíer<* 
ra. Igualmente puede aprovecharse la planta menuda 
que nace de simientes que han caido al pie de estas 
plantas y y por este método se pueden aumentar nue- 
vos plantíos. En todos casos se arrancarán con sus 
cepellones bien arreglados , con lo qual prenderán coa 
mas facilidad. 

DEL NEGUILLON CÜLUVADO. 

( Agrostemma coronaria Lin. ) 

Hista planta perenne , tomentosa , blanquecina y 
muy suave al tacto tiene los tallos de pie y me- 
dio , herbáceos , rolMzos , ramosos y nu4osos : las ho- 
jas aovado-lanceoladas , gruesas , las del tallo sen- 
tadas , opuestas y abrazadoras : las flores peduncula- 
das y solitarias , y nacen en ^las bifurcaciones de los 
ramos ó terminales. £1 cáliz es oblongo con cinco án- 
gulos salientes: los cinco pétalos algo escotados, re« 
¿ondeados , extendidos , y con unos apéndices que ta« 
pan la boca de la corola : y la caxa oUonga de una 
celda con cinco ventallas. Florece en los jardines todo 
el verano/ Las variedades de esta planta se diferencian 
por el color de la flor que es carmesí , encarnada, co* 
lor de rosa , blanca ó. jaspeada de encarnado y blanco. 
Se ha logrado asimismo una variedad de flor doble, 
que es la que se tiene en mas estima por su mayor 
hermosura. 

. Cultivo. Se siembran, trasplantan y multif^icaa 
las Variedades de, flor sencilla del neguiilon cultivado 
del mbmo modo que las demás plantas perennes. La 
de. flor doble se propa^ ^r la divisian de sus raices^ 



3o6 BS XAS PLANTAD PEttSKKBS» 

por quanto carece de semilla. Todas han sido ot>teiii-« 
das por medio de las sunientes, que es el único mo«» 
do de aumentar las Variedades de todo vegetaK Se 
plantan en las faxas y quadros de flor basta, y sue-* 
len ocupar regularmente en los jardines los bordes de 
los arriates y calles pasageras , en cuyos parages no 
pueden plantarse otras mas exquisitas y de mayor mé« 
rito 9 para obviar que ios que entren á pasearse en 
los jardines las quiten y arranquen. Siempce se cul-» 
tívan interpoladas con otras de mayor hermosura; 
pues solas no reúnen las calidades y circunstancias 
que se aprecian generalmente en las flores. Solamen* 
te los individuos de flor doble merecen jm lugar se« 
¿alado por su extrañeza y real hermosura. 

DE LA DEDALERA. 

(DigiiaJis purpurea. Lia) 

Wuatro son las especies de dedalera indigenas en 
Bspaña que pueden cultivarse para adorno de los jar* 
diñes j y son la mayor 6 encamada i la encamada me^ 
ñor ( Di^talh thapsl. Lin. ) j la amarilla ( Digitalis k^ 
tea. Lin..); y la Brupa { Di^aUs obscuras Lin.); pero 
la que mas comunmente está admitida por sn her- 
mosura es la de flor purpurea 6 encamada llamada 
vulgarmente Guuddaperra. Esta, se cría en varios pa^ 
rages sombríos de España, y con mucha abundan-- 
da en Miraflores de la ^erra , de cuyo distrito se 
han conducido las simientes de las que se cultivan en 
los Reales jardines de-Aranjuez. Los tallos se. levan* 
tan de tres á quatro pies de altura : son rollizos, d&» 
Techos y vellosos : las hojas pecioladas, alternas , aova- 
doagudas , aserradas ^ venosas,' .itugosas , amarillen- 
tas y afelpadas por el envés. Las flores terminan los 
tamos en espigas largas^^o^ cabízbaxas , están vuet» 



I>K XAS FtAKTAS PSRIÍKKSS; 307 

las hacia ua mismo lado, y sostenidas por pedán-^ 
calos vellosos > unifloros > y con una bractea lanceo^ 
kda y algo rosita^ en su base^ La corola es campat 
auda^ en forma de dedal & d^do de guante , y sal*!* 
picada interiormente de mamchas 6 puntos i contte<« 
ne quatro estambres^ dos de ellos mas cortos^ uá 
germen cónico y velloso ^ con el estigma bifido, que 
se convierte en una casa de dos celdas y de dos ven^ 
tallas b^das al abrirse con las 8emtlla& parduscas. 
Hay una variedad de esjta especie que produce la flor 
blanca 9 y se propaga por simirate con pocavaria'^ 
don* 

Cí^hú. Todas estas quatro dedaleras florecen' 
por Mayo y Junio, y adornan en las f¿ucas) almoha^ 
dillados y tablares de flor en mezcla con otras de 
colores diversos. Deben ocupar el centro 4 fin de que 
no incomoden ni ofusquen á otras plantas de menor 
alzada, colocando los golpes á distancias de dos pies, 
6 dos y medio» para que tei^an espacio donde ez««<i 
tender sus jfake^ y tallos. 

Se isiembran , plantan y cultivan por el métodoí^ 
que se ha didio para la« valerianas , pucherillo y depiaa 
perennes. 

DE LA BECERRA. 

(Antirrhinum majus. Lin.) 

l^a becerra , que también se conoce con los nom«« 
bres viitgares de cabeza de ternera , hoca de dragan y c(^ 
nejitos j gallitos y amhrinoy se cria en las inmedia* 
clones de Madrid, y en otros muchos parages de Espai» 
ña: es perenne, y produce lo» tallos de dos píes y me- 
dio 6 tres de altura, derechos , rollizos, dengosos, lani-' 
piños en la parte inferior, y vellosos en la superior^ 
las^ hojas lanceoladas, algo obtusas, lampiñas y car- 
nosasr Las flores son granddi y hermosas^, están co« 



3o8 DE LAS PLANTAS PERENNES. 

locadas ea espiga en la extremidad de los ramos ^ y 
constan de un cáliz de cinco lacinias : de una coro- 
la enmascarada con su tubo largo y ancho 9 mas 
grueso en su base , y dividido en su extremidad ea 
dos labios 9 el superior partido en dos lacinias , y el 
inferior en tres coa un. paladar, convexo que cierra 
la boca del . tubo. Estos labios son muy elásticos ^ y 
si se separan se vuelven á juntar con mucha pron^ 
titud. Florece en los jardiaes desde Mayo hasta Pe-* 
tubre. Las variedades de esta planta se distinguen por 
el color, de sus flores siendo encarnadas, color de ro- 
sa , color de fuego , anteadas , y casi siempre tienen 
el paladar de c^lór distinto del resto de la. corola. Se 
reputan por mas perfectas las ñores de las becerras 
fue están adornadas de colores muy vivos , y tanto 
mas (Juaúto mas sobresaliente y diverso 4^1 resto de 
la corola es el del paladar. 

Qjdtivo. El mismo método de cultivo que hemos 
indicado para las valerianas , puoh^ríUo > y demás flo»> 
res perennes , conviene exactamente á esta planta que 
prevalece en toda dase de terrenos y dura muchos 
años v^etando con.vi^r, y no. exige los cuidados 
mas esmerados para su logro , como patentemente lo 
manifiesta por crecer sobre paredes viejas , rocas pe- 
ladas y otros parages* los mas estériles. 

DE LA MATRICARIA. 

(Chrysantemum farthenium. Lamarck. Matricaria par-' 
themum. Lin»). 

JUa matriearía) que algunos nomhrm también betón de 
flota ó.art^aSf produce sus tallos derechos, estriados, 
carnosos y altos de pie y medio: las hojas pinadas con 
sus hojuelas ptimtifídas. réeo«?tada$ y amarillentas : y las 
flotes blancas pedu^ulad^as y dispuest^is en. corimbos. 



J>E LAS PLAUTTAS ÍEÍlEÑNÉiS. ' ^09 

terminales , y se componen de un cáliz común he- 
misférico y' escamoso ^ que contiene 'los semiflósculos 
ó rayos de la periferia blancos y femeninos , y U)s 
flosculos del disco amarillos y hérmafroditos. En el 
jardín de flores se cultivan las variedades de flor do* 
bié y semidoble , sin rayos en la periferia, de co- 
lor de azufre, y con las hojas ritadas, y ptoporcio-* 
nan bastante adorno por el verano y otoño quando 
muestran sus numerosas flores. Toda la planta despi-* 
de un olor £sistidio'so» 

Plantío. Es indisputable que se han obtenido por 
semilla todas las variedades de esta planta que se co- 
nocen ; pero también lo es que no siempre se lograE 
buenos individuos por este medio ^ siendo preferible 
para la'propa^cion de las tastas escogidas la divi- 
sión de raices, y aprovechamiento de los hijuelos que 
nacen á alguna distancia de la planta madre. Con 
motivo de ahijar mucho esta planta, se plantarán 
los golpes á dos pies de distanda* Ptevalecen en ter- 
renos húmedos y ligeros, y aún debaxo de la som- 
bra de los árboles prosperan con ventaja. Se colocan 
regularmente las matr icarias mezcladas en las faxas 
de flor , manchas y arriates 6 en la línea de las plan- 
tas de tallos dievados. 

Cultivo. Ademas de los riegos y demás cuidados 
comunes á todo vegetal, se cortan siis tallos de (flor 
luego que se han marchitado, y con tan fácil ma- 
niobra retoñan de nuevo y producen otras flores por 
el otoño. 

Recolección de simiente. Sinembargo d^ que la pro- 
pagación mas ordinaria es por la diviáon de hijuelos, 
pueden recogerse las^ simientes en el caso de que se 
deseen establecer semilleros de estas plantas. Las es- 
pecies mas dobles son las que se destinan á este uso 
por la mayor protabilidad de que por medio de sus- 
simientes se logren algunos : píes, de mas hermosura. 



510 BE ¿AS PLANTAS PER«KK£S. 

DE LA YARA DE ORO. 

(^Solidago Lia.) 

ele cultivan para adorno de los Jardines algunas de ias 
muchas especies, perennes de la vara de oro {SiJidaga 
Lin.) que habitan en la América septentrional; ypro^ 
duce9 su» tallos muy poblados de hojas y altos de tres 
hasta ocho pies , y terminados por sus grandes pa-* 
nojas ó espigas de flores de color amarillo dorado, 
que las manifiestan por Agosto,- Septiembre y Oc-^ 
tubre. 

hembras* Las eras para la formación de estos 
semilleros deben ser de tierra substanciosa , beneficia-^ 
da , y bien suelta , y en ellas se esparramará la si- 
miente con igualdad y clara , á fin de que no sal- 
gan demasiadamente espesas las plantas. Se «chara 
mas espesa ea el caso de no estar bien granada lá 
simiente con proporción á su mas ó menos falta» La 
cubierta será ligera ^ y con medio dedo de mantillo 
es suficiente para que puedan nacer las semillas. Los 
mismos cuidados de riegos ,, y escardas de malas yer- 
bas que son generales á todos los semilleros de otras 
flores y convienen^ igualmente en lo» de ésta , y en 
lo que toca á las entresacas ., ^e aclararán los para-** 
ges espesos, desando las plantas á la distancia de 
quatro dedos* 

"Plantío. El otoño es el tiempo mas proprio para 
i^rificar ios plantíos de k Tara de oro. La planta 
de los semilleros se procurará sacar con cepellón, y 
asi sentirá mentís la operación del trasplanté. El mé-* 
todo mas fácil , sin embargo para multiplicarla es 
dividiendo las raices de los golpes que tengan ya tres 
ó quatro ^aQos en un terreno. De cada raiz madre di«- 
vidida podrán multiplicarse tres, quat;ro ó mas gol" 



BB LAS IMAKTAS PEUEKKES* Jtl 

pes nuevos con arreglo ásu tamaño y fertilidad; mas 
debe advertirse que quauto mas poblado esté el polpe 
6 raiZ) con tanta mas brevedad se viste de flor, y 
Uena el húecd para que se destina. Se colocan mez- 
cladas con otrar plantas de fior en las fazas, orgaw 
aillos, <cantero3^ condhas^ almohadillados, arriates, y 
manchas de bastante magnitud , donde no quiten el 
lucimiento á otras de menor alzada. La distancia de los 
golpes será proporcionada y arreglada d& manera qué 
no causen daño á otilas sus vecinas. 

^ Cultivo* Exigen los mismos cuidados y (cultivo 
que las demás flores perennes* 

DE LA VIUDA Ó ESCABIOSA. 
(Scábios(tlatr(i^tftiteailAn.y ' 

JLtfOS tallos de «sta planta son rollizos, nudosos^ 
ramosos, y ci?ecen poco mas de pie y medio. Las 
hojas radkal^ son sei|cillas lestoinadas, ovales, y 
angostadas Üacia el péciólo^^ y las del : tallo opues**- 
tas, pinadas <con impaít^, y se compon^ de nue^ 
ve hasta trece hojuelas oblongas, t-anto mas gran* 
des quinto mas inmediatas á la. impar o ultima ho«i> 
Juela , que $s siempre mayor <}ue los démas : los ra->- 
BióiS nacen del- sobaco ¿e< las hojas <, y sis terminan 
por los pedúnculos largos^y delgados .y icada uno sos^ 
tiene una flor de doce á vdnte ilíne^s 4e diámetro» 
compuesta de im cáliz común partido profundamente - 
«n. mucha$ lacinias desiguales', largas, y angostas; 
cada flor tiene dos fcáUcesadheceiltes,4Bl exterior men^ 
btaiios4 itísem en él receptáculo, y el interior cop 
aristas, la corola es tubulosa. con el borde partido 
en cinco lacinias desiguales. Las flores de la perif&- 
m son mayores y carecen de estambres, y las del 
centro tienen quatro estambres y un pistilo. Esta plan^ 



3 1 a X>E XAS FLAUTAS. PIRBKKIS; 

tSL adorna hermosain^Ste €n los quadros y amates 
del jai^dia por la abundancia y color sobresaliente de 
&US flores. Dura floreciendo desde principios de Junio 
hasta ](|ue. las heladas. dedeneni su vegetación y marr* 
chítaii sus. Abres ^ y stlele durar dos,, tres, ó quatro 
«ños en. estos jardines , á po perecer por los r¡go« 
res de nuestros ixxviernos. El color mas común de 
la flor es morado: muy obscuro que tira á negro con 
las anteras. blancas que. agracian bastantemente ;, .pero 
también se conocen dos variedades de flores encar*>* 
nadá^.y blancas* . : : 

Siembra. Los terrenos mas -adaptados para esta-^ 
blecer los semilleros de la viuda gozarán una expo- 
sición poco son^bría , que es la* que ^mas aprovecha 
para el brote é incrementó de estas plantitas. Se siem- 
bra en dos t^empps.» j^or ^2^r;(0, p.ppr Mayo y Ju- 
nio. Las plantas que se obtienen por medio de las 
siembras primeras: florecen en el aSo>' producen i¿- 
miente madura , y regularmente se siembran de asiento 
en los sitios qiie tienen qué.permadtecer) pero sielxir* 
pre que haya. ^imdancia de.buetia sioiíente se sem-* 
brará con preferoi^a . por l^yp, yi.asi se G<msegui*4 
rán plantas mas. saludables y robustas que florecerán 
con jnas vigor, en leL siguiente. año, que las que. han 
flQrecido en el .primero de sembrada ^ ^ que se criAi^ 
algún •'. tanto . m^s endeídés.; La) qubiertfc ;será 4e xmtt 
dio dedo escasQr, y suelen^ at^^irse Ugteame^nti^ k^-^ 
miilecos para que. tqueden, enterradas las 'simii^ntes lo 
necesario. Se entresacan las planitas sobrantes, par<r 
ocularmente las de los semUlerbs mas; tempranos. que 
se dexan florecer ,^pues con , proponeion.i^l- .^ftí/kh 
que medie entre c^da planta a$i.arraigar4fl y e«pfr^ 
sarán con tanta mayor vent)aja paxa los j siguientes 
replantosi 

Plantío. Se deiían subsistir, en los ^muleros hasta 
la época de efectuar los trasplantes en.ji^i;a».{^9^s 



X>S LAS PLANTAS P£R£IiK£& .313 

plantas que en estos han dado flor, y las de los 
semilleros tardíos. Se arrancan con cepellón 9 y se co- 
locan en hoyos capaces en las faxas , arriates , man^ 
chas , y quadros de flor , ya sea en mezcla con otras 
plantas , ó ya también solas ; bien que para culti* 
yarse separadamente de las otras especies es mucho 
mas conveniente dezarlas en las eras , aclarándolas 
á un pie ó algo mas , y asi adornarán perfectamente 
sin dexar vacio alguno , y presentarán un campo pre- 
cioso de flores moradas, encarnadas y blancas. Los 
terrenos substanciosos convienen á estas plantas , y 
en su defecto prevalecen igualmente en los ligeros 
beneficiados con mantillos coasumidos. * 

Recolecci(m de simiente. ^ Puede recogerse índistin-^ 
tamente la simiente de la viuda en las plantas que se 
sembraron en Marzo ó Mayo ; pero convenimos ea 
que es mejor práctica destinar para este efecto plan^ 
tas de los semilleros de Mayo, que habrán adqui- 
rido fuerza y resistencia antes del plantío, y pro- 
porcioaarán shnieates mas nutridas , xugosas y dis- 
puestas para procrear individuos de m^s mérito en. 
las siguientes siembras. Def^e recogerse la simiente al 
paso que se vaya madurando en las cabezuelas , que 
será luego que estas pardeen y quieran desunirse es- 
pontáneamente. 

• , £n lo demus quieren los mismos cuidados pro- 
pios á las plantas perennes, con las quales hemos, 
creido reunir estabiennal, en vista de prolongar su 
duración en estos jardines hasta tres ó quatro años. 



rr 



314 2>E I^AS PLANTAS PERENNES. 

DEL DON DIEGO DE NOCHE. 

(Mirabilis jalapa. Lin.) 

JtLsta planta conocida igualmente con los nombres vul- 
gares de D. Pedro ó D. Juan de noche y arrebolera, 
produce la raiz ahusada, carnosa, gruesa, y de un pie 
de largo : el tallo herbáceo , derecho , nudoso , con 
ramos ahorquillados, y de dos á tres pies de alto: 
las hojas opuestas , aovadas , y terminadas en punta: 
y las flores dispuestas en corimbos terminales. £1 dUz 
%s campanudo con cinco divisiones , la corola de dos 
á tres dedos de largo en forma de embudo con su 
borde partido en cinco lacinias escotadas. Tiene cinco 
estambres y un pistilo , y por fruto una nuez aovado-* 
pentágona con una semilla casi redonda. Florece esta 
planta en los jardines desde Junio hasta principios 
del invierno; y no se abreh sus flores hasta después 
de puesto el sol , parmanecíendó así toda U no-* 
che , y volviéndose á cerrar por ta mañana , á me« 
nos de estar el dia muy nublado que se mantienen 
abiertas por mas tiempo* Esta planta originaria del 
Perú , ha sido reputada por la verdadera jalapa por 
la que suple á causa de la virtud purgante de sus rai-« 
cesL Ha proporcionado d cultivo diversas variedades 
que se distinguen por el color de la flor, que es blan- 
ca, encarnada , amarilla ó jaspeada diversamente con 
todos estos colores indicados. La variedad mas apre^ 
cíable es la de flor amarilla color de oro disciplinada 
con lineas encarnadas ó sanguinas. Las numerosas 
flores que produce esta planta , los abundantes ramos, 
la espesura de sus hojas anchas , y el olor que ex-^ 
halan de noche las flores que se desenvuelven y abren 
á la caida de la tarde, son todas circunstancias que 
hacen apreciable á esta flor« 



DB LAS PLANTAS PERBNKSS. 31 ; 

Siembra. Se siembra el D. Diega de noehe en terre- 
nos algún tanto substanciosos y en los ligeros pre-- 
valece quasi con igual Tentaja. £1 tiempo mas opor* 
tuno para esta hembra es el de Marzo y cubriendo 
la simiente con dos dedos de tierra. Se siembra de 
asiento en las hxas de flor ; ó bien se disponen 
semilleros separados para trasplantar por el otoño. 
Estos semilleros se arreglan por eras ordinarias se- 
gún la práctica del pais , y se esparrama la simien- 
te ya sea por surcos ó por golpes. De todos modos 
deberán dexarse las plantas á seis dedos de distan*-' 
cia unas de otras á fin de que adquieran medros ^ y se 
crien fuertes y vigorosas. Los ri^os oportunos , es- 
cardas , y labores ligeras de almocafre quando lo exi- 
ja el terreno , son los únicos cuidados proprios para 
que prevalezcan los D. Diegos. Florecen r^ularmente 
en los semilleros en el primer año de su siembra ; y 
se sacan con cepellón por el otoño para reponer en 
los parages conducentes y adaptados para su cultivo. 

Plantío Se plantan en las faxas de flor con otras 
flores diversas, deben ocupar el centro por quañtd 
crecen bastante , y se colocarán los golpes á una 
vara de distancia por lo mucho que espesan sus tallo». 
Igualmente suelen plantarse solas estas plantas al 
abrigo de alguna pared , y con este amparo crecen coa 
notable ventaja. Asimismo se plantan en macetas j jcn 
las que figuran admirablemente y adornan bien; De 
los semilleros debe arrancarse la planta con cepellón. 
El cultivo es el mismo que exigen las plantas pe- 
rennes. 

Recolección de simiente. Las vaciedades de floír 
jaspeada deben preferirse para la recolección de si«- 
mientes. Como muchas veces se nota que en una mis4. 
ma planta se crian flores de diversos colores , y tam- 
bién interpoladas las de un solo color con las jas-- 
peadás, deberá espinzar el curioso todas las de ua 

rr 2 



3l6 BE LAS PLANTAS PERENNES* 

color, y dexar para simiente solamente las flores jas- 
peadas ó azotadas. La simiente se cae espontánea-- 
mente al suelo luego que se halla madura, y suelel 
por esto bastar recoger al pie de las plantas la por^ 
clon necesaria para las siguientes siembras , y de este 
modo se logrará á poca costa simiente bien^sazonada 
y nutrida. 

Recolección de raices No sienten estas plantas 
los frios de este clima , y se mantienen frondosas por 
muchos años. En los paises del norte, donde perecen 
por la inte\isidad de los yelos , acostumbran sacar sus 
raices por el otoño , las conservan entre arena en al- 
gún parage abrigado durante el invierno , y las vuel- 
ven á plantar al ayre libre por últimos de Marzo y 
Abril. 

DE LA MALVA REAL/ 

(Althaa rosea. Cav. Alcea rosea. Lia.) 

Jl/sta planta nace espontáneamente en Siria y la 
China, produce la raiz larga, gruesa y algo car- 
nosa ; las hojas grandes , alternas , acorazonadas, 
blandas , xugosas , festonadas , con cinco ó siete án- 
gulos obtusos poco profundos, y sostenidas por pe- 
ciolos muy largos. Los tallos suben á mas de ocho 
pies de altura , son gruesos , rollizos , derechos , y 
desde su mitad hacia arriba se visten hermosamente 
de muchísimas flores dobles ó sencillas colocadas en 
forma de espiga, casi sentadas, axilares, y de un oIqC 
desagradable. En el color de las flores se advierte 
grande variedad, las hay blancas, color de rosa, co- 
lor de fuego , color de caña , encarnadas , moradas y 
negruzcas con diversidad de tintes mas ó menos cla^ 
ros y subidos. Hay igualmente algunas variedades de 
flor jaspeada y y la primera vez que se manifestó en 
Europa esta variedad fue^ se^ 9$i{é%en Inglatí^r^ 

# 



BB LAS PLAKTAS PEHBKKBS. 317 

ra en el jardín de MUord Barlington de simientes que 
le enviaron de la China. Continúan sucesivamente en 
flor por espacio de dos meses desde mediado Julio 
en adelante. Es planta que hace muy buen efecto en 
los quadros dilatados y de mucha extensión. El con- 
junto que ofrecen estas flores con su diversidad y 
estrañeza , proporciona uno de los adornos mas vis«* 
tosos en los jardines. 

Siembras. Las siembras de la malva real se exe« 
cutan por últimos de Marzo y y en Abril y sembran- 
do las simientes muy claras , y en vista de ser algún 
tanto abultadas es mejor sembrarlas por surcos so- 
meros , con cuy^i práctica se tendrán los semilleros 
exentos de malas yerbas con mas facilidad. Se cubren 
las simientes con una capa de mantillo cernido del 
grueso de medio dedo , y se riega suavemente en 
seguida para sentar la tierra y prestarla- xugo. Los 
riegos siguientes serán asimismo de mano con rega* 
dera de lluvias finas hasta tanto que se hallen bien 
nacidas y sin temor de que los riegos de pie las 
arrollen y desentierren. £1 cultivo que piden los se* 
milleros queda reducido á freqüentes escardas que lim-* 
píen el terreno de malas yerbas , y á entresacas prac^ 
ticadas con tiempo é inteligencia á fin de que las plán-^ 
tas restantes tomen incremento. Las plantan que se 
entresacan de los parages espesos ' se pueden apr(H> 
irechar y picar en nuevos criaderos ó depósitos. 

Picor. Puede excusarse la operación de picar las 
plantas nuevas de malva real siempre que se aclaren 
los semilleros y se proporcionen las distancias de 
planta á planta suficientes p^ra que tengan donde 
extenderse y criarse con desahogo. Las plantas cria-» 
das en Ips - semilleros con la anchura ^y reg^o cor- 
irespondiente llevan siempre conocida ventaja á las 
picadas. El tiempo de picar es por últimos de Mayp 
y pa J^fúo en eraiS de.bu^na tierra situadas entre 



31 8 IIE LAS PUAKTAS I^£KBKK£&; 

sol y sombra. Se colocan los golpes á un píe al tres* 
bolillo 9 y se executa esta maniobra con el almoca* 
£re. £n estos criaderos ó depósitos permanecerán hasta 
el otoño que se plantarán^ 4e asiento én sus lugares 
determinados. Pueden dezarse las plantas en los cría- 
deros un año á fin de que muestren allí flor , y se 
distingan las buenas castas de las malas ; pero com- 
templamos deba excusarse este mayor trabajo y díla*- 
cion por quanto siempre queda tiempo de desechar 
las inútiles luego que den su flor. 

Blantio. Se plantaran por Octubre y Noviembre^ 
en los quadros dilatados de flor , solas x> en mez« 
da con otras de orden alto , arreglando las plantas 
de manera que todas florezcan á un mismo tiempo» 
ó ya sea proporcionando las especies , para que 
acabando unas de florecer; sigan otras, y asi no se 
quede nunca desnudo el terreno. Se mullirá con toda 
perfección la tierra^ á fin de prepararla para este re-^ 
planto ; y se abrirán coíi la paleta ó azadón unos 
hoyos espaciosos donde se colocarán los cepellones de 
las plántase Los golpes se señalarán á distancias pro- 
porcioi^daS' á fin < de que no se incomoden las plan« 
tas unas á otras. Se regarán inmediatamente^, y se ha 
de procurar dexar bien macizadas las raices y nada 
en hueco, con la qual quedarán exentas de que los 
«yres y el calor las penetren con sumo daño. 

Ctdtho.^ Se limpiarán de malas yerbas siempre 
que sea necesaria esta labor , que aprovechará en gran 
. manera á las plantas al paso que se destruyen aque- 
llas. Igualmente son necesarios riegos durante el ca- 
lor y florescencia , á 6n de mantener constantemente 
por el verano el terreno fresco y húmeda para d 
arraigo , hermosura ^ lozanía y vigor dé las plantas; 
cuyos tallos se sujetarán con tutores para que los 
ayres no los tronchen ó doblen. 

Recolección de simiente. Deberán eseogerse para la 



]>E LAS PLANTAS PEREKKÉS. 319 

recolección de simiente la$ mejores castas y mas so-< 
bresalientes , desectiando las de flor sencilla y de 
colores confundidos , las que se arrancarán á fin de 
que no contaminen y bastardeen á las demás por la 
mezcla de los polvillos fecundantes. Los tutores se-« 
rán fuertes para sujetar los tallos sin temor de los 
ayres recios. 

Se cortarán las casillas ó cabezuelas en que es-* 
tan contenidas las simientes después de maduras , y 
se dexarán secar en parages sombríos y ventilados. 
Conviene conservar las simientes dentro de las^ca- 
xillas hasta la época de verificar las siembras ; asi se 
guardan mejor y mas nutridas. Es necesario conser- 
varlas en botijas ó caxiis 9 en parages Ubres de hu- 
medad y con la qual se enmohecen las cáxillas y se 
averian las semillas. Pueden propagarse muchas veces 
sin variar las castas de malva real , siempre que se 
cultiven distantes de otras de la clase aquellos pies 
destinados para la recolección de simiente , en lo que 
se pondrá particular cuidado ; y han de( guardarse con 
separación las simientes, rotulando los colores de 
cada una. Las flores de colores vivos y subidos , y 
los jaspeados se preferirán á las demás castas. 

DE LA peonía. 

(Peoma offiUnalis. Un.) 

íuisL rai2 de esta planta \ que . se encuentra en va- 
rios parages de España , se compone de varios tubér- 
culos 6 nudos oblongos, carnosos, y asidos á la 
raiz principal por* varias hebrillás delgadas bastante 
largas. Los tallos son ramosos , de uno á dos pies 
de alto , y adornados de muchas hojas grandes , al- 
ternas 9 pinadas , con sus hojuelas sencillas ó hen- 
didas en varias tiras , 4e manera que las hojas 



320 DE LAS PLANTAS PEI^BHKHS. 

parecen ser do» , tres ó quatro veces pinadas. Cada 
tallo se termina por una sola flor hermosa , de qq^ 
lor de fuego , de rosa , ó blanca » y de ocho á diez 
\ dedos de diámetro ; y se compone de un cáliz de 
cinco hojuelas desiguales y cóncavas , de cinco ó mas 
pétalos angostados hacia su base -y redondeados en 
su extremidad , de muchísimos estambres , y de ¿os 
á cinco gérmenes vellosos , que se convierten en igual 
numero de folículos donde están contenidas las semi- 
llas. En los jardines solamente se cultivan las plantas 
de flor doble , y se desechan las sencillas. Florecen 
por Mayo y Junio , y se conocen algunas varieda- 
des , que se diferencian por el color verde claro, 6 
renegrido de sus hojas , y. por tener las pínulas mas 
6 menos anchas y pinadas. También se cultiva la 
(Peonía tenuifolia Lin.) que es planta mas pequeña^ 
y produce sus hojas muy recortadas y sus hojuelas 
muy delgadas y lineares. 

Siembra. Comunmente no se suelen oiultiplicaí* las . 
peonías por sus semillas., por ser método mas lento 
y po^ salir c^si todas las, plantas de flor sencilla; 
pero si se quiere formar algún semillero, se debe 
escoger un terreno substancioso , sombrío, y que ten* 
ga proporción de riego, £1 terreno se labrará y abo- 
nará con mantillo^ y las simien&es se ararán con el al- 
mocafre , ó bien se sembrarán por surcos de manera 
que queden enter^radas de tres á quatro dedos. Estas 
siembrsis se executarán por Marzo y Abril. 
. Plantío. Se multiplica la peonía con mas faci* 
iidad dividiendo por Octubre y Noviembre las ral-* 
ees ó tubérculos que haya de multiplicación. En cada 
tubérculo debe haber por lo menos una yema sin la 
ia qual no pueden brotar y se pudrirá en la tierra. 
Se acostumbra plantar varios tubérculos en cada 
golpe á ñn de que espesen prontamente y muestren 
flor las. planta^ ep, el año.. Los ter;;9nos mas aparente^ 



DB LAS PLANTAS PSRE^KES. 31I 

para el cultivo de esta flor son los substanciosos , de 
miga , bteá beneficiados y sombríos , en los quates 
aguanta y dura mucho mas tiempo la flor sin mar-^ 
chitarse. Se colocan las raices ó tubérculos én ios^ 
hoyos ó parages prevenidos para su cultivo , exten- 
diéndolos cuidadosamente para que medie atgun in^ 
terválo y no se íncbmoden y hieran. Bt fondo det 
hoyo que se labre con la paleta de jardín estai^ 
bien mullido , y aun suele ser muy del caso formar 
una pequeña devacíon de tierra suelta en el centro 
'para colocar las raices. Estas se cubrirán perfecta-* 
mente de tierra procurando no dezar hueco ó vacio^ 
de manera que queden sobre las coronas ó yemas 
seis ú ocho dedos de tierra. Suelen colocarse los 
golpes en parages que estén bien á la vista , circun* 
dados por otras plantas de igual ó de menor alzadar 
que anrecedani ó se sigan en los tiempos de dar flor. 
Igualmente se visten las bahdas , almantas, ó arria- 
tes de flor, con algunos golpes de peonía que agrá--' 
dan con su variedad y hermosura. 

Suelen asimismo plantarse en tiestos rosaleros algu-> 
iias raices de peonía que dicen admirablementé.La mu- 
cha frondosidad de las plantas, los tallos roxizos, las 
hojas espesas y obscuras con las flores grandes color de 
fuego ofrecen una agradable variedad en los tiestos. 

Cultivo. El riego debe seguir inmediatamente al 
plantío, asi sienta mas bien la tierra, queda unida i 
las raices, y se facilita su mas pronto arraigo. Los 
riegos se continuarán con alguna freqiiencia particu- 
larmente al tiempo del desarrollo de las flores ; mas 
luego que finalice su 'florescencia y quando las^ho-» 
jas y. tallos principian á perder el zugo, sé dexarán 
sin regar estas plantas. Se suministran labores en la 
primavera , y se acostumbra beneficiar el circuito de 
estos golpes con tierra substanciosa 1 ó mantillos , áf 
fia de qile encuentren humor pat!a su vegetación* ^ 

u 



$22 1>B LAS PLAKTAS PBRBKKES. 

Recolecciim de raices^ Se dezan sin sacar las de 
los golpes hasta el quarto ó ^l quinto año después 
del plailtío. La época mas favorable para esta re- 
colección es desde que se hayan sacado los tallos 
y hojas hasta que principian á moverse los zugos de 
▼egetacion , ^ desde Octubre hasta Enero. Si se re-> 
tarda ó pospone su recolección brotan las raices nue- 
Kas raicillas 9 y de resultas del arranque se atrasan 
en su vegetación 9 y no suelen mostrar üor hasta la 
segunda verdura. Es necesario colocarlas en tierra in- 
mediatamente después de verificado su arranque. 

DE LA DAHLIA. 

Vj2L% raices de las dahlias son tuberosas ^ y se com-^ 
ponen de un conjunto de^ seis y ocho ó mas tubér- 
culos globosos ú oblongo^ 9 grandes^ c^rno^os, ma— 
cizos , de un color ceniciento obscuro en, la parte ez^ 
terior^ y blanco en lo interior: los tallos sopa her- 
báceos 9 duros , rollizos ^ ramosos , lampiños , de ú|^ 
verde obscuro , y crecen desde quatro ha^a seis ó 
siete pies de altura. Las liojas se hallan opuestas^ 
y algún tanto unidas, por .la base de sus peciolos ; son 
verdea por, la haz superior, y |jaa^iirillen|as por ^I en- 
vés , pinadas y compuestas de cinco hojuelas sent¿^ 
das , aovadas , dentadas ^ y de pulgada y media de 
largo ; muchas veces constan las hojas de tres , siete 
ó nueve hojuelas. Las flores son terminales ó azilares 
y de tres á quatro dedos de diánuetro ; todas las es^ 
peciesson bastante semejantes en su, porte y figur^ 
y tienen los flosculos del disca tubulosos, herma— 
froditos, y amarillos-; pero se diferencian notable- 
mente unas de otras por el color de sus rayos fe« 
m^nos } siendo de color de rosa pálido^ en la 4Mié 



Í>E LAS FLÁNTÁS PBRBWNE8. - $tj 

rosea y ñe color de grana en la daihUa coccmeu ^ y de 
purpura obscuro en la. dahliá pirmata. El cáliz común 
de estas plantas es doble ; el exterior de muchas ho^ 
juelas espátuladas y revueltas y y el interior de .una 
pieza partido en cinco' tacinias»* Él receptáculo es pa^ 
joso: y las 'sethiflas quadranguTáres ^ casi e^patulá^ 
das, sin vilano* (Véase Cavanilles curso de botánica.) 

Las tres especies de dahlia, que se cultivan ea 
nuestros jardines j son náturáks de México > y 'se 
faállan descritas y figuradas en et Icohését ' desetíptío-^ 
hes plamturum del célebre botánico Cavanilles. Propor^ 
cionan un adorno muy especial en los jardines de 
flores durante la estación del verano y otoño por la 
elevación y frondosidad de sus tallos y ramos muy 
poblados de hojas grandes , lustrosas y variadas póc 
!a diversidad de sus tiiites y por el tamiaño, figura , y 
color brillatite de su& Abres que forman un contraste 
a^gradable y hermoso con lo demás de la planta. 

Las dahlias rosea y coccínea florecen por Agosto^ 
Septiembre y Octubre ; la primera crece ihastá siete 
JHes dé alto y prodúcelas flores de dos á quatró dedos ' 
db diámetro;''^ la segunda, qué es iñas pequeña 
pues solo crece de quatiro áf^¿tncó píes de altura , pro^ 
duce las flores de dos á tres dedos de diámetro': las 
flores de estas dos especies son regularmente senci^- 
Ilás y algunas veces semidobles. La dahüá ^nnata 
producé las flores imas tátdiás de qüátro .6 ctnéo dedos 
dé diámetro^ casi' siempre dobles ó^ setatdébles , es 
la mas hermosa de las tres especies conocidas y la 
mas delicada en su cultivo, pues no resiste al ayre 
libre 9 y florece én el invernáculo poií Cktubre y 
Noviembre. 

Siembra. Se siembran la^ semillas de estas plan^ 
tas por Abril en una mezcla ligera y substanciosa 
como la que conviene á casi todas las plantas de^ 
licadasy y se cubren con un dedo de mantillo muy 

SS2 



324- DÉLAS PLANTAS 9JSREKNES. 

cernido y pasado. Suelen comenzar á germinar á las 
xres semanas después de sembradas; crecen las plan- 
tas de siembra de tres á quatro pies de altura en 
el primer .^año ; y vegetan muy endeblemente pro* 
ducíendo pocas hojas , algunos tallos delgados, y po-> 
.cas flores por el otoño que nunca llegan á sazonar 
jus semillas en esta primera verdura. Alano siguiente 
producen mayor Qumero de tallos y flores; pero nun- 
4;a llegan al mayor ¿rado de perfección y hermosur 
jra hasta después de^ haber florjecido poi: espacio de 
tres ó quatro años consecutivos. Conviene regarlas i 
menudo durante la estación calurosa del verano ,. y 
tener cuidado de arrancar todas las yerbas eitrañas 
^ue nazcan en los tiestos , m^^yormente en los prin-^ 
dpíos de su >rpte. 

Plantío. Todas es;tas plantas se multiplican muy 
fácilmente por la división de sus tubérculos , cuya 
operación .se ezecu^a después de haberse secado sus 
tallos 9 y antes de que empiecen á arrojac otros nue- 
vos en If prin^vera. Las plantas que vegetan al ajyre 
libre, pierden sus tallos luego que sobrevienen los 
inrimeros yelos ó escarchas fuentes ,, y las que se con- 
servan en los inveroáfiílo^ J[qs, pierden por Díciem*- 
bjre ó Enero > y vuelven á brotar de nuevo á prin-r 
cipios de Abril» Los tubérculos , que se separen de 
¡^ raices pruicip^.fara propagar J^s plantas 9 serán 
4e los mas cre^ps^ reservando ^ippr^ los mas pe^ 
qutñps á ña de que tomen mas incremento y pue*^ 
¿Sin servir para nuevo aumento en lo sucesivo ; pues 
guando son muy pequeños estos tubérculos se suelea 
perder, fácilmente . ó por lo menos no arrojan con 
aquella fortaleza que los mas crecidos y que rara ves 
dexan ,de prevalecer^ J^os tubérculos separados se pue- 
den dexar por dos ó tres dias á la sombra en al* 
gun aposento seco y ventilado , con el fin de que sq 
Cftcairicejí las llagas que ^e forauto al tiempo de cor-r 



]>S LA« raANTAS PEREKKBS. 325 

tados ó separarlos de la raíz principal , Como se 
acostumbra hacer con otras raices tuberosas ; aunque 
los de las dahlias prosperan igualmente bien j^antán^ 
dolos inmediatamente sin esta preparación» Los tu- 
bérculos se plantarán á seis ú ocho, dedos de profun-*> 
didad en las eras al raso , y mas someros en los ties- 
tos. Prevalecen estas plantas en casi todos Iqs terre-. 
nos ; ^ero vegetan con mas lozanía y frondosidad en 
los substanciosos y fértiles. ^ 

Cultivo. Poco antes de empezar á brotar las plan- 
tas por la primavera se dará unaiabor á la tierra con 
el almocafre , con el fin de deshacer la costra , ahue- 
car la tierra^ y facilitar jpor este medio la vegetación 
de ios tallos para que no encuentren estorbo alguno 
que les jn^pida su: libre salida ; y al mismo tiempo se 
benefídará el terreno con mantillo ó mezcla .substan- 
ciosa. Conviene mudar parte de la mezcla antigua de 
los tiestos todos los años , y substituir en su lugar otra 
nueva , á fin de que lasplantas encuentren mas ali« 
mentó proporcionado á su naturaleza , y puedan vege- 
tar <;on mas frondosidad ; pues de lo contrarío se crian 
endebles por faltarles el sustento necesario ; porque su 
vegetación es tan rápida y vigorosa que consume en 
poco tiempo toda' la substancia de la mezcla. Se darán 
algunos riegos escasos en la primavera , después que 
hayan empesado á brotar las plantas y y se repetirán 
con mas ó menos freq&encia^ según la estación y di 
Cjstado particular de las plantas. Estás se regarán abun- 
dantemente durante la estación calurosa del verano; 
mas luego que hayan perdido sus tallos cesarán dd 
todo los riegos I y solo se dará alguna rociada de tarde 
en tarde para mantener. fresca la tierra de los tíestos.en 
los inveraáci^os. Sucede muchas veces que algunos tu- 
bérculos de estas plantas y y mas comunmente los d,e la 
dahUa ffinnata y se mantienen sin vegetar de un añp 
pajr^ otro> «A. cuyo G9fi& sf 6acar4n^^era de tierra | y 



326 Dlff LAS PLANTAS PEREKNES. 

se examinarán cuidadosamente para ver si están sanos 
ó dañados ; si se hallan buenos , como comunmente 
acontece , se voeken á colocar en el tiesto , y se dexán 
permatieceí- en él hasta ta primavera del ano siguien- 
te qué vuelven á brotar de nuevo , teniendo cuidado 
de no regarlos sino con mucha escasez para evitar que 
se pudran con la humedad. 



DE LA YERBA DE SAN ANTONIO. 
(Epilobium latifolium. Lin.) 



JLtfOs tallos de esta planta se levantan hasta quatra 
pies , son rollizos , derechos. , ramosos y vestidos de 
hojas alternas, lanceolado-aovadas y festonadas , y se 
terminan por las espigas de color de rosa ó morado^ 
y constan de un cáliz largo con quatro lacinias mora* 
das ; de quatro pétalos enteros y desiguales ; de ocho 
estambres ; de un pistilo con su estigma quadrífido; 
y por fruto una caxa larga , quadrangular , de qua* 
tro ventallas y quatro celdas con muchas semillas 
'oblongas con penacho. Florece esta planta ^n Julio y 
Agosto 9 habita en las orilUs de las acequias , ríos y 
paráges húmedos de España , y adorna en parages 
análogos del jardin de flores. -■ 

Plantío* Puede multiplicarse esta planta por semí^ 
Ha , que se cubrirá ligeramente con una capa de tierra 
dd cantero de un peso duro ; pero el método mas ge- 
neral para su reproducción es por la división de hijue- 
los y partición de raices. Ahija con sobrada abundan- 
cia j se extienden sus hijuelos lejos de la planta ma- 
dre j y es necesario arrancarlos anualmente para nue* 
vos replantos , á fin de que no se propaguen con dema- 
sía. Adornan estas plantas en las faxas de flor siempre 
que ocupen el medio con las de tallos elevados , y pros^ 
perán admiraUemente en los' bordes* de caceras y 



JXE LAS PLANTAS PERENNES. 3 27 

tanques ^ acequias y sitios húmedos. Se trasplántala por 
el otoño , y manifiestan sus flores en el verano. 

La salicaria. ( Lythrwn saUcaria. Lin. ) el jun« 
GOritDB FLOR {Butúmus umbettatus. Lín. ) Y la sagi- 
taria. (Sagittaria sagittifoUa. Lin.) Son plantas aquá- 
ticas que exigen el mismo cultivo que la yerba de 
San Antonio 9 y aun quando en los jardines-de España 
no se hayan admitido estas plantas ^ son no .obstante 
muy proporcionadas para adornar los bordes de los 
liachuelos^ acequias, estanques y regueras principales. 

DE LA YERBA CINTA, 

. . (Plmiaris armidifiacea ^ú.) 

Lias cañas de esta gramínea se levantan hasta tres pies, 
y se ha admitido su cultivo en el jardín de flores por 
el s<¿resaliente color de sus hojas rayadas de blanco 
^ y verde, cuya diversidad y hermosura de colores la 
ha adquirido el nombré de jerfrn citÉa: £s variedad de 
la phalaride como cofia , que se cria en parages húme- 
dos de Cataluña , y algunas otras partes de España. 

Piataíoy adtho. Se multiplica ^sta planta por la 
división de sus raices, y ensancha y se propaga con 
tanta facilidad y abundancia por tnedio de. sus raices 
eundidoras , que debe plantaiae con leserva , á fin de 
que no llegue á apoderarse de todo el terreno ..sin 
que sea posible después destruiría. Multiplica como la 
grama , y forma golpes espesos que hacen buena fig^ 
ra por la multitud de sus hojas , que son las que 
propordonan el adorno en los jardines. Prevalece en 
los terrenos abonados que tienen proporción de, ries- 
gos de pie , y en las orillas de las caceras maestras, 
estanques , acequias , canales y demás obras de agua 
de los jardines moderaos aomenta con. tanta abun- 
dancia que es difícil desarraigarla después ^ifierreatiu 



328 BE tAS FLAKTAS PSKSNKra. 

No siente los yelos de este país, y se trasplanta por 
Noviembre , arrancando los hnnelos que nacen á algo* 
na distancia de ta planta madre , ó partiendo sus rai- 
cees. En macetas adorna aun mucho mas esta gramiP 
nea j y se precave el que inficione el terreno que se de- 
sea destinar para otros cultivos de flores delicadas. 

Se reduce el cultivó á riegos oportunos , y áentre^ 
sacar los hijuelos cada tres años, 

DE LA CAÑA CINTA. 
( Atundo donax variegata. ) 

Luz caña cinta produce igualmente q^ue I^ anterior su$ 
hojas listadas de blanco y verde claro 9 y es s^un ma< 
apreciable que la yerba cima-par quanto es planta mas 
crecida , de hojas mas anchas 9 y de cultivo mas deli- 
cado. Su multiplicación se efectúa asimismo por la di- 
visión de sus raices ; pero en el caso de que la plan-* 
ta madre no se halle fértil y vigorosa y con numero- 
sos hijuelos 9 es expuesto el divkfir sus raices , y hay 
riesgo de que se pierda. Los terrenos proprios para 
el cultivo de las cañas comunes , y los que gozan bas- 
tante humedad son los mas aparentes para su planiio« 
Pueden aprovecharse para este cultivo algunos ter«- 
renos pantanosos , en los que dificilmente pueden pros^^ 
perar otros vegetales mas delicados. Con estoi se logra ¡ 

Asimismo multiplicar la variedad de objetos , que es el I 

principal asunto de todo jardinero florista j reuniendo 
qtiantas rarezas manifieste la vegetación dignas de per- 
petuarse. Las hojas á manera de cintas de estas dos plao* 
tas admiran al curioso ^ y causan novedad al que no ha ' 

. reparado en los numerosos exemplares que presenta el 
reyao vegetal á cerca de estos Juegos de la naturaleza. 

* Son estas variedades accidentales que no se propagan 
por semilla f y upkMocat^ pueden reproducirle por lar 



^ 



DB tilS FLAKTAS PEREKKBS. 329 

división de hijuelos ó raices. De las simientes podría 
tal vez lograrse algún pie parecido á la planta ma- 
dre ; pero lo regular es el que se aproximen todos los 
individuos que se logran á la especie natural primiti-^ 
va^ á la qual deben su nacimiento. No investigamos 
si esta variedad de colores es causada por algún prin- 
cipio viciado y débil de la vegetación; pero es cierto^ 
que las plantas de ambas variedades son mucho mas 
baxas que las especies originarias de que proceden. 

DE LOS SÁNDALOS Ó ALMORADUX. 
( Mentba gentilis. Lío. ) 

ILsta planta se cria en algunos parages de España, y 
se ha admitido en el jardin de flores por causa de su 
olor ; mas á algunos sugetos desagrada su fortaleza. 
La raiz es rastrera y produce numerosos tallos tendi- 
ólos y de mas de . un pie de largo j que arraigan con 
mucha facilidad , y están muy poblados de hojas casi 
redondas j vellosas y festonadas en sus márgenes : las 
flores son pequeñas y verticiladas. 

DE LA YERBA ROMANA, 

Ó YERBA DE SANTA MARÍA 

{Tanacetum balsamita. Lin.) 

Jüas raíces de esta planta son duras , carnosas y ras^ 
treras : las hojas radicales , aovado*oblongas y pecio- 
ladas : los tallos se elevan á mas de tres pies de altu- 
ra y producen muchos ramos laterales , con sus hojas 
sentadas y mas pequeñas que las radicales , y se ter- 
minan por los corimbos de flores amarillas. Florece 
en Julio y Agosto \ es planta muy olorosa que se apro- 



330 DB LAS PLAKTAS PEREKKSSi. 

xima por la fragancia á la de la albahaca : habita en 
Cataluña y otras muchas partes de España. Del mis~ 
mo modo que los sándalos ha sido admitida en los jar«> 
díoes por su delicado olor , bien que sus flores amari<'« 
Has adornan igualmente durante su florescencia. El cul- 
tivo de estas dos plantas es quasi peci^liar á España, y 
en los lugares de la Mancha se cultivan con alguna 
abundancia , ya sea por causa de su olor , como tam- 
bién por acostumbrarse en las funciones de iglesia , y 
fiestas mayores de los pueblos el esparramar gran por<- 
cion de estas hojas en los templos. 

Plantío. Sinembargo de que el almoradux ó sán-^ 
dato prende por esquexe ó cogollo, no se pone en 
práctica este método en vista de la suma multiplica-- 
cion que proporciona la división de sus taíces. Por 
esta causa se aumentan á cada tres años los nuevos 
plantíos , que se consideran precisos, sin necesidad 
de atenerse á la propagación por simiente ni á su re- 
producción por esquexe , facilitando la partición de 
sus raices rastreras una abundancia considerable de 
nuevos hijuelos y plantas fértiles. Del mismo modo se 
propaga la yerba romana : con sola la diferencia de 
que no arrayga por esquexe. Asi pues por convenir 
exactamente un mismo cultivo á ambas plantas, hemos 
creido deber reunirías baxo un mismo capítulo para 
excusar repeticiones. Sinembargo de que prevalecen en 
terrenos que perciben con escasez el beneficio del rie-* 
go , nunca es su vegetación tan vigorosa como en los 
que gozan alguna humedad. Les es con todo perjudir 
cial toda inundación continuada , y no prueban en si- 
tios pantanosos ; pero en l^s inmediaciones de las ca- 
ceras y conductos de. agua para el repartimiento de 
los riegos vegetan con notable frondosidad , y perma*» 
necen fértiles siempre que no bañen las aguas la su- 
perficie del terreno , ni se experimenteíi inundaciones. 
Cada golpe se arregla á dos pies , y no obstante esta 



DE LAS PLANTAS PERENNES. 331 

distancia en breve cubrirán enteramente el terreno en-* 
trelazandose sus raices , que deben sacarse y dividirse á 
cada tres años. En macetas suelen alguna vez poner- 
se estas plantas , pero es una maniobra que debe excu- 
sarle , pues pueden cultivarse con el esmero y cuida- 
dos que se aplican en los tiestos otras flores de mas 
mérito y satisfacción. 

Cultivo. En los terrenos secos se regarán durante 
los calores fuertes del verano' con' arreglo á su nece- 
sidad , y á la proporción del riego mas ó menos abun- 
dante. Por el otoño . se cortan al ras de lá tierra los ta- 
llos del año , con lo qual se limpia el terreno de pali- 
troques 9 y á la siguiente primavera brotan las plantas 
con mas vigor y lozanía. Suelen perecer estas plantas 
si se descuidan y dexan sin sacar de un terreno por 
espacio de muchos años, pues llegan á multiplicarse tan 
excesivamente , que no hallan alimento proporcionada 
para su mantenimiento. 

Igualmente se adaptan para el adorno de los jar-i 
diñes de flores otras muchas plantas perennes , cuyos 
cultivos convienen con los que ya hemos explicado ea 
esta división j y que omitimos para evitar repeticiones 
molestas. Entre ellas las mas principales son las va- 
rias especies del género áster 9 y del girasol ; de la mil 
en rama ( achillea miÜefoHum Lin. ) que se cultivan del 
mismo modo que /a vara de oro ( solidago ) : la branca 
ursina ( acanthus mollis Lin. ) la saponaria ó yerba xa^ 
honera ( saponaria officinalis Lin. ) la reyna de prados 
( spiraea ulmaria Lin. ) el flomis ( phlomis tuberosa y fru^ 
ticosa Lin. ) , cuyos cultivos son lo mismo que el de 
la dedalera ( digitalis ) : el acónito bulboso 9 ó napelo me^^ 
ñor ( aconitum napellus Lin. ) , para cuyo cultivo se pue-> 
de consultar el áJd la peonía {peonía c^inalis Lin.) 



U% 



331 

PE LAS PLANTAS ANUALES 

QUE SE CULTIVAN 
EN LOS JARDINES DE FLORES. 



DE LA FLOR ADONIS. 

(Adonis autumnalis et astivalis. Lin.) 

llistas dos especies naturales de la flor adonis , la de 
otoño y la de verano , vulgarmente llamadas salta-ojoSf 
se crian en los trigos y campos cultivados de Espa- 
ña. Su tallo es derecho y hueco y muy ramoso y de 
un pie de alto : las hojas alternas , amarillentas , re- 
compuestas de tiras muy delgadas y agudas , las in* 
feriores pecioladas y las superiores sentadas. Las cinco 
hojuelas del cáliz son casi aovadas, desiguales , roxí- 
zas , con dientes en su ápice , y mas cortas que la co- 
rola y que tiene comunmente cinco 9 ocho ó mas péta- 
los. En- su estado silvestre ?s la flor pequeña y pero de 
color muy encendido. Son muy parecidas estas dos 
especies , y se distinguen en los frutos que son cilin- 
dricos en la flor adonis de otoño y y aovados en la de 
verano. De la de verano se encuentra espontánea una 
variedad de flor amarilla con una mancha de color 
morado muy obscuro en el. centro ; y por el cultivo 
se ha obtenido otra variedad de flores grandes y muy 
apreciables por su color encendido de fuego. De si- 
miente de esta se logran con facilidad flores perfecta- 
mente dobles , incapaces de producir semilla , y por 
lo tanto difíciles de multiplicar respecto de ser plantas 
anuales que perecen todos los años. 

Siembra. Todas las especies de flor adonis se siem« 



^ X>E LAS PLANTAS ANUALES* 333 

bran por Octubre y principios de Noviembre en terre- 
nos ligeros 5 ventilados y exentos de las inunda* 
clones que pueden causar las lluvias del invierno. Pue- 
den igualmente executarse siembras tardías por Febre- 
ro ; pero generalmente crian flores diminutas , tar^ 
días y endebles que no aprovechan para el adorno del 
jardin. Es necesario distribuir el terreno por eras, 
ahuecándolo bien , y esparramando clara la simien- 
te que debe cubrirse con medio dedo de tierra. Esta 
cubierta se extenderá sobre la simiente , y mucho me- 
jor se arará ligeramente la era con el almocafre. Re- 
siste sin necesidad de abrigos á los mayores fríos de 
este temperamento. La práctica de sembrar de asiento 
es la mas arreglada al cultivo de esta flor , y asi se 
sembrará clara en las eras , y también por golpes en 
los arriates donde debe adornar en mezcla con otras 
flores. Aun en el caso de que se prevengan semilleros 
con el fin de trasplantar , deben dexarse algunas plan- 
tas á distancias proporcionadas para que den su flor 
sin reponer , aclarándolas á dos pies y en particular las 
que se señalen para recoger la simiente. 

Plantío. Deben trasplantarse estas especies anua- 
les antes de que tomen incremento , pues sentirían 
fuertemente esta operación. Por lo regular se traspo- 
nen por el otofio , quando aun son pequeñas las plan- 
tas ; y es necesaría , aun mas que con otras plantas de 
flor , la prevención de regar el semillero , á fin de sa- 
carlas con los cepelloncitos enteros y la raiz bien abri- 
gada. Toda la que se pone en tierra con el cepellón 
desmoronado perece por lo común. La distancia á que 
deben colocarse en los arriates es de pie y/;medio á 
dos pies , por ser plantas que amacollan y ensanchan. 
En mezcla con otras flores blancas ^ encarnadas y mo- 
radas f sobresale el color amarillo y de fuego de la flor 
adonis , y hace buena vista. 

R^cokccm d€ cimiente. Debea escpgerse Jos pies 



J3f 1305 LAS PLANTAS ANUALBS. 

mas sobresalientes para recoger la simiente , y aun sue- 
le convenir suprimir algunos tallos de lo$ mas ende« 
bles y de flores pequeñas 9 para que tomen mas vigor 
los demás , y sazonen y se nutran mas perfectamente 
las simientes. Es útil dexar sin trasponer el número 
correspondiente de plantas que se destina para este fin. 
En estando perfecta su maduración se cogerán las ca-^- 
bezúelas de simientes , que limpias como corresponde^ 
se guardarán buenas para germinar por dos ó tres 
años. 

DE LA ESPUELA DE CABALLERO. 

Oe cultivan en los jardines de adorno dos plantas di- 
versas con el nombre de espuela de caballero ( del-^ 
phiñium ajacis , y delfhinium consolida. Lin. ) con el 
cultivo varían en tanto grado algunas veces , que ape- 
nas pueden distinguirse y determinarse con verdadera 
exactitud á qué especia pertenecen las^ diferentes varie- 
dades jardineras ; esto íio obstante 9 siempre que se 
CHitiven separadamente ambas castas guardan cons- 
tantemente los caracteres propios de su especie, y 
solamente quando se han cogido las simientes de in- 
dividuos cultivados promiscuamente suelen degenerar. 
La primera (delphimum ajacis. Lin.) es la mas 
hermosa ^ crece á la altura de tres ó quatro pies , y 
produce el tallo rollizo , derecho , ramoso y con mu- 
ehas hojas alternas , las inferiores pecioladas , hen(U- 
das en tiras y recortadas en otras lineares muy me- 
nudas, y las superiores mas pequeñas y casi senta- 
das. £1' tallo y 1<^ ramos «e' terminan por sus espigas 
de flores derechas , de quince á veinte dedos de lar- 
go, y mas ó menos densas según las variedades. Cada 
flor está' sostenida por un piececillo corto y delgado, 
y se compone de un cáliz colorado de cinco hojuelas 
de^guaies , ejctendidas y redondeadas ^ de las quales 



DS LAS PLAKTÁS ANUALES. 33$ 

ia superior es mas pequeña y se termina posterior* 
méate en un espolón tubuloso , corto y agudo , que 
contiene el espolón del pétalo irregular de que consta 
la corola de esta flor. Tiene muchos estambres , y por 
fruto un folículo donde están encerradas las semillas. 
Esta planta que se cria espontánea en Valencia , flo- 
rece en los jardines por Junio , Julio y Agosto. Las 
muchas variedades de la espuela de caballero se dis- 
tinguen por sus flores sencillas , semidobles y dobles, 
de color blanco , morado , azul , encarnado , color de 
rosa , color de carne y jaspeado , con diversidad de 
tíntes. La espuela de caballero enana es la variedad 
mas preciosa de esta especie , por quanto produce re- 
gularmente una sola espiga ó ramo muy guarnecido 
de flores que hace un maravilloso efecto. £n estos jar- 
dines abundan las variedades de esta especie de flor 
blanca , y también , aunque con menos freqüencia , las 
de flor color de rosa, color de fuego, encarnada^ 
morada y con variedad de tintes. Será perfeaa toda 
espuela de cábalkro enana en su clase , siempre que el 
tallo único ó central sea grueso , y las flores anchas, 
dobles y dispuestas en espiga piramidal apretada. Esta^ 
planta crece á la altura de un pie o pie y medio. 

La segunda especie de espuela de caballero ( deU 
phimum consolida. Lin. ) se diferencia fácilmente de la 
primera en que produce sus flores esparcidas : estas 
ofrecen generalmente mas variedad , y- los colores que 
las acompañan son mas vivos y sobresaliente^. Crecen 
sus tallos á la altura de dos ó tres pies , con arreglo 
á la calidad del terreno y al abono con que se iialla 
beneficiado. Es cierto que no reúne la apreciable cali- 
dad de manifestar los espesos ramilletes de flores como 
la otra espuela de caballero ; mas también lo es que 
sus flores consideradas aisladas ó separadamente tie*- 
nen mas visualidad y mérito , y son de mucho ma- 
yor tamaño. Se reputa perfecto un pie de espuela de 



336 DE LAS PLAKTAS ANUAL£9. 

caballero de esta especie quando sus flores son bien 
dobles f abundantes , anchas y de colores vivos. ^ 
color blanco es menos común en esta casta , y el que 
mas sobresale es el azul , variando sus ñpres con los 
mismos tintes y grados que en la especie antecedente. 
Siembra. Se siembran las espuelas de asiento en 
los parages en que deben adprnar y y prevalecen mejor 
en los terrenos substanciosos; pues aun quando vegetan 
en los áridos , salen endebles y miserables > y se echa 
fácilmente de ver la falta de alimento que han padecido. 
Las siembras se executan desde Octidbre hasta Marzo, 
no exigen resguardo , y en ninguna manera las inco- 
moda la intemperie ; esto no obstante , practicamos en 
estos jardines algunos semilleros en tiestos ó en aivi— 
tanas y cazones con la idea de que se adelante su ve^ 
getacion y se . anticipe su florescencia á beneficio de 
abrigos leves que se proporcionan durante el invierno. 
Adornamos las faxas y arriates de flor con las espue^ 
las de caballero , ya sea solas, de por si , ó interpo- 
ladas con otras plantas » y en ambos casos presentan 
una graciosa variedad j habiendo pocas flores que ten- 
gan mas lucimiento. Las siembras de asiento en tierra 
se cubrirán con un lecho del grueso del cantero de una 
peseta. Se escarba ligeramente la tierra , y en cada cap- 
sula y camita ú hoyo somero se esparraman seis j ocho 
ó doce granos que se tapan con solo borrar el hoyo, 
y allanar con la mano el parage ó golpe. Tardan en 
brotar diez ó doce dias si favorece la estación. Deben 
regarse con regadera de agujeros estrechos luego que 
se siembren , á menos de que el terreno se haUe mo- | 

deradamente humedecido ; y es mucho mas acertado ' 

el verificar las siembras quando anuncie el temporal 
una próxima lluvia , que asiente la tierra y preste hu^ 
medad para la germinación de las simientes. Los rie** 
gos que se suministrarán quando ya se hallen crecidas laa 
plantitas , pueden ser de pie ó con regadei^a. 



Auifque es cietto que las espuelas de caballero no 
se trasplantan por lo regular ^ sínembargo establece- 
mos semilleros en estos jardines para trasponerlas en 
la primavera. Unas veces se siembran en macetas po^ 
nighdo cinco ó mas golpes en cada una según su 
tamaño ; y de este modo se logra que por la< prí-i- 
mavera puedan vestirse los parages en que se co« 
locan ^ desando siempre la planta necesaria para que 
adorne en las macetas. Otras se disponen en semilleros 
ya sea en caxones que se defienden por>medk> de poro- 
tales de jardin, ó en tierra al descampado. Practi*- 
camos estos semilleros quando ;los terrenos que hay 
que adornar no se han podido preparar á tiempo j á 
fin de reponer las marras que puedan experimentarse 
durante el invierno en todos los departimientos del 
jardin. Se sacan cuidadosamente con sus cepellones^ 
se colocan en los sitios señalados y asi prenden con 
facilidad. Es útil establecer semilleros de esta y demás 
flores anuales , por quanto están asi meiios expuestas 
á Iqs daños de las aves , 'y pueden cuidarse con mas 
facilidad. Para trasplantarse se sacan de los . semillé- 
ros en tiempo blaüdo estando húmeda la tierra , sf 
arrancan por medio de la paleta > y se colocan cui« 
dadosamente en azafates para conducirse á los pa- 
rages señalados para su plantío. Las siembras tem- 
pranas de Octubre y Noviembre proporcionan: gene* 
raímente pies mas robustos y flores mayores. Las 
plantas sembradas de asiento prosperan mejor y las 
proporcionan mejores que las de criaderos tras* 
plantadas , aun quando se execute esta operación con 
todo el cuidado y diligencia posibles para sacar los 
cepellones perfectamente enteros y bien conservados^ 
Las castas enanas crecen á menos altura muchas ve-» 
ees por medio de esta trasplantación ; y en algunas 
ocasiones suele convenir esta disminución de sus me-* 

vv 



S3fi .I>£.LAS PlrANTAS AKUALBf. 

4ros. En las macetas deben siempre preferirse las es- 
puelas enanas en las que adornan bellamente. 

CuUiva. Ademas de los riegos, laboras , limpieza 
de malas yerbas y demás operaciones que convienea 
á tod^s las i^aatas, deben suprimirse y arrancarse 
lu^o que empiezan á manifestar la flor todos los 
píes que la producen sencilla , tanto para que no 
degeneren las castas en las siguientes siembras , quanto 
porque desdice de un buen jardiq^o dil^ente el de- 
xar todas aquellas plantad despreciables y de ningún 
mérito que ocupan el terreno y sirven de irrisión á 
quantos las ven en jardiiotes de consideración. Tam- 
bién se deben entresacar y dexar á distancias arre-- 
gladas las numerosas plantas que se reproducen en 
los arriates y eras por las imillas caldas esponta^ 
Heamente de las plantas viejas de espuela de. caba- 
llero. Sucede en algunas ocasiones, que estropean y 
doblan los ayres los tallos de estas plantas ^ y para 
obviar este inconveniente suelen sujetarse con .tuto- 
res las mas sobresalientes. £$ cierto que en un jar- 
din de mucha extensión es dificultoso que el florista 
pueda atender á todas sus plantas coa cuidados tan 
«olícitos^ 

Recoleccitm de simiente. Deben cultivarse separa- - 
das las dos especies de espuela de caballero j y la 
variedad enana , de la primera , á ün de obtener si^ 
mientes < que propaguen sía deterioro las especies. Sí 
casualmente se lia recordó simi^ate de plantas que.se 
han criado contiguas durante su florescencia j se vi- 
cian y degeneran en las siguientes reproducciones » y 
las enanas suelen producir uno ó mas tallos laterales^ 
y aun puede allegar el caso de su total degeneracioo. 
Pof el contrario siempre que . se ponga cuidado en 
cultivarlas con separación j seguirán perpetuándose las 
variedades legítimas i y aun puede conseguirse faciU 



DB LAS PLAKTAS AKUALSS. 339 

mente propagar con poca diferencia los colores, siem-^ 
pre que cada casta ó color se cultiva separadamente^ 
La simiente mejor y mas nutrida se logra de los in^ 
dividuos que no han sido trasplantados , y de l4>a p¡c<^ 
habidos- de las siembras mas tempranas. Los parages 
asoleados y exentos de la sombra de los árboles son los 
mas adaptados para el cultivo de estas plantas 9 y en 
los que sazonan con joda perfeccipn » y producen 
abundantes simientes. Pueden recogerse las simientes 
interpoladas que han madurado en las faxas y arria^ 
tes ; mas para el surtido principal del jardin con- 
viene destinar sitio aparente para solo est^ intento. 
Es útil sujetar con tutores todas las plantas mas so^ 
bresalientes de la especie alta , á fín de aprovechar 
sus simientes. Estas se recogen al paso que madura% 
que es quando- pardean los folículos. Las de la baser 
de la espiga son preferibles á las de la cima , y asi 
generalmente las guardan los floristas como mas apre-^ 
ciabies. Únicamente se señalan para simieiite las espue^ 
las de flor enteramente doble* *' ' 

DE LA ADORMIDERA. 

(Papaver somniferum. Lin.) y de la amapola (Pa^ 
paver rhoeas^ Lin* ) 

Lia adormidera es una planta anual que produce el 
tallo derecho , rollizo , lampiño j carnoso en la parto 
superior , alto de tres á quatro pies , y guarnecido de 
hojas alternas , que abrazan el tallo y de color verda 
amarillento, recortadas y dentadas con desigualdad. 
Las flores son solitarias, terminales ^ cabizbajas an-^ 
tes de abrirse , y compuestas^ de un cáliz caedizo de 
dos hojuelas cóncavas casi redondas, de una corola 
por lo regular doble; la sencilla consta de .quatro 
pétalos grandes redondeados, de numerosos estam-^ 

VV 2 



34^ DE LAS PLANTAS AKUALES( 

bresy y de un germen coronado por su estigma aplas« 
fado j que se convierte en una caxa globosa , de una 
cddaí^ horadada j^ ¡su extremidad por muchos agu- 
geros-cbbiertos por el e;stigma persistente, y encierra 
mas de mil semillas muy menudas y redondas.. Flores- 
ce esta planta en los jardines por los meses de Mayo, 
Junio , y Julio. Se cria espontáneamente en muchos 
parajes de; España » y con abundancia en las inme- 
diaciones de Aranjue^. De La especie silvestre proce» 
dea todas las variedades jardineras , que adornan ma« 
ravillosamente las floreras con la agradable diversi-* 
dad y magnitud de sus flores; y seguramente ninguna 
planta: de adorno es mas á propósito para hermo- 
sear.. los quadros grandes y arriates de los jardines. 
La. flor .despide juu^ olor fuerte y desagradable. Las 
Tarlédados mas notables de adormidera doble son la 
de Jkr bUmca j encarnada j morada ^ la de pluma 6 de 
pétalos recortados y y otras muchas que omitimos por 
su inconstancia en. reproducirse , y por la fac^idad 
de degenerar en los siguientes cultivo^. Las de flo- 
res sencillas se desechan siempre de los jardines. 

La amapola común ^ eonocida también, con los nom- 
bres de Ababa ^ Ababol y Albohol y se ha introducido 
igu^^nu^nte e^ los jardín^ de flores ; y 4e esta planta 
tan nociva y perjudicial en los. sembrados > donde 
á veces se cria c^n extraordinaria abundancia^, han 
Idgradbulos floristas algunas hermosas variedades do- 
bles y sencillas : las principales son las de flores mo- 
radas ^ carmesíes ^^ encarnadas y blancas ^ listadas y jaspea^ 
das,;y cm franjas plateadas. 

/ ¡ SimAra^ Se siembran estas |ilantas de asiento por 
Octubre y Noviembi3e>ópor,£niero y Febrero en los 
parage$.€bnde> deben Aoreoer,* cubriendo las semillas 
escasamente ^r ser ftiuy menudas , y cuidándolas 
como la, espuela de caballero; y del mismo modo que 
para esta se disponen también ^mUleros por golpes 



]>B LAS FLA!KTAS anuales* $41 

para reponer por la primavera. Suele ser coñvetiiente 
trasplantar la amapola por ^quanto no crecen sus ta- 
llos á la altura que los de las plantas sembradas de 
asiento f y por dicha causa se crian mas recogidos 
los ramos y adornan mucho mejor. 

Cultiva. Al paso que muestran flor las plantas de 
adormidera y de amapola se arrancarán los pies que 
la: producen inferior, y se conservarán solamente aque- 
llos de flor grande y hermosa^ y bien matizada. La» 
adoifmideras y amapolas se reproducen con suma abun- 
dancia en los jardines por las semillas que s& des- 
prenden naturalmente^ de las plantas , y estas se en- 
tciesacan y dezan á la distancia de pie y medió unas 
de otras en los* palrages que deb¿n adornar. No nos 
ocupamos en este capítulo del cultivo de la adormi- 
dera en los. campos para la» recolección de su simiente^ 
empleada para sacar aceyte en varios distritos de Fran« 
cía y de Alemania , sino solo en lo perteneciente é 
su cultivo como, flor de adornov 

Recolección de simknte. Se señalarán para simiente 
los pies que hayan producido dores dobles mas her- 
mosas 5 y de colores mas perfectos ; y es necesario 
esperar que las cabeauelas donde están contenidas 
las simientes maduren con toda perfección. Lú^o que 
haya perdido la planta el xugo se arrancarán los ta- 
llos 9 y se cortarán las cabescuelas mas curadas ,. que 
es doiule se recoge la mejor simiente. 



DEL AZULEJO. 
(Centaurea eyanus Lío*) 



E 



[Sta {danta anual ^ «que ^ eria en los sembrados 
de casi todas las provincias de España ^ crece á 
tres pies de altura 9 y produce el. tallo derecho , ra- 
moso , y estriado , y las hojas :altern9.s , estrechas 9 Ur 



34» BE LAS PLANTAS ANUALES. 

neares, las superiores enteras, y las inferiores con 
algunos dientes. Las flores son terminales : y cons-^ 
tan de un cáliz coiñun oblongo , empizarrado de es- 
camas finamente festonadas : de ocho ó diez rayod 
grandes y tubulosos, y estériles , con el borde partido 
en seis lacinias desiguales ; los flosculos del disco son 
mas pequeños y hermafroditos ; y las semillas pe-« 
quenas coronadas por un vilano peloso-plumoso , y 
colocadas entré ios pelos del receptáculo. Florece esta 
planta desde Mayo hasta Octubre, y se ha admitido^ 
en los jardines por causa del hermoso color azulada 
de sus flores. La especie de flor sencilla se aprecia; 
poco , y la de flor doble de color lustroso y so- 
bresaliente es la que generalmente se cultiva , esti^ 
mandóse poco las variedades cuya flor tira al blan- 
co. Se logran muchas variedades de flores encar-« 
nadas , azules , moradas , blancas , y rayadas ó jas- 
peadas que son las mas apreciables siempre que ma- 
nifiesten tm fuerte contraste los tintes claros con los 
mas obscurojs. 

Cultivo y siembra. Se siembra la planta iiarfi/ér/o 
en los arriates, faxas, y almohadillados ocupando 
las líneas laterales en mezcla con las plantas de orden 
mediano. Se siembran de asiento interpolando los 
golpes con las demás flores que se destinan al ador-* 
no de los expresados parages, de manera que pc^^ 
senten variedad y armonía. Se siembran en toda clase 
de tierra cubriendo las semillas con el grueso del 
cantero de un peso duro de mantillo ó tierra mollar; 
y pueden continuarse las siembras desde Noviembre 
hasta Abril. En ios terrenos ligeros j^.de miga pros-> 
peran estas flores , y adquieren mayores medros. Pue- 
den igualmente sembrarse eneras ó faxas solas, y 
ño dexan^ de adornar de este modo, siempre que se 
hallen mezcladas con' variedad sus flores de todos co- 
lores i mas tienen el inconveniente de que sus tallos 



»E LAS PLANTAS ANüALEá. 343 

ensaachan demasiadamente y pocas veces pueblan bien 
el terreno , dexando por lo regular algunos claros. En 
Jo demás exigen el mismo cuidado que la espuela 4^ 
caballero y demás plantas de esta clase. 

DE LA YERVA CUPIDO. 
{CatOfiancbecarulea.lÁn.). 

Oe cría esta planta con abundancia en muchos pa- 
rages de España , y en el jardín adornan sus hermosas 
flores azuladas ó moradas. Es planta bienal que con^ 
^rva su vegetación á veces dos ó tres años ; pero 
ip regular es perecer luego que sé han . marchitado 
^us flores. Sus tallos crecen á dos pies de altura^ son 
iroUizos , delgados y cubiertos de borra : tiene las ho- 
jas casi lanceoladas 9 estrechas 9 vellosas , blanqueci- 
nas , y con dos ó tres dientes en cada una de sus 
márgenes. Las flores están colocadas en panojas ter-r 
mínales , sostenidas, por tsus piececillos parciales y 
compuestas de un cáliz común empizarrado de mu- 
chas escamas aovado*^agudas y membranosas. Todos 
los flosculos son hermafroditos , en lengüeta ^ y con 
cinco dientes ¿ el receptáculo es pajoso , y las se- 
millas, coronadas por un vilano formado de un cá- 
iüiz pequeño con cinco aristas* La variedad de flor do- 
tíe de esta planta que se ha logrado por el cul-> 
tivo 9 es la que comunmente se cultiva en los jardi- 
nes de flores. 

Siembras f Se siembra esta planta de asiento por 
Marzo y Abril y también pueden verificarse siembran 
por Noviembre en algunos criaderos abrigados con la 
idea de adelantar su germinación , y que por la pri- 
mavera haya adquirido níedros para poderse trasplan- 
tar. Los terrenos ligeros, y bien desmenuzados son 
los mas aproposito para sembrar esta flor. 



344 ^^ ^AS PLAKTA8 AKVALSS. 

Plantío. Se trasplantan las plantas de la flor cu-- 
pido^ sacándolas con boenos cepellones por Mai^o^ y 
Abril; se colocan en terrenos ligeros en las faxas^ 
arriates y demás en mezcla con otras flores ; y se 
cuidan del núsmo modo que el azulejo y demás plane- 
tas anuales. 

DEL ESPEJO DE VENUS. 

{Campánula specuhm Lin.) 

V^rece esta planta á un pie de altura j produce sus 
tallos delgados ^ ramosos , y^idgo tendidos : las ho*^ 
jas sentadas y oblongas : y las flores axilares , sólita^ 
rias , derechas , de color encamado que» tira á mo^ 
rado , y algunas veces de color de rosa ó blanco , y 
llevadas por pedúnculos muy largos. La corola es ea 
forma de rueda , y se halla profundamente dividida 
en cinco divisiones aovadas: y la caxa larga con mu* 
chas semillas aovadas y lustrosas. Habita esta planta 
en muchos parages de España , y florece desde S4aya 
hasta Septiembre. El espejo de venus conviene para ias 
macetas aun mejor que para adornar en tierra. No 
dexa de agraciar en los tiestos si llegan á estar bíea 
poblados 9 proporcionando buen adorno con la abun- 
dancia de flores de que se visten los ramos. Es ci^ttú 
que en las. faxas. de flor y en los arriates na so-i> 
bresale y queda confundida esta planta por el ma- 
yor brillo y corpulencia de las demás que se em« 
plean para el adorno de los jardines ; pero dice muy 
¿ien para vista desde cerca. 



]>£ LAS PLANTAS AKVALBS. 345 

DE LOS PENSIE& 
floÍ0 tricohr. Litu 

iLsta planta anual y' conocida también con los no6i- 
bres de pensieles ^ pensamienfes , y trinitaria 6 flor de 
la trimdad f que apenas crece en su estado sibrestrcy 
produce con el abono y cultivo muchos ramos del- 
gados ^'extendidos, que adquieren hasta . un píe de 
altura, y se hallan guarnecidos de hojas sentadas, 
oblongas, dentadas y mas angostas que las radica- 
les. Las ñores son muy abundantes y hermosas , y^ 
varían en su color y tamaño. Muchas veces las pro- 
ducen enteramente amarillas , y algunas otras blan*-> 
cas; pero lo mas regular es hallarlas hermosamente 
cariadas , teniendo los dos pétalos superiores amari- 
llos con una mancha de color de purpura en cada 
uno } los dos de enmedio de un blanco amarillento; 
y el inferior de color de purpura obturo .y como 
fltercioi)elado. Las variedades que mas agradan ^on las 
de flores- anchas con los colores vivos y sobresalientes. 
Se adaptan para el adorno de las fazas, arriates , man- 
chas , canastillos y demás del jardin de flores, salpi- 
cando los golpes é interponiéndolos con inteligencia á fin 
de que proporcionen una agradable diversidad. Ignat^^ 
mente se siembran -en, cuerdas que circundan; los^ qua-^ 
dros, almantas, caracolillos y demás , y así dicen bellas 
Nmente. Se acostuhíbra también sembrar algunos quadros 
é manchas grandes únicamente con pensies , cuyas al- 
fombras admiran por la armonía que causan luego que 
están floridas estas plantas. Donde sobresalen mayor- 
mente es en macetas. Duran en flor desde últimos de * 
Marzo hasta Junio , y aunque es cierto que luego que 
se ha pasado su flor presentan muy triste y pobre el ter- 
reno , con todo compesan después ampliamente esta 

XX 



340 3C)E LAS P^AÍÍTAS AKUALBS. 

falta con la variedad y brillantez de sus colores , y 

por el largo tiempo que continúan con flor. Una ve* 

sembradas en un terreno se reproducen anualmente 

por las simientes maduras, que sq desprenden de las 

plantas* 

Se hallan dotadas las caxas de los pensies, en las que 
se contienen las simientes , de una fuerza elástica sin-* 
guiar , por cuya propiedad «e abren luego que haa 
madurado , y arrojan las simientes esparciéndolas ea 
toda la circunferencia j y asi si se desean guardar es- 
tas simientes deben recogerse *las cazas antes de su 
perfecta maduración. Guardan la virtud germinativa 
por espacio de muchos años , siempre que se encier-* 
ren en quartos secos y ventilados. No dexan de mani^ 
festar flor las plantas de pensies ^sembradas en Abril y 
Mayo ; mas con todo son las flores tan descoloridas 
en las plantas de estas siembras tardías j que no es 
útil este método. Las sembradas espontáneamente por 
haber sacudido naturalmente las cazas su semilla flo-!- 
recen con anticipación respecto de las que se siem-» 
bran por el otoño ; y suele ser tan abundante la r&» 
producción que se logra ^ que es necesario destruir 
mucha porción de plantas , tratándolas como á malas , 
yerbas á fin de que no incomoden á otras sus vecinas* 
llenen los pensies la. ápreciablé circunstancia de 
prosperar en parages sombríos , y. aun debazo de la 
son^bra inmediata de los árboks prueban bien y ador^ 
nándose en dichos parages sus flores con mas viveza 
y lustre 9 por quantó no come el sol los colores, que 
siempre les quita mucha parte de su brillo. 



DE LAS ÍLAln"AS ANUALES. J47 

DEL ALELÍ DE MAHOR 

(Hesperís fMrítíma Lamarck. Cbeiranti>utMairiti^ 
mus. Lia.) 

•Üil talló de esta planta es ramoso y derecho , algo ás^ 
pero y de tresquartos de pie de alto : las hojas pe^ 
eíoladas casi elípticas : las flores terminales, de im.cof 
lor encardo mas ó menos subido : y las vaynas roUi-^ 
zas y muy delgadas. Nace abundantemente en las cos« 
tas del mar Mediterráneo ^ y florece eñ los jardines 
desde Marso hasta Octubre. 

£1 alelí de maho^ ^se siembra tlel mismo .modo~ y 
en los mismos parages que los pensil , y en sus flo-« 
res encarnadas y olorosas fundan algunos floristas 
mucha parte del adorno de las.faxas de flor mas co-^. 
muñes. Del mismo modo que sucede con los pensies 
nacen bastantes plantas de alelí, de mahon por las si« 
mientes que se caen ide. las vaynas ya maduras ; es 
cierta que no se ve en estas la elasticidad que se ad-* 
vierte en las caxas de los pensies y mas con todo 
se reproducen bastantes plantas por este medio en los 
parages en que se han cultivado. 



DE LA ARAÑUELA. 
(NigeHa damascena. Lin.) 

•JLa arañuela j avfiña ó agetrnt de jardín es igualmente 
una de las plantas anuales que se culivan principal* 
mente« por la buena vista que proporcionan en con- 
junto con las demás flores. £1 tallo se levanta á pie y 
medio ó dos de altura , es ramoso » estriado y vestido 
de niuchas hojas alternas , sentadas y muy fínamen-» 
te recortadas» Las florea son terminales de dbs^ dedos 

^^2 



$é^S DB LAS PLANTAS ANUALES. 

de diámetro » y colocadas sobre un involucro hojoso, 
muy recortado yma^ largo que la flor* £$ta se com- 
pone de un cáliz de cinco hojuelas ovales , extendidas 
por. lo .regular 9. de un color azul mas 6 menos claro: 
de una corola de ocho ó mas pétalos en forma de cuer- 
nezuelo hendido cada uno en dos labios ; el superior 
entero y agudo 9 y tsl inferior con dos dientes : de 
numerosos estambres : de un germen ccm cinco estilos; 
y de igual numero de caxas membranosas donde estaa 
encerradas las semillas olorosas y negras. Florece esta 
planta en los jardines todo d verano ; y las flores soa 
sencillas ó semidobles , blancas y encarnadas ó azul de 
'porcelana , cuyo color es el mas sobresaliente y que 
tnas se estima : por cuya causa deben separarse estas 
castas exclusivamente para la recolección de simiente. 
Para esta recolección no ha de esperarse á que 
las casas se abran y dexen caer las semillas al sue^ 
lo , á menos de que solicite el florista obtener en el 
siguiente ano plantas fértiles, que nacerán en aquel si-» 
tio por las simientes desprendidas* Pocas plantas sien** 
ten la trasplantación mas que esta, y pocas agrade- 
cen tanto como ella la buena tierra ^ y el bene&io de 
mantillos consumidos. 

DEL CARRASPIQÜE. 
(Iberis umbellata^ linifolia et pitmata. Lio.) 

1 res son las especies anuales de carraspique que se 
cultivan para adorno de los jardines , adeiiías del car- 
raspique perennevde que ya hemos hablado $ la .prime- 
xa^ que es el carraspique bkmeo feipteño ( Iberis jumbe-^ 
llata Lin.).se cria con notaUe abundancia en los cer-» 
ros de Aranjuez , de los quales se ha introducido le 
simiente en estos jardines. Sus flores son blancas sin 
mezcla de otro color} pero con, el cultivo se han lo^ 



DS LAS PLANTAS AKUALSS. 349 

grado algunas variedades de flor de color de carne y 
aun morada. Es jrianta de mediana altura que' florece 
por Marzo y Abril 9 y en años templados alguna vez 
también, por el otoño ; y es la mejor de todas , por 
quanto se crian sus tallos recogidos y poco elevados 
coronados por los parasoles de flor. Conviene para 
las macetas , y no dexa de aumentar la diversidad y 
coiistraste mezclada con arte en las faxas de flor con 
otras que estén en sazón al mismo tiempo. El carras^ 
fique morado ( Iberis linifolia Lin. ) es la segunda es- 
pecie que sé cultiva en estos jardines , su flor es mo- 
rada y varia con flor blanca , y se encuentra con abun- 
dancia en la montaña de , Monserrat. Con motivo de 
adornar mas las flores moradas es conveniente supri-- 
mir las de flor blanca , y solamente dexar aquellas 
de que se ha de recoger la semilla. La tercera clase de 
carraspique 9 que llaman hlanco alto ( Iberis pirmata 
Lin. ) crece á pie y medio de altura , se siembra del 
misino modo que el morado , produce sus flores blaur* 
cas y rara vez moradas. Son los carraspiques admí-» 
rablemenjte adequados para el adorno de los jardines. 
£1 color blanco puro de las flores en algunas espe- 
cies , y el morado en otras ; y las numerosas flores 
con que se hermosean los tallos y ramos y unas veces 
dispuestas en parasoles espesos > y otras reunidas en 
corímbos apretados , forman un aspecto agradable. El 
carraspique blanco pequeño es el que primeramente 
da flor i cuya circunstancia y el color blanco de nieve 
de sus numerosas flores hacen justamente preciosa esta 
plan^« E^ cierf» q^ dlbl^^co alto no reúne algunas de 
las. apreoiables; ^alidade^ q^e^aj;^nipañftn;al anterisMTy 
ñias tiehjB la j^fiW ^árcunstanoia de florecer poco 
después. 



350 . DS LAS PLANTAS ANUALEf* 

DE LA MÜSCIPÜLA Ó PAPAMOSCAS. 
( Sikne armería. Lia. ) 

iLl tallo de esta planta aaual que sube á pie y me-^ 
dio ó dos pies , es rollizo , nudoso y ramoso : las ho* 
jas oblongas , agudas y opuestas : y las üores coló-* 
cadas en corimbos terminales son pequeñas , olorosas 
y encarnadas* Tiene el cáliz tubuloso con cinco dien- 
tes : la corola de cinco pétalos festonados r diez es<* 
tambres : un germen con cinco estilos : y por fruto 
una casa de tres celdas con muchas semillas. Si se siem* 
bra la muscipula por Noviembre y Diciembre florece 
en Junio ; y si por Marzo y Abril da flor en Septiem* 
bre 9 y aunque las plantas de estas ultimas siembras 
perecen de resultas de la intemperie , y con los yelos, 
tienen sobrado tiempo para la maduración de las si- 
mientes.) que se desprenden espontáneamente y se caen 
al suelo > lográndose muchas plantas que al siguiente 
año manifiestan su fior tamlñet]L en Junio. Las corolas 
tienen un humolr viscoso ^ al qual se pegan las mos- 
cas y por cuya circunstancia le han dado el nombre 
de musdpula ó papamoscas. Se ponen en las &zas y ar- 
riates interpoladas con otras flores. 

Todas ^stas plantas extgen el mismo cultivo que 
la espuela de caballero , al qual nos referimos. Aunque 
se siembran de asiento todas las expresadas especies y 
no necesitan trasplantarse , ( antes al contrario es ope- 
ración que causa un retroceso en su vegetación) coti 
todo disponemos semilleros c^mo'icóu las espuela^ , y 
se trasplantan los golpes iiácados ^ddü-^épellon por Fe- 
brero ó Marzo. 

Los pensies ^ alelí de mahon y carraspique blanco pe^ 
qüetio pueden sembrarse por últimos de Julio y en 
Agosto , resguardando las siembras del ardor del sol; 



DB LAS PLANTAS ANUALES. 351 

y atendidas las macetas en que deben practicarse estas 
siembras con el cuidado y diligencia posibles podrán 
lograrse flores tempranas en Enero y Febrero. Se res^ 
guardarán los tiestos debaxo de portales de jardin , ó 
en reservatorios y estufas , y así se lograrán fácilmente 
flores anticipadas^ La ventilación es muy necesaria 
para que se conserven saludables en los resguardos; 
y la defensa del frío por medio de setos , caldas y 
demás so$te^drá la vegetación. Igualmente se pueden 
aponer dibuzos 9 lazos y orlas con estas tres plantas 
interpolándolas según se desee y y así presentarán una 
variedad y me&da de colores coordinados con sime^ 
tría y orden al capricho del florista. 

Con estas plantas anuales pueden adornarse bas- 
tante los terrenos del jardin , sin que sea quasi nece« 
fario hacer uso de las perennes ; y sin que por esto se 
eche ^lenos la viveza y variedad de colores , cuyo 
contraste y mezcla graciosa hacen dignamente admi-« 
rabie un jardin bien florido y adornado con ellas« 

DE LA I^ÜNARIA. 
(Lunaria annua. Lío.) 

llista planta , que se cria con bastante abundancia en 
Monserrat y otros parages de España ^ se cultiva en el 
jardin de flores por la rareza de sus grandes vaynillas 
redondas 9 aplastadas» transparentes y de color* de nan- 
ear. En algunos ramilletes de flores se suelen colocar 
por la variedad algunas ramitas con estas vaynillas 
abiertas 9 aprovechando las partes mas brillantes y 
nacaradas* Es planta bienal que crece hasta quatro 
pies de altura : su tallo es derecho 9 ramoso y cubierto 
de pelos ásperos : las hojas son alternas y acorazona^^ 
das ; las flores se hallan dispuestas en. panojas termi<- 
nales , y son de un color morado claro. Florece en los 



3(1 ]>B LAS PLANTAS AKVALBS. 

jardines por Mayo y Junio ; y perece luego que ha 
perfeccionado sus semillas. Se reproduce con facilidad 
^ta planta por las semillas maduras que naturalmente 
se caen al suelo. 

D5-LA MARAVILLA. 
(Calenduia qfficinalis. Un.) 

JLa maravilla conocida también con el nombre de Cd^ 
rena de rey ^ e& tma planta pequeña , que tiene el tallo 
muy ramoso y afelpado : las hojas vellosas y amari* 
lientas , las superiores lanceoladas , y las demás aova* 
4oH>btusa5. Las flores están sostenidas por pedúnculos 
largos y desnudos ^ y nacen en la extremidad de los 
ramos. £1 calis común es sencillo , partido en muchas 
lacinias casi iguales, y contiene muchas flores tubulosas 
y hermafroditas en el disco , y los rayos. femeninos en 
lengüeta con tres dientes* El receptáculo es desnudo, 
y ,las semillas en forma de navecilla y erizadas. 

Florece esta planta la mayor parte del año , y ha- 
bita en los álredores de Madrid y de Aranjuez , y en 
otras muchas partes de Espada. La planta silvestre es 
muy pequeña y de poco mérito ; pero por el cultivo se 
han logrado algunas hermosas variedades de flor doble 
de color de. naranja muy vivo , y de amarilla des^ 
eoiorido. La maravilla se siembra de aisiento en las fa« 
xas y arriates.de flor mas ordinaria; y sus anchas y 
grandes flores de tres y quatro dedos de diámetro 
hermosean en mezcla con las demás.. Estas flores de»* 
piden uji olor desagradable. Se multiplican las mara^ 
villas con tanta abundancia en los jardines por las se^ 
millas que se desprenden de las plantas , que es preci- 
so arrancar las mas de ellas dexándolas á un pie de 
distancia* Las flores sencillas se desechan siempre del 
cultivo. 



DB LAS PLANTA* ANUALH8, J f 3 

DE LA PERSICARIA, 
6x;0ULLAS DE COETE. 

(PotygMum oriéntale. Lío..) 

liil tallo de está planta se levanta hasta ocho pies 
de alto, es derecho , nudoso , y vestido de muchas 
hojas grandes , alternas , aovado-lañceoladas y muy 
enteras , y que envaynan al tallo. Las flores saa 
pequeñas comunmente encarnadas y rara vex blan- 
cas 9 y están colocadas^en espigas apretadas , termi- 
nales y colgantes. Esta planta anual se cría en el 
levante ; florece por Septiembre y Octubre j se siem- 
bra de asiento en el mes de Marzo ; y adorna en los 
quadrós grandes y arriates de los jardines no tanto 
por la hermosura de sus flores , quanto por la diver- 
sidad y estrañeza de la planta. Se reproduce abun¿ 
dantemente en los jardines po^ las setnillas que ña^ 
turalmente dezan caer las plantas por el otoño. 

Siembras. Se siembran todas esta» plantas al ra$^ 
por Marzo y Abril regulaitoente de asiento ; y al-»- 
guna ve7 se forman semilleros tempranos con ellá$ 
para trasplantarlas con todo su cepellón quando aun 
son pequeñas. La ^maravilla se siembra igualmente por 
Junio , con la idea de que florezca temprano por lA 
primavera , trasplantándose por Noviembre y Dicíem*^ 
bre en los parages que se tienen que adornar. Se 
siembran igualmente por Marzo y Abril como las de- 
mas, en cuyo caso dá flor por él otoño. Prevaled- 
tren estas plantas en terrenos substanciosos , y la lu- 
naria exige situaciones sombrías ^ las otras dos pros- 
peran en sitios ventilados y asoleados. En todo lo' 



3 $4 ^^ l^AS l^lAKTAS AKUALES. 

demás requieren los cuidados referidos para con las 
otras plantas anuales. ^ 

DEL GUISANTE DE OLOR. 

(LatJbyrus edorútus- Lia.) 

^xlanta. graciosa por el color y olor agradable de sus 
^fi^flor^s, y por lo mismo se cultiva como planta d^ 
^adorno. Sus tallos son angulosos ^ ramosos y largos 
jide tres ó mas pies , y vdlosos. Sus hojas se cqnií- 
99P«nen de dos hojuelas aovado^oblongas de mas de 
fiuna pulgada, algo pelosas, cuyo peciolo común 
»»se termina en zarcillo ramoso : las estipulas son 
5}Casi asaetadas : los pedúnculos axilares,, cada uno 
^9Con dos. grandes flores que t^nen el estandarte de 
»f color de rosa, y. los. demás pétalos blancos, ó el 
^estandarte de un purpura pbscuro, y las alas y 
f>quilla azules« Las legumbres son oblongas y vello- 
nsas. Florece desde Mayo hasta Agosto 9 y es orígi- 
sfuaria de ia India oriental" (Vé^se Cavanilles cur-^ 
M de Botánica.) Los guisantes de olor se siembran 
de asiento por Octubre y Noviembre ó por Febrera 
y Marzo en las faxas de flor^ poniendo sus enrames 
f^QiTirei^pondientes para que se enreden sus tallos sar- 
mentosas ; tambiei^ se forman guirnaldas con estas 
plantas ,. y st ponen al píe de aljgunos árboles á fia 
d^ que vistan hermosamente sus troncos. Esta es una 
de las principales flores que destina el florista cuidadoso 
para el adorno de su jardín, procurando que los golpes 
se hallen siempre bien poblados y espesos. £1 color 
mas común de estas flores es el morado , bien que 
también las hay blancas , encarnadas , y variadas de 
Uanco y exKarnado 9 y de encarnado y azuL 



• Í>B LAS LLANTAS ANUALES. 3J5 

DEL DON DIEGO DE DÍA. 
( Convolvulus trkahr. Lfn. ) 

iLl Don Talego de día , asi llamado por la semejanza 
que tieae la flor con los Don Diegos de noche j desea-> 
▼uelve susr hermosas flores campanudas de tres qo^ 
lores durante el dia, mas permanecen cerradas de 
noche, y aun en días nublados se mantienen sin abrir. 
Es planta de mediana altura , y ensanchan notable-" 
mente sus ramos herbáceos, tendidos y vellosos, for- 
mando golpes espesos. Los pedúnculos tienen dos 6 
tres dedos de largo , nacen del sobaco de las hojas 
sentadas , alternas , vellosas , y aovado^lanceoládás , y 
cada uno sostiene una sola flor grande campanuda 
con cinco pliegues , y cinco ángulos en su borde. Tiene 
cinco estambres , un germen globoso , con el estilo 
partido en dos ; y la caza de dos celdas con variar 
semillas negras y angulosas. Florece esta planta des- 
de Mayo hasta Agosto ; sus flores son muy abun- 
dantes y vistosas , y están adornadas con tres colores, 
que son el azul, el blanco, y el amarillo. Se cono- 
cen igualmente dos variedades de esta planta poco 
apreciables la de flor blanca, y la jaspeada. Es de las 
flores que agracian mas en los jardines. Se siembra 
de asiento por Marzo y AbriP, y prevalece en las 
orillas de las caceras , en los sitios frescos , y tam-^ 
bien en los bordes de las faxas de flor ; y aumenta 
la hermosura en los canastillos y almohadillados en 
mezcla con otras plantas de adorno. 



yy2 



3 $6 DB LAS PLANTAS AKUALBS. 

^ DE LA ENREDADERA CAMPANILLA- 
{Ipimiaa violácea» Lia.) 

jLia enredadera campofuUa es planta anual 4e tallo 
voluble de ocho ó diez pies de largo ^ y no dexaa 
de adornar sus grandes flores campanudas , moradas^ 
azules , color de violeta , blancas , ó abigarradas. Se 
siembran del mismo modo que los Don Diegos de dia 
en la inmediación de árboles delgados á los quales se 
agarran y abrazan, y también se siembran en las 
£ixas y parages del jardin, que tenga por conveniente 
el florista clavando al lado algunas ramas grandes á 
las que puedan enlazarse sus tallos volubles. Suelen 
vestirse con esta flor asimismo algunas paredes , em- 
berjados , encañados y texidos de ramas enlazadas^ 
y sus numerosas j acorazonadas y anchas hojas entre-* 
mezcladas con sus abundantes flores cierran aquellos 
claros con no poca gracia y adorno del jardin. Igual- 
mente se forman guirnaldas y otros dibuxos en los. 
parages mas freqiientados , y en los que se procura 
tma regularidad y simetría estudiada. 

DEL ALTRAMUZ. 

{Lupinus) 

pe conocen varías especies anuales de abramaz ^ que 
todas pueden servir pata, el adorno de los jardines. 
Sus tallos sé levantan hasta pie y liiedío de altura^ 
son derechos , rollizos y vellosos , y raáiosos : tienen 
sus hojas palmadas, compuestas desde cinco hasta 
nueve hojuelas lanceoladas > blanquecinas ^ y mas ó 
menos estrechas y vellosas , según las especies. Las 
flores son grandes , hermosas y amariposadas , y es-« 



BE LAS PLANTAS ÁNUALBS; 357 

taa colocadas ea espigas terminales , y las legumbres 
son largas puntiagudas y cocreosas 9 y encierran va- 
rias semillas casi redondas y comprimidas. Muestran 
estas plantas por Mayo y Junio sus hermosas flo- 
res blancas , azules , de color de rosa , amarillas , ó 
^bigarradas según las especies. Prevalecen en los terre- 
nos estériles ^ y la dem^istda humedad las hace pe- 
recer. 

Siembra^ Se siembran de aliento todas las refe- 
ridas plantas en Ipá parages en que tienen que florea 
cer, echando tres ó quatro dedos de cubierta sobre 
las semillas. No temen los fríos de .este temperamen-^ 
to j mas con todo ^ suelen resguardarse alguna vez 
de la intemperie por medio de portales de jardia 
á fin de que se pelamen y maniñesten su flor mas 
temprana. Convienen mucho mejor estos resguardos á 
Ips Dm Diegos de día , con cuyo auxilio podrán flo^ 
recer con un mes de anticipación por últimos de Mar-^ 
zo ó en Abril. Se siembran todas estas plantas al raso 
desde Octubre hasta Marzo f y prosperan en terrenos 
medianamente substanciosos» Con motivo de destruir 
los zorzales 9 mirlos y otras avecillas mucha porción 
de las simientes de estas castas que se ponen al des^ 
caoiipado en tierra, siendo los daños mas considera- 
bles en las siembras de los guisantes de o/or 9 acostum- 
bramos en estos reales jardines disponer algunas eras^ 
en las que se verifican estas siembras colocando los 
golpes á seis dedos de distancia. Se riegan con rega- 
dera 9 y se cuidan con la mayor diligencia hasta Fe-^ 
brero 6 Marzo, que se trasplantan en los lugares apa- 
rentes y mas acomodados. Con esta práctica se lo- 
gra defender estos semilleros de los referidos daños 
con solo el cuidado de que un niño ó muchacho es- 
pante dichos pasaros áe los semilleros. Ha habido años, 
que sin esta precaución, no se hubiera logrado un 
solo pie de las indicadas castas por causa de los da- 



3 $8 DS XAS FLAKTAS ANUALES. 

ños de los mirtos. Para sacar estas plantas se cor-' 
tan ios cepellones en quarterones con navaja ó con 
la pateta de jardín regando anticipadamente el tetre-^ 
no para que haga liga , y no se desuna la tierra,^ 
y deze las raices sin abrigo. Se siembran igualmente 
en macetas en las que proporcionan buen adorno los 
guisantes de olor i bien enramados , y aun mejor" los 
Don Diegos de día. 

Recolección de simiente. 'El cultivo^ riegos ^ labo- 
res y demás que requieren estas plantas son comu-' 
nes á todo vegetal. Los enrames se clavarán en lá 
inmediación de las plantas del guisante ^ y -^redaiera 
eanspatMa , sin estropear ni herir sus raices. Las ra-^ 
mas , caritas , ó cañas se proporcionarán á la altara 
á que desee el florista que enramen las plantas; y 
aun suelen atarse por su cima 6 extremidades á fin 
de que los tallos se crien recogidos. Esto es mas ne« 
cesario en las macetas. 

Las simientes deben recogerse de las plantas mas 
saludables^ y ai paso que maduran; pues sin esta 
circunstancia sé van desprendiendo diariamente y se 
caen al suelo con desperdicio grande en vista de 
madurar gradualmente. Las castas de los guisante f 
de ohr y las del altramtñ pueden perpetuarse sin va-^ 
ríar , si el florista cultiva con separación de las otras 
las de cada color para el objeto de recoger la si- 
miente. ^ 

En todo lo demás conviene el cultivo de estas 
flores con el que exigen todas las anuales que re^* 
sisten al raso. 



f>S LAS iPüAKTAfr AKUALBS. 9$9 

DEL TORNASOL. 

..(Heüantktís anmms. Lía.) 

i tallo OQ esta, planta anual que indlstlntaotente se 
conoce en los jardines con los nombres de tornasotf 
girasol^ flor. 4^1 sol y Corona S/^al^ giganta^ y copa 
de Júpiter 9 crec^ ¿hasta catorce pies de altura, es de- 
xechp 9 joUizo ^ y .tiene bastantes jboj^^ aj,t;erpa;; ^ gfiue- 
jsas, ^d^.dl^ ó^4oce dedps .de largo» 4^pe;^as^, aco<^ 
razonadas , festonado-dentadas^ y co^ peciolos largos 
y gruesos. Las flores nacen en la lextremidad de los 
tallas ó ranioS) son solitarias, amarillas , inclinadas 
hacia un lado , de mas de un pie de diámetro , y - si*^ 
guen el curso del sol. £1 cáliz común es empizarrado 
compuestQ jle- npichas ; escamf? tuasi largas que los 
rayos de la flor : estos son estériles , en lengüeta» 
de Un. color amarino hermoso > de mas de un dedo 
de largo , y doblados hacia afuera en su ápice. Lqs 
iloseuli^s 'del ndidco. son hermafroditos, tubulosos:, ^ 
de un amarillo' m^s obscuro. Las numerosas semi- 
llas blancas ó negras , oblongas , ^uadtangulares , y 
con un vilano caedizo . nacen en el receptáculo par 
joso. Esta planta es natural del Perú y florece desde 
Julio hasta el otoño. Se conocen dos variedades prin:r 
cipales del girasol la una de tallo sencillo muy ere- 
cfdo y grueso terminado por una ^sola flor muy 
espaciosa, y la otra de tallo ramoso que crece de seis 
á ocho pies de altura. £1 color amarillo de estas flo- 
res suele ser mas ó menos subido según las varie-^ 
dades , igualmente se cultivan algunas plantas de flor 
enteramente doble : es decir que todos los flosculos tu.» 
hulosos del disco se mudan en flosculos en lengüeta 
como los rayos aunque algo mas pequeños. 

Siembra y cukivo. Se siembra el girasol de asiento 



JÓO J9£' LAS ^AVTAS A^VAl<^ 

por la primavera cubriendo las semillas cotí eí grueso 
de dos dedos .dé tierra. Prevalece en los terrenos subs-^ 
tancíosos , asoleados ^ y que tienen proporción de rie- 
gos de pie. Sirven estas plantas para ;el adorno de 
algunas manchas , y asimismo para vestir algunas ca- 
ceras maestras y calles principales dé los jardinesi 

La excesiva humedad las hace perecer y el mu^ 
cho solías vivifica. Poco antes de madurar las semi*^ 
Has del girasol se cortarán las flores con al^o de tallo 
y se pondrán á curar al sol en algún parage tjue se 
halle defendido de los dafios de Tos pasare» , que 
si hallan ocasión se la comerán toda. Muchas perso^ 
ñas acostumbran comer estas semillas del mismo modo 
que los cañamones ^ y es un excelente alimento para 
cebar pábos y gallinas. 

BE LA QÜARENTENA. ^ 

(Hesperís anma Lamark. Cbeiratabus amuus* Lio.) 

V/recen los tallos de la quarentena á dos pies de 
•altura, son rollizos, ramosos y guarnecidos con 1hh> 
jas 'lanceoladas , vellosas ^ que son unas veces alter-r 
-ñas, otras (puestas, y muchas veces. na(^n de tres 
en tres. Las flores terminan los ramos , nacen en 
-espiga floxa , son olorosas ,;y se componen de quatro 
pétalos anchos, escotados^ Las siliqxus son largas,, rollir 
«as, piuitíí^udas , asurcadas, y encierran numero? 
«as simientes redondas 9 aplastadas, y pestañosas. Esta 
planta suele mostrar el botón de la flor y aun flo« 
recer á los qjoarenta diaá después de. haberse sem- 
brado par la primavera., tiempo en que se practicáis 
e^as siembras casi corclusivamente en los mas para-- 
ges de España, de lo qual la ha venido el nombre 
de quarentena. Tienen las quarentenas tanta analo*^ 
gía con los alelíes que díScUmeate se dístipgUQ^ de 



^B LAS PLANTAS AKUALBS» 361 

ellos á no ser por sus tallos herbáceos y anuales ; y 
del mismo modo que aquellos , varían éstas con las 
flores blancas y encarnadas , color de carne , de rosa, 
de fiíego , moradas y azotadas y jaspeadas diversamenr 
te con todos los indicados colores. Ademas de estas 
variedades que proceden del color y de los tintes mas 
ó menos claros y subidos de las flores , hay otras que 
se diferencian en el porte ó hábito mas ó menos ra- 
moso : como por la disposición de las espigas de floc 
y tamaño de éstas. Se pueblan las plantas mas abun-- 
dantemente de ramos laterales» y son mucho mas ba^ 
zas y recogidas que los alelíes , á los que son muchas 
veqes preferidas por esta circunstancia. 

Siembra. Se siembran las quarentenas por Agosto 
y Septiembre , y también por Febrero , Marzo, Abril y 
aun Mayo. En estos reales jardines preferimos el mé- 
todo de sembrar por Agosto y Septiembre , y aun es. 
práctica quasi peculiar de ellos » resultando que se lo* 
gren plantas que florecen anticipadamente por la pri-;* 
mavera ; y consiguiéndose asimismo plantas mas aco- 
padas , vigorosas , de mas provecho y robustez , que 
las que se obtienen por las siembras de primavera. £s 
cierto que de estas últimas se adquieren plantas que 
dan su flor por el verano quando ya han cesado de 
florecer las otras ; y también lo es que los cuidados 
y esmeros que exigen las plantas de los semilleros de 
verano se omiten con las de los semilleros de prima- 
vera ; pero en compensación se anticipa el goce de 
esta flor de dos á tres meses , y se crian individuos so- 
bresalientes en grado superior. Se pican las plantas- de 
todas estas siembras en nuevos criaderos como expli- 
caremos y aunque no es necesaria esta operación coa 
las plantas de los semilleros de primavera , que pue-r 
den con ventaja conocida y ahorro de trabajo picarse 
de asiento , ó sea trasplantarse en los parages en que 
deben adornar. De las siembras del mes de Febrero^ 

zz 



362 DE LAS PLANTAS ANUALES. 

Marzo y Abril se lograa plantas que florecen sucesw 
▼amenté desde Junio hasta el otoño ; y las de Agosto 
y Septiembre manifiestan sus flores desde Abril en ade- 
lante* Los semilleros de verano se disponen en eras 
regulares preparadas en terrenos medianamente subs- 
tanciosos 9 que carezcan de estiércoles enterizos , y 
tengan su exposición entre sol y sombra ; bien que en 
años de otoñadas tempranas adelantan con mas ven-- 
taja las plantas de los semilleros asoleados; por lo qual 
deberán establecerse por ambos métodos , y asi con- 
seguirá el florista un surtido completo según siga la 
temperatura calorosa ó templada. En situaciones som- 
brías se crian desmedradas las plantas , débiles y al¿- 
Ada$ , y de esto resulta que se atrasen y nó hayan ad- 
quirido robustez ni medros para resistir álos fríos del 
invierno en los criaderos* No hay duda de que se 
criarán mucho mas fuertes las quarentenas si se siem- 
bran de asiento en macetas , que' se podrán cómoda- 
mente defender durante los yelos con los abrigos que 
se aplican en los criaderos de planta picada* Esta ma- 
niobra suele no exéctitarse en jardines de mucha ex- 
tensión 9 considerando el crecido número de tiestos que 
se necesitaría para el surtido del jardin } mas con todo 
es f)ráctica preferible por quanto se excusan las ope- 
raciones de picar y trasplantar , que siempre resultan 
en menoscabo de las plantas y causan un retroceso en 
su vegetación : y se lograría adelantar la flor por este 
método* Las siembras de Febrero y Marzo se practi- 
can en alguna alvitana , ó en eras abrígadas y res- 
guardadas de la intemperie. Las de Abril y Mayo se 
executan al raso en situaciones cómodas y análogas á 
los semilleros de verano. Se siembran las quarentenas 
del mismo modo qué los alelíes , esparramando las si- 
mientes á puño con igualdad , y poco espesas , y aran- 
do ligeramente ó mucho mejor extendiendo á puña- 
dos sobré ellas un lecho de mantillo muy cernido pai^a 



Di LAS PLANTAS ANULAE& 363 

que queden cubiertas del gruesa del cantero de un peso 
duro. Los riegos serán con regadera de lluvias finas 
antes de que broten las simientes , y después hasta que 
estén bien nacidas, que se podrán regar de pie sin. daño 
de las plantas y con ahorro de trabajo. Estos riegos se 
repetirán con mas ó menos freqüencia con arreglo á la 
estación húmeda, ó seca. Es de la mayor consequencia 
limpiar con cuidado estosr semilleros de todas las ma- 
las yerbas antes de que tomen incremento ; como asi* 
mismo entresacar con tiempo los parages espesos , estp 
contribuye no poco para que se i:rien lozanas y ensan-*, 
. chen y adquieran buenos medros. En los semilleros de 
primavera es aun mas necesaria esta entresaca. Es uno 
de los puntos mas esenciales de este cultivo el ezecu- 
tar debidamente las entresacas y dependiendo quasi de 
esta operación la futura vegetación vigorosa ó débil 
de las quarentenas. Cada plantita deberá dexarse á qua- 
tro ó seis dedos de distancia , con lo qual hallarán ali«- 
mento proporcionado para su incremento , y en lo 
sucesivo darán manifiestas señales del regalo con que 
se criaron en aquella primera edad. 

Picar. Se pican las quarentenas del mismo modo 
que hemos explicado en el cultivo del aleli , luego que 
han criado seis u ocho hojitas en los semilleros , pre-« 
parando criaderos ó portales de jardin en sitios cómo* 
dos y ventilados y libres de humedades é inundaciones, 
y con su exposición al sol de mediodía para la planta 
de los semilleros de verano ; y para las de primavera ^ 
se pican en er^ al raso. Estos criaderos se previenen 
en estos jardines con tablas que sobresalen un pie del 
terreno; llenando los caxones que se forman de este 
modo con mantillo consumido y que haya servido para 
criar lechugas, ú otras producciones análogas en el año 
anterior. Las estacas , que se fixan en tierra para esta^ 
blecer estos portales , suelen tener por delante ó por 
la parte del mediodía un pie mas que el criadero, y 

ZZ2 



364 I>£ I'AS PLANTAS ANUALES. 

por la parte del norte como un pie y quarto ; atrave- 
sando como mas cómodamente pueda el florista unos 
listones ó palos delgados para sostenerel peso de los pa- 
jones , y proporcionar durante el invierno á las plantas 
el abrigo que necesitan para su vegetación lozana. Se pil- 
can las quarentenas en estos criaderos á la distancia de 
una quarta; desando fuera de tierra el cogollo ; y no 
enterrando mas que Us raices de las plantitas, que cor- 
reria peligro de perderse si se plantasen á ma^or profun- 
didad que el nacimiento de las hojas inferiores. Es muy 
esencial que no quede en hueco la raíz de la planta pi- 
cada , para lo qual conduce el apretar los contornos 
de ella , bien sea con los dedos , ó bien con el mismo 
palito que sirvió para abrir el hoyo. Sin esta precau- 
ción se ventean las raices y se notan muchas marras. La 
planta de los semilleros de Febrero se pica en tierra ^ y 
no exige resguardos contra la intemperie. Las de los se- 
milleros de Marzo, Abril y Mayo se pican de asiento, si 
así lo tiene á bien el florista , con lo qual no es nece-*. 
sario trasplantar desde estos criaderos , cuya opera- 
ción siempre detiene la vegetación. Se regarán las plan- 
tas en los criaderos de invierno con escasez y y única- 
mente para mantener su vegetación Ínterin permane- 
cen en los resguardos ; mas los criaderos al raso ;de la 
planta sembrada por Febrero se regarán con mas fre^ 
qiiencia con proporción á la estación. La demasiada 
humedad es de los contrarios mas temibles que causan 
muchas veces la pérdida total .de estos criaderos de in- 
vierno. Las plantas recien clavadas en tierra se rega- 
rán copiosamente 9 y se defenderán de los rayos del 
sol durante los ocho ó diez dias primeros , habituando^ • 
las por grados 9 hasta tanto que se fortalezcan y re- 
cuperen. Si se notan algunas malrras ó faltas se re- 
pondrán sin dilación á fin de aprovechar el terreno. 
Los criaderos de quarentena se defienden de la intem» 
periepor medio de los setos ó cubiertas; se riegan lo 



DE Las plantas ANUALES. .365 

necesario para sostener la vegetación de las plantas: 
se ventilan siempre que el tiempo es favorable : se tie- ^ 
nen tendido^ los setos para beneficio del abrigo has- 
ta que el calor del dia ha disipado la escarcha : se 
limpian de las malas yerbas : se arrancan ó se cortan 
las hojas dañadas y podridas que se advierten en los 
abrigos ^ á fin de impedir que cunda el mal : y se po- 
nen los medios de destruir les ratones y demás ene- 
migos que perjudican á estas plantas. En las macetas 
se pican con mucha ventaja , y se excusa la operación 
del trasplante desando de asiento las que hayan sa- 
lido bien dobles. Se resguardan debaxo de portales con 
las mismas advertencias que quedan explicadas ; y en 
ellas se anticipa comunmente su florescencia quince 
dias. Para las plantas de las siembras de primavera es 
también método conveniente , que conduce al mayor 
vigor y lozanía de estas plantas. £n los criaderos de 
invierno reúnen las macetas las ventajas de estar m&- 
nos expuestas ai daño de los alacranes y demás insec- 
tos, de poderse remover al arbitrio del florista, y reser- 
var cómodamente de las goteras-, que tanto detri- 
mento causan en los portales y alvitanas. 

PUmtio. Se executan los plantíos de quarentena 
de los criaderos de invierno desde mediados de. Marzo 
ó desde Abril con arreglo á la estación. Las plantas 
de los semilleros de primavera se plantarán de asiento 
luego que han adquirido quatro ó cinco dedos de al- 
tura ^ ó quando en los criaderos han medrado las 
plantas que se pidaron , y empiezan á mostrar sus bo- 
tones de flor que será por Mayo , Junio y Julio. Por 
esta práctica puede lograr el florista la satis&ccion de 
disfrutar quarentenas con flor desde Abril hasta que 
las escarchas del otoño destruyen la vegetación. Como 
suelen perecer abrasadas por el ardor del sol de este 
temperacpento si se trasplantan quando aun son jóve- 
nes, prefieren algunos el pcarlas en criaderos por la 



366 X>£ LAS PLANTAS ANUALES* 

mayor comodidad de resguardarlas con sombras artU 
Aciales ; bien que también se defienden arrimando ho* 
jas de lechuga ^ á otras que miren al medrodia^ y pro* 
porcionen sombra á la planta joven , que se dexa es- 
cueta de noche para que disfrute del beneficio de la 
frescura. Deben sacarse las plantas con cepellón , pro- 
curando que no, se desuna la tierra y queden desabri- 
gad^ las raices* Se plantan en los parages del jardia 
que deben adornar, destinando los pies mas sobresa- 
lientes y dobles para los lugares mas visibles , y los 
sencillos se plantan en las &xas de flor basta donde 
proporcionan variedad con la diversidad y viveza de 
sus colores. En las macetas agracian las quarentenas^ 
visten bien sismpre que se planten tres ó mas plantas 
con proporción al tamaño de la maceta 9 y se destí-» 
nan para este usd generalmente las plantas mas esco-* 
gídas de flor doble. Esta e$ una de las flores finas que 
se cultivan en los jardines de España con cuidados y 
esmeros muy particulares. Se sacan de los criaderos 
para trasplantarse quando la tierra haga liga y tenga 
unión, ya sea estando moderadamente humedecida, ó ya 
sin la menor humedad en tierras que no se descom-» 
ponen fácilmente. Se abren con la paleta unos hoyos 
capaces para admitir cada cepellón , y se cultivan 6 
separadamente en vista de bastar por si solas para el 
adorno conipleto de un arriate , ó también en mezcla 
con otras flores delicadas y mas exquisitas. En segui-> 
da del plantío se dará un copioso riego. 

Del mismo modo que hemos indicado con los ale-* 
líes , así también se distinguen las plantas de flor do- 
ble de las que la producen sencilla, examinando los 
botones ó cálices con mucha anticipación antes de des- 
envolverse. Los botones ó cálices redondos , chatos y 
gruesos encierran flores dobles al paso que la dan senci- 
lla las de botones largos , angostos y puntiagudos. La 
práctica adiestra singularmente á los floristas para esta 



rm LAS PLAKTAS AÍRALES. ^éy 

determinación y separación de ñores dobles y senci- 
llas 9 que conduce mucho para adornar con conóci-- 
miento los varios distritos del jardín. 

Cultivo y recolección de simiente. Se reduce el cul- 
tivo propio para las qnarentenas á regar quando exi- 
ja este auxilio h sequedad de la estación ; á limpiar 
los terrenos de plantas extrañas , y arrancar los pies 
ya pasados luego que se han marchitado las flores^ colo<« 
cando en su lugar otras plantas si se desea que llenen 
el hueco. 

Del mismo modo que los alelíes , son estériles las 
quarentenas de flor doble, y únicamente se cogen las si- 
mientes de las flores sencillas. Entre ellas se eligen para 
este fin los pies mas robustos y criados con regalo; 
es siempre mas nutrida y abundante la simiente de las 
quarentenas que no se trasplantan , ^-y se dexan sazo- 
nar en los criaderos de invierno bien asoleados y ven- 
tilados , prefiriendo las plantas de copa mas espesa, 
de hojas anchas y carnosas y de flores mayores. Acos- 
tumbran generalmente los floristas interpolar con las 
quarentenas destinadas para la recolección de simiente 
algunas de flor doble 9 con la idea dé que se simpati- 
cen y se logre mas numero de dobles en laá siguientes 
siembras. Graduamos esta opinión en clase de proocu- 
pacion vulgar. Se recogerá la simiente á medida que 
vaya madurando con la misma diligencia , cuidado y 
advertencias que hemos expuesto pata la recolección 
de la de los alelíes, ^ - 

Con el fin de recoger simiente solemos executar 
algunas siembras por Marzo , Abril y Mayo , que flo- 
recen en el verano y perfeccionan la simiente por el 
otoño ; pero nunca participa esta simiente de las bue-* 
ñas calidades de la que se ha recogido de plantas de 
los otros semilleros. 

Siempre que haya cuidado en cultivar con separa- 
ción las castas para el fin de recoger la simiente , se 



3^8 DB LAS PLANTAS ANUALES, 

reproducen en los siguientes años con poca variación» 
tanto en sus colores , quanto en el porte ó hábito 
propio de cada casta. No sucede así si se cultivan pro- 
miscuamente yt se recoge la simiente de individuos que 
han tenido á su lado otras castas diversas. Én este 
caso se vician los colores , y se deterioran las castas. 

DE LA NICARAGUA Ó ADORNO. 
(Impaíiens balsamina. Lin.) 

JLjsl nicaragua es planta anual , originaria del Perá^ 
y se cultiva en quasi todos los jardines de España por 
la sobresaliente hermosura de sus flores. Crece á la 
altura de pie y medio , y produce el tallo ramoso, 
rollizo, lampiño y algo carnoso : las hojas alternas, 
oblongas y festonadas : y las flores pedunculadas y 
axilares , algunas veces solitarias ; pero mas comun- 
mente de dos en dos. El cáliz es carnoso , y se com- 
pone de dos hojuelas cóncavas y desiguales : la una 
prolongada posteriormente por un grande espolón , y 
terminada en su base por un cuernécUlo ó punta blanda 
y carnosa ; y la otra mas grande redondeada, en su 
base, ensanchada en su extremidad , escotada en figu- 
ra de corazón y con una espina blanda , carnosa , ma- 
yor que la de los quatro pétalos de que .consta la cob- 
róla en las flores sencillas : estos pétalos están tam-- 
bien escotados en su ápice , y uñidos de dos en dos 
por sus uñas largas y gruesecitas que están insertas 
interiormente en las hojuelas del cáliz. Los cinco es- 
tambres rodean al pistilo , que se convierte en una casa 
larga , rolliza , carnosa , de una celda , que en ha- 
llándose madura se abre elasti$:amente en cinco ven- 
tallas , y arroja á cierta distancia las semillas que en- 
cierra. Es planta muy vistosa , y forma un golpe po- 
blado de muchos ramos y hojas carnosas , cuyo color 



IXB LAS PLANTAS AHUAESS. 369 

verdoso interpuesto con la brHIántes y diversidad de 
colores, con que pintó la naturaleza á las flores ma-^ 
Tavilla al carioso, ¿as variedades de esta planta se dis-* 
tinguen en sencillas, y en dobles, habiéndolas de flor 
bknca , de color de carne , de rosa ,: de fuego , mo- 
radas con variedad de tintes , amarillas y jaspeadas 
indistintamente con la mezcla de todos los indicados 
colores. Las dobles son^ las que únicamente se conser^ 
van para el cultivo ; y entre ellas se consideran mas 
perfectas las de flores jaspeadas. Hay pocas plantas cu- 
yas flores se adornen con colores tan sumamente^ vi-* 
vos como los que se advierten en las. de las nicara— 
guas. No deben cortarse los ramos de estas flores con 
«i fin de colocarlas en los ramilletes, por quanto se 
ajan prontamente: y pierden en breves horas toda su 
brillo sin poderse lograr que renueven su vigor perr* 
dido en jarrones y cebolleras con agua. Es una her-* 
mosura efímera que pasa prontamente. Sus flores ca- 
recen de olor, suelen tener mas de dos dedos de diá- 
metro, y las manifiestan desde Junio hasta que las 
escarchas destruyen ^u vegetación delicada. 

Siembrú. Las primeras siembras de la nicaragua 
se executan por Enerx> y Fd>rero en alvitanas ó ca- 
zones á ñn de resguardar. las plantas durante el in^* 
vierno» De estos semilleros tempranos se logran las 
plantas ¡que manifiestan su flor por Junio» Se siem-^ 
bcan por surcos , ápnr golpes en^ camilleros distantes 
mas de medio pie; se cubren con un dedo de man-> 
tillo muy consumido , y se riegan con regadera hasta 
que hayan nacido , y aun en io sucesivo hasta tanto 
que se haUea bien crecidas las plantas^ Se- escardan 
los semilleros; siempre qué. ha^ti nacido, plantas ex« 
trañas en ellos , y se cuidan de manera que ad^uie* 
ran medros y se crien lo:^na$ las nicaraguas. Para 
esto conduce mudio que se dispongan portales para 
tender los pajones y cubiertas, y, remediar los daños 

aaa 



379 BK XAS PLAKTAS AKUAHES. 

del yelo ; en vista de que es planta saniamente dett^ 
cada que perece si penetra el yelo dentro de los abrí^ 
gos. Los cazones suelen prepararse de manera que 
sobresalgan del terreno ^ y puedan asi precaverse, los 
semillero^ de las inundaciones, por quanto^la de-* 
masiada humedad e$ de los contrarios mayores que 
perjudican á esta planta. En cada casillero ó golpe 
se siembran seis a ocho granos , de los quales ge«^ 
neralmente fallan algunos , y en el caso de qué hu«^ 
biesen nacido todos se entresacarán aprovechando la 
planta sobrante para picar en el caso de que asi se 
contemple oportuno. Uno de los principales cuidados 
i que debe atender el florista es el de ñicilitar la 
ventilación en estos semilleros de invierno, siempre 
que el tiempo sea favorable. Con motivo de ser ju- 
gosas y carnosas estas plantas temen singularmente la 
demasiada humedad, y asi el principal esmero del 
florista consistirá en pret^ver que caygan goteras so- 
bre los golpes , á fin de que no se pudran y pierdan. 
Igualmente se verifican estas siembras. en. maceas que 
se resguardan debaxo de portales, y en ellas están 
menos expuestas las plantas al daño y destrozos de 
los alacranes y otros insectos , y pueden asimismo 
mudarse al arbitrio del jardinero para evitar las go*^ 
teras ; por lo qual se crian mas verdes y saludables^ 
y siempre que haya proporción es práctica pre&rihie. 
En estas macetas se siembran tres ó quatro golpes^ 
y de este modo se puede á su tiempo dexar el mas 
poblado y mejor , y aprovechar los restantes para nue* 
vos plantíos. Es planta admirable para que adorne 
en las macetas , y con ella pueden decorarse los pa* 
lages mas vistosos dd jardín. Igoalmente se siembran 
por Abril y Mayo al raso sin necesidad de abrigos^ 
ó quando mas, se atraviesan uno^ palos delgados 
que cruzan los lomos que dividan unas eras de x>tras, 
sobre los quales se tienden algunos pajones , si ca« 



B^ LAS PLANTAS ANUALES, 371 

su^ltnente hubjese rezólo de escarchas tardías > lo que 
riira ye^ acoüfece en nuestro cUma- £a.e$t^s :er^s é 
semiUerQSijre, dexBiSx ; siempre de ¡asíeato.. algunos gol^ 
. pes , y los restantes se trasponen en los paj^g^ ma» 
visibles. Las plantas de esitas ^iembrais al raso fio- 
Jaecen desde Agosto hasta que la$ escarcháis detienen 
su vegetación y las .pierden.. 

. Plimtio y cfi^m. Se.w;anconbwenoscéspede« 
las. plantas de los semíilerps por Mayo y Junio luego 
que se ha pasado el riesgo de los frios, y se colo- 
can en las faxas ^ arriates , canastillos y manchas, ca- 
racolillos y organillos, conchas y demás parages del 
jardin. Se plantan á media vara de di^t^ncia , y pros- 
peran con mas jozania en los terrenos ligeros de miga; 
los abatios ó estiércoles enterjms. no. suelen ser pro^ 
vechosos , y requieren freqüentes riegos durante su 
florescencia. 

Recokceton de simiente- Para simiente se escogen 
las plantas de. .flor doble mas superior, se desechan to- 
d^s 1^ de: flor sencilla i menos que se hallen ador- 
nadas con colores extraños y singulares que desee per- 
petuar di florista. Los pies mas propios, para esta 
recolección de simiente son los que no se han tras- 
plantado , á cuyo efecto se señalan en las eras al 
taso las .plantas mas sobresalientes ; se .separan ea 
h& macetas las oístas mas: especiales^ y en los por-: 
tales de Enero se dexan igualmente las variedades 
mas escogidas p^ra que granen. Las simientes que 
se obtienen de las plantas de las siembras primeras 
llevan consifkrable ventaja á las demás. La grana de 
cada, casta ó color debe guardarse con . separación, 
con lo qual se. podrá determinar con .alguna seguri-« 
dad de qué color serán Jar flores, .que con poca di- 
ferencia perpetuarán en lo sucesivo las plantas. Es del 
caso sujetar con tutores los tallos de las especies jar* 
dineras mas sobresalientes. En quanto á recoger lagra* 

aaai 



371>. I>£ ^AS PLANTAS AKÜALES. 

na es necesario recorrer diariamente las plantas, y 
coger todas las cazas que se hallen gruesas y vayan 
tomando un color amarillento ; sin lo qual se abren 
al impulso de los ayres recios y arrojan las simien- 
tes á largas distancias por causa de un movimiento 
elástico y por el qual se abren las cazas y despiden 
todas las simientes que encierran. Asi es que al tiem- 
po de coger estas casas , suelen saltar y romperse las 
mas dexando las simientes en la mano del florista. 

DEL PAPAGAYO, TRICOLOR, 
ó CAPAS DE REY. 

{Amarantbus trkolor Lia. G1(merafia Cav^ 

xjLunque es verdad qué pueden servir para adorno 
de los jardines casi todas las especies de amaranto 
conocidas por los botánicos , y que todas ellas re*^ 
quieren un mi^mo cultiro ; con todo no se- emplean 
comunmente para este fin máá que las dos especies 
conocidas con los nombres vulgares de moco de pavo 
y de papagayo. El mérito de esta última consiste en 
la variedad que present^i sus hermosas hojas man^ 
chadas de encarnado en su base , de- amarillo en el 
medio , y de; verde en su extremidad', y alguna ve¿ 
también toman las hojas jóvenes un color purpureo 
ó morado muy singular. Se reputa por superior toda 
planta de papagayo , cuyos colores son vivos y sobren- 
salientes , nó estimándose generalmente aquellas plan- 
tas de hojas verdes sin mezcla de otros colores. Cre^ 
ce esta planta:, indígena de la India., á la altura de 
dos ó tres píes ; y ^ el tallo es derecho , lampiño , ra- 
moso , y muy poblado de hojas alternas , lanceolado- 
aovadas, y pecioladas. Las flores masculinas y fe-^- 
meninas nacen sentadas y azÜares , son de un color 



DE LAS PLANfAS ANUALES. 373 

verdoso ordinario , y constan de una corola de tres 
¡pétalos i>ermanentes , oblongos , agudos y membra- 
nosos , de tres estambres en las flores masculinas , y 
de un gerpien aovado con tres etilos en las feme- 
ninas. Hermosea mucho esta planta en los quadros 
y arriates de los jardines ; y niuchas veces se suelen 
plantar en macetas los pies mas escogidos y variados. 

DEL MOCO DE PAVO- 

( Amarantbus caudatus. Lin. ) 

Üistá planta originaria del Pero crece hasta quatró 
pies de altura , y produce los ramos gruesos, en cu- 
yas extremidades cuelgan las espigas de flor , que 
tienen á veces vji pie de largo , cilindricas y purpu«- 
reas ó encarnadas. Las flores masculinas de esta plan- 
ta se componen de una corola de cinco pétalos, y 
de cinco estambres. La contraposición que presenta 
el porte ó hábito raro de la planta , y el color verde 
claro de sus hojas con el contraste de sus espigas 
colgantes aumentan la variedad en el jardin , y cons- 
tituyen un adorno singular. Esta planta dice bien 
en los arriates y manchas de flor de alguna exten- 
sión ; sirve para circundar los bordes de los qua-^ 
dros , para plantar en las orillas de las veredas y 
formar' calles , y generalmente aprovecha para ador- 
nar el jardin por el verano y otoño. 



>r-í 



374 ^S ^A* PLANTAS AKUALE& 

DE LA CRESTA DE GALLO 
ó AMARANTO. 

^ (Celosia cristata. Lia.) 

i^rece esta planta á la altura de dos ó otres píes^ 
y es apreciable por sus numerosas flores termínales, 
dispuestas en espiga apretada , comprimida y como 
aterciopelada que representa la figura de una cresta 
de galio. Cada flor consta de un cáliz de tres ho- 
juelas; de una corola de cinco pétalos . lanceolados^ 
con una esptnita fina en su ápice ; y de cinco es*^ 
tambres reunidos en un tubo que codea al germen 
globoso. La caía contiene muchas semillas negras y 
relucientes. La variedad de colores que sobresale en 
estas plantas es la causa de que se consideren como 
uno de los principales adornos de verano en los jar«- 
diñes. Los colores mas comunes son el carmesí ^ el 
amarillo , y el blanco , con diversidad de tintes , no^ 
tándose muchas flores que adquieren un jaspeado y 
matizado que realza mas el mérito de estas plantas^ 
que se mantienen con ^or desde Julio hasta Sep-«- 
tiembre. 

DE LA PERPETUA MORADA, 

INMORTAL Ó GUIRNALDA. 

{Gompbrena globosa. Lía. ) 

XLsta planta natural de la India oriental constituye 
uno de los principales adornos del jardín dé flores 
por el verano y otoño hasta que los yelos destru- 
yen su vegetación delicada y sensible á sus daños. 



^B LA3 PLAKTAS ANUAI^ES. 375 

Sus tallos crecea á uno ó dos pies de altura , son 
derechos , articulados y ramosos* Produce las. hojas 
opuestas » sentadas aovado-lanoeoladas , y vellosas^ 
Las flor^ nace» reunidas en cabezas globosas n oblon- 
gas 9 tienen dos hojuelas en su base , y los pedún- 
culos largos y axilares* El cáliz se compone de tres 
hojuelas , dos de ellas mayores , convergentes y y en 
forma de quilla. La corola tiene cinco pétalos ve- 
llosos : los cinco estambres están reunidos en un tubo: 
y la caxa encierra una sola semilla con un piquito 
corvo. Son tres las variedades cultivadas de esta per^ 
petua en los jardines; la primera produce las flores 
de color de purpura ^ la segunda de ^olor de perla 
6 de nácar , y la tercera jaspeada de estos dos co- 
lores. Con motivo de carecer de xugo las. flores , y 
hallarse secas al tacto durante su vegetación se man- 
tienen con su brillo y en buena conservación por 
muchos años si fuere necesario y con tal que se cor^ 
ten y aten los manojos en tiempos secos ^ colgán* 
dolos después á la sombra en parages ventilados. Sut^ 
len disponerse con estas flores varios adonios para 
los altares , coronas y guirnaldas para los niños que 
mueren y por lo que en algunas partes han nombrado 
á e«ta planta guirnalda'^ y se destina á otros usos se^* 
nu^'antes por esta propiedad de conservar su« co-« 
lores sin degenerí^^ por muchos años y sí se han co- 
gido en buena sazón las flores que debe ser poco an« 
tes de la grana de las simientes. Puede cultivarse se- 
paradamente^ en eras esta planta y hace buena vista, 
y también en mezcla con otras con que se adornan 
las faxasy arriates y demás parages del jardin. . 

Siembras* Se siembran estas plantas de asiento^ 
ó en criaderos desde primeros de Abril hasta medía- 
do de Mayo. £1 terreno debe ser substancioso , perfec- 
tamente suelto , y bien labrado y y si fuere ligero se« 
beneficiará con mantillos consumidos ; se dispone en 



376 DE LASFIirANTAS ANUALES.' 

eras 9 y se ejecuta la siembra á puño. Aun tnejor 
práctica es la que seguimos constantemente en estos 
reales jardines, que consiste en arreglar unos caro- 
nes ó alvitanas preparadas con estiércol repodrido 
para verificar estas siembras por Febrero y Marzo. 
En estos se resguardan del frío por medio de cu— 
biertas ligeras hasta tanto que estén adelantadas y 
bien aseguradas las plantas , y no haya recelo de 
escarchas y frios tardios. En los criaderos se siem-» 
bran por golpes ó casilleros y sé entterran las si- 
mientes coh una cubierta ligera de mantillo muy con- 
sumido. Los cuidados de .regar á mano con regadera, 
la limpieza de malas yerbas , las labores de almoca- 
fre para deshacer la costra que pueden formar los 
riegos , son comunes asi á estas como á todas las 
demás plantas anuales delicadas. Los riegos se apli- 
carán con regadera de lluvias finas á fin de que no 
«e . desentierren las simientes con el golpe demasiado 
fuerte del agua , y ea> particular con las plantas jó- 
venes de papagayo es necesario continuar la misma 
jdil^eocia por varios dias después que han brotado^ 
porque de lo contrario se rompen fácilmente sus tier- 
oos y rugosos tallos , con destrozo y pérdida de mu- 
chas plantas, que hubieran podido aprovecharse. 

Slmtía, Se trasplantan todas estas plantas con 
cepellón luego que han crecido en los semilleros á 
la altura de qliatro ó cinco dedos. Se ha de hacer 
esta operación por la tarde, y si casualmente hu- 
biese proporción de dias nublados y lluviosos , no se 
derará pasar una coyuntura tan favorable ; respecto 
de que el sol aja extraordinariamente á estas plantas 
que. suelen perecer abrasadas sino se asisten diaria- 
mente con riegos copiosos hasta que se hayan ende- 
rezado y adquirido nuevos medros. Los riegos se su- 
bministrarán á la caida de la tarde, con cuyo arbi- 
trio participarán las plantas trasplantadas de la fres^ 



•toB LAS PtAlitAS AíítMLBS. \y^ 

cara durante toda la noche , y agradecerán suma- 
mente el ben^cío del riego. Es coaveaiente regar el 
tepreiió anticipadamente un dia añiles 4^ plantío / sí 
se • experimenta una estación calocosáy^pára^; que.ilofr 
.^^trasplántl^s se eteeuten debidamente :i también és ab^ 
solutamenté preciso que se dtten unos alcorqUes^- ai 
rededor del píe pa^ra que el agua de los ri^os se 
detenga y penetre hasta la caiz. Seicolocan en-mav 
cetas y adornan eO' ellas todar quatro castaSfOiuy bsen^ 
como asimismo en los demás paoages del cjaidip., di» 
giendo los mas visibles para los papagayos ma» 
sobresalientes , y para U$ perpetuas; ;]|^as demás se 
consideran como mas comunes, y nó suelen ocupar los 
lugares mas principales. Florecen' todas estas plantas 
desde Junio, y las llamamos flores de otoño. -^. 

Recolecciwí de simientie. Las plantas * de papagaya 
mas variíulas y de colores mas vivos se señalarán pan» 
la recolección de simiente , arrancando quantos pies 
degenerados se hallen, en el contorno. To^as aquellas^ 
plantas , cuyas hojas han adquirido' 1^ eres, ^i^octe^ 
verde , iamariilo y eacamado bien distintos : y ^dbire-«' 
salientes , son las que deben separarse paea 4ítí)^ usos 
Para la recolección de simiente se dexarán los mocos 
de pavo ^ cuyas espigas sean mas largas, gruesas y 
de color mas encendido j debiendo tener los talloa 
grumos y crecidos.' ' • 

En quaáto 4 la ;^anfa ci^esi^ de gailo , ^se' proctx^ 
rari recoger con separación la sioíiente 'habidai^en la# 
plantas de cada color distinta, pues aun quando no 
siempre se conseguirá que se reproduzcan ski variar 
ks^ castas , hay no obstante mas probabitidad-^de^que 
se logren individuos en lo sucesito 'que pacticipenl dé 
aqudlas calidades apreciables. Las variedades de^ño^ 
res amarillas , blancas y jaspeadas son las mas p^re- 
ciosas solo por ser menos comunes; y también se 
estimaA las flores 4e color de fuego muy encendido; 

bbb 



37^ JIB LAS PLANTAS AKUALBS. 

De simiente recogida con separación de las tres 
castas de perpetua suelen reproducirse las variedades 
con poca degeneración ^ pcíneipalmente si ha cuidado 
d florista de cukivac cada casta lejos de las otras. 

Se recogerán estas simientes al paso que madu- 
tan. Las de las peipetuas se guardan suspendidas en 
manajos dentro de sus mismas cabezas ; y las de^ las 
otras se sacuden y guardan entre papel y caxas ^ bo^ 
tijas ó cosa equivalente. Todas estaos plantas requíe^ 
ren copiosos riegos en este ardiente clima* 

DE LA RESEDA. 
(Reseda odorata. Lia) 

JLift reseda es planta anual j cuyos tallos ramosos 
crecen á la altura de medio píe ó un pie ; es indig&« 
na de Egipto , y solamente es apreciable por el sua- 
ve olor que despiden sus verdosas flores dispuestas 
en espiga floza. La mayor parte de los ramos están 
tendidos por el suelo ^ y solo se elevan en la parte 
que Ueva la flor r las hojas varían mucho por el cul- 
tivo ; pero, regularmente las inferiores son espátula— 
das y enteras 9 y las demás esuin partidas en dos ó 
tres tiras. 

£n los ramilletes acostumbran .pcmer los France- 
ses alguni^s ramitos de reseda 4 causa de su fragan- 
cia j. y {N>r una especie de moda han extendido el 
cultivo de esta flor, considerando por incompletos 
todos los ramilletes^ que carecen de ella. 

SknAra y cultímo^ Se ^raibra al raso desde Mar- 
ao hasta Junio ; y ibis plantas que se han cultivado 
sin padecer la trasplantación se crian mas vigorosas 
y lozanas. La cubierta será de un dedo escaso y los 
cuidados los mismos que para las demás plantas. Si 
H desea que florezcan con anticipación estas plantas^ 



DE LAS PLANTAS AKUALBSi 379 

se dispondrán los semilleros en alvitanas ó portales» 
que se resguardarán de la intemperie de los yelosf 
y en este caso pueden practicarse las siembras desde 
Octubre hasta Felurero* Se regarán con regadera ^ f 
se defenderán dd frió por medio de pajones con pro^ 
porción á la estación » dando ventilacton siempre quet' 
el tiempo lo permita 9 ínterin permamcen l^s. plan^^ 
tas ei| los semilleros. Las escardas de malas yerbas 
y demás operaciones que se «ecutan paca sostener 
la vegetación son los únicos cuidados que piden estos 
semilleros de invierno. Se trasplantan con cepellón 
luego que ha llegado el mes de MarM y Abril , y se 
colocan en los parages señalados para su cultivo. Se 
plantan generalmente en macetas , ó en algunos pa-^ 
rages ocultos , por quanto no ofrecen ninguna visua- 
lidad y y solamente se cultivan con el fin de lograr 
algunos ramitos floridos para los ramilletes que se 
presentan. Prevalecen en todo terreno ^ pero en los 
Iñen abonados prosperan mejor siempre que se fauüle 
mullida» y desmenuzada la tierra* Los: riegos serán 
moderados. Es &cil prolongar la duración de estaa 
plantas , esquilándolas luego que se han pasado sus 
flores , sin aguardar á que granen las simientes. Es« 
tas se recogerán al paso que se perfeccionen , pues 
de lo contrario se caen fácilmente al suelo por con«* 
servarse abiertas las caxasit £1 color de hoja seca de 
las caxas , y el pardear ó negrear las simientes que 
se perciben dentro de 41as es la señal de S9, perfecta 
maduración. 

DE LA ALBAHACA^ 

Lias mas de las numerosas especies de albafaaca co* 
nocidas por los botánicos f se pueden cultivar en los 
jardines de flores por la hermosura de las plantas f y 
mucho mas por el subido ólot aromáticA que ethalaiíii 

bbb2 



380 0B LA$ PLAKTAS ANUALSS^ '' 

Las siguientes especies se cultivan con mas freqSencia 
y se distinguen en alhahacas comunes ( ocytfmm basilí^ 
eum.JÁñ. ) en finas ( ocymum mmmuns. Lin») en forma 
de Ifichaga ( ócymuní tndtattmi^'hainztcki ) y en albéiacas 
de hojas anchas ( ocymum latifidium. ) ]Las dos primeras 
especies con sus muchas variedades producen la hoja 
menuda 9 y se prefieren generalmente á las otras dos 
especies dé hoja ancha ,* siempre que formen golpes 
bien espesos^y poblados. 

Siembra y fiuhix^o, £1 mismo cultivo de la alba- 
haca , que ya hemos explicado en el tratado de la Huer-^ 
ta y conviene exactamente á todas las especies de esté 
género que t^nto agracian en. los tiestos , en los arria-» 
tesiyems de los jardines de flores , y nos referimos á 
aqud capitulo para evitar repeficiones. Solo añadire- 
mos que cortando los tallos , é impidiendo que granea 
las sioúentes se logra prolongar su vegetación , y con 
tan fácil m^dk> $e consigue que se mantengan las ma- 
cetas con plantas de albahaca durante el invierno en 
los res^vaüorios é .invernáculos. Se aprovech^a para 
esto las -albaha^^a^ mas atrasadas de las siembras tar^ 
días á fin de que duren mas tiempo. 



DE LA FLOR DEL CANARIO. 

t í . > u i;Tropmiim j^regfintmi Lio. ) ' 

LiOs tallbs de esta planta ^oá sarmentosos , xugosos^ 
herbáceos , algo roxizos $ de tres á quatro pies de lar^ 
go ^ y tendidos por el suelo quando no encuentran 
apoyo paraisdstdherse : IfesSíiyas alferníi^ >. abroquela- 
das , hendidas en cinco tiras obtusas , amarillentas por 
el en.vésr^f dfaas cort» que los peciolos ».¿e cuyo^spbal- 
co'nacen/los pedúnculos i^Kilares , miiy< largos y .djal- 
ga^os' ^ersQstieáen una sola flor amarilla. £1 cáliz es 
láffiuoaj píezac^/amaüiUi&ntó 9 ilueco y» está. partido en 



DE LAS PLANTAS ANUALES. 38 1 

dnco lacinias cóncavas casi iguales , y terminado ea 
espolón por ia parte posterior. La corola se compone 
de cinco pétalos pagízos , dentados en sus margenen 
desiguales é insertos en las divisiones del cáliz por 
sus uñas blancas delgadas , que son horizontales , y 
mas gruesas y pequeñas en los dos pétalos superiores: 
estos son verticales y mucho mayares que elcaliz^ 
trasovados >, con muchas lacinias desiguales y y manr- 
chados por la base con puntos» encarnados ; los.tres 
pétalos inferiores son mas angostos. La flor def ca- 
nario , asi llamada por. el color de caña de sus flo-^ 
res , que son mas pequeñas que las de la capuchina^ 
es planta delicada, se cultiva . abundantemente en Va-f 
' kncia y otros jparages cálidos; de .España , y es. origir 
naria; del Pér^: Floreee^esta planta en los invernácu- 
los portel íiivferño y primavera , y por el otoño. 

Siembra. Regularmente se siembra esta planta en 
macetas de tierra suávé y algún: tanto ligera , pero 
beneficiada con mantillos consumados. En cada ma-r 
ceta s» colocan tres ó quatro granos separados que 
se entierran.á I¿ jjx'cífyxt\á\/íia4 d? tjres dei^s. Se ^secu- 
tan estas siembras por Agosto si se desean lograr flo- 
res tempranas por Enero y Febrero; y por Octubre 
quando se quieren obtener simientes con abundancia. 
¿os riegos se somijdístracán con alguna freqüenda ; ]^ 
dos.veces por semana es lo' regular. r /. 

Cultivo. La. continuación de^ los riegos, y labores 
que ahuequen la superficie de lo|S tiestos , y demás 
cuidados propios á todo vegetal son los que requieren 
estas plantas. Xuégo. que han nacido se arriman enra^- 
mes ó tutorías «eñ.4a^ÍDmediacion. para que se enlacen 
/ y enreden. su&talios.! Aderaa»]^ en las macetas siempre 
quer.se haliea bien, espesos los tallos y y abundantes 
las flores. .'■ ^ , .• • ". .:: » • .< . 

Abrigos j Durante iel invierno se introducen las 
macetas en^ireservatodos bien^^abrigados^iíó ise^arre^ 



382 -^ D£ LAS PLANTAS ANUALSS. 

glan debaxo de portales de jardín que defiendan i 
lias plantas de los yelos ^ en vista de que son muy 
delicadas y extremamente sensibles al frió. Los riegos 
serán escasos en los resguardos ^ la ventilación se &- 
cilitará todas las ocasiones que se pueda , tas tandas 
de pajones 6 setos se graduarán á' la intensidad del 
yelo , y se precaverán de las humedades y goteras 
que destruyen estas plantas en los abrigos á no. te-« 
nerse el mayor cuidado. 

Recotecdm de simiente» Se dexarán psura simiente 
los pies mas robustos y de mayores medros ^ y se re-» 
cogerá diariamente al paso que madure , que .será 
quando toman los frutos un color amarillo. Deben co-> 
locarse las plantas en parages abrigados , y asolea- 
dos á fin de que se curen y sazonen debidamente^ A 
pesar de todos estos cuidados se consiguen muy pocas 
semillas de la flor del canario en estos reales jar^nes ^ y 
es preciso hacerlas traer de Valencia donde las pro-^ 
ducen con mucha mas abundancia. 

.. 

DE LA EXTRAÑA. 

(Áster cJbinensis. Lio.) 

Cil tallo de esta planta, conocida también en los 
jardines con los nombres de áster j reyna Margarita y 
corúnados , crece hasta dos pies de altura y es rollizo, 
velloso 9 muy ramoso y guarnecido de muchas hojas 
alternas, aovadas, lampiñas, casi tan largas como 
anchas , puntiagudas , con dientes desiguales , pesta«* 
fiosos en sus margenes , y sostenidos por peciolos 
gruesos y acanalados : estas son mas pequeñas y es^ 
trechas -á medida que se acercan á la extremidad del 
tallo : las superiores son casi lineares , enteras y sen- 
tadas. Produce las flores terminales , solitarias , y de 
quatro ó ciiico dedos de diámetro. El cáliz común es 



J>S LAS PLANTAS AKUALES. 383 

empizarrado , con sus escamas oblongas , pestaSosas y 
divergentes. Los flósculos del disco son tubulosos , her^ 
mafroditos y amarillos , y los rayos de la periferia en 
lengüeta y femenintc^s : el receptáculo es desnudo ^ y 
las semillas están comnadas por un vilano peloso. Con 
esta planta sola puede muy bien adornarse un jardín 
por el verano y otoíio , por ser una de las mas pre- 
ciosas y de singular belleza que se adaptan ^ara her- 
mosear los jardines. Sus anchas ^ numerosas y hermo- 
sas flores adornan' maravillosamente por su estrañeza 
y variedad. Las hay sencillas , semidobies y dobles que 
son las mas apreciables; y varían considerablemente 
por el color de los rayos de la flor siendo morados^ 
color de violeta^ ^ azules , encamados , blancos , con 
tintes mas 6 menos strbidos y jaspeados 6 abigarrados 
con diversidad de los expresados coloras. Loa Misione* 
ros que fueron á la China remitieron á Europa simien- 
tes de esta hermosa planta por los años de 1 500, según 
Miiler 9 y desde aquella época se ha eioendido su culti* 
T^ por todos los jardines de Europa. Llámanse senci«- 
llsLS aquellas flores que «píamente producen en el radio 
una linea de flósculos en lengüeta ó semiflósculos ; y 
semidobies aquellas cuyos semiflósculos se han, aumen- 
tando y ocupan inúcha parte del centro con exclu» 
sion de la mayor^pacte^de los flósculos ; y adquieren 
Ja.denominacioh; de dobles quando'iía crecido el ná» 
mero de los semiflósculos j y han adquirido asimismo 
los flósculos del centro mayor expansión y aufnento^ 
prolongándose á^> manera de los semiflósculos, y to- 
mando colores semejantes i los de éstos. Llaman» 
uir€tas las plantas de Reyna Margarita , cuyos semh^ 
flósculos se hallan hóiáidos en tiras profundas , en 
contraposición de otras variedades que los producen 
indivisos , cóncavos y pequeños. Las especies jardine- 
ras de flor doble se aprecian por los floristas , mayor- 
mente si son serretas hendidas en tiras profundas, y 



384 I>£ I'AS PI/AKTAS anualbs. 

angostas 9 y el centro de la flor convezo por el am- 
mentó de los flósculos transformados en apariencia en 
semiflósculos. Esta planta es tamUen de las. privilegia^' 
das que tiene la preeminencia de que jdistingan los 
floristas sus variedades con nombres caprichosos ; pero 
con esta flor es aun mas ridicula esta moda por quaa-* 
to degeneran prontamente , y se pierden las varieda- 
das ó castas que solamente pueden reproducirse por 
medio de las simientes. 

Siembra. Las siembras maa tempranas de esta 
planta las ezecutamos en estos jardines por iVgosto 'y 
Septiembre en parages situados entre sol y sombra; y 
otras se verifican por los meses de Octubre y Noviem- 
bre en alvitanas , y las mas tardías por Abril y Mayo 
al raso. De las primeras se logran plantas quQ mani^ 
fiestan sií flor por Junio ; y las últimas la dan por el 
otoño. Los semilleros de Agosto, Septiembre, Octubre 
y Noviembre se cuidarán del mismo modo que los de 
las quarentenas. La cubierta será algo mas que el grue- 
so del cantero de un peso duro ^ y se defenderán los 
semilleros de los yelos por medio de cubierta^ opor- 
tunas. 

Picor. Luego que se hallan estas plantas en 
buena disposición , se pican en criaderos nuevos pr&-^ 
venidos en caxones debaxo de portales de jardin , ó 
en macetas. £n los portales preparados con meada 
conveniente y bien abonada, con mátitillo se arreglará 
su superficie , y se picarán las plantas á distancia de 
medio pie. En las macetas se colocaa tres ó quatro 
plantas distantes y separadas lo bastante para que no 
se incomoden é impidan mutuamente su iraedros. De 
este modo se pican las plantas de los semilleros tem-* 
pranos f que las que proceden de las siembras de 
primavera se arreglarán en eras al descampado. Es 
conveniente practicar esta maniobra en tiempo hume- > 
do y cubierto, y en el caso de que la estación fuese 



2>S LAS PLANTAS AKVALES. 385 

calorosa se regará anticipadaniente el terreno, y se 
defenderán los criaderos por medio de oportunas cu- 
biertas , hasta tanto que hayan prendido y no haya 
recelo de que puedan peligrar por el demasiado ca-r 
lor del sol. Durante el invierno se regarán con mo- 
deración procurando mantener solamente la humedad 
que se considere necesaria para sostener la vegeta^ 
cion ; igualmente se repetirán las labores oportunas 
para ahuecar la tierra y quitar la costra que for^ 
man los riegos, y asimismo se defenderán con pajo- 
nes , setos ó cosa análoga durante la intemperie. De 
esta manera se adelantan y alcanzan fuers&as para flo- 
recer en Junio y aun á últimos de Mayo. £n las ma- 
cetas se conservan comunmente las plantas mas sa- 
ludables y y se hallan menos expuesta á los perjuicios 
de los alacranes , y demás insectos que executan sus 
daños con mas facilidad en' los criaderos que se dis^ 
ponen en los caxones ó portales de jardín. En las 
m<acetas reúnen ademas estas plantas la ventaja de 
ncf necesitar nuevo trasplante, florecer de resultas con 
msis anticipación , y criarse mas robustas y saludables. 
Plaruío* ^e trasplantan las extrañas con buen cés- 
ped luego que han cesado los fríos por Mayo; co- 
locándolas en los lugares mas visibles y acomodados 
del jardín , ya solas 6 ya niezcUdas con otras flores 
á fin de que ofrezcan variedad y hermosura por la 
diversidad de sus colores. Se plantan á distancia de 
dos ó tres pies para que tengan espacio donde ex- 
tender sus ramos. La planta sobrante de los tiestos 
se aprovecha igualmente dexando dos ó tres con pro- 
porción al tamaño de la maceta. Se colocan en ho- 
yos capaces hasta el nacimiento de las hojas , de- 
biendo quedar sueltos los tallos laterales y hojas , á 
fin de que np se pudran con la humedad si llega- 
sen á quedar enterrados. En seguida se dará un abun- 
dante riego. Las plantas de las siembras mas tardías 
V CCC 



^86 DB LAS PLANTAS ANUALHSí; 

se trasplantarán en alzando lo suficiente para esta ope^ 
ración ; y de ellas se lograrán flores por el verano 
y por el otoño. 

Recolección de^ simiente. Deben señalarse para si- 
miente los pies de flores mas perfectas, dobles , y de 
colores mas sobresalientes; y es útil recoger con se- 
paración las semillas de cada color, y no- mezclar 
las dobles serretas, con las dobles con lengüetas ó con 
semiflósculos indivisos. Estas últimas producen por ló 
general flores de diámetro mas pequeño, y nuiíca se 
estiman en tanto como las serretas perfectas. Es cier- 
to que degeneran las plantas que en lo sucesivo se 
reproducen por estas simientes ; pero lo es igualmente 
que se logran muchos individuos que participan de 
la calidad y perfecciones que .sobresalieron en las plan- 
tas primitivas. Se nota que, aun quando se deterio- 
ren y degeneren las^ castas por simiente , es siempre 
por grados ; sin que se advierta que de simientes de 
especies jardineras blancas , por exemplo , se logren 
plantas de flores obscuras, ó al contrario; únicamente 
se observa que se aclaren ó aviven algún tanto los 
tintes que guardan mucha parte del fondo primitivo. 
Las plantas de las siembras mas tempranas dan orí- 
gen á simientes mas nutridas, y asi siempre que sean 
de calidad apreciable se preferirán para la disposición 
de semilleros. Es conveniente arrimar tutores para que 
no se doblen los tallos con el peso de las ñores y asi 
puedan mas bien madurar las simientes , que &e re- 
cogen según van madurando. 



'Dt LAS PLAKTAS AKUAL£5. ^87 

DE LA DAMASQUINA. 

( Tagetes pattda Lin.) 

Hista planta anual y originaria de México se cul- 
tiva en los jardines de ñores ; su tallo crece hasta 
dos pies de altura , es derecho , rollizo , herbáceo , y 
muy ramoso ; las hojas pinadas con impar , con las 
hojuelas lanceoladas y dentadas; produce las flores so- 
litarias 9 axilares , terminales y sostenidas por pedún- 
culos mas grueso^ y huecos en la parte inmediata á 
la flor: esta se compone de un cáliz común, tubu- 
loso, sencillo con cinco ángulos, y cinco 6 mas dien- 
tes j los rayos femeninos eñ lengüeta están coloca- 
dos sobre el receptáculo desnudo. Las semillas sotí 
largas , angulosas , y con un vilano pajoso. Florece 
esta planta abundantemente en los jardines por el ve- 
rano y otoño, y agracian mucho sus flores matiza- 
das de color naranjado y morado : su olor es muy 
fastidioso. Se reputan por mas perfectas las plantas 
cuyas flores adquieren un color de purpura obscuro 
mezclado con el amarillo , y estos pies son los que se 
destinan para la recolección de simiente siempre que 
sean dobles los individuos. 

DEL CLAVELON O FLOR DE MUERTO. 

{Tagetes erecta Lin.) 

Jlista planta anual es originaria de México y muy pa- 
recida á U damasquina , diferenciándose de ella por la 
mayor altura de sus tallos y flores de mas grueso 
tamaño y enteramente amarillas. Es inferior á la da- 
masquina por su olor mucho mas fastidioso, y por 

CCC 2 



jg^ DE LAS PLANTAS AKUaLSS. 

no notarse en sus flores aquellos matices y variedad 
dé colores. 

• Florecen ambas plantas durante el verano y oto- 
ño y mezcladas al tiempo de su florescencia con los 
amarantos y moco de pavo , cresta de gallo ^c. presentan 
bástante variedad y adornan bellamente los quadros 
grandes d^ los jardines. Se siembran estas dos plan- 
tas por Abril y Mayo , y se cuidan del mismo modo 
que la extrafia. 

Se cultivan igualmente en los jardines de flores 
otras muchas plantas anuales delicadas como las va- 
rias especies de (Zinma)j la Jacobea (Jacohaa elegans 
Cav.) Qa Ximenesia e^'-elioides Cav.) la yerba escarchada 
{Mesemhryanthcmíim^cristalimm Lin.) el jazmin de 
América (Ipomaa quamoclit Lin.) &c. 8tc. que exigen el 
mismo cultivo que la extraña ^ y damasquitM. 



í. 



389 

DE ALGUNOS ARBUSTOS 

QUE SE CULTIVAN 
EN LOS JARDINES DE FLORES. 



DEL ROSAL. 

Jr roporcionan los rosales un adorno muy superior en 
los jardines de flores , y deben considerarse como uno 
de los arbustos mas principales que se destinan á su 
decoración , ya sea por el suave olor , tamaño , di- 
versidad y viveza de color de sus flores , como por 
la frondosidad y hermosura de sus hojas. Las va- 
riedades de rosal que se conocen en los jardines, 
son numerosísimas 9 y suele mudar el cultivo en tanto 
grado el porte de las plantas , que con dificultad pue- 
den muchas de ellas reducirse á las especies natu^ 
railes de que pioceden. Esto no obstante procura- 
remos determinar los individuos ó especies naturales 
que mas comunmente se cultivan en los jardines; ad- 
virtiendo que solamente se aprecian los pies de flo- 
res perfectamente dobles , ó semidobles , no estimán- 
dose generalmente los de flores sencillas. Crecen es- 
tas matas desde uno hasta seis ó mas pies de al- 
tura según las especies ; sus tallos son ramosos , y 
cubiertos de aguijones ; las hojas grandes , alternas, 
pinadas con impar , y compuestas de cinco á nue- 
ve hojuelas aovadas , aserradas, y sentadas ó casi 
sentadas sobre el peciolo común , que tiene dos 
estipulas en su base ; la hojuela última ó impar es 
peciolada y mayor qué las demás. Las flores son 
terminales , solitarias ó en panoja , y constan de un 
cáliz en orzuela , carnoso, aovado ó redondo, y par- 



39^ I>E ALGUNOS ARBUSTOS, 

tido por su ápice en cinco lacinias largas, anchas, 
cóncavas en su base y puntiagudas en su extremi- 
dad; dos de ellas desnudas, otras dos con apéndices 
en ambas márgenes , y ia quinta con apéndices por 
un solo lado. La corola es de cinco pétalos (en las 
flores sencillas ) redondos ó acorazonados , cóncavos, 
y de distinto color y tamaño según las especies ó 
variedades. Tiene numerosos estambres insertos en el 
cáliz, muchos pistilos; y pot frutó una baya carnosa, 
(melón hueco. Cav. curso de botánica) encarnada, coro- 
nada por el cáliz, con muchas semillas oblongas y 
pelierizadas. Los tallos de algunas especies de rosal 
se enredan y forman graciosos embovedados, festo- 
nes , guirnaldas , paredes , emberjados , y abanicos 
muy singulares. Otras castas enaoas son adiñírable^ 
mente acomodadas para cuerdas , dibuxds , matas süel-* 
tas, y demás; y todas sirven para formar setos y 
paredes vivas muy vistosas; y adornan en los qua^ 
dros ya separadamente de por si , ó ya también mez- 
cladas con otras plantas de orden elevado. No menos 
maravilla resulta de los rosales en árbol que se enxer-i 
tan en mosqueta, y escaramujo, cuyos pies admi- 
ran ai curioso , mayormente si están bien pobladas las 
copas, bien provistas de flor, y con algunas ramas 
colgantes. El color de las flores varía según las es- 
pecies y variedades , y las hay blancas , amarillas, 
color de purpura^ y con diversidad de tintes desde 
el carmesí al color de rosa descolorido, quasi mo- 
radas , y finalmente jaspeadas. 

Rosal de cien hojas ( Rosa ccntifoUa Lin.) Pro- 
duce los tallos espinosos , y de tres pies de altura : las 
flores son grandes, olorosas, muy dobles, de color 
de rosa -mas ó menos subido, dispuestas comunrnente 
en ramillete terminal, y sostenidas por pedúnculos 
erizados con pelos obscuros, las hojas son de un verde 
obscuro , y se componen de cmco hojuelas ovales. Se 



DE AtOUNOS ARBUSTOS; 591 

conocen mas de veinte variedades de rosales sobre- 
salientes , sin hacer cuenta de las castas mas bastas 
y ordinarias , que deben su origen á esta especie, y 
se consideran por castas mas perfectas las que pro- 
ducen las flores quasi orbiculares , y enteramente 
dobles. 

Rosal amarillo (Rosa eglanteria Lin.) Los ta- 
llos de este rosal son delgados, crecen á seis y ocho pies 
de altura , y se hallan guarnecidos de muchos agui-« 
jones cortos ^ rozizos , y derechos ; las hoja$ son ama-» 
riilentas y compuestas de siete hojuelas. La especie ó 
variedad de flor doble es la que se cultiva en el jar- 
din de flores ; mayormente la especie de hojas 0I0-* 
rosas, y de flores de mediano tamaño bien dobles y 
desenvueltas {Roía rubiginosa Lin.) Se conoce otra 
variedad menos apreciable por asolanarse sus rosas 
antes de desarrollarse perfectamente, i^gracia singu- 
larmente este rosal siempre que se halle adornado 
con sus inumerables rosas de color de yema , y tanto 
mas si con el peso de estas se vencen los tallos y 
cuelgan las flores, que produce en la extremidad de los 
ramos. Es apropósito para los emberjados , abanicos 
y puedes vivas. Algunas de las variedades del rosal 
amarillo tienen un olor desagradable, por cuyo mo- 
tivo no se cultivan en muchos jardines. 

Rosal canelo (Rosa cinnamomea Lin.) £1 rosal 
canelo asi llamado por el colar de sus vastagos pro- 
duce los tallos derechos ^ poco espinosos, de cinco á 
ocho pies de alto y de color de púrpura muy obs- 
curo : las rosas son muy tempranas , pequeñas ^ de 
color de rosa descolorido. Este rosal enxambra con 
abundancia , sirve para formar paredes vivas ó setos 
muy espesos , y siempre agradan sus rosas tempra-^ 
ñas por Abril y Mayo aunque pequeñas , y de figu- 
ra irregular. 

Rosal castellano {Rosa gallica Lin.) A esta es- 



39^ ^S ALGUNOS ARStfStOS. 

pede natural corresponden el rosal castellano^ de Hlw 
muy doble , algunos rosales de flores jaspeadas listadas de 
blanco y encarnado i algunas castas de flor canela ^ nom- 
• bradas asi por el color obscuro aterciopelado de las 
rosas j y también el rosal de todos tiempos de flor se-- 
midoblCf blanca' ó color de rosa olorosa^ dispuesta en ra- 
milletes terminales, que florece durante la mayor parte 
del año. Pocas veces llegan las rosas de las varieda- 
des de esta planta al tamaño de las de cien hojas. Las 
primeras se extienden y abren con mas brevedad. 
y man^ifíestan comunmente el centro de la rosa ; al 
paso que las de cien hojas producen las r¿sas con 
mas pétalos reunidos y apiñados unos sobre otros». 

Rosal de musgo (Rosa m^scosa Lin.) Es de las 
mejores rosas conocidas , tanto por lo sumamente do-? 
bles y oldtosas quanto por el musgo que guarnece 
los pedúnculos y cálices con no poca hermosura y ele- 
gancia. No obstante que se considera generalmente por 
variedad del rosal de cien hojas , creemos que deba 
colocarse separadamente por la singular circunstan* 
cia del musgo que guarnece sus cálices y pedúnculos^ 

Rosal de alezakdria (Rosa Damascena Lin.) De 
la rosa de Alexandría se conocen algunas variedades^ 
de las quales la mejor y mas sobresaliente es la de flor 
enteramente multiplicada. Los tallos crecen á mas de 
siete pies de altura, y son verdosos : las hojas se com- 
ponen de cinco hojuelas ^ son aserradas .finamente y- 
tinturadas en las márgenes de un color pardusco. £1 
jcolor claro y delicado de esta rosa, su fragancia ,'.y> 
figura apretada y oblonga la distinguen fácilmente de 
4as demás especies. Es tardía y resiste al sol sin ajarse.' 

Rosal blanco (Rosa alba Lin.) Fácilmente se. 
distinguen los tallos del rosal blanco por el color ^ 
verde amarillento y blanquecino en sus eztremidades. 
y sus espesos y fuertes aguijones. De este rosal se 
cultivan bastantes variedades mas ó menos doblas ^ y 



'/ 



DB ALGUNOi ABBUSTOS» ¡.0$ 

e&tre todas la roas superior es la que se halla en- 
teramente multiplicada ; en su centro adquieren los 
pétalos un color entre carneo y amarillento y mas 
notable quanto menos desarrollada se halla la flor. 
Esta es olorosa y tardía. Otro rosal blanco se cultiva 
también en los jardines que se diferencia de las ya- 
ríedades que corresponden al ya dicho por los nu- 
merosísimos aguijones y menos alzada de sus tallos. 
. £l rosal sin espidas 6 ds los alp£S (Koia 
alpina Lin.) Crece de dos hasta quatro pies de at 
tura , y produce los tallos y ramos sin aguijones; 
las hojas se componen de siete ó nueve hojuelas: 
todas las divbipnes del cáliz carecen de los apén- 
dices 9 y la$ flores son olorosas de un color encar- 
nado muy vivo. La variedad de flor doble es la que 
únicamente se cultiva. 

Rosal de la china ( Rosa semperflorens Curtís , ó 
Rosa diversifolia Ventenat. ) Es natural de la China y 
crece hasta dos pies de altura : florece todo el año» 
y resiste al raso en este cUma. Se conocen dos va- 
riedades } la una con las flores de color de purpura 
obscuro 9 y la otra con sus tallos mas gruesos y 
crecidos j y con las flores de color de rosa desco- 
lorido. ^ 

MosQUETA ( Rosa senípervirens Lin. ) Se cultí-^ 
van las dos variedades de mosqueta de flor doble y 
sencilla , la una por el adorno que proporcionan sus 
abundantes y olorosas flores blancas dispuestas en pa- 
noja espesa terminal , y la de flor sencilla para lo- 
grar patrones en que enxertar otras rosas. Florecen 
por el verano y y siguen con flor hasta que los yelos 
las destruyen. Sus hojas lustrosas , siempre verdes^ 
sus tallos espinosos , elevados y la desigual figura de 
este arbusto le distinguen de toda la familia de las 
rosas. 

Escaramujo (Koia canina Lin.) Este rosal sUr 

ddd 



394 ^^ ALGUNOS ARBUSTOS. 

vestre se cultiva onic^mente para patrón en que eú- 

xertar las otras castas de rosal mas superiores. 

Rosal enano ( Rosa provmciatis Lin. ) Este rosal 
crece á un pie ó pie y medio : enxambra extraordina- 
riamente y se viste de flores dobles de pequeño diáme* 
tro ; es espinoso y el color de las flores algo morado 
encendido. Se cultivan muchas variedades de esté rosal 
enano , que se diferencian por la mayor ó menor al- 
zada de las plantas , y por el tamaño y diverso co-- 
lor de sus flores , que soh blancas j encarnadas , car* 
mesies y listadas. Florece por Mayo , Junio y Julio. 

- Rosal enano de Inglaterra ( Rosa spinoússi-^ 
ma Lin. ) Éste rosal se ha introducido de Ingla— 
térra en los Jardines de Aranjuez donde se cultiva 
con mucha abundancia. Sus tallos son pequeños , muy 
espinosos y con muchas rosas encamadas. 

Rosal de piocha (Rosa pimpinellifolia Lin.) Este 
rosal se distingue principalmente del antecedente en 
que tiene sus hojuelaís muy pequeñas , y las flores de 
color de rosa descolorido , y-atgunas veces blancas. 

Se conocen algunas otras especies de rosales ena-*- 
nos de poco lucimiento y hermosura , y por lo tanto 
nos contentamos con expresar estas tres castas que 
son'^las que merecen cultivarse mas principalmente en 
los jardines de flores. - 

* Las numerosas variedades de rosal que se cultivan 
en los jardines deben todas su origen á las enuncia- 
das especies naturales. Todas se han logrado por si- 
miente y se reproducen por hijuelos y por enxerto. 
La dificultad de dar una descripción de todas las va- 
riedades 9 y la ninguna utilidad que resultaría á los 
lectores de especificar individualmente cada nueva va- 
riación , nos obligan á omitir un trabajo tan inátil. 

Siembra. No obstante que pueden multiplicarse 
Ips rosales por semilla , es sinembargo un método 
bastante lento que no se practica , á menos de que 



DE ALGVi^QS ARBUSTOS. 39J 

desee el ñorista aumentar las variedades , ó propagar 
algunas especies naturales de flor sencilla poco co- 
munes. Todas las. variedades de rosas que adornan 
nuestros jardines ^ se han conseguido por semilla. Son 
pocos y muy raros los individuos que merecen per-^ 
petuar$e entre un número crecidísimo de plantas de 
semilla ; mas también se halla ampliamente recom- 
pensado el florista que con sus cuidados y diligen- 
cia puede adquirir una de aquellas castas ¡admirableg 
que son el recreo y admiración de quantos las m;rai^ 
Por lo expuesto se echará de ver qu^ los semilleros 
solo se establecerán para la adquisición de nuevas es^ 
pecies jardineras , y que no siempre será el resulta- 
do tan ventajoso como pudiera prometerse el ^^orista 
dilig^te. Tardan comunmente estas matas tres y qyaj 
tro años, sin manifestar la flor en el semillero ^ y d^ 
acaban de multiplicar los pétalos , ni de manifestáis^ 
toda la plenitud que pueden tener las rosas , hast^ 
pasado el" tercero ó quarto año de haber florecido I9 
pi«ílta. Los semiUeros se dispondrán al raso en era^ 
de tierra suelta ,' beneficiada y substanciosa j se en<7 
tierran las simientes á la profundidad de un dedo esy 
^aso y y se cuidan y atienden los semilleros del mismo 
modo que los de otras plantas. 

Multiplicación por acodo y rama. Prenden los mas 
rosales por estaca ó ram^ O) y por acodo ó mugrón; 
bien que estos métodos se usan para la multiplic^^ 
qion de algunas castas raras y sobresalientes que se 
desean aumentar ; ó para propagar algunas que no 
^nxambran y carecen de hijuelos radicales , fértiles y 
barbados. La mosqueta se propaga con suma facili^ 

(i) Distinguimos en los jardines el modo de propagar ks 
plantas par esquexe quando las ramas ó puntas que se escogen 
para este fin son d^ ]a verdura ó brote del mismo afio ; y por ru* 
ma ó etfaca quanda los lamos son ya lefiosos, y tieaea nao ,é 
xnas aSos. 

dddt 



$g6 DE ALCUKOS ARBUSTOS. 

dad por estaca , escogiendo los tallos renuevos del 
.año anterior que se dividen por trozos de medía va-» 
ira ; por el talón ó pie se cortan en pie de cabra , y 
se introducen en tierra , advirtiendo que siempre de«- 
berá quedar alguna yema fuera para que brote hojas 
j tallos , al paso que las que se hallan enterradas pro^ 
ducenriuces. 

Los parages mas acomodados para esta maniobra 
son los , sombríos y húmedos , prefiriéndose siempre 
las orillas de las caceras para el feliz logro 4e nume-^ 
rosos individuos otiles. En situaciones análogas se en- 
corvan ó acodan los tallos de las castas que hai^ de 
multiplicarse por acodo. Nunca alcansan estos pies los 
medros de las plantas habidas por hijuelos ó barbados 
dsbcepa , que son siempre preferiUes y mas acomo- 
dadas; Tardan estas matas en brotar buenas y sufi-^ 
cientes raices mas ó menos tiempo según las diferen-- 
tes variedades , habiendo algunas que pueden trasplan- 
tarse de asiento al año de haberse clavado las ramas 
ó puntas 6 de haberse acodado ; y otros acodo^Nü 
contrario requieren dois años para que se hallen ea 
buena disposición. Se nota quasi generalmente en toda 
casta de rosal , que los pies que se han multiplicado 
por rama y mugrón producen ei;! lo sucesivo muy 
jpocos hijuelos , y que sus matas ó cepas se crian re-* 
cogidas y y ensanchan poco con respeto á los golpes 
aumentados por Hijuelos ^ cuya circunstancia es apre^ 
ciable en muchas ocasiones. Las flores son asimismo 
mas numerosas en los acodos y estacas. 

Plantío. El método mas fácil , pronto y mas útil 
para la multiplrckdon de los rosales es por la divi- 
sión de sus búhelos que nacen del pie ó en la inme^ 
diacion de los irósalés de alguna edad. Hay algunas 
castas que enxambran con tal abundancia, que es ne-> 
eesaria operación del cultivo el limpiar todos l<^s años 
las numerosa prole que producen , notándose ^ esta 



DE ALCüNOS ARBUSTOS. 397 

circunstancia principalmente en algunas castas de ro- 
sales enanas : otras hay al contrario como la de mui- 
go y ^de cabeza gorda y otras de las mas dobles y espe- 
cíales ', que abijan con notable escasea , siendo lenta 
su multiplicación y aumento por esta via ; pero el 
mayor número de las especies jardineras de rosal que 
adornan nuestros jardines pueden reproducirse por los 
hijuelos que nacen de la raíz con^ moderada abun-» 
dancia. A cada tres años puede practicarse esta divi«-> 
sion y aumento 9 con lo qual no se debilitará la plan-- 
ta madre , y adquirirán fuerza y robustez los nuevos 
pies. Los rosales se plantan en quárteles ó quadros 
de tierra substanciosa , beneficiada y bien cavada. 
Prueban en situaciones asoleadas y sin sombra fle ár- 
boles ^ no obstante que hay algunas castas de rosales 
enanos y mosquetas que prosperan igualmente en ter«> 
renos sombríos. Se plantan igualmente en las faxas 
de flor anchas , en los' arriates , manchas , caracoli- 
llos, encespedados y demás parages mas visibles del 
jardin mezclados con las demás plantas que se adap-- 
tan para el adorno de las^/loreras. En los quadros S9 
coloca cada. planta á dos ó tres pies de distancia, 
abriendo los hoyos de dos pies en quadro por uno de 
hondo y en cada pico ó ángulo se coloca un pie de 
rosal barbado : del mismo modo se plantan los gol- 
pes de rosal en las faxas y manchas de flor. Fara 
formar los setos ó cierros de rosales se abre una zan- 
jilla de un pie de hondo 9 y se colocan las plantas 
ya barbadas á poco mas de medio pie unas de otras. 
Suelen plantarse ^asimismo los rosales en macetas ó 
tiestos rosaUrús , mas en ellos enxambran poco, y se 
crian desmedrados los tallos y pocas veces llegan sus 
irosas al tamaño y brillo que las de tierra. Los rosa- 
les enanos , los de todos tiempos y algunas castas sur 
periores de las de cien hojas suelea plantarse en mar 
cetas.El tiempo mas propio para trasplantar los ro- 



398 DE ALGUNOS ARBUSTOS- 

sales es por el otoño ; aunque por el invierno pueífen 
plantarse igualmente. A veces conviene diferir los plan- 
tíos de algunas castas de rosal hasta la primavera , y 
de este modo suelen lograrse abundantes rosas por el 
otoño eü los rosales de todos tiempos. 

Es cierto que en esta casta de rosal se nota una 
aatural prqpension á manifestar sus flores ó rosas por 
el otoño , mas <;on todo nunca las produce con igual 
abundancia en dicha época quanto en los rosales de 
nuevos plantíos executados durante la primavera. Lo 
que siempre deberá tener presente el curioso para el 
feliz logro de todos sus plantíos, es su solicitud en'con^ 
servar todas las raices y barbillas , no s^prímiendo 
fliás 4^^ l^s que estén magulladas y dañadas i y por 
el contrarío , se mondarán la$ ramas y podarán fuer-' 
temente para que así prendan mejor y eqpipujen coa 
fuerza. .En estos jardines dexamos todo rosal á un pie 
sobre un holo tallo. El rosal trasplautado de este mo- 
do no lleva rosas en la primera verdura siguiente 4 
su plantío ; pero en compensación se cria mas fuer-^ 
te en lo sucesivo , y se adorna de innumerables rosas 
desde la segunda verdura en adelante. Si casualmente^ 
se hallasen resecas las raices , ó hubiesen estado fuer^ 
de tierra las plantas , ó depositadas provisionalmente 
por no haber permitido el temporal ú otras ocupa- 
ciones mas precisas del jardin su colocación , . debe — 
rán recalarse en agua las raices por espacio de seis$ 
ocho ó mas horas , con propordon á su estado , y 
de este modo brotarán con mas vigor , y no arries- 
garán su existencia^ La tierra debe siempre pisarse 
para que siente bien, y á fin .de que no queden ei| 
hueco las raices conviene suministrar un copioso rie^ 
go. Nunca debe plantarse quando se halle la tierra 
hecha barro, aunque es muy del caso que se halle re-» 
hlandecida con oportunas lluvias ^ pero manejable. 
Aun quando oo ten^ ,el florista el debido conocí-* 



»B ALGUNOS ARBUSTOS. 399 

miento y distinción de los rosales de buena czfita. do-* 
bles de los sencillos y mas inferiores , cuya distín-* 
cion facilita la práctica y el uso : deberá tener pre- 
senté para esta determinación que las mas sobresa-» 
lientes castas del rosal de cien hojas producen tallo:; 
de madera que tira á morada , y se hallan guarne- 
cidos con pocos aguijones ; y para diferenciar á pri- 
mera vista los de ftor doble de los que la llevan sen- 
cilla bastará atender al número que producen de fru- 
tos ó bayas , que subsisten largo tiempo y en quan-* 
tiosas porciones en los pies sencillos , al paso que 
las dobles pocaís veces fructifican. 

Enxerto» Los rosales se multiplican por el en- 
xerto , cuya operación se executa para propagar con 
brevedad alguna casta poco común , y también para 
formar rosales en árbol , enxertando las^ mejores castas 
en mosqueta y escaramujo. El tiempo mas propor- 
cionado para enxertar es de escudo al vivir por Junio 
y Julio. Todo rosal presenta patrón acomodado para 
admitir el escudo. Sinembargo de que no es operación 
dificultosa enxertar de escudo , no dexa de ser ma- 
niobra bastante delicada al ejecutarla en el rosal , en 
vista de ser la yema sumamente pequeña. Es necesa- 
rio bastante cuidado é inteligencia para distinguir las 
yemas estériles ó caponas de las fértiles : estas sacan 
siempre bastilla ó raja juntamente con la madera , al 
paso que las otras presentan hueco el espacio en que 
debe colocarse la yema sin desenvolverse. Elegimos 
ordinariamente para patrones en estos jardines la mos«- 
queta y escaramujo , cuyas dos especies de rosal pro- 
ducen troncos gruesos y elevados quando se cuidan y 
guian con conocimiento y arte. Se abren las cisuras 
para colocar el empeltre ó escudo en las ramas tier- 
nas de un año , y atfti* en madera sin hacer prenden 
bastante bien los enxertos. Puede seguirse enxertando 
todo el tiempo qué el patroa da la corteza , mas lue*^ 



40O BE.AtGUNOS ARBUSTOS. 

go que se cierra ó aprieta ésta es necesario suspenJer 
dicha operación. Los rosaks blancos suelen agarrar 
con mas facilidad en la mosquera j y los encarnados 
en el escaramujo. Quantos experimentos hemos prac- 
ticado repetidas veces para hallar árboles que puedan 
servir para patrón de rosal han sido infructuosos, por 
lo qual aconsejamos no siga nadie lo que expone 
Herrera , libro quarto , capitulo veinte y tres' sobre 
tas rosas que asegura prenden por el enzerto en pa-i 
tron de manzano, almendro,, zarza y granado. No 
por eso dezamos de exhortar á los curiosos que repi- 
tan nuevos experimentos con otros ^fboles de la íar- 
miiia de las rosaceas y vegetales que militan en et or- 
den natural de los rosales ; pues tal vez se hallará 
medio de vestir con plumas agenas á alguna especie 
de que ahora no tenemos noticia. Fuera seguramente 
el triunfo del florista el hallar medio de adornar con 
rosas las ramas de algún árbol, y ofrecería ciertamente 
este portento la admiración general de quantos lo vie- 
sen. Estos enxertos se cuidan del mismo modo que los 
de los árboles de todas clases , se lian y, sujetan los 
empeltres con estopa , cáñamo , hilo , cortezas de ár- 
bol ó cosa igual. Se hincha la yema y empieza á mo- 
ver á los quince ó veinte dias^ y es necesario limpiar 
y suprimir los cogollos y tallos renuevos^ que se ad- 
vierten en los patrones , por qoantp si se omite ^esta 
diligencia roban toda la substancia , y se pierden los 
eoxertos por falta de humor. La hermosura de estos 
enkertos estriba en que produzcan rosas á una altura 
mas que regular sobre un tronco recio. Se afloxan las 
estopas i¡ue sujetan las yemas luego que han brotado 
estas retoños de dos dedos, cuya operación se exe- 
cuta cortando por el lado opuesto las estopas ó liga- 
duras de manera que no se dañe al patrón. Como te* 
nemos que explicar mas latamente las maniobras del 
enxerto en el tratado de árboles frutales bastará las inr 



PE ALGUNOS ARBUSTOS* 401 

sinuaciones apuntadas para el .fia que nos propone- 
mos por ahora. Los rosales en árbol enxertos en es- 
caramujo y mosqueta suelen perderse quando se trasr- 
plantan . en lo sucesivo á pesar de los cuidados mas 
esmerados para conservar el césped ó cepa sin. des- 
hacer , por cuya causa no aprobamos el que se dis- 
pongan enxerteras ó criaderos, prefiriendo el plantar, 
de asiento los patrones en los lugares en que deben 
subsistir donde se enxieren, y prevalecen mucho me- 
jor. No dexan de agradar los rosales en árbol ma^ 
yormente si se han enxerto diferentes castas en un 
mismo patrón , y manifiestan á una misma época ro- 
sas de todos colores,' y hábitos distintos. Es necesa- 
rio escoger para este fin las variedades que florecen 
á un mismo tiempo con lo qual se logra la harmo^ 
nía que apetecen los floristas. Igualmente se debe pro- 
curar que se enxerten las castas de igual vegetación 
y vigor , po;: quanto si se mezclan los enxertos de 
individuos ó castas endebles con otras de mucha fuerza 
son estas las que quedan y se pierden las otras. Mü- 
-chas veces es conveniente escoger y guiar tallos de 
rosal en alto para enxertar en ellos algunas castas 
raras que no tienen otra multiplicación mas pronta. 
Los enxertos en patrón de rosal prosperan general- 
mente mejor que en mosqueta ó escaramujo. 

Cultivo. Los qua4ros de rosal deben cavarse por 
el otoño ó invierno , y es mas ventajoso si se repite 
esta cava segunda vez por la primavera ; también suele 
ser muy conveniente el abonar el terreno con estiér- 
coles consumidos. Al tiempo de dar la cava se cuidará 
de no herir las raices del rosal , y de mullir las cir- 
cunfe«^encias de la cepa. Por el mes de Septiembre se 
despuntan y entresacan. los ramos :de los mas rosa- 
les y se cortan todos los tallos reviejos y secos , con 
lo qual brotan tallos renuevos y toman fuerza an^ 

eee 



40» DB ALGUNOS ARBUSTOS* 

tes del invierno , ea estos producen las rosas en el 
siguiente año. Los rosales de todos tiempos deben es>- 
quilarse ó podarse dos o tres veces al año á fin de 
lograr rosas en varias estaciones. f»El rosal de to^ 
ffdas lunas tiene ia ventaja de dar dores por mucho 
9>tíempo, teniendo cuidado de ir cortando todas las 
9>que se van pasando» Medíante estos menudos pero 
99COntinuos cuidados , es como se logra obligarle á dar 
9)ñores a lo menos quatro veces al año ; sin ellos las 
ffdaria una sola , como todos los demás. Esto precisa; 
^primero á podarle entre dos tierras en Septiembre 
99para tener brotes tempranos en la primavera : según- 
99do á volverle á podar á fines de Marzo rebasando los 
imuevos brotes á las yemas mas inmediatas al tallo: 
sitercero á recortarlos cada vez que broten , cortando 
»las ramas por cima de las yemas en que estaban las 
f aflores después que estas se hayan pasado. De esta 
amanera se le obliga á florecer, echanjlo para ace- 
f>lerar mas esta florescencia un dedo de mantillo al 
f'píe de la mata , y regándole por encima." Véase la 
traducción del diccionario de Agricultura de Rozier 
por Don Juan Alvarez Guerra. En estos jardines sof- 
lámente acostumbramos suspender los riegos á los ro- 
sales de todos tiempos quince dias antes de podar- 
los por el verano y los que están plantados en ma-*- 
cetas se vuelcan durante el mismo tiempo i esto se 
llama castigar los rosales. Después se les muda parte 
de la tierra, se podan, y vuelven á florecer con 
abundancia siempre que se tengan en parages abriga- 
dos durante el invierno , y frescos por el verano. 
Sin embargo de lo dicho es natural la propensión 
de los rosales de todos tiempos á florecer por el etono^ 
aun quando se asistan con los cuidados que se aplí— 
can á todas las demás castas de rosal. Ademas es tan 
considerable el numero que contüiuamente producen 



DE ALOimoS ARBUSTOS. 4O3 

de hijuelos ó barbados de cepa , que pueden muy bien 
executarse las podas en estos retoños sin que sea ne« 
cesarlo castigar demasiadamente los rosales ; pues es 
cierto que dicho castigo repetido con demasiada fre- 
qüencia en este clima causa la pérdida del rosal. Por 
lo expuesto ni aprobamos el repetido castigo , ni menos 
nos persuadimos á que surtan en este clima los efec- 
tos que pueden prometerse los curiosos por las po- 
das tan freqüentes como aconsejan los autores Fran- 
ceses. Los rosales en árbol enxertos se guian y sos- 
tienen con rodrigones , arrimos , 6 tutores fuertes 
que impidan que los derriben los ayres. Los riegos 
son necesarios, pero no han de ser demasiadamente 
copiosos , porque con la mucha humedad pierden las 
rosas mucha parte de su olor y color. Pueden iguaj- 
mente guiarse los tallos de rosal en un pie con la 
idea de formar un tronco y y aun quando de este modo 
no son los troncos tan gruesos , y tardan los rosa- 
les mucho mas tiempo en formarse , es sin embar- 
go buena práctica aunque nunca producen muchas 
rosas. En quanto á los abanicos , emberjados y cena- 
dores que se visten con los tallos de los rosales mas 
crecidos cuidará diligentemente el florista de guiar 
y sujetar los tallos y vestir los huecos que pueda 
haber. 

Cultivo anticipado. Se destinan generalmente slU 
gunas macetas de rosal de todos tiempos para que 
produzcan rosas por el invierno y primavera antes 
de la época natural. Los rosales que se reservan para 
este uso no deben podarse como los demás , y so- 
lamente se despuntarán sus tallos por el mes de Ju-^ 
nio 6 principios de Julio. Los no podados dan flor 
con mas anticipación y en mayor número ; pero son 
mas pequeñas las rosas y sufre algún tanto la planta. 
Las -macetas se introducen dentro de los reservato- 

eee 2 



404 X>E ALGUNOS ARBUSTOS. 

rios é invernáculos desde Noviembre en adelante <ron 
arreglo al tiempo que se desea que florezcan. Igualmen- 
te se plantan por faxas ó zanjas en tierra, y luego que 
principian los fríos se resguardan por medio de por-* 
tales de jardin , levantando un fuerte espaldar^ con 
tablas ó paxones por el lado del norte , y abriendo 
zanjas á un píe del portal para echar en ellas basura 
viva , y de esta suerte proporcionar calor artificial 
según lo exija la temperatura, y los yelos que se 
experimenten. Deben elegirse para la disposición de 
zanjas parages abrigados, y situaciones al amparo de 
alguna pared ó alvitana natural , que tengan su ex- 
posición al mediodía. Estas zanjas se preparan en 
«itios acomodados , ventilados y exentos de inunda- 
ciones y sobrada humedad , no habiendo mayor ene- 
migo que ésta para no lograr el fruto que el jardi- 
nero florista se propone en eáte cultivo. Las zanjas 
se profundizan uno ó dos pies , arreglando el espal- 
dar y costados de manera que se experímente un des- 
censo ó caída proporcionada. Pueden cubrirse con bas* 
tidores y vidrieras, en cuyo caso se trasforman las 
zanjas en estufillas , y no hay duda ^ue de este modo 
se alcanzan mas cómodamente y con mas brevedad 
rosas perfectas. Se crian mas saludables en las zan- 
jas los rosales , y dan mas abundantes vosas que los 
de las macetas ; pero es cierto que exige su cultivo 
algunos cuidados indispensables que se omiten en los 
reservatorios por el abrigo mas seguro que estos pro- 
porcionan. £n los invernáculos no piden mas cultivo 
que el de las caldas correspondientes para mantener 
un grado de calor de diez á trece grados del de R. 
y facilitar la ventilación y desahogo alzando los bas- 
tidores siempre que estén dos días mas suaves , ca- 
lorosos , y haga sol , «y solamente en los de fuertes 
heladas se tendrán cerradas las vidrieras y se im- 



DE ALGUNOS ARBUSTOS. 405 

pedirá el acceso al ayre exteriar. En los portales se 
tenderán los pajones y se cerrarán las vidrieras todas 
las noches frias , y se alzarán durante el día quando 
para ello favorezca la estación ; y á fin de que no ca- 
rezcan del temple artificial que necesitan para su ve- 
getación se renovará la basura de las zanjas quan- 
do se haya apagado su fuerza. £1 beneficio del* sol 
tanto en las estufas quanto en los portales conduce 
singularmente para su lozanía y frondosidad. Hemos 
visto levantar en Inglaterra al abrigo de alguna pa- 
red estufas portátiles ó de quita y pon de seis i ocho 
pies de alto , que finalizan por el frente en \tres ó 
quatro pies con proporción á su anchura. En estos 
invernáculos cultivan varios arbustos de flor y entre 
ellos muchos rosales con el fin de anticipar su flo- 
rescencia. Se encuentran varios floristas dedicados á 
este trato , y quedan compensados ampliamente de 
sus cuidados por el precio subido á que venden lo$ 
productos de su industria y arte. En estas estufas son 
necesarios los refuerzos de basura viva al exterior para 
impedir los daños del yelo , y si pueden disponerse 
chimeneas y conductos aparentes para administrar 
caldas será tanto mas seguro el cultiva. Luego que 
han dexado de dar flor deben despuntarse y no con- 
tinuar forzando sucesivamente unos mismos rosales 
para evitar de este modo que se deterioren y debi^ 
Uten las matas , y vengan brevemente á perecer. 

Enemigos. Muchas castas de oruga,, el pulgón, 
y la arañuela verde causan estragos mas ó menos 
considerables en los rosales. Las plantas que se cul^ 
tivan anticipadamente son las que mas adolecen de 
sus daños , y es necesario no omitir su limpieza para^ 
evitar mayores males. Con brochas mojadas en agua 
limpia se barren los insectos que atacan á estas plan- 
tas y y el jardinero cuidadoso debe perseguir en $u 



4061 DE ALGUNOS ARBUSTOS. 

principio á estos enemigos á fin de que sus perjuicios 
no redunden en detrimento considerable del rosal. 

Recolección de simierUe. Se guarda y recoge lá si- 
miente de los rosales , ya sea para propagar las es- 
pecies naturales sencillas 9 poco comunes ; ó para ad- 
quirir nuevas variedades. Para este ñn deben siempre 
sefialarse los pies de flores semidobles que son los 
que podrán dar tal vez origen en lo sucesivo á cas- 
tas sobresalientes : también suelen á veces producir 
algún fruto los rosales perfectamente dobles : se re^ 
cogerái;^ estos con separación y se destinarán para 
las siembras de mas esperanza. Por medio de fecun- 
daciones artificiales se han logrado rosas - listadas y 
matizadas con variedad de colores ; y aconsejamos á 
nuestros lectores practiquen semejantes experimentos. 

DE LA LILA. 

Oe conocen dos especies de lila, la común (Syringa 
vulgaris Lín.) y la de Persia (Syringa pérsica Lín.) 
£1 tronco de la primera se levanta hasta diez y seis 
pies de altura , sus ramos son opuestos y muy po- 
blados de hojas grandes , opuestas, acorazonadas, pun- 
tiagudas , lampiñas , enteras , y pecioladas. Las flo- 
res son pequeñas , olorosas , colocadas en grandes 
panojas terminales; el cáliz es^ permanente con qua- 
tro dientes agudos, y lá corola en forma de em- 
budo con su borde partido en quatro divisiones re- 
dondas y cóncavas ; contiene dos estambres- muy cor- 
tos , insertos en las paredes del tubo de la corola , y 
un germen con un estilo y un estigma bifido , que se 
convierte en una caza oblonga , comprimida , dedos 
ventallas y de dos celdas con una ó dos semillas 
largas y puntiagudas por ambas extremidades. Hay 
algunas variedades de lila que se distinguen prin- 



DE ALGUNOS ARBUSTOS. 407 

cipalmente por el color de sus flores de purpura azu- 
lado ) roxizo , azul descolorido , y blanco. Las lilas 
blancas son las mas estimadas tanto por ser menos 
comunes quanto por lo vistoso de sus sobresalientes 
panojas, ^^ 

La lila de Persia es un arbusto pequeño de qua- 
tro á seis pies de altura , que se diferencia á pri- 
mera vista de la común en sus hojas lanceoladas , y 
en sus ramos mas delgados y débiles. Se conoceü dos 
variedades principales de esta especie de lila ^ la una 
con hojas sencillas lanceoladas , semejantes á las del 
aligustre , y la segunda con hojas compuestas de dos 
hasta seis ó mas hojuelas , parecidas á las del jazmín, 
y varian con sus flores de color de purpura azulado y 
blancas. Florecen todas las especies de lila por Abril 
y Mayo 9 en cuya época adornan maravillosamente 
los jardines por la hermosura y fragrancia de sus 
flores. Sirven estas plantas para formar paredes vivas, 
bosquecillos , golpes espesos y de todos modos agrá* 
cian singularmente* 

DE LA XERINGUILLA- 

{Pbyladelpbus coronarius lÁn.) 

v^rece este arbusto á mas de seis pies de altura , pro* 
duce numerosos tallos ramosos con sus hojas opues- 
tas aovadas puntiagudas , finamente dentadas , y algo 
amarillentas por el envés. Las flores nacen en espi- 
guillas terminales ó axilares , y se componen de un 
cáliz permanente partido en quatro lacinias aovadas 
y agudas : de una corola de quatro pétalos grandes 
redondeados ó cóncavos : de muchos estambres inser** 
tos. en el cáliz : de un germen con un estilo y quatro 
estigmas : y tiene por fruto una caxa casi redonda con 



408 BB ALGUNOS ARBUSTOS* 

muchas semillas pequeñas. Manifiesta este arbusto por 
Mayo sus ñores blancas muy olorosas , y su excesi- 
va fragrancia suele incomodar á algunas personas de-^ 
licadas. Se conoce una variedad de xeringuilla de flor 
semidoble, de estatura mas pequeña. Es excelente la 
xeringuilla para formar matorrales en muchos para- 
ges del jardin. 

Cultivo. Prevalecen estos arbustos en toda clase 
de terrenos , y la lila común resiste bastante bien en 
los de secano , bien que en estos produce muy po- 
cas flores. Se multiplican muy fácilmente por los hi- 
juelos barbados que tan abundantemente producen 
de la cepa. Asimismo se disponen semilleros de la 
lila común en eras al descampado , y -de este modo 
se logran numerosas plantas útiles que crecen bre- 
vemente y llegan al tamaño de poderse trasplantar 
á los tres años. La lila de Persia se reproduce con 
bastante facilidad por mugrón , cuya misma práctica 
y la de clavar las ramas tiernas favorece singular- 
mente para la multiplicación pronta de la xeringuilla 
ségun lo practicamos en estos reales jardines. Los ter- ; 
renos situados entre sol y sombra sirven para formar 
los semilleros, y para amugronar y clavar las ramas^ 
son mas aparentes las situaciones sombrías y háme- 
das, que tengan proporción de agua de pie. Si se 
desea que ahijen con abundancia estos arbustos basta 
para ello podar ó descabezar los ramos y tallos ; y 
aun si se cortan ó esquilan demasiadamente las plan- 
tas de la lila común plantadas en pared espesan por 
el pie y y producen considerable porción de barbados 
de cepa que sirven para el fin que se apetece, Es sin 
embargo muy conducente para facilitar la vegetación 
lozana de estas lilas, y de lograr abundantes flores^ 
el dexar que descoUen estos arbustos y no causar im- 
pedimento en su vegetación. Las estacas barbadas , y 



DB ALGt/NOS ARBUStoS. 40^ 

fflugroties se sacarán á los dos ano», y se^colocarátt* 
en nuevos depósitos ó en almáciga hasta ttinto que 
hayan medrado lo bastaiite para trasponerse de asien^ 
eo^Los tallos y ramos de la lila de Persia se doblan 
eon facilidad ; y por esta circunstancia suelen algu« 
nos jardineros curiosos arreglarlas en abanicos , en- 
canados y otros juguetes comunes en los jardines de 
flores 9 cuya disposición lisonjea á muchos que solo 
consideran como admirable lo que se aparta de la na*- 
Curaleza , anteponiendo á esta el arte y la paciencia 
que se necesita para estas nimiedades. 

DE LA RETAMA DE FLOR. 
(Spartium junceum Lin.) 

iLl tallo de este arbusto crece hasta ocho pies de ai- 
Cura , y produce muchos ramos delgados , estriados,' 
derechos , flexibles , verdes y vestidos de hojas pe- 
queñas , lineares , alternas y alguna vez opuestas. Las 
flores nacen en espigas grandes en la extremidad de 
los ramos y son amarillas y amariposadas , oloi^osas y 
sostenidas por pedúnculos muy cortos. Tienen el calisf 
de una pieza , campanudo , con dos dientes profundos 
en la parte superior, y tres mas pequeños en la in-* 
ferior. La corola amariposada consta de un estándar-» 
Ce levantado casi redondo , terminado por una punti-^ 
Ca, extendido y algo revuelto en sus margenes; de 
dos alas redondeadas; y de una quilla de dos péta-^ 
(os j que contiene diez estambres reunidos en un cuer- 
po al rededor del jñstilo. £1 germen se convierte en? 
i^na legumbre comprimida con diez ó doce semillas 
arrioonadas. Florece este arbusto por Bdayo y Junio,> 
y se cria en muchos parages de España. Se destina la- 
fetama de flor en los jardines de adorno^ para plantar^ 



41 o I>B ALGUNOS ARBUSTOS, 

en los espesillos , en las manchas grandes 9 enoespe-* 
dados , orillas de las calles , y otros parages del jar-> 
din , y también para formar paredes vivas 9 qsne se 
visten bien 9 impiden la entrada en los quadros, y 
agracian las circunferencias con sus fragantes y her- 
mosas flores. 

Siembra. Se prapaga la retama de £or por sus 
semillas y que se siembran por Marao y Abril en eras 
de tierra ligera 9 cubriéndolas con una capa de ti^rrai 
ó mantillo del grueso de dos dedos. No exigen, mas cui'* 
dados estos semilleros que el repartimíenta airreglado 
de los riegos , algunas labores , que al paso que ahue- 
quen la tierra destruyan las yerbas extraSas y pres- 
ten substancia para el incremento de las plantas 9 y 
las entresacas, regulares dex^ndo cada planta distante 
de su inmediata de quatro á seis dedos. En los semi- 
lleros subsisten las plantas hasta el segundo ó tercero 
año que se hallan en buena disposición para el plantío. 
Plantío y cultivo. Se trasplantan las retamas de 
flor por el otoño ó por la primavera ;: se arcancaí^ 
con buenas céspedes 9 procurando sacar la raiz cen^ 
tral ^atera^9,sin lo qual suelen perderse muchas plan« 
tas ; se colocan en las lineas á distancia de media va- 
xa 9 con la idea de que na queden huecos y espesen 
bien ; se abren los hoyos proporcionados al tamaño» 
de la planta y cepellón ; y se suministcan los riegos 
oportumoft para que faciliten su inas pronto arraigo/ 
£3 muy d^ caso descargar de ramas laterales 9 y des-* 
cabezar los principales tallos de esta planta 9 á fin de 
que* puedan elaborar las raices sugos bastantes para 
sostener la vegetación : de lo contrario circmla la sa-^ 
vía con escasez 9 y no pueden suministrar las rakes 
el sustjentoi necesario á tantos tallos y ramos. Se plan^ 
tan las r^ttamas de ñor en terrenos ligeros 9 y vege--- 
tan con lozanía en los espesillps del jardín 9 y auif 



BE ALGUKOS ARBUSTOS; 41 { 

Aehaxo Áe la sombra de otros árboles mayores. £1 cul** 
tívo queda reducido á negar durante el verano , bien 
que resiste la sequedad nincfao mejor que otras mu-» 
chas plantas { á limpiar y escamondan Ips tallos se-* 
eos , quebrantados y que incomoden príjicipaknente 
en las que formen pared, y á practicar las demás 
maniobras propias para todo vegetal. 

Estas plantas se reproducen por las simientes que 
se desprenden de las legumbres maduras , y dezándo* 
las crecer prontamente lienanJbs quadros del jardín. 

También se cultivan en Los jardines de flores la 
taromUa 6 coletui ( Coronilla glauca Lin. ) algunas 
otras especies de retama , robimas , acaáas trr. que to- 
das requieren un mismo cultivo 9 y se adaptan para 
los mismos fines que la ceteuna de flocr. 

, • ■ í . .^' . ■ '.- 

DEL MUNDILLO. 

{Viburnum opúlus Lin.) ^ 

£iste arbusto de flor^ Uamado. también bolas de nkve^ 
sahuco rodelas ó rosa de guelders , crece á mas de die« 
y seis píes de altura 9 sus ramas nacen esparramadas, 
y produce las hojas^ opuestas , hendidas en tres ó cinco 
tiras agudas y festonadas , y sostenidas por .peciolos 
glaaidulo3os» Las flores forman cop&s terminales y se 
QompQBcn de un cáliz permanente con cinco dientes^ 
y de una corcha de una pieza hendida en cinco divi^^ 
siones redondeadas : tiene cinco estambres , y un ger* 
toen con tres estigmas sentados, qnie se convierte &a 
Itna b^yi redonda y oarnosa y eneanlada. $e co^ 
aopei» .dos variedades /¿ei esta planta la muu :prodac6 
las flories en eopa biteiaóntal, y la s^undá, rque es 
la que se cultiva con preferencia eñ los jardines de 
adorno , y jse llama vulgarmente de flor doble ^ pcodu^ 



41 % OS ALGüKOS AftBVSTOS; 

ce las flores sencillas , grandes, estériles y' sosteni-^ 
das por pedúnculos mas ó menos largos arreglados 
con tal orden que adquieren una figura^ períectamen<« 
re orbicular , por lo qual se llaman mundiUos ó halas 
de nieve por su color blanco y tamaño considerable. 
Se considera este arbusto como uno de los princi- 
pales adornos del jardin. Hay una variedad del nmn-^ 
dillo muy estimada , cuyas flores adquieren un tinte 
sonrosado. La especie de flor sencilla se cria con^ 
abundancia en Los montes de Mtraflores de la Sier^ 
ra 9 en cuyo parage nombran los naturales á este ar- 
busto sahuco rodely 6 rodela^ sin duda por quanto las 
flores se dan alguna tosca semejanza á una rodela. 

MuUiplknciofu £1 sahuco rodely éel mundillo de 
flor sencilla se propaga fácilmente por simiente ; pera 
como este arbusto se cultiva generáhnente para ma- 
cizar los espesiltos del jardin de recreo; , solamente 
trataremos de la variedad de flor doble , nombrada 
vulgarmente mundillo , ó rosa de.guelders , que es la 
que es destina para adornar los jardines de flores. 
Esta. carece .de simiente y se mtütiplica por acodo, 
y mucho mejor de rama por el grande ahorro de tra^ 
bajo que resulta de esta última operación , respecto 
de la$ maniobras mas delicadas que exigen los acodos 
ó mugrones. ^ 

Para la multiplicación por rama se escogen las ra-^ 
mas tiernas del año anterior, cuyos poros ó vasos que 
conducen la savia se hallen flenbles , elásticos y ca^ 
paces; pues ^sabemos por experiencia que estas ramas 
tíernas , jóvenes y xugosas radican con brevedad ; al 
paso que «se logran pocos individuos útiles si se hace 
uso para esta operación de ramas envej^idas , duras 
y de coasistencia muy firme. Toda mmá que se desti- 
ne para esta multiplicación debe ser lustrosa, de cor- 
teza lisa > y se elegirán, con preferencia aquellas ramas 



X>E ALCVKOS ARBVSTOi. 413 

jetechaS) y sin ^recodos ^ue mas se aproximan á la 
linea perpendicular. £ntre estas son mas fértiles las 
nudosas , por quanto la radicación se mueve cons- 
tant^nente de los nudos naturales 9 rdhnos , repulgos 
6 excrescencias de las ramas. La causa de brotar rai* 
ees estas ramas depende de la detención que padece 
k savia en aquellos tumores ó nudos , ya sea en su 
ascenso ^xomo en su. descenso ; se congela aquel hu- 
mor de la savia, se vivifica el nudo y se verifica aquel 
axioma de economía vegetal , que una rama enterra- 
da se convierte en raix , y una raiz expuesta al ayre 
brota y produce hojas y fructificación. Las ramas del 
mundillo se cortarán por trozos de media vara y cotí^ 
viene labrarlas el talón en pie de cabra j y se clava- 
rán en caballones húmedos , ó en las orillas de cá- 
xeras y regueras de parages sombríos , á la distancia 
de un pie ó media vara. Para clavar las ramas sole- 
mos usar de una aguja larga de jardín ó plantador de 
hierro, introduciéndolas de manera que queden su- 
jetas ski huecos y bien macii&ados ios lados. Igual- 
mente se clavan con un mazo corto , colocando un 
pedazo de sombrero viejo , ó alpargate sobre la estaca 
á fin de que con el golpe no se abra , cuya práctica 
usamos en estos reales jardines , y de ella resulta la 
.ventaja de que entren ajustadas las estacas y prendan 
con mas Étcilidad. Se dexa fuera de tierra como tres 
dedos , y siempre conviene que tengan alguna yema ó 
nudo al exterior. Al año habrán brotado muchas plan- 
tas ; y siempre que esta operación se verifique en la 
estación en que se mueven espontáneamente los xugos 
de vegetación en estos arbustos , se lograrán muchos 
individuos útiles que propagarán sin diferencia su va- 
riedad.. Mas comunmente se multiplican estas plantas 
por la división de hijuelos , sierpes ó cerrojos que 
jproceden de la planta madre ; y de este modo se lo^ 



414 ^' ALGUNOS ARBUSTOS. 

gra la ventaja de que se coasigan plantas ya creciiÜas 

y qoasi criadas que florecen ai segundo año de plan-» 

tadas. 

Flantio. Al entrar estas plastas en su tercera ver^ 
dura pueden ya trasplantarse de asiento en los parages 
convenientes y mas acomodados. Hay pocas plantas que 
puedan compararse con ésta^ y ofrezcan mas belleza 
al tiempo de manifestar sus abundantes flores. Admira 
el curioso su magnitTud y blancura en los golpes sepa- 
rados 9 que suelen disponerse para variedad de los jar-» 
diñes de flores ; y no son de poco adorno los espe- 
sillos bazos que en éstos se ordenan para entretejer 
la vista , variar el quadro , y ocultar algunos parages 
desagradables que desdicen de un jardín de flores ; j 
siempre que se planten con mundos , granados 9 llu-» 
via de oro , acasía rosa y y demás arbustos dé flor 
sobresalientes y escogidos , contrastan maravillosa^ 
mente con la diversidad de tintes y flores. Prevalecen 
en terrenos substanciosos , frescos , y aun debazo de 
la sombra de otros árboles de mas magnitud vegetan 
oon lozanía. El tiempo de plantar los mundillos es 
por Noviembre hasta Marzo 9 arrancando las plantaf 
¿bn buenos cepellones. 

CuUivo. Es tan considerable el peso de estas flo^ 
res que vencen y <lésgajan las ramas vidriosas que 
las sostienen á n)o sujetarse y sostenerse con estacas ó 
Ustones correspondientest Guiadas lal ramas con co«* 
cocimiento y arte forman bóvedas impenetrables at 
sol 9 muy graciosas y del mayor lucimiento quando 
se bailan con flores. Se funda todo ^ cultivo de estas 
plantas en limpiarlas y ^camondartas con acáerto y en 
«uministiar ios riegos «bun4ant^s que necesitan para 
fortalecerse y criarse con medros admirables, y en 
proporcionar algunas entrecavas y abonos consumir 
¿os. Sufre di mondülo q^e se vec^rteqi 4us ramas co« 



]DB ALGUNOS ABBBSTOSí 415 

tiseras ^ y se forma con él la figura que desea el Bo^ 
rista caprichoso : bien es verdad que nunca ofrece 
mayor hermosura que quando se halla adornado con 
aquel hábito con que le dotó la naturaleza. Todo mua» 
díllo envejecido se renueva solo con terciar su$ ramas; 
y en estos jardines , ademas de las escamondas que se 
repiten todos los años pam limpiar estos arbustos de 
toda rama seca 9 acostumbEamos executar una fiíerte 
poda ¿ cada seis ú ocho años f y ha habido mundillo 
de mas de diez y ocho año& de edad y mal formado, 
decrépito y de mala £su:ha que ha vuelto á renovarse 
con solo terciarlo como queda explicado. 

Omitimos la descripción de otros varios arbustos 
de flor que se cultivan en los jardines de flores ; por* 
que sus cultivos convienen con los ya explicados ; y 
entre ellos los mas sobresalientes son el ghbo de oro 
(Buddleja globosa) j que se multiplica por acodo; la 
altysia ( Verbena citridora ) planta muy apreciable por 
el olor delicioso de sus hojas , y que se reproduce 
muy fácilmente por sus estacpiiilas ó ramas ; y la aca^ 
sm rcisé^ i Robinia hispida ) que se aumenta con la ma^- 
yoF fs^cilídad enxertando sus póas ó yemas en patro^ 
nes de la falsa acasia ( Robinia pseudo acacia. ) 

. MATAS VOLUBLES. 

JLas siguientes plantas de tallos volubles y sarmentó** 
sos y leñosos 6 trepadores que se enlazan y enredan 
en los. embctrj^^s , encañados , templetes ^ cenadores, 
grutas , festones , guirnaldas , abanicos , árboles , es-* 
palderas y demás parages que desea el jardinero, cu- 
brir y adornar ex^en todas un misma* cultivo con muy 
poca variación , por lo qual las hemos reunido en un 
mismo capitulo. Para la disposición de los festones se 



41 6 OB AL6UK0S ARBUSTOS. 

guian y conducen los tallos por medio de cuerdas, para 
formar ios arcos , embovedados y demás se arreglan 
con estacas , aros ó madera bien acoplada y enredan* 
do y guiando las plantas como mejor pueda el jar- 
dinero i advirtiendo que no se deben conocer )oi 
atados , sogas y cordeles que se emplean en estas 
maniobras , pues el mayor mérito que resulta de tales 
adornos es el de la jilusion j disimulando el artificio. 
Las principales plantas volubles son : el jazmín blath' 
co ( Jasminun {fficinak ) : jazmín trompeta ( Bigno^ 
ma radicans ) : la clemátide vidálba j 6 yerba fordio^ 
sera (Clematis vitalba ^ et vitícella ) : pasionaria ógra-* 
nadilla ( Passiflora carulea et incamata ) aristolochia de 
Virginia ( Aristolochia sypho ) : judia en ¿hrbol de la Co- 
rolina (Glycine frutescens): madreselvas (Lonicera capri'^ 
foliam j pericfymenum , et sempervirens ): caracola ó ca^» 
racolillos (Phaseolus caracalla) : (Periploca graca)^ y otras 
menos comunes. 

Siembras. Los jazmines blanco y americano» la 
clemátide, aristolochia y madreselvas se siembran al 
raso en eras de buena tierra por Marzo y Abril. Se 
esparraman á puño las simientes , que ae aran con et 
almocafre proporcionando que queden cubiertas hasta 
el grueso de un dedo , con arreglo á su tamaño. De-- 
ben regarse á mano en los semilleros hasta que hayan 
adquirido medros para resistir los riegos de pie.^ Las 
escardas , entrecavas y demás cuidados comunes á to- 
do vegetal no se omitirán mientras permanecen en los 
semilleros. Con arreglo á la mas ó menos pronta ve-« 
getacion de estas plantas así tardarán dos , tres ó qua» 
tro años para poderse trasplantar. Suele convenir el 
guiar con tibores estas tiernas plantas , para que no 
se enlacen unas con otras , y para la mayor comodi-* 
dad de practicar ios arranques en su debido tiempo. 
Aun quando la pasionaria ^ la judia en árbol y demás 



DIÉ, AL6UK0S ARBUSTOS. 4I7 

enredadeifas delicadas puedan sembrarse con fruto al 
raso , con todo es siempre mas acertado executar es- 
tas siembras en macetas , en las que prosperan gene«- 
ralmente mejor por la facilidad de colocarlas ai arbi- 
trio del florista en los parages propios y conve- 
nientes para su logro. Asimismo puede proporcionar- 
se á las tiernas plantas en las macetas algún abri- 
go durante los dos años primeros de su vegetación para 
resguardarlas de los fríos , no obstante que pasada 
esta época^ ya resisten sin el mas leve daño las heladas 
que se experimentan en este pais. Deberán colocarse las 
macetas debaxo de portales de jardin durante la in- 
temperie del invierno 9 regándolas escasamente para 
impedir la acedia ; y siempre que favorezca la esta* 
cion se ventilarán. Se entresacarán los parages espesos^ 
y se dividirán las plantas ya crecidas para reponer 
en nuevos tiestos una por una á fin de que adquie- 
ran fuerza y vigor , y se crie^ lozanas ; á la tercera 
verdura podrán ya trasplantarse de asiento al ayre 
libre. 

Multiplicación. Se multiplican todas las referidas 
plantas igualmente que por semilla , por la división 
de raices , sierpes y barbados de cepa ; como asimis- 
> mo clavando la rama de dos años en las orillas de 

las caceras , eras y demás sitios acomodados ; y en la 
primavera se aumentan también los individuos de es- 
tas castas por acodo ó hundimiento de rama , dis- 
^ poniendo casilleros y camas bien mullidas en la in*- 

mediación de las plantas madres y que se abonan coa 
mantillos consumidos. Como hemos explicado el mé- 
todo de practicar estas operaciones en otros culti- 
vos anteriores nos remitimos á ellos para excusar 
repeticiones* Sin embargo que habrán barbado por el 
otoño las mas ramas clavadas y los acodos, es muy del 
caso no sacar lae plantas hasta el siguiente año , con lo 

ggg 



41 8 DE ALGUNOS ARBUSTOS. 

qual enceparán y se asegurará su arraigo. Se advierte 
constantemente en los pies obtenidos por acodo y 
rama que nunca alcanzan en medros á las plantas 
habidas por simiente, notándose asimismo en estas 
que las flores son mas abundantes que en ks de acodo 
y rama. Los plantíos se executarán por el otoño u 
primavera con las advertencias generales y comunes 
á los demás arbustos. 

Cultivo. Consiste el cultivo de estas plantas en 
arreglar los tallos sarmentosos de manera que no 
dexen claros , en escamondar y limpiar los ramos 
secos y dañados, y en esquilar á su tiempo las ra- 
mas sobrantes de los festones , guirnaldas y demás 
que exigen este cuidado. 



FIN. 



419 



ÍNDICE ALFABÉTICO ' 

de los . nombres castellanos de las plantas , cuyos cultivos 
se expresan en este tratado. 



Acasia rosa 415. 

Acónito bulboso. , . 331. 

Adormidera, 339. 

Adorno 368. 

Agenuz ^ • 347. 

Aguileña. •....,. 297. 

Albahaca. • 379. 

Alelí 223. 

común 223. 

de Mahon. . 347. 

de un ramo. 225. 

griego. ... 226. 

ordinario» . . 224. 

paxizo. ... . 227. 

piramidal. . 225. 

quarenteno. .224. 

Almoradux, « 329. 

Aloysia 415. 

Altramuz 356. 

Amapola 339. 

Amaranto 374. 

Anemone i . 

Antirrino • . . 307. 

Araña 347. 

Arañuela 347. 

Aristoloquia de Vir- 
ginia 416. 

Arrebolera, • 3i4* 



Áster 331 

Auricula 256 

Azafrán de otoño. . 127 

de primavera. . 127 

Azucena. ....... 98 

anteada. . . . 108 

blanca 99 

de Constanti- 

nopla. . . 100 
deGuernesey. 138 
de México. • i 39 
dorada. ... 108 
listada. ... 139 
naranjada. . 100 
Azulejo 341 

B 



Becerra 307. 

Belladama 1 39. 

Boca de dragón. . . . 307. 

Bolas de nieve. . . . 411. 

Borbonesa. ....... 219. 

Botón de oro común. 283. 
,de Portugal.. 284, 
Botón, .de plata co- 

. muA, 284. 

. de Inglaterra. 284. 
Branca ursina. . ... 33c. 
Bretaña 41. 



420 



Cabeza de ternera. . 307. 

Cacamote. .- 144. 

Campanillas de in- 
vierno. 131. 

de primavera. 132. 

de verano. . . 133. 

Caña cinta 328. 

Capas de Rey 372. 

Capuchina 244. 

Caracala 416. 

Caracolillos 416. 

Carraspique 348. 

perenne. • » • 242. 

Chirivita 2^0. 

Chitan 301. 

Clavel 145. 

Chino 107. 

Coronado. • 203. 
Clavellina 145. 

de pluma. .203. 

Cía velón 387. 

Clemátide vidalba. .416. 
Colchico amarillo. . .129. 

de otoño. . . . 128. 

de primavera. 130. 

Coletui , .411. 

Conejitos 307. 

Copa de Júpiter. . . 359. 

Corona de Rey. ... 352. 

. imperial. ... 110. 

real. .. • . .r . . 359. 
Coronados, .. ^ .... 382. 
Coronilla. 411. 



Cresta de gallo. ... 374. 

Crino 144. 

Crisantemo de la Chi- 
na 253. 

Cruz.de Jerusalen. .215. 

D 

Dahlia 322 

Damasquina 387 

Dedalera, w 307. 

Doble campeón. ... 219, 
Don Diego de dia. ••355 
Don Diego de noche. 314 
Don Juan de noche. 314 
Don Pedro de noche. 314 



Encomienda de San- 
tiago 137. 

Enredadera campa- 
nilla. . 356. 

Escabiosa 311. 

Escaramujo 393. 

Espadilla. 112. 

Espadañuela 112. 

Espejo de Venus. . . 344. 

Espuela de Caballero. 3 34. 

Estatice 28^. 

Extraña ... 382. 

F 

Farolillo . . . 295. 

Flomis. 331. 



Flor adonis 332. 

déla trinidad. 345. 

del canario. . 380. 

del cuquillo. .219. 

del sol. .... 359. 

de muerto. . 387. 

Francesilla. 25. 

Fraxinela 301. 

Fresnillo. . . ..... 301. 

Fritilaria.. 85. 

G 

Galanto 131. 

Gallitos 307. 

Gazon. ..;.... 282. 
Geranio de rosa. • . 249. 

Giganta 359. 

Girasol 331. 359. 

Gladiolo. .* 113. 

Gladiolos africanos. . 144. 
Globo de oro. .* . .415. 
Golillas de corte. . .\ 353. 

Granadilla 416. 

Guirnalda . 374. 

Guisante de olor. . . 354. 

H 

Heliotropio del Pero. 246. 
Hepática. ..... . . . 277. 

Hermosüla 304. 

I 

Inmortal 374. 

Izias ; • • 144. 



J 

Jacinto. 41. 

del Perú. . . . 64. 

indico. .... 93. 

Jacobea. . 388. 

Jazmin blanco 416. 

dé América. . 388. 

trompeta. . . 4i(^ 
Judia en árbol de la 

Carolina 416. 

Juliana 239. 

Junco de flor 327. 

L 
Leucoyo 132. 

mayor. ... . 133. 

menor 131. 

Ligtu. .y.'. 144. 

Lila comtin 406. 

■ de'Persia. . . 406. 
Lirios. ........ 116. 

Lirio azotado 118. 

bulboso co- 
mún. . . . 117* 

cárdeno. . . .118. 

de Florencia. 1 1 8. 

de Pérsia. . . 117. 

de piel de Ti- 
gre 118. 

enano 117. 

enlutado. . . 118. 

franciscano. .118. 

turco. ... . . 118. 

Lunaria 351^ 



422 

M 

Madreselvas 416. 

Malva de olor. .... 249. 

real «316. 

Manto' real 297. 

Maravilla 352. 

Margarita 280. 

Marimonas 25. 

Martagón. . . ... . 98. 

común loi. 

de Constanti- 
nopla. . . . 100. 

de Pompón. loi. 

de Virginia. loi. 

sin igual. . . 1 01. 

Matricaria 308. 

Maya. 280. 

Mil en rama 331. 

Minutísá 208. 

Moco de pavo 373. 

Mosquéta. 393. 

Mundillo 411. 

"Muscipulai 350. 

N 

* Napelo menor 331. 

Nardo oloroso. .... 93. 
Narciso 88. 

común 91. 

de manojo. . 89. 

falso-narciso. 91. 

incomparable. 91 

oloroso. .... 90. 

oriental. . . • r 90. 

poético 91. 



Neguillon cultivado. 305. 
Nicaragua. ....... 368. 



O reja doso 256. 

P 

Pancracios. ...... 144 

Panporcino. ...... 123 

de hoja re- 
donda. ... 1 24 

de persia. ..123 

Pasionaria . 416 

Papagayo. .' .\ .... 372 

Pasquetás 280. 

Paxarilla. 297 

Pelícanos 297. 

Pensamientos.-. .... 345 

Pensieles 345 

Pensies 345 

Peonía . 319 

Periploca graeca. ... 416 
Perpetua amarilla. ..251 

morada. . . . . 374 

Persicaria 353 

Piramidal 296 

Polemonio. ..... 290 

Pomposas 25 

Primavera. 270 

Pucheriílo 295 



Quarentena 360. 

Quitameriendas. ... 128. 



■'x^ 



R 

Ramilletes de Cons- 

tantinopla 45. 

Ranúnculo. ...... 24. 

Reseda 378. 

Retama de flor. . . . 409. 
Reyna de prados. . . 331. 
Reyna Margarita. . . 282. 
Rosa de guelders. . .411. 
Rosal. 389. 

amarillo. ... 391. 

blanco 392. 

canelo. . . . . 391. 

Castellano. . 391. 

de Alexan- 
dríar. . . . 392. 

de cien hojas. 390. 

de la China. 393. 

de los Alpes. 393. 

de musgo. . 392. 

de piocha. •394- 

enano 394* 

enano de In- 
glaterra. . 394. 

sin espinas. -393. 

S 

Sagitaria . 327. 

Sahuco rodelas. . . .411. 

Salicaria 327. 

Sándalos 329. 

Saponaria 331. 

Saxífraga común. . . 28. 

T 

Tablero de damas. . 8 5. 



4^3 
Tornasol 359. 

Tricolor 372. 

Trinitaria 345. 

Tuberosa • • • 93. 

Tulipán 65. 

V 

Vainilla 264. 

Valeriana común. . 290. 

de jardin. . . 290. 

griega 290. 

Vara de Jesé 93. 

de oro 310. 

Villorita 128. 

Viola mariana 295, 

Violeta. . . V 274. 

diente de per- 
ro 130. 

Viuda III. 

X 

XeringuíUa 407. 

Ximenesia 388. 

Y 

Yerba cinta 327. 

cupido 343. 

de San Anto- 
nio 326. 

de Santa Ma- 
ría 329. 

Yerba escarchada. . . 388. 

estoque 112. 

romana. . . . 329. 
xabonera. . . 331. 
Z 
Zinia. 388. 



424 



ERRATAS. 



Pág. 

13- 
16. 

aS. 
83. 
83. 
«4. 
«S. 
93. 
93. 
X09. 

IS9. 

173- 

Z84. 

xpo. 

«37- 
a 40. 

364. 

287. 

ap8. 

3"- 
3»3- 
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FriHiJaria 

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arrebolera 

qual 

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